Hola a todos, espero estén muy bien, hoy me agarró ganas de continuar con esta historia, así que eso hice. Espero que les guste el capítulo y si me podrían dejar un review, estaré muy feliz de recibirlo.
Sin más, disfruten.
Capítulo 10: Su respectivo escenario
Aplastando los botones rápidamente y sin dejar de mover la palanca de movimiento, guiaba a su personaje a combatir con gran decisión y habilidades originales que recibían un nombre ostentoso. Estaba esforzándose tanto que no parpadeaba, pero cada cierto tiempo, le daba una rápida vista a su oponente; ella estaba serena, pero concentrada y apretando varios botones, y es en eso cuando ambas miradas se encontraron, rápidamente regresaron sus ojos azules a la pequeña pantalla.
—Peligro, peligro, este será tu fin.
—¡Eso no lo sabes! —respondió con rudeza—. ¡Vamos, sigue, sigue! ¡No te rindas!
Pero todo se derrumbó y hasta se le fue el aliento cuando su héroe fue acuchilleado y dejado en el suelo.
—¡Nooooooooo! —gritó a todo pulmón mientras la otra se reía con cierta maldad, para terminar sonriendo.
—¡Kaguya, deja de hacer escandalo! —Ese grito vino del piso de abajo, donde estaba la cocina.
—¡P-Perdón, mamá! —gritó asustada mientras su hermana gemela se tapó la boca por la risa.
—Bueno, es lo que tocaba, Kaguya. —Se acomodó el cabello naranja con cierta clase y se levantó de la cama.
—Yuzuru… Ante mi héroe caído, ¡juro venganza! —Kaguya señaló a su hermana con total decisión y con el ceño fruncido.
—Oh… —Dejó salir con impresión sarcástica, además de que le vio con una ceja arqueada y lanzó su consola por los aires para atraparla con la otra mano, impresionando a su hermana—. Impresionante. Buena suerte… Novata.
—¡Eso, ríete! Cuando te tenga en mis manos, me burlaré de ti, ¡y no esperes clemencia!
Su hermana se iba riendo fingidamente y haciendo pausas, haciéndola molestar más, pero antes de que pudiera llegar a la puerta blanca de la habitación de color naranja, esta se abrió sola mostrando a un hombre joven que no llegaba a sus cuarenta, con cabello corto de color naranja, como el de ellas y con ojos claros de color café.
—¡Too-chan (Papá)! —Kaguya se puso un poco nerviosa y sudó un poco, pero el hombre sonrió y le lanzó un balón rápidamente que le dio justo en el estómago, hizo una mueca de dolor, pero sonrió un poco—. Uh, ¿y esto qué?
—No hay nada mejor que jugar un rato antes de cenar, ¿no es así, Yuzuru? —preguntó alegre, su hija asintió con la cabeza y miró de reojo a Kaguya.
—Creo que perderás dos veces en el mismo día, me parece una buena oferta, Oto-san (Papá). —El hombre dio una leve carcajada mientras Kaguya frunció el ceño hacia su hermana, le lanzó el balón de la misma manera que su padre, igual tuvo que agarrarse su estómago—. ¡Oye!
—Será mejor que se cambien entonces, si me ganan, cosa que no pasará —dijo con una sonrisa orgullosa—, y por insistencia de su madre, les llevaré a comprar ropa el viernes.
—¡Sí!
Tatsuya Yamai, padre de ambas, tenía que entender que, aunque fueran sus amadas hijas deportistas, eran adolescentes y como bien le había dicho su esposa, tenía que aceptar eso y dejarles también ser mujeres. Dejó la habitación, así como Yuzuru fue a la suya para cambiarse por ropa cómoda.
«Ya verás, Yuzuru, pagarás por todo esto». La chica se tranquilizó y apagó su consola portátil, fue hacia sus gavetas de color azul para buscar ropa adecuada, pues estaba con una blusa de tirantes de color azul, sin sostén y con un short de tela de color blanco con detalles en rosado. «Esto estará bien».
Pero como iba a salir de su cuarto, tendría que ir a la cómoda de madera al lado de su cama distendida, para tomar su celular y revisar sus notificaciones; mensajes, correos y opiniones de alguna de sus fotos en alguna página social. Fue ahí cuando vio el contacto de su amada senpai y maestra, por lo que decidió mensajear un poco con ella mientras era llamada, pues ella se cambiaba rápido, Yuzuru tardaba más.
Kaguya: "Saludos, maestra, espero no molestarla, una fuerza oscura me derrotó hoy".
Master Kurumi: "Das lástima ajena".
Kaguya: "¡No digas eso .! Es todo culpa de Yuzuru".
Master Kurumi: "Solo porque es algo así como la mitad que no tienes ni tendrás, te perdono esta falta de honor".
Kaguya: "No olvidaré esta obra de bondad, maestra. ¿Cuándo podré ir a sus dominios? Me considero suficientemente digna".
Master Kurumi: "Cierto, el día del sol podría ser el día de nuestra reunión".
Kaguya se mostró un poco insegura, pero recordó sus clases de inglés de la escuela.
Kaguya: "Ya entendí, ¡es decir! Bien dicho, maestra, pediré permiso a los jefes de la mazmorra para visitar terrenos desconocidos".
Master Kurumi: "De acuerdo, espero que no te pierdas en el camino y suerte con tu práctica de hoy".
—Kaguya, vamos ya a que te gane por segunda vez —dijo Yuzuru al abrir la puerta.
—¡Cierra la boca, eso está por verse!
—Y cámbiate.
Cuando dejó la habitación, Kaguya se cambió de ropa y se puso sostén, hoy su maestra le había hablado como siempre, fingiendo su papel, pero se preguntaba si realmente estaba bien, no pudo evitar recordar como el muchacho ofreció amablemente su amistad y fue rechazado con hostilidad; Kurumi era distante, pero amable y educada con todos, por eso no entendía lo que estaba pasando.
«Satou Matsuo, pobre chico, solo quería la amistad de Kurumi, aunque ellos parecen conocerse, ella nunca me había dicho nada de un chico con ese nombre». Luego recordó que Kurumi era especialmente reservada, nunca le decía nada, a excepción de ciertas cosas de su padre, pero nada de otros amigos, chicos de su salón o algo más. «Tal vez debí decir algo más».
—Oye, Satou-san, quiero hablar contigo. —Puso las manos con cierta fuerza en su pupitre, algunas chicas le vieron raro, pero el joven de ojos azules tenues solo se sorprendió un poco—. ¿Es cierto lo que me dicen de ti?
—¿De qué hablas, Kaguya-san? —preguntó con un poco de nervios, en realidad no quería hablar con nadie ahora, pero fue sorprendido con la guardia baja.
—No puedes abrazar a mi maestra y salirte con la tuya, dime, ¿cuáles son tus motivos para hablarle? —preguntó con seriedad y le vio con fijamente a los ojos, él se estaba poniendo nervioso—, habla ahora o calla para siempre, chico que falta siempre a educación física.
—B-Bueno, eso tiene una razón… —Ella le señaló con su dedo índice.
—No huyas del tema, hablamos de mi senpai.
—Eso ya te lo dije —respondió un poco asustado, parecía que le estuviera acusando—. Por cierto, ¿Kurumi-san es tu amiga? Si es así, ¿podrías…?
—¡Yo soy la de las preguntas! —Se alejó con los brazos cruzados y una sonrisa orgullosa—. Tienes suerte que te esté interrogando, el tiempo es valioso y no quiero tener que usar mi técnica especial, digna de un huracán que desatará el caos como una llamarada en cólera.
Lo había dicho con seriedad y aires de grandeza, como un protagonista de anime a punto de desatar su técnica suprema, pero el chico no entendía nada de lo que había dicho, aun así, se estaba preocupando, se sentía presionado por la chica más enérgica de su clase.
—Oye, Kaguya-san, ¿qué estás diciéndole al pobre Satou? —Sin mirarla, Kaguya le mostró la palma en señal de alto.
—Espera un minuto, estoy en medio de algo importante. —La otra chica se empezó a reír bajo, pero asintió con la cabeza.
—El sensei vendrá en cualquier momento.
—Mis tratos no son con el sensei. Satou-san, habla ahora: ¿le hiciste algo malo a mi maestra?
—Yo me pregunto lo mismo, tal vez no debí de haberle hablado, pero no pude evitarlo, tengo una deuda que pagar… Pero creo que eso será imposible, Kaguya-san. —Ella pudo ver que estaba con la cabeza gacha, pero antes de contestar, fue jalada del cuello de su ropa por su hermana.
—Deja de estar acosando gente, es una advertencia.
—¡Oye, Yuzuru!
—Ahí viene el sensei, no te metas en problemas, que luego dirás que fui yo.
—¡No es mi culpa que nos parezcamos tanto!
—¡Pero sí te aprovechas!
Sin embargo, sus recuerdos terminaron ahí para poder ir a jugar con su familia antes de la cena, tendría que bañarte por segunda vez después de esto, pero no importaba, le gustaba jugar contra su padre, aunque no era tan habilidosa como él. Ya tendría tiempo de pensar en Satou y su maestra, además de que intentaría llegar al fondo del asunto y en la intimidad de la casa de su amiga, podrían hablar de lo sucedido, era un plan perfecto.
En otra casa, Shidou había logrado salir victorioso con la comida gracias a la brillante idea de Kanade; ambos hicieron sándwiches para sus seres queridos, algo rico, rápido y fácil de preparar. Ahora se encontraba haciendo tarea en su cama con cubierta azul, tratando de entender la lectura del libro para responder unas preguntas después, pero era cansado al ser historia de Japón.
«Me pregunto a donde le gustaría ir a Mukuro-san, ella parece una chica muy elegante, me recuerda un poco a Kurumi, pero diferente, como si fuera… Más respetuosa y sensible». Dejó de pensar en la chica de cabello de oro para centrarse en su tarea, pero su celular vibró en ese momento, así que revisó el mensaje.
Mukuro: "Este sábado estaré por completo libre, así que tendremos mucho tiempo para estar juntos, creo que estoy algo emocionada, Shidou-san, espero no atentar tanto a tu privacidad, aunque es cierto que tengo ganas de verte. Después de todo, me alegra mucho conocer a alguien como tú".
—Mukuro-san… —El chico respondió muy conmovido de que no era nadie especial y que estaría el sábado con ella, sin falta—. No te preocupes… Estaremos juntos… ¡Esto ya parece como un juego de citas de Tonomachi!
Agitó su cabeza como perro y después de un agradecimiento de su cita, intentó retomar su tarea, pero fue imposible, el que ella tuviera tantas expectativas sobre él, le metió dudas sobre si la cita iría bien, pues nunca había tenido una cita.
«Y no es como si pueda preguntarle a Kotori como se enamoraron sus padres, de seguro que no sabe eso. Definitivamente Tonomachi no es una opción». En su imaginación, el rostro de su amigo fue marcado con una equis roja y suspiró. Tendría que recurrir a internet para ver qué lugares eran los visitados por parejas.
Es triste, desafortunado y algo gracioso, si tenías cierto humor negro, el no tener a nadie a quien confiarle algo así, a no tener a nadie a quien preguntarle las dudas que no vienen en los libros y nacen al vivir la vida. Cosas como a donde ir con una chica, cómo comportarse, si debería pagarlo todo o solo la mitad, si debería ser directo, incluso qué conjunto llevar, habían tantas cosas que quería preguntarle a esa persona cercana y de confianza. Pero no había nadie.
No podía hablarlo con Kanade, Tonomachi haría escándalo, sus hermanitas no tendrían idea de su situación y él no tenía experiencia, no le quedaba de otra más que investigar, y eso hizo por varias horas. Cuando se dio cuenta, ya estaba jugando un juego de simulador de citas y ya era hora de la cena.
La mitad de su tarde se había ido por el caño y su tarea no estaba terminada, suspiró en decepción, sobre todo porque Kotori ya le acusaba de hacerla sufrir de hambre.
—¡Ya voy, tranquila! ¡Ni siquiera es tan tarde!
—¡Son las nueve, Onii-chan!
—Está bien, está bien… Cielos.
—¡Deja de gritarle a mi Nii-sama!
—¡No es solo tu hermano!
—¡Dejen de discutir o ya verán las dos!
Es interesante como el tiempo puede pasar tan rápido cuando solo se tiene 24 horas por día, debe ser que la mente nos juega trucos, pues de otra forma Shidou no daba explicación a como el sábado estaba casi a la vuelta de la esquina y por diferentes situaciones, no pudo concentrarse en formar un plan para la cita con Mukuro. Estaba en aprietos, pero no del todo, pues con todo lo que había pasado en estos días, la cita se le había olvidado varias veces.
Tonomachi estuvo a la caza de información que le había dado uno de sus contactos, todo para encontrar a ese chico y poder hablar con él sobre Kurumi, pero no tuvo éxito en un encuentro directo, pero sí obtuvo bastante información; esta confidencial, claro, y algo delicada, ya que no volvió a mencionar el tema en absoluto.
Kurumi había vuelto a la normalidad, también su padre ya no estaba ebrio como ese día, aunque seguía un poco molesta y aunque nadie lo notara, estaba siendo más cautelosa; no quería encontrarse con Satou de nuevo, su sola presencia le irritaba, a veces se preguntaba cómo podía odiar tanto a alguien, o si simplemente no quería volver a verlo por razones que ni siquiera entendía, o peor, creía que lo entendía. Envuelta en confusiones, ella se mantuvo como siempre y nadie le preguntó de lo ocurrido.
Por otro lado, su auto proclamada aprendiz estuvo vigilando a Satou por un tiempo, se preguntaba porque nunca entraba a educación física, tal vez era por una lesión o algo parecido, pues ella misma había sufrido eso alguna vez. Se fue acercando a él para saludarlo y hablarle de vez en cuando sobre lo que fuera, sobre todo para que le ayudara con su tarea, y su hermana también se aprovechó de esa "amistad".
Satou no era malo, de hecho, era muy amable, aunque alguien distante, era por su timidez hacia las personas, aunque las gemelas no podían observar eso tan claramente como la ropa que traía puesta; la forma de ser de una persona no es algo sencillo de captar y normalmente no se toma en cuenta. ¿En serio un chico amable y hasta lindo como este podía haberle hecho algo a Kurumi?
Esto era demasiado sospechoso y hubiera saltado al interrogatorio de no ser por Yuzuru, quien le dijo que no podía hacerle preguntas intimas sin ser, tan siquiera, su amiga. Y Kaguya sabía que tenía razón.
Pero Kurumi era su amiga, así que a ella sí podría preguntarle todo, además de que pasarían un muy buen día juntas el sábado, justo como siempre quiso que pasara desde que la conoció.
La vida está llena de incertidumbre, pero aunque no lo supieran, todos se estaban preparando para su respectivo escenario.
