-Así que, ¿ya vendiste el departamento?

-Pues no tengo la necesidad de seguir viviendo ahí así que... sí, lo vendí- le di un sorbo a mi taza de café y la coloqué de nuevo en la mesa- Encontré uno más cerca de mi trabajo y...pues ya. Es todo. Me costó trabajo encontrar alguien que lo quiera ya que con esto de los ataques...pero por suerte alguien lo quiso. Una pareja lo compró- tomé una papa a la francesa de mi plato.

-Mmm... Espero que esa pareja no te haya recordado a ustedes dos.

-No, Heather. Eran unos viejitos. Yo estoy aún joven y bella- reí- además ya pasó ese asunto. Hace 2 meses se fue.

Heather suspiró y le dio un sorbo a su refresco mientras observaba el lugar. El restaurante era pequeño. Sus paredes tapizadas de color rojo, las mesas redondas de color blanco y las sillas del mismo color. Aquel restaurante tiene un aspecto muy elegante.

Quedamos un momento en silencio hasta que Heather volvió a hablar.

-¿Cómo vas con Einar?

-¿Podríamos dejar de hablar de mí?- pregunté molesta cruzando los brazos.

-No- responde Heather imitando mi gesto- sabes que soy curiosa.

-Más bien chismosa- reímos por mi comentario- pues todo bien. Solo somos amigos. Me ha dicho que desde que nos encontramos en el elevador ese día y desde que hablamos por primera vez sintió cierta atracción hacia mí.

-Obvio. Eres hermosa, amiga. Lo poco que lo he conocido me pareció un chico genial.

-¡Ja,ja,ja! No tanto como tú, Heather. Pero sí, me dijo eso y sí: es un chico increíble. Quedamos en salir al cine el viernes después de trabajar.

-Genial. Diviértete ese día.

-Gracias, Heather- suspiré al terminar lo que mi querida y chismosa amiga quería saber. Ahora me toca el papel de chismosa-¿qué tal Cara de pez?

-¿Aún sigues enojada?

-Obvio. Por alguna razón sigo usando el estúpido apodo que el estúpido de Patán le dio.

-Si, eso significa que te ves igual de estúpida que Patán.

-Cállate, Heather. Sólo dime cómo está Patapez.

-Pues bien, un poco mal porque no le hablas aún. Háblale ya, Astrid. Me ha dicho que siente feo no tener contacto ni contigo ni con Hipo. Aunque a la vez está enojado con Hipo por dejarle de hablar, dice que no debió haberte ocultado eso y que por su culpa ha perdido tu amistad.

-Si no tiene contacto con Hipo no es mi maldito problema y si no tiene contacto conmigo es por haberme ocultado que Hipo tenía pensado irse. Yo también me siento mal por no hablarle. No le hablaré a Patapez. Me dolió demasiado que haya ocultado eso, ¿sabes? Y a pesar de que ahora estoy conociendo a Einar... pues no sé, no significa que no quiera aún a Hipo.

-Lo sé pero...-soltó un suspiro y giró la cabeza hacia la ventana-...no sé qué decirte. Lo único que quiero es que todo vuelva a la normalidad.

-Sí, créeme que eso lo deseo más que tú.

Cuando Hipo estaba viviendo conmigo, lo que más ansiaba era volver temprano a casa. Nuestras noches juntos eran increíbles; veíamos la televisión juntos, cenábamos juntos, nos reuníamos con nuestros amigos, e incluso algunas veces salíamos a cenar a pesar de lo tarde que era y lo temprano que teníamos que levantarnos. Eso no nos importaba porque éramos él y yo. Y sí, a veces no hacíamos cosas fuera de lo común pero nada de eso era importante. Lo importante era que nos teníamos el uno al otro y que después del arduo día que cada quien tenía sabíamos que en casa alguien nos esperaba. Sabía que a pesar de un terrible día que haya tenido él me estaría esperando en casa así como yo lo estaría esperando si es que él llegaba después que yo.

Mi nuevo departamento no es tan increíble como creía que iba a ser. Está ubicado a unas pocas cuadras del anterior y más cerca de mi trabajo. Un edificio un poco más alto que el anterior, ubicado en el piso número 6, vecina de un señor desagradable que sale en ropa interior y con una camiseta blanca sucia de salsa (creo) y de una viejita cascarrabias que grita a cualquiera que se interponga en su camino. Lo peor de este nuevo departamento es la soledad que habita en cada rincón de el. Aparte de Hipo, Chimuelo también le daba a nuestro hogar un ambiente cálido y agradable, un ambiente que no creo que vuelva nunca.

En cuanto al trabajo, sigue igual. Viggo, mi maravilloso y agradable jefe, sigue alegrando el día de los empleados al pasar por los pasillos con su alegre cara. Su presencia le da a la gente una alegría intensa e indescriptible. Como algunos dicen: "tan solo verlo te quita las ganas de suicidarte".

Hoy es viernes y los viernes son los días favoritos de todo el mundo. Los días en que obviamente está super cerca el fin de semana y que te puedes dormir tarde debido a que no trabajas al día siguiente (bueno algunos sí trabajan en fin de semana pero yo no, son mis días de descanso).

Hora y media después recogí mis cosas de mi área de trabajo y me acerqué por detrás silenciosamente a un chico pelinegro trabajando sentado en su escritorio con un montón de papeles. Le tape los ojos con mis manos y él las retiró con las suyas pero sin dejar mis manos. Volteó la silla para poder verme y me sonrió y luego delicadamente depositó un beso en mis manos. Aparté mi mano y giré la cabeza para que no vea mi leve sonrojo.

-¿Lista para atascarnos de palomitas?- preguntó con una sonrisa.

Reí fuerte ante su comentario provocando que varias miradas se posaran sobre nosotros y aquellas miradas provocaron un leve sonrojo de vergüenza en mí. Einar susurró en voz baja "chismosos" mientras ponía los ojos en blanco. Salimos del edificio y nos fuimos caminando hacia el cine. Compramos nuestros boletos, palomitas, refrescos y esperamos un rato en la fila para que nos dejen pasar a la sala y después de la corta espera nos metimos a la oscura sala y las luces automáticamente se prendieron y fuimos a nuestros asientos. La película empezó 15 minutos después de los comerciales y a lo largo de la película para agarrar palomitas nuestras manos se toparon demasiadas veces y me sonrojé. ¡Me sonrojé cada vez! ¡AHH! Parezco adolescente...demonios.

Al terminar la función, Einar y yo salimos juntos de la sala y nos sentamos en una mesa en el área de comida rápida, platicamos y nos reímos demasiado hasta que Einar se ofreció a ir a comprar unos helados y me pidió que me quedará sentada. Mientras permanecía sentada, un hórrido estruendo se escuchó por afuera: una explosión. El piso se sacudía intensamente y los gritos de las personas inundaban mis oídos. La paz y tranquilidad se quebró, el pánico y el terror atrapó rápidamente a cada uno de los ciudadanos. En el momento en que vi que muchas personas salieron corriendo de la plaza hacia las salidas de emergencia decidí levantarme de mi lugar y buscar a Einar, pase entre la aterrorizada multitud mientras me dirigía hacia dónde Einar se había ido. Difícilmente podía pasar ya que todo el mundo me empujaba y corría a dirección contraria a la mía. "Corrí" un poco más hacia donde supuse que estaba Einar hasta que una gran mano agarró mi brazo derecho y con fuerza me jaló hacia dónde toda la multitud se dirigía.

-¡Ahh!- grité de dolor por aquel jaloneo pero al ver quien era la persona que acudió a mi rescate sonreí.

-¡Te estaba buscando! ¡Corre!

Einar cambió de lugar su mano y la puso en la mía y juntos llegamos a la salida de la plaza. Mi respiración se agitó demasiado y poco oxígeno entraba a mi cuerpo mientras gran polvareda obstruía mi visión, sin embargo, podía verse un poco como las luces rojas y azules parpadeaban de un lado a otro. Einar me jaló hacia la esquina del edificio (donde la mayoría se dirigió y la policía y ambulancia se encontraban ahí) y me sentó en el piso. Lejos de ahí pude respirar.

-¿Estás bien?- preguntó agitadamente mientras respiraba e inhalaba- ¿Quién habrá provocado todo esto?

-N-no... no lo sé- tartamudeé mientras silenciosamente lágrimas salían de mis ojos- me duele todo el cuerpo, ¿crees que podamos irnos?

-No creo...aún no. Debemos esperar a lo que la policía diga- observó detenidamente la ambulancia y dio tres pasos hacia donde estaba- Espérame aquí. No tardo.

Me quedé sentada en el suelo y recargue la espalda y cabeza a la pared. Giré la cabeza hacia mi lado derecho y comencé a llorar; aquella escena era totalmente desgarradora: una pareja y una niña estaban llorando en el suelo y sobre las rodillas de el hombre estaba el cuerpo de otro niño, aproximadamente de la edad de la otra pequeña.

-¡Jason! ¡NO! ¡Jason!- emitió un grito terrible la niña pequeña. La vi a los ojos; el rojo no permitía a nadie contemplar sus ojitos azules. Sorbió sus lágrimas con la nariz y volvió a abrazar el cuerpo inerte de su hermano. Su padre cubría con sus brazos a los dos niños y a su esposa. Quien quiera que haya hecho esto a cometido uno de los grandes pecados del mundo: destruir a una familia.

El hombre se levantó impetuosamente del suelo y dejó a su familia en el suelo.

-¿A dónde vas?- preguntó desesperada la mujer.

-Veré si la policía inepta ya atrapó a alguno de esos criminales. Deben pagar por lo que han hecho y...

-Cariño,- interrumpió la mujer- quédate con nosotras. Por favor. Te necesitamos...

-Perdón por meterme en lo que no pero... Yo puedo ir a ver si la policía ha hecho algo y regresar con ustedes para decirles la situación.

-¡Oh! Es muy amable, señorita- respondió el hombre.

Dispuesta a levantarme estaba hasta que en ese instante Einar regresó acompañado de 3 personas: un paramédico, Heather y Patapez. Heather y Patapez lo impidieron y me regresaron a mi posición anterior.

-Tranquila, no te apresures. Einar mandó a llamar a un paramédico para que te revisen-dijo Heather.

-Pe-pero...si estoy bien. No tengo ningún rasguño y les prometí que...

-Está bien, cariño. Gracias por intentarlo. Mi esposo irá, verá si atraparon a alguien y...

-¡No! ¡yo voy!- respondí levantándome de mi lugar..

-Los sospechosos se escaparon- respondió Patapez. Lo fulminé con la mirada por la manera en que le dijo a la familia eso y también porque seguía molesto con él.

-G-gracias- tartamudeó el hombre y decidió mejor quedarse con su familia. Levantó el cuerpo de su hijo pequeño y se lo llevó con su familia. Nos despedimos cln la mirada la familia y yo. Pobre gente. No se merecen esto.

-Astrid. Solo te harán un chequeo y ya, es rápido- habló Einar.

Accedí ante su petición con dificultad y deje que me hagan el chequeo. Después de eso, la policía nos dejó ir a aquellos que salimos ilesos del ataque terrorista y recomendó que nos quedemos juntos por si acaso, los cuatro nos fuimos corriendo hacia mi departamento y nos encerramos ahí. Nos sentamos en el sofá y permanecimos callados un largo tiempo hasta que el celular de Patapez sonó.

-Disculpen, debo tomar esta llamada- se levantó y se dirigió a otra habitación y escuche como al cerrar la puerta sonó un "clic": puso el seguro.

-¿Por qué estaban cerca del ataque?- pregunté dirigiéndome a Heather.

-Estábamos comprando unas películas hasta que escuchamos la explosión y salimos corriendo y por suerte del destino nos encontramos a Einar y pues llegamos hacia ti.

-Oh...entiendo.

Después de eso dijo algo hasta que mi celular ahora sonó y fui yo la que se tuvo que disculpar para tomar la llamada. Me encerré en mi habitación y contesté la llamada.

-¿Hola?

-¿Astrid?- preguntó una conocida y femenina voz.

-¿Mamá?

-¡Oh, cariño! ¿Estás bien? Nos enteramos por las noticias sobre el ataque en Berk ¿Dónde estás? ¿Con quién estás? ¿Estás herida? ¿Dónde estuviste en el momento del ataque?

-Tranquila mamá, estoy bien-le expliqué todo lo sucedido respondiendo con sus antiguas preguntas e intenté tranquilizarla y dejar que pare de bombardearme con nuevas preguntas. A pesar de que no la veo sé muy bien que tiene una mirada triste y de angustia.

-¿Cuando regresan?- inquirí.

-No sé, cariño. Tu padre está hablando con los del aeropuerto por teléfono, seguimos aquí en el hotel. Cuando regresemos iremos a verte.

-¡Oh, mamá! Yo preferiría que no regreses. La situación está horrible aquí. Mejor quédense a dónde están.

-¡Pues con mayor razón volveremos!- una áspera voz habló fuertemente. Mi papá- no permitiré que mi pequeña este sola en una ciudad que le explota cada esquina. Si estuvieras con Haddock aún te dejaría porque sé que te cuidaría pero ahora que sé que se fue y que te dejó sola, no quiero que sigas ahí.

-Estaré bien, papá. Estoy con Heather y Patapez y Einar.

-¿Einar? ¿Quién es Einar?

-Un amigo- respondí simplemente mientras me veían raro mis amigos.

-Después de lo de Haddock no quiero que alguien más lastime a mi princesa.

-Hablamos luego de eso. No es el momento. Bueno... Debo irme. Hablamos luego, ¿sí?

-Cuídate, hija. ¡Ah! Y si Haddock vuelve po razón lo mandas al diablo.

-Sí, papá. Lo haré pero no creo que vuelva. Gracias, igual cuídense ustedes. Los amo.

-También te amamos. Adiós.

Regresé a la sala y solo están Heather y Einar platicando. Patapez sigue hablando con no sé quién por teléfono...aún.

-Qué lento es Patapez- emití una pequeña risita.

-Ha de ser algo importante- comentó Einar.

Tal vez- dudé ¿Qué estará pasando?

Pov. Patapez.

-¿Cómo que está con alguien más?

-O sea... no son nada aún. Oficialmente no. Bueno yo creo... Es que no hemos hablado por lo que pasó- respondí.

-¿Aún? ¡¿Quieres decir que pronto serán algo?

-Tal vez, no sé- dije.

-¿Y ella está bien? ¿Cómo está? ¿Está herida? ¿Necesita algo?

-Está bien, tranquilo, ella está perfectamente bien, solo se le subió hace rato la presión es todo. Él la ayudó a salir de la plaza porque estaba atrapada en la multitud. Le salvó la vida.

-¡Ah! Ahora ya salió ese imbécil de héroe, ¿quién te dijo eso? ¿Astrid?

-No, el mismo me contó- dije.

-Idiota- comentó con una voz furiosa.

-Deberías agradecerle. Gracias a él ella está sana y salva.

-Mmmm... luego veo eso, por ahora, terminaré de empacar mis cosas.

-¿Cuándo regresas?

-Mañana. No estoy lejos de Berk, cuando llegue te aviso para que me digas dónde vive. Quiero verla. Necesito verla.

-Si, lo sé. La necesitas y mucho. Oye y llegas como en la tarde, ¿no?

-Sí- afirmó- yo te aviso. Vive sola, ¿verdad?

-Así es- afirmé.

-Te veo mañana y gracias por todo.

-Adiós- colgué y me dirigí a la sala.

Estoy amando más esta versión. Ya hasta me emocioné. Linda noche.