Hola a todos, espero estén muy bien, aquí vengo con otro capítulo extra de los que les dije, esta vez cambiamos de familia y como siempre, espero que les guste mucho.
Mio Takamiya, ¡un placer tenerte aquí y que te haya encantado el capítulo! Espero este también te guste y que no tengan que esperarme tanto para la continuación.
Según mis cálculos, el martes podría estar bastante liberado de tareas y de exámenes, por lo que podría hacerme un espacio para escribir capítulos nuevos, no aseguro nada, pero se los quería comentar.
Capítulo Extra 2: Bajo la lluvia.
Era un día nublado, parecía que iba a llover en cualquier momento, cualquier persona normal no desearía salir, a menos que tuviera una sombrilla y también ropa gruesa o con un abrigo, por cualquier cosa. Kaguya y Yuzuru veían como las nubes se combinaban y eran más oscuras que antes.
Ambas estaban con ropas casuales y descalzas en casa, viendo a la ventana porque tenían la idea de salir, pero sus rostros se decepcionaron un poco ante la vista.
Las gemelas Yamai, hermanas competitivas e idénticas en apariencia, pero contrarias en personalidad. Para distinguirlas basta con ver su rostro, siendo el de Yuzuru el más serio y el Kaguya el más alegre, además de que Yuzuru tenía una trenza larga que su hermana no tenía.
—¿Qué hacen ahí, chicas? —preguntó un hombre con voz alegre y una pequeña sonrisa, estaba vestido con ropas casuales, pero deportivas.
Ellas se voltearon a verle, era un hombre que aún no llegaba a sus cuarentas, pero que no se notaba su edad, su cuerpo era atlético, con rasgos muy distintivos como su cabello naranja corto y sus ojos claros de color café, tenía la energía de un niño y la alegría de un joven, era alguien que no era nada extraño para ellas dos, siempre jugaban juntos y había cierta competitividad entre ellos.
Esta persona se llamaba Tatsuya Yamai, en otras palabras, el padre de las gemelas.
—Oto-san (Papá), está a punto de llover —dijo Yuzuru con voz calmada y señalando a la ventana, desde el sillón donde estaba de rodillas.
—Creo que tendremos que practicar después, Too-chan (Papá) —dijo Kaguya, apoyando a su hermana, pero el hombre se acercó y miró el paisaje.
—Hm, interesante. —Sonrió un poco y luego se alejó para ir a la puerta—. Vamos, esto será muy divertido y por nada se perderán la práctica de hoy. Además, ambas están comiendo mucho chocolate últimamente, este ejercicio es necesario.
—¡No! Imploro a tu espíritu, los chocolates no, Too-chan. —Kaguya fingió un papel extraño y se arrodilló en la sala, pero su padre solo se cruzó de brazos y se puso serio mientras Yuzuru se tapó la boca para no reírse.
—Kaguya, está bien, tendré piedad.
—¡Sí! Es decir, eres un buen padre y te quiero —dijo ya de pie e hizo una reverencia.
—Si logras encestar una sola vez, te compraré mucho chocolate, así como dulces de cereza con licor. —El hombre guiñó el ojo con una sonrisa que dejaba ver sus dientes, a Kaguya le brillaron los ojos, pero Yuzuru frunció el ceño.
—¿Y yo, Oto-san? —Alzó la mano con el ceño fruncido.
—¿Algo que quieras pedirle a tu padre? Obviamente es la misma condición.
—Quiero el nuevo juego de Ultimate Survivors. —Kaguya se quedó con la boca abierta y le vio con ojos pequeños.
«¡Eso es demasiado, hermana!»
—Tú sí que apuestas alto, Yuzuru —dijo con una sonrisa, ambas tragaron saliva—. Hecho.
Dicho esto, en la entrada tomaron sus tenis para ponérselos y tomar el balón de basquetbol. Kaguya sabía que esto sería más difícil de lo normal, sobre todo porque no era lo mismo apostar por chocolate que por un videojuego. Una vez en el parque, ruidos de truenos se escucharon, no había nadie en la cancha, solo ellos tres.
—Debido a la naturaleza de sus peticiones, tendrá que haber reglas. Será un partido de 30 minutos exactos, a menos que pase algo malo, no está permitido las faltas, si lo hacen y anotan, cosa que ni así lograran, no contará esa canasta.
«Sabía que se pondría estricto, siempre jugamos haciendo todas las faltas posibles y ni así le ganamos». Kaguya temió por sus chocolates, pero asintió con la cabeza como su hermana.
Después de diez minutos en los que ni trabajando en equipo lograban encestar, la lluvia se soltó con fuerza.
—¡Sabía que iba a llover! —dijo Kaguya antes de ir a refugiarse, pero su padre le tomó del brazo—. ¡Eh!
—Esto no ha terminado, una lluvia como esta no significa nada, además de que, si paramos, no tendrán nada de lo que me pidieron —dijo un poco serio, con sudor en la frente y se notaba en su playera, aun así no estaba cansado.
—Oto-san, eso es injusto, además eres demasiado alto, ni siquiera llegamos a tu hombro y alcanzas el aro fácilmente, nuestras probabilidades son…
—Lo mismo dices cuando enfrentas a tu hermana y a veces te gana.
—¡Too-chan! —Kaguya frunció el ceño con molestia—. ¡Siempre estoy a un paso de ganarle! Pero la suerte le sonríe, eso es todo…
—Seré sarcástica. Ja, ja, ja. —Yuzuru sonrió con malicia, eso solo hizo enojar más a su hermana, el padre solo se sacudió el cabello y le lanzó el balón a Yuzuru, dándole en la costilla—. Ugh…
—No se queden ahí, ¿quieren continuar o no? Chocolates y videojuegos, ¿¡una lluvia va a detenerlos de eso?! —preguntó de manera retadora para animarlas.
—No, pero tú sí…
—Eso no lo saben —dijo con ligera diversión.
Aunque las ropas de todos se estaban transparentando y el piso estaba resbaloso, siguieron jugando; ambas chicas se cayeron varias veces, manchando sus ropas blancas y raspándose los brazos y piernas, hasta que sonó la alarma de los treinta minutos en el celular del mayor, hasta él se había cansado, pero ellas estaban exhaustas.
—Ah… Ah… ¿Cómo es que… no estás… cansado?
—¡Jajaja! —Se carcajeó en frente de ellas y les tomó de la cabeza a ambas para acariciarlas, incluso si estaban todas mojadas—. Algún día no se cansarán tan rápido, ese día tal vez me ganen. Pero se esforzaron mucho, así que mañana iremos a comer pizza.
—¡Oh! —dijeron ambas y lo abrazaron, luego lo soltaron y una fue por el balón y otra por el teléfono.
—¿Ya son las siete? ¡Maldición, su madre de seguro que ya regresó!
Cuando regresaron a casa, todos mojados y con los cabellos hechos una sopa, además de que los tenis estaban manchando el piso de la casa, una mujer estaba esperándolos en el sillón, con la vista hacia la puerta, bebiendo una taza de té.
Parecía tranquila, con su rostro sereno mientras bebía su taza de té, una vez sus ojos se abrieron, estos eran iguales que los de las chicas, pero tenía cabello castaño largo, atado en una cola de cabello baja, de baja estatura y de cuerpo esbelto, nada destacable a excepción de la lindura de su cara cuando sonreía, suceso que no se veía reflejado ahora.
Esta mujer era Yuna Hanekawa, esposa del basquetbolista profesional: Tatsuya Yamai.
—H-Hola, Yuna —saludó el padre con una sonrisa nerviosa y alzando la mano—. Me parece bien tanta atención, aunque todo está bien.
—Hola, mamá… —Ambas estaban nerviosas igual, la mujer dejó su té y se levantó hacia ellos con una sonrisa y vio que venían lastimadas.
—¿¡Por qué diablos salieron cuando hay una lluvia?! ¡No veo un paraguas! ¡Y sus ropas están un asco! ¿Creen que no me cuesta lavarlas? —Se acercó a sus hijas y las jaló de los brazos, ellas ahogaron un grito—. ¿¡Y esto, Tatsuya Yamai?!
—S-Son heridas menores, Yuna… —dijo con cierto temor, sin poder moverse, ella frunció el ceño hasta que se le marcó un poco en la frente.
—¡Son nuestras niñas! ¡Deberías ser más responsable y no dejar que se lastimen por una estúpida práctica! ¡Estaba nublado y no hiciste caso! ¿¡No es así?! No mientas o lo sabré —dijo amenazadoramente y le señaló con el dedo—. ¿¡Acaso quieres que se enfermen?!
—No, pero no es para…
—¿¡Cómo qué no?! ¡La salud es importante! Me aseguro de darles lo mejor y lo más delicioso posible, incluso mantengo limpia la casa y cada prenda que usan, ¿¡y hacen esto?! ¿¡Por qué no regresaron tan solo comenzó la lluvia?! —El hombre temió por su vida y se arrinconó hasta la puerta, observó cómo sus hijas escaparon de la reprimenda, pero Yuna se giró—. ¡Vayan a bañarse y arreglen su cuarto!
—¡Sí, mamá! —respondieron asustadas y salieron corriendo.
—Yuna, por favor, lo siento, de verdad, creo que me emocioné mucho.
—¡Siempre te emocionas mucho! ¡Y quítate eso, no quiero que te enfermes!
—¡S-Sí! ¡Ahora mismo! —Se quitó la playera y se lo dio a su esposa que lo miraba con molestia, ella lo tomó de mala manera y le dio la espalda—. Lo siento, de verdad…
—Kaguya se comporta igual que tú, cada vez se parece más a ti… —dijo con una voz preocupada, su enojo fue disminuido—. Temo que no pueda concentrarse por solo querer jugar y que por eso tome caminos equivocados, en estos tiempos no se sabe, los niños cada vez están más despiertos, ¡no quiero eso para ella!
—Eso es demasiado dramático… Ah… —Palideció al ver que ella lo volteó a ver con mera preocupación y con ojos llorosos, se acercó para tomarla de los hombros—. Por dios, eso no va a pasar, Kaguya es una buena chica, la estamos guiando por el buen camino.
—También temo que Yuzuru tenga problemas para comunicarse, pero no quiero decírselo porque temo lastimarla —susurró con tristeza—, igual Kaguya tiene una forma extraña de hablar, y tú le permites a ambas hacer lo que quieran, Tatsuya.
—Pero están en esa edad, es solo una etapa, hay que dejarlas disfrutar —dijo con una sonrisa, pero ella negó con la cabeza y le miró con molestia.
—Entonces, déjales ser chicas, yo sé que querías niños y que no podemos mantener a más hijos, pero ellas son tus hijas. No deberías cerrarlas tanto, déjalas usar falda, maquillaje y dales más tiempo para que salgan con chicas, si siguen así… No quiero pensar en lo que podría pasarles, ¡no deberías de lastimarlas! —Ella agachó la cabeza y susurró—: Y yo también hago mal en dejarte imponer tu voluntad.
El hombre no supo qué decir, se quedó callado y se fue a sentar al sillón con un mal sabor de boca. No sabía si una disculpa sería suficiente, era increíble como ella perdía el control así de sencillo.
—Lo lamento, Yuna. Tienes razón en todo, nunca he sido muy inteligente y soy tonto para aprender, eso lo sabes bien. —Sonrió amargamente y evitó contacto visual con su esposa—. Y… Bueno, lo siento, pero no es solo eso. Creo que estás exagerando un poco, pero entiendo que yo tampoco quiero lastimarlas, así que les enseño lo que sé. Aunque eso no sirva de nada.
—Cariño… —Yuna lo vio con cierta culpa al verlo tan decaído, aunque estaba un poco serio. Ella se sentó a su lado y se quitó el delantal azul para quedar con su blusa amarilla con mangas largas y su pantalón beige, lo tomó de la mano—. Perdón, eso no es lo que yo quise decir, es bueno que les enseñes lo que sabes, no quería decir lo que dije. Siempre es bueno ser talentoso en algún deporte, a todos les gusta jugar.
Ella empezó a sonreír y tomó a Tatsuya de sus mejillas para que le viera a los ojos directamente, además de que su voz cambió a una más suave y alegre.
—Cariño, todos somos buenos en algo, aunque hayan personas que no vean esa especialidad. Y tú haces bien en enseñarles eso a Kaguya y Yuzuru, además, ¡lo haces bien! —dijo con más ánimo y con decisión en su rostro, Tatsuya sonrió un poco—. Ellas se divierten, aunque terminen cansadas, y siempre premias sus esfuerzos, eres un buen padre, cariño.
—¿De verdad? ¿Aunque sea algo que no vale más que para diversión? Bueno, por ahora, ya si quieren dedicarse a eso…
—Sí, de verdad. —Le dio un beso en la boca y después lo abrazó—. Siempre te esfuerzas en ello, como cuando aún estabas aprendiendo a jugar, es por esa razón que me gustas tanto, cariño. Perdón por haber sido tan cruel, estás haciendo un buen trabajo, ¡anímate!
—Tú haces mejor trabajo que yo, perdón por ser tan descuidado siempre. —Abrazó con fuerza a Yuna y su voz sonaba a niño regañado—. No lo volveré a hacer, bueno, lo intentaré. Gracias por siempre apoyarme, te amo, Yuna.
—Cariño, ¡yo también! —dijo con una sonrisa, nada que ver con la mujer enojada de antes.
—Pero ahora ya estás mojada también.
—Entonces, vamos a bañarnos. —Lo tomó de la mano con un leve sonrojo en las mejillas—. Y después cenaremos todos juntos, haré algo caliente para que no les de fiebre por el cambio de clima.
Tatsuya sonrió por la cálida sonrisa de Yuna, ella era muy linda y siempre sabía animarlo cuando se sentía mal, incluso si ella era la culpable. Hacia lo mismo con sus dos hijas, por eso la adoraba y era muy feliz al estar con ella, incluso cuando se enojaba. No era lo que esperaba ni lo que había deseado, pero no cambiaría lo que tenía por otra cosa, esto era lo mejor que le pudo haber pasado.
Bueno, esto fue todo, un capítulo que refleja exactamente como es la relación familiar de las gemelas con sus padres, padres que yo les he inventado a ellas y que espero sea de su agrado, por mi parte a mi me gustan porque, de cierta forma, sí cumplen con el parecido que tienen con sus hijas.
Espero verlos pronto con un capítulo extra o con la continuación de la cita de Mukuro que espero escribir muy pronto.
Nos vemos.
