¡Hola a todos! Espero estén muy bien queridos lectores, de verdad agradezco que mi fic haya sido bien recibido por sus lindos comentarios y lecturas, espero les guste también este capítulo, es más largo que el anterior nwn ¡disfrútenlo!
Capítulo 2
El valor que la pureza necesita
Estaba sumamente cansada después de tan largo viaje desde Estados Unidos a Japón, pero había algo que la animaba y la hacía olvidar el sueño que cargaba, no era nada más que el aniversario en donde había viajado al Digimundo por primera vez, en donde a pesar de haber tenido momentos con mucho temor, tuvo momentos muy divertidos y lindos.
Así es, Mimi Tachikawa no quiere sentirse cansada en un momento como este, más bien quería sentirse lo más animada posible, aunque hubiese una razón para ponerse nerviosa.
Y desde luego, recordar que vería a Taichi nuevamente de alguna manera la hacía sentir nerviosa, no lo veía desde el día de la boda de su primo, donde ambos se encontraron sorprendentemente y terminaron bailando juntos, disfrutando de su compañía—Algo que no solía ocurrir, cabe destacar—.
No entendía la razón de sus nervios, después de todo es un compañero y amigo ¿verdad? Que pasen algo de tiempo juntos no tiene nada de malo ni de extraño.
Entonces ¿por qué? Tachikawa pensaba averiguarlo cuando por fin lo viera en persona. Pensaba que, quizá encontraría así la respuesta.
Observó el reloj el cual marcaba las 7:00 AM, aún faltaban 3 horas para reencontrarse con sus amigos y compañeros digielegidos. Decidió irse hacia su abandonado departamento para alistarse mejor.
Al llegar, tomó un baño y se colocó una ropa de verano, ya había regresado a su color natural de cabello, se colocó su sombrero rosa y al observar la hora faltaba aun 60 minutos.
Mimi no quiso esperar más, se sentía muy animada, salió del departamento y se dirigió hacia el lugar donde se encontraría con los demás.
—Creo que me he apresurado mucho — Mencionó mientras se mantenía cerca del gran reloj del parque esperando así a sus compañeros ya que ella había llegado muy temprano.
Pasaron alrededor de 10 minutos, Mimi se mantenía ocupada pensando en todo lo que había pasado en el Digimundo mientras esperaba a que el tiempo pasara.
—Oh, al parecer no soy el único quien ha llegado muy temprano — Mimi levantó la mirada al escuchar esa voz tan familiar, era Taichi quien había llegado sin ella percatarse.
—¡B-buenos días, Taichi! — Exclamó intentando no mostrarse sorprendida ni nerviosa.
—Buenos días, Mimi — Saludó Taichi con una sonrisa amable.
—¿Y dónde está Hikari? — Preguntó extrañada al no verlo junto a su hermana, obviamente ella pensaría que se irían juntos.
—Está con Takeru, Daisuke y los demás — Respondió — Nos encontraremos con ellos cuando todos estemos reunidos — Concluyó.
—¡Genial! — Respondió Mimi con mucho ánimo.
Cuando la portadora de la pureza se dio cuenta, un gran silencio invadió a ambos, solo escuchaban el sonido de los carros pasar, los niños correr y jugar, las personas hablar; pero nada de parte de ellos dos.
Mimi quería romper ese silencio, pero no sabía que realmente decir, se sentía nerviosa al estar a solas con Taichi, pero a una parte de ella le gustaba, sólo que no quería admitirlo.
Se sonrojó un poco al pensar que podría gustarle la compañía de Taichi, para romper ese hielo intentó decir algo, cuando estuvo a punto de abrir su boca para hablar cualquier tontería, fue interrumpida.
—¿Y cómo te ha ido en Estados Unidos? — Preguntó Taichi observando a Mimi fijamente.
—E-eh, bien… ya sabes, he hecho varios amigos, pero nada como Japón y su deliciosa comida — Responde avergonzada, ya que estuvo a punto de decir algo estúpido.
—Y nada como tus amigos de Japón, ¿verdad?
—Así es — Respondió Mimi con una sonrisa sincera.
Empezaron a hablar de temas normales, la escuela, el digimundo, entre muchas otras cosas. Mimi dejó de sentirse nerviosa y empezó a estar mucho más cómoda en la presencia de Taichi, no cabía duda que no se arrepentía de haber llegado temprano.
—Hola chicos, veo que se divierten — En ese momento ambos escucharon una voz muy conocida para ambos, la portadora del Amor, Sora, había llegado.
—¡Sora! — Mimi se lanzó hacia su amiga abrazándola, tenía mucho más tiempo que no la veía.
—¡Mimi! — Exclamó Sora mientras recibía el saludo de su amiga, correspondiendo el abrazo — ¿Cómo has estado?
—Muy bien, ¡te he extrañado mucho!
—Muy bien, mucho tiempo de saludo, se olvidan de mí — Menciona Taichi interrumpiendo el reencuentro entre amigas de manera burlona.
—Taichi no seas tan desconsiderado, ¿no ves que tenemos tiempo sin vernos? — Le responde Sora mientras se acercaba a Taichi de manera amenazante.
—Está bien pero no me golpees — Le dice Taichi algo nervioso por ver la cara de su amiga mientras se acercaba.
En ese momento, mientras Taichi y Sora bromeaban entre sí, Mimi empezó a sentir algo de incomodes, ahora que lo pensaba, Sora, su amiga, podría sentir algo por Taichi; es decir, se veía la gran amistad que se tenían ambos, Mimi no se comparaba con Sora cuando se trataba de Taichi, era algo de lo que Tachikawa tenía presente.
Pero no era como si Taichi le gustara ¿verdad? A Mimi no le gustaba su amigo, entonces ¿por qué se sentía de esa manera? Le hacía pensar, que podría estar celosa.
Mientras intentaba no pensar en ello, Yamato había llegado y empezaron a hablar dejando así la incomodes que sentía, ya que no eran solamente Taichi y Sora, así continuaron hasta que Koushiro y Joe llegaron.
A pesar de todo, Mimi aún no dejaba de pensar en por qué sintió tales cosas por el simple hecho de que su amiga Sora estuviera con Taichi, así fue por el resto del camino hacia el lugar de encuentro con los demás.
Cuando llegó junto a Hikari, Takeru, Daisuke, Iori y Miyako dejó de pensar tales cosas y se distrajo hablando con todos sus amigos.
Habían pasado un gran día hasta que el atardecer llegó y llegaba la hora de regresar a sus casas.
Empezaron a caminar mientras se separaban para irse cada uno a su respectivas casas, solo quedaban Taichi, Hikari, Takeru, Yamato, Daisuke, Iori y Miyako. Cuando Mimi se dio cuenta, debía separarse de todos para irse sola a casa, aún no había arreglado sus pensamientos del todo, ella realmente por alguna razón quería pasar más tiempo con Taichi.
Se detuvo con la mirada hacia abajo, Taichi volteó y observó a Mimi.
—¿Qué sucede? — Le preguntó Taichi.
Mimi levantó la mirada y observó a todos con expresiones preocupadas y confundidas.
—Ah, es que aquí ya debo separarme — Informó Mimi algo triste.
—Es cierto, te acompaño a casa — Cuando Taichi mencionó aquéllas palabras a Mimi le brillaron los ojos, sorprendida por aquéllas palabras que aunque no lo admitiera, había estado esperando.
—¿De verdad? — Preguntó aun no pudieron creer lo que escuchaba.
—Sí, Hikari estará acompañada por los demás así que llegará en su compañía, está bien — Afirmó con una sonrisa, los demás también lo vieron bien ya que era un poco peligroso que estuviera caminando sola cuando el sol ya se había ido.
Mimi asintió con una sonrisa y marchó junto con Taichi.
La chica sentía sus mejillas arder y su corazón latir algo rápido, ¿por qué tenía que pasar por esto? Sólo estaba acompañada de Taichi, no había nada de malo en eso. Pero definitivamente se sentía feliz de que quisiera acompañarla.
—G-gracias — Logró articular Mimi en un tono de voz que apenas y logró ser oído por el portador del valor.
—¿Por qué lo dices? — Preguntó Taichi mientras giraba a verla.
—Por acompañarme — Respondió con una sonrisa tímida.
—No es nada, no podía dejarte sola, después de todo a las princesas se les suele secuestrar mucho cuando no tienen a nadie quien las proteja — Mencionó Taichi en tono de burla.
—Ja ja, muy gracioso Tai — Le dijo Mimi algo molesta.
Pero ahora que lo pensaba, que Taichi fuera el caballero que la protegiera le parecía algo realmente lindo.
Espera, ¡¿por qué pensaba eso?! Su sonrojo se hizo notar más después de pensar tales cosas, eso fue notado por Taichi quien se acercó a ella — ¿Tienes fiebre? Estás muy roja — Taichi colocó su mano en la frente de Mimi quien estaba muy nerviosa por la cercanía del chico.
—¡E-estoy bien! — Le dijo separándose de Taichi rápidamente, su corazón latía aún más fuerte además de que se había colorado más.
—¿Segura? No estás caliente, pero tu rostro sigue rojo — Insistió Taichi dejando mostrar su lado sobreprotector, después de todo su hermana menor, Hikari, era muy enfermiza antes.
Mimi lo observó detenidamente, tranquilizándose y dejando los nervios, empezaba a ver más lados de Taichi realmente lindos y que no esperaba que lo demostrara con ella, una chica con quien no tenía tanta relación amistosa como con Sora. Llevó su mano hacia su pecho y empezó a sentirse algo triste, se había dado cuenta que Taichi podría gustarle, realmente podría, pero algo no la dejaba seguir, y era su amiga Sora.
Después de todo, si a su amiga le gustaba el mismo chico que a ella, no podía dejar que ese sentimiento la consumiera.
Tachikawa Mimi quería saber más acerca de Taichi, conocerlo mejor, pero tenía miedo de que de verdad le gustaran más partes de él y a su gran amiga Sora la dejara a un lado, eso no lo permitiría, Mimi era lo suficientemente buena como para no hacerlo.
—¿Princesa? — Taichi la llamó haciendo que reaccionara.
—Lo siento, no tengo nada, de verdad; ¿seguimos? No quiero que se haga muy tarde — Mimi empezó a caminar para que Taichi no siguiera con el tema, si algo sabía Mimi era que tenía que hablar lo más pronto posible con Sora.
¿Y qué mejor que hablar con ella al siguiente día? Ése día se reuniría con Sora y Miyako, saldrían a pasear y de paso pasarían por la gran torre en donde habían enfrentado anteriormente a uno de los Digimon malvados.
Intentó no mostrar nada malo en su rostro, sonreía a cada momento mientras pasaba el rato con sus amigas.
A pesar de querer hablar ya con Sora, no encontraba un buen momento para hacerlo, quería hablar con ella a solas, pero no podía mientras Miyako estuviera ahí.
No le desagradaba en lo absoluto, pero no quería hablar cosas tan personales de su amiga al frente de alguien más.
Cuando llegaron a la torre, entraron y enseguida Miyako quedó maravillada con la vista, tenía tiempo que no visitaba ese lugar y observaba desde las alturas todo el lugar.
En ese momento Mimi sabía que era la perfecta oportunidad para hablar con Sora.
—Oye, Sora… — La recién mencionada giró a ver a Mimi.
—¿Qué sucede? — Le preguntó al observar el rostro de su amiga, se veía algo preocupante.
—Quisiera preguntarte algo, y quiero que sea ahora que tengo la oportunidad — Le dijo Mimi, Sora la observaba con preocupación ¿qué tendría que decirle? Mimi no colocaba ese tipo de expresión al menos que fuese sumamente importante.
—Puedes decírmelo.
—¿Te gusta Taichi? — Sin vacilar, le preguntó de manera directa, Sora se impresionó por tal pregunta, no lo esperaba realmente.
—¡Chicas, vengan, no se queden allí, tienen que ver esto! — Fueron llamadas por Miyako justamente cuando Sora iba a responder, obviamente no podían ignorar a su amiga.
—¡Ya vamos! — Le respondió Mimi yendo hacia Miyako, Sora sabía que le respondería cuando estuvieran solas.
Después de la visita a la torre, decidieron comer unos helados y luego regresar a sus casas antes de que llegara la noche, cuando Miyako se separó, quedaron solamente Sora y Mimi.
Empezaron a caminar juntas un largo silencio las acompañó, Sora observaba a Mimi de reojo, pensando en qué le respondería.
—Etto, Mimi — Sora la llamó.
—Ya no tienes por qué responderme, ya sé la respuesta — Le interrumpió Mimi — Te gusta — Le dijo mirándola con una sonrisa algo triste, Sora sabía que Mimi intentaba ser amable.
—Te equivocas Mimi — Articuló Sora logrando que Mimi la observara confundida — Taichi no me gusta, él es sólo mi mejor amigo, si es cierto que tenemos una estrecha relación, pero a mí… me gusta alguien más — Logró admitir Sora algo apenada, Mimi abrió sus ojos confundida ¿era verdad? ¿A Sora le gustaba alguien más? ¿Eso era posible? Pues, si era posible que a Mimi le gustara Taichi ¿por qué no Sora de alguien más?
—¿Q-qué? — Preguntó Mimi aun sin poder creerlo.
—Mimi, te seré sincera… me gusta Yamato — Confesó Sora aún más apenada, no se lo había dicho a nadie hasta ahora, Mimi no podía verse más estupefacta.
—N-nunca lo hubiera imaginado, creí que...
—¿Qué me gustaba Taichi? Es razonable, después de todo es mi mejor amigo, pero sólo eso, Mimi — Le repitió nuevamente con una sonrisa sincera.
—Y-ya veo — Sólo logró mencionar eso, ahora que sabía la verdad sobre Sora, podía aventurarse a sentir cosas por Taichi sin arrepentimientos, eso la hacía sentir muy feliz, pero ahora la pregunta que rondaba en su cabeza era ¿A Taichi le gustaría Sora o sólo la veía como una mejor amiga también? Como le molestaba a la chica confundirse tanto.
Después de eso, llegó el momento en el que se separarían para irse a sus respectivas casas.
—Mimi, quiero decirte algo antes de irme — Le dijo Sora.
—¿Qué cosa? — Preguntó Mimi intrigada.
—No te sientas avergonzada y lucha por Taichi, es un buen chico — Le dijo Sora con una sonrisa, desde hace tiempo ya la pelirroja sabía que la pregunta de Mimi era porque sentía que estaba siendo una tercera cuando nunca fue así.
Mimi se sonrojó un poco ante eso, sólo asintió con la cabeza porque las palabras no le salían, Sora sonrió más ampliamente antes de irse.
Al siguiente día; todos pasaron nuevamente el día juntos, reencontrándose con Wizardmon y recordando Taichi que era el día de su muerte hace 3 años, recordar algo como eso la hacía sentir triste ya que nunca le gustó que los Digimon lucharan entre sí y murieran por esa causa.
Cuando regresaban a casa, después de todos aquéllos recuerdos y haber visto a Winzardmon una vez más, todos se metieron en el metro, pero por alguna razón Mimi no quería entrar allí, no quería irse a casa, aun no.
—Mimi ¿qué sucede? ¡Entra que se cerrarán las puertas! — Le apresuró Miyako.
—L-lo siento, olvidé pasar por una tienda — Se excusó con falsa pena — I-iré y luego regresaré a casa — Cerró sus ojos con una sonrisa nerviosa mientras las puertas se iban a cerrar, cuando escuchó que el metro se iba abrió sus ojos y se sorprendió al ver a Taichi ahí afuera — ¿Ta-Taichi? — Nombró con dificultad — ¿P-por qué te has quedado? — Preguntó nerviosa.
—La misma razón que ayer, no te dejaré sola y menos cuando está a punto de anochecer — Respondió Taichi automáticamente — ¿A qué tienda vamos? — Le preguntó mientras se acercaba más a ella esperando una respuesta, Mimi no sabía que decir, pensaba que se quedaría sola, pero la verdad es que lo que más quería era pasar un poco de tiempo junto a Taichi.
Mientras más lo miraban sus ojos empezaban a humedecerse sin poder evitarlo.
Taichi se acercó a ella y la abrazó, dejando que su rostro se escondiera y llorara tranquila sobre su pecho.
¿Cómo podría evitar que Taichi no le gustara con tales acciones de su parte? Mimi empezó a pensar en que hubiera pasado si Sora hubiera respondido que le gustaba Taichi, aunque eso realmente no importaba. La verdad era que a Sora no le gustaba Taichi y ella podía ser libre de sentir lo que sentía por Taichi. Pero algo aun rondaba por su mente que hacía que se confundiera más.
Sabía que debía preguntarle ahora que estaban solos, pero no podía, una parte de ella tenía mucho miedo de saberlo, saber si Taichi sentía algo por Sora.
—Tranquila, Wizardmon ha descansado en paz — Le susurró Taichi consolándola, él pensaba que esa era la razón de sus lágrimas, recordar todas esas batallas y dolorosas muertes, aunque a Mimi le hiciera sentir triste eso, ella tenía muy presente que Wizardmon ha descansado en paz, la verdadera razón por la que lloraba era por sentir lo que sentía y no tener el valor suficiente para enfrentarse a la realidad.
En ese momento, la pureza necesitaba al valor.
Fin del capítulo ¿qué les ha parecido? De verdad que no pude evitar imaginar este tipo de escenas entre ellos dos en este capítulo, pensaba recortarlo pero mejor publicarlo completo :3 aunque este capítulo ha sido largo no prometo que el otro lo sea! Aunque lo intentaré xD espero les haya gustado y nos leamos en el siguiente capítulo *3* ¡Viva el Michi! Hasta el próximo capítulo ;3
