Disclaimer: Digimon no me pertenece.

Advertencias: SPOILER de los capítulos 22 al 26 de la sexta OVA de Digimon Tri.


Capítulo 17

El mejor sentimiento


Aún le costaba creerlo, pero esa era la realidad. Taichi se había ido, aunque intentaba convencerse de que volvería, de que volvería a ver aquella sonrisa idiota de la que había estado enamorada por años, del chico con el que no esperó encontrarse en la boda de su primo y aceptó bailar, aquel que solía llamarla princesa de vez en cuando para molestarla. Tantos años en los que pudo decirle lo que sentía, y no lo hizo. Aquello hacía sentir a Mimi fatal, sin embargo, sabía que Hikari estaba peor, después de todo, siempre estuvo con él, como su hermana.

Y no había tiempo ni de llorar, cuando el mundo corría peligro.

Pero aún sabiéndolo, no pudo evitar soltar varias lágrimas al ver el estado de Hikari.

"—Hermano, ¿dónde estás? Regresa… hermano"

Fueron sus últimas palabras antes de caer y ser sostenida por Sora, la pequeña Yagami estaba ardiendo en fiebre. Ya de por sí, Hikari siempre había sido de un estado de salud delicado, lo que había pasado, era demasiado para ella, demasiado para todos.

Todo era tan injusto y cruel.

Pero debía seguir mirando al frente, tal y como su mejor amiga Sora le dijo a Meiko, y al grupo en general, antes de llevarse a Hikari a recostarse. Todos mirando con preocupación la escena, en especial Takeru. La castaña siempre notó esa gran cercanía que tenían ambos, incluso se atrevería a decir que sentían algo más que una amistad por el otro, por lo que no le sorprendía que Takeru fuese al que más le afectase la situación de Hikari.

El sentir que no podía hacer nada para arreglarlo, era devastador.

La atmósfera triste se había despejado un poco cuando Koromon, el compañero Digimon de Taichi empezó a reclamar por comida, de alguna forma hizo sentir a varios un poco más calmados.


Bajo la petición de Koromon, Mimi y Sora fueron a preparar algo de comer para todos. El ambiente estaba silencioso, la castaña sabía que debía romper el hielo, pero no sabía muy bien como.

—Es impresionante como aún así no se olvida de pedir comida —habló la pelirroja, provocando que Mimi se sobresaltara un poco. Observó a su mejor amiga, quien lucía una pequeña sonrisa en su rostro.

—Así es —le respondió Mimi con una leve sonrisa forzada—. Me recuerda tanto a Taichi… —no pudo evitar comentar, enseguida Sora notó como miró hacia el suelo, triste.

—Mimi… —la trigueña intentó acercársele y colocar su mano sobre su hombro, pero enseguida vio como las lágrimas empezaban a brotar de los ojos de Mimi, una vez más.

—No puedo… lo intento y sigo intentando, pero no soy tan fuerte —manifestó mientras intentaba secar sus lágrimas, las cuales volvían a salir—. Taichi es un idiota… ¿por qué tengo que amar tanto a un idiota que ya no está?

—¡No digas eso! —exclamó Sora, colocando sus manos sobre sus hombros, obligando a Mimi a verla—. ¿Qué acaso Taichi no te prometió que te diría algo cuando todo esto terminara? —le recordó la pelirroja. Mimi por su parte, abrió sus ojos de par en par—. No se iría de aquí sin cumplir esa promesa —afirmó con una sonrisa.

—Tienes razón —Mimi sonrió como respuesta y la abrazó—. Gracias, creo que conoces más a Taichi de lo que yo podría.

—Eso no es cierto —le respondió Sora, abrazándola con más fuerza.

Y todo aquello había pasado, sin saber que alguien más las había escuchado.


Cuando la comida estuvo lista, Mimi al no tener hambre, decidió dirigirse a la habitación donde se encontraba Hikari, una vez dentro, se encontró con Takeru custodiándola; éste se giró para verla, asintiendo con su cabeza que estaba bien que pasara, Mimi hizo caso y terminó por entrar y acercarse a ellos, observando a la portadora de la luz con una toalla sobre su cabeza.

—¿No le ha bajado la fiebre? —preguntó la castaña.

—No —respondió Takeru, mostrándose sin poder ocultar su preocupación. Mimi podía percibir la impotencia que Takeru sentía, el no poder hacer nada para arreglarlo era algo que también la perturbaba.

—No hay que perder las esperanzas —le recordó Mimi—. Estoy segura que mejorará, todo se va a solucionar —animó con una sonrisa que contagió, por lo menos un poco, a Takeru, quien asintió levemente—. Y cuando todo pase, no pierdas el tiempo y dile a Hikari lo que sientes —tras decir esas palabras, el rubio la miró sorprendido.

—Creo que eres la primera persona que me lo dice de frente —le respondió con una sonrisa luciendo un poco apenado y con una gota de suro en su rostro.

—¡Porque no quiero que nadie pase por lo mismo que yo! —declaró con un tono de voz más alto. Mimi no quería que nadie más, dejase que pasaran los años sin decir nada, y cuando se dieran cuenta todo sería demasiado tarde.

Takeru la observó, entendiendo perfectamente a que se refería, en realidad, casi todos se habían dado cuenta de lo que pasaba entre Taichi y Mimi.

—Te haré caso —prometió.

Mimi asintió conforme, para luego irse de la habitación, encontrándose con Koushiro después de cerrar la puerta.

—¿Vienes a ver a Hikari? —le preguntó.

—No, en realidad te buscaba a ti, Sora me dijo que te estabas aquí —le respondió el pelirrojo.

—¿Qué sucede? —le preguntó curiosa.

—Me gustas —le dijo sin rodeos, con un leve sonrojo en sus mejillas, observándola fijamente. La chica abrió sus ojos estupefacta, pero antes de poder decir algo, Koushiro la interrumpió—. Y ya sé lo que me dirás, escuché tu conversación con Sora, bueno, me di cuenta antes de eso... —manifestó el chico para luego tragar saliba nervioso—. Pero, supongo que no sería justo no dejarte decirme algo.

—Pues... ya lo sabes —Mimi desvió su mirada, mientras colocaba su mano sobre su otro brazo—. No puedo corresponder a tus sentimientos —le dijo después de varios segundos, pero esa vez mirándolo fijamente, o por lo menos intentándolo—. Pero... me hace feliz saberlo —sonrió levemente. En realidad, no podía creer que no lo haya notado antes, siempre bromeaba con ello, sin ser consciente de que en realidad Koushiro si tenía sentimientos más allá de la amistad hacia ella.

Koushiro siempre fue un amigo importante para Mimi, por lo que ser vista por alguien como él no la hacía sentir incómoda. Pero... su corazón ya le pertenecía a alguien más, que si bien, aún no sabía de su paradero, seguían estando allí esos sentimientos tan profundos.

—Está bien —le dijo Koushiro con una leve sonrisa—. Espero puedas decírselo a Taichi cuando regrese —animó el chico, provocando que Mimi sonriera como respuesta.

—Sí, lo haré.

Y justo después de eso, la aparición de Ordinemon los hizo alarmarse e irse del lugar, a excepción de Takeru quien se quedó con Hikari.

Había llegado la hora de luchar nuevamente, pero a pesar de todos sus intentos, y digievoluciones, seguían estando, por mucho, muy lejos de poder derrotarle, no podían vencer aquel oscuro Digimon. Entonces, cuando sus compañeros fueron vencidos, Hackmon hizo aparición, el cual Koushiro indicó su última forman era Jesmon, el mismo que participó en aquella tragedia, donde Taichi y el profesor desaparecieron. Mimi sintió como su sangre hervía del enojo. Joe tuvo que intervenir para que no hiciese alguna locura cuando le gritó.

Sin embargo, aquel digimon no parecía importarle tal cosa, con tal de cumplir con la voluntad del Homeostasis, manifestando que sólo reiniciando el mundo humano podrían salvarse.

¿Realmente se quedarían sin hacer nada y sólo aceptarlo?

—¿Qué haría Taichi?

Mimi escuchó a Sora preguntar y no pudo evitar sobresaltarse un poco.

El camino con menos daños, respondió Yamato.

¿Esa era la verdadera respuesta? Si algo sabía Mimi es que Taichi no se rendiría así de fácil. Pero no tenía fuerzas suficientes como para oponerse.

Sin embargo, Koushiro, quien se le había confesado hora atrás, se rehusó rápidamente, prometiendo que encontraría otra solución.


Habían decidido llevar a Ordinemon al océano para provocar menos daños, pero antes, los Digimon nuevamente tendrían que recuperar energías comiendo.

—Agumon come más —manifestó Gomamon.

—Tengo que comer para tener energías —respondió Agumon—, para cuando Taichi regrese.

Las palabras de Agumon habían llegado a Mimi, era tan cautivador que en ningún momento, su compañero haya perdido la esperanza de volverlo a ver.

Porque se volverían a ver, eso era seguro.

Mimi miró el cielo, y de casualidad logró ver el mismo agujero donde había caído Taichi.

—Taichi... dónde estarás —se preguntó en voz baja, siendo oída solamente por Meiko, quien estaba a su lado.


Se levantó adolorido, recordaba claramente lo que había pasado, por lo que de alguna forma le sorprendía que haya podido despertar, como pudo se sentó sobre el piso de la habitación desconocida que intentaba identificar, pero claramente no se le venía nada a la mente. Taichi observó su cuerpo, no tenía heridas graves a pesar de que fue una gran caída.

¿Qué habría pasado con los demás? Esperaba estuviesen a salvo, sabía que su "sacrificio" los llevaría a un estado de desesperación, pero confiaba en que harían lo que pudiesen para salvar el digimundo y el mundo humano. No podía llamarse líder si no confiaba en sus compañeros.

Pero no podía evitar preocuparse, pensar en el bienestar de su hermana... en la sonrisa de Mimi, fue lo último en lo que pensó antes de quedar inconsciente, en como cada momento que pasó con ella se desvanecía y nunca haberle dicho sobre sus sentimientos.

—¿Estás bien?

De repente, la voz adolorida de su profesor lo hizo sentir nervioso. Fue cuando pudo verlo, totalmente ensangrentado, sentado sobre el frío piso, con una sonrisa de alivio. Por él había podido salir ileso, él... Nishijima lo había protegido. No podía procesarlo, había tenido tantas aventuras y pasado por tantos peligros, pero era la primera vez que veía tanta cantidad de sangre.

Nishijima intentó calmarlo, preguntando donde estaban, aunque obviamente Taichi no sabía responder aquella pregunta. Pero entonces observó las capsulas donde se encontraban Daisuke y los demás, a quienes no había visto en un largo tiempo, el profesor le explicó que habían desaparecido, siendo retirados cuando descubrieron el plan de Ygdrasil, donde Hinekawa se unió al plan, porque su Digimon había sido sacrificado en una batalla anterior.

"A veces hay que tomar decisiones difíciles, aunque sean contra un amigo"

Esas palabras hicieron que Taichi reflexionara por lo que estaban pasando.

Fue cuando Gennai oscuro hizo aparición, deteniendo el soporte vital de Daisuke y los demás. Siendo la única opción de salvarlos, el mandarlos al mundo humano, con la consecuencia de que ese lugar explotaría, y sólo había un lugar más, o sería Taichi o Nishijima. La risa de aquel hombre hizo que Taichi quisiera golpearlo hasta cansarse, no lo soportaba, era tan despreciable y tuvo que soportarla hasta que se fue.

Después de eso, Taichi no podía simplemente aceptar que uno de los dos se quedara ahí, Taichi quería salvarlos a todos, tenía que haber una manera.

Pero en búsqueda de eso, cayó en la trampa del profesor, entró a la máquina de transporte y lo encerró allí, iniciando el regreso de todos, menos él, al mundo humano.

No podía, no podía dejarlo allí. Le rogó que abriera, pero no lo hizo.

"Me enseñaron que siempre hay algo que hacer hasta el final"

Aquellas palabras hicieron que se detuviera a escuchar las últimas palabras del profesor, y fue cuando recordó cuando dijo que a veces había que tomar decisiones difíciles, sí, era así, Taichi lo entendía ahora, la cruel realidad era así y no por eso debía rendirse.

Tenía que aceptar la vida que le dio a cambio de la suya y cumplir con su deseo.


Algo estaba mal, raro, Mimi lo sentía, los demás también. La influencia de Orinemon se hacía más fuerte. Ydrasil o Homestasis ¿realmente sólo eran esas dos opciones? Y nada mejoraba con la intervención de los humanos atacando a Orinemon.

¿Por qué todo parecía más difícil que cuando eran niños? ¿Por qué todo se desplomaba? ¿Por qué tenían que sufrir?

"Deténganse, deténganse, deténganse" era todo lo que Mimi quería, y sabía que no era la única. Y el hecho de que haya comenzado el reinicio no mejoraba las cosas.

¿Enserio creían que su sufrimiento acabaría de esa manera?

Porque era como decía Yamato, salvarían el mundo a su manera, porque ellos eran, después de todo, los niños elegidos.

Así que cuando Koushiro descubrió otra forma de arreglarlo, no dudaron en hacerlo. Porque siempre había otra forma. Lograron recuperar los recuerdos de los Digimon. Pero un nuevo poder despertó en Orinemon. Si recupera… todos los datos ¿no habrá necesidad de un reinicio? Eso había dicho Koushiro; y gracias a Jasmon pudieron lograrlo.

Pero aún no había terminado.

Ydrasil usaba los datos vacíos de Orinemon, en ese momento, Meiko estaba tan furiosa que no pudo evitar salir corriendo a llamar su atención, Yamato, sintiendo el peligro, fue tras ella, lograron evitar un ataque, pero Meiko salió corriendo y cayó al suelo, Agumon corrió para protegerla, pero no sería suficiente, Mimi lo sabía; pero justo cuando pensó que saldrían heridos, alguien logró salvarlos.

Taichi había regresado.

De la sorpresa, no había logrado sonreír como quería. La luz había regresado a su vida, pero por más que quisiera correr a abrazarlo, tenían algo que hacer, salvar el mundo, una vez más. Taichi se veía más decidido que antes a hacerlo, podía notarlo en su mirada, que ni su hermana pudo detener la decisión que había tomado.

Matar a Meicoomon.

Porque tenían que elegir su futuro.

Por eso, lucharían juntos, una vez más, derrotarían a Meicoomon. Su esperanza, su unión, fue lo que los hizo lograrlo. Fue lo que les devolvió la luz en su mundo, pero eso no hizo menos triste perder a una amiga.


Después de lo acontecido, fueron rápidamente, junto a sus Digimon, a ver que sus padres y demás familiares estuviesen a salvo, siendo recibidos con un fuerte abrazo de orgullo, porque siempre confiaron en ellos.

Posteriormente, hubo una pequeña reunión en la "oficina" de Koushiro como muchos ya habían empezado a llamarle, ya que al siguiente día, temprano, Meiko volvería a Tottori.

Todo estaba divertido, todos mantenían un ambiente animado, Meiko tardaría en recuperarse, pero lo haría.

Entonces, de un momento a otro, Taichi se empezó a sentir algo cansado, por lo que salió de la habitación y se dirigió al balcón, estaba atardeciendo y a pesar de ser verano, el viento le favorecía.

—¡Toma! —En ese momento fue sorprendido por Mimi quien le trajo un vaso de plástico con jugo. Al observarla, ella sonrió ampliamente, notó que ella también tenía un vaso para ella.

—Gracias —le dijo mientras tomaba el vaso y empezaba beber de el— ¡Esto tiene alcohol! —exclamó el moreno casi ahogándose de la sorpresa—. Esto no es legal —Mimi se rio por su reacción.

—¡Nadie tiene por qué enterarse, además es sólo un poco! —exclamó la chica mientras bebía un pequeño sorbo de su vaso.

—En eso tienes razón —le dijo para luego beber otro sorbo.

Hubo un pequeño momento de silencio.

—Hey…

Ambos hablaron al mismo tiempo.

—Tú primero princesa —dijo Taichi por cortesía y ganas de molestarla un poco.

—De acuerdo… —la castaña ignoró el hecho de que la llamase princesa—, yo sólo quiero decirte, que todo lo que pasó, cuando pensé que… cuando desapareciste, me sentí devastada, ¿sabes? —Confesó Mimi con su mirada hacia abajo, colocando el vaso sobre el balcón, mientras que Taichi la miraba fijamente—. Llegué hasta decir que eras un idiota por irte así —le dijo con una sonrisa, pero empezando a llorar—. Porque pensé por un momento que en verdad te habías ido y no había podido…

En ese momento, Mimi sintió como los brazos de Taichi la abrazaban fuertemente. Aquello le hizo recordar cuando en un ataque de tristeza y confusión, hizo lo mismo, años atrás, en una de las visitas que le hacían a Winzardmon. Taichi había dejado caer su vaso al piso, pero no le importó, aquello la hizo abrir sus ojos como platos, sus mejillas se sonrojaron y su corazón se aceleró.

—¿Quieres saber que fue lo último que pensé los últimos segundos antes de caer? —le preguntó, en voz baja que hizo que la chica se calmase y asintiera levemente—. En ti.

—Taichi… —no pudo decir nada más, en eso, el moreno deshizo el abrazo, pero mantuvo una distancia cercana a ella, mirándola fijamente y haciéndola darse cuenta de que se estaba quedando pequeña.

—Te amo —confesó, dejando a Mimi en blanco, pensando en sí era o no un sueño—. Llevo tanto tiempo amándote que ya perdí la cuenta —rio un poco—. Siempre lo atrasaba, siempre hallaba una excusa para no decirlo, en cada oportunidad que tenía… decidí que te lo diría después que todo terminara, pero entonces cuando pensé que moriría pensé ¿por qué no se lo dije? ¿Por qué tuve que esperar tanto? —el chico no dejó su sonrisa a un lado ni por un segundo, pero luego se tornó serio nuevamente—. Toda esta situación, las últimas palabras del profesor Nishijima también me hicieron recapacitar muchas cosas, a veces tomamos decisiones difíciles, o nosotros lo hacemos difícil. Pero no quiero alargar esto más, por eso, Mimi, te amo.

—Eres realmente un idiota —le dijo la chica, mostrándose algo molesta.

—¡¿Q-qué, por qué?! —preguntó Taichi sorprendido—. Pensé que había sido romántico…

—No, eres un idiota —le dijo, riéndose por la reacción de Taichi—. Pero eres un idiota que también amo —le declaró sonriendo con sus mejillas rojas—. Quizá me gustas desde que éramos niños, pero nunca lo noté hasta que llegué a la adolescencia, siempre has sido tú, el único que he amado, el primero y el último, no me importa lo que el destino o cualquier otra persona diga. Taichi Yagami yo te…

Sintió los labios del contrario sobre los de ella, y no, no era el primer beso que habían tenido, pero si que era el primero que compartían teniendo conocimiento de lo que realmente sentían. No había confusiones, sólo dos personas demostrándose lo mucho que se querían.

—¿Por qué interrumpes cuando hablo? —le preguntó Mimi en voz baja, una vez se separaron.

—¿No quieres que lo haga?

—No… no me importa si lo sigues haciendo —dijo para luego ambos cerrar sus ojos nuevamente y besarse, ya había oscurecido para aquel entonces.

En ese momento, sintieron cierto ruido que los hizo separarse.

—¡Arruinaste el momento romántico! —exclamó Palmon quien se encontraba con Agumon.

—Pero es que se me había caído mi comida —se excusó el Digimon amarillo.

Taichi y Mimi no pudieron evitar reír por aquella interrupción. Pero entonces, tras aquello, se miraron a los ojos con una sonrisa. Después de todos sus inesperados momentos, sentimientos, confusiones, mal entendidos, por fin habían podido declarar sus sentimientos.

El mejor sentimiento.


Notas de autora: Hola a todos los que han estado leyendo este fanfic desde que comenzó, y a los nuevos que les gustó y pudieron llegar hasta aquí xD primero que nada, me acabo de dar cuenta que llevo 3 años y cuatro meses escribiendo este long-fic, la verdad no esperé que llegase a tanto, pero éste no es el final, pero al menos ya por fin Taichi y Mimi han logrado decir lo que sienten, después de mucho tiempo jaja creo que justo pasaron 3 años en el fic para que lograran confesarse como yo escribiendo ésto xD también noté, que graciosamente, tengo 61 comentarios, seguidores y favoritos, todo igual XD muchas gracias a todos! :'3

Otra cosa que quiero decir, creo que como a muchos, me decepcionó la OVA, muy pocos momentos Michi, pero como pude logré encuadrar todo, posiblemente escriba dos capítulos más para concluir este fic :'3 y como ya no tengo que esperar por la salida de más OVAS, pues, quizá me tarde menos actualizando, pero no confíen mucho en mí porque mi trabajo, estudio y cursos no me dan mucho tiempo como para hacerlo, pero espero poder escribir los otros capítulos más rápido.

En fin, espero les haya gustado éste capítulo, espero nos leamos pronto.