Bueno, ¡hola a todos! Espero estén teniendo un buen día, yo tengo tareas, pero me hice un espacio para escribirles este capítulo, también quiero decirles que no dormí mucho, pero de alguna forma, conseguí un capítulo de 10 páginas para ustedes.
Espero que les guste y que, si me puedes dejar un review, estaré muy contento de recibirlo y de leer tu opinión.
Sin más, nos vemos en el siguiente, ¡hasta la próxima!
Este maravilloso mundo
Capítulo 5: Todo se resume en amor.
"Espere en la línea…"
«¡Al fin!» Después de tanto, lo había conseguido, no esperaba que estuviera despierta a esta hora, pero después de varios intentos, esperaba que ya estuviera despierta por su culpa, suspiró. «Esta chica…»
"Lo sentimos, el número al que intentas comunicarte está fuera…"
—¡Diablos!
Mientras el chico maldecía, la persona con la que intentaba hablar tenía el teléfono en vibrador y estaba viendo al techo con sumo pesar. Su mente estaba llena de pensamientos sobre la cena, su mejor amigo y sobre el beso; eso fue lo único rescatable de la situación.
Sin embargo, su celular empezó a vibrar cada vez más, por lo que cayó al suelo y ella se asustó un poco, por lo que, sin levantarse de la cama, lo recogió para ver si estaba entero y los mensajes.
—Tonomachi… —dijo con cierta pesadez, después de que Shidou se fuera, no quería hablar con nadie ni saber nada de nadie, sobre todo de Shidou, pero Tonomachi no tenía culpa en todo esto—. Oh, así que él me estuvo llamando.
Entonces, leyó los mensajes:
"Hey, te he estado hablando".
"Kanade, Kanade, Kanade, contesta".
"Es importante".
"¿Te puedes tomar una foto justo ahora? Es para una tarea ;) ".
—¿¡Hay una tarea así?! —Estaba a punto de escribirlo, pero su voz interior le negó por completo, entonces miró sospechosamente el mensaje y empezó a teclear—. ¿De qué está hablando?
—Quiere una foto…
—Sí, eso lo sé. —Luego, llegó un mensaje nuevo y lo leyó—. ¿Un favor? Bueno…
Kanade no tenía ganas de hacer nada, pero no negaría la ayuda a un amigo, nunca, incluso si esto era claramente sospechoso. Así que se tomó una foto, en realidad no quería hacerlo y seguía muy triste, así que salió con la mirada agachada y con los ojos tristes, así la mandó a Tonomachi.
Él la recibió con una sonrisa mientras contaba los billetes por las fotos vendidas de las chicas mientras hacían ejercicio en educación física, no se había dado cuenta de lo que recibió hasta que le echó una mirada a la foto.
—¡Solo tengo que vender esta foto de Kanade triste y tendré lo suficiente para esas orejitas de gato y…! ¿Kanade triste? —Parpadeó varias veces y luego dejó el dinero en su pequeño escritorio para dar un salto a su cama y llamó a Shidou.
"El número que usted marcó no está disponible o se encuentra…"
—Ah, Itsuka, ¿qué hiciste? —Eran conclusiones muy rápidas, pero sabía que Kanade no estaría así por cualquier cosa.
Después de pensarlo un poco, no tuvo otra conclusión más que Shidou había hecho algo a estas horas de la noche o tal vez antes y ahora Kanade no estaba durmiendo, su plan original era despertarla a las diez y media de la noche para que ella se tomara una foto tallándose su ojo tiernamente para quitarse el sueño y vender esa foto por el doble de precio a un loco desesperado… Pero nada salió como esperó, así que le llamó.
—Hola, Kanade, ¿estás bien? Porque la foto es buena, pero no estás como siempre y dejando de lado que en verdad necesito que sonrías, ¿pasó algo? —preguntó con su buen ánimo de siempre.
—Lo siento… —dijo con voz apagada—. No quiero hacer nada.
—¿Y eso? —preguntó muy interesado, incluso se sentó en su cama de sábanas azules con cara curiosa—. Hace unos días estabas muy bien con tu querido y mejor amigo Shidou-kun.
—Ahh… —Ella sonó un poco molesta—. Sí, lo estaba y Shidou también… Pero creo que hice algo malo… No quiero hablar, lo siento, Tonomachi.
—No, no, tranquila, está bien. —Se apresuró a decir—. ¿Qué tal si salimos mañana y me cuentas todo con un helado, eh? ¿Qué dices? Triple de vainilla, ¿no suena delicioso? Porque… Tengo unos buenos cupones por aquí.
Kanade sonrió un poco y abrazó a su almohada mientras permanecía en silencio, esto era reconfortante. El chico de cabello negro fue hasta su almohada y tras buscar un poco entre la funda, encontró un sobre que decía: "por si Kanade se niega a las fotos".
—¡Y mira que cupones! Tres helados gratis y una malteada, todo un paquete, Kanade, vamos. —Sonrió con orgullo, sabía que esto era completamente tentador para ella—. Y si algo pasó con Shidou, no le hables, habla conmigo y todo se arreglará, confía en tu buen amigo Tonomachi.
—Bueno… Supongo que mañana estaré mejor.
—Bien, bien, eso es bueno. Nos veremos mañana, asegúrate de no olvidarte de nada importante, ¿de acuerdo?
—Entendido. Nos veremos mañana.
Al día siguiente, un joven de cabello azul estaba recién abriendo los ojos, de alguna manera, estaba más pesado de lo normal, a pesar de su flojera y de no haber dormido mucho después de saber los poderes de Kanade y perder completamente su fe en que podría salvarle, tuvo que abrir los ojos.
—Ah… Mana, Kotori… —Ellas dos estaban a su lado, durmiendo como si no hubiera mañana, él se preguntaba el origen de toda esta situación, pero negó con la cabeza. «No quiero saberlo, de seguro alguna vino antes que la otra y se quedó durmiendo en mi cama».
Shidou intentó ser sigiloso y retirar la sábana suavemente para poder escapar fácilmente, pero no esperó que Mana moviera su brazo involuntariamente para abrazarlo. Él sintió un escalofrío.
«Maldición». Tomó algo de aire y decidió despertar a ambas con unos golpecitos en la espalda.
—Buenos días, Nii-sama —dijo Mana con una sonrisa, luego se dio cuenta que, a lado de su hermano, estaba Kotori tallándose el ojo.
—Onii-chan…
—¿¡Qué haces tú aquí!? —Le señaló y la chica de coletas despertó al instante, Shidou se golpeó la cabeza con su palma, esperando un enfrentamiento.
—¡Esa es mi línea! ¡Claramente estoy durmiendo con MI Onii-chan!
—No, no, ¡usurpadora, yo vine antes que tú!
—Iré a hacer el desayuno… —dijo en voz baja y dejando la cama mientras ellas seguían con reclamos sobre quien había llegado primero.
Después de un tiempo, ambas bajaron con su humor de siempre. Shidou estaba acostumbrado a estas mañanas ajetreadas, pero hoy no estaba de mucho humor, no después de conocer el poder del ángel de Kanade.
«¿Cómo voy a competir contra eso? Sabrá mis intenciones y si pienso en algo estúpido o en algo equivocado, ella podrá saberlo». Pensó mientras servía el desayuno de huevos con tocino. «Además… Sé que ella siempre ha querido sacar buenas notas, se ha esforzado tanto y nunca ha conseguido nada. Buscó por todos los medios y no consiguió nada importante, ahora pasa un milagro y sabe todo lo que quiera… Le estaría quitando sus sueños».
—¡Nii-sama, apúrate con eso! —dijo Mana, muy emocionada y tomando los platos del desayuno para llevarlos a la mesa—. Recuerda que iremos por la despensa y haremos un platillo especial para Kanade-san.
—Oh, cierto… Sí… —dijo un poco triste, pero lo disimuló con un poco de sueño—. ¿Qué hacías en mi habitación?
—Quería despertarte, pero te veías tan tranquilo durmiendo, Nii-sama… —Ella sonrió y se sentó en su silla para empezar a comer—. Como un recién nacido.
Pero Shidou calló y decidió sentarse a comer, Mana notó eso un poco raro, pero no le dio importancia. Kotori llegó un poco después y los tres desayunaron.
Cuando fueron por la despensa, en el supermercado, las dos chicas eran las más animadas, Shidou estaba pensativo sobre si una deliciosa comida como disculpas sería suficiente, aceptó solo porque no tenía idea de qué hacer, pero ahora que ya estaba embarcado en su plan, perdió la fe.
Pensó en llamarle, tal vez si era a larga distancia, no sabría en que estaba pensando y podría disculparse, incluso rogar por el perdón, no tendría miedo de hacerlo así, pero no sería apropiado. Entonces, decidió llevar a cabo el plan, no podía decepcionar a sus hermanitas cuando se estaban llevando tan bien.
"El número que usted marcó, no está disponible o se encuentra…"
—Diablos… —Shidou esperó unos momentos y volvió a marcar, pero no le respondieron y así lo intentó varias veces seguidas, pero no recibió respuesta—. Ella nunca deja su celular por si Reine o su padre le llama… Entonces… No quiere responderme.
Kanade estaba en la heladería con Tonomachi, ambos con ropas casuales, aunque la chica era la que llamaba más la atención con esas ropas de volantes, no podía escuchar el teléfono, Tonomachi le había dicho que lo dejará en silencio solo para Shidou; si éste lo supiera, estaría sumamente enojado y él esperaba que no lo llegara a saber, al menos, no aún.
Tenía que llegar al fondo de esto. Y una vez sirvieron el helado de vainilla para ambos y ella pudo sonreír un poco al ver su gran vaso, era hora de ir soltando la bomba, poco a poco.
—Te dije que eran unos buenos cupones, Kanade-chan.
—Sí, gracias por invitarme, aunque no sé de donde sacas cupones para todo, Tonomachi. —El dio una risa algo macabra.
—Tengo mis fuentes por toda la escuela y a veces, me dan esto como paga.
—¿Paga? —preguntó con algo de duda—. ¿De qué?
—Unos negocios…
—Cosas que no importan ahora, Kanade-chan. —Ella quedó con más dudas con lo del negocio, pero el joven no lo pensó más—. Ahora, veo que ya estás mejor que ayer, ¿Nuestro fiel amigo, Shidou-kun, hizo algo malo?
—No, no hizo nada malo… Yo fui la mala… Intenté hacerlo feliz, pero solo lo hice enojar. No debí tratar de adivinar lo que pensaba… De seguro lo he hecho molestar o ya no quiere verme, ni siquiera quiso seguir cenando y se fue, debí de haberme disculpado… —Ella agachó la cabeza, ahora se culpaba de todo y Tonomachi no esperaba esto, pero ya se imaginaba que todo esto era un malentendido.
—¿Y en verdad estaba molesto?
—No lo sé… —dijo sin ver al frente, Tonomachi comió un poco de su helado mientras envió un mensaje a Shidou bastante simple—. Pero creo que hice algo malo para que él se fuera, y eso que me esforcé para hacer esa cena.
—¿Le hiciste la cena? —preguntó un poco alarmado, ella asintió con la cabeza—. Cielos, que desperdicio. Tal vez deberías evitarlo un poco y pensar bien lo que pasó, está bien si no quieres contarme la historia completa, Shidou no sabe que estoy aquí y seré una tumba, de todas formas, no me cuentes nada. Pero no le hables, ¿de acuerdo?
—¿Lo dices porque está molesto? —Él negó con la cabeza y con las manos, Kanade estaba confundida.
—No, no, Kanade, no se trata de eso. Solo no le hables, ambos necesitan tomarse un tiempo, ¿no lo crees? Ver a Shidou solo hará que te sientas mal, es lo que yo veo… —dijo con calma y muy seguro de sí mismo, mientras sentía vibrar su celular como loco, eso le hizo sonreír—. Disculpa, iré al baño, tengo unos asuntos pendientes por ahí.
—Claro… —Ella no estaba muy segura de lo que estaba pasando, pero tuvo que preguntarse si eso era lo mejor en esta situación.
—Sí…
Su voz interna no le había fallado hasta ahora, por lo que le haría caso a Tonomachi, además de que no quería hablar con Shidou ahora, se sentía inadecuado en esta situación y su culpa le comía el alma, no podría enfrentarse a Shidou con estos sentimientos.
Hace unos momentos, Shidou había terminado con las compras normales y aunque estaba desganado y sin ideas, recordó que tenía que hacer algo, fue ahí cuando un mensaje con una foto adjunta le cayeron de repente a su celular.
"¿Te interesa?"
Seguido de una foto de Kanade triste, parecía que era de noche y por las ropas, se dio cuenta que era de esa noche. Sus ojos se agrandaron, ¿cómo supo lo de esa noche? ¿Cómo había obtenido eso?
«Maldito Tonomachi». Empezó a llamarle, pero en vano, sus hermanas le vieron raro mientras llevaban el carrito con la despensa al verlo desesperado.
Después de unos minutos, le contestaron por fin.
—Entonces, ¿te interesa? —preguntó con cierto sarcasmo, para después reírse un poco.
—¡Tonomachi! ¿Qué significa esa foto? ¿¡De dónde la sacaste para empezar?! —Ambas hermanas se voltearon a ver y luego al chico, quien estaba un poco molesto—. ¡Responde!
—Tranquilo, era una pequeña broma, sí que te pones intenso cuando se trata de Kanade-chan, me pregunto por qué será, hmm… —Shidou se sobresaltó un poco.
—E-Eso no importa… ¿Cómo conseguiste eso? ¿Y qué clase de pregunta es esa? Sabes que de tener una foto de Kanade sería sonriendo, ¡no así! —En ese momento, amabas hermanas le vieron con el ceño fruncido, imaginándose una y mil cosas, él tragó saliva—. N-No es lo que parece…
—¿De qué hablas? ¡Oh! Tus hermanitas te escucharon, ¿es eso?
—C-Cállate…
—Debo advertirte, mi buen amigo, no sé qué hayas hecho en verdad, pero una fuente muy confiable me ha dicho que fue bastante fuerte y la foto es prueba digna de ello. —Shidou no tardó mucho en saber que esa fuente era Kanade—. La comida no funcionará, ni siquiera su helado favorito, no me preguntes como lo sé. Sea lo que hayas hecho, Shidou, será mejor que te esfuerces mucho, ¡como nunca! Tal vez, así todo vuelva al curso normal de las cosas.
—Tonomachi, ¿acaso sabes algo que yo no sepa? —preguntó con mucho interés—. Kanade no me responde, es como si no quisiera hablarme…
—Tal vez en verdad no quiere… —dijo un poco inseguro, pero sonrió—. Pero puedes intentarlo, aunque ya te dije que te esfuerces como nunca, así todo saldrá bien, ¿de acuerdo? ¡Nos vemos!
—¡Oye! —Pero le colgaron y quedó más decepcionado que antes.
Tonomachi regresó con Kanade para seguir comiendo helado hasta que terminaron con todos los cupones y casi se les congela el cerebro a ambos, pero Kanade pudo ser un poco más feliz gracias a eso. No pensar en Shidou ni en sus problemas era algo bueno y relajante.
—Bien, es hora de ir a casa, ¿podrás llegar sola?
—Sí, ya no me pierdo como antes, estaré bien, lo prometo —dijo con una sonrisa, con su voz interna no había nada que no supiera, su amigo asintió con la cabeza.
—Y recuerda: no le hables a Shidou, necesitas tu tiempo para calmarte, así como ahorita que comimos helado.
—Gracias, Tonomachi, la próxima vez yo te invitaré algo de helado o lo que quieras. —Sonrió como antes y después de obtener un sí como respuesta, ambos se despidieron.
Shidou había quedado con el humor en los suelos, su idea ya no tenía oportunidad y aunque sus hermanitas insistieron, dejaron el lugar. Una vez en casa, Shidou llamó muchas veces a Kanade, pero no hubo respuesta, el mensaje de la contestadora lo tenía ya grabado en el cerebro después de escucharlo tantas veces.
Kanade se dedicó a huir de sus problemas; jugó con su gato, miró televisión, hizo la tarea, limpió su cuarto e incluso hizo algo de comida, su madre no estaba ahí para ayudarla, pero llegaría pronto y su voz interna se lo confirmó.
Mentiras. Como en muchas otras ocasiones, se había refugiado en mentiras y eso le había causado inseguridades, que desembocaría en dolor, tarde o temprano. Ella sabía que tenía que hablar con Shidou, ella sabía que Tonomachi era su amigo y quería lo mejor para ella; si no pensaba en Shidou, todo estaba bien, pero eso era igual que no ayudar a alguien que te está pidiendo ayuda. Era como usar una venda en los ojos para no ver lo que hay de mal en nuestras vidas.
De todas formas, era mejor no pensar en Shidou y no tener el celular cerca, mientras el chico siguió insistiendo hasta que lo dejó por propia paz mental. Hacerle caso a Tonomachi, ese fue su plan por varias horas después de que su madre comiera con ella y no notara nada extraño, Kanade era muy buena en ocultar sus sentimientos de tristeza, porque no quería molestar a su madre con sus problemas y hacerla preocupar después de verla trabajar tan duro todos los días.
«No funcionará... No puedo llegar y decirle que su vida corre peligro y que morirá si sigue usando sus... Poderes. Ella es tan feliz en la escuela, incluso ahora me ayuda a mí con la tarea, sabe más cosas que yo y no se equivoca en nada. No creo que ella quiera renunciar a eso, menos viniendo de mí en esta situación». Shidou se había encerrado en su habitación y no aceptó que alguien entrara o le hablara.
Recordó lo que le había dicho Mikael sobre cómo hizo para hacer feliz a Mukuro y aunque tenía que hacer lo mismo ahora, no se sentía capaz. ¿Cómo podría hacerla más feliz que su sueño realizado de saber todo lo que quiera?
«¿Cómo le haré entender que es malo saber lo que sabe? ¿Cómo podré hacer que renuncie a ese conocimiento? Yo no puedo compararme con ese ángel, sin importar lo que haga, no podré ayudarla todo el tiempo y tendrá que enfrentarse a muchas cosas sola, y yo... No podré estar a su lado». Era muy triste el conocer la situación y no poder hacer nada porque está fuera de los límites, eso le pasaba a Shidou ahora y su corazón no estaba preparado para estos pensamientos y malas intuiciones.
Se lastimaba al pensar que Kanade era inocente y depresiva ante las adversidades, y que él no podría protegerla de todas esas cosas o tan siquiera servir de amortiguador para apoyarla; porque no hay manera de estar con alguien por siempre, eso no existe.
Y aunque eso era la verdad, no podía aceptarla. En este momento, él no pensó en nada, pero lo sintió todo. Cuando no hablaba, lo decía todo; empezó a hacer un mensaje de texto muy simple en el que no pidió disculpas ni dijo palabras lindas, simplemente pidió verla para hablar. Y lo mandó, después de eso, su mente quedó en blanco y dejó de preocuparse, no tenía idea de qué iba a decir, pero sí sabía qué le diría todo.
¿Y qué era eso? La verdad, sin duda.
Nunca sabría cuál fue el origen de esa toma de decisión de hacer las cosas sin esperar nada de ello y sin lastimarse más por si iba o no poder hacer las cosas. Tal vez es porque Kanade era su mejor amiga, tal vez es porque, a pesar de todos los problemas, su vida era más importante al estar en riesgo, tal vez fue porque prometió ayudarla en todo lo que pudiera y esa fue una auto-promesa. Las cosas más importantes y poderosas siempre pasan desapercibidas y están infravaloradas.
Pero al final, todo eso se resumía en amor hacia la chica, sumado a otras palabras que son parte del dolor como preocupación, pena, lástima, empatía, solidaridad, amabilidad y amistad. Y todo esto no tenía nada de malo, porque cuando quieres, incluso cuando solo gustas, sientes, y nadie puede negar eso.
Shidou no podía hacerlo y Kanade tampoco, así que después de entender que Tonomachi estaba equivocado y como un acto de rebeldía, dejó de entretenerse más y fue a traer su celular. Al ver el mensaje, tomó un poco de aire y seriedad.
«Sí, yo también quiero hablarte, Shidou».
