Arco 6: juego final
(Parte 1: la marcha de los dragones)
Dimensión 'el Secuestro de Twilight', camino entre Equestria y Draconem:
El ejército de Draconem avanzaba sobre las montañas, liderado por una patrulla de dragones aéreos que quemaban todo a su paso, dejándoles el paso libre a los dragones de tierra y tipo serpiente. Y esta vez, en medio de su armada devastadora, los propios Furia y Arquímedes. Ellos querían asegurarse personalmente que sus blancos elegidos no fueran arrebatados por nadie más: las Princesas, y Twilight Sparkle.
Claro, no sería la Twilight Sparkle que ya había sido secuestrada y abusada por ellos, pero sería igual de satisfactorio, y hasta más, porque podrían torturarla de cero.
─ Y esta vez, cuando se esté arrastrando en su celda, yo la aplastaré con mis propias garras. ─ Sonrió Arquímedes. ─ De la forma más lenta y dolorosa que conozco.
─ Y claro, como su hermano se me escapó la última vez, lo acabaré hoy ─ dijo Furia alegremente. ─ Antes que la mates, quiero que el soldadito valiente observe.
─ Una excelente idea, mi querida Furia ─ dijo con deleite Arquímedes, por eso te amo.
Y siguieron avanzando, era una visión de pesadilla, una cohorte de doscientos dragones, todos perfectamente coordinados cubriendo aire y tierra. Todos y cada uno de ellos era tan alto como una torre, y con facilidad podrían barrer con el ejército poni. Esto no sería una guerra de conquista, sería una total y completa masacre. Ni un poni sobreviviría.
Fue cuando el Otro se hizo presente, moviéndose a través de la sombra de Arquímedes. Los demás no podían verlo, pero él y furia sintieron su aura, y sintieron escalofríos.
─ Y es tarde, han llamado refuerzos, muchos más de los que preví en un principio.
Arquímedes gruñó. ─ ¿Cómo que más de los que previste? ¿A cuántos esperabas?
─ ¿Mi señor? ─ Se extrañó uno de los tenientes del temible ejército dragón.
─ No es nada, repasaba la estrategia ─ dijo Arquímedes, para disimular. Luego se puso a murmurar, mientras gesticulaba para dar la impresión que estaba sumido en unas profundas reflexiones─ ¿Entonces, qué decías de unos refuerzos?
─ Ah, sí, más de uno ha aprendido cómo cruzar las líneas temporales, y muchos se han reunido listos para el combate. Los aliados de los ponis están por todas partes.
─ Ya veo, en ese caso… ─ dijo Furia. Se posicionó, y soltó una llamarada azul hacia las nubes. ─ Con eso aseguraremos nuestra victoria.
El Otro no respondió. Otros trescientos dragones, a doscientos kilómetros de distancia, se encaminaron hacia Equestria para masacrar a los ponis. Completamente rodeados por el enemigo, los ponis no tendrían ninguna oportunidad.
El grupo de refuerzo estaba cruzando las fronteras acuáticas de Equestria, cuando sintieron una turbación en el aire. Cuando reaccionaron, vieron a las Portadoras de la Armonía, menos una. Detrás de ellas, se erguía un enorme dragón verde y morado. Con alas negras.
─ Vaya, vaya, vaya, qué sorpresa. Las Portadoras de la Armonía ─ dijo el líder del escuadrón. ─ ¿Qué van a hacer, platicarnos hasta que nos hagamos sus amigos?
─ Vamos a hacerlas pedazos, a todas menos a la Princesa Sparkle. A ella la apartó Lord Arquímedes, él se encargará personalmente de ella. Pero en cuanto a las demás…
─ ¿Saben qué sería una gran idea? ─ Dijo alguien. ─ Que vea qué le hacemos a sus amigas, eso seguro que la va a destrozar por dentro antes de destrozarla por fuera.
El adulto Spike avanzó hacia el grupo de dragones, listos para desafiarlos. Ellos se rieron, cierto que esta versión de Spike no era el niño que les habían prometido, pero ya estaban todos enterados de las distintas líneas temporales. ¿De cuál vendría este?
─ No van a destrozar a nadie. Esto se termina hoy, díganle a Arquímedes que si no quiere enfrentarse a la verdadera Amistad, que retroceda ahora mismo.
Los dragones se rieron alegremente.
─ Y en todos los universos el mocoso tiene sentido del humor.
─ Vamos, compadres, enseñémosle a respetar a sus mayores.
El capitán del escuadrón avanzó amenazadoramente.
─ Esto se acaba ya, niño.
Y hundió su garra en el pecho de Spike. Él se quedó helado por unos segundos, y luego, el dragón mayor le arrancó el corazón, y luego lo aplastó.
El joven dragón se desplomó, y los dragones del escuadrón comenzaron a reír de nuevo.
─ Eso te sacas por estar jugando al poni cuando eres un dragón. Te uniste al bando perdedor, muchacho. Sin importar cuántos aliados tengan ustedes, nosotros…
Entonces se calló cuando escuchó cinco risas. Las Portadoras de la Armonía menos una estaban rodando por el piso de lo mucho que se carcajeaban.
─ ¿De qué se ríen? ¿ACASO ESTE MOCOSO QUE MURIÓ DEFENDIÉNDOLAS VALE TAN POCO PARA USTEDES?
─ Son unas despiadadas, ahora sí que voy a disfrutar más esto ─ dijo otro dragón.
El líder del escuadrón se acercó a ellas, cuando alguien le tiró fuertemente la cola.
─ ¡AAAAAAAH! ─ Rugió el dragón.
Se volvió para ver quién era el responsable, y cuál no sería su sorpresa al darse cuenta que era el dragón que acababa de matar. Y el muy cretino sonreía.
─ ¿Morí protegiéndolas dices? No, morí para unirme a ellas. Pero eso fue hace mucho…
Entonces le dio un tremendo tirón a su cola, que lo hizo perder el equilibrio. Cuando el líder cayó, el dragón morado se incorporó de un salto, y saltó sobre él.
Sonrió, y le arrancó el corazón, para luego comérselo.
El dragón no-muerto Night Terror (quien en vida fue Spike) sonrió, estaba relamiéndose de gusto. Los demás dragones vieron horrorizados cómo este dragón devoraba la carne de uno de sus semejantes, y encima crudo. Rugieron y se arrojaron sobre él, arrancando cola, alas, cabeza, brazos y piernas.
Entonces se enfocaron en las Portadoras de la Armonía menos una. Ahora que se fijaban bien, ellas tenían los ojos rojos y dos largas hileras de afilados colmillos. Algo no estaba bien.
Fue cuando la masa de carne a la que redujeron a Night Terror regeneró todas sus heridas, y abrió sus brazos, invitándolos a que lo ataquen.
─ Ese fue un excelente intento. ¿Quieren probar otra vez?
Los dragones retrocedieron del terror.
─ ¿Qué…? ¿Qué pasó?
Esta versión retorcida y oscura de Twilight Sparkle voló a posarse en el hombro de Night Terror, y le plantó un baboso beso. Luego, miró a los dragones.
─ Oh, mi querido Night Terror, sabes lo deseosa que me ponen las masacres… y te tengo una idea traviesa… ─ se acercó a su oído. ─ ¿Quieres 'hacerlo' mientras matamos? Será divertido…
─ Y genial, mi amada Midnight.
Jack la Destripadora rodó los ojos, fastidiada.
─ Ya empezaron estos dos, no hay quien los aguante.
─ Bueno, podemos probar tú y yo si quieres ─ sugirió Undash.
─ Bueno, sí, después de todo experimentamos de todo en vida ─ acordó Destripadora.
Fleshy Smile miró a Gothic, pero de inmediato desvió la mirada. Y la unicornio blanca también, esto no era algo que les llamase demasiado la atención.
─ ¿Alguien ha visto a Pin-Kill-Die?
─ No sé, creía que estaba en ese mundo donde Trixie y Twilight estaban juntas, hasta vi la cabeza de Chaos Queen tirada ahí, pero ni rastro de ella…
─ Qué raro…
Mientras, las dos parejas estaban en plena tarea de asesinar e intimar.
─ Bueno, como nuestros compañeros se entregaron a sus deseos carnales, déjennos explicarles qué pasa aquí ─ dijo Gothic. ─ Los no-muertos somos criaturas sin la capacidad de razonar, guiados solo por el oscuro deseo de mar, matar, y seguir matando.
─ Pero nosotras sí podemos razonar ─ dijo Fleshy Smile. ─ Y si queremos matar, después matar, y luego seguir matando. Pero solo a los enemigos de Equestria.
El grupo de dragones siguió peleando como pudo contra las bestias invencibles, pero ellas tenían la capacidad de sanarse automáticamente, y nada de lo que hacían era capaz de hacerles ni un rasguño. De inmediato se levantaban y seguían peleando.
En medio de la pelea, a alguien se le ocurrió lanzar otra torre de llamas al cielo, llamando refuerzos. Increíblemente, estas seis criaturas acabarían a trescientos de ellos. Muchos se aferraban a la idea de que, con sus números, los monstruos se agotarían pronto, pero al ser cadáveres, no se podían cansar.
Desde su posición, Furia y Arquímedes vieron la otra torre alzarse. Se suponía que los refuerzos solo llamarían a más refuerzos si se topaban con un enemigo a quien no podían vencer.
─ Estás a tiempo de ordenar la retirada ─ le aconsejó el Otro, aun en su sombra.
─ No, hemos llegado muy lejos. Esos bobos nos comprarán tiempo, nosotros marcharemos. Masacraremos a los ponis antes que estos seres nos detengan.
Pero no eran los únicos observadores silenciosos. Twilight y Rainbow Dash quienes habían sido entrenadas en el arte del Magister Magi por el gran Negi Springfield en la Academia Mahora estaban monitoreando de cerca a los aliados que lograron reclutar, gracias a la 'máquina Casiopea' creada por Chao Ling Seng.
Y no estaban solas, todas sus compañeras de la clase 4-A de Mahora estaban acompañándolas, más su profesor. Un simpático niño de once años llamado Negi Springfield, un verdadero Magister Magi.
─ Wow, no creo que reclutar a esas aliadas contra la amenaza dracónica haya sido una buena idea ─ dijo Mana Tatsumiya, una de las alumnas de Mahora, sacerdotisa y maestra exorcista.
─ Su técnica es rudimentaria, pero con esas habilidades pueden darse el lujo de tener todo tipo de aperturas, nin-nin ─ añadió Kaede Nagase. Ninja y parte de los Tonto-Ranger, las alumnas más fuertes, pero más bobas de todo Mahora.
─ Yo solo quiero que termine ─ dijo Twilight, desviando la mirada de semejante masacre.
─ Veamos cómo van los otros aliados que reclutamos ─ dijo Rainbow Dash, cambiando el canal en el televisor especial que fabricó Hakase Satomi, súper genio y maestra inventora. Uno de los mayores orgullos de todo Mahora.
El otro grupo de dragones se topó con una extraña visión. Era un esqueleto humano, vestido con una lujosa túnica negra con detalles dorados. En sus cuencas vacías, brillaban dos luces rojas.
─ ¿Quién se supone que eres tú? ─ Preguntó asustada la general de ese ejército. Una dragona azul tipo serpiente, con dos enormes cuernos amarillos.
─ Yo soy solamente un aliado de los ponis, amo de la gran tumba de Nazarik.
Los dragones retrocedieron ante este esqueleto. Aunque no era muy grande, emanaba un aura opresiva que les ponía la carne de gallina, aunque no podían explicarse por qué.
Entonces el esqueleto abrió sus brazos, ¿o acaso era un demonio extendiendo sus alas?
─ Ustedes han decidido desafiar a mis aliados, y toda ofensa a mis aliados es una ofensa personal hacia mí. ¡¿Cómo piensan pagármelo?!
Los dragones entonces se adelantaron hacia el monstruo, no iban a retroceder ante esta criatura. Aunque… sus instintos gritaban ¡peligro!
─ ¿Quién eres tú, criatura insignificante, que osas interponerte en nuestro camino? Nosotros solo obedecemos las órdenes de Lord Arquímedes.
─ ¿Quién soy yo? ─ Preguntó el esqueleto. ─ Recuerden mi nombre, ¡AINZ OOAL GOWN!
Extendió su mano, y apretó en el aire.─ Grasp Heart.
El dragón más cercano puso los ojos en blanco, y cayó muerto.
El resto de aquel ejército retrocedió, pero esto estaba lejos de terminar. El monstruo entonces chasqueó los dedos.
─ ¡Create Undead!
Una pasta negra emergió del suelo, y cubrió al cadáver de dragón de pies a cabeza. Entonces, se levantó, pero ya no tenía carne. Su cuerpo estaba compuesto de huesos, unidos por zarcillos de neblina negra, y color pus. El monstruo rugió, aterrando a todos.
Entonces, Ainz Ooal Gown, Rey de la Muerte, ordenó:
─ ¡Acaba con ellos, Skellitar Dragon!
El no-muerto atacó con todo, golpeando la cabeza de uno de sus compañeros dragones. Sin embargo, este no sintió que el golpe fuera demasiado fuerte. De hecho, su fuerza había disminuido mucho.
─ ¿Qué fue lo que ocurrió contigo, Carbón?
Entonces lo golpeó en el pecho.
Ainz Ooal Gown, Rey de la Muerte, rio. ─ Ah, claro, los Skellitar Dragon son una especie poderosa, especialmente poderosa si te enfrentas a Magic Casters. Pero para las demás especies, no resulta ser la gran cosa. Siempre y cuando su HP sea alto, como los dragones. Pero los Skellitar Dragon tienen sus trucos. ¡Ataca, Skellitar Dragon!
El monstruo no-muerto exhaló un torrente de llamas negras y verdes sobre el dragón que lo atacó. Este se retorció, y cayó muerto. Los no-muertos respiraban Energía Negativa, algo fatal para los vivos.
Un dragón atacó al impertinente esqueleto, pero sus garras ni llegaron a rasgar su túnica.
─ Patético, los ataques tan débiles jamás podrán tocar a alguien como yo.
El dragón retrocedió, cuando se escuchó un furioso grito a la distancia que lo llenó de terror.
Una horrible criatura vestida de pies a cabeza con una armadura negra, rugió. ─ ¡TÚ! ¿CÓMO TE ATREVES A TOCAR A MI AMADO LORD AINZ? LOS INSECTOS QUE LO TOQUEN PAGARÁN LAS CONSECUENCIAS.
Ella arrojó su hacha sobre la cabeza del dragón, y su cabeza salió rodando.
Los dragones salieron huyendo despavoridos.
La criatura en armadura negra se preparó para perseguirlos, cuando Lord Ainz la detuvo.
─ Está bien, Albedo.
─ Pero mi señor…
─ Esta vez vine a disfrutar de un espectáculo, no a entrometerme en tonterías. Siéntate junto a mí, y disfruta del show.
El esqueleto extendió su mano, materializando un espejo frente a Lord Ainz.
La criatura se quitó el yelmo, revelando que debajo de este, se encontraba un hermoso rostro de una bella mujer humana. O eso parecía, porque tenía grandes cuernos de carnero, y dos enormes alas de cuervo naciendo de su cintura.
─ ¡Mi señor! ¿Acaso me estás invitando a una cita?
─ Espera, Albedo…
Ella se acurrucó sobre el esqueleto, y empezó a contorsionar su cuerpo contra él.
─ Mi señoooooor…
Mientras tanto, luego de retirarse, los dragones se reagruparon y reanudaron su marcha. El Skellitar Dragon estaba ahí, persiguiéndolos, pero iba un poco más lento que cuando era su compañero Carbón. Si apretaban el paso, pronto llegarían a Ponyville.
El primero en recibirlos fue un poni morado con un corto y desordenado cabello negro. Sus ojos también eran negros. Lo extraño en él era que era un poni terrestre, pero se elevaba a varios metros sobre el cielo.
─ No crean que pasarán de aquí ─ dijo Son Gohan.
─ No es más que otro insignificante poni ─ rugió un dragón. ─ ¡Liquídenlo!
Entonces, el más cercano a Gohan trató de cerrar su garra alrededor de él para aplastarlo, pero éste desapareció en un parpadeo. La garra del monstruo se cerró en el aire, cuando el poni se re-materializó, dándole tremenda patada en su vientre. El dragón se desplomó inconsciente.
Gohan desapareció de nuevo, y reapareció dándole una patada giratoria en la mandíbula a otro dragón. Este salió disparado hacia arriba, y Gohan le dio otro golpe en la nuca.
Este dragón también cayó desplomado.
Otro de los miembros del ejército de Arquímedes soltó una llamarada contra él. Gohan respondió abriendo ambos cascos delanteros, juntando una gran cantidad de energía sobre estos. Luego, disparó:
─ ¡Ki-ko hu!
Una onda de energía contrarrestó la llama, y el dragón cayó hacia atrás, inconsciente.
Más dragones se arrojaron sobre Gohan, cuando un poni terrestre verde corrió a la acción.
─ ¡No se olviden de mí!
Entonces se puso a jugar con una especie de reloj que tenía en la muñeca. Seleccionó una forma, y se transformó. Era ahora un alienígena blanco de más de treinta metros de alto, con una larga espina plana que nacía de su frente.
─ ¡Muy Grande! ─ Anunció Ben 10 a sus oponentes, y se puso a golpear al dragón más cercano.
Sin embargo, aunque grande, 'Muy Grande' no era muy hábil peleando. Pronto uno de los dragones enredó su cola alrededor de su oponente, y la haló, y acto seguido, el alienígena perdió el equilibrio.
─ ¡Urg! ─ Gritó Muy-Grande, antes de volver a convertirse en Ben 10.
Un dragón iba a aprovechar la oportunidad para aplastarlo, cuando Gohan detuvo su garra con un solo casco.
─ ¿Te encuentras bien, amigo?─ Preguntó Gohan.
─ Sí, lo agradezco ─ sonrió Ben.
Entonces, ambos escucharon una especie de pitido. Venía del reloj de Ben.
─ ADN no identificado detectado. ADN no identificado, detectado.
─ ¿Y eso qué es? ─ Preguntó Gohan.
─ Mi Ultimatrix ─ explicó Ben. ─ Pero no entiendo, solo se supone cuando reaccione así cuando estoy ante una especie alienígena desconocida.
─ Oh, ha de ser por mí ─ dijo Gohan, entendiendo.
─ ¿Acaso eres un alien? ─ Preguntó Ben.
─ Mitad solamente. Mi padre es un saiyajin.
─ ¿Un qué?
─ ¡Los guerreros más poderosos del universo! ─ Gritó Gohan levantando al dragón, y luego lo arrojó como quien no quiere la cosa.
El monstruo cayó de espaldas, mientras que Ben sonreía.
─ ¡Eso es increíble! ¿Te importaría?
Apuntó su reloj hacia Gohan.
─ Ultimatrix, ¡escanea!
─ Nueva clase de ADN agregada a la base de datos ─ respondió el reloj.
Entonces Ben apretó el Ultimatix de nuevo, transformándose. Pero esta vez, el cambio no fue tan notorio. Solo se hizo más musculoso, y su cola de poni cambió por una cola de mono.
─ Oye, ¿por qué no me siento más fuerte?
Gohan se rio. ─ Bueno, niño, lo siento, aunque lo intentes, no puedes llegar a mi nivel a menos que entrenes mucho. Con solo convertirte en saiyajin no es suficiente. Tu poder de pelea sigue siendo el mismo.
─A buena hora me lo dices.
Todos ellos estaban rodeados por el enemigo, más de cuarenta dragones los esperaban.
─ Demonios ─ dijo Gohan. ─ Si tan solo hubiera luna llena, hasta tú podrías ser de utilidad.
En una esquina cercana, Nightmare Moon del mundo de Pony Art Online escuchó la conversación, y usó su cuerno para mover la luna.
Un dragón quiso asestarle un golpe, pero ella lo eludió con facilidad. Otro le tiró un golpe por la retaguardia, y ese sí la lastimó pero solo bajó un poco su HP. Nada que su recuperación automática no pudiera solucionar. Esa era una de las ventajas de ser un ser virtual, no podía recibir daño, no realmente.
─ ¡La luna ya está arriba! Si vas a hacer algo, hazlo ya ─ gritó Nightmare.
Gohan entonces gritó. ─ ¡Ben, mira a la luna!
El chico obedeció, y el cambio fue inmediato. Puso sus ojos en blanco, y sintió la energía correr por su cuerpo. Un dragón trató de aplastarlo, pero Gohan lo detuvo con un casco, dándole tiempo a Ben que terminara de transformarse.
Y así fue, Ben soltó un tremendo rugido, mientras que sus músculos aumentaban de tamaño, sus ojos se pusieron blanco, y luego rojos. Sus facciones cambiaron de las de un poni a un gorila. Un gorila gigantesco, de quince metros, con músculos más sólidos que una roca.
El monstruo rugió, y se arrojó sobre los dragones, golpeándolos salvajemente. Era un Ozaru, la forma más peligrosa de la raza saiyajin.
Mientras tanto, el ejército de Arquímedes y Furia llegó finalmente a Ponyville.
Furia echó una mirada a su alrededor.
─ Evacuaron a los ponis, sabían que veníamos.
─ No pueden esconderse por siempre ─ dijo Arquímedes, además nuestras tropas se aparecerán aquí en cualquier momento y los interceptarán.
Unos cortos pero decididos pasos avanzaron hacia la gran armada.
─ ¡Arquímedes! ¡No dejaré que vuelvas a dañar a Twilight! ¿Me escuchaste? ─ Gritó el pequeño Spike.
Los dragones rugieron molestos, pero fueron detenidos por sus Reyes.
─ Estúpido mocoso ─ dijo Furia. ─ ¿Cómo puede haber salvación para alguien como tú? Un dragón criado por ponis, ¿o eres un poni disfrazado de dragón?
─ La única oportunidad de salvarte es que tú te unas a nosotros, y mates a un poni con tus propias garras. No a esa estúpida que te crio, ella es mía. Pero una de sus amigas tal vez…
Spike de esa dimensión no se dejó intimidar. ─ Yo solo no puedo detenerlos, pero por suerte soy mucho más que solo yo. Soy yo de todas las líneas temporales.
─ Ya basta, voy a liquidarlo ─ dijo Furia, cuando algo se aferró fuertemente a su cola. Era su propia sombra. ─ ¿Qué?
La sombra de la dragona creció varios metros, se hizo más musculosa, sus espinas se hicieron más grandes y afiladas.
─ ¿Modo combate? ─ Jadeó la Furia de carne y hueso.
La sombra de Furia tomó a su dueña por la cola y comenzó a girarla a toda velocidad, y la arrojó contra el suelo. El impacto fue tal, que ella rodó varios metros, creando una enorme zanja.
De reojo pudo ver a una versión adulta de Spike, que vestía una túnica negra, una capa azul y una máscara negra con una sonrisa pintada de azul.
Ella se levantó molesta, echando humo por la nariz, pero el que reaccionó primero fue Arquímedes, que se lanzó contra Spike, el pequeño Spike, pero algo más lo retuvo por la cola. Era una proyección color verde esmeralda de una figura que recordaba a Spike, pero mucho más musculosa y valiente. La figura igualmente lo tomó de la cola, lo giró sobre su cabeza, y lo arrojó sobre su esposa, justo cuando empezaba a levantarse.
Entonces, apareció otra versión de Spike, que vestía un uniforme de color verde, con los costados negros, al igual que los brazos y las piernas. Botas y guantes blancos. Y en su pecho, había un círculo verde con una linterna color verde en él.
Esta versión de Spike comenzó a recitar: ─ En el día más brillante, en la noche más oscura, ningún mal escapará a mi vista. Y aquellos que veneran el mal, que se cuiden de mi poder. ¡La luz de Linterna Verde!
Arquímedes rechinó los dientes. ─ ¿A qué esperan? ¡Acábenlos!
Sus soldados corrieron a la acción, cuando, por supuesto fueron detenidos por otro buen grupo de los aliados de Equestria.
Uno de los tenientes gritó: ─ ¡Miren, ahí está la Princesa Luna!
Pero no era Luna sino Nightmare, que luchaba valientemente con una larga espada negra, cubierta con llamas azules.
Sin más miramientos, respiraron una gran llamarada sobre ella. Ella gritó, no de dolor sino de fastidio, porque de pronto desapareció en un montón de luces azules, píxeles.
─ Hoy no parece ser su día ─ comentó Klein, del equipo de Sword Art Online.
─ Ojalá hallen una forma de borrarla de la existencia de una buena vez ─ dijo Leafa.
Entonces, un rugido les recordó que estaban en medio de una batalla.
Un pegaso azul, con un largo abrigo negro, volaba alrededor de un dragón terrestre, dándole certeros cortes con sus dos espadas. Una negra llamada Elucidator, y una azul, llamada Dark Repulser.
A los pies del dragón, una bella unicornio blanca con un largo cabello marrón claro corría alrededor del dragón, y lanzaba cortes con su estoque, llamado Lambent Light.
La piel de los dragones era dura y casi impenetrable, pero todos en el mundo de SAO eran maestros guerreros, y sus stats estaban al más alto nivel. Además, ellos se cuidaban de cortar justo en la separación de las escamas, y con sus armas se aseguraban de dar los cortes en el mismo sitio una y otra vez, y, finalmente esa estrategia terminó dando frutos porque un dragón se desplomó, chillando de dolor.
Un dragón corrió a ayudar a su compañero, dándole un manotazo al pegaso, Kirito. El golpe fue tal que lo mandó al suelo, y no pudo levantarse.
─ ¡Kirito-kun! ─ Gritó su esposa Asuna, corriendo junto a él.
No se encontraba bien, tenía los cascos fracturados, y su boca sangraba. ─ Maldición ─ dijo el Espadachín Negro.
─ Trata de resistir, Kirito-kun.
El del manotazo se dirigió a terminar de matar al pegaso, cuando vio que una niña dragona, de tal vez unos catorce años se aproximaba volando hacia él. Era de color azul metálico, con sus escamas largas y aerodinámicas, arregladas de tal modo que parecían plumas. Sus ojos eran rojos.
Furia, que ya había terminado de levantarse, sonrió. ─No vi a qué hora se colaron niños, pero es bueno ver que desde pequeños quieren convertirse en máquinas de matar ponis. Dejen que los mate ella, así tal vez Spike aprende.
Entonces la pequeña dragona se inclinó sobre el pegaso caído, y soltó su aliento sobre él. Pero no eran llamas, era aliento curandero.
El pegaso se levantó como si nada le hubiera pasado. ─ Te debo una, Pina.
─ Somos un equipo, Kirito ─ sonrió ella.
─ No, maldita sea, ¿QUIÉN TE CREES QUE ERES?─ Rugió furia, corriendo lista para eliminar a Pina.
Un estallido venido de la nada la distrajo por unos segundos, y luego, algo impactó en su ojo. Ella gritó, cubriéndose su ojo.
─ Maldita, maldita, maldita…
A la distancia, Sinon, la Francotiradora de Hielo, recargó su rifle Hécate, y disparó otra vez. Furia reaccionó a tiempo, y se cubrió con su garra.
Entonces, una voz gritó:
─ ¡Tú le has fallado a Equestria!
Y una flecha salió disparada contra Furia, y ella la apartó con su garra. Pero esa flecha era solo una distracción, porque una nueva flecha justo detrás de la primera se le clavó en el ojo que le quedaba, seguidamente estalló. Furia ella gritó de dolor.
─ ¡No puedo VEEEEEEER!
Un poderoso grito súper amplificado, la dejó sorda, y ella cayó al suelo, tratando de recuperar su balance.
Una versión de Rarity, que vestía un traje negro pegado a su cuerpo y un antifaz negro saltó ágilmente del techo de su boutique, y giró un bastón bo.
─ Flecha, te pasaste.
Un poni blanco, rubio, con una capucha azul y una máscara del mismo color guardó su arco. ─ La otra empezó, yo solo pensé que cegarla era una excelente idea. Además, tú la ensordeciste luego que yo la cegara, Canario. No te hagas la santa.
Un transporte aéreo con forma de murciélago aterrizó frente a ellos, y una potrilla de color rosa con un traje negro de murciélago salió de éste.
─ Suban ya, mandaron a otro grupo de lagartijas a atacar Canterlot.
─ Solo nos vas a dejar, y luego te regresas a nuestro mundo, ¿entendiste Batfilly? ─ Dijo severamente el tal Flecha.
─ En primera, soy Batmare. En segunda, idiota, las lagartijas se las dejaremos a los metaponis. Nosotros vamos solo a evacuar a los inocentes.
─ Bien, siendo así, sí ─ dijo Canario.
Se montaron en su transporte, y fueron a Canterlot mientras la lucha seguía.
Desde su posición, el equipo del caos observaba.
─ Algunos son muy violentos para mi gusto, pero al menos estamos ganando. No hemos tenido ni una baja ─ dijo orgulloso Spike el dios del caos.
Los que estaban en camino a Canterlot se toparon con una unicornio color vino tinto, con el cabello rubio, y un par de enormes gafas rojas. Al ver a los dragones ella ni se inmutó. De hecho, solo se quedó ahí chupando enorme cigarro casero.
Beatrix Peace miró a los dragones acercarse, y se puso a revisar algo en su computadora Tablet. Una gigantesca estructura de acero emergió de la tierra, y ella se montó en la cosa.
─ Esto, lagartijas, se llama Tanque Antropoide F-45.
─ Osea, un robot, gigante ─ dijo una voz impertinente.
Beatrix Peace, desde su robot gigante, miró al insecto. Era un unicornio joven, de color lavanda. Con una melena azul cobalto con una franja rosada en el medio.
─ Apuesto que eres el hijo de esa molesta Princesa ─ dijo Beatrix Peace, fastidiada. ─ ¿De otra línea temporal?
Bright Spark se encogió de hombros. ─ Pues sí.
─ Mira niño, no me gusta la magia, la odio con el alma. Si quieres probar tus poderes vete a otro lado.
Bright Spark le dedicó una sonrisa irónica a esta poni, quien era una ingeniera mecatrónica. ─ Por favor, ¿magia? Eso es una pérdida de tiempo. Admito que es poderosa, y que saca de aprietos, pero yo… yo prefiero otro enfoque.
Sacó un control remoto de quién sabe dónde, y apretó un botón. Un montón de estructuras de acero de tres metros de altura, con grandes garras. Visores morados, y con una gran Z pintada en el pecho.
─ Yo prefiero usar unidades no tripuladas, dan menos problemas. Además, los robots gigantes son buenos, pero cubres más terreno con muchos robots medianos. ─ Volvió su atención hacia los dragones. ─ Señores, no se resistan por favor. Ustedes están hechos de carne, que es débil. Mis Z-Bots, de acero, que es fuerte. No hace falta ser muy listo para saber en qué va a terminar esto.
Beatrix silbó sorprendida, y puso a su robot en piloto automático para bajar a charlar con Bright Spark.
─ ¿Entonces, no te gusta la magia?
─ No, yo uso tecnología ─ dijo Bright. ─ Y tú igual, por lo visto. ¿Eres inventora?
─ No, no, yo solo soy una humilde ingeniera. Solo sigo las instrucciones de mis libros de la universidad. Me especializo en armas, así que tengo muchas a mi disposición, pero no puedo crear nada.
─ Deberías probar ─ dijo Bright Spark. ─ Es muy divertido fabricar tus propias cosas.
A su alrededor, la pelea seguía. Los dragones no eran rivales para las máquinas.
Y bueno, he aquí este cap de batalla de exhibición. Han pasado años, sí, pero recuerdo bien que para eliminar a estos dos votaron que sea Seras Victoria la que tome sus vidas. Por supuesto los complaceré.
De momento, espero les haya gustado y:
Chao; nos leemos!
