Dhaturas: Yeah, Post-War Shirou is too much for what I want for this fic, and yeah it will also mean that his heart will be already taken unless I do some weird things like using a Shirou that either had no lover or that his lover/s died in some way. Also, post-war Shirou is at least a 18+ years old, and this story takes place in middle school. I really dont want to use time travel/reborn/teleport to another world with a younger body tropes for this.
Finally, I admit that at least the first 4 chapters of Seto no Hanayome were pretty slow and a kinda boring to watch, but after that it began to get better and better. That said, I was already planning to change the story little by little until it became its own story, totally apart from the SNH original plot. It could be seen in the way I separated the date with Sun in two days instead of one, and in what I did in this chapter.
Anyway, I hope you can kept enjoying the fic and kept giving your opinions about it!
Genjuki: ehehehehehehehe... nah, bromeo. Gracias por pasarte a ver esta historia!
Uho the kawamero: I watched Seto no Hanayome too when I was a teen. Good times to watch anime*Smile face* Thanks for your review!
Espero que sigan disfrutando la historia y agradezco cualquier opinión o critica constructiva sobre el mismo.
Ahora si, ¡que comience la historia!
XOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOX
XOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOX
"...¿Eh?"
Esa exclamación de confusión e incredulidad escapo al mismo tiempo desde la boca de los visitantes de Fuyuki. La noticia que Seto Sun les había dado impactandolos por igual.
"Esto... Umm... ¿Podrías repetir eso por favor?"
Fue Taiga la primera en salir de su asombro, por lo que pregunto con voz suave, tratando de asegurarse de que había escuchado correctamente. Sun solo asintió, su rostro uno de total seriedad y determinación.
"Dije que tengo pensado mudarme con ustedes a la ciudad de Fuyuki, para vivir junto a Shirou-san."
Repitió la joven Sirena, provocando un suspiro en la heredera del grupo Fujimura.
"Entonces no escuche mal..."
Se lamentó la mujer, para después dirigirle una mirada a su protegido, preguntándole silenciosamente sobre su opinión al respecto. Los dos adolescentes y la chica universitaria estaban en una habitación privada de un restaurante local, Shirou habiendo citado a la joven Sirena para informarle acerca de su inevitable partida de vuelta a su hogar, la ciudad de Fuyuki. Para sorpresa de ambos, no solo Sun ya estaba al tanto de todo eso, si no que al parecer ya había planeado su respuesta a ello.
Shirou permaneció en silencio unos segundos más, parpadeando un par de veces todavía confundido, pero finalmente su cerebro volvió a funcionar por lo que se apresuro a preguntar.
"¿Estas bien con eso? Mudarte dejando todo atrás. ¿No es un poco precipitado? ¿Que pasara con tu escuela?"
Dijo con cierta preocupación en su voz. No solo Sun estaría dejando a su familia atrás, si no también a sus amigos y conocidos; dejando al pueblo con el que tanto se había familiarizado y del que sin duda se notaba tan orgullosa de pertenecer.
"¿Eh? ¿Pétalos de cerezo? ¿De donde vienen? ¡¿Que esta pasando?!"
Exclamó una totalmente confundida Taiga cuando ese extraño fenómeno que ocurría de vez en cuando alrededor de Sun se hizo presente. Shirou también sentía curiosidad sobre como es que tal suceso era posible, pero decidió ignorarlo por el momento, prestando atención a las palabras de su ahora prometida. La chica se habia arrodillado mientras colocaba sus manos en el suelo frente a ella, sus dedos tocando suavemente el tatami de esa habitación de estilo tradicional.
"¡Hacer las cosas a medias es algo que mancharía la reputación de las Sirenas de Seto! Si... ¡Escrito como caballerosidad... Pero leído como Sirena!"
Anunció con fervor las palabras que Shirou empezaba a identificar como el lema por el cual la chica parecía regir su vida. El pelirrojo no pudo evitar rascar su mejilla con cierta preocupación. Comenzaba a entender que, cuando Sun decidía hacer algo con tanta determinación, entonces seria casi imposible hacerla cambiar de parecer sin un buen motivo. Dicho eso, él aún pensaba que era demasiado pronto para que la joven Sirena dejara atrás todo su mundo e irse con su futuro esposo.
Sin percatarse de sus preocupaciones, o quizá decidiendo que ella estaba tranquila con dejar todo atrás, Sun le sonrió al pelirrojo.
"Esta bien, Shirou-san. Agradezco tu preocupación, pero esto es lo que deseo hacer. Aún soy novata en muchas cosas, pero por favor, cuida de mí."
Finalizó con voz suave y ojos amables, por lo que Shirou solo pudo soltar un leve suspiro, sintiéndose derrotado. Era bastante injusto, en serio, la manera en que esa chica se estaba adentrando en su vida de esa forma tan brusca y directa, pero al mismo tiempo siendo tan gentil y encantadora.
Con una sonrisa de resignación, el joven Emiya miro a su auto proclamada 'hermana mayor', la cual se dividía entre sentirse cautivada por la determinación de la chica y el deseo de halarse el cabello ante los dolores de cabeza que sin duda alguna todo esto le provocaría en el futuro.
"Así están las cosas, Fuji-nee. ¿Crees que Raiga-san este de humor para pedirle un favor?"
Gruñendo en dolorosa resignación, Fujimura Taiga sintió ese dolor de cabeza empezar desde ese instante.
Tercera Melodía: Hit...¿Woman?.
En el mar de Seto, una doncella de espuma
salvó al joven justiciero de la infortuna
La deuda de gratitud pagada debe ser
así que prepárate para reír y llorar
por la historia de amor que acaba de comenzar...
*Opening: Seto no Hanayome: Romantic Summer*
El lugar era una habitación oscura en el fondo del mar de Seto. El lugar se sentía terriblemente frío, pero esto poco tenía que ver con su localización a decenas de metros bajo el agua. No, ese aire frío se originaba por los sentimientos de profunda tristeza y desesperación de la única persona presente en ese lugar.
Seto Gouzaburou lloraba amargamente mientras trataba de ahogar su pena en varios litros de Sake.
Su hija, su adorado pequeño ángel del mar, tenía pensado alejarse de ellos. Como si el solo hecho de que se iba a casar con ese bastardo enclenque de quien sabe que ciudad no fuera suficiente para romper su corazón, ahora su pequeña princesa les había dado la noticia de que, en poco menos de dos días, ella se marcharía de casa para acompañarlo de vuelta a la ciudad.
No había manera, simplemente no había manera de que un padre pudiera soportar todo eso. Lo peor de todo era que su hija no lo había decidido en el calor del momento, si no que lo había pensado todo con total serenidad y decidido una vez que estuvo segura de que no se arrepentiría de ello.
Es así que, aun con su corazón destrozado, el líder yakuza no pudo más que apoyar su decisión, sin importar cuan mala idea a él le parecía todo eso.
"Todo es culpa de ese bastardo... Ese desgraciado de Fuyuki ha hecho que mi Sun actué de manera tan extraña..."
Apretando los dientes, el líder del clan Seto se lamentaba una y otra vez, dando trago tras trago a su copa de Sake. Aún así, sin importar cuanto bebía, el alcohol no daba consuelo a su dolor. Sintiéndose desesperado, finalmente pregunto, su voz sonando como una suplica a los cielos.
"¡¿Quien?! ¡¿Quien se ofrecerá para limpiar este desastre?!"
Seto Gouzaburou realmente no esperaba que alguien le respondiera, por lo que no pudo evitar sorprenderse cuando la puerta corrediza de la pared cercana se abrió, dejando ver a una persona entonces.
"¡Oh... Tu eres...!"
*¡Fush!* *¡Fush!* *¡Fush!*
En un instante, al menos una docena de balas hechas de agua expulsada a gran velocidad salieron disparadas desde esta nueva persona, dirigiéndose hacia la maltratada foto de Shirou Emiya, la cual se encontraba pegada en un muñeco de paja cercano. Seto Gouzaburou la había utilizado como sustituto para tratar de calmar su ira, pero sin importar cuantos de esos muñecos rompiera, su furia no disminuía en absoluto.
Las pequeñas balas de agua golpearon al muñeco de paja, atravesándolo limpiamente y destruyendo la parte superior de su 'cuerpo' al instante; los brazos rotos siendo desgarrados del mismo y volando a todas direcciones mientras que la cabeza, donde estaba la foto del joven pelirrojo, termino lleno de agujeros, cayendo finalmente al suelo.
"¡OH!"
Maravillado por esta muestra de brutalidad, los ojos de Seto Gouzaburou se abrieron por completo mientras miraba a la solución de todos sus problemas.
"¡Maki! ¡Si eres tú...! ¡Si eres tú, sin duda...!"
"Emiya Shirou... Que en paz descanses..."
Anunció la chica, sus ojos llenos de un deseo asesino.
XOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOX
XOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOX
Emiya Shirou caminaba por las calles de aquella ciudad costera con cierta inquietud en su interior. Desde hacía un par de horas atrás no podía evitar la sensación de que algo o alguien lo estaba vigilando, pero sin importar cuanto inspeccionara sus alrededores era incapaz de notar nada fuera de lo normal. Las personas iban y venían de un lado a otro, cada una siguiendo el propio ritmo de sus rutinas diarias. Los autos transitaban sin mucha prisa por las calles e incluso los pocos animales que se llegaba a encontrar al caminar no mostraban ningún signo de hostilidad. En verdad todo parecía la imagen de un día común y corriente.
"¿Me lo estaré imaginando?"
Se pregunto mientras rascaba un poco la parte trasera de su cabeza, sintiéndose un poco ridículo ante su propia paranoia. Quizá era que los nervios lo estaban traicionando ahora que tenia un poco de tiempo para pensar con calma sobre su situación. Las cosas con Sun habían ocurrido tan apresuradamente en los últimos días que tal vez sus sentimientos habían tardado tanto en reaccionar y justo ahora comenzaban a hacerlo, llenándolo de ansiedad por el futuro.
Tomando una gran bocanada de aire y después liberándolo poco a poco, el joven Emiya se forzó a si mismo a tranquilizarse. Las cosas con la familia de Sun comenzaban a calmarse poco a poco, además de que el viejo Raiga les había dado el OK para que la joven Sirena los acompañara de vuelta a Fuyuki al día siguiente. Debido a esto, Sun había vuelto a su hogar para terminar de preparar las cosas que llevaría consigo, mientras que el pelirrojo había decidido aprovechar el tiempo para comprar algunos regalos para sus conocidos. Regalos para tratar de apaciguar al sin duda enojado lider del clan Fujimura eran la prioridad, pero Shirou tenía en mente comprar uno para Mawari y otro para Shinji.
"Quizá debí pedirle a Sun-chan que me recomendara una tienda de regalos cercana..."
Murmuro el joven, mirando a su alrededor en busca de algo que llamara su atención para llevar como obsequio. Fue entonces que, por la esquina de su ojo, alcanzo a notar lo que parecían ser algunas espadas hechas de madera colocadas en un montón a las afueras de un local cercano. Pensando que había encontrado al fin una tienda de obsequios, Shirou se detuvo de golpe y cambio de dirección.
Fue eso lo que salvo su vida.
*¡BROOOM!* *¡CRASH!*
Un enorme camión cruzo la calle a gran velocidad, estrellándose sonoramente contra la pared de un edificio cercano. El joven Emiya solo pudo observar todo con total confusión, su mente incapaz de registrar el hecho de que estuvo a nada de morir de una manera nada placentera. Aún así, solo le tomo unos tres segundos a su cerebro para volver a funcionar, su mente haciendo únicamente las conexiones necesarias para esta situación.
Un vehículo chocando contra el muro - Un terrible accidente - Podía haber vidas en peligro. - Había gente en necesidad de ser salvada.
Moviéndose lo más rápido que su cuerpo se lo permitió, el chico corrió hacia la parte delantera del camión. El vehículo había chocado contra la pared, pero no la había atravesado, por lo que cualquier persona dentro del edificio debería estar a salvo, mas allá del susto que sin duda el accidente les provoco. Entonces solo quedaba por revisar el bienestar de los pasajeros.
"¡¿Están bien?! ¡¿Pueden responderme?!"
Pregunto con preocupación, subiendo el peldaño necesario para estar a la altura de la puerta del vehículo.
Pero entonces...
"...¿Uh?"
Con total asombro, el joven justiciero descubrió que el camión estaba vació.
"¿Se les olvido poner el freno y el camión avanzo solo, quizás...?"
Se pregunto, mirando confundido la dirección de la que el vehículo provenía. Varias personas miraban con asombro y temor el accidente, pero no parecía que el camión hubiera golpeado a alguien en su camino a ese lugar, por lo que Shirou suspiro, sintiéndose aliviado, alejándose del vehículo para permitir a cualquier autoridad cercana hacerse cargo de la situación.
'Aún así, eso fue demasiado raro...'
No pudo evitar pensar.
A la distancia, desde lo alto de un edificio de tres plantas, la caracola Maki chisto molesta ante su fracaso. Todo había sido perfecto. Solo le tomo un par de sus balas sónicas para romper los frenos del camión estacionado casi en la cima de una pequeña colina y la gravedad hizo el resto, empujando el vehículo directamente hacía donde su tan odiado enemigo se encontraba. Incluso había calculado la trayectoria para asegurarse de que nadie más resultaría herido.
Aún así, fue solo suerte lo que salvo a ese piojo de mar de la destrucción, la próxima vez no fallaría.
XOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOX
XOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOX
Un árbol cayendo derribado en su dirección. Una bola de demolición estrellándose a escasos centímetros de donde él se encontraba cuando, de la nada, una de las maquinas de construcción pareció activarse por su cuenta. Incluso un furioso león que de alguna manera se había escapado de su jaula en un zoológico cercano. Esas eran todas las cosas de las que el joven Emiya había tenido que sobrevivir en la última hora. Shirou no sabía si considerarse a si mismo afortunado por haber sobrevivido a todo eso o quizá acudir a algún templo cercano y rogarle al sacerdote para que le removiera esta aparente maldición que lo acosaba.
"¡Wah!"
Esquivando ahora una lluvia de cuchillos que por alguna razón habían caído desde el interior de una ventana abierta varios plantas sobre de él, Emiya Shirou decidió que era hora de dejar de engañarse a sí mismo. Alguien estaba tratando de matarlo, alguien que trataba de hacerlo ver como un simple accidente.
El chico no tenia que ser un genio para saber quien era el responsable de todo esto. Es así que, sintiéndose bastante irritado, el pelirrojo comenzó a correr por las calles de la ciudad, dirigiéndose a una zona donde el podría enfrentar a su agresor directamente.
XOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOX
XOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOX
Maki noto de inmediato el cambio de actitud en su presa. El joven pareció darse cuenta al fin de que estaba siendo cazado, por lo que comenzó a correr sin mirar atrás, sin duda alguna tratando de volver al hotel donde se hospedaba, creyéndolo un lugar seguro. La caracola bufo con cierta molestia, ese chico ya no tenía un lugar seguro al que volver. Su única opción era morir antes de que terminara el día.
Maki salto del tejado de un edificio a otro con suma facilidad. A pesar de su diminuto tamaño, siendo tan pequeña como un balón de soccer, la chica era mucho mas fuerte y hábil de lo que se podría pensar, por lo que muy rara vez necesito de su caracola para avanzar por las alturas de la ciudad.
Persiguió al chico por alrededor de quince minutos más hasta que este finalmente dio la vuelta en una esquina para después adentrarse a un parque a las esquinas de la zona, el cual daba paso a un pequeño bosque más allá. La chica no pudo evitar sonreír con ferocidad ante el grave error que el pelirrojo había cometido. Ese lugar estaba bastante alejado de los caminos que normalmente usaban las personas, por lo que sin duda estaría completamente vació de espectadores. Quizá era por que el adolescente no conocía la zona y había dado un giro equivocado, o quizá era solo que el temor de perder la vida le había hecho cometer tan terrible error, pero eso ya no importaba; lo único importante era que su presa finalmente estaba acorralada y sin salvación.
O eso es lo que la asesina del mar pensó.
"¡Ugh!"
Maki tuvo que detenerse de golpe y saltar hacia uno de los arboles cercanos para esconderse al darse cuenta de que su presa no solo se había detenido en medio del parque, si no que ahora estaba armado con una de las espadas de madera que había comprado antes en la tienda de obsequios. La caracola asomo la cabeza por entre las hojas que le servían de escondite, observando al pelirrojo mover su cabeza de un lado a otro, al parecer notando que no estaba solo.
"¿Por que no das la cara, señor asesino? Ya sé que estas allí, así que no tiene caso que sigas escondiéndote."
Anuncio el joven, sus manos sujetando con firmeza su arma mientras sus ojos escaneaban la zona con intensidad.
"¡Che!"
Dándose cuenta de que el tiempo para las sutilezas se había terminado, Maki salto fuera de su escondite, cayendo varios metros enfrente del chico. Los ojos de Shirou se abrieron en sorpresa al verla, sin duda sorprendido por su intimidante aura asesina.
"Veo que tienes agallas, mocoso, tratando de enfrentarte a mi de esa manera. ¿Estas preparado para morir, entonces?"
Con una sonrisa llena de malicia, Maki saco su cuchilla de su funda. No tenia pensado usarla en combate, pues para ello tenia su infalible caracola como arma, pero mostrarle al mocoso frente a ella un arma hecha para arrebatar vidas sin duda le haría empezar a temer por su vida.
Shirou permaneció en silencio unos segundos, al parecer aun en shock por ver a la que sin duda sería quien terminaría con su existencia, pero entonces el chico hablo, su voz sonando precavida pero Maki pudo asegurar de que también tenia un tono de inocente anticipación.
"Umm... ¿Por casualidad eres un hada?"
Pregunto el chico sin poder evitarlo. Ya había conocido a un Magus, ya había conocido a varias sirenas, y ahora lo que a todas luces parecía ser un hada se presentaba frente a él. El joven se pregunto cuantas criaturas místicas más seria capaz de encontrarse a lo largo de su vida, entonces.
Las palabras del chico tuvieron efecto en la joven caracola, sus dientes apretándose fuertemente mientras sus ojos le miraban con furia.
"¡Maldito mocoso! ¡¿Como te atreves a confundirme de esa manera?! ¡Soy Maki, la caracola! ¡Una hermosa criatura del mar y orgullosa miembro del clan de Sirenas de Seto!"
Anunció con intensidad, su pequeña cuchilla cortando el aire frente a ella para enfatizar la fuerza de su proclamación.
"Oh... Entonces si era culpa del clan Seto, después de todo..."
Los ojos de Shirou perdieron toda su suavidad, mirando a la caracola con firmeza. Maki tuvo la sensación de que el chico le estaba acusando de algo, pero decidió no prestarle interés. Los sentimientos de este mocoso hacia ella eran irrelevantes, después de todo.
"Así es, cucaracha marina. Eres un dolor en el trasero para nosotros, las Sirenas de Seto, por lo que me han asignado para acabar con tu vida. ¿Tienes algunas ultimas palabras antes de morir, renacuajo?"
Maki tomo en sus manos su caracola, apuntándola hacia el pelirrojo a la vez que el visor de su casco aparecía frente a sus ojos. Shirou cambio la postura de su cuerpo brevemente, soltando su espada con una mano y usando la otra para apuntar el arma hacia la chica.
"Entiendo que mi matrimonio con Sun-chan es algo que muchos en el clan Seto desaprueban. ¡Sin embargo, eso no es motivo para involucrar a personas inocentes en sus deseos por deshacerse de mi!"
Declaro el joven justiciero, mirándola con enojo. Maki apretó sus dientes, sintiendo la ira apoderarse de ella. ¿Involucrar personas inocentes? ¡Estupideces! ¡Ella se aseguro de que nadie más saldría lastimado antes de lanzar sus ataques!
"¡¿De que tonterías estas hablando?! ¡Nadie resulto herido! De hecho, ¡por eso estoy tan molesta! ¡Por que la única victima que deseaba ver, TÚ, sigues con vida!"
Incapaz de contenerse por un segundo más, la chica comenzó a disparar sus balas sónicas, decidida a acabar de una vez por todas con esa rata de mar de nombre Emiya Shirou.
El pelirrojo se sorprendió un poco por la velocidad del ataque que estaba recibiendo, pero su cuerpo logro reaccionar a tiempo, saltando hacia un lado y rodando por el suelo varias veces, esquivando los proyectiles.
"¡MUERE, MUERE, MUEREEEE!"
Maki no le dio tregua alguna, disparando sus balas de agua sin cesar un segundo. El pelirrojo logro resguardarse detrás de un árbol cercano, encogiéndose un poco al escuchar la madera siendo golpeada y desgarrada por los potentes golpes que recibía.
"¿Que pasa, cucaracha marina? ¡¿Donde están las agallas que mostraste hace un momento?!"
La lluvia de balas prosiguió por alrededor de un minuto antes de detenerse por completo, la caracola al parecer dándose cuenta de que era una perdida de tiempo intentar golpearlo a través del grueso tronco. Con cautela, el pelirrojo se asomo poco a poco desde atrás de su escondite, pero se asombro al darse cuenta de que Maki había desaparecido.
"¡Gran tacleada Jet!"
"¡Ugh!"
Shirou sintió un fuerte golpe en la espalda que lo hizo caer de cara al suelo, la espada soltándose de sus manos y cayendo cerca. Sintiéndose aturdido, el chico levanto la cabeza, observando a Maki volar por los aires mientras montaba su caracola. La chica avanzo velozmente y se detuvo antes de llegar a la rama de uno de los arboles, aterrizando con suavidad en ella.
"¿Que...? ¿Que rayos fue eso...?"
Pregunto el chico, forzando a su adolorido cuerpo a levantarse. Maki solo le sonrió con superioridad.
"¿Sorprendido? Puedo hacer volar a mi caparazón al usar agua a alta presión, además de que puedo usarlo como un poderoso misil dirigido. Dime, piojo de mar ¿Aun crees que tienes alguna oportunidad para derrotarme?"
Dijo en tono burlón, totalmente segura de su victoria. Shirou solo tomo la espada del suelo, apuntándola de nuevo a la chica.
"No sé si soy capaz de derrotarte, pero debo al menos darte una lección. Le has causado problemas a mucha gente, y eso es algo que no puedo permitir."
Maki sintió su enojo volver a crecer ante la insistencia del chico al acusarla, por lo que se lanzo de nuevo a atacarlo.
"¡¿De que demonios estas hablando?! ¡Nadie salio lastimado!"
Usando su ataque de Jet, Maki trato de golpear a su enemigo, pero esta vez el pelirrojo estaba preparado, esquivando el ataque por muy poco. Aun así, la velocidad de la chica era demasiado, por lo que Shirou fue incapaz de contra atacar de alguna manera.
"¡Hablo de las personas a las que afectaste con tus ataques! Quizá no lastimaste a nadie, pero causaste una gran cantidad de daño con cada intento. ¡El camión que utilizaste era una cisterna de agua perteneciente a los bomberos. Ahora ellos tendrán que dar muchas explicaciones de por que su vehículo casi arrolla a decenas de peatones! ¡El árbol que derribaste cayo sobre un autobús escolar, ahora alguien tendrá que pagar por uno nuevo! ¡La bola de demolición destruyo la calle al golpear el suelo. Los dueños del zoológico tendrán que hacerse responsables por el leon que escapo de su jaula...!"
Vez tras vez, Maki se lanzo como proyectil en su contra, tratando de dejarlo fuera de combate, pero vez tras vez, el chico logró esquivarla por muy poco, usando cada pequeño momento de respiro que le quedaba para hacerle ver a la chica todos sus errores.
"¡Y no solo eso! ¡No tenias forma de asegurar de que no terminarías lastimando a un inocente! ¡El camión pudo haber cambiado de rumbo o alguien caminar hacía él sin darse cuenta! ¡El árbol pudo haber golpeado a un auto que pasaba por casualidad! Lo mismo la bola de demolición. ¿Y como podías asegurar de que el leon no atacaría a alguien que no fuera yo...?"
"¡CIERRA LA BOCAAA!"
Las palabras del chico se fueron clavando una a una en su conciencia, haciéndole ver lo descuidada que había sido en su, quizá, justificada ira. Era verdad, le dolía admitirlo, pero era verdad lo que este chico le acusaba. Aún así, eso solo la hacia enfadar aún más.
Después de todo...
"¡¿DE QUIEN DEMONIOS CREES QUE ES LA CULPA?!"
Grito la chica, sus ojos ardiendo en ira desbordada mientras su caracola salia disparada a una velocidad mucho mayor que antes. El pelirrojo no tuvo tiempo más que para sorprenderse por esto, antes de ser golpeado directamente en el pecho.
"¡ACK!"
Shirou fue lanzado varios metros hacia atrás, rodando un par de veces por el suelo antes de chocar contra un árbol cercano. El joven sintió el aire escapar de sus pulmones debido a la fuerza con la que su espalda golpeo el duro tronco y por un segundo su visión se torno completamente borrosa. Aun así, fue capaz de ver la pequeña silueta de Maki, la cual se subió encima de sus piernas.
"¡Es debido a ti que tuve que hacer todo eso! ¡Para proteger a Sun-ojou! Para asegurarme de que Sun-sama pueda sonreír sin preocupaciones todos los días... ¡Tu debes morir!"
Declaro con total determinación la chica, desenfundando su cuchilla para después lanzarse al ataque, apuntando el afilada arma hacia uno de los ojos de su enemigo.
*¡Plash!*
Un sonido aguado se escucho y sangre comenzó a brotar desde la herida, manchando la cuchilla y un poco de las manos de la chica; pero no era el ojo del joven lo que la caracola había apuñalado, si no la palma de su mano.
Al último segundo, Shirou había colocado su mano en el camino de la cuchilla, el arma clavándose limpiamente y atravesando hasta el otro extremo. A pesar de ser tan diminuta, la espada en miniatura estaba lo bastante bien forjada para apuñalarlo, atravesando el hueso por completo sin romperse en el proceso.
El dolor se hizo presente de inmediato, su cuerpo avisándole insistentemente del daño que acababa de recibir; sin embargo, Emiya Shirou lo ignoro por completo mientras sus ojos miraban a su agresor con intensidad.
La joven caracola sintió un leve escalofrío recorrer su espalda al darse cuenta de la poca reacción que el chico había dado ante lo que sin duda era una dolorosa herida, por lo que trato de sacar su cuchilla de la mano del chico, dispuesta a terminar el trabajo de una vez por todas. Sin embargo, pronto se congelo en su lugar cuando, para su absoluta sorpresa, Emiya Shirou le sonrió con suavidad.
"Ya veo... Así que no es tu odio hacia mi lo que te impulsa a atacarme, si no tu amor hacia Sun-chan..."
Comento el chico, causando la total confusión en la pequeña caracola.
Eso no tenia ningún sentido. Ella esperaba ver el terror en el rostro de su presa. Ella esperaba ver al chico, asustado por estar a punto de perder su vida, suplicarle patéticamente por que lo perdonara.
Personas rogándole por que no los mataran significaba que estaba haciendo bien su trabajo, después de todo.
Sin embargo, en su lugar los ojos del pelirrojo la miraban con amabilidad.
"Sun-chan de verdad ha sido bendecida con una buena familia..."
Dijo el chico, su sonrisa creciendo un poco más, pero entonces sus ojos se tornaron severos.
"¡Pero eso solo es otro motivo por el que no puedo dejar que acabes con mi vida!"
En un movimiento rápido, Shirou agito su mano fuertemente, causando que Maki saliera volando junto con la pequeña cuchilla. Una linea de sangre mancho el césped de ese parque abandonado pero el pelirrojo no le presto atención, poniéndose en pie y tomando su espada con la mano que no sangraba.
Maki dio un par de vueltas por el aire, incapaz de recuperar el equilibrio y cayendo al suelo, donde rodó un par de veces más antes de poder levantarse finalmente. Temiendo un ataque sorpresa, la joven caracola se puso en guardia, levantando su cuchilla frente a ella, pero Shirou solo se dedico a mirarla fijamente.
"No me agrada la idea de que alguien trate de asesinarme, pero entiendo los motivos que tú y el padre de Sun tienen para odiarme. Aún así, no permitiré que ningún miembro de su propia familia acabe con mi vida. Después de todo..."
Los ojos del chico ardieron en determinación, sus manos apretándose alrededor de la espada, haciendo crujir sus nudillos y manchando la de su sangre.
"Después de todo, ¡Esta es la vida por la que Sun-chan arriesgo la suya para salvar! ¡No dejare que sus sentimientos sean manchados de esa manera!"
"¡Ugk...!"
Rugió el pelirrojo y Maki sintió como si las palabras del chico la hubieran golpeado duramente, la caracola retrocediendo un paso inconscientemente.
'Es verdad... Sin importar el doloroso resultado, todo esto comenzó debido a que la amabilidad de Sun-sama le hizo salvar a este mocoso... Si nosotros, su propia familia, lo matamos ahora, ¡eso sería igual que mancillar su noble sacrificio!'
Sintiendo las fuerzas abandonar su cuerpo, Maki cayo de rodillas al suelo. ¿Que debería hacer ella ahora? Si mataba a esta persona, estaría ensuciando el honor de su Señorita; pero si no lo mataba, entonces Sun sería llevada lejos y eventualmente se casaría con este humano. Si eso sucedía, no había duda de que Sun tendría una vida llena de tristeza. Después de todo, humanos y Sirenas podían convivir juntos, pero unir sus familias era algo imposible; había tantas diferencias entre ellos que la sola idea de ambos casándose caía en lo ridículo, tanto como creer que un cuento de hadas se volvería realidad.
Shirou permaneció en guardia por alrededor de un minuto más, pero notando que al parecer la chica había perdido los deseos de continuar la lucha, relajo su postura, soltando un silencioso suspiro a la vez que bajaba su arma.
"¿No es suficiente esto por ahora, Maki?"
"¿Eh?"
Una voz varonil se escucho desde detrás de uno de los arboles cercanos, causando la confusión de ambos. Pronto, la figura de Masa apareció desde las sombras del bosque, seguido de cerca por Seto Sun. Shirou se sorprendió de verlos aparecer de esa manera tan repentina, pero la más sorprendida fue la joven caracola.
"¿Sun...sama?"
Esa pregunta escapo de ella, la sorpresa y confusión de ver a su Señorita en ese lugar tan apartado impidiéndole pensar en siquiera tratar de ocultar sus armas. Sun miro la cuchilla de Maki, la cual estaba manchada en sangre, para después mirar a su prometido, sus ojos centrándose en su mano herida.
"Maki-chan..."
La voz de Sun se escucho, el dolor y la tristeza siendo evidentes en ella. Maki sintió como si la hubieran apuñalado al ver los ojos de su Señorita, al ver los ojos de su mejor amiga, mirándola con decepción.
"¡Sun-sama... yo...!"
Trato de buscar una excusa, pero fue incapaz de decir nada. Incluso se le ocurrió la idea de mentir y decir que el chico la había atacado primero, pero por el rostro que Sun tenía, lo mas probable era que la joven Sirena ya supiera toda la verdad.
"Cuando fui a tu habitación a buscarte para despedirme de ti, no estabas. Cuando te busque por todos lados en nuestro hogar, no pude encontrarte. Fue entonces cuando descubrí por casualidad a mi padre sonriendo de felicidad mientras decía que tu te encargarías de Shirou-san..."
La voz de Sun se notaba cansada, mas que triste o decepcionada. La idea de que su familia llegaría tan lejos por ella la conmovía profundamente, pero el pensar en que trataban de hacer cargar al chico con toda la responsabilidad y acabar con su vida era algo que la lastimaba profundamente.
Maki noto la manera en que las lagrimas comenzaban a acumularse en la esquina de los ojos de Sun, por lo que el dolor en su propio pecho se hizo más fuerte. Ella había hecho llorar a su mejor amiga, justo lo que había estado tratando de evitar a toda costa.
Incapaz de contenerse, la pequeña caracola corrió hacia la castaña, sus propios ojos llenos de lagrimas que caían por sus mejillas.
"¡Lo siento tanto, Sun-sama! ¡Lo siento, lo siento!"
Sun se arrodillo, recibiendo a la pequeña chica en sus manos cuando esta dio un salto hacia ella. Sintiendo sus lagrimas caer desde sus mejillas, Sun froto un poco su cara contra la de su amiga.
"Entiendo que Maki-chan hizo todo esto por mi bien, pero, por favor, ya no más..."
La voz de Sun comenzó a romperse debido al llanto, por lo que la chica trago un poco para tratar de deshacer el nudo en su garganta.
"¡Sun-sama, no llore por favor! Siéntase libre de enojarse conmigo, pero no llore..."
"¡Maki-chan...!"
Frotando su rostro una con la otra, ambas chicas rompieron en llanto en ese instante, la luz del atardecer bañándolas en una cálida luz anaranjada.
"Fuuh..."
Shirou soltó un suspiro de alivio entonces, feliz de que las cosas no se habían tornado para mal entre ambas chicas. El joven estaba preocupado por la reacción que su prometida pudiera tener al descubrir que su amiga había tratado de matarlo, temeroso de que eso quizá causaría una grave grieta en la amistad de ambas, pero de alguna forma todo había terminado bien...
Espera, ¿realmente estaba bien que todo terminara de esa manera tan sencilla...?
"¿Estas bien, Shirou-san? Permite que revise tu herida."
"¡Ah! ¡Masa-san!"
Masa tomo la mano del joven Emiya, sus ojos expertos mirando la herida con detenimiento.
"Umm, es una fea herida, pero por fortuna no atravesó el hueso. Al parecer tuviste bastante suerte de salir con tan solo esto de un enfrentamiento con Maki."
"Ah, si..."
Algo de lo que Masa había dicho comenzó a molestar a Shirou en algún rincón de su mente, pero la manera tan gentil con la que el hombre sujetaba su mano mientras lo revisaba le hacia sentir mariposas en el estomago, por lo que termino ignorando ese malestar.
"De verdad lamento todo esto. Sé que no es excusa, pero Maki solo estaba haciendo lo que ella creía era mejor para nuestra Señorita."
Sacando una venda de su bolsillo, Masa procedió a enrollar la mano del pelirrojo, cubriendo la herida así. Shirou sintió su corazón latir con mayor velocidad a la vez que su rostro se enrojecía, pero pronto sacudió su cabeza fuertemente, tratando de tranquilizarse.
'¡Yo ya tengo a Sun, yo ya tengo a Sun, yo ya tengo a Sun...!'
Repitió en su mente una y otra vez, como si fuera un mantra de buena suerte.
Esperen, ¿por que eso sonaba peligrosamente como a un esposo tratando de resistir la tentación de serle infiel a su esposa...?
"Shirou-san..."
"¡¿Eh?! ¡¿Si, que pasa?!"
La voz de Sun lo saco de sus pensamientos, por lo que Shirou se giro de inmediato a mirarla, su voz sonando demasiado aguda por alguna razón. Sun solo se seco las lagrimas, para después ponerse en pie, la pequeña Maki aun sentada en las manos de la joven Sirena.
"De verdad lamento todo esto, espero que puedas perdonar a Maki..."
Pidió la chica, haciendo una leve reverencia y su voz sonando afligida. Maki se levanto de inmediato, moviendo sus manos mientras miraba a su amiga.
"¡Sun-sama! ¡No tiene que agachar la cabeza por mi! ¡Por favor...!"
Exclamo la caracola con prisa. Sun levanto su cabeza, mirando a la chica en sus manos.
"Maki-chan también tiene que disculparse."
Hablo con firmeza, causando que Maki se encogiera un poco, pero después se giro a ver al chico.
"Umm..."
Comenzó la caracola, su voz notándose nerviosa y apenada. Shirou la miro con atención, su rostro siendo lo mas amable que podía para evitar aumentar la incomodidad de la chica. Maki lo miro a los ojos, sus pequeñas manos jugando inquietas frente a ella hasta que...
"Me disculpo, piojo de mar."
Dijo finalmente, su voz sonando seca y sin emociones. Shirou sintió que perdía el equilibrio en ese instante, pero afortunadamente no termino cayendo al suelo. En su lugar, su ceja palpito varias veces en su ojo derecho.
"¿Me estas pidiendo disculpas o estas tratando de continuar nuestra pelea?"
Pregunto el chico sin poder ocultar la irritación en su voz. Maki solo saco la lengua a la vez que colocaba un dedo debajo de su parpado y lo jalaba hacia abajo.
"¡Bleeeh!"
Exclamo la chica, para después volver a mirar a la castaña.
"¿Esta bien así, Sun-sama...?"
Le pregunto con total timidez, contrastando por completo con su actitud de un segundo antes. Sun miro a su prometido, preguntándole si podía perdonarla solo con eso. Shirou solo soltó un largo suspiro de resignación para después sonreír le a Sun, indicándole que todo estaba bien.
"Si, es suficiente por ahora, Maki-chan."
Sun concluyo y Maki se lanzo hacia ella, pegando su pequeño cuerpo contra la parte superior de su pecho, frotándose mientras lloraba de alivio por haber hecho las paces con su mejor amiga.
"Creo que ya es hora de volver."
Anuncio el pelirrojo, mirando como la luz del atardecer comenzaba a dar paso a la noche. El día siguiente finalmente volverían a Fuyuki, por lo que sería un día bastante agitado. Lo mejor sería regresar al hotel y preparar todo lo necesario.
XOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOX
XOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOX
Masa miro con una sonrisa la manera en la que Emiya Shirou y su Señorita, Seto Sun, se alejaban de ese solitario parque mientras conversaban de manera amena. Masa aun tenia sus dudas acerca del matrimonio acordado de la heredera del grupo Seto, pero poco a poco empezaba a creer que no tenía por que preocuparse por la felicidad de su Señorita. Emiya Shirou parecía un joven bastante tranquilo y centrado, pero podía volverse bastante impulsivo si la situación lo requería. Por fortuna, tales situaciones parecían ser en su mayoría cuando ocurría algo que el chico consideraba como una injusticia, algo que iba muy acorde con la caballerosidad que ellos, los miembros del grupo de Sirenas de Seto, se sentían tan orgullosos de profesar.
Es así que, sintiendo que por ahora lo mejor era solo observarlos crecer juntos, Masa comenzó a avanzar hacia donde los jóvenes, asegurándose de darles el suficiente espacio para que pudieran charlar sin sentirse presionados.
Fue entonces que lo noto.
Una linea de sangre en el suelo, una que hablaba de una herida que, si bien podría no ser grave, al menos era lo suficientemente profunda para provocar que tal cantidad de sangre saliera del cuerpo. Masa dirigió su mirada de inmediato al joven, inspeccionándolo en busca de alguna herida que fuera la responsable de la sangre, pero fue incapaz de encontrar nada. Las ropas del chico estaban maltratadas, pero no estaban rotas o desgarradas, por lo que era imposible que la espada o las balas de Maki lo hubieran alcanzado. Además, estaba el hecho de que el pelirrojo no parecía estar ocultando ninguna herida, los movimientos de su cuerpo siendo algo rugidos pero nunca reaccionando adolorido.
No, a todas luces la única herida mayor que recibió fue en su mano, pero esa herida el la había revisado, y estaba seguro de que no era lo suficientemente grave para sangrar de esa manera.
"Hum..."
Incapaz de encontrar una respuesta a este enigma, Masa negó con la cabeza y se apresuro a seguir a los jóvenes, esperando no perderles de vista. Ya le preguntaría a Maki en otra ocasión sobre lo que sucedió durante la batalla, por ahora, él junto al resto del clan Seto tenían muchas cosas que preparar para los próximos días.
Fin del capitulo 03.
*Ending: Brave Shine – F/SN: UBW Opening*
