Nuevamente, ¡hola a todos! Sí, ya sé que ha sido muy rápido, pero la verdad es que ya tenía hechos tres capítulos, algo largos, porque me aloqué con esta idea y para sacármela de la cabeza, la tenía que escribir en algún lado. Pero como lo escribí en mi celular, luego otras partes en la computadora, necesitaba una edición y corrección de errores, por eso no los publiqué los tres de un solo golpe.

Explicada ya el motivo de la velocidad de publicación, espero editar pronto el tercer capítulo y publicarlo lo más pronto posible. También espero que les guste mucho este capítulo y que me dejen un comentario para inspirarme todavía más rápido.

¡Gracias y disfruten!


Este maravilloso mundo.

Capítulo 2: Lo sé todo.

Al día siguiente, Kanade despertó un poco atontada y con las ropas un tanto sudadas, algo extraño ya que había dormido en el suelo de su balcón. Después de sentir la patita de su gato en su mejilla, abrió los ojos por fin y todos los colores le parecían más vivos que antes.

—Mnn… ¿Qué? —preguntó al aire sin saber que estaba pasando.

Despierta… Es lo que él dice.

Escuchó eso en un susurro, era una voz delgada y suave. Pero ahí solo estaba su gato y lo acarició un poco. Tal vez era que estaba muy desorientada, pero a pesar de haber dormido en mala posición, ella estaba muy relajada.

—Lo siento, copo de nieve, espero no estés enojado por no hacerte caso antes.

No lo está…

Kanade volteó a todos lados, pero en realidad, escuchaba esa voz internamente, como si fuera la suya. De hecho, no sabía si la voz pertenecía a un hombre o una mujer. Se levantó con un poco de sueño, pero luego recordó el examen de hoy y se metió al baño apresuradamente.

«¡Espero que no me haya levantado tarde! ¡Eso debí de haber visto antes de entrar aquí! ¿¡Qué hora será?!» Pensó preocupada mientras se bañaba rápidamente.

Son las 7:10… —Justo después de eso, ella se detuvo en el acto. Estaba sola en su baño, pero de nuevo, esa voz parecía provenir de ella, de su mente.

—¿Estaré cansada?

No…

—¿Qué está pasándome? —Ella miró detrás de la cortina, pero no había nadie y se cubrió su cuerpo con mucha sospecha.

Confusión…

—¡Malvado examen, me está volviendo loca! —gritó lo primero que se le ocurrió, terminó de bañarse rápidamente y salió rápido del baño—. ¿¡Qué hora es?!

7:15…

Kanade lo escuchó internamente, pero de todas maneras se acercó a su teléfono y revisó la hora. Se quedó perpleja al ver que era la misma hora que había escuchado. Todo esto le pareció muy extraño, pero se cambió con tranquilidad y tomó su teléfono y los libros que quedaron en su mesa para meterlos a la mochila.

A pesar de lo raro y confundida que estaba, llegó hasta las escaleras y dudó en bajar.

«Me pregunto… ¿Qué será el desayuno?» Se aseguró de ver a todos lados, pero abrió los ojos grandemente cuando escuchó ese susurro.

Ramen instantáneo…

«Esto no puede ser, debo estar tan nerviosa que imagino cosas». Pensó con total seguridad, era consciente de sus problemas y este era uno de ellos. No podía ser más.

Bajó por las escaleras y tan solo al tener una vista de la sala, descubrió a su madre acostada en el sillón con los palillos en mano y el tazón de ramen en sus manos, ella se quedó con la boca abierta. Tenía puesta una bata de baño y sus ojeras seguían bien marcadas.

—No te preocupes, Kanade, hay uno para tu desayuno y para la comida también por si quieres lo mismo. —Kanade se movió como si estuviera siendo poseída y calentó su comida en el microondas, con la debida agua, claro está—. ¿Estás bien?

—Es lo que me pregunto… —susurró y empezó a comer en el comedor, Reine siguió con su desayuno.

Confusión…

—¡Ya lo sé! —Su madre giró la cabeza rápidamente.

—¿Qué cosa? —preguntó Reine, algo alarmada, Kanade se cubrió la boca con vergüenza.

—¡No! Nada… Es solo que tengo un examen hoy… Son los nervios, mamá.

—Oh, en ese caso, esfuérzate y no tengas miedo. Todos tus compañeros pasan por lo mismo que tú, solo concéntrate.

—Gracias…

Kanade trató de no hacer preguntas mientras iba con Shidou, pero eso no evitó que Shidou las hiciera y las pensara. Ambos iban en el autobús, cuando todo esto empezó.

—Entonces, ¿estás lista, Kanade?

—¿Para qué? —preguntó instintivamente.

Para el examen…

—Para el examen que estudiamos tanto ayer. No te preocupes mucho, vamos… Puedo ver que estás preocupada —dijo con una sonrisa, intentando darle valor, pero él no imaginaba porque ella estaba así.

—Sí… Ya sé me quitará, creo… Shidou, ¿nunca has sentido que… hay una voz que te habla dentro de ti? —preguntó con miedo de que la tomara a loca, pero Shidou la vio muy seria y le acarició la cabeza—. Shidou…

Sí…

Incluso entre tanto ruido, el susurro podía ser escuchado fácilmente por ella.

—Bueno, no es como una voz, eres tú misma quien está pensando en muchas cosas. Aunque puedes tomarlo como quieras, Kanade.

Eso fue alentador, realmente pensaba que estaba llegando a la locura, pero gracias a Shidou quien estaba hablando en sentido figurado, ella pudo calmarse y dar por hecho que ella misma era la que estaba pensando; aunque nunca había escuchado ese susurro nunca. Pero lo tomó de la mejor manera.

Llegó la hora del examen de historia y aunque muchas veces dudó, terminó haciendo caso de las respuestas que escuchaba en un susurro, además de eso, como hoy también tendría que comprar su comida en la escuela, supo, con solo preguntarse, qué había disponible y qué cantidad de cada cosa.

Shidou se dio cuenta de todo esto, pero pensó que era un buen día para su amiga y no le pasó como otras veces en las que se tropezó, en las que no pudo comer lo suficiente y él tenía que darle de su propio Bento para que no sufriera de hambre.

Sí, era un excelente amigo... O hermano, o cuidador, su rol no estaba bien definido para sus compañeros de clase, lo que sí veían es que ellos dos siempre estaban juntos y eso le traía problemas a Shidou, porque pensaban que eran más que eso.

Muchas veces, la duda había salido a la luz y varias chicas le preguntaron a Kanade si estaba enamorada de Shidou. Ella negó, dijo que él era su amigo, pero cuando le preguntaron cuánto lo quería, dijo que lo quería mucho, lo cual creó más dudas. Cuando se lo preguntaron a Shidou, él se sonrojó un poco y negó por completo.

La duda seguía latente, por lo que muchos pensaban que eran novios en secreto y los trataban como si lo fueran, incluso si solo era para molestar. Claro que no todos estaban en esa onda de molestar a la parejita del salón.

Origami, para la representante de la clase era un poco agotador que tuviera que intervenir entre las acusaciones a Shidou solo para mantener la paz en el salón o en las clases. De manera personal, empezaba a creer en los rumores y con el tiempo vio al joven de cabello azul con otros ojos; tenía que reconocer que era buen chico, mucho mejor que los demás que tenían las hormonas alocadas y eso creó bastante interés en ella.

Tokisaki Kurumi, por otro lado, era solo una espectadora de los problemas de Shidou, le causaba bastante gracia y era su diversión entre clase y clase. Se preguntaba si llegaría el día en que Kanade se hartara o que finalmente ellos dos terminaran juntos, eso sería muy divertido, pero el que los molestaran después de eso se volvería algo aburrido y sin sentido.


Sin embargo, el tiempo había volado y ahora casi todos se habían ido en cuanto tuvieron oportunidad.

—Hoy lloverá, Shidou, ¡lo presiento! —dijo Kanade con una sonrisa, pues ya lo tenía todo previsto. Bueno, desde hace unos segundos.

—Tranquila, el meteorológico marcó soleado para hoy, no lloverá. —Explicó muy seguro.

Sin embargo, antes de que tomaran sus cosas del casillero, las gotas de lluvia empezaron a caer y la potencia se fue intensificando hasta una lluvia normal con leves ráfagas de viento.

El joven vio atónito el cambio climático.

—¡Te lo dije! —Sonrió triunfante.

—Vaya, Kanade, hoy viniste con todo. —Éltomó sus cosas y le echó una mirada curiosa a la lluvia—. No creo que vaya a parar pronto. Si ya lo sabías, traes un paraguas, ¿verdad?

—Eh... No, lo acabo de adivinar, Shidou. De haberlo sabido antes, hubiera venido preparada. —Él dio una leve risa.

—De todas formas, creo que se te hubiera olvidado en casa.

—¡No ha pasado tantas veces! Shidou, exagerado... —Frunció el ceño con leve molestia.

«Claro, Kanade». Pensó Shidou, pero ella lo supo gracias a sus nuevos poderes.

—¡Te escuché!

—¡Eh!

—No... Lo siento, es solo que pensé que dijiste algo de mí —dijo apenada y maldijo internamente a su voz interna.

—No te preocupes, deberíamos pensar en qué hacer con la lluvia. No parece que pare pronto.

«¿Habré molestado a Shidou?»

No...

«Espero que no. ¿Cuándo parará esta lluvia?»

En 20 minutos...

—Creo que en 20 minutos se irá, Shidou.

—Eso no lo puedes saber. Será mejor que nos vayamos, yo tengo que llegar a hacer la comida para Kotori... O se volverá loca. —Recordó que de sus dos hermanas, ella era la que podía ser más molesta si las cosas no salían bien.

—¿¡En serio?!

No...

—Bueno, no literalmente, pero estará molesta y hambrienta. No debo llegar tarde. Y Mana no sabe cocinar, de seguro la volverá loca primero a ella con sus demandas.

—Vaya, vaya, pero si es mi pareja favorita, y en problemas, ¡trágico! —Esa voz en tono melodioso y un poco odioso fue reconocida por Shidou.

—Tonomachi... —dijo el chico, algo desganado, su amigo sonrió con un paraguas en las manos.

—Ah, Tonomachi, hola. —Ella notó el paraguas y se preguntó si podría prestárselo.

Lo hará...

—No somos pareja, Tonomachi. Deja los rumores de nosotros.

—Tranquilo, no le hagas caso a esos detalles. —Sonrió y le guiñó el ojo como si le deseara suerte—. Hola, Kanade-san, ¿no quisieras compartir este paraguas con mi buen amigo Shidou?

—¡Tonomachi! —El joven de cabello azul ya podía intuir que esto solo era un plan de su amigo para molestarle.

—¿De verdad nos lo prestaras? Pero, ¿qué pasará contigo?

—No te preocupes, Kanade-san. Yo estaré bien, calma. Ustedes, mis queridos amigos, son más importantes. —Sonrió como gato y Shidou notó el plan macabro. Pero Kanade no, así que tomó el paraguas con una sonrisa.

—¡Gracias! Vamos, Shidou, ahora ya no llegaras tarde. —El chico fue llevado a rastras, antes de que pudiera reclamar o negarse.

Poco tiempo después, él tenía el paraguas en mano e iba junto a Kanade, despacio para que ella no se cayera.

—Shidou... Hace algo de frío, ¿podemos parar en algún lado? —preguntó con una pequeña sonrisa, Shidou sabía que llegaría tarde si eso pasaba, pero el verla directamente a sus ojos azules le hizo dudar.

«Estoy seguro de que podría abrazarte». Pensó el chico como solución a la falta de calor.

Kanade, cada vez que hablaba con alguien, tenía la duda de saber en qué estaba pensando, sobre todo con las pausas de Shidou, por lo que supo que sucedía.

—Gracias, Shidou —dijo con una sonrisa y abrazó al joven del brazo y naturalmente, él sintió los pechos de su amiga y se sonrojó.

—Kanade... Podrías... —Ahora él susurraba por el nerviosismo, debía controlarse antes de hacer algo indebido.

—¿Qué pasa? —Ella esperaba el rechazo, pero él se quedó sin habla y siguió caminando con ella.

—¿Ya no sientes frío?

—Si seguimos así, creo que estaré bien. Gracias. Te quiero, Shidou. —Kanade jaló un poquito al chico y le dio un beso en la mejilla, él pudo sentir la suavidad de sus labios en su mejilla—. Siempre me ayudas, incluso cuando estás en apuros.

—Kanade...

También yo…

«No te preocupes, Shidou. No sé cuánto sepa mi voz interna, pero con su ayuda, ya no tendrás que ayudarme siempre, no seré una carga para ti, eso es lo que menos quiero. Así que, no te preocupes más". Ella sonrió con un leve sonrojo y abrazó con fuerza al joven.

Lo sé todo…

Y aunque eso sonó muy increíble, Kanade estaba hechizada con el ambiente a su alrededor, incluso la máxima sabiduría no le quitaría esta escena encantadora que estaba viviendo.

—Kanade... Gracias, eres muy cálida. Yo también... Te...

—Lo sé. —Interrumpió mientras seguía abrazándolo con fuerza mientras él sentía su propio cuerpo. A causa del abrazo, ambos se estaban mojando, pero no importaba—. Gracias, Shidou.

Al siguiente día, Kanade había evitado sufrir varios accidentes gracias a que le pidió a su voz interna que le recordara cuando le pasarían, además de que la noche anterior le pidió cual sería la tarea de hoy, para hacerla antes con la ayuda de su voz interna y ayudarle a Shidou, como él lo había hecho cientos de veces antes.

También tuvo todas las respuestas correctas en el examen de historia, siendo felicitada hasta por su profesor, además de sus amigos. Tonomachi hasta bromeó un poco al decir que este era un día histórico, de hecho, le tomó una foto a Kanade sonriendo por su calificación perfecta; la primera en toda su vida.

«Maldito Tonomachi, espero no haga de sus tratos sucios con esa foto». Shidou le miró un poco molesto, pero Kanade no lo pensó más y lo abrazó por la espalda, atrayendo la atención de todos los presentes.

—¡Oh, esto también quedará para la posteridad! —Tonomachi sacó su celular a la velocidad de la luz y tomó una foto rápida.

—Shidou, ¡es todo gracias a ti!

—No, no fue nada, te esforzaste también, Kanade… ¡Deja de tomarme fotos! —gritó a su amigo con su celular, sonrojado porque los pechos de su amiga estaban haciendo presión en su espalda y él pensó lo cálido que era la situación.

Alguien tosió audiblemente para llamar la atención rápidamente y ahí estaba la representante de la clase: Tobiichi Origami, con las mejores notas de la escuela y una de las chicas con más fans por su actitud fría y con su cara de muñeca de porcelana.

—Felicidades, Kanade-san —dijo con su tono tranquilo y sin emoción—. Por otro lado, Itsuka-kun, ese acercamiento intimo es demasiado indecente, estamos en clase aún…

—No es indecente, ¿o sí? —Kanade estaba feliz de ser felicitada, pero el comentario no le pareció adecuado.

No lo es… —Su voz interna respondió con velocidad, pero en susurro.

—Solo le agradezco a Shidou por lo que ha hecho por mí, lo hago siempre.

—¿¡Siempre?! —Tres chicas se escandalizaron, un trío conocido como Ai-Mai-Mii.

—¡Maldición, son solo las gracias! —Shidou veía su reputación esfumarse, todo fue peor cuando Kurumi Tokisaki hizo una risa burlona desde su asiento, ella era una chica popular y la chica inalcanzable para la mayoría de los chicos—. Necesito soporte…

Ante los susurros de ayuda, su mejor amigo tomó la palabra.

—¡Compañeros, dejen a la pareja en su intimidad!

—¡Eso no me ayuda!

—Suficiente, el maestro regresará en cualquier momento, Itsuka-kun, aléjate de Kanade-san.

—Pero esto no tiene nada de malo, Origami-san —respondió la chica, apegándose más a Shidou, él estaba en una situación en la que ya no podía moverse. Origami frunció un poco el ceño—. Es normal para Shidou.

Ante esa declaración, todos abrieron la boca y dejaron salir un alarido de sorpresa.

—¡Se los dije! —Tonomachi tomó una foto de ellos abrazados, Shidou le miró con gran fastidio.

—¿¡Entonces sí son pareja?! —El trío de chicas hizo que el señalado chico perdiera la cabeza y rogara mentalmente que todos los comentarios cesaran.

—¡Shidou es mi amigo y así le doy las gracias! ¡No lo molesten! —Kanade había escuchado a su amigo internamente, por lo que ahora tenía el ceño levemente fruncido y estaba muy seria.

—Ah… —Shidou no podía creer que ella lo estuviera defendiendo, nunca había pasado antes en este tipo de situaciones.

Como se hizo el silencio unos segundos, Kanade soltó a Shidou y ambos regresaron a sentarse, pues sus sillas estaban siempre una al lado de la otra. Origami suspiró y volvió a su asiento, así como todos los demás cuando llegó el profesor.

«Así que por fin sacas los colmillos, Kanade-san». Kurumi sonrió con diversión a la chica y regresó la vista al frente cuando el profesor había dejado su portafolio en la mesa. «Esto ha hecho mi día, es tan divertido este grupo».

—Kanade… —susurró Shidou, durante la clase, ella se giró un poco para verlo—. Gracias por detener a todos… Creí que armarían un escándalo mucho peor.

—No te preocupes, Shidou. De ahora en adelante, te ayudaré mucho más. —Hizo una sonrisa sincera y aunque había dicho en anteriores ocasiones, parecía más segura esta vez.

El chico no esperó que eso fuera tan serio, pero en pocos días, se impresionó de cómo ella lograba hacer tantas cosas sola, incluso su madre se dio cuenta que su sentido de orientación había subido mucho de nivel cuando pudo ir a la papelería sola y regresar sola, eso sí era un gran logro y se le fue informado a su padre de inmediato para que le felicitara por teléfono.

Ella fue feliz de lo bien que le iba al poder saberlo todo, y cuando llegó el viernes, ya había terminado con toda la tarea de matemáticas que no le había costado nada hacerla, se preguntó hasta donde llegaba ese: "lo sé todo".

Kanade intentó hacer un Bento como los dioses; usando su voz interna para seleccionar las mejores verduras, la mejor carne, las mejores especias, las mejores frutas y en pocas palabras, lo mejor. Todo para preparar el desayuno, comida y cena que le prometió a su amigo, pero pensó en su madre y antes de poder llamarla por su celular, se detuvo a medio camino.

Vendrá hasta la noche…

—Entiendo, le dejaré algo de cenar entonces. ¿A mi papá le irá bien?

Sí…

—¡Gracias! —Ella sonrió y siguió cocinando mientras su gato le quedaba viendo con interés, ella se preguntó por qué.

Tiene hambre de lo que cocinas…

—Copo de nieve, pequeño hambriento… —Tomó un trozo de carne pequeño y se lo dio en la boca, el gato se lo comió rápidamente y ella sonrió—. ¿Está bueno?

Sí…

Guardó lo que sería el desayuno y la comida también, pero preparó todo para la cena con ayuda de la voz interna, pensando en que Shidou podría salir, le habló para decirle que viniera a su casa, en la noche, para darle un regalo especial.

No hay que imaginar mucho para poder saber que Shidou casi tira el celular cuando escuchó esas palabras, sobre todo porque lo citaba en la noche. ¿Eso era una señal? ¿Acaso Kanade estaba consciente de lo que decía? Pero negó con la cabeza y aseguró ir a las ocho en punto.

Mientras Shidou permaneció nervioso por la cita, pensando en la amistad con la chica y de cómo comenzó todo eso, ella estaba tranquila, haciendo una bebida llamada Conga, que mezcla jugo de piña, de naranja y de limón, además de otras cosas. Claro que ella no sabía la receta, pero su voz interna lo sabía todo.

Ella que siempre había sido torpe y desorientada, que siempre había necesitado que Shidou le diera todo para seguir a flote en la escuela, desde la secundaria cuando le conoció, se había vuelto dependiente de él y ahora que finalmente podía hacer las cosas sola, estaba feliz y quería recompensar a Shidou por todo lo que había hecho.

Pero su amigo tenía otros planes para esta noche, tanto como Mana como Kotori supieron que él estaba muy distraído, sobre todo porque no estaba consciente del tiempo y porque se había encerrado en su cuarto después de bañarse. No imaginaban lo que pasaba por su mente, pero Mana hizo enojar a su hermana diciendo que era alguna chica mucho más importante que ella, y los celos empezaron entre ellas, Shidou ni tenía idea, estaba demasiado en su mundo para tener en cuenta a sus hermanitas.