Disclaimer: Digimon no me pertenece, sólo la trama de esta historia.

Advertencias: posible Ooc (fuera de personaje), cursilería a millón, intento de humor, entre otros.


Epílogo


Los largos años habían pasado, tanto Taichi como Mimi, a pesar de las dificultades (especialmente por la distancia), siempre mantuvieron su relación intacta, hasta que por fin el moreno decidió pedirle matrimonio en plena mitad de sus carreras. Lo había hecho en un restaurante a dónde la invitó a cenar, aunque sin tanto desorden como mariachis cantando, eran sólo él, su anillo, ella y su gran sí repleto de felicidad.

La señora Tachikawa al enterarse de que a su hija le habían pedido matrimonio, elaboró todo lo necesario para que se casasen ese mismo mes, a pesar de que los prometidos habían dicho que se casarían después de terminar la universidad.

Al final no pudieron detenerla.

Y como era de esperarse, Sora, siendo la mejor amiga de Mimi, y Yamato el mejor amigo de Taichi, los mismos fueron los padrinos de boda.

Las compañeras de Mimi se sorprendieron al ver que después de las vacaciones de verano, había regresado con un anillo de casada en su dedo. Obviamente mucho de los chicos quienes pensaron que tendrían alguna vez una oportunidad con ella, desistieron, tristes. Aunque a Taichi teniendo un sinfín de admiradores, también se desilusionaron por completo.

Y tras dos años después de graduarse, Mimi salió con la sorpresa de que estaba embarazada. Y cuando dio a luz a un hermoso niño parecido a su padre, a dos años se embarazó nuevamente, dando a luz otro niño pero más parecido a ella.

Y tras varios años más, a pesar de que no estaba en sus planes, Mimi quedó embarazada nuevamente. Aunque en realidad Mimi había dejado de tomar las pastillas porque quería tener una niña, y esa vez lo había logrado.

—¿Te molestaste por dejar de tomar las pastillas? —le preguntó Mimi una vez llegaron del hospital y colocaron a la bebé a dormir en su cuna. Pues ese día es que decidió decirle de lo que hizo. Sus hijos no estaban puesto que se habían ido a pasar fin de semana con sus abuelos maternos.

—No Mimi, a pesar de que no estaba en mis planes tener más hijos, cuando veo a esta niña, simplemente no me puedo sentir enojado. La amo, como a ti y a nuestros dos hijos mayores. Son mi familia y eso nunca cambiará.

Mimi se sonrojó por la intensidad de los ojos y las palabras de Taichi, para luego lanzarse en sus brazos y besarlo.

Todo estaba bien, a pesar de que a veces tenían sus diferencias y discutían, siempre se contentaban rápido, las risas no faltaban cuando se trataban de ellos.

Ambos se amaban y los frutos de su amor era la demostración de ello.


Notas de autora: ¡Y fin! Otro fic finalmente finalizado, después de tantos años, agradezco a todas esas personas que siguieron este fic con tanta lealtad y me apoyaron para poder concluirla, fue un epílogo corto pero pienso que escribí todo lo que quería con respecto a sus sentimientos y demás. Espero les haya gustado este fanfic. ¡Muchas gracias por leer!