¡Hola a todos! Continuamos con la cita de Mukuro y Shidou, este capítulo me llevó unas horas de sueño, pero que están bien invertidas, espero que les guste mucho y que lo disfruten.
Canibal2000, es bueno verte en la sección de reviews, igual creo que te entiendo más y me gusta más en notas de voz, pero bueno. Me gusta que Mukuro te agrade tanto y ser lo primero que lees en mucho tiempo (eso explica varias cosas XD), pero no, amiguito, esto no será un spinoff, ni harem.
Mio Takamiya, gracias por tu comentario, es bueno tenerte por aquí de nuevo, me agrada que Mukuro te agrade y espero que este capítulo también, espero te haya ido bien en tus exámenes.
Este maravilloso mundo
Capítulo 18: Alma gemela
Por fin estaba pasando y aun con las bajas de hace un momento, todo iba bien, no lo esperó así debido a su negatividad, pero lo deseó, ahora más que anteriores días, deseó que este fuera un buen día que recordaría por siempre y, tal vez, dejaría una marca en su corazón.
Caminando por el gran centro comercial donde había todo tipo de tiendas; de calzado formal y casual, de ropa en general, de ropa interior, de comida rápida, de accesorios, de electrodomésticos, de celulares y otras cosas, con el lugar perfectamente iluminado y brillante, con varias personas platicando en mesas con sombrillas, cerca de la fuente, comiendo y andando hacia objetivos desconocidos, mientras daban una vista rápida a las tiendas.
Podía sentir fácilmente la suavidad de su mano, la tranquilidad al verla de perfil, con una pequeña sonrisa y cierto brillo en sus ojos, como si estuviera esperando algo, también podía sentir la fuerza de su corazón al moverse más lejos de su lugar central, así como que sus mejillas estaban de color carmín, un chico y una chica, dando un paseo juntos, parecía algo normal, pero este evento tenía otro nombre más especial. Era una cita.
«No le he dicho nada en todo este tiempo, dije que nos íbamos a divertir, pero no sé nada de Mukuro-san, excepto que es muy linda. Debe haber algo que pueda decir, con Origami no tuve este problema, estamos en la misma escuela y ella fue la que empezó a hablar, yo solo contesté, pero ahora no sé qué decir, debe haber algo de lo que pueda hablar». Shidou trató de encontrar un tema de conversación, lo primero que se le ocurrió fue hablar de sus poderes, pero negó con la cabeza; ese tópico era una mala idea, incluso si era interesante, pues la chica se había sentido mal por ello. «No quiero que se ponga triste de nuevo, quiero que ella disfrute esto, ya me ha hecho muy feliz con tan pocas cosas, debo hacer algo».
«Shidou-san es muy amable, sintió que algo estaba mal, incluso si le dije que no, realmente no debo hacer algo inadecuado en esta situación, es una cita. Mi primera cita, con Shidou-san». De alguna forma, eso lo hacía feliz. La preocupación genuina del chico, el que fuera tan considerado, que le tomara de la mano como ella conocía de las citas, incluso si ambos no sabían mucho, realmente no podía saberlo, después de todo, no tenía esos conocimientos y preguntarlos con su familia ya no era una opción. «No debo de pensar en esas cosas, es inadecuado preocupar a la persona con la que estás saliendo, una cita es un evento en la que dos personas salen juntos y disfrutan».
Una vez recordó eso, se detuvo de repente y Shidou no se dio cuenta, por lo que al seguir caminando, llegó el momento en que su brazo quedó estirado y por la inercia, se detuvo a tiempo, antes de jalarla con él.
—¿Mukuro-san? —preguntó un poco preocupado, internamente se sintió un tonto por no darse cuenta de su alrededor—. ¿Qué pasa?
—Shidou-san, ¿te sientes bien? —preguntó un poco insegura, sin verlo al rostro—. Es decir, ¿disfrutas estar conmigo en esta cita?
—Claro que sí, lamento no haber dicho hasta ahora, es que no sé qué decir. Lo siento, creo que estoy haciendo todo mal, perdón, Mukuro-san, pero definitivamente tú no eres el problema, estoy disfrutando esto, ¡de verdad! —dijo con toda la seguridad del mundo, aunque estaba decepcionado de sí mismo por decir todo, agachó la cabeza—. Debo ser muy mal compañero de cita…
Mukuro dio una leve risita, pero él no la sintió como una burla, sino como algo lindo, su voz había sonado suave y divertida, si podía hacerla reír, esto era un avance.
—Lo siento, es inapropiado reírse en esta situación, pero no pude evitarlo. —Ella tomó ambas manos entre las suyas, Shidou no tuvo más opción que alzar la cabeza, pero ella vio a su cuello, no a la cara—. Me alegra que mi primera cita sea contigo, no has hecho nada malo, tu compañía me resulta confortante, yo no sé muchas cosas sobre ti, excepto lo que siento cuando estoy contigo. —Shidou se sonrojó bastante, ella no estaba mintiendo, no se estaba burlando de él, estaba siendo tan sincera que parecía un sueño—. No sé muy bien qué hacer, tú ya has tenido una cita antes, Shidou-san, y por lo que he visto, cuando buscaba a otra persona que tuviera un ángel como yo, pude observar como tratabas a tu amiga, debes ser popular entre las chicas.
—N-No… No creo que lo sea —contestó un poco nervioso, tomando sus manos por instinto—. Eres muy amable, Mukuro-san, pero no soy lo que crees, en la escuela no soy nada popular ni nada de eso.
—¿En serio? —preguntó con ligera duda, se notaba en su cara al quedar con la boca levemente abierta, él seguía rojo, se preguntaba qué es eso que sentía ella al estar con él—. Bueno, tal vez es que me adelanto, pero no puedo pensar de otra manera.
—¿Por qué lo dices?
Ella lo soltó y señaló a la fuente, así que caminaron hasta ahí y se sentaron. Shidou pensó que esto era malo, pero la expresión de Mukuro era de un poco de nervios, tal vez no debió de haber hecho esa pregunta, pero ya era tarde para arrepentirse.
—Creo que soy extraña, tal vez me falta conocimiento sobre muchas cosas, no, eso no es un error, es un hecho, hay muchas que no sé. Siento las cosas muy diferentes desde que tengo a Mikael dentro de mí, aunque creo que el origen es mucho más antiguo. —Agachó un poco la cabeza y teniendo su palma encima de su mano, en sus piernas, la apretó un poco—. Shidou-san… Muku ha estado sola mucho tiempo, Muku entendía que no había alguien responsable de su situación. —Shidou abrió grandemente los ojos, ella hablaba tranquila, pero por la manera, se dio cuenta que no era del todo ella misma—. Pero Muku no sabía por qué eran así las cosas, ¿por qué lo que sabía no era verdad?
—¿Qué no era verdad, Mukuro-san? —preguntó un poco indeciso, no sabía bien si hablaba con ella o con su ángel.
Ella agachó la cabeza y sus ojos dorados volvieron a tener brillo, además de que las emociones se mostraban en su cara, dejó de apretar su mano. Tenía que decirlo, Shidou tenía toda su confianza y tal vez sería tonto confiar en alguien en tan poco tiempo, pero ella era extraña, se guiaba de lo que sentía y ella sentía que podía ser honesta, decir las cosas que no se dicen en estos momentos.
—Está bien si no quieres decirlo, lamento haber preguntado…
—Shidou-san… —dijo al tratar de verlo a los ojos, pero no podía, así que miró a su cuello, mientras su boca estaba seca—. Esto debe ser anticuado, pero cuando veo a alguien a los ojos, siento que puedo ver la verdad, y que esa persona también puede hacerlo, es una costumbre que tengo muy marcada, por eso quisiera verte a los ojos, pero no puedo, aun así, incluso si esto significa que estoy equivocada, esta es la verdad: no todos tenemos familia.
Shidou tembló ligeramente, ella agachó más la cabeza, también pudo ver como apretaba su falda entre sus manos, como intentaba seguir hablando, pero acababa en nada, solo con la boca levemente abierta, como si su voz se hubiera apagado.
De seguro su garganta estaba atascada con algo invisible, sin embargo, podía sentirlo, de seguro que su corazón ardía, de seguro su mente estaba llena de heridas, de seguro sentía que su cuerpo se quebraría con el mínimo empujón, conocía esa sensación, la había vivido durante años, sin embargo, él estaba acompañado.
—Existen personas que no aman… ¿Es eso… posible, Shidou-san? Porque… —dijo con voz rota, como si luchara por salir, pero al mismo tiempo reteniendo algo, él no sabía qué hacer más que escuchar—. Porque eso es… Un sentimiento, todos tenemos sentimientos, todos nacimos de una madre que tiene una pareja del sexo opuesto, puede que en el futuro, estemos solos porque esa persona especial que esperas, aun no llega, pero la pareja de la que provienes, la familia, no te abandona… Eso es lo que sé, es lo que debe ser, ¿n-no es así?
«Mukuro-san, lo siento mucho». Veía su cabeza agachada, toda su felicidad se había ido, era su culpa y se arrepentía desde lo más profundo de su corazón, conocía su dolor; había sido propio hace unos años, por eso sabía que por dentro, su alma estaba rota.
—Lo que sé y lo que siento que es… Nunca han coincidido… —Ella derramó lágrimas sin poder cerrar los ojos, estaba arruinando la cita y agachó más la cabeza, para que él no la viera, sería inapropiado, pensaba—. Nunca… Desde el principio… Nada es como debería ser…
Shidou recordó cuando eran solo su hermana y él, junto con otros niños que estaban tan solos como ellos, preguntándose cuando alguien vendría por ellos, cuando alguien bondadoso les mostraría eso que estaban esperando hace muchísimo tiempo, tal vez desde que tenían uso de razón, cuando conocerían eso que veían afuera del lugar donde siempre estaban, como aislados del mundo, en un campo de concentración. Sí, esperaban ser adoptados por alguien que los quisiera.
Y veía a gente que estaba acompañada; se divertían, se reían y se querían, podía sentirlo solo con verlo, pero a ellos nunca los miraban así, como si no fueran lo mismo, conocían que no debería ser así, pero los sentimientos le da razón a las cosas y sentido a la vida, entendía perfectamente la diferencia de saber y de sentir, esta última es la verdad, es lo que te guía a seguir, incluso en un camino de sombras.
—Mukuro-san… Lo siento… Siento todo lo que sientes, no importa si tengo eso que antes no tenía, no importa lo feliz que eso me ha hecho, no puedo olvidarlo; todos los días no tenían sentido, el único especial era cuando habían visitas, esperando ser escogido, ser de interés, esperando no ser ignorado —dijo con la cabeza agachada, también apretó los puños, Mukuro alzó un poco la mirada al escuchar su voz tan triste—. No se puede olvidar, ¿verdad? Nadie debería estar solo, sé que no es culpa de nadie, sé que no entiendo porque las cosas son así, sé que no deberían ser así… Y también sé… Que solo me destruía por dentro el saber que esto no era normal, que no era como los que veía afuera, pero después de tanto tiempo, sientes que esto es lo que toca… Y no puedes hacer nada, solo esperar… Esperar una oportunidad… Que alguien nos quiera.
Shidou la tomó de sus hombros y ella alzó la mirada, ya no estaba llorando, había una sensación diferente en su pecho, él no estaba llorando, aunque casi lo hace. Alejó la mirada, pero él recordó la costumbre de Mukuro, así que apretó un poco sus hombros por su nerviosismo.
—Mírame, Mukuro-san, tengo algo que decirte, y no quiero que sepas qué es, quiero que sientas que lo es. —Ella abrió un poco más los ojos, no estaba pensando con claridad, sabía que no debía hacerlo, igual Shidou, pero quería hacerlo por ella—. Por favor, no me ignores, ambos hemos tenido suficiente de eso, ¿no lo crees, Mukuro-san?
—Shidou-san… —respondió en un hilillo de voz, levantando su cabeza para verlo a los ojos, pudo ver que estaban cristalinos, pero su pupila estaba estática, viéndola fijamente a sus ojos dorados, lubricados por tantas lágrimas.
Shidou sonrió como pudo, en su garganta también había un nudo, después de todo, sin importar que tenía padres desde hace unos años, sin importar que tan linda era Kotori y lo mucho que la amaba, hay cosas que nunca se olvidan, por más que se entierren, las heridas al alma no se pueden curar con nada, solo se pueden soportar.
Ella sonrió un poco y se limpió un poco las lágrimas, los ojos de ella brillaron de nuevo, pero por un momento, él pudo ver un leve brillo rosado en sus pupilas que desapareció rápido, en él se mostró levemente, pero ella no pudo verlo al limpiarse las lágrimas.
«Quiero disculparme por todo lo que te hice decir, no es malo decir lo que sientes, pero no quería hacerte llorar… Yo sé cómo te sientes, lo sé muy bien, incluso si no estaba completamente solo, yo no quiero que te sientas así, estaré contigo, te apoyaré, así que no llores más, yo… seré… seré…». Shidou empezó a ver a Mukuro más frágil que antes, la miraba fijamente y el nudo en su garganta iba despareciendo y se sonrojó.
—Yo voy a… Yo voy a quererte, Mukuro-san. —Ella se sonrojó levemente, parpadeó varias veces, pero no sentía que él estaba mintiendo, dejó de verlo a los ojos, tenía miedo de que sus poderes eran la causa—. Voy a estar ahí, desde ahora, podrás contar conmigo, nadie debería de estar solo, no quiero que te sientas sola, quiero que seas feliz. Y también quiero…
Estaba a punto de hablar, pero no pudo, los mensajes de texto de la anterior noche llegaron a su mente, el poder de su ángel había desaparecido casi por completo, se dio cuenta de lo que estaba a punto de decir, pero esas palabras ya se las había dicho a alguien más, a alguien que quería.
Sin embargo, había dicho la verdad en todo este tiempo, solo que a diferencia de siempre, tuvo la fuerza para decirlo, y eso solo fue porque la vio a los ojos, aun con todas las advertencias, aun sabiendo que tal vez esto estaba mal, en su corazón sentía otra cosa; algo especial.
En ese momento, la abrazó con fuerza, haciéndola sonrojar, ella volvió a llorar y lo rodeó con sus brazos. Eso especial seguía ahí, cada vez tomando más fuerza, dominando su mente y extendiéndose por su cuerpo, abrazando su cuerpo para darle calor, para demostrarle que era importante, para expresar con creces lo que las palabras no podían, porque todo esto se resumía en tan solo dos palabras en una oración simple, pero poderosa.
—No llores más, Mukuro-san —dijo con una sonrisa, incluso si ella no lo podía ver, acarició su cabeza y puso sentir lo sedoso que era su cabello rubio, ella descansó su cabeza en su hombro, con los ojos cerrados y cierta paz en su rostro.
«Querida hermana, sentí que me querías, sentí que era especial para ti, como tú lo eras para mí, incluso ahora, no creo que lo que siento por ti pueda esfumarse, incluso si es algo no palpable. Pensé que era la única extraña, otro error más: pensar que me entenderías, tú y yo no somos iguales, por eso preferiste a alguien que sí lo era». Abrazó más fuerte a Shidou y sonrió un poco, no quería dejarlo ir, se sentía protegida, querida, importante y feliz. «Lo encontré, hermana, encontré a alguien que me quiere, es lo que yo siento, de nuevo, tal vez sea un error, tal vez esté sintiendo de más, como lo hice contigo. Y sí lo es, no importa, porque quiero a Shidou-san».
—Gracias, Shidou-san —dijo con una voz más tranquila, se alejaron un poco, ambos más tranquilos, pero ella no lo vio a los ojos.
—No. Gracias por confiar tanto en mí, sé que no es fácil decir estas cosas, pero la próxima vez, no te preocupes, te escucharé y te apoyaré —dijo con una sonrisa cálida y acariciando su cabeza, ella sonrió con un sonrojo en las mejillas—. ¿Estás bien?
—Todo es gracias a Shidou-san, soy muy feliz.
«¡Es tan linda!» Shidou se sonrojó de nuevo, pero agitó la cabeza para alejar esos pensamientos.
—Entonces, sigamos con nuestra cita, ¿qué te parece si vemos algo por ahí? —preguntó al señalar una tienda de accesorios y otras cosas, fue lo primero que se le ocurrió, no quería seguir hablando de cosas tristes, ella asintió con la cabeza y volvió a tomar su mano.
—Shidou-san, tú también puedes confiar en mí, así que, la próxima vez, yo también te apoyaré, te haré feliz también, tanto como tú lo has hecho por mí ahora. —Lo soltó e hizo una reverencia—. Muchas gracias, no hay palabras suficientes por todo lo que hiciste, pero te lo agradezco mucho.
—¡N-No hay necesidad de hacer eso! —dijo un tanto nervioso, estaba muy sonrojado, ella solo sonrió al verlo así, el chico se rascó la cabeza, seguía pensando que Mukuro era muy linda. «Ya lo hiciste, Mukuro-san. Estoy muy feliz».
Sin más, ambos entraron a la tienda, donde vendían pulseras, accesorios para el cabello, collares, aretes, anillos y relojes. Mukuro se dedicó a observar los diseños, pero se fijó especialmente en los que tenían formas de estrellas, de lunas, de soles, de todas esas cosas del espacio exterior, a ella le gustaban las estrellas y se lo comentó a Shidou.
—Es muy bonito, estoy seguro que te quedaría muy bien —dijo a sus espaldas, ella tenía la pulsera en sus manos—. Póntela.
—Es inapropiado, esto no es mío hasta que lo compre, no debería de usarlo.
—Entonces, te lo compraré. —Sonrió al verla sonrojada, ella sonrió un poco después, pero luego negó con la cabeza.
—No tienes por qué hacer eso, Shidou-san… Está bien, solo la dejaré donde estaba. —Regresó la pulsera a su lugar, pero él se acercó para tomarla.
—Es un regalo para ti y con eso no tengo problemas.
Mukuro no pudo decir nada, pero estaba feliz, salió tomada de la mano con él, en su mano izquierda tenía la pulsera puesta, esta era metálica, hecha de estrellas, pero también colgaban medias lunas y soles, incluso si no era muy llamativo, a ella le había gustado y verla feliz, para Shidou, era más que suficiente.
¡Hasta aquí lo dejo!
Creo que fue un capítulo muy intenso, lleno de sentimentalismo y de emociones encontradas, espero les haya gustado y que hayan sentido algo. Como dije antes, esta es mi versión de Mukuro, si no es así en la novela, la verdad no lo sé, solo leí un fragmento y me he guiado de eso y de la wiki, además de cosas que le he añadido en esta historia.
Sin más, espero verlos en el siguiente capítulo.
