Le Renouveau
Capítulo 9:
— ¿Puedes creer que no quiere dejar de fumar?
— ¿Puedes creer que no hablas de otra cosa?
Aioria dejó de prestar atención a su mesa de trabajo para ver directamente a su compañero con una expresión de hartazgo. Camus por su parte se la devolvió.
—No es cierto. —Sentenció totalmente seguro y entonces el otro volvió al quehacer.
—El único momento en el que no lo hiciste fue cuando me saludaste en la mañana, y me sorprende que no hayas dicho Milo en lugar de mi nombre.
El francés se sintió confundido, no lograba comprender por qué Aioria parecía irritado, pero no tuvo necesidad de preguntarle ya que el otro pareció entender sin las palabras.
—Solo intento ser un poco realista, quiero que conozcas más a ese sujeto antes de ilusionarte con él y terminar desecho.
El castaño levantó la vista y no encontró más que la gélida expresión de Camus, quien estaba haciendo cálculos mentales para comprender lo que sucedía.
—Lo estás malinterpretando. —Declaró y el ayudante arqueó una ceja. —Milo es agradable, me cae bien, nunca dije que tuviera otro tipo de interés.
El otro chef no hizo más que mostrar una amplia sonrisa.
— ¿Y por qué yo pierdo toda la mañana escuchándote hablar sobre alguien a quien solo quieres como amigo? —Le dio un leve golpe con el codo. — ¿A él le hablaste toda la tarde sobre mí?
Camus dio un suspiro con los ojos cerrados intentando recordar que ese era su lugar de trabajo y no cualquier otro sitio.
—Vuelva al trabajo, assistant.
Aioria fingió una mueca de sorpresa pero no desistió de la conversación.
—No te molestes conmigo, en el fondo deberías saber por qué te digo estas cosas.
—Soy mayor, Aioria, puedo cuidarme solo.
—Entonces cuídate. —El griego puso sobre la mesa un recipiente usando más fuerza de la necesaria, y Camus le miró de mala manera.
—Comprendo de qué se trata esto. —Expresó esquivando la mirada esmeralda de su acompañante. —Lo que pasó con Surt fue hace mucho tiempo, y no se volverá a repetir. Ya no soy tan inmaduro, además de que no todas las personas que conozca serán como él.
—No quería mencionarlo porque no quise meter el dedo en la herida directamente, pero no fue hace tanto en realidad.
Camus suspiró del hartazgo: Tenía un largo día por delante y Aioria lo estaba poniendo difícil desde temprano, de haberlo sabido de antemano, jamás hubiera elegido mencionar a Milo frente al griego. La repentina necesidad de sobre proteger de parte de su amigo lo estaba poniendo de los nervios.
—Si ya no me afecta más a mi, no veo por qué sigue molestándote a ti. —Sentenció con esperanza de finalizar de una vez la conversación.
El castaño negó con la cabeza, casi indignado.
—Por supuesto que te afecta, estoy seguro de que hasta te cuesta pronunciar su nombre. ¿Puedes decirme que ya superaste la forma en la que te utilizó y te dejó como si fueras descartable?
—Si no quieres meter el dedo en la herida, entonces lo estás haciendo mal.
—Y si a ti ya no te afecta lo que sucedió no debería molestarte lo que te digo.
El joven de ojos verdes alzó la voz más de lo que le hubiera gustado y fue una clara señal de que si la discusión seguía ese curso no había ninguna manera de que terminara bien para cualquiera de los dos.
La puerta se abrió a gran velocidad develando la figura de un joven ayudante apresurado. Camus estaba al tanto de que llegaría tarde ese día y decidió desviar su atención al empleado y sus eternas disculpas, restando importancia a su anterior discusión. Pelearse con el sous chef no era poca cosa, pero confiaba en el buen juicio de Aioria para sacar adelante las comandas sin que se interpusiera el orgullo.
##
El primer día en el trabajo de Mu sería difícil, estaba seguro de ello. Todavía recordaba los nervios que tuvo su primer día en el restaurante, cuando no podía evitar que las bandejas se tambalearan entre sus brazos, y Shaka estaba lejos de ser el jefe comprensivo que había sido Camus con él. A pesar de ello, y de extrañar su antiguo trabajo, estaba dispuesto a dar lo mejor de sí en cualquiera que fuera su tarea.
Su nerviosismo aumentó cuando se dio cuenta de que Shaka lo recibiría para trabajar en su propia casa, se sentiría más cómodo si fuese en una empresa u otro sitio, sin embargo el hombre parecía trabajar desde su hogar.
Llamó a la puerta todavía deslumbrado por la gigantez del lugar y sacudió la cabeza para volver en sí cuando alguien contestó su llamado. Una mujer bastante adulta le recibió con una sonrisa identificando automáticamente que se trataba del nuevo empleado. Con esto pudo deducir que Shaka no recibía demasiadas visitas que no fueran laborales.
—Pase por favor, le informaré al señor Shaka de su llegada.
Mu obedeció a la mujer, y por un momento se le había pasado por la cabeza el estar hablando con la madre de su actual jefe, no fue hasta que la señora pronunció esas palabras que se dio cuenta de que se trataba de probablemente una empleada doméstica. Paseó con la vista por la sala y descubrió el orden que cualquiera esperaría de ese hombre. Un elegante juego de sillones de color rojizo rodeaba una bonita mesa de café, y los amplios ventanales dejaban entrar la luz necesaria. Lo que más abundaba en la habitación eran estanterías con libros, estaban perfectamente acomodados y relucientes, tanto que Mu se preguntó si alguna vez alguien los había leído.
—Buenos días.
La firme voz de Shaka lo tomó por sorpresa y respondió sin pensar.
—Buenos días.
—Me da gusto ver que eres puntual.
Añadió el rubio y Mu se sintió ligeramente ofendido: No necesitaba decir algo así al apenas presentarse, él siempre era puntual y muy responsable, y aunque Shaka no lo supiera, nada le costaba imaginárselo, no entendía por qué el hombre contrataría a alguien que no le inspira confianza, pero al fin y al cabo todo se trataría de resistir, y después de todo podría llegar a ser divertido demostrarle a Shaka cuánto se equivocaba. Hacerle tragar sus palabras se convertiría en su nuevo objetivo.
—No estoy tan loco como para arriesgar el trabajo. —Contestó mostrándose bastante confiado. —Puedes estar seguro de que llegaré puntual siempre, a menos que sea un caso de urgencia, y en tal caso serás avisado cuanto antes.
—Espero que tal caso no suceda. —Comentó sin darle demasiada importancia, e inmediatamente se dirigió a un mueble del cual tomó algunos objetos personales. Mu aprovechó el no ser visto para mirar al techo en busca tal vez de alguna especie de ayuda divina que lo sacara de esa situación.
—En marcha, hay mucho que hacer. —Advirtió el rubio mientras se acercaba a la puerta.
El joven de ojos verdes le miró confundido unos segundos, pero no le quedó más remedio que seguir a su jefe al no obtener ninguna información más. Shaka lo guió hasta un lujoso automóvil donde su chofer le esperaba, y para Mu todo se tornó confuso: A juzgar por la casa, los empleados, y el bastante elevado sueldo que le pagaría solo por ser su asistente, no había duda de que su jefe era una persona con una muy buena posición económica. Mientras se subía al coche se sintió ofendido de tener cerca a alguien que recaudaba su fortuna a partir de criticar el trabajo de los demás. Shaka tomó asiento a su lado e indicó al chofer el destino que había elegido, justo después comenzó a dar indicaciones sin pausa a su nuevo asistente.
—Desde hoy estarás a cargo de mi agenda. —Le informó entregando una bonita agenda de cuero negro. —Últimamente no tengo tiempo para pequeñeces.
El asistente arqueó una ceja: Al parecer su trabajo sería encargarse de pequeñeces, nada importante.
—Estudiala si quieres, tendrás que tomar mis recados, mis llamadas, resolver cuestiones para las que no tengo tiempo o ganas, ordenar mis tareas. Me acompañarás a todas partes, tomarás apuntes de mis críticas cuando te lo pida, no es muy complicado, te adaptarás rápido, lo sé.
Mu se quedó petrificado en el asiento del auto: No dudaba de sus capacidades laborales, podría conquistar ese trabajo y lo sabía mejor que Shaka. Pero otra cosa muy distinta era disfrutarlo del todo. No se le había pasado por la mente el tener que acompañar a Shaka a hacer sus críticas, tendría que resistir las terribles ganas de arrojarle comida a la cara cuando hablara mal del esfuerzo de los chefs, y tendría siempre que recordar aquella horrible noche en la que el irrespetuoso crítico cambió el destino de Le Renouveau. No pudo evitar pensar en su anterior trabajo y en cuanto disfrutaría más estar sirviendo mesas en el restaurante y bromeando con otros empleados y los clientes. Los primeros días Camus tampoco había sido el jefe más simpático, recordaba todavía el pesar que le provocaba tener esa profunda mirada violácea juzgándolo todo el día, sin embargo, el tiempo y el trabajo arduo de Mu habían despertado una total confianza en él de parte del chef y eso había suavizado por completo el asunto, no podía decir que lo mismo sucedería con su nuevo jefe, aunque rogaba que así fuera.
Una vez que llegaron a destino, Mu siguió a su jefe al interior de un restaurante visiblemente lujoso, recorrió todo con la vista y el lugar estaba bastante lleno. Supuso que eso pasaría hasta que el rubio diera su crítica, entonces el lugar terminaría vacío, pero para su sorpresa, en ningún momento tomaron asiento, sino que un hombre vestido de traje recibió a Shaka con una calurosa sonrisa y les invitó a alejarse de la multitud. El hombre, que resultó ser el dueño del restaurante, les ofreció enseguida algo para beber, sin embargo los dos rechazaron la oferta y Shaka se dispuso a alejarse para continuar la conversación en cuanto su teléfono comenzó a sonar sobre la mesa que Mu tenía a su lado.
—Mu, contesta por favor. —Pidió sorprendiendo al joven, quien no pensaba que tendría que contestar alguna vez el teléfono personal de su jefe, sin embargo al otro no parecía molestarle.
El muchacho de cabellos lila ojeó la pantalla reconociendo con rapidez el nombre de quien llamaba.
—Es Milo. —Se apresuró a decir antes de que el otro se fuera.
—Dile que estoy ocupado ahora.
El rubio desapareció junto con el dueño del restaurante, dejando solo a Mu con el teléfono que no dejaba de sonar. Sin dudarlo contestó, desconcertando bastante a quien estaba del otro lado, Milo parecía no haber reconocido la voz del que contestaba, y era normal, probablemente el hombre se esperaba que Shaka atendiera su propio teléfono.
—Perdone, creo que me he confundido de número.
—¡No, Milo, espera!
—¿Shaka qué demonios le pasó a tu voz?
El asistente contuvo la risa, no esperaba menos que ese comentario de alguien como Milo.
—Escucha, no soy Shaka, soy Mu.
—¿¡Mu!?
No le fue difícil adivinar la cara de sorpresa que tendría el abogado en ese momento.
—Pero… ¿Qué haces?… ¿Cómo?, ¿Y por qué?
El balbuceo del griego le sacó otra sonrisa, la llamada de Milo era una bocanada de aire fresco que realmente necesitaba.
—Eso significa que no estuviste yendo al restaurante últimamente, Milo, ya no trabajo allí. —Hizo una pausa, pero con su silencio Milo le exigía una explicación. —Decidí renunciar, las cosas se estaban complicando mucho, y de seguir así Camus iba a tener que despedirme para achicar personal, no quería llegar a ese punto, de dejar que tuviera que hacer algo tan triste.
—Vaya…
Esperó a que el otro continuara, pero al parecer el abogado se había quedado corto de palabras.
—Shaka y yo coincidimos en una clase de yoga, ¿Sabes? Y cuando le conté de mi situación, me contrató como su asistente. Ahora trabajo para él.
—Increíble, aunque en parte me alegro de que no te quedaras sin trabajo. ¿Está el adorable Shaka por ahí?
—No, me ha pedido que te informara que está ocupado en este momento.
Unos segundos más tarde, la contagiosa risa de Milo se escuchó del otro lado.
—Ojalá me hubiese enterado antes de tu situación, Mu, hubiera jodido a todos en el bufete para convencerlos de que necesitamos un asistente.
Mu se sorprendió ante el comentario, imaginándose inmediatamente lo diferente, y sobre todo divertido que sería trabajar con Milo, en ese momento también deseó haberse encontrado antes con él.
—No puedo creer que Shaka te esté torturando.
—Solo es mi primer día, aún no he hecho más que tomar esta llamada. —Comentó optimista, sin embargo su expresión cambió por completo cuando notó la presencia del crítico a su lado. Shaka le hizo una seña para que le devolviera el teléfono y enseguida se puso al habla.
—Milo. —Expresó con máxima seriedad, y Mu, perplejo, aún lograba escuchar la voz de Milo desde el celular.
—¡Shaka! ¡Mu me estaba poniendo al tanto de las nuevas noticias! Yo justamente le estaba diciendo que lo compadezco porque seguramente eres un jefe horrible.
El chico de ojos verdes miró hacia otra dirección con la esperanza de disimular lo suficiente la risa que comenzaba a atacarlo.
—Si estás al tanto de la situación, te agradecería que no lo distraigas mientras trabaja.
—Quiero que sepas que si Mu sufre algún tipo de injusticia laboral vendrá a verme a mí y a mi excelentísimo grupo de abogados.
Shaka suspiró de hartazgo.
—Milo, ¿Qué se te ofrece?
—Nada en especial, solo llamaba para charlar un poco, pero como estabas ocupado y me llevé una gran sorpresa con la noticia de que Mu ahora es tu asistente, me quedé hablando con él, o comencé a distraerlo de sus labores, tal como tú lo dirías. ¿Crees que podría pasar a tu casa hoy?
—Lo dudo, como te dije, estoy ocupado.
—¿Y quién rayos te quiere a ti? ¡Yo pensaba hablar con Mu!
El segundo suspiro del rubio hizo soltar una risa al abogado.
—Sabes que lo entiendo perfectamente, solo estoy jugando, como siempre. Se lo muy importante que es para ti que yo te fastidie, ¿Podrías acaso vivir sin eso?
El otro sacudió la cabeza levemente.
—Desde luego que no.
Mu se asombró bastante de que justamente Shaka respondiera algo así, no dejaba de preguntarse una y otra vez cómo había conseguido hacerse amigo de alguien como Milo. Le miró de reojo un par de veces más hasta que vio finalizada la conversación de su jefe con el abogado, y pretendió no haber oído nada de la charla telefónica, afortunadamente Shaka no pareció enterarse. El crítico le indicó rápidamente que ya habían terminado en ese lugar y Mu lo siguió una vez más al coche.
—No dejes que Milo te distraiga demasiado, cuando se aburre puede hablar por horas. —Advirtió una vez que el auto se puso en marcha hacia otro destino.
—Milo me cae muy bien. —Sonrió ampliamente. —Siempre divirtiéndose con todo, clientes así hacían el trabajo mucho más fácil en el restaurante. —Tras una pequeña pausa, el joven se decidió a preguntar aquello que lo traía pensando desde hacía un buen rato. —Si no te molesta, me gustaría preguntarte algo, espero no ser indiscreto.
—Adelante. —Shaka le miró atentamente.
—¿Cómo terminaste siendo amigo de Milo? Quiero decir, ustedes son muy diferentes.
El crítico se quedó pensativo un momento, aunque para nada sorprendido con la pregunta.
—La gente suele preguntarse eso, no me extraña. —Hizo una pequeña pausa antes de continuar. —Milo y yo nos conocemos desde la escuela secundaria, han pasado varios años ya. La verdad es que al principio nuestra unión fue un poco forzada, nos tocó hacer equipo en una clase y como todos éramos nuevos en la escuela, ninguno tenía un grupo de amigos. Así es como terminamos pasando tiempo juntos. No es muy difícil saber por qué alguien querría la compañía de Milo, seguramente lo que te preguntas es por qué alguien querría la mía.
Mu tragó saliva bastante alterado.
—N-No, no es lo que quería decir.
Shaka negó con la cabeza enseguida.
—Por supuesto que no es lo que dirías, sin embargo, tengo la suficiente consciencia como para entender que cuando las personas se preguntan cómo llegamos a ser amigos Milo y yo, es porque les parece extraño que un sujeto tan agradable como Milo quiera pasar tiempo con alguien tan serio como yo.
El asistente enmudeció por completo, pero enseguida Shaka continuó su relato.
—Lo cierto es que Milo y yo somos muy diferentes, pero hay ciertas similitudes entre nosotros, y más allá de eso… En realidad cuando alguien demuestra que vale la pena, da lo mismo si su personalidad es parecida a la tuya o no. —El hombre desvió la vista hacia el paisaje en la ventana. —Lo que quiero decir es que, Milo es mi amigo, y para ser mi amigo solo necesita ser un buen amigo, no es necesario que comparta mis gustos o pensamientos. Supongo que él piensa lo mismo.
Mu continuó sin decir palabra, pero analizando las de Shaka, hasta que el rubio habló una vez más.
—¿Resolví tu duda?
El otro sonrió y asintió con la cabeza, desconcertando bastante a su jefe.
—Sí, me siento contento de que puedan tener una amistad tan sólida.
Ambos decidieron guardar silencio el resto del camino, Mu sobre todo porque se había quedado meditando las palabras que Shaka había dicho: Aquella declaración le hacía pensar que su jefe era humano después de todo, tal vez con el tiempo podría presenciar la benevolencia por parte del temible crítico gastronómico.
##
Camus se levantó ese día con la cabeza despejada: El restaurante cerraba los jueves y eso le permitiría descansar un poco. Preparó su desayuno con esmero como siempre y se sentó en el sofá con la esperanza de encontrar una buena película que lo entretuviera un rato. Una hora después, cuando ya se encontraba bastante concentrado en la película, su celular comenzó a vibrar alarmándolo. Miró la pantalla aunque en ese momento hubiera preferido ignorarlo y seguir viendo la televisión, sin embargo lo que vio llamó más su atención.
"Reúnete conmigo en el parque que está frente a tu casa cuando puedas, no, no aceptaré una excusa, y sí, es importante."
Camus suspiró, no se esperaba para nada el mensaje de Aioria, pero no pondría excusa, además de que no tenía una, lo que su amigo quería decirle era tan repentino como importante. Se levantó del sillón ante la mirada confundida de su mascota y se dispuso a salir sin tardar demasiado, probablemente Aioria ya estaba allí.
Nota:
Oh dios, Camus tiene un ex con el que tuvo una relación conflictiva y ese ex es Surt, que impredecible ha resultado esto, estoy tan orgullosa de mi uvu
La verdad espero que les haya gustado este capítulo, y confieso que se me están terminando los capítulos de reserva de este fic Dx lo que significa que es posible que en un futuro me tarde más en actualizar (De nuevo)
Shaka puede tener muchas cosas malas pero siento que en el fondo es buen tipo uvu esperemos que Mu también vea eso y no se rinda! Y obvio que no tenga que denunciar a Shaka, aunque eso le daría trabajo a Milo (?)
Gracias a todos ustedes por seguir siempre mi fic y también por todos sus reviews hermosos uvu nos vemos en el siguiente capítulo, espero que sea el próximo mes pero no estoy segura de eso Dx
