¡Hola a todos! La nota será larga, pero el capítulo también, además de que tiene segunda parte que la encontrarán después de este capítulo.
No actualizo desde hace un mes, pido disculpas por no decirles nada ni poner ni un aviso de que no estaría, y la verdad es que no he tenido tiempo de escribir nada nuevo, por lo que les dejaré una pequeña saga de capítulos extra que tengo desde hace un tiempo, en lo que esperan lo que sigue.
Estoy en las últimas semanas de este semestre en la universidad, por lo que estaré muy ocupado, bueno, lo estoy desde hace un tiempo, por eso no he podido estar aquí.
Desde ahora quiero agradecer a los que me han dejado review hasta el momento, por supuesto que los he leído y tomaré en cuenta, pero por ahora no quiero explicarme más, así que les dejaré este capítulo extra.
Como es costumbre, espero lo disfruten.
Capítulo Extra 4: La familia reunida.
Kanade estaba feliz porque su padre había llamado la noche anterior de que llegaría a casa justo este día, lo mejor de todo es que era viernes y como había mejorado más en la cocina gracias a Shidou, podría cocinar buena comida esta vez, reconocía que las anteriores bienvenidas que hizo tuvieron errores, por lo que ahora podría hacer algo bueno de verdad.
Y eso es lo que estaba haciendo justo ahora en la cocina, Reine no lucía emocionada, estaba revisando cierto papeleo en la comodidad de la sala, seguía con su ropa del trabajo y con las medias puestas, revisando cada página con sumo cuidado, tal vez más del necesario.
—Mamá, ¿papá volverá pronto? —preguntó desde la cocina, mientras cocinaba con calma, la desesperación de hacerlo bien le había resultado malo antes, no cometería ese error de nuevo.
—No lo sé, no me dijo la hora —respondió sin perder la vista de lo que hacía y en un tono normal.
—Ha estado fuera desde que iniciaron mis clases y casi es tiempo del festival escolar, ¿no ha sido mucho tiempo? Quisiera que estuviera más tiempo en casa —dijo con cierta preocupación, Reine dejó de leer por eso y se quitó los lentes.
—Yo también, Kanade, pero no puede evitarlo y aunque quisiera, últimamente está haciéndolo por todas las personas a las que les gustó la canción que le hizo a esa serie que miras —explicó mientras se frotaba sus ojos con leves ojeras, Kanade ya tenía todos sus ingredientes listos, así que se tomó la oportunidad de salir de la cocina.
—¡Puedo entenderlo! Esa serie es mi favorita solo porque papá compuso esas canciones y muchos de mis compañeros dicen que duran más de lo que deberían, pero la animación de ese tema es fantástica.
—Y eso que tu padre no quería hacerlo, ¿lo sabías? —dijo con una pequeña sonrisa, Kanade arqueó una ceja.
—¡Pero hizo un buen trabajo! No puedo creer que no quisiera, creo que lo ha hecho muy famoso, muchos no creen que sea mi papá, ¡incluso tuvieron que investigarlo! —dijo con cierta molestia, pero luego sonrió con cierto orgullo—. Luego tuvieron que darme la razón, yo se los había dicho.
Reine sonrió por lo orgullosa que estaba su hija de lo que hacía su pareja, claro que era genial, incluso si no era el cantante porque no era muy bueno, escribía buenas letras, en su mayoría él solo, después de todo, eso también fue un factor para que se enamorara por Katsuo Shimizu.
—Sí, hizo un gran trabajo y si no fuera así de bueno, creo que no le hubieran dejado tener un tema de apertura de un poco más de dos minutos, algo que no suele pasar en las series que miras.
—¿De verdad dura dos minutos? Si todo pasa tan rápido… —Reine asintió con la cabeza con una pequeña sonrisa y prendió la televisión.
—Bueno, saliste temprano de clases, así que podrás verlo tú misma.
—¡Cierto! —dijo con una sonrisa y se sentó al lado de su madre—. Están repitiendo la temporada, pero en otro horario. ¿Cómo lo supiste?
—Bueno, a veces estoy aquí cuando estás viendo eso y lo anunciaron, así que solo lo recuerdo.
Kanade iba a decirle que admiraba su buena memoria, pero el tema de apertura que la chica ya se lo sabía de memoria fue escuchado, empezaba con la guitarra sola, con tonos que parecían como de campana, para que le siguiera el teclado y la batería, volviéndose un tanto agresivo. Era de tonos épicos y siendo una serie de acción, fantasía y habilidades increíbles, además de que la historia era una disputa entre reinos, le letra le iba de maravilla.
Lo mejor de todo es que casi todos conocían o veían esa serie, siendo la hija de la persona detrás de la composición y el escritor de la letra de la canción, era fabuloso, algo de envidiar, sin embargo, muchos intuían que debía ser una decepción para su padre que ella no tuviera habilidad musical.
Acompañado de una animación que comenzaba con un fondo oscuro y unas gotas de lluvia que caían, para luego mostrar una cueva con una espada enterrada en la que se le hacía un acercamiento y la escena cambiaba a mostrar a los personajes principales, seguido de ciertas escenas de batallas y de sombras de personajes, así como diferentes escenas de peleas que nunca sucedieron en la serie, la letra decía:
Mi propia tierra ha cerrado sus puertas en mí.
Solo en el mundo, esto me asusta.
Estoy aquí para demostrar que estás equivocado.
Estoy acusado por algo que me da vida.
En mi tierra de fantasía, hay algunos que entienden.
Un alma amistosa, confía su vida en mis manos.
¡Sí, yo di todo lo que pude!
¡Ahora es invadido por un extraño!
¡Guarda en mente lo que has escuchado hoy!
¡Tal vez descubras que no eres tan valiente!
¿Eres suficiente hombre, acarreando la carga tu solo?
¿Cuándo otros cargan la suya?
Después de esas letras que sonaban fuerte, iban los 30 segundos de puro solo de guitarra que, claro, lo había hecho su padre y no fue recortado para el tema de la serie, y como añadido, en ese tiempo los animadores pusieron partes de su batalla final, terminando con la cara del protagonista dándole un cabezazo a su rival, mientras ambos quedaban viéndose retadoramente.
—Fueron más de dos minutos, ¡creo que es la única serie que tiene un tema tan largo!
—Sí, tu padre es muy talentoso, aunque por eso mismo está tan ocupado, así que debes de entenderlo, Kanade. —Acarició su cabeza y la chica sonrió.
—Lo entiendo. Y tú también eres talentosa, mamá. —Ella le abrazó con cariño, su madre no se lo esperó, pero terminó sonriendo y correspondiendo al abrazo.
—Bueno, pero no sirvo en la cocina y si quieres enseñarle eso a tu padre, será mejor que hagas tu mejor esfuerzo, Kanade.
—¡Sí!
Reine cambió de canal para ver las noticias y distraerse, comparado a otras ocasiones, no estaba tan cansada y no tenía sueño, tal vez es que se había acostumbrado a no dormir por un tiempo, de todas formas, tenía suficiente tiempo el fin de semana para terminar su trabajo.
«Seguro que vendrá con más de una intención». Pensó en su pareja y suspiró un poco, con un ligero sonrojo en sus mejillas. Reine fue a cambiarse su ropa a unas más cómodas para estar en casa y esperar que Katsuo volviera de su gira por casi todo el país.
—¿Mamá? ¿Mamá?
—¿Sí? Perdón, fui a cambiarme, ¿qué sucede, Kanade? —preguntó al entrar en la cocina y verla cocinando tranquilamente.
—Ah, ¿entonces ya no seguirás trabajando?
—Eso puede esperar a la noche, estoy segura de que tu padre de todas maneras tratará de obligarme a no trabajar. —Kanade rio un poco mientras seguía picando unas verduras—. Ten cuidado con eso.
—Sí, Shidou también me lo dice —dijo al regresar su vista a lo que estaba haciendo, en la tabla—. Es solo que recordé cuando me dice que no estudie, jeje.
—Cielos… —dijo un poco decepcionada, pero no pudo evitar sonreír un poco—. Solo espero que no te haya convencido en esas ocasiones.
—La mayoría de las veces lo entiende, pero no puedo decirle que no cuando me ofrece helado. —Se defendió con sus argumentos, pero suspiró luego—. Papá es muy bueno convenciéndome y es un gran músico, ¿es por eso por lo que te enamoraste de él?
—B-Bueno… —Ella se sonrojó un poco.
«¡Oh, mamá tartamudeó!» Kanade se había emocionado de repente y soltado el cuchillo para mirarla con grandes expectativas. Reine estaba fuera de su zona de confort, prefería evitar la historia de amor, porque eso incluía también los problemas que tuvieron, creía que su hija no estaba lista.
—Ya me habías preguntado eso antes, Kanade. Así que ya lo sabes.
—¿Eh? Pero eso fue hace mucho y no lo recuerdo.
—Entiendo, ¿y por qué me preguntas eso ahora? —preguntó para evadir el tema principal y se cruzó de brazos para verla con más seguridad.
—Bueno, entre chicas, el tema salió de repente, yo no me di cuenta, pero de pronto estábamos hablando de nuestros padres y aprendí que hay todo tipo de cosas, además de relaciones que no entendí mucho… Pero yo no sé cómo se conocieron y me dio curiosidad.
De repente, la puerta se abre y un hombre está recargado en la mano que está encima de la puerta, viene vestido con una playera roja de mangas largas y pantalones oscuros, además de unas botas no muy altas, de color negro. Sus ojos vienen tapados por unos lentes oscuros que se los quitó con una sonrisa y después se acomodó el cabello largo castaño.
—El padre ha regresado y nadie lo nota, y, por si fuera poco, hablan de amor, aunque creo que deberían practicarlo primero, sobre todo tú, Reine-chan —dijo con sarcasmo y con más de una intención que, obviamente, solo Reine entendió.
—¡Papá! —La chica de cabello blanco solo avanzó un par de pasos para abrazarlo con fuerza, ya le llegaba a la barbilla, pero él no la abrazó.
—No, ya no cuenta.
—Perdón. —Ella se puso triste, pero él solo sonrió.
—Es broma, ¿cómo crees que me enojaría contigo? ¡Aunque ya estás más grande! —dijo al abrazarla con fuerza—. Ya quisiera que tu madre me abrazara así, por lo menos alguien me quiere en esta casa.
Reine se molestó y le frunció un poco el ceño, pero Kanade se alejó de su padre un poco.
—Mamá no es mala, ¡se la ha pasado hablando de ti todo este tiempo!
—¿Cosas buenas?
—¡Sí! —El hombre sonrió con orgullo y revolvió el cabello de Kanade para soltarla justo después.
—¿En serio? Vaya, vaya, pareces molesta, pero por dentro quieres dejar salir a esa mujer que solo sueltas cuando estamos en la ca… —Reine le tapó la boca rápidamente y se sonrojó con molestia—. ¡Jajaja!
—¿Q-Qué crees que estás diciendo? —dijo entre molesta y avergonzada, además de que su rubor estaba aumentando a niveles increíbles para su hija.
«¡Oh, volvió a tartamudear!»
—No sé, creo que digo la verdad.
—Cállate —susurró a su oído mientras él reía.
—No entiendo nada, ¿me podrían explicar?
—Bueno, es lo que pasa cuando tienes un fuego en la sangre que hace que…
—Eso no importa, solo estamos interrumpiendo a Kanade mientras prepara la comida de bienvenida, así que es hora de irse —dijo rápidamente y empujándolo suavemente fuera de la cocina, seguía avergonzada.
—Ah, ¡que linda! Espero que te salga muy bien, Kanade-chan —dijo con una sonrisa nerviosa al ver como lo estaban corriendo de ahí.
—Sí, sí, ahora no la molestemos más.
—¡Me esforzaré!
Reine suspiró con alivio, pero el hombre solo sonreía, sabía que la había molestado un poco, pero con eso animó las cosas, pero ahora que Kanade no estaba observando, pudo abrazar a Reine por la espalda.
—No veo que mi esposa me haya dado una bienvenida, ¿será que ya no me quiere? —preguntó con decepción fingida, ella giró la cabeza para verle con seriedad, aunque seguía sonrojada—. ¿Qué?
—Ah… Sí se nota el cambio cuando vuelves.
—¿Eso es un cumplido? No importa, lo tomaré como tal.
—Bueno, bienvenido a casa, cariño —dijo con una pequeña sonrisa, pero con su tono de siempre, el hombre suspiró, sabía que estaba fingiendo la decepción, pero le molestaba de todas formas.
—¿¡Qué es eso, Reine-chan?! —dijo al tomarla de la cintura y levantarla un poco con los brazos, acción que sí la tomó con mucha sorpresa—. ¡Deberías de estar más contenta! Cielos… Espera, te siento más delgada, ¿estás comiendo bien?
—Sí… Lo necesario —dijo sin verlo a los ojos, él la bajó al suelo y la tomó de las mejillas para inspeccionarla.
—Tú dices que notas el cambio cuando regreso, pero yo no noto cambio en ti, de hecho, creo que tu transformación en mapache está cada vez más cerca. —Ella no pudo evitar reírse un poco de eso, al igual que él—. ¿Después te saldrá pelo?
—Cállate, tonto —respondió con cierta molestia, pero dio una leve risa después.
Katsuo sonrió y le quedó viendo con sus ojos cafés, sobre todo en sus ojeras, por lo menos estaban menos notables que en otras ocasiones.
—Bueno, ya que no puedo tener una bienvenida como la imagino, tendré que hacerlo a mi manera. —Sin pensarlo más, se agachó un poco y la abrazó justo para quedar entre sus pechos, ella ya se esperaba eso, así que solo sonrió ligeramente—. Los extrañé tanto.
—¿Estás hablando de lo que creo? —Él alzó la mirada con una sonrisa y le guiñó el ojo—. E-Eres un…
—A ti también te extrañé, Reine-chan.
—Bueno, ¿qué podía esperar de ti? —Él dejó de sonreír, pero ella terminó riéndose.
—Qué cruel. Y eso que acabo de volver.
—No seas dramático, eso no funcionará. Además, si solo extrañas esa parte de mí, podrías tenerlo con una cualquiera. —Katsuo supo que ahora sí estaba cruzando la línea, por lo que se alejó un poco, pero sonrió de nuevo, tuvo una idea.
—Cierto, pero no todas son un espíritu que nunca duerme y, además, tengo un mapache en casa, ¿quién más puede tener eso? —preguntó con sarcasmo, pero ella negó con la cabeza, para que luego la tomara de los hombros y la pegara a la pared, haciendo un ruido alto—. Y eso te hace única, Reine-chan.
—¡¿Están bien?!
—Sí —respondió Reine con una pequeña sonrisa—. Estamos bien, Kanade.
Ambos se dieron un beso que duró unos segundos, pero ambos estaban felices. Luego de esto, fueron a sentarse al sillón, pero ella se portó cariñosa porque lo abrazó y se recargó en él, para tirarlo al sillón.
—¿Y me culpas a mí por ser intenso? —susurró.
—E-Esto no significa nada —susurró con un sonrojo—. No te ilusiones.
—¿Cómo quieres que no lo haga si me provocas de esta manera?
—Cielos, solo fue… Yo también te extraño, no solo Kanade, quiero que estés más tiempo aquí —dijo mientas estaba recostada en su pecho, él le acariciaba su cabello pálido con tranquilidad, así como tenía una mano en su espalda baja, cerca de su trasero—. Nunca he sido buena en esto, así que…
—Nop, nunca has sido buena hablando, Reine-chan —dijo con diversión, recordando que él era el de las palabras bonitas hacia una mujer joven que era tan seria.
Ella le quedó viendo con molestia y vergüenza, tenía un rostro gracioso.
—Iba a decirte que te amo…
—¿Ibas?
—Ajá —contestó cortante, pero cuando sintió su mano detrás de su cabeza, ella abrió un poco más los ojos, fue tarde, la acercó para besarla de nuevo, sin permitirle escapar.
Pero ella no hizo nada, no lo alejó, ni se molestó, lo tomó de las mejillas con suavidad y al separarse, ambos estaban felices.
—Gracias por esta bienvenida, te molestaste, te hice reír, te volviste a molestar y me dijiste que me amas de una manera tan linda, ¿qué más puedo pedir? Oh, espera, se me ocurre una idea muy buena sobre eso. —Sonrió con más de una intención.
—Esta noche no.
—¿¡Por qué no?!
—Tengo trabajo y si quieres que estemos juntos el fin de semana, prefiero terminarlo esta noche.
—Eso es jugar sucio, sabes que voy a decir que sí —dijo con preocupación y quejándose—. No es justo porque acabo de volver y he logrado que estés tan linda, eso cuesta, ¿lo sabes?
—Tú también eres injusto, haciéndote la victima sabes que vas a convencerme.
—No seas mala —pidió con un tono de voz de niño regañado.
—No soy mala, soy responsable a diferencia de otras personas.
—¿Gracias? —Ella suspiró ante su comportamiento, pero cuando sintió la mano en su pecho, se le fue el aliento—. Bueno, si no se puede en la noche, que sea ahora o nunca.
—¿Qué dices? ¡Espera! —Ambos estuvieron manteniendo un duelo con ciertos jadeos que llamó la atención de Kanade, quien ya había terminado con la comida—. ¡Espera, no, jaja! No, espe-jaja…
—¡No vas a huir de esto hasta que digas que sí! ¡Ah!
Pero debido a tanto movimiento, cayeron del sillón al suelo, alarmando a su hija, quien llegó a verlos como se levantaban con un poco de dolor.
—¿Están bien? ¿Qué pasó?
—Nada, todo está bien, Kanade-chan. Solo era mi cariño a tu madre malvada que no quiere que estemos juntos porque va a trabajar.
—Mamá, no seas mala con papá, acaba de volver.
—¡Eso! ¡Tengo el apoyo de Kanade-chan! Serás toda mía esta noche, ¡sin discusión, dos votos contra uno, no hay comparación!
—¡Pero!
—No acepto revanchas. —Katsuo le sonrió a su hija—. Te amo, Kanade-chan.
—Yo también, papá. Y la comida está lista —dijo con una sonrisa.
Lo peor es que Reine sabía que su hija no tenía idea de lo que en verdad se estaba diciendo hace unos momentos, suspiró derrotada, pero se sentaron a comer en la mesa, no había duda de que se sentía la gran diferencia de cuando él estaba en casa, y aunque no era buena para decirlo, estaba muy feliz de tenerlo a su lado.
Bueno, esto continua en el siguiente capítulo extra que ya está disponible.
Espero volver a verlos muy pronto y que les guste ver más interacción en los personajes que no se suelen ver mucho en los capítulos normales.
Por cierto, la letra de la canción no es mía, es parte de la letra de la canción: My Land de Sonata Arctica, un grupo de Power Metal, para los entendidos de este género, ya sabrán de qué va, y no, no es un grupo japonés.
Saludos.
