¡Hola! Por fin he podido actualizar, realmente siempre que tengo un tiempo libre me lo ocupan con cualquier cosa! Lo siento mucho por tardar, espero les guste éste capítulo!


Capítulo 10

Empujón


El invierno había llegado, así como los exámenes finales, Taichi no supo ni como había logrado pasar cada uno de los exámenes, cuando su mente se hallaba tan distante, cada día entendía menos lo que estaba pasando, o más bien quizá sólo no quería asimilarlo por cómo era.

—¿Todo bien? —Le preguntó su amigo Yamato, quien colocó su mano sobre el hombro del moreno, quien sobresaltó un poco, ya que lo había sorprendido.

—Sí, salí bien en este último examen, ¿tú y Sora como salieron? —Intentó sacar un poco más de conversación, aunque éste no quisiera.

—Bien, aunque no me refería a los exámenes —Dijo provocando que Taichi lo mirara extrañado, parpadeando varias veces—. Sabes, deberíamos salir hoy, tú, yo…

—¿Y Sora? No gracias, no me apetece ser el centro de mesa hoy —Mencionó en tono bromista.

—Me refería a los demás, ya sabes salida de chicos sin novias.

—Suena a que iremos a lugares indebidos —Le dijo con una sonrisa, la cual contagio al rubio.

—No exactamente, podríamos ir solo postre…

—¿Qué planeas Yamato? —Preguntó con recelo el moreno—. No es tu estilo ser el que planea reuniones.

—Hey, no me mires de esa manera —Dijo sonriente Yamato Sólo quería hablar un poco, divertirnos, ya que has estado muy distante últimamente.

—¿Últimamente?

—No me hagas decirlo directamente —Advirtió mirándolo con seriedad y acercándose un poco más a Taichi—. Actúas de esa manera desde que Mimi volvió a Estados Unidos, hace casi dos meses.


Apagó el despertador el cual marcaba las 6 de la mañana, la razón por la cual Mimi se despertaba tan temprano, era porque había empezado a trotar antes de ir a la escuela, algo un poco duro, pero debía hacerlo si quería mantenerse en forma. Además, le gustaba mantener su mente ocupada.

Rápidamente se arregló con su ropa deportiva, una cola de caballo y una liga para sostener los cabellos que sobresalían al frente de su cara, se dirigió hacia al gran parque que quedaba al frente de su casa y empezó con su rutina.

Casi dos meses, pensó. Casi dos meses habían pasado desde la última vez que había visto a Taichi, ahora sólo sabían el uno del otro mediante correos, todo parecía haber regresado a la normalidad, ella, Taichi y su gran amistad. A veces no sabía realmente que sentir por lo ocurrido anteriormente, es decir, obviamente le había gustado, pero no en ese tipo de circunstancia en donde Taichi se hallaba confundido, si podía decirse así. Suponía que lo mejor era esperar, a ver qué pasaba entre ellos dos, aunque encontrándose ella del otro lado del mundo la hacía dudar, porque sabía que no podía verlo.


—¿Entonces dices que mi estado de ánimo es causa de Mimi? —Le dijo Taichi mientras tomaba un sorbo de su debida que había pedido en la cafetería.

—Podría decirse, o más bien ¿qué más podría ser? —Cuestionó Yamato mientras le echaba azúcar a su café con leche.

—Quizá estoy teniendo problemas en casa…

—Oh, ¿enserio Taichi? Llevo conociéndote años y jamás había conocido algún tipo de problema familiar, y si así lo fuera, Hikari se encontrara desanimada, y no la he visto de esa manera, tampoco Takeru ha mencionado algo como eso —Taichi lo miró con enojo, ya que había sido descubierto, Yamato sólo sonrió levemente, victorioso—. Entonces, ¿qué problema has tenido con Mimi? —Preguntó para luego tomar su sorbo de café con leche.

—Nos besamos —Soltó de una vez, provocando que Yamato casi se ahogara, pudo jurar que Taichi había dicho eso apropósito, sólo para lograr esa reacción en él, pero luego de controlarse, lo observó y parecía serio en lo que decía.

—¿Se besaron? —Preguntó sólo para rectificar, Taichi solo asintió.

—Pero ése no es el problema —Dijo mientras empezaba a jugar con el sorbete de su bebida, moviendo los hielos que se encontraban en el vaso, apoyaba su codo sobre la mesa y su cara sobre su mano, Yamato esperó a que el moreno hablase—. El problema es que no sé porque lo hice, por ésa razón no hablamos por cierto tiempo, pero antes de irse le manifesté que debíamos seguir como antes, no esquivando lo que pasó obviamente, porque sí pasó, sólo no quiero perder su amistad, pero aunque ahora esté lejos y nos escribamos por correo, yo sigo pensando en eso que pasó, o más bien descifrándolo.

—Taichi —Lo nombró con suma seriedad, mientras cruzaba sus brazos y lo observaba fijamente, el moreno también lo miró fijamente—. Eres un idiota.

—Lo sé, no debería estar en este tipo de situación tan confusa.

—Sí es cierto, pero lo que quise decir, es que eres un idiota porque tú mismo sabes la respuesta, pero no quieres admitirlo, ¿por qué?


Mimi se detuvo después de una hora de maratón, justo a las 7, se dirigió a su casa y empezó a arreglarse para dirigirse a la escuela, en donde se encontró con su amigo Michael a quien saludó y se dirigieron juntos a la clase. Como siempre las horas y clases transcurrían, Mimi empezó a pensar que habría pasado si se hubiera quedado en Japón, podría ver más seguido a Taichi, ¿entonces él podría saber sus sentimientos más rápido? ¿Saldrían juntos? ¿Pasarían más cosas como aquél beso? Se sonrojó se sobremanera al pensar aquello.

—Mimi, la hora del receso ya llegó —Fue interrumpida por su joven amigo Michael.

—Ah, sí —Se dirigieron a la cafetería, a Mimi no le gustaba esa comida pero se le había olvidado justamente la comida que le había hecho su mamá.

—Te encuentras muy distante, ¿sucede algo? —Le preguntó su amigo.

—No es nada —Mintió con una sonrisa, la verdad, debía intentar ocultar mejor sus emociones.


—¿A qué te refieres con que ya lo sé? —Le preguntó con un tono de réplica—. ¡Si lo supiera no estaría en ésta condición!

—Te gusta Mimi —Fue directo al grano provocando que Taichi se calmara, abriendo sus ojos como platos—. Y no, no como una amiga, mejor amiga, o como lo quieras llamar, de lo contrario no la habrías besado, pero claro, siempre está ese tipo de pensamientos que te noquean completamente, y te hacen verla solo como una amiga, antes de que Sora me gustara, también pasé por eso —Admitió—. Después de todo, somos amigos de años, compañeros como Digielegidos, al igual que tú y Mimi, no me extraña que pasen por esto.

—¿Mimi… me gusta? —Se preguntó a sí mismo para luego sonreír—. Ciertamente, al principio me sorprendió que habláramos tanto desde ése día, poco a poco fuimos siendo más cercanos, y empezar a molestarla no sólo me parecía gracioso, sino… lindo, y no sé… desde cuando me empezó a parecer de ésa manera, pero dejando su físico a un lado, su personalidad, todo lo que hace ella, sus reacciones me parecen lindas —Admitió, sintiendo un poco de gracia por lo que estaba pasando—. No puedo creer que me costara tanto verlo, ¿o realmente no quería arruinar nuestra amistad?

—Exacto, es un paso que no quisiste empezar, porque temías a lo que pasaría después de aceptarlo, porque a pesar de todo, cuando te involucras amorosamente todo empieza a ser diferente, aunque la amistad aun siga, todo depende… —Iba a seguir, pero no quiso hablar demás, habían cosas que sólo Taichi podía descubrir por su cuenta—. ¿Ahora que lo has admitido, qué harás?


Las clases habían terminado, Mimi se dirigía hacia su casa junto a Michael, quien vivía por la misma vía.

—¿Realmente no te sucede nada? —Insistió su amigo.

—No es nada, enserio —Respondió Mimi en tono despreocupado.

—Apuesto a que sucedió algo en Japón, desde que llegaste del viaje has estado actuando extraña —Mimi no respondió, sintió que fue descubierta—, por lo que veo no me equivoco.

—Uhm, Michael, ¿puedo confiar en ti? —Preguntó mirándolo fijamente, mientras detenían el paso.

—Por supuesto —Respondió automáticamente.


Se encontraba sumiso en sus propios pensamientos, dando vueltas sobre la cama, apenas faltaban 2 horas para levantarse e irse a la escuela, pero no podía dormir, sabía que eso le traería consecuencias a la hora de asistir a clases, aunque agradecía que fueran los últimos días y ya había presentado sus exámenes.

La conversación que tuvo con Yamato seguían dando vueltas en su cabeza, pero ciertamente lo ayudó bastante, mostrando ahora estar más decidido a dar un paso adelante con Mimi, la chica le gustaba y mucho, podía pasar ratos muy aleatorios con ellas, podían estar divirtiéndose, enojados, era como todo en uno.

Ahora la pregunta era, ¿cómo le demostraría a Mimi lo que sentía por ella? Estando tan lejos apenas y podían comunicarse por correo, pero eso no lo desanimaría, sólo esperaba que ella sintiera lo mismo por él.


Mimi y su amigo Michael, habían parado en un parque, donde ambos se sentaron en los columpios.

—Si te digo que me gusta alguien… ¿qué me dirías? —Empezó a interrogar Mimi.

—Depende, ¿es un buen chico? —Preguntó de regreso.

Mimi sonrió—Sí, lo es, aunque un poco tonto a la hora de saber qué es lo que siente —Dijo mientras balanceaba un poco el columpio, pero sin ser muy fuerte.

—¿Por esa razón estás desanimada? ¿Por no saber qué es lo que él siente por ti? —Preguntó Michael mientras observaba como Mimi se balanceaba de a poco.

—Es que… me confunde… hace cosas que me ilusionan y luego me hacen bajar, es como una especie de montaña rusa ¿sabes? —Manifestó mientras detenía el columpio y lo miraba fijamente, con sus labios haciendo una especie de puchero—. No besamos —Admitió—, pensé que era porque me correspondería, pero estuvimos días sin hablar, antes de irme logramos hablar y quedar como antes, claro con eso aun presente, porque ni él mismo sabe por qué sucedió, tampoco le dije si yo lo sabía.

—Pienso que chicos como él suelen ser muy problemáticos, como dices, sólo te ilusionan y luego te hacen caer fuertemente, puede que sea demasiado distraído como para darse cuenta, pero ¿y si no? ¿y si sólo fue por el momento que te besó? —Cuestionó el chico, ciertamente dolía un poco que lo diga tan directamente, Mimi no quería pensar en esa posibilidad, pero había que caer en la realidad y las posibilidades que podían haber.

—No lo sé, ¿qué se supone que haga? Nunca me había gustado alguien… —Declaró.

—Tampoco soy un experto en estos temas —Admitió el rubio rascando su mejilla avergonzado—, Pero mi hermano dice… que no hay mejor forma de averiguar o dar un empujón a que él sepa lo que siente, que confesándose.

—¡¿Q-qué?! —Exclamó sorprendida Mimi, con un gran sonrojo en sus mejillas—. N-no podría hacer eso, ¿y si me desmayo?

—Oh, vamos, no te pasó nada cuando lo besaste.

—Claro que sí, pensé que mi corazón se saldría.

—Pero estás viva, no puede ser tan malo —Le dijo animándola—. Ve, te daré un ejemplo: Mimi, me gustas —Lo dijo de manera natural, mirándola de frente.

—Eso no es verdad, por eso se te es tan fácil —Le dijo mirándolo con enojo.

—¿Cómo sabes que no es verdad? —Mimi se le quedó mirando intentando procesar lo que había dicho, cuando por fin lo descifró, Michael sonrió y se levantó del columpio—. Bien, es hora de irnos, ¿vamos?

Mimi asintió un poco apenada, después de todo ya Michael sabía que no era correspondido, le había declarado que le gustaba otro chico, aunque a pesar de todo ella suponía que merecía una respuesta— Lo siento Michael, no puedo corresponderte —Le dijo levantándose del columpio sin poder mirarlo de frente.

—Lo sé, no te preocupes —Sonrió—, sólo espero nuestra amistad siga como antes.

Mimi asintió con una sonrisa, y ambos empezaron a caminar nuevamente para dirigirse a casa, ella agradeció haber tenido esa conversación con Michael, sabía que debía confesarse pero no tenía el suficiente valor para hacerlo, pero si Michael lo hizo, a sabiendas de que iba a ser rechazado, ¿por qué ella no podía? ¡Claro que podía! Y lo haría cuando llegase ése momento.


¡Uff, tuve que aprovechar que tenía imaginación para escribir! jeje, espero les haya gustado, a mí me gustó mucho! jeje, sin más que decir nos leemos en el siguiente capítulo!