GOTAS DE LLUVIA SOBRE MI CABEZA


Autora: Clumsykitty

Fandom: Marvel/DC

Género: AU -Sci-Fi/Omegaverse

Parejas: de los arcos anteriores, con una sorpresota.

Derechos: Los personajes pertenecen a Marvel, DC y los abogados. Yo solo soy un gusanito.

Advertencias: Pues esto no será agradable, hay mucho dolor, sangre, sufrimiento como lo propio de un Omegaverse. Gente mala haciendo cosas malas, tomando malísimas decisiones. Yo pensando mil locuras con eso. Este crossover es un completo gusto mío.

Para entender la historia hay que leer primero el Arco Marvel y el Arco DC. Ops.

Gracias por leerme.


Ladrón.


"Más traiciones se cometen por debilidad que por un propósito firme de hacer traición."

François de La Rochefoucauld.


—¿Señor Quill? ¿Puedo hablar con usted?

—¡Timbo! ¡Cachorro, claro que sí! Anda, sube.

Tim asintió algo nervioso, subiendo por la plataforma de la Milano hacia donde Quill estaba metido en el suelo de la nave, revisando los controles de su nave con música de fondo. Los mellizos estaban con él, cada uno en silla, durmiendo en esos momentos sin ninguna perturbación pese a la música. El rubio le esperó, curioso de que el chico le hubiera buscado, dejando a un lado la caja de herramientas para darle espacio y palmear la orilla del hueco donde estaba metido, indicándole que tomara asiento ahí.

—¿Qué puede hacer Starlord por ti?

—Am… bueno… quería…

—¿Sí?

—Es que… —Tim se rascó una mejilla— Quería preguntar algo.

—Adelante.

—Bueno, es una situación hipotética.

Una sonrisa maliciosa apareció en el rostro de Quill, tomando distraídamente una herramienta para seguir ajustando los cables.

—¿Ajá?

—Quería saber si usted podría decirme, en un caso hipotético claro, am… como es que… am… dos personas, es decir, unos amigos… bueno, no amigos…

—¿Cómo tener sexo?

Los colores subieron al rostro de Tim, pero asintió repetidas veces. Quill rió para sí mismo, haciéndose el serio.

—Hay que considerar muchas cosas, no querrás en esa situación hipotética que, por supuesto no tiene nada que ver contigo, salgan mal las cosas, ¿cierto?

—Sí. No. Sí.

—Lo primero es saber, ¿hay un Alfa involucrado? Eso es importante.

—S-Sí.

—¿Hay un… Omega involucrado?

Tim negó.

—¿Beta acaso?

Tim asintió sin hacer ruido.

—Hay una ventaja como desventaja, verás. Los Betas como tú, pero por supuesto no estamos hablando de ti, a menos que sean mujeres, no poseen una condición como los Omegas que los tenga preparados para recibir un Alfa. Puede doler y mucho si no hacen las cosas bien.

—¿Preparar? Osea… sé que… am, bueno…

—Oh, lo sé, un chico tan listo como tú seguro que ha leído por ahí cuantas recomendaciones y anécdotas educativas del sexo entre un Alfa y un Beta. Es los kilómetros en viaje los que te faltan… en la persona hipotética de tu situación imaginaria, aclaro.

—… ah.

—Un secreto: el lubricante. Sin eso todo se va al caño. Así sea el momento más caliente te enfriarás cual iceberg sin el lubricante. Yo te puedo conseguir algunos que son de mi recomendación personal si quieres. Digo, para que los conozcas, nada como tenerlos en la mano.

—¿Haría eso por mí, Señor Quill?

—Dime Peter que me haces sentir viejo con eso de Señor. Y por supuesto que lo haría. Nada más saludable que una sexualidad bien cuidada.

—O-Okay.

—La segunda cosa yo diría es el lugar. No en el bosque, te van a picar insectos, puedes terminar con una infección. Imagina que debas ir a ver a Bruce Banner para que te revise el trasero.

—¡No!

—¿Sería una primera vez?

—… am… sí.

Quill se masajeó su mentón, pensativo. —Los Alfas primerizos suelen ser descuidados, les ganan las hormonas y cogen como si no hubiera un mañana. O bien terminan antes de tiempo. Siempre es una de las dos opciones. Oh, el Nudo. Les aparece sin más, hasta que van madurando es que controlan eso, pero mientras tanto, van anudando todo lo que se mueva.

—Vaya —Tim tragó saliva— Dicen que… duele un poco.

—Déjame decirte esto, yo soy un Omega y cuando estuve la primera vez con mi Thor sentí que el bastardo me partía en dos con su Nudo, no me pude levantar de la cama en horas. Además de que mi Alfa estuvo…

—¿Hay otro consejo?

—Que se diviertan, si pueden hacerlo como si les ganan los nervios y no hacen nada, es lo mismo. Lo importante es que se sientan a gusto entre ustedes, sin penas ni frustraciones. Todo debe fluir como agua en un río. Natural es… oh.

Tim parpadeó, girándose en su lugar para mirar donde Quill al notar que se detuvo en su narración. Su expresión cambió por completo al ver a Diana en la entrada del hangar. Llevando unas cajas. El adolescente se giró a Peter, quien salió del hueco, tomando a Stefan mientras que Tim hizo lo propio con Vincent, dejándolos ambos sobre una larga mesa en un silencio tenso.

—¿Quieres que yo hable con ella?

—No, esto lo necesito hacer yo —Quill despeinó los cabellos del chico, empujándole— Luego seguiremos hablando del tema. ¿De acuerdo? Ahora déjame solo con Diana.

—¿Estás seguro? Puedo llamar a mi hermano Jason…

—No hay necesidad de tanto. Estaré bien, anda a continuar tus deberes.

—Okay, hasta pronto.

—Ve con cuidado, cachorro.

Quill esperó hasta que Tim se hubiera marchado para acercarse a Diana, señalando el lugar donde podría colocar las cajas con materiales de reparación y algunas herramientas mientras él se limpiaba las manos de aceite, esperando a que volviera a donde él. Se le veía cansada, débil. Convertirse en una mujer común y corriente estaba siendo más duro de lo que la amazona hubiera imaginado.

—¿Sabes que podría tomar uno de esos palos de acero y molerte a golpes sin que nadie me dijera nada o tuviera repercusiones? —preguntó el rubio, mirándole a los ojos— Nadie aquí me negaría eso, es más, te sujetarían para que no te movieras. O bien podría decirle a mi Alfa que te torturen hasta casi morir, que te violen hasta desgarrarte la matriz, romperte los huesos hasta que caigas inconsciente. Y nadie me diría que no. ¿Lo sabes?

—Lo sé.

—Pero eso no va a suceder, no porque no te lo merezcas, es porque yo no soy como tú. A mí no me mueve el rencor o la envidia como a ti. Realmente no te comprendo, Diana, solías ser una Metahumana a respetar según me cuentan los muchachos, todos te temían porque no doblabas la cabeza ni ante Clark Kent. ¿Cómo una mujer que no necesita poder sirvió a un poder corrupto?

—Tenía mis razones.

—Que no florecieron, por cierto, un puñado de personas normales te hizo morder el polvo. Yo no te guardo rencor porque lo que pasó fue en batalla, y porque no eres una persona que me interese. Solamente te diré algo más, espero que ahora siendo una mujer ordinaria comprendas mejor a Bruce, porque él te combatió muchos años sin nada más que su voluntad e inteligencia. Algo que tú también tenías. Si Clark Kent lo eligió a él en lugar de una princesa amazona, deberías preguntarte que fue lo que te hizo falta en lugar de pensar en asesinar gente para descargar tu rabia. Siempre tendré pesadillas por tu espada, pero como dije, soy mejor que tú para madurar estas cosas. Ojalá encuentres la paz que te falta, solo no esperes mi mano para conseguirlo. Puedes retirarte.

Peter tomó aire, viendo salir a Diana y luego volviendo con sus bebés que abrazó, dando un beso a cada uno, quedándose así unos momentos hasta que llegó Thor a él, mirando alrededor como buen Alfa que había detectado que una presencia no grata había estado cerca de su Omega.

—¿Todo bien, amor mío?

—Sí, no pasa nada. Cansado nada más, es hora de llevar estos dormilones a sus cunas.

—Mi placer.

Al volver con sus cachorros, se encontraron con Víctor, quien les habló sobre un proyecto que tenía en mente Tony para proteger mejor a todos ellos. Dejaron a los gemelos con Mantis para volver a la sala de juntas donde estaban ya esperando pantallas para todos ellos. La idea de Stark era simple como ambiciosa, habiendo recuperado el cañón del submarino de HYDRA que tenía por principio la energía de una Caja Madre, esperaba recrear cañones similares para volar todo ataque aéreo que pudiera aproximarse al Colmenar. Una idea complicada de ejecutar que varios estaban considerando, sin embargo, el único problema en ese plan era la manera de controlar la energía sin que se saliera de control pues no podían tener la Caja Madre con ellos ni tampoco con los medios obtenidos por Nueva Génesis, otro tema que Tony también deseaba profundizar para tener más idea sobre quiénes y qué eran capaces de hacer.

—Yo puedo ayudarles con la energía —se ofreció Charles.

—Pero…

—Sé que puedo lograrlo, Erik. Estaré bien.

—Confío en tus habilidades, pero no quiero que te exijas demasiado —replicó Tony.

—Es difícil de explicar, puedo hacerlo en verdad.

—Te ayudaré, después de todo soy quien maneja los trastos metálicos.

Charles rió, negando apenas a su Alfa y mirando a los demás. —¿Cuándo comenzaríamos?

Aquel proyecto movilizó a todos ellos, mientras esperaban la recuperación de heridos, particularmente de Nathaniel quien seguía en ese estado de coma pese a que todo indicaba que su cuerpo estaba ya restaurado. El Doctor Banner había ya dado de alta a Dick, quien igualmente se incorporó a esas labores del proyecto junto a un refunfuñón Jason, molesto por lo que había sucedido entre su Omega y Bucky. Sobre todo, porque se percató de que Dick realmente no peleó contra el hijo de Tony con la intención de herirlo.

—¿Por qué lo hiciste?

—Lo necesitaba, Bucky necesitaba sacar todo lo que había estado soportando. Mejor yo que Tony.

—Bien pudo matarte.

—Realmente lo dudo. Estaba muy herido, rabioso, pero no con la mentalidad de un asesino.

—¿Cómo puedes estar tan seguro?

—Estoy contigo.

Jason se detuvo en su labor de preparar unos brazos robóticos, mirándole fijamente con el ceño fruncido y luego desviando su mirada a otra parte. Dick se acercó, abrazándole por su espalda y dejando su mentón sobre su hombro, esperando a que volviera sus ojos a él.

—¿Jay? ¿Hay algo que quieras decirme?

—… nada.

—No te creo.

—Sólo es… no importa.

—Anda, prometo no contárselo a nadie.

—Es… —Jason tomó aire— Lamento haber sido grosero contigo.

—Oh, está bien. Sé que no era realmente tu intención.

—Me ignorabas, ibas con cualquiera… y a mí me evadías. Sentía que yo no valía la pena porque todos ustedes eran… mejores.

Dick frunció su ceño, deteniendo las manos de Jason para que le mirara.

—Jay, tú sabes que eso no es cierto. Siempre estuviste en la familia, jamás saliste de ella.

—Ya dije que eran tonterías.

—Pues sí que lo eran porque nunca te vimos así. Al contrario, nos dolía tu rechazo, que te alejaras de todos nosotros. Sé que mi comportamiento no te hacía feliz, no negaré que a veces me provocaba algo de gusto eso cuando me hacías rabiar. Es tan tonto, buscaba llenar un vacío que solamente tú podías llenar. Qué par de idiotas, ¿no es así?

—Tú más que yo.

—¡Hey! —Dick rió, empujándole— Nunca lo olvides, jamás has estado solo.

—Sí, está bien.

—Lo digo en serio.

—Ya fue suficiente.

—Se supone que deberíamos entrar en un momento romántico donde hemos superado un obstáculo más hacia nuestra eterna felicidad.

—¿Estás drogado?

—¡Jason!

—¿Por momento romántico te refieres a que quieres hacerlo aquí?

—… ¿sólo piensas en eso?

—¿Tú no?

La primera prueba prototipo del cañón, cuyo diseño estaba basado en aquellos que Stark había comenzando a idear siendo Aullador se detuvieron porque los médicos anunciaron el despertar de Nathaniel Romanoff temprano por la mañana de aquel día de pruebas. Steve, Tony y Bucky fueron hacia la sala, dejando que el joven Omega entrara a la sala cuando Banner estaba terminando de quitarle la cánula de oxígeno, revisando sus signos vitales. Aparentemente, se le veía bien, sin problema alguno según le revisaron. Había algo en su mirada que a Tony no le dio buena espina, esperando por ese reencuentre entre el Alfa y su hijo, quien se acercó presuroso para tomar una de las manos del pelirrojo casi a punto de besarla cuando este la retiró, confundido. Todos se quedaron quietos, sin entender bien qué estaba pasando hasta que Nathaniel hizo una pregunta que fue una cuchillada para Bucky.

—¿Quién eres tú?

Stark se llevó una mano a los ojos, con un nudo en la garganta. El Doctor Banner terminó su revisión, haciendo unas cuantas preguntas al pelirrojo para saber qué estaba sucediéndole. Con toda esa diplomacia y gentileza que le caracterizaban, sacó a Bucky de la sala para hablar con él y los otros dos que enseguida se les unieron.

—Es un efecto colateral de los golpes en su cráneo y la caída. Amnesia. Total.

—¿No sabe ni siquiera su nombre? —preguntó Steve mirando a un cabizbajo Bucky.

—Absolutamente nada, como si su mente hubiera sido borrada. Tendremos que esperar ahora que ha despertaba si sus funciones cerebrales pueden reestablecerse.

—¿Charles no podría…?

—Creo que es algo que no puede hacer, Tony, recuperar una vida… está fuera de todo esto.

Banner miró al joven y luego a su padre, quien hizo un gesto a su Alfa como a su amigo para que le dejaran a solas con Bucky, abrazándolo con fuerza al sentirlo desahuciado.

—Tranquilo, ya escuchaste, puede ser pasajero.

—¿Y si no lo es?

—Vamos a darle tiempo, ¿de acuerdo? Mientras tanto puedes estar a su lado, sin presionarlo. Conforme avance todo veremos qué podemos hacer al respecto. No antes, hijo.

Wayne escuchó sobre la noticia y la pérdida de memoria, buscando a Tony para hablar con él, en su taller mientras Stark trataba de distraerse haciendo un nuevo traje de combate que los Comandos Aulladores pudieran usar. Bruce le detuvo, mirándole en silencio. Stark negó, dejando sus herramientas en la mesa en donde apoyó sus manos, dejando caer su cabeza.

—Yo le prometí que estaría bien.

—Lo que pasó no es tu responsabilidad. Si quieres buscar un culpable, ése sería yo.

—El único que debe responder es Nueva Génesis. Todo esto es por ellos.

—¿No hay nada por hacer?

—Lamentablemente no, Bruce. Más que esperar y no estoy muy seguro de que mi hijo lo resista.

—Podemos preguntarle a Arthur cuando venga.

—No quiero aferrarme a esa ilusión, porque destrozaría a Bucky.

—Solamente es una posibilidad. El rey de Atlantis debe llegar a partir de mañana, no desesperes.

—¿Cómo fue que lo soportaste con Jason?

Bruce suspiró apenas. —La verdad es que nunca lo superé, cada vez que veía su mirada herida, su rabia contra sus hermanos o sus quejas contra mí, callaba porque sentía que lo merecía. Era… algo particularmente conflictivo al estar protegiendo la ciudad, continuar con los rebeldes.

—¿Quién dijo que ser padre era fácil, eh? Tal vez deberías darme consejos… aunque no muchos porque ahora que lo pienso dos de tus hijos terminaron siendo pareja. Es raro. No lo catalogo como malo porque no son ciertamente hermanos de sangre, pero es raro.

—Lo sé.

—Mientras sean felices, ¿vale la pena, no?

—Quisiera pedir tu permiso para que Alfred hable con Bucky.

—¿Por qué mi permiso? Sabes que pueden hacerlo.

—Respeto.

—Ahora somos familia según dice el pequeño Jason, tienen esa libertad. Viene con la membresía.

—¿Igual que su club?

—Oh, el club tiene más ventajas y condiciones. Deberíamos tener una reunión.

—Deberíamos.

—Gracias, Bruce, por hablar conmigo.

—Lo dijiste… somos hermanos Omega. Y los Omegas de estas tierras son duros de roer.

La comitiva de Atlantis llegó dos días después, en medio de una lluvia anunciando la llegada del otoño de otro año más. Su medicina había ayudado a los heridos en los primeros instantes y Tony le preguntó a Arthur sobre el estado de Nathaniel. El Metahumano no le prometió nada porque tal como lo había dicho Banner, eran cosas que no podían ser simplemente rescatadas, pese a que habían usado energía de la Caja Madre para restaurar sus neuronas no habían logrado reparar todo el daño. De todas maneras, los médicos de Atlantis hicieron su propio aporte sin decirle todavía a Bucky a petición de Tony que no deseaba verlo ya esperanzarse y de nuevo caer, quedándose junto a Steve mientras el pelirrojo fue revisado con ayuda del Doctor Banner.

Mientras tanto, el rey de Atlantis tuvo una inesperada visita en la playa donde estaba ordenando a sus Atlanteanos sobre la vigilancia de aquel territorio, a su lado estaba nada menos que el Patriarca, quien frunció su ceño al ver a la amazona aproximarse lentamente. Diana se detuvo a unos metros, esperándolos a que terminaran con sus hombres y fuesen hacia ella, cerrando sus ojos cuando Thor tomó su hacha martillo que ondeó en el viento con un rugido al caminar hacia ella. El filo de su hacha quedó a milímetros del cuello de la Alfa, misma que permaneció en su lugar sin moverse ni tampoco levantando su mirada de la arena. Arthur arqueó una ceja, alcanzando al Patriarca con sus brazos cruzados, mirando de arriba abajo a la amazona.

—¿Qué quieres? —le preguntó mientras Thor bajaba su arma.

—Tengo algo que decir.

—Puede que a mí no me interese —gruñó el Patriarca.

—He visto a Ares cerca del Triskelion.

Thor gruñó al escuchar aquello, en primer lugar, porque para él el nombre de Ares era del pasado. Todos en Nova siempre habían creído que estaba muerto. En segundo lugar, porque al observar el rostro del rey de Atlantis supo que la amazona estaba diciendo la verdad.

—¿Cómo ha podido entrar en el escudo?

—Ares tiene la misma capacidad molecular que alcanzó Clark Kent, además, me parece que todos ellos usan un traje simbionte que les ayuda con su longevidad y poderes, ¿cierto, Diana? —Curry miró a esta.

—Los únicos que renunciaron al traje y vivieron sus años humanos normales fueron los Ases y Vanes, nuestros ancestros —Diana al fin levantó su mirada, observando a Thor— Como tu madre o su hermana, mi madre.

—Oh, vaya, ¿ahora sí somos familia? —preguntó el Patriarca en tono sarcástico.

—¿Ares te habló o está buscándote? Seguro eres su favorita.

—No, Arthur… él nunca estuvo de acuerdo conmigo. Adora la guerra y los conflictos porque es su especialidad, la experimentación con las reacciones humanas en crisis. El orden que Nueva Génesis quiere imponer destruye su proyecto, por lo que se unió a Bor… y luego lo traicionó cuando se dio cuenta que Bor no le permitiría hacer sus juegos.

—Volviendo loco a Atlan, mi abuelo —comentó Arthur con un gruñido.

—Todos los dioses de Nueva Génesis merecen la muerte —declaró Thor, ahora más preocupado— Si Ares no está tras de ti, ¿qué es lo que desea?

—No lo sé, he querido advertirles en cuanto lo vi.

—Ares se ha movido al Triunvirato, siguiendo algo —observó Arthur— ¿Recuerdan la daga que Bruce clavó en el pecho de Clark y luego se pudrió? Ni Tony ni Bruce la traían consigo.

—Tengo entendido que la encontró durante la pelea.

—Casualmente.

—Como casualmente Harleen tenía un arma que tenía por objetivo destruir la capacidad Metahumana de Diana —Thor frunció su ceño— ¿Artefactos de Ares?

—Mientras haya conflictos, mientras pueda seguir sembrando caos para medir las respuestas de los humanos, Ares siempre estará presente —respondió Diana— Patriarca, solamente puedo pensar en algo que desee y que no pueda obtener: alguno de los cachorros.

—Oh, joder —Curry abrió sus ojos, intercambiando una mirada con el Patriarca quien rugió, apretando su martillo. El cielo tronó arriba de ellos— Por supuesto, tus hijos, el hijo de Bruce e incluso el de Steve. Su ADN.

Ya no lo pensaron más, abandonando la playa para correr al Triskelion. Arthur jaló a Diana para llevarla con ella, llegando aprisa y buscando de inmediato a todos los niños. Algunos de los hombres del Patriarca le dijeron que todos estaban juntos y cuidados por Mantis, tomando un almuerzo en una salita bien cuidada por Aulladores. Estaban a salvo. Quill fue a alcanzarles al saber que su Alfa regresaba tan de pronto, escuchando sobre la amenaza de Ares, haciendo un efecto en cadena al llamar a Tony, Steve como a Bruce para alertarlos sobre los cachorros. Todos fueron hacia la salita, mirando por los pasillos de cristal a la joven sentada en una colchoneta con todos los niños alrededor. Los gemelos Stefan y Vincent se encontraban recostados y entretenidos con unos mecanos sobre ellos, Peter y Damian estaban hablando entre sí en ese idioma propio de bebés. Meredith estaba junto a Mantis, esta cepillando sus cabellos.

—¡Jason! ¿Dónde está Jason? —casi gritó Quill.

El pequeño apareció en una pantalla cuando le buscaron por los monitores, en los brazos de Hal comiendo una golosina tranquilamente en tanto Barry parecía contarle un cuento, para alivio de Quill. Diana permaneció muy seria, mirando hacia la salita.

—¿Diana? —llamó con fuerza Steve.

La amazona robó un arma de uno de los Aulladores, disparando contra los cristales que cayeron a su alrededor al correr directo hacia la salita. Mantis giró su rostro, primero asustada y luego sonriendo, una mano empujando con fuerza a Meredith para alcanzar un pie de Damian, cambiando de cuerpo al de un hombre alto, fornido con unos ojos rojizos como los tuviera Kal-El. Steve gritó que no dispararan los Aulladores alrededor o herirían a los cachorros que se soltaron a llorar al acto, Diana prácticamente saltándole encima a Ares para detenerle antes de que desapareciera. Quill tomó a los demás niños junto con Thor, Steve relevando a Diana cuando ésta fue lanzada contra otra pared de cristal que se rompió. Los brazos de Bruce se enredaron con los de Ares, peleando por su pequeño Damian envuelto en llanto.

—Tú también me interesas —ronroneó Ares, activando su traje.

El silbido de su portal se cortó con un rugido de parte de Ares al ver su pecho mancharse de sangre. Tres garras lo habían perforado y otras tres se clavaron en su vientre, haciendo que soltara tanto a Bruce como a Damian, siendo levantado en el aire por Logan.

—¡SOBRE MI JODIDO CADÁVER!

—¡Será un placer!

Tony llamó a Bruce, escoltado por Rhodey quien los cubrió para alejarse junto con Quill. Thor, Steve y Logan estaban sobre Ares, los Aulladores atacando al último en cada oportunidad sin que aparentemente le hicieran algún daño. A la pelea se unieron Dick y Jason, junto con Hal, Oliver, Cyborg y Barton.

—¡¿Es que no puede morirse ya ese jodido hombre?! —exclamó Barry, tirando de los Omegas para alejarlos de la pelea igual que los asustados cachorros.

Las alarmas de alerta sonaban con fuerza, ahogando los llantos de todos los niños mientras corrían hacia uno de los refugios. Ares apareció frente a ellos, sonriendo pese a estar lleno de sangre que precisamente no era toda suya. Barry no dudó ni un instante en alejarlos de nuevo, terminando estampado contra un muro de concreto por una mano cual acero de Ares, quien rió, limpiándose el mentón con la vista clavada en los Omegas.

—Ya me han hecho enojar, ahora me llevaré a todos.

—Primero muertos —siseó Tony.

—No es algo que represente dificultad para mí.

Un muro de acero apareció ante Ares, envolviéndole. Aquella distracción ayudó al grupo a correr de nuevo directo al refugio, pero Charles apareció, pidiéndoles que le siguieran. Los llevó a la sala adjunta a la cámara de contención donde guardaban energía de la Caja Madre. Quill jadeó, no entendiendo que pretendía el mutante, mirando a los otros dos. Bruce pareció comprender, entrando a la sala, seguido de Tony y por último el rubio. Una serie de explosiones fueron acercándose, contenidas por vallas de acero, Ares quedó frente a Charles, sus ojos rojizos clavados en el Omega a quien barrió con la mirada.

—Tu poder no es nada frente a mí.

—No vas a tocarlos. No a mi familia.

—¿Quieres que mate a tu Alfa para demostrarlo?

—Intenta lo que quieras, Ares, no vas a conseguirlo.

—Ningún humano puede superarme. Ninguno de ustedes.

—Guarda tu discurso para alguien más.

Ares rugió, lanzándose contra Charles quien frunció su ceño, levantando una mano hacia él deteniéndole en el aire como lo hiciera con Kal-El, con la diferencia de que Ares solamente estuvo quieto unos segundos antes de desaparecer y aparecer a su lado dispuesto a noquearlo. Charles giró su rostro, deteniendo el puño que viajó a su rostro. Quill cubrió los ojos de Meredith y Jason, asustado al observar aquel dios igualar el poder de Charles, tumbándolo al suelo al romper sus prótesis de las piernas y dirigiendo su mirada hacia ellos. La cámara se abrió en esos momentos, dejando escapar la energía que se convirtió en un látigo contra Ares que una mano de Charles estaba dirigiendo desde su lugar. Tony jadeó, pegado contra los demás ya acorralados en una esquina con el látigo de energía como única barrera entre el dios que forcejeó en el aire y ellos.

—¡Mami…! —sollozó Jason.

—¡Ssshhh!

Las paredes y techos del área fueron torciéndose, formando primero un escudo sobre los Omegas y sus cachorros antes de abrir un boquete encima de Ares, a quien Charles levantó en lo alto con el látigo envolviendo el cuerpo del rabioso dios. Esquirlas de acero se desprendieron, flotando alrededor de Ares guiadas por las manos de Erik quien rugió, haciendo que se clavaran todas al mismo tiempo en su cuerpo, mientras que Charles lo lanzaba fuera del Triskelion. Hubo un grito de parte de Ares seguida de una explosión dispersa sobre la atmósfera hasta donde fue enviado. Todo volvió a la normalidad, las alarmas se apagaron con las bombas de agua apagando los incendios de la pelea. La cámara de energía fue sellada por Erik, el cual tomó a Charles entre sus brazos, mientras que el resto de unos malheridos Steve y Thor abrazaban a sus Omegas.

—Maldita sea —Oliver miró su brazo dislocado— ¿Qué fue todo eso?

—Un dios —respondió Charles, jadeando ligeramente mirando a su Alfa— Pero no invencible.

—¿Cómo pudo colarse así? —preguntó Hal, tomando aire con una mano en su costado.

—Primero hay que atender a los cachorros —opinó Banner, llamando a médicos.

—¿Están bien? —preguntó Logan a Bruce, mirando a Damian quien ya solamente daba de hipos, aferrado con todas sus fuerzas a las ropas del Omega.

—Gracias.

—Que no fue un maldito favor.

—Estamos bien. Tú estás herido.

—Ya sané. Vengan, tienen que revisarlos.

—Por mucho que me duela admitirlo, de no haber sido por la agudeza de Diana, los hubiéramos perdido en nuestras narices —comentó Arthur a Thor en tanto revisaban a los niños— Se percató de su rostro falso antes que cualquiera de nosotros, estando todos nosotros reunidos.

—Es una buena muestra de lo que puede hacer un dios de Nueva Génesis —murmuró Banner con preocupación.

—Tomaremos otras medidas a partir de ahora, espero que a ustedes no les moleste el siguiente movimiento que haremos —dijo el Patriarca.

—Lo que tengan que hacer, esto no puede volver a repetirse. Charles, ¿crees que haya muerto? —preguntó Arthur.

—No lo sé, Su Majestad. Difícil saberlo, pero si ha quedado vivo le costará recuperarse.

Alfred tuvo que calmar a unos histéricos Dick, Jason y Tim apenas se enteraron de lo sucedido, lo mismo que el resto cuando escucharon la historia del ataque. Una vez que los cachorros estuvieron durmiendo tranquilos en sus respectivas camas y cunas, celosamente vigilados por sus padres Alfas, Tony habló con Bruce al notarlo inquieto. Era claro que alguien había ayudado a Ares. La verdadera Mantis estaba en uno de los jardines, inconsciente. Harleen fue quien la encontró, justo en el momento cuando sucedió el ataque. Ahora tenían en mente que cualquiera de Nueva Génesis podría pasar el escudo, infiltrarse en el Triskelion, siempre y cuando aquella mano extra siguiera ayudándoles.

—Dime quién crees que es, Bruce. No importa el nombre.

—No lo sé. Ojalá pudiera hacerlo, no puedo pensarlo bien en estos momentos.

—Cuando lo tengas, no dudes en decírmelo. Quien sea, Bruce, ¿lo prometes?

—Está bien.

—¿Padre? —Bucky llegó con Tony, buscándole— ¿Están bien?

—Tranquilo, fue un tremendo susto, pero nada que juntos no podamos combatir.

—¿Los bebés…?

—Asustados, cansados. Nada más. ¿Tú estás bien? Espero no haya sucedido nada con Nathaniel.

—No —Bucky negó mirando a Bruce y luego a su padre— Me alegro de que nada malo haya pasado.

—Ahora yo quiero que me mimen, ¿qué dices, Bruce?

—Paso.

—Como si no te gustaran las atenciones de Logan. En fin, hijo, cariño, ¿puedes traerle un poco de fruta a tu padre?

Bucky asintió, girándose para retirarse. Tony suspiró, recostándose en uno de los sofás junto a las camas donde estaban todos los cachorros. Bruce miró al joven Omega y luego a Stark, apretando sus puños. Sintió la mirada de Logan sobre él, levantando su vista hacia su Alfa quien le arqueó una ceja al detectar esa enorme inquietud en él. Sabía quién era el culpable, pero no podía decirlo. De pronunciar el nombre, todos ellos terminarían divididos. Habían vencido a Ares porque habían trabajado todos juntos, incluyendo de forma irónica a la amazona. Bruce se levantó, caminando hacia el mutante para abrazarle con fuerza, sabiendo que Logan no le preguntaría nada por aquel gesto que necesitaba, cerrando sus ojos al sentir aquellos brazos fornidos envolverle sin preguntas.

Era hasta cruel que entendiera y apoyara las razones de Bucky para hacerlo.