No tiene mucho que llegue al futuro, pero ver primero a Gokudera es raro.
Me sorprendió su versión de 10 años en el futuro, vestía elegante sin importar la ocasión, al menos eso me pareció dada la situación.
Odio los trajes, detesto hasta verlos, sin duda esto es culpa del Arcobaleno.
Mi intuición y yo teníamos razón, no importaba la época o los años, cada momento que pasaba, mis amigos me parecen menos dignos de estar a mi lado en la mafia.
Dejarme morir frente a sus ojos no les ayudaba mucho... sé que es mi plan, pero ¡vamos! Debieron imaginarse que algo así pasaría.
Analizando todo esto, Gokudera Hayato... ni en 10 años... pudo volverse una mano derecha confiable para un jefe de la mafia, al menos no una del calibre que yo esperaba y necesitaba.
Por eso estamos en esta situación, una donde Gokudera me pedía perdón y al mismo tiempo, asesinar a mi amigo Irie Shoichi.
Desconozco porque mi cuerpo se encuentra en un ataúd en el bosque, debería de estar enterrado o talvez en otro lado, no a mitad del bosque.
¿Pretendían ver mi cadáver hasta que se pudriera o fuera comido por los gusanos?
Necesitaba algo de lógica en el mundo.
-Gokudera-kun... ¿por qué mi yo del futuro... está dentro... de un ataúd?
¡A mitad del bosque!
Claro que esa parte la guarde para mí.
Su expresión fue desgarradora ... eso me confirmaba que él no sabía nada de mis planes.
-Eso...
Antes de poder resolver mis dudas se esfumó sin más en una nube de humo, siendo reemplazado por el Gokudera de mi época.
- ¿Décimo?
Y véanme aquí otra vez en la misma situación con un Gokudera más joven, pidiendo perdón por dejarme morir, sin escuchar una sola palabra de lo que decía.
Les juro que en este momento me siento maldito. Se siente como la puta mierda que te ignoren.
Intenté explicarle la situación a Hayato, era inútil. Tan inútil como él siendo mi mano derecha.
Opte por seguirle la corriente.
- ¿Eh?
Escuche ruidos mientras intentaba que Gokudera entrara en razón, no podía dejar que me descubriera, así que mencione algo sobre lo que no se había dado cuenta.
Debería ser más consciente de su entorno.
Esto es la mafia, no puedo confiar en personas que no se dieron cuenta realmente de quien soy, hasta 10 años después.
- ¿Qué sucede...?
- ¿No han pasado más de 5 minutos desde que llegamos aquí?
Entrar en pánico frente a Gokudera era lo mejor... eso hice entre en pánico.
Quiero regresar a casa...
Mi estómago interrumpió el momento, ahora recordaba, no había comido en días por este plan.
-De todas formas, primero comamos, Décimo. Aunque me pregunto dónde estamos.
Mientras buscábamos pistas, Hayato me habló de un extraño idioma que inventó, me dijo que lo intentara descifrar para hallar pistas.
Realmente qué hace este tipo en clases.
-Así que es verdad...
La persona que nos observaba desde hace un tiempo apareció como si nos acabara de encontrar, no parecía realmente peligrosa.
-¡¿Quién esta ahí?!
-Hola.
Salió de los arbustos como si ella fuera la mayor amenaza, ahí me di cuenta de quién era...
Lal mirch.
La Arcobaleno defectuosa, compañera y enamorada de Colonello, una de las trabajadoras de mi padre. La molestia en persona.
Le una mirada rápida, sus dedos estaban llenos de anillos y un extraño artefacto... así que el futuro estaba lleno de dolores de cabeza, ver mis inventos retomados por Verde era... molesto, no quería que pasara así.
Bueno, tengo que admitir que me llenaba de emoción verlos funcionando. Por un momento olvide que tenía que aparentar tener miedo, así que mi cara hizo una mueca extraña
-Y adiós.
-Décimo, quédese detrás de mí, yo me encargo.
- ¡Gokudera-kun!
Lal nos atacó y Gokudera fue detrás de ella, lo molió a golpes sin piedad. Si me ponía a analizar las cosas, esto era más una prueba para ver cómo nos desenvolvemos en el futuro.
No me parece nada justo lastimarlo de ese modo, era demasiado, atacarnos con las llamas de la última voluntad era bajo, se supone que no sabemos usarlas.
- ¡Gokudera-kun!
Era inútil, si Reborn estuviera aquí me ayudaría, no sabía cómo controlar las llamas del Cielo, tampoco quería ver cómo atacaban a Gokudera mientras huía.
No quería tomarme las pastillas de la última voluntad, pero... en realidad... yo... ¡aaaah! como sea no tengo alternativa.
(Lean el manga para ver la pelea de Lal contra Tsuna, 137-138, anime 75)
No podía olvidar que era Dame- Tsuna, defenderme no era una opción, sin Reborn para ayudarme a controlar las llamas del Cielo era un completo inútil, dependo demasiado de ese Arcobaleno... sí pongo resistencia contra ella, al menos no seguirá lastimando a Gokudera mientras la entretengo.
Al final perdí... no lamento hacerlo, tenía que.
Lo que más me asusto fue lo libre que me sentí en este futuro, no me hubiera importado morir, pero Lal no intentaba matarnos.
-Esa es una rudimentaria trampa en la que has caído, qué vergonzoso, Décimo Jefe de la Familia Vongola.
- ¡Espera ahí mismo!
- Lo que dice es verdad Gokudera.
La interrogue como el inútil que soy, ella parecía enojada, supongo que perder a Colonello la llenó de impotencia, noticias más, noticias menos. Nos dio unas cadenas para que no detectarán la presencia de nuestros anillos. Yo necesitaba que nos encontraran los enemigos así que oculte el anillo que Lancia me obsequio.
Emprendimos un viaje a la base Vongola nos relató lo que yo ya sabía... la muerte de los Arcobalenos.
Mientras acampamos, Hayato seguía chillando cosas sin sentido durante el trayecto de la forma fácil y sencilla de cambiar el futuro, caímos en el lago, al calor de la fogata, Lal nos contó todo lo que había pasado en el futuro.
Me fije en un claro detalle todo el viaje, Lal no tenía idea de donde se encontraba la base Vongola, había opciones. La primera es que le mintieron sobre su ubicación por seguridad y después nos guíen o la segunda, nos guiaba hacia una trampa, si era la segunda tendría que matarla. El problema era Gokudera, no podía explicar su cadáver o que nos abandonó.
Yo sabía dónde se encontraba la base, viajar al futuro seguido tenía sus ventajas. Tendría que esperar.
El anillo de Lancia seguía fuera del campo de visión de la Arcobaleno, solo era cuestión de tiempo para que el enemigo nos encontrará, llegar a Byakuran por esta vía era más sencillo.
No sabía los estragos de mi plan, tampoco era vidente como para saber que pasaría exactamente.
El ataque a Vongola era algo que yo desconocía, Lussuria era el encargado de Varia en mi plan, si alguien me podría decir si se concretó mi plan con éxito a pesar de las muertes era él.
Cuando estaba a punto de contarnos sobre que paso con los anillos, el enemigo atacó.
Gola mosca...
Eso quería decir que la infiltración de Irie fue un éxito.
- ¡Attaco di Squalo!
Esa voz era...Yamamoto Takeshi.
Parece que mi plan sobre dejarme atrapar por el enemigo fue frustrado por mis propios guardianes.
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Yamamoto nos guio hacia la base, debo decir que era sorprendente, no era lo mismo ver los planos a estar dentro de ella.
Dentro de aquella base estaba Reborn. Desgraciadamente el de mi época, me caía mejor el Arcobaleno del futuro.
Lo siguiente que hicimos fue buscar a los guardianes. Me sorprendió que mi yo del futuro destruyera los anillos, no era parte del plan, pero lo entendía, teníamos que asegurar una forma que justificará el traernos, la muerte del padre de Yamamoto no estaba en mis planes.
Algo había salido mal y tenía que averiguar que fue... Tsuyoshi no era el tipo de persona que moría fácilmente.
Detestaba los cambios a último minuto.
Nos enfrascamos en una lucha con Nosaru y Tazaru, confiaba en que Yamamoto podría hacerse cargo, sin embargo, el tiempo se estaba acabando casi era hora de suplantar al resto por los de nuestra época.
Ojalá y Yamamoto le haya enseñado lo suficiente a Gokudera para defenderse.
Ahora mi problema era Kyoko, tenía que sacarnos del embrollo en el que estábamos.
Realmente odio las llamas del Cielo.
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Cuando salimos de aquel embrollo y desperté en una habitación que parecía de hospital... me desesperé.
Ver a Kyoko en esa situación fue como ver a mi madre a punto de ser asesinada en una de muchas misiones que tuvimos.
Me sentía culpable, si bien era mi plan, no las incluía a ellas, esto era real y podían ser asesinadas si no las cuidamos bien.
Era un asesino, pero todavía tenía sentimientos.
Se lo hice saber a Gokudera al igual que él me informó que los demás igual llegaron.
Sin mis demás llamas y mi habilidad de asesino, no sabía si podía protegerlos a todos.
Entre en desesperación.
-Oh, ya estás despierto.
-Reborn, yo...
-Lo entiendo.
No Arcobaleno, no entiendes ni la mitad de lo que siento.
Según la información del Arcobaleno, todo iba según el plan, Kyoya había utilizado a Gokudera correctamente. Aun así a mis nervios le seguían molestando las cambios de último minuto.
-Parece ser que Irie Shoichi es uno de los capitanes de Millefiore.
Irie Shoichi... había llegado más lejos de lo que creía.
Kyoko y Haru estaban abrumadas, el Arcobaleno supo cómo manejar la situación dejándoles tareas, tenían que ser fuertes, aunque por alguna razón terminaron haciendo la comida.
-Han recobrado su espíritu muy rápido.
-Las mujeres son asombrosas.
No dije nada, llegaría el momento donde tendría que contarles sobre Vongola, estoy seguro de que serán grandes mujeres, como Nana.
Ahora debo de concentrarme en lo que debo hacer en esta época... lo haremos bien.
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Mi mayor disgusto fue el entrenamiento de Lal Mirch, no quería abrir la caja arma que tenía ella, yo sabía exactamente que había ahí... no le iba a gustar nada.
Era el pacificador de Colonello.
Ni siquiera a mí me gustaban las marcas en ese chupete.
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El escape de Kyoko de la base fue un problema, no la culpo, la entendía, estaba en un lugar completamente desconocido, lo más seguro es que se dirigiera a su casa, ir por otro sitio solo sería encontrarse con el enemigo.
A la boca del lobo es donde irían mis guardianes más problemáticos, las experiencias cercanas a la muerte era la mejor de las maestras.
Había muchas cosas en las que debían de trabajar Gokudera y Yamamoto.
Una de ellas era su enemistad. Gokudera estaba resentido con Yamamoto, por dejarme morir y tomarse las cosas a la ligera.
Mandarlos juntos era conveniente, Yamamoto lo pondría en cintura. Si sabían cómo trabajar juntos, la lluvia y la tormenta pueden ser peligros.
Incluso si perdían sabía que ese mocoso estaría ahí para ayudarlos, podía ser muy oportuno cuando quería.
Y sobre todo lo más seguro es que este molesto conmigo... Hibari Kyoya era la persona en la que más confiaba, sin importar la época, me ayudaría, ayudaría a la Famiglia.
Aun tenía que apresurarme y llegar antes de que matara a Gamma.
La idea de Lal de llevarme entre los arbustos tampoco era la mejor para llegar más rápido.
-Ese es...
-Llegan tarde.
Lo sabía, casi mata a Gamma.
- ¿Qué has estado haciendo Sawada Tsunayoshi?
- ¡Hibari-san!
Por un momento quise correr hacia Kyoya y abrazarlo, su versión de 10 años en el futuro era una más linda que mi Kyoya, a este hombre con traje si podía mimarlo y darle alguna que otra paliza en su guapo rostro, sin duda prefería a este Kyoya, era más alegre.
-Yamamoto Takeshi y Gokudera Hayato, están por ahí en el bosque.
Esa oración fue la que necesite para volverme a enfrascar en mi papel, tenía mis habilidades selladas, no podía ser tan descuidado.
Después de que Kusakabe los trasladara a la zona de cuidados intensivos de la base, los dos despertaron con una mejor noción de las cosas.
Gokudera se equivocó con el motivo de mis lágrimas aquella noche, les agradecía que se preocuparan por mí, me enfrasque tanto en mi otra vida, que había olvidado que debía de cuidar más de ellos, mis métodos de enseñanza podía ser peor que los del Arcobaleno
Solo pensé en mí mismo y no note nada... Todos estaban preocupados por estar en un lugar del que no sabían nada...
.
Teníamos que seguir con entrenamiento, Lal me dijo que no me entrenaría más... he inesperadamente fue atacado.
-Si no prestas, atención, morirás.
- ¡Eres tú!
-Me encargaré de liberar todas tus habilidades.
Había olvidado que le prometí dejarme dar una gran paliza.
Estúpido adicto a las peleas.
Sin que yo pudiera evitarlo me encerró en una esfera, este mocoso me quería hacer pasar mi mayor miedo, la sucesión Vongola.
Realmente no tenía ganas de enfrentar mis pecados.
Tenía que salir de ahí y estas llamas no me servirían, lo único que pude oír fue la voz de Hibari.
-Es hermética así que el oxígeno de la esfera es limitado. Si no sales pronto morirás.
- ¡Quieres matarlo! ¡Déjalo salir inmediatamente!
Esto era malo, sin duda acabaría muriendo. Detesto haber sellado mis habilidades, realmente me estaba volviendo débil.
-Los débiles serán enterrados; puedes estar seguro de eso. Para empezar incluso si tuviera una razón para matar a Sawada Tsunayoshi, tampoco hay una razón de por qué debería dejarle vivir.
No sé qué paso con los chicos, ni tampoco me importaba en este momento, solo quería salir, concentre todo lo que me quedaba de energía en un solo punto y fue inútil.
Había entrado en completa desesperación, estúpidos juicios. Estúpido Kyoya. Estúpidas llamas del Cielo.
Necesito una llama con más pureza... ¿será que alguien como yo puede conseguirlas?
¿Qué más puedo hacer?
¿Qué más... ¿Qué puedo hacer?
¿Qué?...
¡MÁTALO!
¿Qué es esto?
-Estos son los antiguos pecados de los Vongola.
Y los míos...
Las imágenes se proyectan directamente en mi cabeza, unos como recuerdos, otros como si los estuviera viviendo, me volví el asesino, la víctima; quiero que salga de mi cabeza... no quiero vivirlo.
-Asesinatos, venganza, traición. Una insaciable sed de poder... Esta es la historia manchada de sangre de los Vongola.
-Tu poseedor del Anillo del Cielo. ¿Realmente tienes la resolución?
- ¿Eh?
-La resolución para heredar estos antiguos pecados.
Si... yo era un asesino peor que los Vongola, ellos no solo me mostraron las atrocidades que habían cometido, me las hicieron vivir una por una. Inclusive las mías.
Detenlo.
- ¡Detenlo!
Después de vivir todo esto no sabía si podría volver a matar... no me arrepentía, hice lo que hice para sobrevivir. Aun así, el dolor era real.
-¡DETENLO!
Casi desgarro mi garganta con ese grito, sentir como me arrancaban los ojos no era nada placentero.
- ¡Deténganse!
No quería ver mi pasado... no ahora.
- ¡Deténganse ahora!
Sentía como poco a poco estaba perdiendo la cordura como aquel día; sin duda maldigo al Arcobaleno del Sol, no quería regresar al pasado, no quería esta clase de poder si tenía que volverme loco...
-No desvíes la mirada. Este es el destino del sucesor de la familia Vongola. Este es el propósito de la vida que te fue entregada.
- ¡Me niego! ¡no soy capaz de hacer este tipo de cosas!
Otra vez no... me volví asesino para proteger a mi familia, a mis amigos, hice de todo, sacrifique mi propia cordura y Vongola la que me orillo a ser lo que soy me pide que cargue con sus pecados, no me hagan reír.
-Este es el precio que debemos de pagar por el poder que tanto deseamos.
-Si es un gran poder lo que deseas, también debes de tener la resolución para heredar nuestra gran historia.
-Me niego... pensé que podía hacer lo que fuera por conseguir el poder para proteger a todos... pero... esto...
Traicionar a mi madre para ser un peón de Vongola, heredar los errores que provocaron lo que soy, no me hagan reír, yo...
- ¡NO NECESITO ESTA CLASE DE PODER! Si lo que desean es yo que herede tan grandes errores...
Destruiré Vongola...
-Entonces yo... ¡ACABARÉ CON LA FAMILIA VONGOLA!
No los dejaré salirse con la suya, haré pagar a los que me arruinaron la vida, aun así, sean pilares de Vongola, antes era por diversión, ahora es personal. Desapruebo Vongola, dejar que un adolescente cargue con los pecados de todos y ellos sean liberados de culpa, no es justo...
Ante mi apareció Primo Vongola, realmente me convencí de que Kyoya me mato.
-Tu determinación. Ha sido irrefutablemente aceptada.
Por un momento todo me confundió.
Nuestra hora fue grabada en el anillo.
- ¿Hora? ¿Tiempo?
Era casi tan parecido a lo que Karen dijo en nuestra boda.
-El perecer o prosperar depende de ti ahora Vongola Décimo... Te he estado esperando. Ahora es tu turno de heredar... La prueba de los Vongola.
El sello de los Vongolas entró en mi cuerpo, ahora tenía tatuada en mi voluntad su maldito escudo, era el Décimo Vongola oficialmente, sin que nadie lo supiera más que yo y lo odiaba con toda mi alma...
Odiaba a Vongola más que nunca...
