La lluvia no dejaría de caer durante todo el día desde que la muerte de Jasón Grace se esparciera como la pólvora en Nueva Roma.

Apolo contendría esas lágrimas que siempre querían salir desde la muerte del chico y se mordería el labio cada cinco minutos mientras relataba los acontecimientos que habían llevado a tan terrible desenlace. La pretora, Reyna Ramírez Arellano solo escucharía en silencio, estoica, sin intervenir no porque solo no lo creyese pertinente, era incapaz de hacerlo.

Para todos los que conocieron a Jasón, su perdida era como daga en el corazón. Una lenta y certera, que avanzaba tortuosamente, dañándolos de forma irremediable.

Personalmente, Apolo no olvidaría la lanza de Calígula apuntando a los omoplatos. El grito de Piper. La rigidez de Jasón y sus ojos azules abiertos con sorpresa serían una memoria que le haría compañía durante largas noches. Sería un recuerdo más, una pesadilla dirigida a repetirse sin fin. Ahora quizás comprendiera mejor a los semidioses y sus noches intranquilas y cuerpos sudorosos junto a expresiones de terror al despertar en la madrugada.

Los ojos azules no volverían a ver a Piper y el hijo de Hades nunca volvería a recibir un abrazo por parte de uno de sus primeros amigos.

Pensó en Piper con fuerza, en la chica destrozada y sollozante que dejo en los acantilados. En la tristeza y el dolor de la pérdida en sus ojos cuando la vio por última vez antes de que ella se fuera junto a su padre. Ella había intentado ser fuerte, mantenerse firme y de pie. La admiro por eso.

Reyna junto sus manos y se levantó del asiento.

— Debemos de seguir hablando mañana, no hoy.

No hizo falta que ella le señalase el camino o pronuncie una sola palabra más. Le comprendió y se alejó en silencio, sabiendo que ella también necesitaba tiempo para aceptar la perdida, sufrirla. Aceptar a la muerte tocando cerca a su puerta.

Así que a medio camino del lugar en donde debería de estar, le resulto terrible encontrarse con la forma joven de Hades vestido con una toga, la vestimenta antigua que se utilizaba en Roma.

Los metros que le faltaban para cercarse eran pocos. Ese pedazo de camino le pareció largo. Al estar cerca, los pensamientos y culpa lo atacaron sin piedad, y solo podía decir una oración clara.

— Soy una buena persona.

Pero Jasón estaba muerto por una misión que no le correspondía. La muerte de Jasón era su culpa aún si esa fue su elección.

— La muerte llega a todos, los dioses no escapamos de ese destino —Pan era el ejemplo más reciente— Los mortales tienen menor posibilidad de escapar, es inevitable y debe de ser aceptado.

Fue la elección de Jasón morir, que Piper sobreviviera.

Todo era más fácil si pensaba en eso.

El viento sacudió sus ropas y la mano pálida del dios se sintió terriblemente fría entre la suya.

Caminaron uno al lado del otro en silencio, con las manos entrelazadas. Si alguien los vio no se dirigieron a ellos, no se acercaron. Mantuvieron su distancia, sabiendo por intuición quizás que acortarla no era lo más prudente. El silencio los engullo. Primero pesado, con la culpa matándole por dentro. Esta disminuyo con el paso de los primeros minutos y volvió con el paso de los minutos que le siguieron.

— Mis hijos pueden sentirlo primero, lo saben antes que cualquier otro — ¿Hablaba de Nico Di Angelo y…? No recordaba el nombre de la otra hija— Y cuando un alma cruza al inframundo, significa que ya ha muerto.

La imagen de Nico Di Angelo junto a Will en el campamento mestizo lamentando la perdida lo estremeció. La muerte de Jasón afectaría a más semidioses de los que creía. Todos ellos esperarían por una explicación de los acontecimiento ¿Tendría él la suficiente fuerza para contar la misma historia más de una vez?

— ¿No deberías de estar con ellos ahora?

— Ellos comprenden la muerte y tienen la fuerza para superar esto.

Nico debía de estar destrozado.

Demasiada carga para solo unos niños, adolescentes. No llegaban a los 20 años, ni uno de ellos. Y ellos como dioses, siempre exigieron más de lo que ellos deberían ser capaces de dar ¿Cuántos de ellos habían muerto viendo el rostro de monstruos que solo deberían de ser pesadillas para chicos de su edad?

¿Cuántos de sus hijos habían pasado por el campamento y habían perecido por defenderlo?

Deseo haber escapado, alejarse y hacer su misión solo. Nada de esto habría sucedido. Si tan solo pudiera olv…

— Jasón Grace pidió un solo favor, no lo olvides.

Pase lo que pase, por Jasón y muchos otros, cuando volviera al olimpo, cuando regresase a ser un dios otra vez, recordaría lo que se siente ser un humano.

Apolo sollozó, y sollozar dolía.