Hola a todos, espero estén muy bien y que el anterior capítulo les haya gustado. Sé que esta es una historia un poco rara, pero de verdad me pareció bueno el hacerla.
Ya regreso a la escuela en casi nada de tiempo, así que posiblemente no me verán hasta el próximo fin de semana, ya que también mi semestre está por terminar en un mes y medio. Por lo que disfruten estos capítulos porque tendrán que esperar más.
Este maravilloso mundo.
Capítulo 3: El precio del poder.
Entonces, cuando llegó el momento y Shidou llegó con una camisa bonita de color celeste y zapatos negros, entre formal y casual, fue recibido con una Kanade con una blusa rosa de tirantes y una falda roja tenue a capas que le llegaba casi a las rodillas, se sonrojó porque su atuendo resaltaba casi todo su cuerpo y porque se veía muy linda.
Él estaba con las emociones a tope y con el corazón latiendo fuertemente, además de que estaba un poco excitado por la situación, no veía a Reine por ningún lado y eso solo significaba que estaba solo con una chica, en su casa.
Sin embargo, cuando ella sirvió la cena que se veía increíble; era espagueti con curry encima; una idea un poco loca de Kanade que fue aprobada por su voz interna, Shidou supo que esto no era una cita como él había pensado y tuvo un bajón en su adrenalina, incluso hasta sus niveles de azúcar de seguro.
—¡Espero te guste! Lo hice yo sola y se me ocurrió que sería una buena idea mezclar el curry con el espagueti. No será como el último que hice, Shidou, te lo prometo —dijo ella muy segura y emocionada, se sentó a su lado y le sirvió un vaso de conga, pero él seguía en trance—. ¡Ah! Esto también lo hice yo, te va a encantar, espero…
—Ya veo…
No debió de ilusionarse tanto con la cita, se pensó varias veces en que era mejor ponerse para ir a la casa de Kanade, incluso limpió sus zapatos y se bañó una segunda vez por si acaso, hasta usó más perfume de lo usual. Pero todo había sido para nada, él no podía negarlo.
Era su mejor amiga, siempre le ayudaba porque se le hacía linda y porque solo así se pudo acercar a ella, además de que fue todavía más amable de lo normal solo porque tenía sentimientos por ella. No podía esconderlo, ella era bonita, su cuerpo también lo era y fue testigo de su crecimiento, no le importaba cuidarla tanto si al final sería recompensado por ella con su amor, pero… Tonterías, ella no le pertenecía, podía ser amable con cualquier otra persona, no solo con él y esto era el final; no era una cita, era solo una forma de decir gracias, como en otras ocasiones, de verdad que estaba arrepentido de ilusionarse tanto.
«Debería de dejarme de hacerme ilusiones. Kanade no me quiere así, yo soy el único emocionado y el único que piensa en esas cosas, a ella no le intereso. Debo olvidarlo ya». Dejó escapar un suspiro, pero ella había escuchado todo y estaba con la cabeza abajo.
—Shidou… Tú me interesas, me importas… —dijo con una voz triste, él despertó de su trance y la vio con cierto temor, pero si él no había hecho nada—. Siempre eres bueno, amable y me apoyas todo el tiempo. Por eso hice esto, pero si no llena tus expectativas…
—No, ¿de qué hablas? Yo no dije…
—¡No! —Negó con la cabeza y unas lágrimas cayeron a la mesa, ella se acercó a él para ver su rostro y él se quedó sin habla—. Te quiero, Shidou… No puedo creer que dudes de eso… ¿Qué es lo que quieres de mí? ¿Cómo te lo demuestro si esto no es suficiente?
Pensó en un beso y eso fue lo peor que pudo haber hecho, porque ella enrojeció un poco, pero si era eso lo que él quería, no se detuvo a pensar las cosas y antes de llorar más, se fue acercando a sus labios lentamente.
«No, si le pido un beso sería aprovecharme de ella… ¡No!» Nada pudo salir de su boca cuando ella unió sus labios con los de él. ¿Cómo pasó eso? La conocía demasiado bien como para que ella pudiera saber de sus sentimientos y que concluyera en una acción como esa.
Pudo sentir la suavidad de sus labios, también pudo sentir la fuerza en sus manos al apretar su camisa, era lo que estaba buscando, pero se sentía mal, esto no tenía razón de ser, Kanade no era así. Por lo que tuvo que cortar el beso, moviendo su cabeza a un lado, ella soltó un par de lágrimas y arrugó la mirada, además de agachar la cabeza.
—No podemos… Lo siento, Kanade… —dijo con cierta pena y sin poder mirarla, pero tuvo que hacerlo y ver que estaba muy triste—. No hagas… Esa cara… No estoy enojado, ni molesto, ni hiciste nada malo, Kanade. Pero tú no eres así… Te quiero yo también… Siempre lo he hecho…
Se acercó a ella para abrazarla y acariciarle la cabeza.
—¿De verdad? —susurró con tristeza.
—Siempre lo ha hecho…
—Sí, de verdad. Pero hay algo en ti… Diferente, o tal vez soy yo, de todas formas, debo irme. No puedo seguir con esto, lo siento. —Se alejó de ella, porque si seguía ahí solo se sentiría peor por hacerla llorar.
—¡Espera, Shidou! —Se llevó uno de los trastes que había hecho y lo alcanzó hasta la puerta—. ¡Lo hice para ti!
Él sonrió amargamente y lo tomó en sus manos, para hacerle una seña con la mano e irse lo más pronto posible.
Kanade quedó con una sonrisa amarga, al cerrar la puerta, se sintió como una inútil, pensó que saber lo que piensan las personas era bueno, pensó que debería hacer feliz a Shidou sin importar nada, ¿cómo iba a quejarse después de todo lo que había hecho por ella? No era una malagradecida, podía ser tonta, pero no era mala persona y sabía que Shidou tampoco, pero ella tenía razón.
Solo quería hacerlo feliz, y si con un beso lo sería, ¿por qué la alejó y le dijo esas cosas? Un huracán de dudas y de tristeza nació en su corazón, por lo que, al ver la cena, simplemente suspiró con cansancio; no tenía hambre y solo había desperdiciado platos y comida, pues subió las escaleras para tirarse en su cama, su gato se subió ahí y se acostó a su lado.
Sus esfuerzos fueron tirados a la basura y el tiempo invertido, las horas que tardó en hacer todo, se habían perdido, así como sus ganas de comer desaparecieron por completo, pero su estómago sentía el vacío y demandaba comida, pero ella no hacía caso. Nada importaba y como no había nadie en casa, a excepción de su mascota, podía estar a solas con su tristeza.
—Shidou… —Ella se limpió las lágrimas y habló con voz baja y sollozante—. ¿Qué hice mal?
Por otro lado, en las calles oscuras de la colonia, Shidou caminaba con el traste rojo en sus manos, con la mirada al suelo, cada ciertos pasos, los autos circulaban por las calles, el alumbrado público ya estaba encendido y combinado a que los gatos le quedaban viendo con cierto pesar en sus ojos, como si pudieran imaginar su sentir, hacía de esta caminata una de las más largas y pesadas para el chico.
«Lo siento, Kanade, creo que debí de haberte abrazado un poco más y decirte cosas más lindas, estoy seguro de que estás triste y culpándote justo ahora. Tendré que hablar con ella para arreglar las cosas». Shidou también pensó en sus hermanitas, a veces se olvidaba que estaba a cargo de ellas y hacer la cena para todos era su labor, aunque con la comida que tenía en manos sería más que suficiente. «Me hubiera gustado tener esa cena, no sé en qué estaba pensando con lo del beso, aunque no lo dije… ¿O sí?»
En ese momento, él vio al frente y notó que alguien venía caminando hacia él. Se impresionó de su apariencia y se quedó sin habla mientras sus piernas se movían mecánicamente. Era una chica de estatura promedio que, combinando sus ropas elegantes de volantes; blusa blanca y falda café oscuro, además de medias de rayas de colores oscuros y unas zapatillas de tacón bajo de color marrón, con su cara con ojos de color dorado y cabello rubio tan largo que le podía llegar hasta los pies si estuviera suelto, daba la sensación de que ella era de otra época.
Ella se detuvo y con eso, parte de la respiración de Shidou, además de que cerró la boca. Es como si se estuviera plantándosele, pero extrañamente no le miraba al rostro, parece que se estaba enfocando en su cuerpo o si no le estuviera prestando atención.
—A Muku le pareces extraño, hombre joven —dijo con una voz calmada, sin emoción alguna, sin ningún tono en particular—. Muku no habla con extraños, pero los extraños le hablan a Muku. Esto es diferente.
Shidou se sentía realmente extraño al estar cerca de ella, se estaba interesando mucho por la chica y era algo más que curiosidad, pronto empezó a verla tan radiante como el sol; como si todo lo demás no importara, solo esa chica desconocida.
—Muku lamenta los malos hábitos. Muku se presenta —dijo sin verlo a los ojos y levantó un poquito su falda, como si fuera una princesa de Inglaterra y estuviera a punto de aceptar bailar con su príncipe—. Saludos, hombre joven, Muku quiere hablar contigo y conocerte, pareces necesitado.
—¿Eh? Bueno… —Gotas de sudor se resbalaron por su cabeza y parte de su nerviosismo regresó—. ¿Quién eres?
—Muku es Muku. —Hizo una reverencia más y Shidou dejó escapar un "ah" como respuesta, muy inseguro y extrañado de la situación.
—Bueno… Soy Shidou… Itsuka Shidou. Encantado de conocerte, Muku-san —dijo un tanto inseguro y le ofreció la mano, ella lo vio por un rato y la tomó—. Así saludo yo…
—¿Saludo? Muku sabe de eso. —Sin soltar su mano, se acercó a él y le dio un beso en la mejilla, dejando a Shidou desorientado y con un sonrojo en las mejillas, después se separó de él y siguió sin verlo a los ojos—. A Muku le pareces extraño, joven Itsuka.
«¿Joven Itsuka? Qué raro habla esta chica, ¿el beso lo tomó como un saludo? ¿Qué le pasa? No puede hacer esas cosas, bueno, a menos que esa haya sido su intención». Shidou no podía creer que una chica tan hermosa y de tan extraña labia se le haya topado, en esta noche, en esta parte de la ciudad.
—¿Por qué no usas tus habilidades, joven Itsuka? —Esa pregunta la sintió pesada y esta vez, ella le vio directamente a los ojos, cuando sus miradas se cruzaron, en él se marcó un leve sonrojo en las mejillas y sonrió un poco.
—Muku-san, no sé de qué hablas, pero es muy tarde para que una chica esté sola, ¿puedo llevarte a casa? —Muku le quedó viendo un rato, pero le dio la espalda.
—Mukuro no te necesita, joven Itsuka.
Shidou sintió el rechazo con fuerza, tanto que se deprimió fácilmente y el sonrojo desapareció, por muy hermosa que fuera esta chica de largo cabello rubio, no justificaba ese rechazo a su amabilidad.
—Bien. Entonces, me voy. —Pasó de ella y siguió con su camino.
—Espera, joven Itsuka, a Muku no le molestas y quiere hablarte… —Shidou no estaba de humor ni tenía tiempo, así que giró medio cuerpo a ella para verle molestia.
—Lo siento, no tengo tiempo para ti, Muku o Mukuro, ¡lo que seas! Deja de molestarme.
—Por lo visto, Muku estaba equivocada, no eres tú, pero veo que te preocupas por esa joven compañera que irradia inocencia. —Eso detuvo en seco a Shidou, le hizo regresar con ella—. Parece que te importa, joven Itsuka.
—¿Quién eres? ¿Por qué hablas raro? ¿Nos espiaste?
—Te he estado observando, Muku ha observado a la joven de cabello blanco, tú también, joven Itsuka, por un momento lo sentí en ti. —Sin previo aviso, lo tomó de las mejillas y empezó a moverle su cara para verlo de diferentes ángulos, como si fuera un doctor examinando a su paciente.
—Oye…
—Fuiste afectado por mí, Mukuro no quería hacerlo, no quiere estar sola, ni que la odien. —Eso sonó un poco más triste, pero en el joven solo había dudas, ella se tomó de su cabello y se lo apretó un poco, incluso su rostro pareció tomar una mueca de dolor—. Estuviste expuesto, Itsuka Shidou, pero ahora que puedo tocarte… No eres tú, me he equivocado, Muku se ha equivocado…
Habló con cierta molestia y soltó su cabello, para darle la espalda y tomar rumbo. De repente, se detuvo y se giró a él con un rostro amable y apenado, con emoción, él pudo maravillarse de ver ese rostro bonito mostrando emociones.
—Mis disculpas, Itsuka-san, espero no haberte molestado y quitado tanto tiempo. Cuídate y a tu amiga también. —Shidou se sonrojó naturalmente y negó con la cabeza, se olvidó de lo linda que se veía y corrió hacia ella.
—¡Por favor, detente! ¿Qué está pasando? Hablas tan extraño y te refieres a ti como otra persona, ¿y por qué te llamas de dos maneras? ¿En qué te equivocaste? ¿Por qué nos observas? ¡Necesito saberlo! Además… Atentaste con nuestra privacidad, eso no se hace. —Intentó convencerla con argumentos, ella dio una pequeña sonrisa, Shidou no bajó la guardia ante el gesto.
—Lo lamento, estaba observándolos desde lejos, la privacidad es algo de intimidad, en mi caso, esa acusación es falsa. Justo como todo el conocimiento que tiene tu amiga; sabe demasiado y se siente demasiado, incluso en ti. Muku se equivocó y yo también, lo siento.
—¿Otra vez hablando así? Eso no importa, ¡quiero saber que pasa! Por favor, está bien, no te acusaré de nada, pero necesito saber la verdad, todo esto es muy raro.
—Hmm… —Ella le dio la espalda, Shidou se rascó su cabeza un poco nervioso, ella parpadeó un par de veces—. A Muku le gustaría ayuda, joven Itsuka.
«Otra vez vuelve a cambiar, maldita sea, esto es tan confuso». Pensó un poco molesto. Ella se volteó para verlo con una pequeña sonrisa.
—¿Quieres ayudar a tu amiga? Está en peligro.
—¿¡Qué?!
El viento movió los cabellos de ambos, lo único extraño es que ella seguía sin verlo a los ojos, se enfocaba en su cuello o en su pecho, él tenía tantas preguntas, pero Kanade era primordial. Ella dejó las sonrisas de un momento a otro.
—Muku sabe que estás confundido, es normal. Muku dejó de ser ella misma casi por completo, Muku tenía mucho miedo de estar sola, de que su propia familia le reemplazara por otra u otro, preocupaciones humanas y sentimientos que no se entienden. —Shidou empezó a entender un poco la situación de la chica—. Muku fue sustituida por su propia sangre, su hermana le cambió por una amiga. Muku sintió dolor, mucho. Es inexplicable y volátil, todos estos sentimientos inentendibles, irracionales.
—¿Y qué pasó con Muku? —preguntó Shidou, ya metido en la historia.
—Muku fue encontrada por un ángel, estaba sola y fue la primera en ser encontrada, nadie sabía que pasaría, pero Muku no podía huir de su vida, se aferró y no quería estar sola, no de nuevo en ese lugar… El orfanato. Muku fue aceptada con quien quiera que veía, todos querían estar con ella, todos eran amables, todos le daban todo a Muku. Algo extraño de la noche a la mañana. —Ese último comentario le hizo despertar más curiosidad a Shidou, estaba conmocionado, pero empezaba a intuir cosas por su cuenta.
—¿Muku fue feliz? —Ella asintió con la cabeza—. ¿Fue?
—Muku no pudo comunicarse con la voz interior, pero no estaba interesada. Dejó que el tiempo pasara, ahora Muku puede escuchar, a veces, ella no habla ni se mueve, Muku está dejando de ser ella misma y es cuestión de tiempo para que eso pase y no exista más Muku. —Shidou retrocedió un par de pasos, ella lo había dicho sin ninguna emoción, ni siquiera podía ver piedad en sus ojos.
—¿Qué tiene que ver Kanade con esto? —preguntó con cierto miedo, en parte, ya lo intuía, aunque la explicación no fue la más brillante, él no quería que Kanade dejara de existir de ninguna manera. Mukuro se agarró la cabeza con cierto dolor—. ¿Estás bien?
—Lo siento, últimamente me pasa esto muchas veces… —dijo con cierto dolor y se recargó en la pared—. Mikael siempre me llama Muku, solo habla cuando tiene que explicar cosas y me ha dado consejos para prolongar mi existencia.
—¿Te vas a morir, Mukuro-san? —preguntó con cierta tristeza—. ¿No hay nada qué hacer?
—Las personas que tienen un ángel como yo, cambian en un instante, lamento si te molesta, pero si te viera a los ojos, usaría mis poderes en ti aunque no quiera. Por hacer eso y que siempre me quisieran, dejaré este cuerpo en cualquier momento… —dijo con tristeza al mirar sus manos—. Es el destino que tienen todos los que tienen a un ángel en su interior y que abusan de sus poderes, incluso si no lo saben… Como tu amiga.
—Mukuro-san… —De inmediato pensó en Kanade, en la que había rechazado hoy por un beso que no había pedido, entonces se dio cuenta que esto no era una locura y que las pequeñas lágrimas de la chica frente suyo eran verdaderas. Dejó caer el traste de comida y la tomó de los hombros rápidamente—. ¿¡No me digas que no hay forma de detenerlo?! ¡No quiero que Kanade termine así! ¡Y tú tampoco deberías de darte por vencida, es tu vida, preocúpate más!
Ella se quedó con la boca abierta y se sonrojó un poco, esta era de las primeras veces, en mucho tiempo, que alguien se preocupaba por ella en serio.
—Disculpa por el atentado a tu privacidad —dijo mientras lo abrazaba con cierta fuerza, deseando que, si hubiera una manera de volver a su vida normal, ya no le importaba si su hermana le quería o no, ella solo quería tener una familia y seguir con ella hasta el fin, los amaba.
Shidou se sonrojó y pudo sentir la gran delantera de la chica haciendo presión contra su pecho, eran más grandes que las de Kanade y él estaba contento de que una chica tan linda le abrazara tan solo al conocerlo. Debería ser un milagro, pensó el chico.
—Hay una manera, joven Itsuka. —Shidou se alejó un poco para verla con su mirada inexpresiva, ahora hablaba con el ángel Mikael, aunque éste hablaba muy raro.
—¿¡En serio?! —preguntó con ilusión en los ojos—. ¿También a Mukuro-san?
—Muku es feliz en este momento, extraño… Hiciste lo mismo que hacían los demás, pero Muku dejó de pensar en ser amada porque ellos no sabían lo que hacían, ahora, tú haces lo mismo, pero ella es feliz, ¿cómo lo haces? —preguntó con cierto interés, él se sintió alagado, pero negó con la cabeza.
—Quiero saber cómo salvar a Kanade y a Mukuro-san también, luego te diré cómo hice lo que hice. —Ni él estaba seguro de lo que hizo, más que ser amable, pero ella asintió con la cabeza.
—Muku debe renunciar a mí por sí sola, aunque si tiene ayuda que apoye esa decisión, será favorable. Debe hacerlo sinceramente, las mentiras no funcionan. Pero necesito a Muku para detener a mis hermanos, ellos no saben el peligro que representan para una vida.
—¿Tus hermanos? ¿¡Hay más?! —Esto era alarmante, Shidou no podía imaginar una situación más difícil, sentía pena de todas las chicas o chicos que sufrían esto—. Aparte de eso, ¿qué hacen aquí?
—No estoy seguro de cuantos tienen la misma tarea. Venimos a estudiar los sentimientos humanos, ahora que hay paz entre ustedes es más sencillo.
—¿Y por qué Mukuro-san? ¿No había nadie más? Es solo una chica… No sé, debió ser mejor con un adulto.
—Sus sentimientos son muy fuertes, así que se lastiman, sus almas son desgarradas poco a poco. Muku se había desgarrado el alma y sufría, eso me llamó la atención y me acerqué. Mucho. Por esos factores, me metí en su cuerpo y desde ese momento, no pude escapar, he llenado las partes desgarradas de su alma, eso es malo.
—Pero… ¿Ella estará bien? —preguntó, dejándose caer en la pared hasta quedar sentado. Muku le vio con cierto interés y le imitó.
—Los humanos no deben morir antes de tiempo y yo debo dejar su cuerpo, lo haré en cuanto mis hermanos puedan ser liberados. Lamentablemente, ellos no me entenderán, no puedo hablar mucho dentro de Muku y no puedo hablar bien. Muku es complicada… Todos los humanos lo son, es interesante y complicado. Muku no morirá ni dejará este cuerpo, Muku no debe usar sus poderes si quiere que suceda eso y tú, joven humano, debes ayudarme si quieres que yo salga de ella, necesito que mis demás hermanos también lo hagan.
—¿Y cómo haré eso? No tengo ningún poder ni nada… —dijo muy apenado y agachando la cabeza, Kanade era su amiga, pero ahora estaba en malos términos—. Tengo que decirte que… Kanade está muy triste, de seguro su alma ha sido desgarrada por mi culpa, suena tan malo que espero estar así también… Sería lo justo.
—No necesitas ningún poder, solo hazle lo que le hiciste a Muku hace un momento.
—¡Solo fui amable! —dijo desesperado—. Y con Kanade no funcionará, ella está triste y molesta, lo sé. La conozco y yo tuve la culpa… Siempre ha sido mi amiga, pero a veces siento que podría ser más y a veces pienso que debería ser más… Pero no estoy seguro… No lo entiendes, no es fácil ser perdonado, no cuando la haces llorar.
—Convéncela de renunciar a su ángel y a sus poderes. Hazla feliz como a Muku, debes convencerla de renunciar, pero no debes obligarla, las mentiras no funcionan, solo la honestidad le permitirá a su ángel salir.
—¿Y qué pasa con su alma desgarrada? ¿Cómo se cura eso?
—Con sentimientos. —Dicho esto, se puso de pie y miró al cielo, viendo que estaba más oscuro, Shidou se puso de pie igual y vio que le traste de comida estaba tirado en el suelo, iba a levantarlo—. Debo irme, Muku llegará tarde a casa.
—¡Espera! No creo poder hacerlo así, ¿en serio es todo? ¿¡Cuánto tiempo le queda a Kanade?!
—No lo sé, eso depende del uso, pero no pienses en eso. Si sigues así, tu alma será desgarrada y en cuanto su ángel se libere, caerá en ti al ser más necesitado. Y todo esto empezará otra vez.
—Pero… —Muku se tomó la cabeza de nuevo con dolor y miró a Shidou con una sonrisa, estaba consciente de todo lo que había dicho y le había parecido muy lindo y sincero. Él parecía muy inseguro, eso le pareció tierno y cálido.
«Shidou Itsuka… Se parece a mí y es tan buena persona, su amiga debería apreciarlo más, yo hubiera querido un amigo sincero como él». Ella se acercó con una sonrisa y con ojos llenos de ilusiones.
—No morirás, podrás tener amigos y todas esas cosas cuando me vaya. Estuvo bien pedir ayudar a un humano, nosotros solos en nuestra situación no es viable.
—Gracias, Itsuka Shidou. —Hizo una reverencia al estilo japonés y Shidou enrojeció.
—¡N-No es para tanto, Mukuro-san! —dijo apenado y con una sonrisa nerviosa, ella negó con la cabeza.
—Me disculpo de nuevo. —Lo abrazó con fuerza y recargó su cabeza en su cuello, el chico se sonrojó un poco más—. Eres muy cálido, Itsuka-san… De seguro que con tus amigas eres aún más cálido, pero yo también quiero eso, ¿podríamos vernos algún día? Después de que salves a tu amiga, ¿tal vez?
«¿Una chica me está invitando a salir?» Su cerebro se desconectó y cuando se dio cuenta de la situación y de lo linda que era Muku, sonrió y ambos intercambiaron números de teléfono.
—S-Sí… Pero primero arreglaré las cosas y después, ¿saldremos juntos?
—Lo estaré esperando, Itsuka-san.
—Dime Shidou —dijo con una sonrisa, ella asintió con la cabeza.
—Shidou-san, nos vemos después. —La vio irse con una sonrisa, esto nunca le había pasado, además del número de Kanade y de Origami; ya que era la representante de clase, no tenía el número de otra chica. Estaba muy feliz de todo esto, pero antes de volver a pensar en su amiga, se acordó de sus hermanas y recogió por fin el traste de comida.
«¡Maldición, ellas van a matarme!» Era bien tarde, pasaban de las nueve y Kotori no se dormía tarde y cenaba a las ocho y media, Mana también estaba hambrienta de seguro. Corrió en dirección a casa pues no quedaba tan lejos, pero esta conversación había sido tan larga que no se puso a pensar en sus responsabilidades.
Bueno, ¡hasta aquí! Realmente me lo pensé mucho en incluir a Mukuro ya que su novela ni está traducida aún al español y no sé más que lo que he leído en la wiki inglesa de Date A Live. Espero que les haya gustado este capítulo y poder leer un comentario si me lo dejas, estaré muy feliz de leerlo.
¡Saludos!
