Arco 6: Juego final
(Parte 2: el juicio de PASSIONE)
Dimensión 'el secuestro de Twilight', camino a Canterlot¨:
La emboscada de maquinaria fue un golpe fatal para los dragones. Las estructuras de acero los obligaron a dividirse en dos grandes grupos. Bright gruñó de frustración, usualmente sus tropas mecánicas los acabarían a todos, pero no traía suficientes consigo. Por suerte su defensa seguía asegurada por el grupo de las alumnas de Negi Springfield. Como Magister Magi, su magia de combate era mucho más poderosa que la magia Equestriana, y pronto, los dragones se toparon con la primera oleada del monstruoso poder del pequeño prodigio, el niño prodigo de once años, Negi Springfield.
Al ver al grupo de dragones acercarse, el pequeño giró su bastón en sus cascos y recitó:
─ Rastel Rascer Magister Septireptum, ¡SAGITTA MAGICA!
Una lluvia de flechas de luz fueron lanzadas contra una buena parte de los dragones. No eran muy dañinas para su nivel, pero el hábil niño apuntó a los ojos, y el destello de las Sagitta Magica los cegó, frenando su avance. Mientras tanto, con su rifle imbuido con maná, la sacerdotisa Mana Tatsumiya disparaba contra ellos, derribándolos de un solo golpe. Sin embargo, no era suficiente. Por suerte la clase de la 4-A tenía guerreras de sobra. Asuna Kagurazaka usaba su gran espada, la Enzis Exorcizans, para derribarlos de un golpe en la cabeza, y su fuerza era en verdad monstruosa. Era capaz de hundirlos en la tierra de un golpe, pero su segunda habilidad, una habilidad pasiva llamada 'anulación mágica' no le servía mucho a menos que se estuviera enfrentando a dragones tipo serpiente, o dragones hechiceros. Pero aunque no pudieran usar sus habilidades mágicas en la batalla, aún tenían su fuerza natural, y aliento de fuego.
Claro que nadie tenía tiempo de notar nada en la confusión de aquella batalla.
En el Palacio de Canterlot, las Princesas estaban con máximo nivel de alerta. Ya se habían enfrentado a la criminal Furia, y había mandado a varios niños al hospital. Y encima, había dejado a Celestia en un pésimo estado. Y tuvo que estar hospitalizada por varias horas.
Sin embargo, esta vez las cosas pintaban de otra forma, ni uno de los dragones había podido pasar por la fuerte defensa organizada por los aliados de las Equestrias Infinitas y Canterlot había sido evacuado exitosamente. El único lugar que quedaba por evacuar era el Castillo. Y como la última vez Furia les juró a las Princesas que iba a secuestrarlas y llevarlas como esclavas a Draconem, Celestia, Luna y Cadence se quedaron para servir de carnada a los dragones invasores, pero ahora que ya todos sus pequeños ponis estaban a salvo, solo era cuestión de esperar a que sus rescatadores se presentaran en el castillo. Incluso sus soldados se habían ido, el único que se quedó con ellas era Shining Armor. Y otro más que vino de visita, pero cuya presencia no alegraba a nadie. Sobre todo a Shining y a Cadence, quien por su culpa, perdieron a su hijo no nacido.
─ Bonita hora en que pienso alegrar sus miserables vidas con mi visita ─ dijo Blue Blood arreglándose el flequillo. ─ Pensar que ahora mismo podría estar en un gran evento social, pero no, en su lugar, tengo que estar aquí, sirviendo de carnada para…
─ Nadie te obliga a quedarte ─ dijo Shining con frialdad. ─ De hecho, ¿por qué no sales y nos dices si los dragones ya han sido derrotados?
─ Oh, ¿pero qué oigo? El sonido de la voz de los plebeyos no es digno de mis reales oídos ─ dijo Blue Blood con arrogancia. ─ ¿Me podrían traducir sus balbuceos, tías?
Celestia, Luna y Cadence iban a poner al arrogante príncipe en su lugar, cuando la puerta se abrió de repente, dejando pasar a un poni vestido con una capucha azul, que cargaba un arco con su magia, también de color azul.
─ La evacuación de civiles ha sido todo un éxito. Alicorn Marevel, Linterna Verde y Sweetie Borg llevan el señuelo. Estos bobos pensarán sin duda que ustedes se encuentran con nuestros efectivos más fuertes.
El Canario se le unió, junto con Batmare.
─ Vámonos ya ─ dijo la vigilante adulta.
─ Momento, momento ─ dijo Blue Blood ─ ¿Entonces nos tendremos que conformar con unos debiluchos? ¿Por qué nosotros no podemos tener de guardia a uno de esos, metaponis?
─ Deja de quejarte ─ dijo Batmare. ─ Nadie te obliga a venir con nosotros.
De nuevo Blue Blood puso su cara de arrogante. ─ ¿Acaso fue el viento, o…?
La Flecha lo tomó del cogote y lo estrelló contra la pared, noqueándolo. Entonces se puso al poni inconsciente sobre la espalda.
─ Terminado este asunto, ¿nos vamos?
Shining le puso su casco en el hombro. ─ Compañero, no sabes cuánto…
─ Mejor concentrémonos en salvarnos, ¿no? ─ Dijo Batmare.
El grupo se puso en marcha. Batmare y el Canario iban al frente, mientras que la Flecha y Shining Armor fueron por la retaguardia. Y Shining no podía evitar querer hacerse amigo del vigilante enmascarado.
─ Pero entonces, dime, ¿cómo fue que fundaron la Liga de la Justicia?
─ Es una muy larga historia, y no tenemos nada de tiempo en nuestra situación actual ─ respondió fríamente la Flecha.
─ Claro, claro ─ dijo Shining. ─ Pero al menos dime a quién agradecerle el que le cerraran la boca a Blood…
─ El poni que era murió, ahora solo queda la Flecha ─ respondió el vigilante.
Y por el tono de su voz, Shining se dio cuenta que no era prudente preguntar más.
Siguieron avanzando, siempre alertas. Pero los dragones no habían podido pasar la fuerte defensa de los aliados equestrianos.
─ Y a todo esto, ¿por qué odian a Blood? ─ Se extrañó Batmare, luego de asegurarse que no había nadie en la siguiente habitación.
Cadence hizo una mueca de dolor. ─ Es un imbécil, un maldito… un maldito…
Shining puso un casco en el hombro de su esposa, y terminó él mismo la historia. ─ Íbamos a tener un bebé, un precioso niño o niña. Pero entonces, él, él, él empujó a Cadence por las escaleras del hospital. Él…
─ Perdí a mi bebé ─ dijo Cadence. ─ Y lo peor de todo es que no se disculpó. Hasta el maldito se atrevió a decir que fue una suerte por no haberlo tenido porque hubiera emparentado con…
Se escuchó un golpe seco, cuando la Flecha soltó de improviso a Blue Blood.
─ ¿Qué? ─ Dijo él.
─ Sí, y antes, disfrutó humillándome ─ dijo Shining, recordando su encuentro con Blood en el hospital. ─ Pero no me importó, se atrevió a torturarme diciendo que mi hermana había muerto, se estaba deleitando con mi dolor…
Blue Blood se levantó, frotándose la nariz. ─ Maldición… ¿quién te crees que eres, eh? Yo soy un príncipe, ¿cómo te atreves a tratarme así?
Entonces la Flecha lo tomó del cuello, y lo arrinconó contra la pared. ─ Tú eres un monstruo, justo en lo que me hubiera convertido de no ser por ese infierno que pasé. Yo estaba a tiempo, pero tú, tú ya no tienes remedio. Tú, tú eres una basura podrida hasta el corazón. Mataste al hijo no nato de tu prima y no tienes ni una pizca de arrepentimiento.
Blood le escupió en la cara. ─ ¿Quién eres tú para compararte conmigo? No eres nadie, yo soy el poni más importante de Equestria solo detrás de mis tías y tengo derechos. Como el defender mi línea sanguínea, no fue a propósito, claro, pero veo el beneficio que…
Celestia se adelantó. ─ Sobrino, cállate. Es una orden. ─ Entonces fijó su mirada en la Flecha. ─ Y tú, ¿por qué te afecta tanto lo que él haya hecho?
─ Lo repito, lo veo a él y veo al monstruo en el que me pude haber convertido. Este ser es escoria. Escoria que le ha fallado a Equestria.
Blue Blood fulminó con la mirada a la Flecha.
─ Si no eres nadie para compararte conmigo, mucho menos para juzgarme. Solo puede juzgarme un poni de mi condición.
Celestia forzó a la Flecha a separarse de su sobrino.
─ Mira, vigilante, no entiendo la razón de tu enojo, lo único que sé es que estamos perdiendo tiempo con esta discusión.
Luna suspiró. ─ ¿Es que no te has dado cuenta, Tia? ¿Nadie más?
Cadence asintió. ─ Yo sí, y no puedo creerlo…
Shining entonces entendió.
─ No me digan que estuve considerando hacerme amigo de Blue Blood, aunque no sea el mismo.
Blue Blood miró al poni de la capucha azul. ─ ¿Qué? Pero yo…
La Flecha descubrió su rostro.
─ Sí, nadie puede juzgarte mejor que tú mismo, Blood.
─ ¿Qué? Pero yo, ¿eres yo? Pero entonces tú deberías entender que…
Blood miró a los ojos de su otro yo, la Flecha, pero solo encontró desprecio.
─ Tú le has fallado a Equestria ─ susurró la Flecha.
Canario y Batmare reaccionaron demasiado tarde, porque rápido como él solo, la Flecha le quebró el cuello a Blue Blood.
─ ¡NOOOO! ─ Gritó Celestia. Después de todo, Blue Blood era su hijo adoptivo, pero ni ella podía revivir a los muertos.
Sollozó, y se limpió una lágrima. Miró a la Flecha. ─ Asesino. En una de las Equestrias Infinitas, el poni que crie como mi hijo no es más que un asesino.
─ Sí, pero solo de aquellos que merecen morir ─ dijo fríamente el vigilante. ─ Él le había fallado a Equestria, y apuesto que si miras sus finanzas personales, podrás encontrar negocios con narcotraficantes, asesinos, y otras fuentes de dinero sucio. Él, a quien criaste como hijo, se ha estado enriqueciendo a costa de los inocentes.
Celestia miró a la otra versión de su sobrino, tratando de hacerle sentido a sus palabras.
Batmare y Canario miraron a la Flecha, con una clara expresión de decepción.
─ Blue Blood ─ murmuró Rarity, el Canario. ─ ¿Por qué? Ya habías dejado de matar.
─ No pude evitarlo ─ dijo el vigilante de azul. ─ Me recordó a mí… a lo que era antes. Yo no pude evitarlo, he dedicado mi vida a redimirme de quien era, y ver a este ser solo yo… perdí el control.
Celestia iba a decirle algo, iba a poner en su lugar a esta versión asesina de Blue Blood, cuando de pronto, una pared fue derribada y un enorme dragón metió su horrible cabeza en donde estaban.
─ ¡Ahí están, Lord Arquímedes me dará una enorme recompensa por ustedes!
Y entonces, soltó una poderosa llamarada. Mataría a los unicornios y a la potrilla terrestre, pero las alicornios sobrevivirían, eso sí, la dejaría indefensas y podrían esclavizarlas fácilmente.
Pero una ágil y valiente figura humana apareció, bloqueando el ataque con un simple escudo.
─ ¿Qué? ─ Jadeó el dragón.
Link, el Héroe del Twilight, apartó su escudo Hylian y apuntó su espada hacia el dragón. No era cualquier espada, era la Master Sword. La legendaria arma que destruye el mal.
A su lado, había una mujer, también humanoide, alta, con el cabello naranja, y una piel entre azulada y verdosa. En sus manos sostenía un espejo redondo y negro. Flotando sobre a ella, había dos enormes manos de piedra negra.
La mujer le dijo algo al chico, y entonces ambos saltaron sobre el dragón para combatirlo. El joven dio una hábil estocada, dándole al dragón en la nariz. Eso solo lo irritó, y el dragón estaba por echarle una llamarada para destruirlo por impertinente, pero pronto se dieron cuenta que era una distracción.
Midna manipuló hábilmente su Espejo de Sombras, haciendo que las dos manos de piedra negra golpearan al dragón en los ojos, eso lo hizo gruñir, y gritar de dolor. Los olía, y los iba a hacer trizas. De nuevo abrió sus fauces para soltar una llamarada, cuando escuchó un zumbido aproximándose a gran velocidad.
Apareció una poni terrestre, color marrón, con una Cutie Mark de tres triángulos dorados. Ella iba montada en una especie de perinola gigantesca, que se movía sola, y tenía un grupo de amenazadoras cuchillas alrededor, y en la punta, una cuchilla mucho más larga y amenazadora.
Con una sonrisa presumida, ella tomó un montón de bombas de su zurrón, y los arrojó a la boca abierta del dragón, justo cuando estaba exhalando sus llamas. El asunto no terminó muy feliz, para el dragón. Las bombas explotaron en su garganta, y él salió disparado hacia atrás.
Link y Midna saltaron tras él. Incluso, de la espada de Link emergió un ser mitad azul, mitad morado, con bien contorneadas piernas, cubiertas por medias negras.
─ Maestro, el enemigo se recuperará en tres segundos exactos. Recomiendo altamente que acabemos ya mismo con él.
─ Ya lo sabemos, Fi ─ dijo Midna, fastidiada.
Solo Epona quedó atrás, mirando a los tres vigilantes enmascarados y a las Princeas, que no habían entendido ni jota.
─ Lo siento chicos, a ellos no se les puede entender en su forma regular, Midna tendría que transformar a Link en lobo y a ella misma en una imp. Pero las cosas no están como para trucos de magia.
─ Entendemos, ─ dijo Celestia. ─ Gracias.
─ Sí, bueno, dense prisa. Estos tipos ya traspasaron la primera línea de defensa.
Blood, la Flecha, asintió. La Liga de la Justica se había puesto de acuerdo con otros aliados de las Equestrias Infinitas, así que las Princesas estaban a salvo, porque eran fuertes. Pero no podían quedarse porque podrían quedar atrapadas en el daño colateral (por los poderes de sus aliados, no los dragones). Y esta fue la verdadera razón por las que los metaponis se quedaron con los señuelos, con su poder, esto no saldría para nada bien. Además, la Flecha y el Canario eran expertos en el sigilo, y Batmare no se diga.
En otro sector de Canterlot, dos dragones acorralaron a dos Scootaloos, ambas muy asustadas, aparentemente.
─ No son más que unas mocosas ─ dijo un dragón, riendo. ─ ¡LA MISMA MOCOSA!
─ ¿No que eran la última línea de defensa? ¿Qué pueden hacer?
Una de las Scootaloos sonrió, y gritó:
─ ¡SHAZAM!
Un relámpago cayó sobre ella, transformándola en una alicornio alta, musculosa y con un traje rojo con un relámpago dorado en ambos flancos. Con una sonrisa, Alicorn Marevel levantó un casco, y lanzó un tremendo golpe a la nariz del dragón, un golpe híper cargado con electricidad.
El dragón salió disparado hacia atrás. El otro miró a la otra Scootaloo, que juntó ambos cascos, y comenzó:
─ Kaaame, Haaame, ¡HAAAAAAA!
La onda de energía azul salió con toda su fuerza, también lanzando al dragón hacia atrás, inconsciente.
─ Wow, ¿qué pasó contigo? ─ Preguntó sorprendida Alicorn Marevel.
─ Mi maestro el Señor Gohan me enseñó muchas cosas ─ sonrió la pequeña, ─ ¿y tú?
─ Yo conocí a un antiguo hechicero que me dijo que era su elegida para continuar con su labor de proteger Equestria, un antiguo mago llamado… bueno, si digo su nombre volveré a transformarme en mi yo regular.
En otro punto de Canterlot, un grupo de cinco dragones intentaba ponerle sus garras encima a Rainbow Dash, pero esta versión de la pegaso era increíblemente rápida. Ni siquiera como la que estaban informados, sino que esta se movía a una velocidad ridícula. Literalmente se transformaba en un relámpago multicolor, pero sobre todo cian, y aparecía en una esquina opuesta a donde estaba apenas hacía un milisegundo.
─ ¡Ahí está! ─ Gritó uno, aplastándola con su garra.
Pero desapareció en un segundo.
─ Ilusión de velocidad, inútil ─ se burló la metaponi The Dash.
Ella estaba sobre la nariz de un su compañero. Sin pensarlo dos veces, el dragón lanzó tremendo puñetazo hacia ella, pero, ella se desvaneció, y terminó derribando a su compañero.
─ ¡Cuidado, animal!
─ ¿Pero qué no ves cómo se mueve? No fue mi culpa.
─ ¡Eso es lo que quiere, idiota! No caigan en su trampa.
Una cosa era decirlo, y otra hacerlo, con su velocidad, Dash los tenía mareados, y pronto se estaban cayendo impotentes ante ella.
─ ¡Ja-ja! ¡Este es el poder de una verdadera velocista, bobos!
Uno de los dragones finalmente tuvo suficiente y se desmayó, dando un coletazo al aire, golpeando a The Dash, que estaba muy ocupada riéndose de sus oponentes. El golpe la lanzó contra una pared, y se dio cuenta que se torció el ala. Bueno, con su curación acelerada se recuperaría en un segundo. Desgraciadamente ya estaba rodeada, y ese segundo no era suficiente.
─ Ahora sí, va a pagar…
Un relámpago rojo y dorado rodeó a los dragones, creando un tornado alrededor suyo, absorbiendo el oxígeno a su alrededor, y pronto cayeron desmayados por la hipoxia.
El relámpago se materializó en un joven pegaso, de color naranja, una melena rubia, y un traje color rojo con un círculo blanco con un relámpago dorado en cada flanco.
The Dash se emocionó al verlo. No era otro que su maestro, el que le enseñó a usar sus poderes de velocista. The Flash, el héroe de Central City, el hombre más rápido del mundo, pero, cuando estaba en Equestria, era el pegaso más rápido del mundo.
─ ¡Barry! ─ Saludó Rainbow Dash. ─ Gracias, te debo una.
─ Eso te pasa por confiada ─ la reprendió él. ─ Recuerda que este puede costarte la vida, o la de alguien que te importa.
─ Sí, lo siento Barry.
Entonces, Flash sonrió. ─ Bueno, te reto a una carrea. Quiero ver cuánto haz avanzado.
The Dash sonrió, y salió volando a gran velocidad, seguida de su maestro, que pronto le sacó ventaja. The Dash chasqueó la lengua frustrada, a pesar que se había hecho más rápida con el tiempo, Flash seguía siendo el mejor.
A un lado, un dragón lanzó una gran llamarada sobre un alicornio gris ceniza, con el cabello rojo, y ojos del mismo color.
Draco Sparkle soltó un bostezo, y le sonrió.
─ ¿Eso es todo?
Lanzó una llama negra de sus cascos, que cubrió por completo al dragón. Cuando esta llama se apagó, solo quedó un montón de huesos chamuscados.
A su lado, su hermano Nero lanzó una llama azul de sus cascos, congelando a un dragón, para luego darle un golpe, y romperlo en mil pedazos.
─ En serio que son débiles. Su única ventaja son los números.
─ Y ni eso, Hera tenía un ejército similar pero cada soldado estaba mejor preparada que estos imbéciles que solo saben usar la fuerza bruta.
El Otro miraba todo desde su posición real, en el lugar entre los mundos.
─ Interesante, en cuestión de minutos, el ejército de Arquímedes quedó diezmado. ¿Y no se rinde?
Efectivamente, el dragón ayudaba a guiar a su esposa, que ya había recuperado el oído, pero sus ojos no volverían.
─ ¿Qué pasa, Arquímedes? ¿Estamos ganando?
Él abrazó a su mujer. ─ No, no todavía. Pero ya se volteará la situación. Pronto destruiremos a los ponis, pronto…
Entonces, se dieron cuenta que estaban solos en medio de la plaza de Ponyville. Un aura que ejercía una tremenda presión no dejaba que nadie se acercara. Entonces, una poni pegaso entró en su campo visual. Su pelaje era rojo, igual que sus ojos. Solo un casco era de color negro, y emitía un brillo antinatural. Su melena era rubia, y en general era muy bonita. Pero lo que era extraño era la enorme mochila metálica que cargaba en su espalda (de la cual sobresalían dos extraños tubos), cualquiera moriría aplastado bajo tanto peso. Pero ella no, ella caminaba sin dificultad a pesar del peso que cargaba.
─ Bueno, basta de bromas. Ya perdieron, ¿no lo ven? La Magia de la Amistad los ha derrotado.
Arquímedes le mostró los dientes. ─ ¿Amistad? Por favor, son ponis, patéticos ponis, ustedes jamás podrán tocarnos con su magia, su amistad no sirve de nada, ustedes… ustedes no son más que escoria, escoria que nosotros destruiremos en el nombre de Lunarian.
Seras Victoria sonrió. ─ ¿No sirve de nada, dices? Fue gracias a la Amistad que logramos reunir tantos aliados en tantas Equestrias Infinitas. Es gracias a la Amistad que ellos nos prestaron su fuerza para detenerlos. Admítelo, Arquímedes, se acabó.
Arquímedes rechinó los dientes, en cuanto a Furia, ella olisqueó el aire. ─ De poderte ver, te aplastaría. ¿Ese es tu plan? ¿Mostrarnos que perdimos para que nos reformemos, o algo?
─ No, voy a poner el remedio a todo esto. Todo acabará cuando acabe con ustedes dos.
Y no dio tiempo a que respondieran con un ataque, o siquiera un comentario sarcástico. Ella saltó sobre Furia, y clavó sus dientes en su cuello. Ese gesto sorprendió mucho a Furia, que no entendía qué estaba pasando, cuando sintió su sangre ser succionada por el vampiro. Ella gritó, se retorció, pero ya era tarde. Pronto ya no pudo decir más.
─ ¡FURIA! ─ Gritó Arquímedes, golpeando a Seras, lejos de su mujer.
La dragona se retorció, y comenzó a levantarse.
─ Furia, estás bien ─ dijo Arquímedes, sonriendo.
Ella 'miró' en dirección a su esposo. Y soltó un aullido, nada parecido a la voz a la que Arquímedes estaba acostumbrando. Entonces, Furia tomó un brazo suyo, y pegó un mordisco. Arquímedes gritó del dolor, y la sorpresa, mientras que Furia seguía intentando comerlo. Comenzó a golpearla, tratar de quitársela de encima, pero nada funcionaba. Esta cosa solo se parecía a Furia, pero no lo era.
─ ¿QUÉ PASA AQUÍ? ─ Gritó horrorizado el Rey Usurpador.
Seras entonces tomó su forma humana, apuntando los 'tubos', o más bien cañones de su Harkonnen II hacia Furia. Demonios, ¿por qué esta idiota la había interrumpido? Si podía, ella vaciaba de una a sus víctimas para evitar precisamente esto.
─ ¿Sabes por qué los vampiros succionamos sangre?
Arquímedes la miró, mientras seguía intentando contener a Furia. No podía entender el por qué de la transformación, pero le asustaba, y mucho.
─ Porque lo que en realidad estamos haciendo es succionar el alma de nuestras víctimas a través de su sangre. El alma de tu esposa ya me pertenece, esta cosa es un ghoul. Un cascarón vacío. Lo único que puedes hacer con ellos es acabar con su miseria. Pero tranquilo, mis balas están benditas por el Dios de los Humanos. Nada de a lo que le disparo vuelve jamás a levantarse.
Disparó, atravesando el corazón del ghoul, que cayó ya bien muerto. La explosión cubrió a Arquímedes con la sangre de su mujer.
Arquímedes estaba en shock, no podía moverse más, estaba aterrado, y finalmente sintió el peso de su derrota.
Alrededor, la terrible opresión que causaba Seras obligó a todos a ver la escena, todas las batallas pararon, solo podían ver a Seras avanzar hacia Arquímedes, y clavar sus colmillos en el enorme cuello.
En cinco minutos, el cadáver seco cayó, y todos lo supieron. Dragones y aliados de Equestria entendieron que era el fin. Los aliados de las Equestrias Infinitas habían ganado la batalla.
…
Arquímedes abrió los ojos. Estaba en un gran espacio abierto, desconocido para él. Todo era negro, lo único que podía distinguir era la presencia del Otro.
─ Así que el juego ha llegado a su fin. Te hicieron trizas, como te advertí.
Arquímedes miró al Otro. ─ Yo jamás me hubiera retirado y lo sabes.
─ Sí, lo sé. De hecho, intuía este resultado desde el inicio. Ahora estás atrapado dentro de Seras Victoria junto a todas las almas que ha absorbido durante su no-vida. Tus opciones son, quedarte aquí para que ella te convoque como 'familiar' siempre que quiera, o bien…
─ ¡JAMÁS SERÉ EL ESCLAVO DE UN PONI! ─ Rugió Arquímedes.
El Otro sonrió. ─ Ella no es una poni, es un vampiro. Hay diferencia.
Entonces, miró al vacío. ─ ¿En qué iba? Ah, sí, tus opciones son quedarte aquí, o bien, trabajar para mí. Eso sí, serías algo así como un esclavo, pero tendrás más libertad de acción que los demonios de clase baja. Y mucha más libertad que la que te dará Seras Victoria.
─ Eres un… un maldito, tú me manipulaste, tú…
─ Sí, vi una crisis y aproveché a sacar provecho de ella. Ahora tengo una empleada nueva, con mucho potencial. Ya solo quedas confirmar tú. Entonces, ¿te quedas aquí o vienes conmigo? Usualmente te preguntaría cuánto vale tu alma, pero ambos sabemos que no estás en posición de pedirme nada. Soy tu única salvación.
Arquímedes apretó los puños, mientras lágrimas resbalaban de su rostro.
─ Te odio.
─ Me da igual.
Y finalmente, luego de varios años, la pelea final ha sido posteada. Este cap se llama el juicio de PASSIONE, pero más bien me refería a sus personajes. Espero que sus muertes hayan sido satisfactorias, a mí me gustaron mucho. En fin, espero les haya gustado y ya saben:
Chao; nos leemos!
