¡Hey! ¿Que tal la vida?

Lamento no haber subido capitulo la semana pasada, pero me cambiaron el horario de trabajo a último minuto así que me fue imposible enfocarme en este fic. Debido a eso, los días en los que planeo subir un nuevo capitulo han cambiado, también. En lugar de ser Sábado/Domingo ahora será entre Jueves y Viernes. Este capitulo es el de la semana pasada. Esperen el capitulo de esta semana a mas tardar mañana Viernes en la noche.

ptl: Este fic esta ambientado en el universo de Seto no Hanayome, por lo que la mayoría de los personajes que aparecerán son de esa serie. Aún así, tengo planeas para varios de los personajes del universo de Fate/Stay Night, como Shinji, por ejemplo, hay que ya se menciono algunas veces.

Esperen un par de sorpresas en ese sentido.

genjuki: Gracias por continuar leyendo esta historia, espero siga siendo de tu agrado.

Ahora sí, ¡que comience la historia!

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Tres mujeres y un chico se encontraban parados en el anden cercano al tren a punto de partir. Seto Ren había acompañado a su hija Sun hasta la estación para despedirse de ella. La mujer portaba una expresión que era una mezcla entre tristeza por ver a su pequeña partir, y alegría al darse cuenta lo rápido que había madurado.

"Cuídate mucho, Sun. Cuida tu salud y recuerda no causarle problemas a Shirou-kun o a los Fujimura."

"Lo se, mamá. Descuida, estaré bien."

Ambas mujeres se dieron un abrazo, para después separarse. La madre entonces miro a Taiga y a Shirou, sonriendoles con amabilidad.

"Les encargo a mi hija."

"¡Descuide, Sun esta en buenas manos!"

Exclamo la universitaria, su mano colocándose en su bicep mientras hacia un gesto de fuerza. Shirou solo sonrió con calma, acomodando la bolsa de viaje en su hombro que contenía sus pertenencias.

"Haré mi mejor esfuerzo por asegurarme de que Sun-chan se sienta cómoda en nuestro hogar."

"Me tranquiliza mucho escuchar eso."

El sonido de los altos parlantes les hizo saber que el tren estaba por partir, así que Shirou y compañía se apresuraron a abordarlo.

"¡Me asegurare de llamar regularmente! ¡Por favor cuida de papá!"

Despidiéndose con la mano, Sun le dedico una última sonrisa a su madre antes de que la puerta del tren se cerrara, comenzando así su trayecto hacía lo que sería su nuevo hogar.

Cuarta Melodía: ¡Hemos llegado!

En el mar de Seto, una doncella de espuma

salvó al joven justiciero de la infortuna

La deuda de gratitud pagada debe ser

así que prepárate para reír y llorar

por la historia de amor que acaba de comenzar...

*Opening: Seto no Hanayome: Romantic Summer*

El tren llevaba alrededor de una hora ya de viaje, por lo que el paisaje del mar de Seto había dado paso a un camino que atravesaba las montañas de vez en cuando. Al principio del viaje, Sun había estado mirando por la ventana la mayoría del tiempo, al parecer maravillada por el paisaje externo debido a que esta era la primera vez que viajaba fuera de su pueblo natal. Aún así, pronto fue perdiendo el interés, comenzando a mostrarse pensativa.

Shirou no estaba seguro, pero suponía que la razón era que Sun estaba teniendo sentimientos encontrados. Por un lado estaba la alegría de viajar y conocer lugares que nunca había visto, por otro lado, la tristeza de dejar a su familia y su pueblo atrás. Shirou sonrió levemente ante esto, de nueva cuenta asombrándose por cuan lejos esta chica era capaz de llegar con tal de proteger sus propios ideales de justicia.

Él, más que nadie, era capaz de respetar esa clase de determinación.

Aun así, Shirou pensó que iniciar una conversación para tratar de distraerla de su melancolía era una buena idea. Taiga había ido a comprar comida de una de las maquinas expendedoras al interior de ese tren directo, por lo que recaía en él mantener a Sun animada.

'¡Mira, Sun-chan. Después de estas montañas es posible ver una amplia zona de granjas!'

Es lo que el joven Emiya tenía pensado decir para iniciar la conversación, pero pronto se congelo en su lugar cuando, al mirar por la ventana, un demonio con ojos color sangre le miraba con odio desde afuera del tren en movimiento.

El chico sintió su corazón detenerse por unos segundos ante tan aterradora escena, pero su cerebro pronto le hizo comprender lo que verdaderamente estaba ocurriendo.

Había algo colgado por afuera de la ventana del tren, si, pero no era un demonio. O al menos no un demonio literalmente hablando. La criatura cuyo rostro le miraba en una mezcla de odio y desesperación era el padre de su ahora prometida.

De alguna manera, Seto Gouzaburou se había enganchado a la ventana del tren y los miraba ambos jóvenes mientras su rostro era deformado por el viento que moverse a esa enorme velocidad generaba.

El rostro de Shirou cambio de sentir terror a sentir asombro, para después mostrarse confuso y finalmente resignado. Ahora entendía por que razón no había visto a su futuro suegro despedirlos cuando abordaron el tren.

"¡Todo lo que puedo hacer...! ¡Todo lo que puedo hacer es protegerlaaaaa...!"

Alcanzo a escuchar los apagados gritos del líder yakuza a pesar de la gruesa ventana que los separaba y el poderoso viento que lo golpeaba, por lo que sin duda los gritos del adulto deberían ser bastante sonoros.

"...Ah"

Aun sintiéndose entumecido por lo que estaba presenciando, Shirou solo pudo soltar una ligera exclamación de sorpresa cuando, al entrar a un nuevo túnel, Seto Gouzaburo golpeo con la pared del mismo, soltándose del tren y quedando estampado al muro de concreto del que estaba hecho el túnel. Por un segundo el pelirrojo se preocupo de que el líder yakuza se hubiera herido o quizá algo peor, pero al pegar su rostro a la ventana, pudo verlo a lo lejos, corriendo con todas sus fuerzas detrás del tren, tratando de alcanzarlo aun con lagrimas escapando de sus ojos.

"¿Sucede algo, Shirou-san?"

Al parecer sus movimientos causaron que Sun saliera de sus pensamientos, por lo que ahora lo miraba con confusión. Shirou volteo a mirarla, en su mente tratando de encontrar la manera de explicarle a la chica que acababa de ver a su padre colgado en la ventana del tren, para después caer del mismo y comenzar a perseguirlos mientras lloraba ríos de sangre.

"Umm... No es nada, descuida. Solo me pareció ver una vaca graciosa..."

Termino diciendo finalmente, cerrando la cortina de la ventana.

"¿Es así?"

Sun se mostró aun mas confundida, pero decidió dejarlo pasar.

"Aún así, Taiga ya se tardo comprando esos bocadillos. Espero que no se halla metido en problemas."

Shirou decidió cambiar el tema, notando que su guardián seguía ausente. Sun se inclino un poco, mirando por el pasillo en busca de la mujer.

"Es sorprendente que incluso puedas comprar bocadillos en estos trenes."

Comento con cierto asombro la castaña. Shirou solo le sonrió, inclinándose para tomar su bolsa de viaje que había dejado en el suelo.

"También tienen una gran variedad, incluso hay algunos que nunca había probado antes, como estos que compre..."

El pelirrojo abrió y cierre de su bolsa, buscando los bocadillos que había comprado poco antes, pero entonces su cerebro volvió a congelarse por un momento, su mente siendo incapaz de comprender lo que miraba por segunda vez en ese viaje.

"¿Que estas buscando, bastardo? ¿Nunca habías visto a nadie comiendo chocolate?"

Maki la caracola le miraba desde dentro de su bolsa, su rostro ni siquiera intentando ocultar todo el desprecio que sentía por él. La pequeña chica tomo uno de los palillos de chocolate que estaba comiendo hasta hacia un momento y lo clavo en la frente del pelirrojo, el cual aún se hallaba congelado debido al shock.

"¡Maki-chan! ¿Por que estas aquí?"

Sun pregunto asombrada. El rostro de Maki de inmediato cambio a uno de alegría, saltando al regazo de su mejor amiga.

"¡Pienso ir a Fuyuki también, para cuidar de Sun-sama!"

"¿Ehhh? Tan repentinamente..."

Explico la pequeña mientras abrazaba a la chica y Sun no pudo más que exclamar, sintiéndose sorprendida.

"¿Que deberíamos hacer, Shirou-san?"

"Ahahaha..."

Shirou solo pudo reír con resignación mientras removía el palillo de chocolate de su frente, dándose cuenta de que esta era una batalla perdida.

"¿Que deberíamos hacer? me pregunto también..."

Dijo con voz vacía, un pequeño hilo de sangre cayendo desde su frente todo el trayecto hasta su barbilla.

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"¡Geh!"

"¡¿Que demonios?!"

Shirou y Taiga no pudieron evitar exclamar, sintiéndose totalmente sorprendidos. Justo al salir de la estación de trenes, una gran multitud de personas se había congregado en las cercanías, aunque la mayoría de ellos parecían bastante nerviosos mientras miraban hacía una misma dirección. Dándose cuenta de que algo extraordinario debería estar sucediendo, ambos residentes de Fuyuki decidieron investigar un poco, incapaces de contener la curiosidad.

Fue entonces que se dieron cuenta de su error.

Lo que todas estas personas miraban con interés y cierto temor era una larga limusina negra que estaba rodeada de decenas de tipos vestidos en trajes elegantes. Sin embargo, entre todos ellos también había decenas mas que parecían ir vestidos como pandilleros salidos de una película de delincuentes.

Peor aún, Taiga y Shirou reconocieron a muchos de ellos al momento. Desgraciadamente, estos pandilleros también parecieron reconocer al pelirrojo y su guardián, por lo que pronto uno de los tipos de traje elegante, el líder de ellos aparentemente, corrió hacia ellos, para inmediatamente después hacer una gran reverencia a ambos.

"Señorita Taiga, Joven Shirou. Es un placer ver que ambos han vuelto sanos y salvos. Por favor, acompáñenme por aquí. Tenemos una limusina esperándolos para llevarles a casa."

Anuncio con voz clara el sujeto, provocando que Taiga solo suspirara en exasperación. A su alrededor, todas las personas les miraban con curiosidad, sin duda tratando de averiguar que clase de 'celebridades' eran ellos para ser tratados de esa forma.

"¿Eh? ¿Que esta pasando?"

Una totalmente confundida Sun pregunto, sintiendo cierta familiaridad en lo que presenciaba, pero incapaz de definir el por que. Shirou solo se giro a mirarla, luciendo confundido, pero por una razón totalmente diferente.

"¿Eh? ¿No te lo habían dicho? Fuji-nee es la nieta del líder yakuza del Grupo Fujimura. Estos hombres son miembros de su grupo."

"¡¿Ehhhhh?! ¡¿Shirou-san también es un yaku-hmp?!"

El grito de Sun fue bastante sonoro, por lo que Shirou tuvo que tapar su boca para evitar que mencionara demasiado fuerte la parte de los yakuza. Si bien el Grupo Fujimura tenia muy buena reputación entre los ciudadanos de Fuyuki, eso no quitaba el hecho de que eran un grupo delictivo y la mención de ellos podía poner nerviosa al resto de las personas.

"Yo no soy miembro de los yakuza, pero estoy en buenos términos con Fujimura Raiga-san, el líder del grupo. Como dije, es el abuelo de Taiga, por lo que hemos conversado un par de veces."

Explico el pelirrojo, retirando su mano de la castaña ahora que parecía mas calmada.

"Ya veo. ¡Aún así, debieron decírmelo con antelación! ¡Fue una gran sorpresa para mi!"

"¿Nadie te lo dijo? Que extraño, fue una de las primeras cosas que le explicamos a tu madre."

"¿Ehh? ¿De verdad? ¡Mamá nunca lo menciono!"

Se quejo la castaña y Shirou solo pudo ladear la cabeza un poco, sintiéndose confundido. ¿Por que razón Seto Ren no le había dicho algo tan importante a su hija? ¿Quizá solo deseaba jugarle una pequeña broma?

"Nadie me dijo nada tampoco. ¿Que estaba pensando, Ren-sama? Y el jefe, ¿me pregunto si él lo sabe...?"

La voz pensativa de Maki se escucho provenir desde el interior de su bolsa de viaje, Shirou siendo el único que la escucho debido a su cercanía. Al parecer la madre de Sun en verdad no se lo había dicho a nadie, la pregunta era ¿por que?

"¡Ya les dije, no necesito la limusina! Tenemos pensado tomar un taxi a casa. ¡Solo somos tres personas así que no necesitamos un auto tan grande!"

La fuerte voz de Taiga lo saco de sus pensamientos, la universitaria mostrándose bastante molesta ante la insistencia del miembro de su grupo. El tipo se ajusto la corbata, luciendo bastante nervioso, pero aún así continuó.

"Lo siento, Señorita, pero el jefe fue bastante claro al decirnos que primero deberíamos llevarlos con él. Raiga-sama desea conocer a la... prometida... del joven Shirou."

El sujeto observo por un instante a la joven Sirena, sus ojos examinándola como quien examina las decoraciones de un lugar, tratando de decidir si vale la pena detenerse allí. Sun se encogió un poco ante esto, pero Shirou solo dio un paso al frente, ocultándola así con su cuerpo.

"Entendemos la razón por la que Raiga-san desea conocerla, pero Sun-chan acaba de realizar un largo viaje desde Seto hasta aquí, por lo que pienso que lo mejor sería llevarla a mi casa y permitirle descansar. ¿Podría decirle a Raiga-san que planeamos ir a visitarle mañana por la tarde?"

El pelirrojo miro al adulto con total determinación en sus ojos y este solo le regreso la mirada por unos segundos, para después sacar su teléfono móvil, marcando rápidamente el él.

"¿Raiga-sama? Lamento interrumpirlo... Si, acaban de llegar... Sobre eso, verá..."

El sujeto le explico la situación al líder del clan Fujimura. Hubo un silencio por alrededor de un minuto y poco después el hombre se despidió, terminando la llamada.

"Raiga-sama dice que los espera mañana a las 10 A.M. Si no se presentan, entonces nos enviara a buscarlos. Dice que esto no es negociable."

Anuncio el tipo y Shirou solo asintió, suspirando aliviado. El sujeto guardo el teléfono en su bolsillo, girándose hacía la universitaria.

"Señorita Taiga, nos veremos después."

"Vale, vale."

Dijo, haciendo una reverencia. Taiga solo lo despidió con un gesto de su mano y el sujeto se alejo, caminando hacia la limusina, el resto de su grupo siguiéndolo. Pronto, la limusina comenzó a moverse, alejándose del lugar mientras el resto de los miembros del grupo Fujimura se dispersaban hacia varias direcciones.

Dándose cuenta de que la situación se había tranquilizado, Shirou se giro hacia Sun.

"Lamento todo eso. Ellos no son malas personas, pero son bastante leales a Raiga-san, así que cualquier orden que él les da tratan de obedecerla lo mejor que pueden."

"¡Che! El viejo solo estaba tratando de intimidar a Sun por ser hija de otro clan yakuza. A mi abuelo en verdad le gustan esa clase de clichés viejos."

Taiga comento, luciendo molesta. Sun, por su parte, solo sacudió su cabeza, sus ojos brillando por alguna razón.

"¡No, no! ¡Eso fue bastante genial! ¡Todos actuaban como verdaderos yakuza y lo que ocurrió parecía sacado de una película de mafiosos!"

Exclamo la castaña, al parecer sin sentirse ofendida por el hecho de que habían enviado tanta gente solo para intimidarla. Shirou y Taiga no pudieron evitar sorprenderse ante su actitud, pero pronto el pelirrojo decidió que lo mejor era continuar su camino a casa. Muchas personas los estaban mirando aún, todos luciendo curiosos por la escena que habían presenciado. Sintiéndose incomodo por tener tantas miradas encima, el chico tomo la mano de la castaña para después reanudar su marcha.

"Dejemos eso de lado y apresurémonos. Raiga-san nos espera mañana temprano por lo que será mejor utilizar el tiempo que nos queda para que te acomodes en casa."

Dijo, caminando sin mirar atrás. Fue debido a eso que no se dio cuenta del sonrojo de la joven sirena, tampoco de la sonrisa que se formo en su rostro mientras la chica apretaba levemente su mano, para después exclamar con alegría.

"¡Andando, Shirou-san!"

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"¡Ohhh! ¡Es bastante grande!"

"¡Hehehe! ¿Verdad que es genial?"

Sun fue la que exclamo con total asombro, sintiéndose maravillada. Taiga inmediatamente respondió, sonriendo de oreja a oreja mientras colocaba sus manos a cada lado de su cadera. Los dos residentes de Fuyuki junto a las dos miembros del clan Seto habían llegado finalmente al hogar del pelirrojo, la residencia Emiya. Esta era un enorme terreno ubicado en el extremo norte del pueblo de Miyama, uno de los dos pueblos que conformaban la ciudad de Fuyuki. La casa era de aspecto bastante tradicional y antiguo, al igual que muchas de las residencias que se encontraban en esa parte de la zona, y tal como Sun había mencionado, era bastante grande.

"¿Estas nerviosa, Sun-chan?"

Taiga pregunto, mirando con una sonrisa la manera en la que la joven sirena jugaba con sus manos y la forma en la que el peso de su cuerpo cambiaba de un pie a otro.

"La verdad es que un poco. Todo este tiempo me he estado preparando mentalmente para conocer a los padres de Shirou-san, pero por una razón u otra eso se ha ido retrasando. Pero ahora el momento finalmente ha llegado, así que solo espero poder caerles bien."

Confesó Sun, luciendo totalmente apenada pero esperando que si era sincera la universitaria le ayudaría dándole algunos consejos para dar una mejor primera impresión.

Para su sorpresa, el rostro de Taiga perdió mucho de su animo, mostrándose confundida y un poco preocupada.

"¿Eh? ¿Acaso no lo sabes?"

"¿...? ¿A que se refiere?"

Taiga rasco su mejilla mientras miraba hacia otra parte. ¿Como podía explicarle esto con delicadeza a la chica? Negando con la cabeza, la mayor decidió que la calle afuera de la casa no era el lugar adecuado para este tipo de charlas, por lo que le sonrió con cierta pena a la joven sirena.

"Umm. Te lo explicare con calma una vez que nos hallamos acomodado."

Dijo simplemente, confundiendo aun más a la menos, pero antes de Sun que pudiera preguntar algo más, la voz de Shirou la llamo.

"Sun-chan, a partir de ahora vivirás con nosotros aquí. Espero seas capaz de sentirte comoda."

Dijo el joven Emiya, sonriendo le con amabilidad. Sun le devolvió la sonrisa, tratando de reemplazar sus nervios con determinación.

Insertando la llave del portón exterior para después abrirlo, Shirou se adentro a su hogar, Sun ingresando justo después, mirando con fascinación todo a su alrededor.

"Se siente bastante similar a nuestra casa, pero a la vez es bastante diferente. Quizá sea por que mi hogar esta sumergido bajo el agua y aquí puedo ver el cielo completamente."

Comento la castaña, observando el distante cielo azul. La parte superior del cuerpo de Maki apareció entonces, saliendo desde la bolsa de mano que Sun llevaba consigo.

"¡Guaa! ¡Esta bolsa es bastante pequeña!"

Exclamo la pequeña caracola, estirando sus brazos para hacer tronar sus articulaciones. Shirou parpadeo un par de veces, mostrándose sorprendido. En verdad no se había dado cuenta de en que momento Maki abandono su bolsa de viaje y se introdujo a la bolsa de mano de Sun.

'De verdad es bastante hábil.'

No pudo evitar pensar, recordando la manera en la que le había dado una paliza el día anterior.

'Ahora que lo pienso, el padre de Sun y Masa-san también eran bastante fuertes. Me pregunto si todos las Sirenas son así de fuertes o solo ellos eran una excepción.'

Perdido en sus pensamientos, el chico no se dio cuenta que se había quedado mirando a la pequeña chica hasta que esta exclamo, sonando apenada.

"¡Kyaa! Shirou-san se me queda mirando tan fijamente, que vergüenza~"

La voz tan falsamente dulce de Maki provoco que Shirou la mirara pero ahora con desanimo, sin embargo, Sun solo le sonrió a la pequeña chica.

"Maki-chan, sigues siendo tan tímida como siempre, avergonzarte tan fácilmente."

Shirou no pudo mas que sorprenderse por la inocencia de Sun, notando que la joven sirena parecía en verdad no sospechar nada de la verdadera personalidad de Maki, a pesar de lo que había ocurrido tan solo el día anterior.

"¿Eh? ¿Eh? ¿Que es esta cosita tan linda? ¿Un hada?"

Taiga por su parte mostró una enorme sonrisa, sus ojos brillando con curiosidad al ver a la pequeña chica con aspecto de muñeca hablando y moviéndose con naturalidad.

"Llamándome linda. ¡Kyaa! Que embarazoso~"

Maki continuó en esa falsa voz dulce, engañando con facilidad a la universitaria. Taiga solo llevo sus manos a sus mejillas, mostrándose totalmente encantada.

"De verdad eres una pequeña adorable. ¿Cual es tu nombre? Ah, yo soy Fujimura Taiga."

"Soy Maki, la caracola. Espero nos llevemos bien."

Se presento la chica, sonriendo con alegría. Por un segundo Shirou pensó en poner un alto a toda esa farsa, pero decidió que mejor lo dejaría pasar. Aunque no le agradaba el hecho de que Maki estuviera engañando de esa manera a su guardián, la pequeña Hitman no parecía tener pensado lastimar a Taiga, concentrando todo sus intentos asesinos hacía él, por lo que no había problema si Taiga permanecía ajena a todo eso.

Después de todo, si Taiga descubría que Maki había tratado de matarlo, sin duda se enfurecería y podría tratar de atacar a la caracola. Dejando de lado el si Taiga era capaz de ganarle a la asesina o no, si la heredera del grupo Fujimura entraba en combate directo con un miembro del clan de Sirenas, eso seguramente desataría una guerra de bandas cuyas consecuencias resultarían trágicas para todos los involucrados.

Negando con la cabeza para alejar esos malos pensamientos, el chico avanzo por el pasillo de su residencia, siendo seguido pronto por el resto de sus visitantes.

"Puedes dejar tus cosas aquí por el momento, Sun-chan. Te llevare a ver las habitaciones que tenemos libres, puedes escoger la que más te guste. Por supuesto, Maki-chan también."

"¿Eh?"

La mirada de incredulidad que la pequeña caracola le dirigió casi le hizo reír, pero el chico se contuvo a tiempo, diciéndole en su lugar.

"Aunque la aparición de Maki-san fue algo repentina, afortunadamente tenemos muchas habitaciones disponibles justo ahora así que eres libre de elegir cual será tu habitación. Por supuesto, si Maki-san desea compartir habitación con Sun-chan, eso estará bien, también."

Finalizo, abriendo la puerta de la primera de las habitaciones. El lugar era una habitación tradicional, con tan solo una mesita de te recargada en una cajonera pegada a la pared. Sun observo el lugar, notando que se notaba bastante amplio, quizá tan solo un poco más grande que su habitación en el mar de Seto.

"¿Tu que opinas, Maki-chan?"

Pregunto Sun a la chica, la cual estaba sentada en su hombro derecho. Maki solo miro a su amiga con ojos brillantes.

"¡Si Sun-sama me lo permite, me encantaría compartir habitación con usted! ¡Este es un lugar nuevo por lo que me daría miedo dormir sola!"

Dijo con voz animada y Sun solo rió un poco.

"De verdad, Maki-chan. Eres tan tímida."

"Fuh..."

Un resoplido de burla escapo desde la boca del pelirrojo sin que el pudiera evitarlo, la actuación de Maki llegando a tal punto que al joven Emiya le parecía ridícula. La caracola le miro con enojo, su rostro cambiando a uno mas adecuado para un asesino despiadado.

"¿Ahh? ¿Tienes algo que decir, mocoso?"

"No. Nada en absoluto. ¿Quieren observar las siguientes habitaciones? Tenemos algunas de estilo más moderno, si las tradicionales no les parecen adecuadas..."

Cambio el tema el pelirrojo y Maki solo chisto molesta, mirando hacia otro lado.

Sun se decidió finalmente por una de las habitaciones de estilo moderno, cosa que sorprendió un poco al pelirrojo debido a que estaba bajo la impresión de que la familia de Sun prefería hacer las cosas de manera mas tradicional.

"Bueno, no tengo nada en contra de las habitaciones tradicionales, pero no son muy lindas que digamos..."

Confesó con cierta pena la castaña, causando una sonrisa en el pelirrojo. Sun era una chica de secundaria, después de todo, y aunque no podía generalizar, a la mayoria de ellas les gustaba decorar sus habitaciones con objetos que les resultaban coloridos y lindos, algo que desentonaría bastante con una habitación tradicional.

"Entonces yo tomare la habitación del fondo~"

Declaro Taiga con tono animado, avanzando a saltitos hacía dicha habitación. Una de las condiciones por las que Raiga había aceptado alojar a Sun en la residencia Emiya era que Taiga tendría que mudarse con ellos para supervisar de que nada inapropiado ocurriese entre los dos jóvenes. Shirou se sentía un poco molesto por la falta de confianza que Raiga parecía tenerle en ese aspecto, pero entendía el que, confianza aparte, que dos chicos de secundaria vivieran juntos en esa enorme residencia sin un adulto que los supervisara sería mal visto por los demás.

Claro, el si Fujimura Taiga podía ser considerada una 'adulta' era una cuestión que tendrían que dejar de lado por el momento.

Aún así, Shirou decidió no poner muchos peros a este acuerdo. Sun parecía contenta por poder quedarse a vivir con su futuro prometido y Taiga parecía feliz por finalmente tener una excusa valida para mudarse a la residencia Emiya de tiempo completo. Eran todas buenas cosas al final, concluyó el pelirrojo.

"Umm... Shirou-san. Sobre tus padres... ¿Cuando podré conocerlos?"

La joven sirena pregunto, sintiendo sus nervios a punto de estallar. Ella había estado practicando una y otra vez en su mente la manera en la que se presentaría y la explicación que les daría. La chica se sentía bastante preocupada debido a que no habían podido recolectar ninguna información sobre los padres de su prometido. Todo había ocurrido tan rápido que solo pudieron aprender su nombre, el nombre de la mujer que estaba a cargo de él durante ese viaje, el hotel donde se hospedaban y poco más. El resto de la información aun era un misterio que ella tendría que descubrir poco a poco.

Su pregunta pareció sorprender al chico, pero entonces este sonrió suavemente, sus ojos luciendo melancólicos por alguna razón.

"Descuida, pronto podrás conocerle."

Dijo sin explicar nada más, moviéndose hacía donde Taiga le llamaba desde su nueva habitación. Sun no pudo evitar sentirse algo molesta por la manera en la que Shirou y Taiga parecían estar atrasando las presentaciones de esa manera, pero decidió que lo mejor sería ser paciente.

Una vez decididas las habitaciones, Shirou procedió a mostrarles el resto de las instalaciones. Les mostró donde estaban los baños, la sala, la cocina, y por supuesto su propia habitación, la cual estaba al lado opuesto de la casa. También les mostró el Dojo y el almacén, aunque este último solo lo mostró de manera rápida, haciéndolo ver como un lugar de poco interés (Después de todo, allí era donde el joven practicaba sus escasos conocimientos mágicos, así que era mejor si sus nuevos huéspedes no sentían la necesidad de visitar el lugar de manera regular). Sun se mostró encantada con el Dojo, mencionando que ella practicaba un poco con su katana.

"Ehh~ ¿Sun-chan tiene una katana de verdad?"

Pregunto el joven Emiya con cierta admiración. Las katanas reales no eran nada baratas de conseguir, por lo que él solo había visto unas cuantas durante una visita a un museo hacía meses, pero todo a través de un cristal.

"Umm... Si. Me la regalo mi padre por mi cumpleaños hace dos años, y desde entonces he estado practicando con Masa-san y mi madre un par de veces. ¡Ah! ¡Pero no practicamos usando espadas reales, siempre usamos espadas de madera!"

Se apresuro a explicar la joven sirena y Shirou solo asintió, aún asombrado.

"Hum, hum~"

Ese sonido provino de la boca de Taiga, la cual esbozaba una sonrisa casi felina mientras observaba a la menor.

"Ya veo, ya veo. Dime, Sun-chan ¿Te gustaría tener un duelo conmigo algún día? Déjame advertirte primero. Soy bastante buena~"

Declaro la universitaria y los ojos de Sun brillaron en emoción.

"¿Taiga-san también practica el arte de la espada?"

"Así es~ Soy practicante de Kendo desde que era joven y he estado en algunos torneos."

"¡Increíble!"

Taiga coloco sus manos en su cadera, una a cada lado, luciendo totalmente orgullosa de si misma y disfrutando de la admiración que Sun le mostraba. Shirou decidió que era mejor no dejar que el orgullo se le fuera a la cabeza, por lo que intercedió.

"Fuji-nee ha estado en varios torneos, pero nunca ha ganado ninguno. Bien, es cierto que esto se debe a su falta de seriedad más que a su falta de talento."

"¡Shirou, que cruel! ¡No había necesidad de decirle eso!"

"Si, si..."

Ignorando a la adulta que ahora mostraba lagrimas en sus ojos, Shirou miro hacía Sun, su rostro mostrándose melancólico.

"Bien, solo falta un ultimo lugar por mostrarte, Sun-chan. Por favor acompáñame."

Pidió el joven y Sun le siguió, luciendo confundida por la manera tan formal en la que el chico había hablado.

El lugar al que Shirou les llevo era la habitación justo al lado de la del pelirrojo, una que poco antes habían pasado de largo para ir al dojo. En el momento que llegaron, el rostro de Taiga perdió todo rastro de su anterior humor, mostrándose melancólico por igual. Shirou abrió la puerta corrediza, revelando una habitación de aspecto tradicional que estaba decorada igual que las otras que había visto. O eso pensó ella al principio, pero cuando ingreso, se dio cuenta de que en una pared cercana había otra mesa de té, y sobre ella una pequeña construcción de madera y un par de urnas con incienso se hallaban.

La construcción era un pequeño templo de puertas dobles. Estas puertas estaban abiertas, revelando en su interior la fotografía enmarcada de un hombre de mediana edad.

"Hey, Jii-san. Estoy de vuelta."

La voz de Shirou sonaba casual, pero su voz fue suave y sonaba nostálgica. El chico se acerco al templo, arrodillándose frente a él e inclinando su cabeza ligeramente, haciendo una pequeña reverencia.

Shirou procedió a limpiar las cenizas del incienso quemado en las urnas, sus movimientos siendo los de alguien que estaba acostumbrado a la labor.

"Jii-san, me gustaría presentarte a alguien. Estoy seguro de que te sorprenderías de escuchar lo que nos sucedió."

Continuo el chico, sonriendo ligeramente al imaginar la reacción que su padre adoptivo sin duda tendría ante la noticia de que el joven estaba comprometido. Sun había permanecido en silencio todo ese tiempo, su rostro mostrando confusión y cautela.

"¿Shirou...san?"

Pregunto la chica, teniendo un mal presentimiento. Ella sabía que era bastante rudo interrumpir a una persona cuando esta estaba frente a un altar, pero Sun necesitaba confirmar que esto no era lo que su mente le estaba indicando.

Shirou colocó un incienso nuevo en cada urna y, una vez terminada su labor, dirigió su mirada hacia Sun, moviéndose a un lado para permitirle a la chica observar con facilidad el altar.

Shirou le sonrió con gentileza entonces.

"Escuche que el clan Seto nos había investigado a Taiga y a mí antes de invitarnos a su hogar, por lo que en verdad pensábamos que ustedes ya estaban enterados sobre el fallecimiento de mi padre hacia unos años. Lamento que tuvieras que enterarte de esta forma."

Explico el chico, su rostro mostrando que en verdad se sentía apenado por darle esta noticia tan repentina a la chica. Sun miro al pelirrojo, aún sintiéndose impactada, después miro a Taiga, pero esta solo le regreso una sonrisa de disculpa.

'¿Que hay de la madre de Shirou-san?'

Sun tuvo el deseo de preguntar, pero las palabras se quedaron atrapadas en su garganta, temerosa de conocer la respuesta. Aún así, el pelirrojo pareció ser capaz de comprender la pregunta en su mente, por lo que respondió con calma.

"No puedo estar del todo seguro, ya que ocurrió hace algún tiempo, pero al parecer mis padres biológicos fallecieron durante un incendio, dejándome huérfano. Jii-san... Emiya Kiritsugu fue quien me adoptó poco después de eso. Umm... de verdad lo siento, pero tampoco tengo una madre a la que presentarte..."

Finalizó Shirou, pareciendo en verdad bastante apenado por no poder cumplir las expectativas de la chica; rascando su mejilla mientras miraba a la pared. El corazón de Sun se apretó en ese momento, su mente siendo incapaz de procesar lo que estaba escuchando. Fue entonces que recordó la forma tan casual en la que ella había estado preguntando por los padres del chico, ingenua a la tristeza que hablar de ellos sin duda les causaba a sus anfitriones.

'¡Lo lastime! ¡Sin duda alguna, lo lastime!'

"¡¿Sun-chan?!"

Antes de que ella misma se diera cuenta, Sun se había arrodillado frente al chico, sus brazos lanzándose alrededor del joven y llevándolo hacia su pecho, abrazándolo fuertemente.

"¡Shirou-san, lo siento tanto! No lo sabía y aún así..."

La voz de Sun sonaba quebradiza y en sus ojos apretados por el remordimiento pequeñas lagrimas se estaban formando. Debido a su posición, Shirou era incapaz de ver su rostro, pero por el sonido de su voz y el temblor en su cuerpo, el chico pudo hacerse una idea de los sentimientos que deberían estar desbordándose en el pecho de la castaña.

"¡Esta bien, Sun-chan! ¡No hiciste nada malo y no estoy enojado ni nada por el estilo...!"

Trato de explicar el chico, pero le costaba trabajo expresarse debido a la pena que estaba sintiendo en ese momento debido al lugar donde su rostro se apretaba.

Eso y el hecho de que Sun era mucho más fuerte de lo que sus delgados brazos podrían aparentar. Al parecer el cuerpo de las Sirenas en verdad era mucho mas fuerte que el de un humano promedio. Esos pensamientos cruzaron por la mente del pelirrojo en un intento por distraerlo de su posición actual.

"¿Eh? ¿Cerezos de nuevo? ¡¿De donde salen?!"

Shirou escucho la voz sorprendida de Taiga, además de ese canto melancólico escuchándose en algún lugar en la lejanía. Además, estaba seguro de que la repentina oscuridad que lo invadio no tenia mucho que ver con el hecho de que sus ojos estaban siendo cegados por el cuerpo de Sun.

"Pensar que he lastimado de esta manera el corazón de mi futuro esposo... ¡Esto es una vergüenza para las Sirenas de Setouchi!"

Sun anuncio con fuerza, su voz solemne demostrando su profundo arrepentimiento. Shirou trato de negar con la cabeza para indicarle a Sun que no tenía nada de lo que sentirse culpable, pero pronto se dio cuenta de que esa clase de movimientos en esa posición eran bastante malos para su corazón de adolescente, por lo que opto por levantar su mano y sacudirla de un lado a otro, hablando con firmeza.

"¡De verdad, Sun-chan, estoy bien! Es verdad que la muerte de mi padre fue bastante difícil, ¡pero él me dejo muchos recuerdos buenos ademas de valiosas enseñanzas! ¡Así que no te preocupes por ello!"

Los brazos de Sun perdieron algo de su fuerza, por lo que Shirou pudo alejar su rostro varios centímetros del pecho de su prometida, su rostro tan rojo como su propio cabello por la vergüenza. El chico en verdad quería alejarse mucho mas, pero los brazos de Sun aún lo rodeaban por lo que Shirou decidió no hacer ningún movimiento brusco por temor a que la chica lo apretara de nuevo contra ella.

Sun le miro, sus ojos luciendo preocupados pero a la vez mostrando cierto alivio ante las palabras del joven en sus brazos.

"¿Lo dices en serio, Shirou-san?"

Pregunto con cierta cautela la chica y Shirou solo le sonrió, su rostro aun apenado.

"Lo digo en serio, Sun-chan. Estoy bien. Pero agradezco que te preocupes de esa forma por mi."

"Ya veo..."

El rostro de Sun recupero su sonrisa mientras la chica frotaba el resto de lagrimas de la esquina de sus ojos...

"Fuuh, Fuuh~ Están que arden~"

"¿Eh...? ¡Ah!"

Dándose cuenta de la posición tan intima en la que estaban, ambos jóvenes se separaron de un salto, sentándose de rodillas en el suelo mientras se daban la espalda el uno al otro; sus rostros coloreados de un color rojo carmesí. Taiga soltó una gran carcajada ante esto y Shirou solo tosió en su mano, tratando de recuperar la compostura.

"De cualquier forma, Sun-chan, permite me presentarte a mi padre adoptivo, Emiya Kiritsugu."

Dijo el pelirrojo y Sun respiro profundamente, para después soltar el aire poco a poco.

Sun se dio la vuelta, se movió hasta en frente del altar y después hizo una profunda reverencia, colocando sus manos en el suelo frente a ella.

"Es un placer conocerlo, estimado padre. Soy Seto Sun, hija de Seto Gouzaburou y Seto Ren. He recibido el honor de ser la esposa de su apreciado hijo."

Declaro con voz clara la joven sirena, para después reincorporarse, una sonrisa amable en su rostro.

"Le prometo que cuidare de él."

Finalizo la chica y Shirou solo pudo sonrojarse ante las palabras de su prometida, rascando su mejilla de manera inconsciente. Buscando en que distraer su mente de la pena, el chico miro la manera en que Maki estaba sentada con las piernas cruzadas, sus ojos cerrados se apretaban fuertemente y sus dientes rechinaban levemente debido a la presión que ejercían entre ellos.

En resumen, Maki lucia bastante irritada en ese momento. El pelirrojo no tardo en caer en cuenta de que la pequeña caracola debía estar furiosa por la forma en la que Sun le había abrazado segundos antes, pero lo que el chico no era capaz de entender era la razón por la que Maki no lo había convertido en un colador con ayuda de sus balas super sónicas todavía.

¿Quizá era por que no quería demostrar su verdadera naturaleza frente a Taiga? ¿O no quería iniciar una batalla bajo la mirada de Sun?

Al parecer sintiendo su mirada, Maki abrió los ojos, observándolo con intensidad.

"Me parece de bastante mal gusto iniciar una pelea enfrente de un altar. Nada más."

Explico la caracola, levantándose de su lugar y caminando hacia la puerta por la que habían llegado.

"Aun así, tomarte la libertad de abrazar a Sun-sama de esa manera... ¡Más vale que estés preparado, maldita cucaracha de mar, por que a partir de mañana haré tu vida un infierno!"

Declaro con firmeza para después dar un gran salto, perdiéndose mas allá del tejado. Shirou solo asintió, agradecido de haber podido evitar un conflicto innecesario. Mirando hacia afuera, Shirou noto que el sol comenzaba a ponerse, el cielo tiñéndose poco a poco del color anaranjado del atardecer.

"Antes de hacer nada más, creo que lo mejor será empezar a preparar la cena."

Anuncio el pelirrojo a las dos mujeres aun presentes, levantándose mientras sonreía.

"¡Ohh! ¡La comida de Shirou-chan! No puedo esperar~"

"¿Shirou-san sabe cocinar? Increíble..."

Taiga comenzó a seguir al pelirrojo mientras empujaba gentilmente a Sun por la espalda, la joven sirena dejándose llevar simplemente. La sonrisa de Shirou aumento al escucharlas. A pesar de que solo fue por menos de una semana, los últimos días se habían sentido como todo un año completo, por lo que el joven Emiya se sentía bastante animado ante la idea de visitar su cocina de nueva cuenta.

¡Les prepararía un banquete a Sun-chan y compañía!

Fin del capitulo 04.

*Ending: Brave Shine – F/SN: UBW Opening*