Elsa despertó con 5 copas de más y una resaca que parecía querer acompañarla todo el día. No solía beber entre semana pero la noche anterior su cuerpo lo necesitaba; sabía que Anna asistiría a su cita con Kai esa mañana y había optado por distraer su mente de las infinitas posibilidades que pudiesen suceder.
Ocho horas antes se vio rodeando la cintura de una joven francesa camino a casa, besándola con fiereza y encontrando su camino entre sus piernas. Elsa era una experta con su lengua, logrando que una chica se corriera sobre su rostro en menos de lo que se puede contar hasta diez.
Frotó su rostro con sus manos buscando recobrar la energía para salir de la cama cuando un ruido en el baño conjunto le recordó la tercera cosa con la cual había despertado esa mañana.
— Buenos días, mon chou — Elsa posó su mirada en la mujer de cabello rojizo que se dirigía hacia su cama, desnuda, prestando atención detalle a las mordidas y rasguños en su piel.
Estaba segura que también había varias marcas en su cuerpo.
— ¿Por qué sigues aquí? Te dije que te fueras en la mañana — tanteó para buscar su ropa interior en el suelo y el simple sonido de su propia voz hizo que su cabeza estallara.
— Vamos, êtes-vous de mauvaise humeur? — la pelirroja se incorporó, rozando sus delicados dedos sobre la piel prístina de Elsa.
Optó por no responder, únicamente dirigiéndole una mirada llena de desaprobación. No tenía la fuerza suficiente para lidiar con esto.
— Tienes un apartamento muy hermoso, ma cherie. ¿Quién es la chica junto a ti en las fotos de la sala? ¿Une novia de la cual quieres olvidarte?
— Es mi hermana — le arrojó su ropa mientras la forzaba a encaminarse hacia la puerta principal — Y no estoy de ánimo para conversaciones triviales.
— Debo admitir que es adorable, con cierto parecido a mí — quiso detenerse a observar las diversas fotografías del corredor solo para ser detenida por Elsa.
— Eres curiosa — había cierto tono de fastidio que la mujer pudo notar —. Pero ya sabes lo que dicen... Il a tué le foutu chat.
Elsa introdujo con brusquedad las llaves en el cerrojo, escuchando el tintineo del metal. Jamás lo admitiría pero lo cierto es que cada una de sus aventuras de una noche solían recordarle a Anna es más de una manera.
Solía frecuentar bares y clubes nocturnos en busca de un poco de diversión, centrando su foco únicamente en pelirrojas cuya piel blanca evocase la de su propia hermana. Se sentía asqueada pero por sobre todo estaba la frustración de saber que jamás sería capaz de tenerla en sus brazos.
— Adiós, Félicie — Elsa musitó con brusquedad, apoyando su cuerpo contra el umbral.
Exhaló libremente cuando la joven mujer abandonó el apartamento, permitiéndole apreciar el silencio que reinaba en la habitación. El reloj digital sobre su mesón le indicó que apenas habían pasado 17 minutos de las 8, muy temprano para inventarse una excusa de no trabajar y muy tarde para cumplir su horario completo. Optó por trabajar desde casa ese día, mensajeándole a su secretaria para que le enviase el resumen de los dos últimos casos por correo; debía presentarse a tribunales en tres días y la aventura de la noche anterior le hizo retrasar su informe.
Asignó un recordatorio para más tarde preguntarle a Anna qué tal le había ido en su cita, enviando a su vez un mensaje a Kai para recordarle que su hermana se pasaría por su oficina en, si no le fallaba el cálculo, cuestión de minutos. Luego de preparar su café llamó nuevamente a su secretaria, aguardando hasta que el incesante tono de espera diera paso a su voz.
— Tiana, Elsa de nuevo — cambió el auricular hacia su oído izquierdo —. Se me pasó decirte que por favor asignaras una cita con el Sr. Garland lo más pronto posible, más tardar mañana.
— Muy bien, Srta. Arendelle. Le llamaré en cuanto obtenga respuesta para confirmarle su cita.
— Gracias Tia, luego de eso puedes tomarte el resto del día. Nos vemos mañana.
Bebió en tres zancadas su café sin importarle quemar su garganta y colocó el celular sobre el mesón, dejando en remojo la taza en el fregadero. El reflejo del agua le permitió observar un enorme chupetón en su cuello y hombros, además de obvias señales de resaca.
Será mejor que me dé una ducha, pensó para sí misma, el olor a prostituta no era fácil de quitar.
~•~•~•~
Su concentración fue interrumpida por el sonido del teléfono celular, frunciendo el entrecejo cuando tuvo que levantarse hasta el otro extremo de la habitación para cogerlo.
— ¿Qué ocurre Tiana? — su voz era fría, señal de que había sido interrumpida en el momento menos propicio.
— El juicio del Sr. Slade ha sido adelantado para dentro de dos días. Querían saber si tenías el caso ya armado para presentar la defensa.
Elsa sonrió para sí, era una workaholic al cien por ciento y eso su asistente lo sabía muy bien. Había tenido el folio listo la misma tarde en la cual fue asignada como parte defensora, estudiándolo con determinación. Hizo el teléfono a un lado para activar el altavoz y seguir concentrada en su trabajo, buscando el archivo en su ordenador.
— Amos Slade — ojeó rápidamente el resumen —. Sí. Todo en orden. Llamaré personalmente a la corte para informarles. Gracias Tiana.
No dejó que la otra mujer contestara, finalizando la llamada para así coger el portátil y encaminarse hasta la cocina. No era un caso fácil pero eso le hacía las cosas más interesantes. Abrió la despensa para coger un paquete de chocolate en polvo y vaciarlo sobre un cazo lleno de leche.
Tenía mucho que repasar, y no había nada mejor que una bebida caliente para endulzar el trabajo.
~•~•~•~
Elsa bebió un sorbo de chocolate caliente mientras hacía algunas anotaciones en su libreta — otras mentalmente — a la par que leía una y otra vez el caso que debía explicar en los próximos días.
Según el informe policial, había estado abusando sexualmente de su sobrina por los últimos tres años, menor de edad, cuya custodia había sido obtenida luego de que la madre entrara a prisión por uso y venta de drogas. Elsa la tachó de su informe al ser ésta completamente irrelevante, había abandonado a su hija a la edad de 15 meses. Sin familia materna que la acogiese el hermano del padre fue contactado, haciéndose cargo de la niña hasta que su madre cumpliese su condena y siguiera un tratamiento de recuperación de al menos dos años. Al principio todo fue sutil, pequeñas caricias por sobre la ropa que se volvieron más íntimas con el paso de los años.
Hubiese seguido divirtiéndose si no fuese por el hecho de que había subido fotografías de su sobrina a un blog de pornografía infantil, siendo lo suficientemente ignorante como para no encubrir la dirección IP de su computadora. Elsa sonrió, recordando cuando hizo lo mismo con Anna luego de haber celebrado su cumpleaños número 19.
No iba a ser fácil pedir cadena perpetua en lugar de que el condenado fuese directo al corredor de la muerte, pero siempre contaba con varias tácticas que le servían para lograr su cometido. Bebió otro sorbo, preguntándose si alguna vez ella se encontraría en la misma posición.
Jamás logró encontrar el momento exacto en el cual sus sentimientos hacia Anna empezaron a tergiversarse, tal vez siempre habían estado allí. Lo cierto es que no había sido tan idiota como el sr. Slade para dejar evidencia tras su paso, siempre un paso adelante de la ley que, irónicamente, ella forzaba a los demás a cumplir. No fue difícil y aunque sonara maquiavélico le tenía que agradecer a sus padres por haber muerto en aquel accidente automovilístico. Anna estaba sola, vulnerable; y Elsa había aprovechado la ocasión para que ella dependiera de sus caricias para llenar el vacío que sentía.
Su hermana sentía una necesidad de amor y afecto, y Elsa decidió usarlo para su beneficio.
Recordó que Anna tenía su cita con el terapeuta aquella mañana y echando un rápido vistazo al reloj tomó la decisión de que se merecía un pequeño descanso, apagando el ordenador y estirando el brazo para coger el teléfono que descansaba sobre su mesilla.
Para: Anna (01:39 pm)
El apartamento se siente un poco solo hoy, ¿gustas hacerme compañía? ;)
Se iba a entretener esa noche.
Okay, me atrasé un poco con el capítulo pero en verdad no sabía que enfoque utilizar.
Para ser honesta, cuando empecé a escribir los capítulos anteriores (y cuando me planteé la historia), jamás vi a Elsa como una manipuladora. Pero casi todos ustedes concuerdan en que lo es así que decidí enfocarme en ello para este capítulo. Es algo irónico que sea abogada y aun así cometa crímenes, ¿pero qué abogado no es mentiroso?
Dato curioso: Si buscan en internet "Félicie, ballerina movie" se encontrarán con un personaje que, en mi opinión, tiene un gran parecido a Anna. Por ello la usé para esa escena.
Gracias por leer y dejen un review si gustan.
