Disclaimer: Digimon no me pertenece, sólo la trama de esta historia.
Advertencias: posible Ooc (fuera de personaje), cursilería a millón, intento de humor, escenas sexuales no explícitas, entre otros.
Capítulo 19
A su manera
—Taichi espera —apenas pudo detenerlo con sus mejillas sonrojadas, el moreno se encontraba besando su cuello y se notaban sus ganas de seguir bajando—. Estamos en tu sala, alguien puede entrar.
Efectivamente, ése día Hikari había salido con la señora Yagami de compras, quedándose ambos solos viendo una película, una cosa llevó a la otra y ahora Taichi se encontraba encima de Mimi, quien estaba acostada en el sofá.
—No llegaran en unas horas, podemos irnos a mi habitación si quieres… —no era la intención de Taichi parecer mal educado, pero ciertamente se había encendido cierta llama que era muy difícil de apagar, y él no lo notaba, pero Mimi también se encontraba de esa manera.
—Mi primera vez no será de esa manera, a mí me llevas a una cena romántica y a un hotel con flores en el suelo, velas, esas cosas —se quejó la castaña provocando ciertos escalofríos en Taichi.
—Oye, espera, no tengo para tanto —le dijo sonrojado.
—Pues trabaja para eso —ella cruzó sus brazos e infló sus mejillas rosadas.
—Bueno, está bien princesa —Taichi se sentó y volteó su mirada a otro lado, molesto, puesto que no podía pararse en ese momento por obvias razones.
—Oye —dijo Mimi, intentado llamar su atención, sentándose y con su mano girando la mirada de su novia hacia ella otra vez—. No dije que no quisiera, sabes… es sólo que…
—Las condiciones no son aptas para su majestad, lo entiendo —aquello lo había dicho con cierto tono bromista, molestando un poco a Mimi. Él lo entendía, sabía que Mimi merecía más que eso, apenas llevaban tres meses juntos, y la amaba lo suficiente como para hacer algo así por ella, estaba bien, sabía que su novia siempre fue del tipo perfeccionista y algo compulsiva, pero podía acoplarse a ciertos de tus antojos.
Sólo… debía aguantar un poco.
—Ya enserio Taichi —detuvo Mimi—, es que no me siento preparada —dijo apenada—. Soy virgen.
—Lo dices como si yo no lo fuera —declaró él también sonrojado por la pena, Mimi se sonrojó aún más, era la primera vez que tocaban ese tema, después de todo, tras tantos años de amistad, no sabían nada de eso acerca de ellos—. Está bien, no es que me sienta totalmente preparado, fue sólo, ya sabes, el momento. No pensé en hacerlo hasta que me detuviste, tomó totalmente el control de mí, ¿ok? Lo lamento.
—No tienes que disculparte —dijo Mimi con una risa y moviendo sus manos como símbolo de que estaba calmada—. Yo también me dejé llevar un poco, ah, no sabía que podía llegar a ser así, ¿crees que Sora y Yamato lo hayan hecho?
—¡¿Y yo que voy a saber?! —exclamó Taichi estupefacto, jamás había pensado en ello, pero ellos si llevaban 3 años juntos, no le sorprendería, o bueno, sí, lo haría, y mucho.
—Creo que tendré que preguntarle a Sora —manifestó Mimi pensativa.
—Si lo haces, y ella llega a responder, no me digas nada —dijo Taichi incómodo, en realidad no quería saber nada acerca de la intimidad de sus dos mejores amigos.
—¡Jaja, no lo haré! —prometió con una gran risa que hizo dudar a Taichi en que cumpliría, ahora tendría que estar muy pendiente de no hacerla enojar.
—En fin, ¿quieres algo de beber? —preguntó Taichi tras levantarse, una vez resolvió ese problema allá abajo. Pero mientras iba caminado hacia la cocina, sintió a Mimi abrazándolo por detrás—. Hey, ¿qué pasa? —preguntó intentando verla pero su agarre era fuerte.
—Vamos a tu habitación.
—¿Qué? —Taichi dudó en sí había oído bien, ¿acaso Mimi estaba aceptando ser llevada a la cama?— ¿Qué pasó con lo que me dijiste?
—¡Es que no aguanto! —Exclamó ella, abrazándolo con más fuerza, y moviendo sus piernas—. Si es contigo no me importa el lugar, ya lo arruinaste desde que me diste mi primer beso en un baño.
Taichi no pudo evitar reírse a cantaros por lo que acababa de decir, su novia era realmente, alguien especial. Mimi entonces dejó que él se volteara y la mirase de frente.
—Si hago algo que no te gusta, o no quieres, sólo dímelo, ¿sí? —informó mientras colocaba su mano sobre la mejillas de Mimi, con el fin de mantenerla más tranquila. Ella afirmó despacio, sin apartar su mirada de la de él, quien se empezó a acercar hasta unir sus labios, no duró mucho hasta que empezó a ser más intenso.
Yagami tomó a Mimi en sus brazos para llevarla a su habitación, ella se sonrojó instantáneamente, lucía como toda una princesa. Una vez dentro, Mimi no negaba que sintió cierta vergüenza, y a la vez una enorme pasión y placer que se sentía como una llama que recorría todo su cuerpo, perfecto para el frío invierno que estaba por llegar. A veces le decía que parara, pero enseguida le decía que continuara; y Taichi obedecía cada cosa que Mimi le decía, ése había sido su acuerdo.
Pero todo resultó bien, lastima que al no saber si Hikari y la señora Yagami regresaban pronto, no pudieron quedarse recostados mucho tiempo, enseguida se vistieron nuevamente y salieron hacia la sala, donde se sentaron en el sofá.
—Me dolió ¿ok? Pero no niego que me gustó —manifestó Mimi, sincera y directa como siempre.
—Ah, yo no pensé que fueras tan ruidosa, para ser una princesa eres muy perver…
—Taichi Yagami, si terminas esa frase date por muerto —advirtió Mimi, provocando que Taichi se mordiera la lengua, figurativamente, para no seguir hablando.
Ahora que se daba cuenta, la televisión estaba prendida y estaba por terminar la otra película que no empezaron a ver por estar besándose. Entonces sintió que Mimi se apoyó sobre su hombro.
—Te amo —le dijo—. Sé que te lo dije como veinte veces en tu habitación, pero tengo muchas ganas de decírtelo.
Taichi sonrió e inclinó su cabeza hasta quedar sobre la de Mimi.
—También te amo —le respondió por quien sabe cuantas veces en ese día.
—No me arrepentiré de esto —le dejó en claro—. Fue maravilloso.
Antes de Taichi poder responder, sintieron la puerta abrirse.
—¡Estamos en casa! —exclamó Hikari con muchas bolsas en sus manos.
—¡Ah, las ayudo! —manifestó Taichi corriendo para sostener las bolsas y colocarlas sobre la mesa.
—¿Qué tal la película? —preguntó la señora Yagami.
—Bien, vimos dos en realidad —respondió Taichi.
—Oh, ¿Cuál era la otra? —preguntó Hikari, curiosa.
—Eh… eh… —ambos se quedaron en blanco, no recordaban el nombre de esa película que inició justo después de ver la que habían planeado desde un inicio—. Olvidé el nombre, pero no fue tan buena, quizá la repitan mañana —inventó Taichi.
—Uhm, si dicen que no les gustó, posiblemente a mí tampoco —manifestó Hikari.
Taichi y Mimi se vieron más tranquilo, de vez en cuando se daban miradas que sólo ellos entendían, los roces simulados debajo la mesa o los comentarios "codificados" que aprendieron en tan sólo una hora, finalmente Taichi acompañó a Mimi a su casa como ya habían acostumbrado.
Notas de autora: Oh por Dios, por fin pude actualizar, es mi 2do escrito en el día, me siento muy productiva y ya debería estar dormida, en fin, lo de siempre, me he tardado por mi trabajo, falta de inspiración y mi salud, pero todo ya está bien, espero les haya gustado este capítulo, en lo particular me gustó mucho escribirlos, siempre me siento bien al escribir de mi OTP jaja en fin, nos leemos luego!
