Había escuchado antes de él, vamos, ¿cómo no hacerlo? después de todo era el asesino número uno dentro de la mafia, incluso los criminales normales le tenían pavor.

Vongola tenía suerte de tenerlo de su lado, al menos era lo que decían, era comprensible, muchos preferían tenerlo de aliado que de enemigo.

- ¿Estás listo 27?

-No me digas así - bostecé, después de todo era agotador hacer esto todos los días, debí de haberme alejado cuando pude - pero más que listo, ya terminé la misión.

- ¿De verdad? debiste esperarme 27, me volverán a regañar.

Sonreí.

-Es tú culpa, deberías de trabajar más rápido - prepare mi cama para dormir de una vez por todas, era la primera vez que llegaba temprano, quería descansar lo mejor posible, mañana sería un día ocupado.

-Claro, mi culpa - casi podía ver como fruncía los labios en señal de disgusto - intenta asignarles misiones a 40 asesinos al mismo tiempo y discutiremos mi velocidad.

- ¿Me llamaste para quejarte?

Su silencio fue largo, me preocupé, tomé el celular de la cómoda, le quite el altavoz y lo pegue a mi oreja.

-El jefe me ordenó dejarte fuera del sistema de la mafia.

Al principio me sorprendió, sin embargo "mi jefe" no era estúpido.

-Si me quedo, ¿mi identidad será comprometida?

- En tu posición sería un gran problema...

Dejé que continuara sin hacer ningún comentario al respecto.

-Al parecer eres el Décimo candidato a la sucesión de Vongola, el último en la línea con vida en realidad, si no puedes engañar a tu tutor para seguir con las misiones, estarás fuera.

Vongola, era la mafia más poderosa en la actualidad, aunque no era de mi interés, sabía que mi padre trabajaba en CEDEF como asesor externo, el segundo al mando en caso de que el jefe actual sufriera alguna tragedia.

Personalmente no tenía nada contra Vongola, ni contra Varía, por más raro que suene, no me habían hecho nada, aunque su jefe Xanxus está algo loco, nos llevamos bien, siempre que actúa normal.

Detesto su faceta caprichosa, así como sus delirios de grandeza:

"Soy el rey de Vongola y muy pronto del mundo".

Belphegor era menos irritante.

Por ese motivo la mansión de Varia ha sido reconstruida un sin fin de veces, incluso puedo decir que se debe al hecho de que golpeó a Xanxus cuando tiene su momento de diva... destruyendo media mansión en el proceso.

No lo culpo, su vida es una tragedia, no digo que la mía haya sido miel sobre hojuelas, cada quien se adapta a los demonios a su manera.

-Yo...

-Si no eres capaz, tendrás que volver a ser un asesino a sueldo, personalmente no creo que te afecte, sigues siendo de los mejores, solo una persona es capaz de combatir contigo a la par y ese es y será tu nuevo tutor, asesino a sueldo...

-Reborn.

Ese era el nombre de mi futuro verdugo, el motivo por el cual entraría una vez más a la mafia, el lugar del cual me hubiera liberado para siempre.

Si solo hubieran pasado dos días más, los dos días que me darían la oportunidad de destruir Vongola, la famiglia de la cual sería Capo en un futuro, al parecer.

No me malinterpreten, no odio a Vongola como dije antes, solo quería probar qué tan bueno soy, intentando destruirla.

Antes de salir de la mafia, para siempre.

Mentira... Realmente esto es una excusa, para hacerme sentir mejor por el crimen que pretendía cometer, Vongola, sólo es la caja donde buscar, al culpable que provocó que aniquilara a una famiglia entera y casi mata a mi madre.

La persona que me volvió un asesino, frente a Nana.

Sabía que perteneció a Vongola, pero poco tiempo después de casi matar a mi madre, desapareció, de lo único que estaba seguro es que se ocultaba en algún lugar de la mafia, así que todo lo que tenía que hacer era aniquilar al pilar que sostenía a la mafia.

Vongola, debía ser destruida...

Ya lo dije, no tengo nada contra Vongola, lo vuelvo a reiterar, sólo no dejaría que nada interfiera en mi camino. Xanxus mencionó algo sobre haber encontrado al culpable de la lesión de mi madre, pero antes de poder contárselo a alguien desapareció.

Más bien, fue sellado por el estúpido alboroto que armó al enterarse que es adoptado.

Marica...

Iemitsu no sabe nada del incidente, ya que Nana mi adorada madre, me hizo jurar casi con mi vida, que jamás mencionaríamos el tema de nuevo.

Es comprensible, en estos años, los dos cometimos varias atrocidades.

No me siento particularmente culpable por ellas...

Al comienzo, cuando la carga se había vuelto pesada, pensamos contárselo a Iemitsu, necesitábamos apoyo, un ancla que nos mantuviera cuerdos. No pasó mucho cuando descubrimos de qué lado estaría su lealtad, así que descartamos la idea.

Quizá nos amaba, pero Vongola, siempre sería lo primero para él.

Un error que nos costó muy caro.

Error, que no teníamos que haber pagado.

-Tendrás que volver a ser Dame-Tsuna, por un largo tiempo.

-Dile a tu jefe que lo haré... no es por él, ni por ti. Recuerda que mi contrato termina en dos días - sonreí con diversión - Puede utilizarme de la manera que mejor le convenga, solo le quedan 40 horas. Su famiglia le tendrá que decir adiós, al mejor asesino que ha tenido.

-Yo le diré - disfruté una última vez de su risa risueña - seguiré llamando para quejarme.

-Espero que no, Karen - casi pude ver como hacía un mohín por lo que dije - pero si espero que nos volvamos a ver.

- Ha sido un placer ser tu esposa y tú jefa, Sawada Tsunayoshi...

-Gracias por todo, Sawada Karen.

-Te enviaré el acta de divorcio por correo algún día, así como las fotos de nuestra boda, para que recuerdes lo infeliz que eres al dejarme ir.

Karen, era lo mejor que nos había pasado en la vida a mi mamá y a mí.

Nos salvó cuando estábamos por quebrarnos, es la razón por la que a veces pienso que la mafia no es tan mala, claro, hasta qué tenemos que asesinar.

- Sé que lo harás.

-Siempre llega tarde a clases, se malo en los deportes, saca las peores calificaciones, dale el comité disciplinario a Hibari Kyoya...

-No olvides lo buena persona que eres, se feliz, haz amigos, enamórate.

Escuchaba los sollozos a través de la línea, así como sus futuros consejos para lo que sería mi nueva vida.

Yo solo podía escucharla, no quería llorar, sabía que, si lo hacía, me pararía de la cama y la buscaría, renunciaría a mi nueva vida por ella.

También sabía que en el momento en que llegara a donde se encontraba me golpearía como nunca, ella tomó su decisión desde hace mucho, tenía que cumplir mi promesa y respetarla.

-Falta los días que quieras, salte a mitad de alguna clase, se irresponsable, no contestes bien a las preguntas de los profesores, estudia, aprueba, reprueba.

-No le causes problemas a tu madre y sobre todo... olvídate de mí.

-Los mejores consejos sobre la vida - suspiré, realmente era difícil despedirse - no me dejes Karen, tenemos tiempo...

-Adiós, Tsu-kun...

Me colgó, sin darme oportunidad de hacerla cambiar de opinión, tampoco me atreví a marcar de nuevo, apagué mi celular y cerré mis ojos.

.

Mis dos últimos días en la mafia, fueron tranquilos, mis misiones ya no venían de Karen, me las asignaba directamente el noveno capo della famiglia a la cual ayudaba.

Me levanté de la cama y camine en dirección al baño. No me tomo mucho tiempo bañarme y vestirme, tome mi celular de la comoda, baje las escaleras y me metí a la cocina. Lo mejor que puedo hacer es preparar la cena, en lo que llega Nana.

Saque mi celular y le marque a mi mamá.

-Ara ara Tsu-kun, ahora mismo estoy en una misión - su voz reflejaba cansancio - ¿Qué pasa?

-Karen, me ha dejado - no contestó, solo alcanzaba a escuchar por el celular el sonido de dos espadas chocar, así que decidí seguir - cuando regreses tenemos que hablar, esta será tu última misión mamá, oficialmente los dos salimos de la mafia.

-Perdóname Tsu-kun, es mi culpa.

Nunca culpe a Nana por lo que nos pasó, no era culpable, solo era una mujer indefensa intentando defender a su inocente hijo con su vida, su único pecado fue, no tener la suficiente fuerza para hacerlo.

Jamás le reprocharia por ello, la culpa era de Iemitsu, el hijo de puta se volvió nuestro verdugo, confieso que, a veces pienso en agradecerle...

-Hablaremos cuando vuelvas, al parecer, Reborn vivirá en nuestra casa en un futuro.

Cuando termine la oración, mi madre se llenó de ira, ¿Cómo lo sé? uno de los sujetos con los que estaba peleando, soltó un grito desgarrador y ¿el otro? no lo sé, solo escuche un crujido muy fuerte a través de la línea.

No quise preguntar.

-Ara, ara ¿Tsu-kun? - un ¿Um? fue todo lo pude decir, mientras preparaba de comer - creo que me pase, ¿ahora qué hago? quería disfrutar esta misión, era la última.

-Solo ven a casa mamá. Tenemos que hablar...

Me gustaría decir que Reborn llegó días después a mi casa y que nos volvió a meter a la mafia, pero eso seria mentir.

Esto pasó un año antes de su llegada, lo cual agradecí. Mi madre y yo pudimos tener una vida tranquila.

No vendí la casa en la que pasamos los últimos años, algo dentro de mi, me decía que en algún momento la necesitaría.

Reborn, fue la causa principal por la que tuvimos que enfrentar nuestro pasado en aquel pueblo.

Volvimos a Namimori como si nada, reconstruimos la casa poco a poco, con el dinero que Iemitsu nos mandaba y jamás utilizamos.

Volver a esa caja que llamábamos hogar fue difícil, teníamos que adaptarnos a un lugar que ya no parecía nuestro, al pasar los días, lo logramos, no salíamos más que a comprar los víveres, no salíamos más de lo necesario.

Nadie se enteró que nos fuimos, tampoco que volvimos.

Bueno... quizás por algunas excepciones, que jamás abrieron la boca.

De igual forma, pude hacerme la idea de que tendría que ser Dame un tiempo o hasta que aceptara ser un Vongola.

La escuela de Namimori fue esencial para mis planes... puede que mi cuerpo y mis costillas no pensarán lo mismo.

La única verdad a la que siempre me aferraba, para aguantar cada visita al hospital era, que no quería pertenecer a la mafia... otra vez.

.

.

.

5:00 am.

Esa era la hora en la que siempre me levantaba, la usaba para todo, menos para llegar a tiempo a la escuela, incluso mediante la cámara que tenía en la cocina, observaba a mi madre cocinar, mientras ella, tarareaba una canción de cuna.

Tendré que quitar esa cámara pronto.

Desde que nos alejamos de la mafia, se le veía más feliz, más relajada, me preocupaba, casi siempre su cara se adornaba con una falsa sonrisa de aparente felicidad, despues de todo, nadie podía ser feliz todo el tiempo.

Ella es mi madre, la conocía mejor que nadie, así. como conozco el día en el que decidió, que no tenía derecho, de ser feliz.

.

Hoy era el día en que llegaría Reborn, observé desde mi cámara, como un pequeño bebé bajaba del autobús, e intentaba alcanzar nuestro buzón, parado en una maleta.

Era una imagen, ¿graciosa? y poco inusual.

Desapareció antes de que el mejor beisbolista de la escuela Namimori a la cual asistía, lo viera.

Que astuto...

- ¡Tsu-kun, despierta llegaras tarde!

Mi madre podría ser buena actriz cuando quería, entré al baño, me bañe rápidamente, me lleve mi ropa conmigo, así que cuando salí, mi madre estaba dentro de mi habitación, con mi examen de matemáticas en sus manos.

Y yo completamente listo.

-Ah, esto es lo de siempre... Sawada Tsunayoshi-kun, ¿quién obtiene 15 puntos en matemáticas?

- ¿Por qué tienes eso?

-Moo, sé que tienes que aparentar, pero ¿15 puntos? ¿enserio? al menos déjalo en 45 puntos...

Así eran nuestros días, yo reprobaba, me saltaba las clases, entre otras cosas, tal como Karen me aconsejo, mientras Nana, mi madre, intentaba nivelar las cosas.

Me senté en la cama y le hice el ademán, para que se sentara a mi lado.

-Hoy llegó la hoja de Reborn, es esta... se encuentra en la sala.

Me la entregó, hice que se parara enfrente de mi cama, cuando sentí una presencia acercarse a mi habitación, con señas le di a entender que leyera la hoja en voz alta.

-Elevare a tu hijo...

Mi mamá empezó con la actuación, así como yo, no podíamos dejar que nadie lo supiera.

- ¡De ningún modo! ¡No necesito un tutor! ¡No soy bueno en lo que hago de todas formas!

Entro a mi habitación, como si fuera el dueño.

Cuando esto termine, te enseñare a respetar Ar-co-ba-le-no.

Tenía que burlarme de su apariencia, así que nuestro encuentro fue horrible, me repetía una y otra vez... eres un Dame...eres un Dame, para no defenderme y regresarle cada golpe. Nana parecía divertirse cada vez que me golpeaba.

Mi madre, bueno, repito, ella siempre ha sido una excelente actriz, atendió al Arcobaleno de la mejor forma.

Reborn, me explico quién sería de ahora en adelante, me obligó a ver las fotos de los antiguos candidatos que asesinaron.

¿Cabe la posibilidad que lo haya hecho mi mamá o yo sin darnos cuenta?

Al final, me siguió a la escuela.

Lo primero que hizo ese bebé para sellar mi destino y adentrarme finalmente en la mafia fue:

Confesarme a Sasagawa Kyoko.

En ese lapso de tiempo, conocí a mis guardianes sin saberlo, Lluvia, Sol.

Así como el que menos espere que fuera mi Nube, persona a la cual obligue entrar al comité disciplinario hace años, y de la misma forma le entregue el mando sin ninguna explicación... Hibari Kyoya.

- ¿Qué haces ahí?

Mi cuerpo se tensó, no por el miedo que fingía tener hacia él, si no, porque me delatara.

Era el único en saber cuál era el verdadero rostro del demonio de Namimori, título que ahora era suyo.

-Chico medio desnudo, las clases han empezado.

Agradezco que hiciera como si no me conociera, Reborn siguió haciendo de las suyas, lo siguiente fue:

Tener un combate con Mochida y vencerlo. El juego de Voleibol, así como la llegada de Gokudera Hayato.

El intento de suicidio de Yamamoto Takeshi. La llegada de Lambo y Bianchi.

Las incesantes burlas de Hibari Kyoya hacia mi persona, restregándome en la cara que ahora tenía mi puesto, sin que nadie se diera cuenta, ni siquiera Reborn.

Fueron tantos los problemas, como los momentos que me divertí, que me olvidé de todo.

Mi madre también parecía feliz con Bianchi, lambo, Fuuta e I-pin en la casa, era una ama de casa normal, con una habilidad para rebanar verduras que aterraba.

Pero decir eso sería adelantarme mucho.

El día en que volví a la realidad, me encontraba solo, ya fuera por nostalgia o como quieran llamarlo, prendí el celular que tenía escondido en un pasadizo dentro del cuarto de mi madre, después de todo Reborn no desconfiaría de ella.

La pantalla marcaba una llamada perdida y un mensaje, los dos eran de Karen...

¡Listo!

Este capítulo está bajo arreglos ortográficos, así como una que otra pequeña modificación.

Si encuentran algún error ortográfico en este o en algún otro capítulo agradecería que me lo comentaran, así como que tal les parece la historia, su opinión siempre es importante. Adieu.