Disclaimer: Digimon no me pertenece.

Advertencias: Posible Ooc (fuera de personaje), narración de dudosa calidad, chiclés, empalagoso, entre otros.


Capítulo 18

Seguridad


Las dos mujeres lo miraron estupefactas por la rapidez en la que Taichi estaba comiendo, ya de por sí era de los que comían rápido, pero esa vez, había superado su límite.

—Si tu novia te ve comer así no creo que lleguen al matrimonio —Bromeó su madre provocando que Taichi se atragantara, tomó el jugo de naranja de al lado para poder pasar la comida por la garganta.

—Pero si es la razón de que esté comiendo así, se levantó tarde y tiene una cita con Mimi… —respondió Hikari uniéndose a la broma de su madre.

—¡¿Cómo carajos sabes eso?! —Le preguntó exaltado el moreno, aunque luego de meditarlo, tenía sentido que lo supiera, tanto su hermana, Sora y Miyako eran las primeras personas que sabrían sobre su cita.

—¿Una cita? ¿Eso se come? —Preguntó inocentemente Agumon.

—Bueno, muchas veces termina en eso… —mencionó la señora Yagami con una voz traviesa que hizo que tanto Taichi como Hikari se sonrojasen y exclamaran ¡mamá! Al unísono.

En ese momento, el timbre sonó, provocando que los nervios de Taichi se extendieran y se le erizara la piel. No podía ser, se supone había arreglado que la vería en el centro, pero si que podía ser, porque después de todo se trataba de Mimi Tachikawa.

—Seguramente es Mimi —Le dijo Hikari con una sonrisa, obviamente su novia era de las que hacía cosas de improviso.

—¿Qué no debería de ser el novio quien busque a su novia? En mis tiempos tu padre era quien me buscaba —Comentó la señora Yagami, pensando en lo mucho que ha cambiado la juventud.

Pero Taichi ignoró todos sus comentarios, él sólo se dirigió rápidamente hacia la puerta, sintiendo el déjà vu cuando se encontró con la cara de Mimi tiernamente molesta mientras se acercaba a él, con toda la confianza del mundo, quejándose de que aún no estaba listo.

Sí, esa era su Mimi.

—¡En un momento estoy listo! —prometió mientras se dirigía al baño para lavarse los dientes, de todas formas ya estaba vestido.

—Tenemos tiempo que no salimos, me imagino que si me voy directo al sitio de encuentro tardas media hora —se quejó Tachikawa mientras colocaba a Palmon sobre el suelo para que estuviese con Agumon y Gatomon.

En ese pequeño transcurso de tiempo, Yuuko le había ofrecido algo de beber a Mimi, quien aceptó gustosa mientras se quedaba hablando con Hikari y ella de lo desordenado que podía llegar a ser Taichi, totalmente conscientes de que sus voces y risas era lo suficientemente alto como para ser oídas por Taichi en el baño.

—¿Y nosotros no vamos a la cita? —preguntó Agumon, siendo observado amenazantemente por Gatomon y Palmon, más de la primera.

—¡Las citas son sólo para los enamorados! —le dijo Palmon con cierto tono romántico.

—Así es, así que sólo seremos Taichi y yo —dijo la castaña mientras le guiaba el ojo, en un intento por esconder su leve vergüenza.

Aún no podía creer que ya tenía dos meses saliendo con Taichi, bueno, en realidad, después de las vacaciones de verano, con todas las actividades escolares, no se habían podido ver cómodamente, pasar todo un día juntos, sólo era entre clases y de regreso a casa cuando podían pasar un breve momento a solas, si es que no había actividades extraescolares.

En realidad, cuando por fin anunciaron su noviazgo, el único a quien pareció sorprenderle fue a Daisuke, él era el único quien no había notado que ambos tenían tiempo gustándose, más bien, muchos proclamaron que por fin habían dado ese paso, y otros empezaron a debatir quien se había confesado primero, la mayoría votó por Mimi cuando en realidad había sido Taichi.

Aquello hizo que Mimi se riera un poco.

Meiko, quien ya se había regresado a su pueblo natal, fue otra quien, a pesar de notar lo bien que se llevaban, su inocencia era tan grande que le impidió pensar que habría algo más que una amistad allí. Sin embargo, por parte de Koushiro, Mimi pudo observar como él y Taichi se vieron por un breve momento, el cual ella pudo entender de a qué iba todo eso, después de todo, el pelirrojo se le había confesado, y no le sorprendería que le haya dicho a Taichi la verdad.

—¡Estoy listo, vamos! —exclamó Taichi luego de salir del baño todo apurado para luego colocarse los zapatos en la entrada.

[. . .]

—¿Recuerdas nuestro primer beso? —Le preguntó la castaña mientras caminaban hasta el centro para ir al cine.

—¿No fue en el balcón cuando nos confesamos? —respondió el castaño provocando que Mimi inflase sus mejillas enojada.

—Me besaste en un baño.

—No recuerdo eso, nuestro primer beso fue muy romántico —Taichi seguía bromeando, Mimi lo sabía, pero aún así se enojaba.

En una de esas en que iba a abrir su boca para insultarlo, el contrario se acercó a ella y la besó, Mimi se resistió al inicio pero después cedió ante sus labios; no sabía como explicarlo, sabía que Taichi no había besado a nadie más que a ella, pero lo hacía con tanta maestría que sentía como si estuviesen hecho para los de ella, y Mimi quien mucho que menos había besado a alguien más, tampoco lo hacía mal.

—Desde esa vez en el baño deseé poder besarte aunque sea una vez más —declaró Taichi una vez el beso terminó provocando que el rojo de las mejillas de Mimi se intensara.

—Ahora puedes hacerlo cuando quieras… —le dijo mientras desviaba su mirada, ese lado tímido que sólo podía demostrarle a Taichi, porque era el único causante de ello.

Taichi podría bromear, enfurecerla, decirle cosas que no quería escuchar, pero era quien, a fin de cuentas, el que hacía que su corazón latiera con fuerza, él la sorprendía y le gustaba que cada cuanto, le salía con comentarios románticos, aunque ninguno de los dos era tan dulce como los demás pensaban; por el contrario, ahora que iban al cine, verían una película de superhéroes para nada empalagosa.

—¡N-nos vamos a perder la película si no nos apuramos! —le regañó para luego empezar a caminar nuevamente, con el paso más acelerado, Taichi no puso mucho esfuerzo en alcanzarla.

Les gustaba poder compartir cosas juntos, no se peleaban porque película sería mejor ver, usualmente tenían el mismo gusto, total si Mimi quería ver una película romántica, podía verla en casa, aunque no se imaginaba que sí algún día se llegase a casar con Taichi podrían pelearse por ver la novela o el partido de fútbol, eso la hizo enrojecer aún más.

—¿Ahora qué sucede? —le preguntó Taichi extrañado.

—¡N-no es nada! —exclamó ella mientras colocaba sus manos en sus mejillas, sintiendo lo caliente que estaba.

Y en ese momento, empezaron a aparecer una multitud de personas caminar por lo que empezó a ser difícil permanecer juntos, pero antes de que llegaran a separarse, Taichi ágilmente la tomó del brazo y la acercó a él, abrazándola.

¿Podía su corazón seguir con eso? Ya eran demasiadas emociones juntas en un solo momento. Pero mientras su cabeza estaba sobre el pecho del contrario, pudo escuchar como su corazón también latía fuertemente, ella no era la única, después de todo.

Taichi se separó de ella un poco y la tomó de la mano.

—Podemos continuar así hasta llegar al cine.

Mimi afirmó con una sonrisa y empezaron a caminar entre la multitud.

Él era, después de todo, su caballero de armadura dorada.


Notas de autora: ¡Hola! Este día no tuve mucho trabajo y pude escribir esto, la verdad quería escribir acerca de como es o va la relación entre Mimi y Taichi, como la llevan siendo novios y más o menos como los demás se lo tomaron, no sin cortar el hecho de que Meiko se fue, y bueno esto fue más que todo el punto de vista de Mimi, en el próximo me fijaré más en Taichi.

Espero les haya gustado este capítulo, me cuesta creer que casi termino este fic! Jeje bueno, muchas gracias por leer!