La llegada de Mukuro fue tal y como predije.
Desastrosa, necesaria.
Y un dolor en los huevos.
Dentro de mis planes estaba enseñarles a esos niños lo que era la mafia, quizás con esto, se alejarían para siempre.
Vi cómo los miembros del comité disciplinario eran atacados en la noche por dos personas bastante desaliñadas. En ocasiones como esta, agradecía que Reborn me enviara a caminatas nocturnas como entrenamiento.
Saque uno de los audífonos inalámbricos que cargaba y me lo coloque en el oído. Escuche como alguien se quejaba desde la otra línea.
-Quien se cree, ese mocoso, para no...
-Buenas noches para ti también, Bermuda.
- ¿Escuchaste todo?
Ignoré los cuerpos del Comité Disciplinario tirados en la calle, preferí regresar a mi hogar caminando cuando los agresores desaparecieran.
-Solo la parte de mocoso ¿alguna novedad?
-Rokudo está en Japón, todo salió tal como dijiste, dentro de unos días se darán cuenta.
-Más bien, creo que para mañana lo sabrán todos.
- ¿Qué rayos...?
-Sus amigos han atacado el comité disciplinario de la escuela a la que asisto, parece que llevan una especie de lista ¿sabes de que es?
-Mocosos problemáticos... supongo que debe de ser una hoja del libro de rankings de ese niño Fuuta.
-¿Por qué tendrían algo así de Fuuta cuando...? - suspire - Oh, ahora lo entiendo. Irán detrás de los más fuertes de Namimori.
-Entiendes rápido, acuérdate de la ley por la que se rigen es Omerta, lo deben de estar manipulando.
-Así que Mukuro es un usuario de la niebla...
-Fue tu compañero deberías de saberlo.
-En aquel tiempo desconocía la información que conozco ahora, además dudo mucho que esté familiarizado con las llamas de la última voluntad, gracias Bermuda, sigamos con el plan.
-No tengo opción, con esto espero saber tu verdadera identidad. Me has dado una pista más.
Colgué sin responderle, me tenía sin cuidado si descubre quién soy, no es como si se lo estuviera ocultando.
Estaba a unos pasos de mi hogar, escondí bien el auricular y entre a mi casa. Lo que recibí al llegar fueron los regaños de Reborn, así como un abrazo de buenas noches de mi madre.
Al día siguiente mi madre insistió en meterme en clases de defensa personal por los ataques a los miembros del Comité Disciplinario.
Nana... me se defender muy bien, sabes que aprendí varios tipos de artes marciales.
Aunque no era algo que podía decir en voz alta, menos enfrente de Reborn, por lo cual le jugué al loco. Quizás debería decir que al Dame - estúpido.
Fui todo el camino a la escuela en compañía de Reborn, en la entrada de Nami-chuu nos encontramos a Hibari, el cual nos puso al tanto de la situación, al mismo tiempo nos dijo que atacaron a Sasagawa Ryohei.
Corrimos al hospital sin pensarlo, Ryohei se encontraba estable, pero con los huesos rotos. No era tan preocupante para alguien tan extremo como él, menos si tenía a Kyoko cuidándolo.
Debería alejarse del camino que están destinados a cruzar a mi lado, los huesos rotos, no son nada.
Al salir de la habitación del hospital, uno de mis compañeros del salón, me contó que Kyoya fue detrás de Mukuro.
Estúpido adicto a las peleas.
Rokudo Mukuro es un tramposo, mi antiguo compañero, pero al final un tramposo, quizás se aprovechará de la enfermedad que le implantó Shamal. Bueno, no es como si pudiera ir a detenerlo a menos que el Noveno Vongola me lo ordenara, cosa que dudaba, lo dejaría en manos de los demás.
-Toma a Leon un segundo.
- ¡Eh, Reborn! ¿Qué estás haciendo?
Me llevé a Leon a un lugar retirado en lo que el Arcobaleno inspeccionaba a los heridos.
- ¿Leon, me puedes hacer un favor?
El pequeño camaleón me volteo a ver curioso, saque un frasco de metal de mi bolsillo, le explique de lo que podría ser capaz si se la comía. La consumió sin dudarlo. Al poco tiempo Reborn llegó a donde nos encontrábamos.
-No queda ninguna duda - por favor no digas que mi culpa, por favor no digas que es mi culpa - la causa de toda esta pelea eres tú, Tsuna.
La buena noticia es que no estaba ni cerca de descubrirme, la mala es que no pensé que Mukuro querría atacar a mis compañeros para llegar a mí, así que cuando revise la hoja de ranking de Fuuta y vi el nombre Gokudera Hayato, corrí a buscarlo, después de hacer mi papel de miedoso.
Lo busque por todas partes, en el momento que llegue donde Gokudera, lo hirieron por mi culpa.
No lo pensé en ese momento, pero me había enfrascado tanto en mi papel de inútil que terminé siendo uno.
Por mi egoísta elección.
Quería enseñarles lo que era la mafia, solo una pequeña parte, quizás así, una vida normal, tranquila, les parecería tentadora.
Por un momento pensé en dejarme herir por el de gafas, dos heridos serían suficientes para que aprendieran la lección.
Termine siendo salvado por Yamamoto. Sus ojos mostraban el reflejo del digno asesino que podría llegar a ser.
En todo el camino que llevamos a Gokudera al hospital, recordé una de mis tantas conversaciones con Karen.
- ¡¿Tsu-kun me estás escuchando?!
-Siempre te escucho lo sabes, pero esto es aburrido.
-Esto es importante.
-Bien, continúa.
-Recuerda que una vez que estés fuera de la mafia, no puedes pelear con nadie que esté dentro o sea expulsado de la mafia.
- ¿Temes que lo mate?
-Me preocupa que pierdas tu compasión hacia los demás... no eres el cruel asesino que te hicieron creer.
- ¿Y si lo hago por salvar a alguien? ya sea luchar o matar.
-Si lo haces, estarás dentro de la mafia una vez más, no importa a quienes ataque o a quienes mate esa persona, una vez que aceptes pelear, no podrás volver a salir, ni siquiera muerto.
-No tienes que preocuparte por eso, mi única preocupación es Nana, mientras no se metan con ella, pueden destruir la mafia si quieren, sin ningún problema.
-Tsu-kun...
Esto puede ser mi culpa, me pase un poco, quería liberar a Mukuro, pero no me imaginé que pasaría esto...
Que el Noveno Vongola me ordenara detener a Mukuro es un problema, lo peor de todo es que mi orgullo no me permitía huir y dejarlo en manos de esos niños, de "mis amigos".
Cuando llegamos a mi casa, me puse mi ropa favorita, mi madre me cuestiono sobre ir a jugar.
- ¿Tsu-kun a dónde vas?
La sonrisa de mi madre se transformaba en una mueca poco a poco, agradecí que todos los demás estuvieran en el piso de abajo.
-Perdóname mamá, tengo que volver a la mafia.
Su cara mostró angustia y miedo, pero los niños entraron antes de que pudiera hablar. Envidie su ignorancia.
Reborn me dio un sermón sobre derrotarlos, así volveríamos a los días tranquilos de siempre.
Que equivocado estas Arcobaleno. Ya no puedo volver a esos días jamás.
Antes de irnos quise hablar con Nana, por lo que regresé. La encontré en su cuarto, el cual parecía destrozado por algún tipo de huracán.
Estaba enojada.
-Mamá yo...
-Tsunayoshi, me prometiste que no pasaría, que se acabó... antes de que llegara el Arcobaleno, nosotros... - las lágrimas corrían por su fino rostro - ¿¡Por qué sigue aquí destruyendo nuestra vida!?
Eran pocas las veces que mi madre perdía la compostura y este era el tema que más la afectaba. Era su detonador.
-Cuando pueda te contaré todo, cuida a los niños por mí.
Antes de que pudiera salir del cuarto me tomo del brazo.
-Prométeme que regresaras con vida.
Sus ojos estaban llenos de desesperación.
-Mamá...
-Por favor, prométemelo, aún no sabes usar las llamas del Cielo, tú sabes que Reborn piensa que son las únicas que tienes, tendrás que usarlas.
La abrace con fuerza, no sin antes prometerle que lo cumpliría sin importar que. No dejaría que este embrollo en el que nos metió Iemitsu fuera un problema.
-Regresare con vida mamá.
Al llegar a Kokuyo el primero en pelear fue Yamamoto, le advertí del peligro a su derecha, a duras penas esquivó el ataque, estaba seguro que había visto a esa persona antes, mientras más atacaba a Yamamoto más familiar se me hacía.
Tenía un aura peligrosa, era como un cachorro, un estúpido cachorro que me gustaría aplastar por atacar a Takeshi.
El rubio cambio a Wolf Channel, aunque todo está oscuro, por el olor de la sangre de Takeshi, puede encontrarlo. Le lanzó una serie de ataques rápidos, que Yamamoto pudo esquivar, tratando de proteger a su brazo. El béisbol era su vida; con esos pensamientos moriría en el camino de la mafia.
Cuando Reborn me pateó a donde estaban peleando, descubrí quien era...
Cambio de cartuchos o cambio channel, esa habilidad le pertenecía a Joshima Ken. Ex - habitante de la celda número 14 en Estraneo. Eso quería decir que no solo Rokudo Mukuro escapó como se lo pedí a Bermuda. Si no que hubo un revuelo en la cárcel.
Uno que no me informo, una información que haría que corriera sangre, sangre de los Vindice.
Después de que Yamamoto le ganó a Ken y Bianchi le tirara una piedra en la cabeza, nos detuvimos a comer.
No duró mucho nuestra tranquilidad, pues nos atacó M.M. Quien fue derrotada por el amor de Bianchi. No tardó en aparecer Birds y los gemelos.
Al principio realmente me preocupe por Kyoko y Haru, Birds quería que me golpearan.
La verdad era que no quería salir lastimado para no preocupar a Nana. Tenía suficiente con los trabajos que mi madre hacía a mis espaldas desde que llegó Reborn, para liberar el estrés.
Seguir las órdenes de ese viejo no me era conveniente, porque si algo aprendí de mi tiempo en la mafia, es que una vez que tu extorsionador te pida que hagas algo y lo haces, seguirá pidiendo más y más, hasta que el objetivo se quiebre en la desesperación.
Así funcionaba el mundo real, así funcionaba la mafia.
Reborn se hacía el dormido desde lo de M.M, si quería verme defender a dos niñas inocentes lo haría. No tenía que preocuparme por Kyoyo, Hanna estaba ahí después de todo, era buena peleadora, podía con uno de los gemelos. Pero...
- ¡Apuñálenme con el cuchillo o con lo que sea, solo apuñálenme!
-Tsuna/Décimo
- ¡Décimo por favor reconsidere su decisión!
-Llamaré a una ambulancia ahora mismo, dame el cuchillo.
Agradecía la intención de Bianchi, pero si tocaba este cuchillo, el veneno que contenía se haría más fuerte, hasta mi resistencia al veneno tenía un límite.
-Está bien...lo haré yo mismo...
Antes de que pudiera pretender clavar el cuchillo en mi pierna y cortarle el cuello a Birds, las chicas fueron salvadas. En algo tenía razón Reborn, si era lindo tener amigos que te apoyaran, era una muerte menos en mi lista.
Lo que rescate de todo esto, es que Lambo debería aprender a pelear, espero que mi futuro yo lo haga realidad, aunque sea un niño está rodeado por la mafia. Lambo ya no podía escapar.
Cuando los derrotamos a todos, apareció Fuuta, intente alcanzarlo. Pude ver como los chicos eran atacados por una bola gigante de hierro cuando intentaron seguirme.
Perdónenme, quiero ver a Mukuro.
Al poco tiempo lo encontré, me sorprendió que tuviera la misma expresión de inocencia de cuando éramos niños, cuando apenas iniciaban los días de experimentación.
Mientras más hablábamos, más me daba cuenta de que sus expresiones eran fingidas.
No me reconoció, de eso podía estar seguro, por un momento vi su verdadera cara, pero él solo quería saber del bebé que nos acompañaba, Mukuro conocía sobre los Arcobalenos. Tenía que llegar con los chicos cuanto antes.
- ¡Eh, tú ¿qué estás haciendo?!
Las palabras salieron de mi boca antes de que pudiera detenerlas al ver a Yamamoto y Gokudera desmayados en el suelo. Por un momento soné como Lambo.
Entre en desesperación al recordar que no sabía usar las llamas del Cielo.
Justo antes de que pudiera huir, Reborn me disparó la bala de la última voluntad. Mamá, lucharé con las llamas del Cielo, ten mi cama del hospital lista, en este momento realmente quería llorar.
Termine venciendo a Lancia, mi cuerpo estaba lleno de heridas, mi alma destrozada, escuchar todo lo que hizo Mukuro me hacía sentir culpable, quizás si lo hubiera llevado conmigo en aquel tiempo... no... Incluso eso, no lo justificaba.
Aunque no era quien, para juzgarlo, yo me convertí en un monstruo.
-Ese sujeto realmente me saca de quicio. Vamos a encontrar a Mukuro.
-Pero ya hemos utilizado nuestra última bala Tsuna.
Lo sabía... lo sabía, pero... no podía abandonar al que fue mi amigo.
-Ya lo sé... pero... pero... ¡Tenemos que hacer algo con Rokudo Mukuro!
- Ya veo.
Encontramos a Mukuro, la primera parte de mi batalla fue patética. Hibari terminó luchando con Mukuro, lo molió a golpes aparentemente.
En momentos como estos odiaba no poder usar mis llamas y habilidades.
Kyoya se volvió fuerte, aun quería aplastarlo como a Ken. Parecía que Hibari lo había vencido hasta que Mukuro pretendió suicidarse disparándose en la cabeza.
La bala con la que se disparó la conocía, yo la desarrollé para Estraneo cuando me dejé secuestrar por ellos. Una bala de posesión.
Aunque jamás descubrí cómo funcionaba, así como muchos otros experimentos que deje a medias.
Mi intuición era una bendición en situaciones como estas.
Decir que no entre en desesperación sería mentira, no podía hacer nada.
Mis verdaderos sentimientos no eran derrotar a Mukuro. Mis verdaderos sentimientos eran someter a este mocoso, hacerlo conocer la verdadera desesperación, matar a Mukuro...
- ¡Quiero derrotar a Mukuro!
Si, me sorprendí cuando Leon me dio unos guantes de lana, mi reacción fue totalmente sincera, lo que me salvó fue una bala... Leon convirtió mi frasco en una bala, que no tenía idea que hacía.
Todo lo que escuchaba eran reproches, el poder de aquella bala al final saco mis llamas del cielo, junto con aquella personalidad...
La personalidad que tenía cuando empecé en la mafia.
Mukuro tenía razón, había perdido mi voluntad de luchar, mi espíritu estaba perdida en la desesperación, pero eso me permitía mantener la cabeza fría, incluso si mis huesos estaban rotos podía luchar, solo tenía que dejarme llevar.
Después de todo en ese estado no era más que un asesino a sangre fría. La única diferencia eran mis llamas del cielo.
Con esto podría destrozarle el cuerpo a mi antojo.
Reborn creyó que gracias a mi intuición pude neutralizar a Gokudera y los demás, hace muchos años así fue, hoy, era práctica, mientras la pelea seguía, Mukuro me pidió matarlo, realmente no era que no pudiera, las cosas como amistad antiguas o familia no me afectan.
Incluso si Nana me traicionaba podría matarla si quisiera, así como ella podría matarme si algún día la traicionó. Estamos seguros que ninguno lo haría, por eso confiamos ciegamente el uno en el otro. Eso nos mantuvo con vida mucho tiempo.
El caso con Mukuro era que vivir le dolería más.
Además, lo necesitaba para mantener con vida a Nagi, una vida por otra supongo.
Vindicare apareció, siguiendo el parámetro de nuestro trato. Aunque Bermuda jamás hizo acto de presencia.
A la semana que se llevaron a Mukuro pedí hablar con él.
- ¿Estás seguro de tu plan 27? - Bermuda era el más preocupado por todo - te tendría que arrestar si no desistes.
-Tú y yo sabemos que te ganaría Bermuda, además me debes una explicación sobre el revuelo que no me informaste.
Sostuve a Bermuda por el cuello hasta llegar a lo que ahora servía como celda para Mukuro - un día en el futuro entenderás todo ¿colocaste los anillos Vongola en su lugar?
-No... - tosió con desesperación por la falta de aire - tendrás... que... encargarte... tú - me los entregó los anillos con mucho esfuerzo, así que lo solté, sus pasos fueron apresurados hacia la salida - cierra... la puerta cuando salgas.
Me dejó solo mientras se frotaba el cuello por la fuerza que ejercí anteriormente, no mencionó nada sobre eso.
Instinto de supervivencia quizás.
No pude comunicarme con Rokudo, seguía profundamente dormido, así que me tuve que retirar, no sin antes inyectarle un poco de las llamas de la niebla con el anillo Vongola, para que al menos su conciencia pudiera ser libre.
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Pasó un mes desde la pela con Mukuro...
Tuvimos el partido de béisbol de Yamamoto, por un momento creí sentir a Mukuro, quizás fue mi imaginación.
Le tuve que contar todo a mi mamá, mientras Reborn le inventaba alguna mentira.
-Tsuna, tendrás que devolver los anillos.
Estábamos en el cuarto de Nana, seguía preocupada, más bien su preocupación no desapareció desde que robe los anillos. Esto paso cuando nos enteramos que Iemitsu era parte de Vongola.
-Tranquila mamá, los devolveré cuando haya una oportunidad o cuando se enteren que los perdieron.
-Pero los usaran para liberar a Xanxus.
-Mis replicas servirán si alguna vez lo intentan, Varia no tendrá problemas cuando él quiera ser el Décimo Vongola. Para estas fechas no me sorprendería que aparecieran en cualquier momento.
- ¿Qué resultado dio el frasco plateado que cargabas a todos lados en esta batalla Tsu-kun?
-La bala del reproche, en eso termino mi experimento - suspiré con decepción y cerré los ojos - que lamentable.
Nana se carcajeo por unos momentos, la deje ser, después de todo los experimentos que hacía de niño siempre terminaban siendo algo absurdo, poderoso, pero absurdo. Abrí los ojos al no escuchar más su risa. Mi madre me miraba seriamente.
- ¿Tsuna, estás seguro que no quieres regresar a la mafia?
El rostro de mi mamá parecía cansado, las misiones que ocupada para liberar el estrés no le servían de nada. No quise decir nada sobre eso, era su elección.
-Si tu pregunta es si quiero ser el Décimo Vongola, la respuesta es no, siempre va a ser no.
-Pero cuando utilizamos la bazuca del tiempo, tú eras el Décimo Vongola.
-Mamá tú sabes que hay miles de líneas del tiempo, cada acción que hacemos crea una línea diferente con diferentes posibilidades, te aseguro que hay una en donde no pertenezco a la mafia, y si algún día tengo que tomar el puesto, será porque quiera, no porque me obligan como ahora.
-Sabemos que es inevitable que heredes la mafia, más si tu padre llegará en dos días más por órdenes de Timoteo Vongola
- ¿Estuviste esculcando en la mansión Vongola otra vez?
Mi mamá hacía mohines cuando le reprochaba algo, mohín que me hacían pensar en ocasiones que hablábamos sobre el clima o comida. Temas normales y sin importancia.
-Hagamos esto... Si un día tengo que heredar Vongola y no te gusta - sonreí con cariño - dímelo... la destruiré para ti.
-No podría pedirte eso, no es tan fácil.
-Tengo el poder suficiente para hacerlo mamá, nadie puede obligarnos a hacer lo que no nos gusta - le acaricie la mejilla con cariño antes de levantarme de la cama donde estaba sentado - Soy tu hijo, te amo. Sabes que jamás te traicionara, por eso lo que no te guste lo destruiré sin problema.
- ¿Incluso si se tratara de tu padre?
- Incluso si se trata de mi... mi yo de 10 años en el futuro te lo prometió cuando moriste en su época, se lo prometió a Karen, ahora te lo prometo yo. Un hijo hace todo por su madre, así como por las personas que ama.
- Incluso morir ¿no?
- Incluso morir...
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Dos días después la llegada de mi padre se propagó por la casa.
También la llegada de Basil y Squalo en uno de nuestros paseos, Yamamoto y Gokudera intentaron pelear contra el peli plata, fueron derrotados en segundos, al igual que yo al usar la bala de la última voluntad. Después de todo no quería pelear.
En medio de la confusión Basil me entrego la caja de anillos Vongola, al verlos me di cuenta que eran falsos, no podía cambiarlos en ese estado.
Dino tenía los verdaderos, aunque para este tiempo ya debieron ser entregados a mis futuros guardianes. Tendría que hacerlo directamente con los dueños o en la lucha que se avecinaba.
Durante la repartición de los anillos, Reborn explico detalladamente lo que representaba cada anillo, así como cada flama. Las responsabilidades que teníamos con la famiglia vinieron incluidas.
Cuando las cosas se calmaron o mejor dicho hui en medio de la desesperada situación, le hice una visita a Shamal como 27.
-Oh que sorpresa verte aquí 27. No atiendo hombres, pero siempre puedo hacer una excepción contigo.
-Shamal, quiero que entrenes a Gokudera, es como un estúpido perro lo sé, pero necesita tu ayuda.
-Tan directo como siempre, Tsunayoshi.
De las pocas personas que conocían la verdadera identidad de 27 también estaban Shamal, Kyoya, entre otros. Fue una época complicada y necesitaba aliados.
-Vamos Shamal, Gokudera ha cambiado.
-Aún no sé cómo el Arcobaleno no ha descubierto tu verdadera identidad, pero lo hare, bajo mis términos.
-Maltrátalo de la forma que necesites.
-Lo tendré en cuenta.
-Sabía que podía contar contigo, ahora iré a hablar con Yamamoto. Suerte con el perro faldero.
Shamal parecía relajado y divertido con nuestra conversación.
-Si Tsuyoshi te escucha decirle Yamamoto, te golpeara con su espada, mejor deja que Nana hable con él, últimamente la he visto ansiosa.
-Tienes razón Shamal, espero que un día hablemos normalmente...
-Brindo por eso.
Tenía que hacer que Shamal se tomará el entrenamiento de Gokudera enserio, al final nos encontramos en el bosque. Lo entrenara tal y como lo pedí. Nana se encargó de hablar con el señor Yamamoto, entrenaría con toda la seriedad posible a Takeshi, le rompería el brazo de ser necesario, esa fue la respuesta del padre de Yamamoto.
De Hibari no tenía que preocuparme, le conté todo lo que tenía que saber, solo faltaba que se hiciera más fuerte, de lo único que no está seguro es que si Dino podría con eso. Kyoya era malcriado.
Lambo... pues era lambo, no lo quería involucrar.
Ryohei quedó a cargo de Colonello. No tengo objeciones con la elección de Reborn.
Estaba seguro que Mukuro tendría el anillo de la Niebla, como aparecería, no tenía idea, deje de monitorearlo cuando pudo conectar con Nagi. No tenía que preocuparme. Tampoco tenía que vigilarlos, Iemitsu lo haría por mí.
Solo faltaba mi entrenamiento. Esos días odie las llamas del Cielo...
Incluso me atrevería decir que por un momento pasó por mi mente maldecir a Primo Vongola...
