Ugg. Un día tarde después de una semana de retraso *Cae al suelo de rodillas* orz.

Lamento el retraso, pero me devolvieron un documento en el trabajo para revisarlo aún cuando se suponía que ya lo habían aprobado, así que tuve que ponerle toda mi atención. El día en que sea capaz de vivir de mis pasatiempos (si es que ocurre algún día) aun esta demasiado lejos *Se sienta mirando al horizonte*

Aún así, por fortuna solo fue una revisión menor y ya esta hecho. Al igual que este capitulo. *Orgulloso de si mismo*

Genjuki: En esta historia Shirou apenas esta cursando su segundo año de secundaria, mientras que la guerra por el Grial ocurre en preparatoria, lo que sería unos dos-tres años a partir de aquí, por lo que no estoy del todo seguro. Es decir, si me gustaría llevar este fic hasta ese punto tan importante del universo F/SN e incluso tengo algunos planes para la Guerra por el Grial; pero a menos que acelere bastante el paso de la historia y me salte muchos eventos, es probable que eso no ocurra pronto. Lo siento si era uno de los sucesos que esperabas ver con ansias.

Metastable: The same thing that I just told, Shirou is only in middle school right now and the Holy Grail War happens in high school so unless I skip a lot of things, it will take some time until the war happen. I'm sorry if you were hoping for it to begin soon.

Eso dicho, este capitulo me causa sensaciones encontradas. Estoy bastante contento del como unas partes resultaron, pero algunas otras no me terminan de convencer, pero por más que trate de reescribirlas, no pude más que llevarlas al punto de que dije "vale, ni malo ni bueno"; por lo que cualquier consejo o crítica es bien recibido.

Aún así, espero que esta historia siga siendo de su agrado. Pronto las cosas comenzaran a tomar rumbo y a diferir de la historia original, por lo que se podría decir que todo lo anterior no fue mas que un muy extendido prólogo.

Ahora sí, ¡Que comience el fic!

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Shirou coloco el último de los adornos en la habitación, un pequeño florero de cristal que iba encima de la pequeña estantería. El chico soltó un suave suspiro, luciendo contento ante el trabajo bien hecho.

"Con esto hemos terminado, muchas gracias, Shirou-san. Lamento haberte hecho ayudarme tanto."

"Descuida, no fue ningún problema, Sun-chan."

Dijo simplemente el pelirrojo, mirando a su alrededor. Ambos jóvenes se hallaban en la habitación que ahora pertenecía a Sun, terminando de acomodar las pertenencias de la chica. Para sorpresa de ambos jóvenes, un pequeño camión de mudanzas había llegado temprano en la mañana, llevando algunos muebles y objetos personales que eran propiedad de Sun. La chica se alegro bastante al darse cuenta de que muchas de las cosas que se había resignado dejar en su hogar en Seto estaban allí, así que rápidamente ella y Shirou se hicieron a la tarea de acomodarlos. Shirou notó varias linternas de papel con la frase 'Clan Setouchi' escritas en ellas, pero decidió no prestarles demasiada atención ni preguntar la razón por la que estaban allí.

Taiga había salido a primera hora del día, dirigiéndose a su hogar en la residencia Fujimura para preparar las cosas que tenia pensado llevar consigo al mudarse. Es así que después de desayunar la universitaria saco su moto del garaje y salio disparada a las calles de Fuyuki a una gran velocidad.

"Ahora que eso esta hecho, creo que sería bueno preparar algunas cosas antes de ir a visitar a Raiga-san."

Colocando una mano detrás de su cuello, el joven Emiya movió su cabeza un poco para hacer crujir sus articulaciones. Las cosas de Sun no habían sido demasiado pesadas, pero algunos muebles habían sido incómodos de mover.

"¿Hay algo que te gustaría hacer antes de ir?"

Pregunto el chico, mirando la hora en el reloj despertador de Sun. Eran apenas las 8:15 am, por lo que les quedaba al menos una hora libre antes de tener que salir hacia su compromiso. Sun coloco una mano en su mejilla, luciendo pensativa.

"Umm... Hay algunas cosas que me gustaría comprar..."

Shirou asintió, recordando que la noche anterior se habían terminado todos los ingredientes que compraron así que era necesario re abastecerse.

"Ya veo. ¿Por que no te muestro el vecindario mientras hacemos las compras, entonces?"

"¡Um! ¡Me encantaría!"

Exclamo la castaña para después mirar hacia un lado.

"Maki-chan, ¿quieres ir con nosotros?"

La pequeña caracola estaba terminando de acomodar sus cosas en uno de los cajones de la cómoda cercana a la cama. Se había decidido que ese cajón le pertenecería a ella para colocar sus cosas. Maki termino de doblar su ropa y se giro hacia Sun, sonriendo le con emoción.

"¡Si quiero ir, Sun-sama!"

Anunció y Sun extendió su mano hacia la pequeña chica. La caracola salto de inmediato a ella y después dio otro salto, esta vez hacia el hombro de su amiga.

"¡En marcha!"

"Haha, Maki-chan, en verdad."

Sun rió suavemente ante la manera tan animada en la que Maki se comportaba. Fue entonces que noto la expresión complicada en el rostro de Shirou.

"¿Sucede algo, Shirou-san?"

"Ah, solo me preguntaba si las cosas estarían bien llevando a Maki-san con nosotros..."

Confeso y los ojos de Maki mostraron un dejo de furia.

"¿Seguramente no estarás pensando en salir a pasear tu solo con Sun-sama, verdad?"

Dijo con voz intensa, una vena resaltando en su frente, pero Shirou solo negó con la cabeza.

"No es eso, es solo que me preocupa de que alguien vea a Maki-san. Después de todo, guardar el secreto de las Sirenas es sumamente importante."

"¡Oh! Es sobre eso."

Explico el joven Emiya y el rostro de Sun se ilumino en entendimiento. Maki solo chisto, luciendo ofendida.

"No me tomes a la ligera, mocoso. Soy una de los mejores miembros del Clan Seto. Esconderme de la mirada de los humanos es pan comido para mí."

Shirou estuvo pensativo unos segundos, pero pronto recordó la manera en la que la pequeña caracola lo había seguido por toda la ciudad y sin que el chico pudiera detectar su ubicación. De hecho, la única razón por la que pudo enfrentarla directamente fue por que Maki había decidido mostrarse directamente.

Asintiendo convencido, el pelirrojo continuo.

"Supongo que no habrá ningún problema entonces. Iré por mi billetera. Las espero en la entrada en unos minutos."

Dijo simplemente y Sun asintió.

Quinta Melodía: La ciudad de Fuyuki.

En el mar de Seto, una doncella de espuma

salvó al joven justiciero de la infortuna

La deuda de gratitud pagada debe ser

así que prepárate para reír y llorar

por la historia de amor que acaba de comenzar...

*Opening: Seto no Hanayome: Romantic Summer*

"¡Increíble! Esta es la tercera tienda diferente que visitamos. ¡Hay tantas tiendas tan cerca de casa!"

"¿Eh? ¿No hay tiendas cerca de la casa de Sun-chan?"

Shirou no pudo evitar preguntar con curiosidad. Sun levanto la mirada al cielo, luciendo pensativa por unos segundos, contestando después.

"Umm... La mayoría quedan demasiado lejos de mi hogar."

'Oh, es por que la casa de Sun-chan esta a varias decenas de metros bajo el mar...'

Recordó el pelirrojo, sintiéndose un poco tonto por haberlo olvidado. No podía evitarlo, supuso el chico. A pesar de que sabía que Sun no era humana, ya había pasado algún tiempo desde la ultima vez que vio su forma de Sirena. Si no fuera por el hecho de que Maki iba con ellos, escondida en la bolsa de Sun, Shirou casi podría convencerse a sí mismo de que Sun era una chica común y corriente.

Ambos jóvenes se encontraban en el distrito comercial del lado de Miyama. Sun caminaba con ojos brillantes, observando todo a su alrededor con curiosidad. Shirou intentaba mantener su paso, pero de vez en cuando la chica se alejaba hacía algo que llamaba su atención, por lo que el joven Emiya tenía que correr tras ella para no perderle de vista. Aún así, el pelirrojo no podía evitar sonreír durante todo el trayecto. La manera tan inocente en la que Sun se dejaba llevar por su curiosidad y sonreía de alegría era algo que le causaba una agradable calidez en el pecho.

"Fuaah~ Que lugar mas interesante. Así que esto es lo que se siente vivir en una ciudad."

Comento Sun con alegría, saboreando una paleta helada que habían comprado poco antes. Shirou y Sun se habían detenido a descansar en un puente que pasaba por encima de un pequeño río, todas las compras del día terminadas, por lo que solo les quedaba volver a casa para guardarlas y de allí marcharse con rumbo a la residencia de los Fujimura. Maki se había quejado por que no le habían permitido comer su helado con ellos, pero estaban en una zona demasiado abierta por lo que era peligroso que la pequeña chica se mostrara.

"El pueblo de Misaki es la zona más tradicional de Fuyuki, por lo que no sé el sentimiento sea el mismo que el de las grandes ciudades."

Aclaro el joven, pero Sun negó con la cabeza.

"Comparado con mi pueblo, hay muchas más cosas aquí. Es divertido."

Señalo Sun animada, terminando lo que quedaba de su golosina. Shirou solo asintió, terminando la suya por igual.

"Me alegro que te estés divirtiendo."

Sun le respondió con una pequeña risa.

"¡Noooo!"

El grito de una chica se escucho de pronto, la voz sonando asustada. Ambos jóvenes se giraron a buscar la fuente de ese grito, descubriendo así a un grupo de cuatro chicas al otro lado del puente, las cuales estaban siendo rodeadas por tres hombres.

"¡Hey, hey! Tan solo queremos que nos acompañen a tomar algo."

"Así es, no tienen por que hacer un escándalo."

"Solo sera por un rato. No les costara nada, ¿saben?"

"¡Por favor, déjenos tranquilas!"

Los tres hombres parecían estar intentando 'ligar', por llamarlo de alguna forma, a las chicas, pero era obvio que estas no estaban interesadas en acompañarlos. Por el contrario, todas ellas parecían bastante asustadas por lo que estaba sucediendo. Los ojos de Sun se entrecerraron de inmediato, sus manos apuñándose a los lados ante lo que veía.

"¡Ustedes! ¡¿Que están-?!"

"¡Hey! ¡Dejen a esas chicas tranquilas!"

Los ojos de Sun se abrieron en sorpresa cuando sus palabras fueron interrumpidas por las de su prometido. El pelirrojo había gritado mientras se acercaba rápidamente al grupo. Uno de los hombres se giro hacía el chico, sus ojos luciendo irritados.

"¿Que demonios quieres, mocoso? ¡No te metas en donde no te llaman!"

Dijo con enfado, tratando de empujar al pelirrojo, pero Shirou solo esquivo a su agresor, avanzando hasta ponerse adelante de las chicas, enfrentando a los hombres.

"Estas chicas claramente no desean acompañarlos. Les recomiendo que las dejen tranquilas antes de que llamemos a la policía."

"¡Shirou-san!"

Sun exclamo en una mezcla de sorpresa y alegría al ver a su futuro prometido encarar a estos malhechores, pero pronto su alegría se torno en preocupación cuando uno de los sujetos agarro a Shirou por el cuello de su remera, alzándolo unos centímetros del suelo con cierta facilidad.

"¿Que demonios dijiste, estúpido?"

El sujeto exclamo, su rostro demostrando que la idea de que un chico tan pequeño se quisiera interponer en sus planes y los amenazara de esa manera tan directa no era algo que pensara pasar por alto. Sin embargo, Shirou no se dejo amedrentar por esto, regresando le la mirada al tipo con la misma intensidad.

"Acosar a otras personas es un delito severo que puede incurrir incluso en prisión. Si no quieren que llamemos a la policía, mejor discúlpense con las chicas y váyanse de aquí."

Insistió el joven Emiya y su agresor sintió como su sangre comenzaba a hervir de ira.

"¡Mocoso estúpido...!"

El hombre lanzo un golpe al rostro del pelirrojo y este lo recibió de lleno, un hilo de sangre surgiendo de su nariz, sin embargo, Shirou ataco entonces, su rodilla levantándose fuertemente y golpeando al tipo en la ingle. El sujeto lanzo un aullido de dolor, soltando al pelirrojo por instinto para llevar sus manos a la zona agredida. Shirou no perdió el tiempo y le lanzo una patada al rostro, derriban dolo y dejándolo inconsciente al momento.

"¡Kyaaa!"

Las chicas gritaron asustadas debido a la violencia que se había desatado a pocos metros de ellas. Los otros dos sujetos miraron con incredulidad la manera en la que uno de ellos había sido derrotado por un tipo mucho mas pequeño que ellos, pero pronto su asombro se volvió ira, lanzándose ambos contra el pelirrojo.

"¡Shirou-san!"

Grito Sun, preocupada por su seguridad. Ella deseaba ayudar al pelirrojo, pero si usaba su Canto de Sirena entonces su identidad se pondría en peligro.

No, eso no era importante en ese momento. Ayudar a su futuro prometido tenia prioridad sobre todo lo demás. Si tenia que revelar su identidad en el proceso, ¡así lo haría!

Decidida a afrontar cualquier consecuencia que pudiera suceder, la chica estuvo a punto de atacar-

"¡Estoy bien, Sun-chan! ¡Por favor, no hagas nada extraño!... ¡Mejor cuida de las chicas hasta que me encargue de estos sujetos...!"

"Shirou-san..."

Incluso cuando estaba tan ocupado esquivando los ataques de sus enemigos, el pelirrojo aún pareció darse cuenta de las intenciones de la sirena, apresurándose a detenerla. Apretando sus manos, Sun se movió hasta el grupo de chicas, las cuales miraban todo en una mezcla de temor y asombro.

"¿Están bien?"

Pregunto Sun y las jóvenes asintieron, cada una a su ritmo.

"Es mejor si se van de aquí. Shirou-san esta entreteniendo a esos tipos, pero aún es peligroso..."

Le indico, rogando por que las chicas le hicieran caso y se marcharan. Si estas personas se iban, entonces ella tendría mas posibilidades de usar su Canto de Sirena sin ser descubierta.

"Pe... ¿Pero que pasara con ustedes?"

Pregunto una de ellas, su rostro mostrando que en verdad deseaba marcharse de ese lugar, pero también que no deseaba dejar abandonados a aquellos que les salvaron. Sun solo le sonrió con amabilidad.

"Shirou-san y yo somo más que suficientes para encargarnos de esto, pero necesitamos que alguien llame a la policía por si acaso. Hay una estación a unas calles de aquí, así que por favor vayan a ella."

Explico Sun, recordando la estación que había visto mientras hacían las compras. Las chicas se mostraron indecisas, pero al final aceptaron y se marcharon corriendo hacia la estación de policía. Una de ellas, una chica pequeña de corta cabellera purpura, se retraso un poco mientras miraba hacía donde el pelirrojo se hallaba, pero entonces apretó sus puños y se apresuro a seguir a sus compañeras.

"¡Tch! ¡Maldito mocoso...!"

Ambos hombres se notaban bastante irritados, sus golpes habiendo alcanzado un par de veces al pelirrojo pero siendo incapaces de derribarlo o detenerlo lo suficiente para terminar el trabajo. Shirou, por su parte, estaba respirando pesadamente mientras hacia su mejor esfuerzo por esquivar los ataques. Derrotar al primer tipo había sido fácil por la combinación de un ataque sorpresa mas golpes preciosos a zonas débiles del cuerpo humano, sin embargo, estos dos tipos no le permitirían repetir eso, atacándolo con todo a pesar de la diferencia de tamaños y edades.

Sun, por su parte, comenzó a caminar por un extremo del puente, tratando de colocarse a las espaldas de los sujetos. Tenia pensado lanzarles un golpe sorpresa y derribarlos antes de que pudieran entender lo que había sucedido. En el peor de los casos, Maki estaba colocada detrás de su cuello, escondida debajo de su cabellera. Si era incapaz de derribar a los dos, la caracola solo tendría que asegurarse de derribar al restante.

*¡Piii!* *¡Piii!* *¡Piii!*

El sonido de un silbato se escucho de pronto, causando que la sirena mirara en dirección a su origen. Fue entonces que vio a una nueva chica, corriendo apresurada hacia donde ellos estaban mientras soplaba del silbato que llevaba en su boca.

"¡Hey, los sujetos de allí!¡Dejen de alterar el orden publico! ¿Necesitan que Mawari les enseñe las reglas de la sociedad?"

Anuncio con firmeza la chica, arribando a la escena. La nueva chica era algo pequeña de estatura, al menos media cabeza por debajo de Sun. Su cabello corto era color castaño oscuro y estaba sujeto a un lado con un clip para el pelo, permitiendo ver sus ojos color chocolate. La pequeña chica vestía lo que parecía ser un uniforme escolar de falda rosa y blusa blanca con rosa.

Los dos sujetos detuvieron su ataque momentáneamente, luciendo confundidos ante la llegada de esta persona, pero Shirou la reconoció de inmediato.

"¿Mawari?"

Shirou no pudo evitar exclamar, también sorprendido con su repentina aparición. Mawari le dirigió una mirada, observando su golpeado cuerpo, y entonces suspiro, negando con la cabeza.

"Shirou-kun. Escuche que tuviste un pequeño accidente durante tu viaje al mar de Seto, así que me preocupe un poco. Pero veo que sigues siendo el mismo de siempre, metiéndote en problemas ni bien vuelves a casa. De verdad, ¿que vamos a hacer contigo?"

Declaro la joven, una sonrisa de alegre resignación mostrándose en su rostro. Sun se sorprendió un poco al escuchar a Mawari llamar a Shirou por su nombre.

"Shirou-san, ¿conoces a esta chica?"

Pregunto con curiosidad y Shirou solo suspiro.

"Ella es la conocida 'Prefecta Demonio' de 8vo grado de la Secundaria Misono. Zenigata Mawari."

Explico el joven pelirrojo y Mawari pareció complacida con la descripción.

"Es mi compañera de clase."

Agrego al final el chico, sintiendo sus fuerzas abandonarlo momentáneamente. Justo lo que le faltaba, suficientes problemas tenía ya para hacerse cargo de estos sujetos como para ahora tener que preocuparse por lo que Mawari pudiera intentar hacer.

No es que Zenigata Mawari fuera una mala persona. De hecho, era todo lo contrario. Su sentido de la justicia era casi tan fuerte como el del propio pelirrojo (o quizá más fuerte, pero Shirou jamás admitiría que existía alguien con mayor sentido de la justicia que él), por lo que Shirou la consideraba un aliado confiable en ciertos casos. Sin embargo, Mawari también podría volverse un terrible oponente si su sentido de la justicia le indicaba que ella estaba en lo correcto y tu estabas equivocado.

En resumen, era una chica bastante testaruda que no se detenía ante nada si pensaba que tenia la razón.

Dicen que es mas sencillo ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el nuestro, después de todo.

"¿Y tú que quieres, enana? ¡¿No ves que estamos ocupados?!"

Uno de los tipos exclamo, encarando a Mawari, pero entonces se detuvo, observándola de arriba a abajo con detenimiento. Su mirada entonces se movió hacia Sun, repitiendo el mismo gesto.

"Bien, ambas son un poco pequeñas, pero no están nada mal. ¿Que dicen? Si vienen con nosotros olvidaremos todo lo ocurrido. Incluso dejaremos ir ileso a este mocoso."

Ofreció el sujeto, avanzando hacía Mawari. Shirou sintió su ceja palpitar, su preocupación anterior por no encontrar la manera de contraatacar siendo reemplazada rápidamente por un sentimiento de ira. Aun escondida en la cabellera de Sun, una totalmente furiosa Maki desenvaino su espada, dispuesta a mandar al demonio el secretismo de las Sirenas si esos tipos intentaban tocar a su Señorita.

El tipo intento sujetar a Mawari del brazo, pero la chica lo esquivo, propinándole un fuerte puntapié en la espinilla.

"¡GAH!"

Un chillido de dolor escapo de su boca, sus manos sujetando su adolorida espinilla mientras daba pequeños saltitos con su otro pie.

Esa era la oportunidad que Shirou estaba esperando.

Sin perder tiempo, el pelirrojo corrió hasta este sujeto, pateando la parte trasera de su rodilla para hacerlo caer incado al suelo. Una nueva patada al costado de la cabeza lo mando inconsciente al suelo, justo como a su compañero poco antes.

"¡Shirou-san/Shirou, cuidado atrás!"

Shirou escucho el grito de advertencia de ambas chicas, por lo que se giro rápidamente, pero fue incapaz de evitar el poderoso golpe lanzado hacia su rostro. El chico fue lanzado varios metros hacia atrás, deteniéndose finalmente al golpear contra las barras de metal que formaban las barreras protectoras a cada lado del puente.

"¡Maldito mocoso! ¡Voy a matarte!"

La voz de su agresor sonaba completamente furiosa mientras una de sus manos se apretaba fuertemente en su remera, evitándole así escapar. Uno, dos, tres golpes más fueron enviados a su rostro y por un segundo el pelirrojo sintió su visión nublarse.

"¡Deja en paz a Shirou-san!"

"¡Oryaaaa!"

Sun y Mawari se lanzaron al ataque, la joven sirena empujando con su cuerpo al atacante. El sujeto se sorprendió por esto, soltando una de sus manos de manera inconciente al chico para tratar de defenderse.

Fue entonces que la doble patada voladora de Mawari le llego, golpeándolo en la espalda y empujándolo fuertemente contra la barandilla. El tipo era mucho mas alto que el pequeño muro, por lo que la inercia hizo que la parte superior de su cuerpo se moviera mas allá del muro, haciéndolo girar y caer al río debajo.

"¿Wuaa? ¡Waaa!"

"¿Eh? ¡Eehhh!"

"...Ah..."

Por desgracia, el tipo aún sujetaba a Shirou con su otra mano, por lo que fue arrastrado con él.

*¡Splash!*

"¡Shirou-san!"

"¡Shirou-kun!"

Preocupadas, ambas chicas miraron hacía el rió. Shirou parecía estar mas o menos bien. La corriente del río era un poco fuerte, pero sus aguas no eran demasiado profundas, alrededor de dos metros y medio de altura. Aun así, eso pareció ser suficiente para amortiguar la caída.

Sun soltó un pequeño suspiro de alivio ante esto, pero pronto su preocupación volvió al darse cuenta de que el sujeto que había arrastrado a Shirou con él al caer se había recuperado y parecía estar dispuesto a continuar la batalla aun en medio del agua. Sun estaba a punto de correr hacia abajo del puente para tratar de ayudar a su prometido, pero se congelo en su lugar al ver lo que la chica junto a ella hizo.

"¡Shirou-kun, cuidado!"

Mawari salto del puente sin dudar, su cuerpo cayendo como un misil y aterrizando limpiamente en la cabeza del agresor.

"¡Geh!"

El sujeto dejo escapar un sonido y después comenzó a hundirse lentamente, Mawari usando su espalda a manera de plataforma. Sun solo pudo observar todo esto desde arriba del puente, impactada por lo que acababa de presenciar.

"¿Estas bien, Shirou-kun?"

"¿Mawari...?"

Shirou se sentía igual de asombrado, pero su asombro pronto dio paso al enojo.

"¡Tonta! ¿Por que hiciste algo tan arriesgado? ¡Pudiste lastimarte!"

Le recrimino el chico, pero Mawari solo soltó una pequeña risa de superioridad.

"¡Lo hice para salvarte, por supuesto! ¡Hahahaha~!"

"Salvarme dices... Mawari, tu no sabes nadar, cierto?"

Shirou recordó aquella vez en la clase de natación en la que la chica por poco se ahoga al caer por accidente a la parte mas honda de la piscina. La risa alegre de la chica desapareció, Mawari dándose cuenta de que su 'plataforma' ya se había hundido hasta el fondo, dejándola a ella con el agua casi hasta el cuello.

"¡GUAAAA!"

Grito la chica totalmente asustada, sus manos revoloteando hacia todos lados en busca de algo a lo que pudiera sujetarse.

"¡Ah! ¡Tranquilízate, Mawari! ¡Terminaras ahogándote así!"

Shirou se acerco a su compañera, tratando de sujetarla, pero Mawari había entrado en pánico, por lo que seguía moviendo frenéticamente.

"¡Tranquilízate, Mawari! ¡Mawari...!"

Comenzando a temer por que la chica de verdad se ahogara a ese ritmo, Shirou la tomo por el cuello de su blusa escolar, rodeándola con un brazo por la cintura, abrazándola hacia él. Por alguna razón la pequeña chica se detuvo al instante, su cuerpo congelado con sus brazos y piernas estiradas. El pelirrojo no entendía la razón de tan repentino cambio de actitud, pero aprovecho la oportunidad para llevar a Mawari a tierra firme.

"Fuuh... Fuuh..."

El pelirrojo dejo a la chica sentada a un lado del río para después él derrumbarse boca arriba, comenzando a respirar pesadamente.

"En verdad. ¿Por que eres tan imprudente?... Si no sabes nadar no saltes al rio..."

Se quejo el pelirrojo, su respiración aún entrecortada por todo el esfuerzo realizado. Mawari había estado en silencio todo ese tiempo, su rostro totalmente enrojecido, sin duda por el esfuerzo también; pero pronto su rostro cambio, mostrándose molesta.

"¿Esa es la manera como agradeces a tu benefactor? ¡Te salve de ese malvado sujeto! ¿Acaso quieres que te enseñe las reglas de la sociedad?"

Shirou la miro con enojo por igual, pero después suspiro con pesadez. Mawari no había cambiado ni un poco desde que la conoció el año pasado, siempre tan impulsiva, lanzándose a la batalla sin importar que podría salir lastimada en el proceso. De verdad, ¿que se podía hacer con una persona así?

La paja en el ojo ajeno, sin duda.

"Cielos. Incluso si es por ayudar a alguien, hay cosas que puedes y no puedes hacer. Eres una chica, no deberías estarte metiendo en este tipo de situaciones tan peligrosas."

Dijo el pelirrojo mientras se sentaba, sabiendo en su corazón que su reproche caería en oídos sordos con esta persona.

"¿Shirou-kun me ve como a una chica...?"

Mawari murmuro, su rostro ligeramente enrojecido. Shirou no pudo mas que ladear su cabeza en confusión ante esto, pero entonces recordó que, aunque ellos habían logrado salir del río a salvo, el otro sujeto aun debería estar flotando por allí, totalmente inconsciente. Rogando por que no fuera demasiado tarde, Shirou se dio la vuelta para mirar al río, buscando a su agresor.

"¡Hmp! Listo..."

Un suspiro de alivio escapo de su garganta al ver a Sun cargar en su espalda al tipo y dejarlo a la orilla del río. El pelirrojo se apresuro a sacarlo del agua, dándose cuenta de que, aunque inconsciente, el sujeto estaba respirando de manera normal.

"Lamento haberte dejado esta clase de trabajo, Sun-chan."

"Descuida. Incluso si eran personas malas, dejarlos morir de esa manera seria una mancha para nosotros las Sirenas."

"¿Eh? ¿Sirenas?"

El corazón de ambos jóvenes dio un vuelco al darse cuenta de que habían sido escuchados por Mawari, la cual ahora los miraba con curiosidad. Pensando rápidamente, Shirou fue quien respondió.

"¡Caballerosidad! ¡Dijo que sería una mancha para su caballerosidad!"

"¿Oh? ¿Es así?"

Luciendo convencida, Mawari se acerco a mirar al sujeto, revisando de que no estuviera demasiado herido. Una vez satisfecha, se giro a mirar a Sun.

"Gracias por eso. Por un segundo me olvide de él."

Admitió la chica con cierta pena. Extendiendo su mano a Sun.

"Ven, te ayudare a salir de allí."

Sun estaba a punto de extender su mano, pero entonces recordó que la mitad inferior de su cuerpo se había transformado en Sirena. Shirou dándose cuenta a los pocos segundos después.

"¿Eh? ¿Sucede algo?"

Pregunto Mawari en confusión y Sun esforzó su cerebro para pensar en una solución.

"Oh no~ La corriente del río me esta llevando~ Oh no~"

Soltando una voz demasiado monótona, Sun utilizo su cola para moverse río abajo, alejándose de Mawari. Shirou se apresuro a meterse al agua y seguirla.

"Oh no~ Sun-chan esta siendo llevada por la corriente~ ¡Yo me encargare de salvarla. Mawari, por favor hazte cargo de lo demás!"

"¿Eh? ¡Espera! ¿Shirou-kun? ¡¿Shirou-kuuuun?!"

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Unos minutos después, Shirou y Sun estaban a la orilla del río de nueva cuenta, escondidos entre algunos arbustos mientras el pelirrojo hacía su mejor esfuerzo por secar las piernas de la chica con su remera. Pronto, las piernas de la castaña emitieron un leve brillo y regresaron a su forma humana.

"Gracias, Shirou-san. Lamento haber tenido que arruinar otra de tus remeras."

Comento la chica mientras re acomodaba sus piernas para sentarse sobre ellas. Shirou solo negó con la cabeza.

"Descuida. Lo hiciste para salvar una persona en riesgo así que esta bien."

Negando con la cabeza, los ojos de Sun observaron al chico con emoción.

"Yo solo pude intervenir hasta el final, ¡pero Shirou-san estuvo bastante genial! Enfrentando a esos tres sujetos de esa manera."

Halago con sinceridad y Shirou solo pudo rascar su mejilla, sintiéndose apenado.

"Y no solo eso, la chica de antes también. Ayudando a un compañero de clase en problemas. ¡Nunca imagine que Fuyuki tuviera tantas personas fuertes!"

"Fuertes, dices. Lo único fuerte en ella es su carácter..."

"Hump. Hubiera sido mejor que yo me hiciera cargo de esos perdedores. Todo hubiera terminado en tan solo un minuto."

Maki se mostró desde atrás de Sun, usando su hombro como plataforma. La caracola llevaba su katana en su mano, de nuevo enfundada ahora que ya no era necesaria.

"Maki-san, si tu hubieras aparecido, los problemas se hubieran incrementado en lugar de solucionarse."

Shirou no pudo evitar comentar y la pequeña chica le miro con enfado.

"¿Que dijiste, pijo de mar?"

"Lo que escuchaste, pul-gar-ci-ta."

Cansado de ser siempre llamado de formas despectivas por la caracola, Shirou le devolvió el insulto, mirando a la peliazul con enfado mientras apuñaba sus manos. Las cejas de Maki palpitaron y su rostro se deformo por la furia. Desenfundando lentamente su espada, la chica hablo.

"Veo que tienes deseos de morir, gusano.."

"¡Demuéstrame lo que tienes, enana!"

"¡Cabrón!"

"¡Ahh! ¡No peleen! ¡No peleen!"

Maki se lanzo a atacar al pelirrojo, pero este estaba preparado y esquivo su ataques una vez tras otra, esperando su oportunidad para contraatacar. No tenia pensado lastimarla (a diferencia de Maki, quien en verdad se veía dispuesta a cortarlo en pedacitos), pero esperaba poder sujetarla y lanzar la hacia el rió, para que la corriente se la llevara lejos. No había manera de que Maki se ahogara, después de todo, así que esa sería una buena manera de vengarse por todas las veces que la caracola le había insultado.

Sun, por su parte, intentaba detener la pelea de manera tímida, indecisa de si debería interferir o no.

"¡Shirou-kun! ¿Estas por aquí?"

La voz de Mawari se escucho de pronto, pareciendo surgir desde detrás de los arbustos que los ocultaban de la vista.

"¡Rayos, esto es malo...! ¡Maki, espera!"

El pelirrojo trato de detener la batalla, temeroso de que su compañera descubriera a la pequeña caracola, pero Maki no parecía dispuesta a detenerse, su furia siendo más grande que su razón. Shirou decidió arriesgarse y lanzó su mano hacia la chica, incluso cuando esto significaría ser cortado al menos una vez por esa afilada katana.

"¡Geh!"

Para su sorpresa, Maki pareció volver en sus sentidos al último segundo, retrocediendo su espada antes de que esta pudiera tocar su mano. La chica se mostró confundida por alguna razón que el pelirrojo no supo definir, pero no tuvo tiempo de pensar más en ello debido a que Mawari apareció finalmente de entre los arbustos.

"¡Oh! Si estabas aquí. Espera, ¿que estas haciendo con esa muñeca?"

Pregunto la castaña, confusa de por que su compañero de clase estaría a la orilla del río, con la remera quitada y jugando con una adorable (a su parecer) muñeca. Shirou solo soltó una risa nerviosa pero pronto su corazón dio un salto al darse cuenta de que la furia estaba regresando a los ojos de Maki, al parecer molesta por haber sido confundida con un juguete.

Actuando rápido, Shirou envolvió a Maki con sus manos, cuidando de no lastimara pero a la vez forzándola a permanecer inmóvil.

"Encontré esta muñeca flotando en el río y la tome conmigo. ¿No es linda? Ahaha~"

Dijo el chico, su voz monótona mientras fingía cepillar el cabello de Maki con su dedo. Los ojos de Maki le miraron con ira asesina y Shirou se dio cuenta de que solo estaba empeorando las cosas, así que se detuvo de inmediato. Mawari solo ladeo su cabeza, aun confundida.

"Es bastante linda, pero ¿por que estas jugando con ella justo ahora? ¿Y por que sin camisa?"

Los antes confundidos ojos de su compañera ahora le miraban con desconfianza, juzgándolo de manera silenciosa. Shirou sintió su corazón derrumbarse un poco ante esto, pero sabía que no tenía manera de explicar todo esto sin tener que revelar la identidad de Maki en el proceso.

"Emm... Ehh... ¡Oh! Mawari, ¿Que sucedió con los tipos de antes? ¿Lograste entregarlos a la policía?"

Se apresuro a cambiar el tema el pelirrojo y los ojos de Mawari le miraron con sospecha por unos instantes más antes de decir.

"Así es. Las chicas a las que estaban molestando lograron llegar a la estación de policía y avisarles de la situación, así que ya todo esta arreglado. '¿Puedes darle las gracias de nuestra parte a ese chico la próxima vez que lo veas...?' Fue lo que esas niñas me pidieron."

Explico la castaña con una ligera sonrisa en el rostro y Shirou solo asintió, feliz de que las cosas hubieran terminado de buena manera. Mawari suspiro entonces, su rostro mostrándose decaído mientras colocaba una mano en su mejilla.

"Luciendo tan genial ayudando a esas chicas y entonces te descubro jugando con muñecas a la orilla del rio. Supongo que todos los hombres tienen su lado oscuro..."

Shirou sintió como si una flecha le hubiera atravesado el pecho, perdiendo las fuerzas y cayendo de rodillas al suelo.

"Ah, descuida. No pienso contárselo a los demás, eres libre de elegir tu hobby..."

Mawari trato de sonar empática y comprensiva pero sus ojos decían que la chica lo estaba juzgando en su mente, por lo que Shirou miro al suelo, tratando de contener las lagrimas al sentir de que había perdido algo importante pero incapaz de corregirla.

'Nee, Kiritsugu. El camino para convertirse en un héroe de la justicia esta lleno de dificultades, ¿cierto?'

Lloro en silencio el chico, ignorando la sonrisa burlona que Maki le estaba dirigiendo ahora.

"Mawari-chan."

Una voz le llamo y la castaña dejo de observar al deprimido joven frente a ella, dirigiendo su vista hacia Sun.

"Oh, tu eres la chica que estaba con Shirou-kun antes. ¿Estas bien?"

"Mawari-chan. Tus firmes palabras cuando te enfrentaste a esos malhechores... ¡Fueron tan elegantes que me encantaría traer al grupo Setouchi para que las escucharan!"

"¿El grupo Setouchi...?"

"Al ver ese espíritu de caballerosidad que tienes, lo supe de inmediato, tu y yo podemos volvernos buenas amigas."

Ofreció la joven sirena, extendiendo su mano hacía la chica. Mawari pareció confundida por un segundo, pero después sonrió mientras cruzaba sus brazos frente a su pecho.

"Estas equivocada. ¡Lo mio es un espíritu de justicia!"

Anuncio con fervor, para después continuar, sonando orgullosa.

"Después de todo, mi padre es el Superintendente General. ¡Mi ambición es ser una oficial de policía, justo como él!"

Declaro y Sun sintió su corazón dar un salto, para después acelerarse, un sudor frío recorriendo todo su cuerpo.

'¿Oficial de policía? No... Su padre es el gran jefe de la policía... Es decir... Es decir..."

Los pensamientos de Sun se arremolinaban en su mente, su temor al descubrir la verdadera identidad de la chica frente a ella impidiéndole pensar con claridad.

'¡Ella es el enemigo!'

Su mente le gritaba una y otra vez, por lo que Sun se encogió un poco, sus manos moviéndose de manera inconsciente y juntándose frente a ella en un gesto de rendición.

"¡Por favor perdóneme, señor oficial! ¡Le juro que no volverá a ocurrir...!"

"¿Eh? ¿Eh?"

Mawari no pudo mas que balbucear, totalmente confundida por la respuesta de la chica frente a ella. Shirou solo suspiro, saliendo de su momento de depresión para ayudar a su prometida.

"Sun-chan. No has hecho nada malo, así que no hay necesidad de disculparte."

"¿Eh? ¿De verdad?"

Pregunto la joven sirena, al parecer sorprendida de que no la iban a arrestar por cual sea la razón que ella estaba imaginando en su mente. Shirou solo pudo reír apenado ante esto, recordándose a si mismo que Sun provenía de una familia de yakuza así que quizá su temor a los policías tenía sentido.

"¿Sun...chan...?"

Mawari murmuro, luciendo totalmente sorprendida. Shirou se dio cuenta de esto, pero antes de que pudiera preguntar la razón detrás de su asombro, Mawari solo sonrió, estirando su mano hacia Sun.

"Es un placer conocerte, Sun-chan."

Sun finalmente se tranquilizo, su sonrisa amable volviendo a ella.

"Es un placer, Mawari-chan."

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Una vez terminaron las presentaciones, Shirou y Sun tuvieron que despedirse de Mawari, ahora sintiéndose presionados por que el tiempo para visitar a Fujimura Raiga se acercaba rápidamente. Maki simplemente volvió a esconderse tras el cabello de Sun, la mitad de su cuerpo surgiendo del cuello de la blusa de la joven Sirena.

"Hmp..."

Maki no pudo evitar hacer un gesto de disgusto al recordar lo que había ocurrido poco tiempo antes. No solo por el hecho de tener que fingir ser una muñeca para mantener en secreto su identidad, si no que ella, por alguna razón, se había contenido de lastimar al pelirrojo.

Era absurdo, de verdad. Ella no apreciaba al chico, de hecho se podría decir con seguridad que lo odiaba al punto de que no dudaría un segundo en asesinarlo, si tan solo pudiera hacerlo sin que Sun se pusiera triste por ello. Sin embargo, en ese instante, cuando el chico lanzo su mano hacia ella sin importarle las consecuencias, Maki pudo ver esa mirada de nuevo.

Una mirada llena de determinación. Una que ya había observado un par de veces antes proviniendo de esa cucaracha de mar que tanto odiaba. El pelirrojo sabía que terminaría siendo herido por la katana si trataba de detener esa pelea bruscamente, pero aún así decidió lanzar su mano, consciente que de otra manera la vida de esa chica Mawari estaría en peligro.

En ese segundo, al ver esa mirada y comprender la razón detrás de la misma, Maki fue incapaz de continuar su ataque.

¡Ahh! ¡Le molestaba! ¡En verdad le molestaba bastante!

Todo ese asunto del prometido le estaba causando bastantes dolores de cabeza a la pequeña caracola y eso era algo que la irritaba demasiado. La chica estaba mas acostumbrada a misiones sencillas: entrar a la base enemiga, acabar con tu objetivo, intentar salir con vida y de allí descansar hasta que otra misión surgiera. El tener que vivir bajo el mismo techo que su objetivo y no poder terminar con él a menos de que surgiera una oportunidad no era lo suyo.

Rascando su cabeza en irritación, la caracola dirigió su mirada al pelirrojo, el cual caminaba demasiado cerca de su amiga para su gusto. Maki estuvo a punto de salir a descargar su irritación en él, pero entonces observo la manera en que el rostro del joven comenzaba a ponerse morado en algunos puntos, los golpes que había recibido en la batalla anterior finalmente haciéndose presentes poco a poco.

Golpes que recibió ayudando a unas chicas en apuros.

"Hmp..."

Tragándose su enojo, la caracola desistió de su pequeña venganza. Mejor esperaría a que estuvieran de vuelta en los terrenos Emiya antes de descargar su ira. Cruzándose de brazos, la pequeña chica suspiro.

Todo eso en verdad la irritaba.

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Matou Sakura se despidio de sus compañeras de clase con una simple inclinación de cabeza para después moverse hacía el camino que la llevaría a su hogar.

A la pequeña chica de primer grado de secundaria no le emocionaba mucho la idea de reunirse con sus compañeras de clase y salir por las calles con ellas, pero la joven Matou supuso que lo mismo deberían sentir sus compañeras con respecto a ella misma. La única razón de que ellas se habían reunido era por que su profesor de la escuela había formado grupos al azar y les había pedido realizar un trabajo en conjunto.

Sakura supuso que tal vez debería sentir pena por sus compañeras de clase, teniendo que lidiar con una chica como ella, pero realmente no era algo que realmente sintiera en su corazón.

Ella era incapaz de sentir tales emociones como 'lastima' o 'empatía' hacia otras personas, después de todo. De hecho, ella era incapaz de sentir una gran cantidad de emociones, debido a su pasado...

Sin embargo, este día ella se sentía diferente, su corazón palpitando de manera rítmica y calentando su cuerpo de manera agradable.

Y es que, por segunda vez en su vida, se había encontrado con su 'Príncipe Azul'.

O quizá era mejor llamarlo su ¿Príncipe Pelirrojo?

De cualquier manera, la joven Matou ya había sido salvada antes por este mismo chico, hacía dos años en el pasado. Ella siempre había sido una chica callada y apartada del resto del mundo debido a sus propias circunstancias, y esto la había hecho un blanco fácil para los abusadores. Normalmente, ella soportaría sus maltratos de manera silenciosa, esperando por que ellos se cansaran y la dejaran en pez finalmente. Si bien era molesto y en algunas ocasiones doloroso, ella ya estaba más que acostumbrada a estas situaciones.

Pero un día, mientras ella estaba siendo molestada por varios chicos de preparatoria, el pelirrojo apareció; reprochando a los abusadores y después luchando contra ellos cuando no quisieron entrar en razón. Los abusadores eran mas grandes, mas fuertes y mayor en numero, pero el pelirrojo siguió luchando valientemente hasta el final.

Por supuesto, el pelirrojo perdió de manera abrumadora. Después de todo, era un chico de primaria contra cuatro de secundaria. Aún así, el alboroto que se formo durante la batalla se hizo tan grande que varios adultos y algunos profesores que pasaban por casualidad por allí intervinieron. Los chicos fueron amonestados por sus profesores y castigados de forma severa por sus padres, perdiendo así las ganas de seguir molestando a la pequeña chica. O al menos, ellos ya no la habían molestado desde entonces.

Una leve sonrisa cruzo el rostro de Sakura. A pesar de lo grande que se volvió todo, aquel chico que le había defendido solo participo en una pequeña parte del asunto, desapareciendo poco después de su vida sin que ella pudiera darle las gracias o preguntar por su nombre o la razón para ayudarle.

Sakura continuo su vida así, esperando poder verlo de nuevo pero incapaz de hallarlo incluso cuando pregunto tímidamente por los alrededores.

Sin embargo, cuando la chica comenzaba a darse por vencida, un día lo encontró de nuevo, charlando de manera casual con su hermano mayor.

Sakura en ese instante sintió que eso era obra del destino mismo.

Incapaz de contenerse, la chica interrogo a su hermano a penas este volvió a casa, descubriendo el nombre del pelirrojo y otras cosas sobre él. Sakura sintió su corazón explotar en emoción al enterarse de que era compañero de clase de Shinji, y que eso lo volvería su Senpai una vez que ella entrara a la secundaria.

Es así como Sakura había encontrado a su primer amor, Emiya Shirou.

Y hoy ese chico había vuelto a salvarla en su momento de necesidad. Si eso no era prueba de que eso era el destino, entonces Sakura no sabía que más podría serlo.

'Aun así... Esa chica...'

La sonrisa en su rostro se borro de golpe, su corazón oprimiéndose y causándole malestar al recordar que el pelirrojo al parecer había estado paseando con aquella joven antes de que el incidente sucediera.

¿Quien era esa chica? Parecía ser muy cercana al pelirrojo. Y luego estaba la otra chica que se encontraron cuando volvieron junto a los oficiales de policía, esa tal Mawari. ¿Ella también era amiga de Shirou-senpai? Después de todo, le había llamado por su nombre y hablaba de él como si le conociera de tiempo.

Los sentimientos de alegría se fueron tornando mas oscuros en su interior, por lo que Sakura sacudió su cabeza un poco para alejar esas emociones. No podía dejarse llevar por ellas o algo de lo que ella se arrepentiría después podría ocurrir...

"Oh, Sakura. Al fin llegas."

Una voz profunda fue la que le recibió apenas cruzo el umbral de su hogar, una voz sonando divertida por alguna razón. Sakura sintió un escalofrío recorrer su espalda ante esa vieja voz, pero logro contenerse a tiempo para no temblar en su lugar.

"Así es, estimado abuelo. Estoy de vuelta."

Respondió el saludo la chica, su voz sonando monótona y desinteresada. La sonrisa de Matou Zouken creció ante esto.

"Dime, ¿Ocurrió algo bueno mientras estuviste afuera? ¿Algo interesante, quizá?"

Los puños de Sakura se apretaron alrededor de la bolsa con materiales escolares que cargaba consigo. Su abuelo lo sabía. De alguna manera se había enterado del incidente que le había ocurrido hacia apenas unas horas. Aun así, era posible que el no conociera aun la razón de su alegría, así que aun podía engañarlo de alguna manera.

Tratando de mantener su tono de voz lo mas neutral posible, la chica respondió.

"Unos sujetos trataron de molestarnos, pero afortunadamente unas personas que pasaban por allí nos ayudaron a huir y llamar a la policía. Después de eso pudimos volver a casa sin problemas."

Explico, tratando de no mentir pero ocultando la verdad lo más que pudiera, evitando dar nombres o describir a los involucrados. Zouken solo asintió.

"Ya veo. Que problema debió haber sido eso. Me alegra saber que estas bien."

La sonrisa del anciano incremento, sus ojos brillando a pesar de su avanzada edad.

"Si. Es bueno que existan jóvenes justicieros en este mundo."

El corazón de Sakura se detuvo por unos instantes, su mente congelándose al escuchar sus palabras. ¿Como lo había descubierto? ¿Como sabía que su Senpai había estado involucrado? ¿Como...?

"Heh he he... No te pongas así, pequeña. No es como si estuviera molesto ni nada. De hecho, me siento feliz justo ahora. ¿Quizá debería hacerles una visita para agradecerles...?"

"¡NO!"

Sakura grito asustada, su mano lanzándose al frente para tratar de detenerlo incluso cuando Zouken no se había movido un solo centímetro desde que comenzó a hablar. Dándose cuenta de su explosión de emociones, Sakura llevo sus manos a los bordes de su falda, apretándola firmemente.

"Eso no será necesario. Ya les he dado las gracias de manera apropiada. Así que, abuelo, por favor..."

Rogó la chica, su mirada cayendo al suelo en gesto de derrota al darse cuenta de que nuevamente su abuelo había jugado con ella y la tenia en la palma de su mano. El anciano solo soltó una suave risa.

"¿Es así? Supongo que confiare en tu palabra entonces."

Dijo sin más, dándose la vuelta y caminando hacia las sombras que ese enorme y poco iluminado hogar formaba.

"Sakura."

Antes de adentrarse por completo en la oscuridad, el viejo hablo, su voz sonando aun divertida.

"Necesito que bajes al sótano conmigo. Tenemos trabajo por hacer así que baja en 10 minutos. ¿Entendido?"

"Entiendo, abuelo."

Asintiendo en satisfacción, el patriarca de la casa Matou desapareció en las sombras, dejando a Sakura sola en uno de los pasillos de esa enorme y vieja casa.

"Lo entiendo..."

Murmuro la chica sin emoción, su rostro oscurecido por su cabello.

Incluso si ella había encontrado a su primer amor, era imposible que pudieran estar juntos. Después de todo, ella no era una chica normal.

Después de todo, ella estaba podrida por dentro.

Una mujer así solo le provocaría una vida llena de infelicidad a su amable y gentil Senpai. Él merecía alguien mejor, sin duda alguna.

"De verdad lo entiendo..."

Cerrando su corazón, Matou Sakura avanzó por los vacíos pasillos de ese hogar, dirigiéndose al sótano donde toda su fealdad sería descubierta una vez mas.

Fin del capitulo 05.

*Ending: Brave Shine – F/SN: UBW Opening*

...

...

¿Que fue eso del final? Quien sabe~

¡Hasta la próxima semana!