GOTAS DE LLUVIA SOBRE MI CABEZA


Autora: Clumsykitty

Fandom: Marvel/DC

Género: AU -Sci-Fi/Omegaverse

Parejas: de los arcos anteriores, con una sorpresota.

Derechos: Los personajes pertenecen a Marvel, DC y los abogados. Yo solo soy un gusanito.

Advertencias: Pues esto no será agradable, hay mucho dolor, sangre, sufrimiento como lo propio de un Omegaverse. Gente mala haciendo cosas malas, tomando malísimas decisiones. Yo pensando mil locuras con eso. Este crossover es un completo gusto mío.

Para entender la historia hay que leer primero el Arco Marvel y el Arco DC. Ops.

Gracias por leerme.


***IMPORTANTE***

Debido al impacto que ha causado este último arco, considero necesario advertirles que a partir de este capítulo las cosas serán más... perturbadoras.


Memoria.


"Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos."

Jorge Luis Borges.


Primero envió a Harleen quien era ya buena colándose en lugares prohibidos para extraer las copias digitales de las bitácoras de aquellos científicos dementes. Luego, Bruce las estudió por un día entero mientras salían del Triskelion hacia el Norte, buscando el punto donde Logan había llegado para comenzar desde ahí pese a que el mutante le dijo que ya había hecho esa ruta sin tener ninguna pista del paradero de la Caja Madre con la que llegó al Colmenar cuando Reed Richards era todavía un adolescente genio que esperaba salvar al mundo del virus de la Peste del Agua. Usando el traje que Tony le diera, una segunda versión mejorada igual que el de Logan, ambos llegaron hasta la playa para registrar cualquier cambio extraño en la arena y metros abajo. La energía de la Caja Madre no podía pasar desapercibida, además que Logan decía que tenía un aroma muy particular que en ningún momento pudo detectar cuando estuvo vagando por todo el Triunvirato tratando de hallarla, sin embargo, eso no desalentó a Bruce con su búsqueda.

—¿No te parece extraño que no haya ningún rastro de la nave en la que llegaste?

—¿Han pasado décadas desde entonces?

—En la isla de los Ases pude encontrar evidencias geológicas de miles de años atrás, unas décadas deberían haber dejado una huella fresca.

—¿Qué implicaría el no tener rastro?

—Que fue borrado con toda la intención.

Bruce se puso de pie, mirando hacia el mar y luego al bosque no lejos de ellos. Llevaba entre las manos una tableta con aquellos registros que Tony había digitalizado en pos de tener idea de todo lo que tuviera que ver con Nueva Génesis y la Caja Madre. Había algo más que llamó la atención del Omega en esos apuntes, porque ambos fueron amigos antes de ser enemigos, y escribieron en sus respectivas bitácoras lo que inicialmente descubrieron cuando encontraron a Logan. Doom no tenía idea del paradero de Logan, pero sí de su existencia que buscó más adelante igual que la Caja Madre al descubrir su potencial energético entre otros beneficios a su investigación que catapultó el que jugara con los genes de Erik hasta hacerlo un mutante capaz de controlar todo objeto metálico, mientras que Richards hizo lo propio con Charles al hacerlo un mutante con poderes psíquicos de niveles asombrosos. La diferencia podía estribar en que los experimentos de Richards tuvieron algo en común: el uso de una fuente de energía que ayudó a en sus trabajos.

—Llévame a donde estuvo el Aquelarre.

—Por aquí, Su Alteza.

Se dirigieron más al Norte, donde se veía la cordillera de montañas que marcaban el inicio de Nova, detrás de un enorme muro de metal aplastado de forma imposible. Bruce trabajó varias horas, ayudado por Logan, para extraer esas muestras geológicas buscando la energía de la Caja Madre, usando el olfato de su Alfa para localizar un rastro por mínimo que fuera. Había una enorme cantidad de cenizas acumuladas debajo de aquel muro, demasiadas para ser aquella construcción donde ocurriera la tragedia, algo que había visto en la playa una vez que comenzaron a limpiar la zona y quitar todos los restos de la nave como del submarino que fue desmantelado. Tampoco hubo aroma conocido para Logan, como ya se lo había mencionado.

—No está debajo del muro, no en los restos del Aquelarre. Te lo dije.

—Sin embargo, hubo una réplica de la energía del cañón que vimos en el submarino en ese laboratorio. Richards usó energía de la Caja Madre o algo hecho por él mismo basado en el estudio del artefacto.

—Pero no la Caja Madre, no se la pudo tragar la tierra.

—Regresaste a Genosha creyendo que estaba ahí, ¿cierto?

—Sí, y fallé.

—Doom también hizo una réplica de la energía, eso explica porque la tierra de Genosha es diferente al resto del Triunvirato.

—No hay Caja Madre en Genosha.

—Los dos trabajaron en simular la energía que vieron, más nunca usaron la original.

—¿Por qué no harían eso? Tengo la seguridad de que Richards la tuvo en sus manos, ¿por qué no siguió usándola?

Bruce frunció su ceño, mirando la tableta y luego a Logan.

—Porque ya no la tuvo consigo, es la única explicación.

—Genial, alguien más tomó la Caja Madre y se fue con ella, por eso no la encontré.

—No —Bruce negó mirando alrededor— Olvidas que no atacaron el Norte por temor a destruir la Caja Madre, saben que está aquí, de alguna manera tienen registrada su presencia, solo que debe estar oculta de tal forma que es imposible localizarla.

—¿Qué?

—Vamos a Timely.

—¿A qué carajos vamos a esa ciudad museo?

—Por recuerdos.

—Bruce ¿te estás sintiendo bien? ¿No quieres sentarte unos minutos?

—Andando.

Logan gruñó rodando sus ojos de vuelta a la nave para ir a esa ciudad que Tony había estado reconstruyendo y donde prácticamente solo había trastos viejos que a nadie le servían. No bajaron, volando por encima de los edificios renovados, dando vueltas lentas a todo el perímetro como si estuvieran persiguiendo algo. Bruce miraba las calles, construcciones, arcos, puentes y luego a la tableta pasando pantallas con rapidez en tanto Logan conducía mirándole entre divertido y confundido por sus maneras. Una lluvia ligera cayó sobre la ciudad, ahora vacía como Nova o Genosha ahora que estaban bajo ataque.

—¿Sucede algo, tesoro?

—Es extraño, Tony me contó como encontró Timely cuando era una ciudad de los tiempos antiguos.

—¿Ajá?

—Hay cosas que no están según las memorias de Doom.

—Bueno, cielo, todo termina por deshacerse, pudrirse o ser comido.

—No me llames por sobrenombres. Ha sido como si hubieran limpiado la ciudad al buscar algo.

—¿La Caja Madre?

Bruce gruñó, enfadado. —No, material.

—¿Te refieres a que tomaron cosas de la ciudad? Quizá Tony no recuerda bien.

—Ha sido el mejor Aullador del Colmenar, atrapó fugitivos que nadie más y rastreó espías con tal efectividad que Nova le temía. Si él dijo que había notado cosas raras es porque su vista entrenada para detectar rastros se lo dijo y le creo.

—Sólo decía —el mutante negó, mirando el cielo, la ciudad y por último al Omega— Hey, ¿qué haremos? Ya me mareó dar vueltas a Timely.

—¡Detente!

—¡Joder, Bruce! —Logan detuvo la nave de golpe, observando a Wayne abrir una ventanilla y saltar puente abajo— ¡Bruce! Argh, esto no estaba en el contrato.

Bruce miró por debajo del puente, corriendo a la desviación que bajaba hacia jardines y arbustos que se unían al bosque rodeando Timely, llegando hasta una entrada clausurada de un viejo acueducto. Logan le alcanzó ahí después de aterrizar la nave sobre el puente y saltar hasta donde se encontraba, mirando la vieja entrada y luego a Bruce quien parecía absorto en sus pensamientos.

—¿Tesoro?

Un arma apuntó entre las cejas de Logan. —Te dije que no me llames así.

—No apuntas con un arma a tu Alfa.

—Usaban los antiguos acueductos para moverse, evitaban la lluvia y acortaban las distancias.

—¿De qué hablas ahora?

—Tú estuviste en el funeral de Stephen Strange, ¿cierto? Al menos lo viste.

—Bruce, voy a llevarte al Triskelion. No te sientes bien.

—Responde.

—Sí, lo vi de lejos, como no notarlo si todos estuvieron ahí. ¿Qué con eso?

—¿Dónde lo enterraron?

—De verdad, Bruce…

—¡Responde!

—Fue cerca de la muralla, donde comienzan los laberintos de cuevas que pasan entre Nova y el Colmenar. ¿Satisfecho?

—Vamos para allá.

—Hey, un momento, cielo lindo —Logan levantó sus manos en alto— Soy tu Alfa no tu jodido transportador.

—Puedo hacerlo solo.

Logan maldijo para sus adentros, apretando sus puños que soltó. —Okay, vamos.

Fue un viaje en silencio solamente interrumpido por los tenues silbidos de la tableta que Bruce tecleaba con furia, buscando algo que Logan no entendía de momento, pasando por encima de las puntas de los altos árboles del Colmenar, en dirección a la parte Noroeste del territorio donde terminaba la gran muralla de metal y comenzaba la cordillera montañosa. Dejaron la nave en las faldas de una montaña pues el camino siguiente era a pie. Una vez que tuvieron sus respectivos morrales para el viaje, entraron por la cueva que Logan señaló como la entrada a la cámara donde habían enterrado el cuerpo del Doctor Stephen Strange, muerto durante el combate contra Richards y Doom, un evento que todavía estaba fresco en la memoria de todos los habitantes del Triunvirato. No fue una larga caminata, la tumba no estaba muy escondida, solamente cerrada por unas puertas de madera que abrieron, observando esa lápida en el suelo hecha de piedra.

—¿Piensas sacar el cuerpo? Dime que no.

Logan no obtuvo respuesta, Bruce miraba con detenimiento la placa, sacando un dispositivo de su cinturón para hacer una lectura de la lápida en donde se sentó mientras que el mutante solamente miró alrededor dando gracias que no hubiera guardias ahí por el ataque porque no tendría como explicar que su Omega había perdido la razón y quería ver a un muerto para preguntarle algo que tampoco tenía idea de qué era. Wayne leyó en su tableta los datos, deteniéndose al ver una imagen, poniéndose de pie, llamando a Logan.

—Abre la lápida.

—¡Bruce! ¿qué carajos?

—Es importante.

—Dime qué tratas de conseguir.

—Ábrela.

—No lo haré hasta que me digas. Y no podrás abrirla tú, por cierto.

Bruce apretó su dientes, levantando apenas su mentón. —Busco una llave.

—Genial.

—Ábrela.

Con miles de maldiciones en todas formas y colores, Logan sacó sus garras para destrozar la lápida con una disculpa al fallecido Strange, cuyo cuerpo fue revelado luego de quitar las otras dos protecciones. El aroma a cuerpo podrido los hizo toser, Bruce se acercó para mirar aquellos restos que ya habían sido devorados por los gusanos, dejando a la vista huesos y las telas que estaban descomponiéndose. En el pecho del doctor se hallaba un medallón con el que había sido enterrado tal como lo había pedido a su amigo Wong. Ante la mirada atónita de Logan, Bruce se metió a la fosa para arrancarle el medallón de un tirón, quedándose con el relicario en forma de ojo que metió en un bolsillo de su traje, saltando fuera de la fosa con una mano del mutante ayudándole.

—¿Qué fue todo eso?

—¿Recorriste las cuevas?

—Claro.

—No lo hiciste bien.

—Me está costando alcanzar tu velocidad de pensamiento, bebé.

—Exploraremos este complejo de cuevas.

—Ya estoy viejo para esto.

—Andando. ¿Sabías que un día Tony Stark cruzó todo el Colmenar y estas cuevas persiguiendo a Nathaniel Romanoff?

—Voy a comenzar a ponerme celoso de tanto que hablas de él.

—Podrías contar tus aventuras para ver si se igualan.

—Te voy a dar unas buenas nalgadas, eso es lo que haré por ser un Omega malo.

—Perderás ambas manos antes de tocarme.

—Tengo esqueleto metálico. Y regeneración instantánea.

—Sin cabeza ni corazón no te puedes regenerar.

—Tú realmente gozas volviendo locos a tus Alfas, ¿cierto?

Bruce se detuvo. Logan cerró sus ojos notando de inmediato su error.

—Bruce…

—Prepara las luces, perdemos la luz natural.

El laberinto era complejo, incluso con niveles de corredores que se interconectaban despistando a quienes no eran expertos. Terminaron en un cruce que tenía tanto caminos tierra abajo como recovecos que se dirigían al corazón de las montañas. Varias de las entradas estaban cerradas ya por la caída natural de rocas que el hielo unió en muros pesados. Bruce examinó cada paso considerando cuál seguir, bien podían terminar hacia el congelado mar del Norte, dar a un pozo profundo o terminar en una cueva sin más recorrido por delante. Logan suspiró, dejando sus cosas sobre una roca, mirando al Omega que se había girado al escuchar y verle hacer eso.

—Iré a traer leños, descansaremos un poco.

—Pero…

—Llevamos más de mediodía haciendo esto, te dije que a mí no me puedes mentirme. Estás cansado ya, pero te rehúsas a hacer una pausa. La haremos. Además, tengo hambre y no pienso de la misma forma con el estómago vacío. Quédate aquí, nada te cuesta hacerlo.

Bruce no se lo discutió, tomando asiento en otra roca mientras seguía observando cada uno de esos huecos con detenimiento. Él había vivido dentro de cuevas prácticamente toda su vida, reconocía las formas, los aromas, incluso el viento que podía soplar en ellas. Buscaba aquella que estaba cada vez más seguro los llevaría a la Caja Madre. Stephen Strange había arrebatado el artefacto a Reed Richards, motivo, razón o circunstancia le eran desconocidos, más Strange la escondió de cualquier vista dándose cuenta de lo peligroso que era semejante objeto en las manos equivocadas. Para hacerlo se había valido no solo de lo grueso de las rocas de las montañas, también de aquellas construcciones antiguas que estuvieron hechas para resistir incluso ataques nucleares y que estaban desaparecidas del paisaje de Timely.

Logan regresó trayendo esos leños y un par de conejos atorados en sus garras que luego preparó bajo un gesto de asco de Bruce cuando los despellejó con tanta facilidad. El fuego calentó sus cuerpos dentro de esas cuevas tan frías ya, el aroma a carne cocida fue demasiado para el Omega y su estómago que se quejó por la falta de alimento, haciendo reír al mutante. Con las provisiones que traían consigo, hicieron un menú nada despreciable que comieron en silencio. Logan sacó de entre sus bolsillos una bolsita que arrojó a Bruce, eran fresas endulzadas. Bruce le dedicó una mirada a su sonrisa socarrona, pero las comió de todas maneras, mirando el fuego entre ellos.

—Lo siento, de verdad, no quise insinuar nada.

—No importa.

—Sí que importa, a mí me importa. Importa mucho.

—Logan, ya te dije que no importa.

—No siempre tienes que recibir los golpes en silencio, ¿lo sabías? Hace bien quejarse de vez en cuando.

—Tenemos que continuar.

—Ah, ah, todavía no.

—¿Te lo dice tu estúpido instinto Alfa?

—Mi buen olfato. Necesitas relajarte otro poco.

—Entonces cambiemos de tema.

Logan negó, bajando de la roca en donde había estado encaramado para caminar hasta donde Bruce estaba sentado, quedándose frente a él con las manos en sus caderas. El Omega le miró de arriba abajo antes de fruncir el ceño, sin entender qué deseaba conseguir. Una mano rápida del mutante casi lo hizo caer de rodillas al tirar con fuerza hacia él, estampando sus labios contra los de Bruce, quien sorprendido por el inicial movimiento no reaccionó al instante. Fue una pelea de besos combinados con gruñidos, uno que otro puño que no fue tan certero o una patada que simplemente hizo un arco en el aire sin dar en su blanco. Una prenda que se iba, un beso tan furioso que un labio terminó partido, siendo lamido por una lengua grosera. La mano de Logan se coló entre sus cuerpos, ahogando el rugido de reclamo de Bruce al tomar su miembro entre sus dedos con fuerza, quizá un poco más de la debida, solamente para encenderlo aún más.

Botas, abrigos, camisetas, pantalones, todo fue lanzado con desesperación a un lado en esa pelea de jadeos y arrebatos. Bruce tiró de los cabellos de Logan, mordiendo con fuerza su hombro hasta abrir su piel, sonriendo al escuchar el gruñido ronco de reclamo. Fue tumbado al suelo, mordiendo ahora el mentón que pasó cerca de sus dientes. La mano del mutante apresó ambas mejillas, besándole apenas, dejando un rastro de saliva desde sus labios hasta su vientre al descender y tomar en su boca un pene erecto. Bruce se arqueó, sus dedos enterrándose en los cabellos descompuestos de Logan, buscando aire cuando un dedo se deslizó sin problemas dentro, seguido luego de otro. Quiso apartarlo, pero unos conocidos colmillos alrededor de su miembro le hicieron desistir, apretando sus ojos al gemir sin poder controlarlo.

Apenas Logan se apartó, le tumbó boca arriba, sentándose a horcajadas de él, quitando las últimas prendas que restaban en ambos para quedar completamente desnudos. El Alfa sonrió perverso, tomando sus caderas para restregarlo contra su erección hasta sacarle un par de quejidos entrecortados, olfateando claramente su deseo. Se invirtieron los papeles, el mutante tumbando a Bruce, un beso con lenguas batallando y guiando su miembro hacia su Omega con una embestida que lo hizo arquearse, sujetándose con manos temblorosas de su espalda que rasguñó dejando unas marcas por la mitad. La risa entre jadeos de Logan volvió a renovar esa absurda pelea. Ambos terminando sentados, Bruce sobre Logan, con un vaivén furioso luego de una mordida en la Marca.

Bruce cerró sus ojos, juntando sus cejas al echar su cabeza hacia atrás en el martilleo sin compasión que recibió hasta que sus gruñidos se convirtieron prácticamente en suaves sollozos y gemidos que fueron subiendo de intensidad conforme su orgasmo iba creciendo desde su vientre hacia cada célula de su cuerpo. Sus manos se aferraron del cuello de su Alfa, gritando al sentir ese pene tocar de lleno ese punto de placer que le hizo perder la noción de sus alrededores, terminando entre movimientos de cadera cada vez más lánguidos y rodeando con sus brazos los hombros de Logan quien siguió embistiéndole de esa manera, haciendo que esa excitación que pareció disminuir volviera a cobrar fuerzas, esta vez más sensible su lengua recorriendo su cuello sobre la Marca o esas manos apresando sus caderas para enterrarle sin piedad contra una erección que comenzó a mostrar un Nudo. Bruce escuchó unas palabras, pero estaba demasiado perdido para ellas, apretando su abrazo a un nuevo orgasmo, fuerte e inesperado que hizo temblar todo su cuerpo.

Con un gruñido en su oído, el Omega gimió al sentir el Nudo abrirse paso en su interior, un semen caliente inundándole entre palpitaciones. Volvieron a quedarse quietos, sin más que sus respiraciones agitadas, jadeos y el aroma del sexo envolviéndoles. Bruce volvió en sí, levantando su rostro que había dejado caer en el hombro de Logan cuya mano estaba acariciando sus cabellos lentamente, arrullándole. Su cuerpo seguía temblando por esos dos orgasmos tan seguidos, ese Nudo que le ataba a su Alfa. Le miró, aun con ojos nublados y sus labios entreabiertos jalando aire. El mutante volvió a reír, esos ojos lobunos clavados en los que se reflejó, sus mejillas rojas, cabellos igualmente descompuestos y húmedos por el sudor. Dejó caer su frente contra la de Logan, suspirando sin decir nada. Nunca hablaban nada.

Permanecieron así, hasta que el Nudo al fin desapareció, buscando una de esas charcas de agua fría con que lavarse, vestirse de nuevo y recoger todo para volver a inspeccionar las rocas. Bruce eligió una a la que se acercó para examinarla de cerca, Logan estaba a pocos pasos de él, preparando unas armas por si acaso se encontraban con alguna sorpresa en el corazón de las montañas. El Omega se giró a él, observándole prepararse como soldado que había sido, aunque nunca se lo hubiera mencionado era claro con su forma de moverse y pelear. Abrió su boca para hablarle, pero calló, girándose de nuevo hacia ese muro de hielo y roca, apretando la lámpara de tubo que sostenía en su mano sin hacer nada más. Por fin se armó de valor, girándose de nuevo, encontrando la mirada interrogativa del mutante.

—¿Por qué?

—¿Por qué, qué?

—Me conocías tiempo atrás.

—Es una forma de decirlo.

—Quiero saberlo.

—¿No estabas más interesado en encontrar la Caja Madre?

—Habla.

Logan rodó sus ojos, alzando un hombro con la vista en las armas que fue dejando en sus respectivas fundas con mucha calma.

—No sé si Logan es mi auténtico nombre, de pronto escucho mis memorias donde me llaman James Howlett. No sé en dónde nací o quienes fueron mis padres. HYDRA sacó todo eso de mi mente al experimentar conmigo. A veces tengo estas imágenes que vienen a mí en sueños, fragmentos de una vida. Ninguno es agradable. Lo que sí tengo por seguro es el tiempo que he estado en este mundo, ha sido mucho, he visto muchas cosas. Guerras, muertes, traiciones, llantos, desesperanza. Cuando escapé de HYDRA, la última vez, estuve viajando de isla en isla, ciudad en ciudad sin encontrar paz. Me encontraron, trataron de capturarme de vuelta y terminé mal herido, me juré que no viviría porque me habían inyectado algo para impedir la regeneración.

Bruce se acercó a él, con pasos lentos sin interrumpir su narración.

—Llegué a un puerto, corrí por unas calles. Traía conmigo una Caja Madre que había visto usar para armas que habían pulverizado poblados de gente que nunca supo qué las había asesinado. Pruebas para HYDRA, matanzas para mí. Entonces terminé frente a una casa con un letrero que decía Doctor Thomas Wayne, entré cual ladrón, buscando no algo para el dolor sino para morir. Thomas Wayne me descubrió, le dije que me matara. Él se negó. "Juré proteger la vida, no traer la muerte". Fue lo que me dijo antes de inyectarme un sedante. Cuando desperté tenía mis heridas cerradas, vendajes limpios de unas manos que ahora cubrían un rostro envuelto en llanto. Estaba en otra sala, junto a una camilla donde una mujer convulsionaba a ratos, pálida, empapada en sudor por una fiebre con unos manchones en su piel. Me dijo que era su esposa, había sido contagiada por el virus de la Peste del Agua. Un descuido, un tonto descuido. Pero nadie quería ayudarle, no así, aunque tuviera apenas dos meses de embarazo.

Logan tragó saliva, alcanzando una mano enguantada de Bruce que acarició por el dorso.

—Yo le dije a Thomas Wayne que necesitaba dormir un poco, descansar. Y darme algo de comer. Se levantó para salir, dejándome solo con su esposa. Me acerqué porque yo no podía contagiarme, no enfermo, prácticamente no envejezco. Una maldición de la que estaba cansado. En ese momento la mano de la mujer sujetó la mía. Siempre he creído que me confundió con su esposo, pero nunca olvidaré la forma en que me miró. "Haz lo que sea necesario conmigo, pero salva a nuestro bebé. Te lo suplico, dale una oportunidad". He aquí un mutante cansado de la vida frente a Martha Wayne quien rogaba por la vida de su hijo. Simplemente saqué la Caja Madre, ella supo qué hacer. Cuando tu padre volvió con la bandeja de comida, se le cayó de las manos al ver a su esposa tan fresca como la mañana, durmiendo tranquila con una mano sobre su vientre y una sonrisa en su rostro.

—Logan…

—Me marché no sin antes advertirles que jamás dijeran nada sobre mí o la Caja. Habría muchas maneras de cubrir lo sucedido, se notaba su buena situación, por lo que también les dejé una bitácora con apuntes de los experimentos de HYDRA que había robado esperando desenmascararlos. Desaparecí de Ciudad Gótica, alejándome lo más que pude de la Mansión Wayne hasta que terminé en un hospital o algo así, me topé con unos espías, los maté, robé su nave y me juré jamás volver a esa ciudad. La energía de la Caja desestabilizó los controles, no pude mantener el vuelo. Mis últimos recuerdos de entonces serían una playa en la que me estrellaría, luego un par de rostros y después la oscuridad. Hasta despertar en una tarde de lluvia, en medio de una guerra. Parece que nunca puedo descansar de ellas.

—No hubiera nacido de no ser por ti.

—Aunque eso te condenó. La Caja Madre hizo que te volvieras súper inmune al virus, te dio un código genético similar al mío. O mejor aún. El rastro de energía de la Caja Madre atrajo a HYDRA e impuso el Régimen, ¿no es así?

—Salvaste mi vida. La has salvado varias veces.

—¿Ahora me declararás tu amor incondicional de Omega enamorado?

Bruce le dedicó una mirada, soltándose de su mano y dándose media vuelta. Logan rió, negando.

—Tengo la entrada correcta.

—¿Puedo saber cómo lo haces?

—No todas las cuevas sirven para ocultar algo, Alfred me enseñó a distinguirlas.

—Bendito Pennyworth.

—Es esta.

Entraron por una de las cuevas descubiertas, que bajaba por un sendero lodoso entre picos de hielo por un corredor que fue haciéndose más estrecho conforme bajaban. Logan tuvo que usar sus garras para despejar el camino, llegando hasta una cámara enorme y circular tallada en la misma roca, pero reforzada con materiales diversos que la hacían parecer como una esfera recubierta por capas de distintos grosores, bien protegida por una increíble cantidad de murciélagos. El mutante silbó, alzando sus cejas. Aquella cosa era tan grande como lo había sido la cámara donde Charles hubiera estado preso. Se acercaron a una puerta en la que se veían varios mecanismos sin ninguna cerradura, teclado o forma de abrirla como se dieron cuenta luego de limpiarla del hielo que la recubría.

—Demasiado bueno para ser verdad —musitó Logan.

Bruce sacó el relicario en forma de ojo que había tomado de la tumba de Strange, esbozando una sonrisa al mutante antes de colocarlo en el centro de la puerta, empujándolo lentamente. Logan casi brincó de su lugar al ver que los candados y mecanismos comenzaban a moverse lentamente después de que la llave se descompuso en una serie de engranes que fueron habilitando ese sistema completamente mecánico. Strange jamás se arriesgaría a tener una fuente de energía detectable, nadie imaginaría una cámara hecha a la vieja usanza. La puerta se abrió, asustando a los murciélagos y revelando otras puertas más grandes hasta que por fin la enorme esfera se partió como un gajo, revelando su interior. El instinto Alfa del mutante hizo que de inmediato tirara de Bruce por su cintura, cubriéndolo con su cuerpo al ver la última cámara con ojos asustados.

Seis círculos pesados de Metamaterial giraban lentamente en diferentes tiempos, cada banda más pequeña, la última de un tamaño que permitía a una persona dentro sin tocarla. Giraban alrededor de un pequeño pedestal en donde descansaba un cubo con un diseño extraño. Las paredes circulares de esa cámara estaban recubiertas por lámparas rojas que proyectaban su luz hacia la Caja Madre, con el siseo de las bandas circulares girando de forma intermitente por el magnetismo que tenía aquel artefacto, conteniendo su poder, ocultando su ubicación bajo toneladas de roca mezclada con otros materiales que impedían su rastreo a los mejores dispositivos. Bruce se soltó de los brazos del mutante, negando apenas.

—Está inactiva.

—De todos modos… se ve… peligrosa.

—Strange la contuvo, aunque creo que no había necesidad. Su precaución nos ha salvado.

—¿Cómo que no había necesidad?

—Ven conmigo.

La cámara flotaba en un líquido verde anaranjado fluorescente en donde se hundían aquellas bandas, que evadieron gracias a un salto de Logan hacia la base del pedestal. Bruce tomó una de las manos de su Alfa, quitándole el guante y colocando sin aviso su mano desnuda sobre la cara superior de la Caja Madre. Las bandas giraron aprisa, salpicando aquel líquido contra las paredes de la cámara mientras que la Caja Madre se iluminaba, flotando ligeramente sobre su base. Logan no lo podía creer, mirando a su Omega para que le diera una explicación.

—Tenía la teoría de que las Cajas Madres están unidas a sus creadores.

—Yo no he creado esta cosa.

—Pero estuvo suficiente tiempo contigo para "unirse" a ti. Además, la usaste una vez.

—¿Y cuál es el beneficio de ello? Espera… —el mutante gruñó— ¡Me trajiste solamente porque esperabas usarme de experimento!

—Ops.

—Tú…

—Responde a ti —Bruce miró alrededor— En teoría debería responder a tus deseos, piensa en algo en estos momentos. Algo que quieras.

Logan arqueó una ceja, aun incrédulo. De forma inconsciente su mirada bajó al vientre de un distraído Bruce, resoplando al traicionarse en un deseo oculto. La Caja Madre liberó una esfera de energía que los rodeó por unos segundos, antes de desvanecerse.

—¿Qué le pediste?

—No funcionó. Tu teoría está mal.

—No lo hiciste bien, no importa —Bruce apretó la mano de Logan bajo la suya— La tenemos, podemos ayudarles.

—Solamente tenemos que sacarla sin que Nueva Génesis la detecte, cariño mío.