Era media noche, una camioneta atravesaba un pequeño camino muy oculto entre las ramas y la maleza de un bosque. En esta, Bárbara conducía muy lentamente, asustada y alerta, temiendo en todo momento chocar con alguna rama, caer en un pozo o atropellar a algún animal. Finalmente a lo lejos vio una cabaña de la que salía algo de luz y sonriendo se detuvo y apago las luces de la camioneta. Camino con mucho cuidado hacia la cabaña, tanteando el terreno muy despacio para no tropezar hasta que llego a la puerta y toco. Iba a tocar otra vez cuando sintió algo afilado tras ella.
— ¿Quién eres?
— ¿Claire?
— ¿Señora Lake?
El filo se alejó de su espalda y al voltear se vio abrazada con mucha fuerza. Bárbara sintió como su espalda era estrujada, apenas podía respirar pero en ese momento Claire la soltó alejándose un par de pasos y abrió la puerta.
—Creía que era algún intruso, lo siento mucho, pase póngase cómoda.
Claire entro en la cabaña, traía puesta una sudadera rosa con el símbolo de su grupo favorito y jeans. Fuera de que había crecido varios centímetros en ese tiempo, estaba más desarrollada y su cabello estaba largo hasta los codos apenas había cambiado. Al entrar dejo una lanza de metal al lado de la puerta. Bárbara trago saliva al ver el arma que había tenido apoyada contra su espalda, pero quiso distraerse mirando la cabaña. Era una cabaña echa de troncos pero parecía tener todos los servicios, había luz eléctrica y Bárbara vio un fregadero abierto que mostraba que tenían agua corriente. En la mesa había una cena ya servida y Bárbara noto el delicioso aroma de uno de los platillos de Jim pero no lo veía por ninguna parte. Iba a preguntar qué pasaba cuando Claire respondió la pregunta.
—Jim está dándose una ducha, íbamos a cenar, pero siéntese ¿Quiere cenar?
—Esperare a Jim
—Se va a morir cuando la vea
—Morirme de… ¡MAMA!
Bárbara volteo y por segunda vez fue levantada por un abrazo que hizo crujir sus huesos. Jim al parecer se dio cuenta de esto ya que la soltó de inmediato pero bárbara solo retrocedió un par de pasos y después lo volvió a abrazar unos momentos. Al alejarse lo miro a los ojos y su enorme sonrisa y se sintió aliviada de que fuera el mismo de siempre, ya que había cambiado mucho mas que Claire en esos 2 años, ahora era mucho más alto y fornido lo que solo hacía que su aspecto fuera aun mas intimidante.
—Bueno un plato más a la mesa y a cenar —Claire—
—¡Si si vamos! Mama, ¿Traes equipaje? —Jim—
—No mucho solo un par de maletas.
—Yo iré por ellas, ponte cómoda
—No es ne…
bárbara solo vio salir a Jim de la casa, Claire rio mientras tomaba unos guantes gruesos y abría el horno sacando un molde para galletas.
—¿Te ayudo con eso?
—No se preocupe ya lo tengo, es un poco pesado.
Saco el molde con mucho esfuerzo y lo puso sobre la mesa, Bárbara se acercó esperando ver galletas o algo por el estilo pero en vez de eso Claire dejo caer un motón de discos de metal en un plato.
—Para Jim, los troles se conforman con aluminio, basura y eso pero el empezó a ver que aleaciones le gustaban más y acabo con varios tipos de metales que prefiere a los otros.
—Jim es Jim
Ambas rieron, Claire puso la "comida" de Jim en la mesa y después un tercer plato con pasta para Bárbara mientras esta miraba a su alrededor. La casa era muy acogedora pero se notaba que era vieja y estaba arreglada recientemente, según Jim le había dicho por teléfono estaba abandonada y la repararon ellos mismos. Sobre la chimenea había varias fotos, tanto de ella misma como de Toby y la familia de Claire, además de varias fotos de Jim y Claire juntos y en el centro de estas había un hermoso escudo de oro con un grabado que representaba una espada clavada en un campo con el sol detrás de esta.
— ¿Esto donde lo consiguieron?
—Fue un regalo de Blinky y Arrrg por el primer aniversario de Jim como caza troles. Como en el pasado eran considerados caballeros, le inventaron su propio escudo heráldico y usaron oro para fundirlo. Jim casi llora cuando se lo regalaron.
—Es hermoso.
En ese momento Jim entro llevando un par de maletas. Las dejo en la entrada y se acercó mirando con ojos hambrientos los discos de metal.
—Todos tuyos —Claire—
Los 3 se sentaron a comer. Mientras lo hacían Bárbara no pudo evitar notar lo cerca que estaban los chicos, las miradas que se dirigían e incluso que se tomaban la mano bajo la mesa. Entendía que ellos 2 eran novios aun antes de irse a Arcadia pero en ese momento parecían mucho más… unidos que antes. Una idea un poco preocupante se fijó en su mente pero por el momento decidió ignorarla y concentrarse mejor en la plática.
—Y podemos llevarla al lago y a que vea el nuevo mercado trol y —Jim—
—En realidad cariño, estaré un poco ocupada en el día —Bárbara—
—¿Qué hará señora Lake?
—Vine a una conferencia médica, será por 2 días… me quedare 4 con ustedes.
—Bueno en ese caso aprovecharemos bien esos 2 días extras. Ahora po…
Bárbara en ese momento bostezo, muy a su pesar. Claire rio un poco, estaba acostumbrada a estar despierta la mayor parte de la noche con Jim y no lo sentía, pero ya eran las 3 de la madrugada.
—Ahora podemos enseñarle su habitación.
Jim hizo ademan de levantarse
—Los platos te tocan a ti Ca… Jim
Jim se dejo caer en la silla cruzando los brazos malhumorado haciendo que ambas mujeres rieran. Claire cargo las maletas y camino hacia la parte trasera de la cabaña.
—Tenemos una habitación de huéspedes, estará cómoda.
—¿Es esta?
Bárbara abrió una puerta y se encontró con una habitación arreglada pero con apariencia abandonada. Eso y una pequeña capa de polvo hacían parecer que nadie entraba en un buen tiempo aunque la cama estaba hecha.
—No, esa es la mía
— ¿En serio? Parece… algo abandonada…
Bárbara volteo a ver a Claire que estaba totalmente roja.
—No solo… salimos a patrullar y estuvimos fuera un par de días por eso si… por eso… bueno su habitación esta por aquí…
Claire camino hacia otra habitación y la abrió, esta estaba un poco más limpia y la cama estaba cubierta por una cubre cama, saco unas cobijas y sabanas de un closet y un momento después Bárbara ya estaba instalada.
—Bueno…
—Hablaremos mañana… seriamente
—No… ha creo que está malinterpretando las… ha… mejor la dejare cambiarse y… ahorita viene Jim a desearle buenas noches y… ha… adiós.
Claire huyo valientemente del lugar.
La semana fue muy diferente para Jim y para Claire. Por un lado Claire estaba convencida de que Bárbara y Jim dormían juntos… y lo hacían, pero no iba a decírselo. Toda la semana Claire estuvo esquivando preguntas e indirectas que Bárbara lanzaba para confirmarlo y Claire sufrió intentando evitar delatarse. Por el otro lado Jim estaba en las nubes por tener a su madre de nuevo a su lado. Para sorpresa de Claire, Jim había resultado ser tan inocente que no entendía algunas preguntas o insinuaciones de doble sentido que le lanzaba Bárbara. O quizás ella era tan pervertida que encontraba una insinuación en cada una de estas. A pesar de esto se las ingenió para no delatarse y Jim… bueno, Jim era Jim, demasiado inocente para captar cualquier insinuación y demasiado listo para delatarse por su propio pie. Aun así, a pesar de que Claire quería mucho a Bárbara, se sintió aliviada cuando finalmente se despidieron y Bárbara regreso a Arcadia.
Esa semana para Jim había sido estupenda. Jamás se había dado cuenta de lo mucho que había extrañado a su madre y de lo mucho que se había preocupado por ella en esos meses que llevaban separados. El siempre había sido quien la cuidaba y veía por su bienestar y se había sentido terrible de abandonarla, por esa razón volver a verla había sido algo maravilloso. Incluso se llevaba bien con Claire, ya que para ese momento era obvio para ambos chicos que su relación era mucho mas profunda que un simple noviazgo adolescente pero aunque su madre era muy paciente y agradable, Jim había tenido miedo de que le desagradara la chica, tenía la mala experiencia con la madre de Claire ya que aunque había resultado llevarse muy bien con el padre de la chica, su madre no parecía encajar muy bien la noticia de que su novia salía con un monstruo.
Todo había salido muy bien hasta que Bárbara se fue de nuevo, porque solo entonces se dio cuenta de cuanto iba a extrañarla. Y para empeorar las cosas desde que Bárbara se había ido, Claire había cambiado. Su novia jamás había sido alguien excesivamente alegre, siempre aunque le sonreía, era divertida y agradable, era mucho más tranquila y calmada que el mismo, pero ahora siempre parecía preocupada, distante, Jim muchas veces había llegado a casa para encontrarla hablando consigo misma muy preocupada. Incluso había hablado en sueños pero cuando eso pasaba, Jim no lograba comprender que decía y después, ella negaba todo. Claire era una pésima mentirosa, algo le pasaba, pero Jim no sabía cómo ayudarla si no se lo decía.
Una noche regreso de mercado trol y entro en silencio. Había notado a Claire muy cansada y le había dicho que se quedara esa noche a descansar por lo que esperaba que estuviera dormida, pero al abrir la puerta, Claire estaba sentada leyendo un libro.
—Claire, creí que estarías dor… ¿Sucede algo?
—No… nada…
—Claire, se que algo pasa.
Jim se sentó a su lado tomando sus manos, Claire suspiro y señalo la chimenea.
—No esta tu placa
—¿Cómo?
Jim volteo a ver la chimenea y después fue rápidamente a esta, moviendo los cuadros y adornos.
—No la encontraras, la eche en falta hace tiempo
—¿Desde cuando?
—Jim
Claire negó con la cabeza e hizo ademan de levantarse pero antes de que lo hiciera, Jim ya estaba frente a ella tomándola de los hombros haciendo que se sentara.
—Mi amor ¿Qué sucede?
—Jim yo… lo eche en falta… desde la noche en que tu madre se fue de casa.
Jim inmediatamente se levantó molesto, pero la mirada de tristeza de Claire hizo morir su enfado en un segundo.
—¿Estas segura? ¿Cuándo la viste por última vez?
—Cuando ella nos habló de obtener tu certificado de secundaria en línea.
—Eso fue horas antes de que se fueran, alguien pudo entrar
—Eso espero, pero
—¿Pero?
—¿Cuántas veces nos levantamos de estos sillones?
—Creo que…
—¿Y cuánto tardaste en darte cuenta la última vez que alguien se acercó a la cabaña?
—Bueno…
—Jim, quizás te quiso dar alguna sorpresa, lo enmarco o algo así o quizás vio algo que nosotros no.
—Si es probable, la llamare de inmediato y le preguntare.
Claire suspiro, Jim se estaba aferrando a una esperanza vana. El olfato de Jim era increíble y si alguien o algo, lo que fuera, entraba a esa casa el se daría cuenta en segundos. Jim espero un poco y finalmente contestaron el teléfono.
—¿Mama? Si soy Jim… Si a mí también me a mucho gusto oírte… si mama, perdona te hablo por que algo paso con la pla… ¿Mama? Es… está bien… Quiere hablar contigo Claire
Claire tomo el teléfono, asustadísima, se esperaba reproches, indignación, cualquier cosa excepto lo que Bárbara le dijo. Jim vio cómo su novia se ponía roja como un tomate y abría los ojos como platos. Finalmente le paso el teléfono a Jim y camino hacia las habitaciones.
—¿Cariño?
—Síguela, Jim
Jim dio un brinco al escuchar la voz de su madre, no había notado que Claire había puesto el altavoz, sin colgar el teléfono Jim la siguió hasta que vio como Claire entraba en su habitación
—Claire ¿Qué pasa?
—Tu madre dijo… que… que…
—¿Qué?
—Dije que si Claire durmiera en su habitación habría encontrado la placa la primera noche.
Claire camino a su cama, bajo la colcha y justo debajo de la almohada, estaba la placa de oro.
—Ahora vamos a hablar muy seriamente chicos.
Si, esos días habían sido el paraíso para Jim. Habían sido los días en que había vuelto a ver a su madre, en que pudo ver como esta, en que pudo cuidarla de nuevo.
Extrañaba esos días.
Pero aun así, deseo que su próxima visita no fuera pronto.
Fin.
