*¡Plap!* *¡Plap!* *¡Plap!
Una chica de cabellera negra atada en dos perfectas coletas caminaba con paso firme a través del amplio corredor del aeropuerto, habiendo apenas descendido de su vuelo. A pesar de sus facciones elegantes y su rostro refinado, las personas a su alrededor no podían evitar moverse fuera de su camino al notar el aura homicida que la joven emitía a pesar de que su rostro no mostraba expresión alguna.
Y es que Tohsaka Rin no podía estar mas molesta en ese instante.
La joven heredera de la familia mágica Tohsaka había salido de la ciudad por tan solo una semana para atender unos asuntos personales. Las cosas habían ido mas o menos como ella se lo esperaba, así que fue capaz de concluir todo en el tiempo planeado y volver a casa, esperando darse un pequeño pero merecido descanso. Sin embargo imaginen su sorpresa cuando, un día antes de volver, una llamada le llego de que una familia de Sirenas había decidido mudarse por alguna razón a Fuyuki, la ciudad de la que la familia Tohsaka era encargada de resguardar.
Normalmente, la migración de especies mágicas no sería un problema, siempre y cuando se siguieran los procedimientos adecuados para ello. Pero esta familia de Sirenas simplemente habían decidido mudarse sin consultar a nadie ni pedir permiso de ellos, los Supervisores de esas tierras de alta actividad mágica.
Prácticamente le estaban declarando la guerra a la familia Tohsaka, algo por lo que ella estaría más que feliz de hacerles ver su error.
Inesperadamente, la maleta de viaje que llevava, una que era capaz de arrastrar debido a las llantas que tenia, se sacudió por alguna razón, pero Rin solo le dio una patada y la maleta se quedo inmóvil de nueva cuenta.
"Fufufufu..."
Una opaca risa escapo de su garganta al imaginar la manera en la que castigaría a ese insolente cardumen de anchoas que osaron desafiarlos, causando que las personas a su alrededor sintieran un escalofrío de nerviosismo al escucharla.
Séptima Melodía: Magus.
En el mar de Seto, una doncella de espuma
salvó al joven justiciero de la infortuna
La deuda de gratitud pagada debe ser
así que prepárate para reír y llorar
por la historia de amor que acaba de comenzar...
*Opening: Seto no Hanayome: Romantic Summer*
Shirou soltó un suspiro mientras miraba hacia el cielo del atardecer. Las clases habían transcurrido tan bien como Shirou lo había imaginado.
Es decir, todo había sido un caótico evento tras otro.
Al terminar la primera hora y después de ver que Shinji continuaba inconsciente, Shirou se apiado de su amigo y decidió llevarlo a la enfermería, donde se encontró con la madre de Sun. Si bien el pelirrojo se sentía contento por poder hablar de nuevo con tan agradable mujer, él no pudo evitar pensar de que las cosas se estaban saliendo de control de alguna manera.
"Bien, es cierto que llegar tan lejos para estar con nuestra hija puede sonar un poco exagerado, pero tenemos nuestras razones para preocuparnos por dejar sola a Sun."
Seto Ren explico, sonriendo con amabilidad. Shirou supuso que eso tenia sentido. El secreto de las sirenas era algo demasiado importante como para dejarlo a la suerte, y sinceramente Sun podía ser bastante torpe en algunas ocasiones, lo que pondría en peligro su identidad. Tener gente confiable cerca en caso de que algo malo ocurriera era entonces un alivio, sin importar los problemas que esas mismas personas pudieran acarrear consigo, el joven decidió.
"Lo entiendo. Aún así, pudieron habernos dicho algo al respecto al menos..."
Shirou no pudo evitar quejarse, si bien solo lo hacia por dejar salir un poco de su frustración, mientras acomodaba a un todavía desmayado Shini en una de las camas disponibles de la enfermería. Seto Ren sonrió con malicia ante sus palabras.
"Fue una gran sorpresa para Shirou-kun, ¿verdad?"
"Suegra(Okaa-san)..."
Shirou no pudo más que suspirar ante su respuesta y por alguna razón la madre de Sun pareció sorprendida por un segundo para después sonrojarse y sonreír con cierta pena.
"Vaya. Ser llamada de esa manera por un chico lindo tan joven. Es un tipo de felicidad nueva para mi."
La mujer dijo, acercándose al pelirrojo y abrazándolo, guiando su cabeza contra su pecho. El cuerpo de Shirou se tenso al instante, su mente incapaz de procesar lo que estaba ocurriendo. Sin darse cuenta de ello o quizá solo ignorándolo, la madre de Sun hablo entonces.
"Aquellos que conocen nuestra identidad se deben convertir en miembros de nuestra familia de Sirenas. ¿Pero sabes, Shirou-kun? Me pregunto, si Sun no es suficiente para ti, ¿estarías conforme conmigo entonces?"
Seto Ren susurro a su oído, causando un escalofrío por todo el cuerpo del joven pelirrojo. El rostro de Shirou se torno de un tono carmesí más fuerte que el de su cabello y el chico sintió su cerebro sobre calentarse, por lo que solo pudo balbucear.
"¡E-Estoy agradecido por la oferta, pero ya tengo a Sun así que...! ¡Emmm...! ¡Debo volver a clase!"
Grito finalmente, decidiendo que una huida estratégica era la mejor opción en ese momento. La madre de Sun solo soltó una suave risa al observarlo correr fuera de la enfermería como si su vida dependiera de ello.
"Hehe, que chico más lindo."
Comento simplemente, encantada con la reacción de su futuro yerno.
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Después de eso Shirou se encontró por los pasillos a Masa-san (algo que le alegro bastante) y a un tipo que no recordaba haber conocido antes, pero que termino identificándose como Shark Fujishiro, el tiburón que trato de devorarlo ya en otras ocasiones. Allí fue cuando Shirou descubrió que, así como las sirenas pueden transformarse en humanos, otras especies de animales podían. Shirou no estaba del todo seguro de como era que esto funcionaba, pero suponía que solo aquellas criaturas con ciertas reservas mágicas en su cuerpo eran capaces de lograrlo, aunque eso solo era su teoría.
El pelirrojo no era un Magus propiamente dicho, solo siendo capaz de usar un único tipo de magia, así que aunque tuviera el interés por descubrir el funcionamiento del cuerpo de las sirenas y similares, simplemente no tenia las habilidades necesarias para lograrlo.
¿Quizá si les preguntaba directamente a Sun-chan o a su familia, ellos le explicarían las cosas? Era posible, pero por el momento eso podría esperar. Después de un pequeño incidente con Shark Fujishiro, Sun descubrió que la mayoría de su familia los habían seguido a Fuyuki. Por un momento Shirou se preocupo de que Sun se molestaría con su familia por ello, pero pronto Sun-chan comenzó a llorar, diciéndoles cuan agradecida estaba por tener a una familia como ellos.
Shirou solo pudo sonreír con sentimientos encontrados ante esto, pero supuso que era mejor de esta manera y lo dejo pasar.
Aún así, recordando que era el turno de Sun para cocinar, Shirou invito a los miembros del Clan Seto para cenar en su casa a manera de bienvenida por su mudanza, cosa que la mayoría acepto gustosamente. Su suegro no parecía nada feliz ante la idea de visitar la casa de su futuro yerno, pero el deseo de comer la comida de su hija fue mayor que su rencor hacia el pelirrojo, por lo que finalmente acepto.
Es así que, una vez terminadas las clases, Sun y su madre partieron rumbo al distrito comercial para conseguir los ingredientes necesarios, Maki acompañando a Sun por su seguridad (Shirou en verdad no sabía como era que Maki aparecía y desaparecía de esa manera, pero era asombroso de ver). Shirou se ofrecio a acompañarles, pero Sun se negó, diciendo que quería darle una sorpresa.
Claro, el hecho de que lo dijo con una gran sonrisa y el rostro sonrojado fue suficiente para hacer su corazón latir en calidez... Y para que Seto Gouzaburou se enfadara lo suficiente como para perseguirlo por un par de calles hasta que el pelirrojo logro esconderse y perderle de vista.
Y es por ello que Emiya Shirou caminaba sin compañía por las calles de Miyama, preguntándose si debería volver a casa o esperar un poco para darle tiempo a Sun de preparar su sorpresa para la cena.
"Shiroou~"
Una alegre voz le llamo a la distancia, por lo que el pelirrojo se giro, reconociendo a la dueña de inmediato. Unas calles por detrás, su guardián le llamaba, agitando su mano alegremente. Shirou se detuvo, esperando a que la chica le alcanzara una vez que el semáforo se pusiera en rojo y ella pudiera avanzar.
Fue entonces que lo noto. Un olor como a cristal caliente o al vapor que despide un suelo reseco por el calor. Shirou parpadeo confuso, preguntándose de donde provendría tal particular aroma, pero entonces su confusión se torno en un extraño presentimiento cuando se dio cuenta de que, su ruidosa guardián aparte, ningún otro sonido se escuchaba en las cercanías. Ni el ajetreo de las personas, ni el sonido de automóviles en la distancia, ni siquiera e sonido de un ave u animal pasajero. Era un silencio casi ensordecedor que le causo un escalofrío.
"¡Fuji-nee, detras de ti!""
"¿Eh? ¡Gyaaa!"
De la nada, unas cinco o seis figuras se lanzaron en picada hacia su guardián, las criaturas teniendo una forma similar a las de las lechuzas pero su cuerpo era duro y afilado, como si estuvieran formadas de algún cristal de color purpura.
"¡Gyaaa! ¡Alejenseeee!"
Taiga sacudió su bolsa de mano, intentando golpear a las criaturas que se arremolinaban a su alrededor, bloqueando su visión. Entonces, una de las lechuzas se detuvo frente a su rostro, los ojos de la criatura brillando en un color rojo carmesí. Taiga fue incapaz de apartar la vista de tan extraño fenómeno y pronto su cuerpo perdió todas sus fuerzas, cayendo inconsciente al suelo.
"¡Fuji-nee!"
El pelirrojo no había tardado ni dos segundos desde que el ataque comenzó para reaccionar y correr hacía su guardián, pero dos de las lechuzas se lanzaron hacia él, intentando golpearlo con sus picos tan afilados como cuchillas, por lo que el chico tuvo que dedicarse a evadirlos. Gracias a ello fue incapaz de impedir que las criaturas restantes sujetaran a Taiga con sus garras y comenzaran a elevarla a los cielos.
"¡Fuji-nee!"
Lanzo un desesperado grito el chico, observando como ahora la chica estaba a uno metros de altura, totalmente fuera de su alcance.
"Umm. Si, esa es una buena expresion la que estas haciendo. Creo que es una buena manera de comenzar su castigo."
Una voz se escucho de la nada, sonando demasiado engreída a los oídos del pelirrojo. Shirou busco la fuente de esta voz y pronto una chica apareció a unos pocos metros de donde su guardián se hallaba, flotando en el aire gracias a...
"¿Es esa una escoba?"
Shirou no pudo evitar preguntar, observando con total incredulidad a una chica cuya edad debería ser similar a la suya, vestida en un extraño vestido rojo y sentada en lo que parecía ser una escoba de todas las cosas posibles.
"¡¿Verdad que una escoba mágica es un cliché demasiado viejo?! ¡Esta chica nació en la época equivocada! ¿Por que tengo que obedecer a una chica tan poco linda como ella?"
"Ruby. Si sigues balbuceando tonterías voy a tener que sellarte de nuevo en la nevera por una semana."
"¡Y encima es una completa sádica! ¡¿Por que tuvo que tocarme esta niña sin sueños?!"
"Parece que esa clase de castigo no es suficiente para ti. ¿Quizá si te pongo a hervir en agua...?"
La recién llegada, aparentemente una 'chica mágica', comenzó a discutir con la voz que parecía provenir del bastón rojo y blanco que llevaba en su mano. Shirou solo pudo mirar sin intender por un rato, pero entonces sacudió su cabeza, mirando con intensidad a la chica.
"¿Por que atacaste a Fuji-nee de esa manera? ¡Liberala ahora mismo!"
La chica volvió su atención al pelirrojo entonces, su sonrisa tornándose burlona.
"Tienes agallas para demandar algo de mi, pequeña camarón. Dime, ¿tienes alguna idea de con quien estas tratando?"
Parándose sobre la escoba, algo que sin duda requería mucha habilidad o muchas agallas, la chica coloco una mano en su pecho, la otra usándola para reacomodar una de sus coletas.
"Mi nombre es Tohsaka Rin. Soy la hija del Supervisor de la ciudad de Fuyuki. Ustedes, criaturas de mar, se han infiltrado en nuestro territorio sin permiso alguno, así que he decidido castigarles."
Anuncio con una voz llena de confianza y orgullo. Shirou sintió su corazón detenerse por un segundo para después comenzar a latir más rápido.
'¿Ella es la hija del Supervisor de Fuyuki? ¡Oh no, esto es malo!'
En el pasado, Kiritsugu le explico alguna vez como funcionaban ciertas cosas en la Asociación de Magos. Entre ellas, explico el como a las tierras con alta concentración mágica o espiritual se les asignaba un Supervisor el cual debía encargarse de administrarla y protegerla. A cambio, ciertos derechos se les otorgaban y cualquier Magus que quisiera construir un Taller Mágico en el territorio administrado por un Supervisor debía solicitar su permiso primero.
Shirou sabía que la familia Tohsaka eran los Supervisores de Fuyuki, pero no estaba seguro de si ellos se molestarían por el hecho de que una familia de sirenas se mudara a la ciudad.
Aparentemente, ahora conocía la respuesta. Aún así, Shirou se preguntaba por que era que los estaban atacando a él y a su guardián en lugar de a Sun o a su familia. ¿Era por que ellos dos, humanos comunes y corrientes, eran los objetivos más fáciles? ¿Quizá planeaban usarlos como cebos para atraer a la familia de Sun a una emboscada o para obligarlos a rendirse? Fuera cual fuera el motivo, ¡Shirou no dejaría que nadie saliera lastimado!
¡Pero antes...!
Rin miro complacida como el pequeño chico parado en el suelo bajo ella solo agachaba la cabeza, sin duda totalmente arrepentido por haber cometido tan terrible pecado en contra de su familia. ¡Pero ya era tarde! ¡Incluso si le pedía perdón de rodillas, la chica no tenia pensado dejarlo ir tan fácilmente!
"¿Que sucede, pequeña langosta? ¿Quizá estas pensando en pedirme perdón?"
Pregunto, su voz sonando totalmente complacida consigo misma. El chico hablo entonces, aunque su voz era apenas un susurro.
"...ties..."
"¿Ah...?"
No pudo evitar preguntar la chica, incapaz de entender lo que su victima le decía. El chico levanto la vista por un segundo para después volverla a bajar, luciendo apenado.
"Dije que puedo ver tus panties desde aquí. Creo que a tu edad el color negro es un poco..."
La voz del chico se volvió un susurro inaudible de nuevo, su rostro sonrojado mientras con su mano rascaba la parte trasera de su cabeza en aparente incomodidad. Tohsaka Rin cruzo sus piernas de inmediato y uso sus manos para halar hacia abajo la falda de su vestido lo más que podía.
"Ruby... ¿Creo recordar haberte dicho que colocaras el hechizo de oscuridad bajo mi falda...?"
"¿En serio lo dijiste? No estoy segura. ¿Quizá mi memoria comenzó a fallar después de estar tanto tiempo encerrada en la nevera?"
Aunque el bastón trataba de sonar apenado, su voz sonaba como si estuviera tratando de contener la risa. El rostro de Rin se volvió tan rojo como un tomate, si esto era debido a la vergüenza o la furia, Shirou fue incapaz de decir.
"¡RUBYYYYY!"
Y sin más, la chica comenzó a tratar de estrangular a su bastón; la varita solo lanzando una fuerte carcajada.
'Escucha, Shirou. La mentalidad de un Magus es completamente diferente a la de los humanos normales. Nunca lo olvides.'
Shirou no pudo más que darle la razón a las palabras de su difunto padre. Aún así, todavía quedaba el problema de que hacer para rescatar a su guardián, la cual se encontraba a muchos metros de altura y alejada incluso de las azoteas cercanas, por lo que el pelirrojo era incapaz de alcanzarla.
Después de un rato de estrangular(sin éxito alguno) a su varita mágica, Rin pareció calmarse lo suficiente para recordar que el objeto de su venganza aún estaba parado debajo de ella, mirándola ahora con pena ajena. Tosiendo fuertemente para tratar de recuperar la dignidad, Rin se sentó de nuevo en la escoba, cuidando de que su falda(demasiado corta ahora que sabía su hechizo no estaba funcionando) cubriera su ropa interior por completo.
"¡De cualquier forma! No les perdonare esta ofensa tan rápidamente. Si quieren recuperar a Seto Sun, tendrán que venir a buscarla a mi hogar, la Mansion Tohsaka. Quiero que lleves a toda la familia Seto contigo, ¡allí me asegurare de darles su merecido!"
"¡Hey! ¡Espera!"
Dejando esas palabras tras de sí, la chica comenzó a alejarse en su escoba, las lechuzas llevando a Taiga con ellas, perdiéndose a la distancia. Shirou solo pudo observarlo todo de manera impotente. Incluso cuando trato de seguirla, la chica se movía demasiado rápido y por encima de todos los edificios, por lo que el joven fue incapaz de alcanzarla.
"¡Maldición!"
Exclamo el chico, tratando de recuperar el aliento. Esto estaba bastante mal, no solo había permitido que esta extraña chica secuestrara a Taiga, si no que al parecer también tenia capturada a Sun consigo-
"¿Eh? ¿Shirou-san, ocurre algo? Te ves muy agitado."
El chico se dio la vuelta al escuchar esa voz, mirando en asombro a su prometida, la cual llevaba un par de bolsas consigo.
"¿Eh? ¿Sun-chan? ¿Que haces aquí?"
Pregunto tontamente, observando que la chica no solo no parecía estar en peligro si no que ni siquiera se miraba preocupada.
"Umm me apena decirlo, pero calculamos mal los ingredientes así que tuve que volver para comprar los que hacían falta."
Admitió la castaña, mostrando las bolsas con vivieres que llevaba consigo. Shirou solo pudo parpadear en confusión ante esto.
"¿Entonces quien...?"
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"¡¿A que te refieres con esta mujer no es Seto Sun?!"
Tohsaka Rin pego un fuerte grito, estrangulando de nueva cuenta a su báculo mágico, Kaleido Ruby como oficialmente era conocido. Ruby simplemente se dejo sacudir, consciente de que era inútil tratar de hacerle entender a la chica que estrangular a un objeto que no tiene pulmones ni necesita respirar era perder el tiempo.
"¡Me dijiste que Seto Sun era una chica joven, de cabellera castaña y que siempre se le había visto en compañía de un chico pelirrojo! ¡Y eso fue lo que encontramos!"
Rin acuso, apuntando a la mujer que habían traído con ellas. Taiga estaba acostada sobre una cama de piedra lisa, aparentemente dormida.
"Eso puede ser verdad, pero la persona que tenemos aquí no es una criatura mágica. De hecho, esta chica no posee siquiera circuitos mágicos. Es una humana común y corriente. Es imposible que sea la sirena que buscamos."
"¡Gaaah!"
Rin arrojo a Ruby al suelo en un gesto de ira, para después frotar su cabeza en exasperación. ¿Por que siempre le tenían que salir las cosas mal? ¡No importaba que tan bien lo planeara, siempre ocurría algo que causaba que todo se echara a perder!
"¿Que harás ahora, Señorita Supervisora? Secuestraste a una humana que no estaba involucrada en este asunto y de paso les hiciste saber a tus enemigos que estabas tras de ellos. Es posible que justo ahora estén en camino hacia aquí para atacar la Mansión. Eso o ya se han marchado y te será muy difícil encontrarlos de nuevo."
Ruby echo sal a la herida, disfrutando la forma en la que Rin parecía estar sufriendo. La heredera de la familia Tohsaka solo apretó los puños, pensando en como solucionar el problema.
'¿Debo pedir ayuda a mis padres? No, esto es algo que debo solucionar por mi misma, además de que seguramente se enojaran cuando se enteren de que lo arruine de esta manera. ¿A ese Sacerdote...? ¡No, antes muerta que deber un favor a ese tipo!'
Justo cuando la cabeza de Rin estaba por explotar por la desesperación, una alarma sonó en su cabeza, era la alarma que indicaba un intruso había ingresado en su territorio mágico. Por un segundo el corazón de la chica se apretó, imaginando en su mente a un grupo de gente peligrosamente armada invadiendo su hogar; pero entonces el miedo dio paso a la confusión cuando entendió que la alarma había indicado solo a un intruso.
"Oh ho~ Parece que el chico que te vio las bragas a venido a buscarte. ¿Quizá se enamoro de ti a primera vista?"
"¡¿Que dices?!"
Rin dirigió la mirada hacia Ruby, la cual había sacado una especie de proyector en la parte superior de su... ¿cabeza?... y ahora estaba mostrando la imagen del pelirrojo saltando una de las murallas exteriores que dividía su casa de la calle.
"¡Eso es!"
La chica exclamo, totalmente aliviada. Si era capaz de atrapar a este chico, entonces sería capaz de llegar hasta las sirenas. ¡Incluso quizá podría utilizarlo a él de carnada para atraer al resto!
"¡Ruby! ¡Desactiva las trampas del patio y el recibidor pero deja activas todas las demás! Quiero que atraigas a ese chico hasta aquí."
"Oh~ ¡Hoy mi maestra esta muy animada! ¿Quizá te enamoraste también de este chico? ¿Quieres que te de tiempo para cambiarte de bra-"
*Crack* *Crack*
Rodeando a Ruby con sus manos y apretándolas tan fuerte que el báculo comenzó a agrietarse, Rin miro con ojos asesinos a su varita.
"Déjate de estupideces y haz lo que te digo..."
"¡Lo entiendo! ¡Lo entiendo! ¡Rin-sama, si me aprietas tan fuerte, me romperé~! ¡No~!"
Rin podría jurar que si Ruby tuviera ojos sus pupilas tendrían forma de corazones en ese instante, pero decidió no perder más el tiempo y prepararse para recibir a su enemigo.
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Shirou avanzó por el patio de esa enorme mansión con paso cauteloso, escondiéndose en cualquier arbusto o árbol que podía encontrar. Lo que estaba haciendo era una soberana estupidez. Incluso para un Magus experimentado, adentrarse al corazón del territorio de un Magus enemigo era bastante complicado. Esa era su base de operaciones, después de todo, el lugar donde todos sus Misterios y Hechizos surgirían con mayor efecto y el menor gasto de poder para ellos.
Para un completo amateur como él, que ni siquiera era capaz de dominar el único hechizo que conocía, esto era lo más cercano a un suicidio que se le podría ocurrir. Eso dicho, no es como si él tuviera otra opción. Taiga había sido confundida con Sun y había sido secuestrada, por lo que era necesario rescatarla lo más pronto posible. Esta chica había mencionado algo de un castigo por invadir su territorio, por lo que solo los cielos sabían que clase de cosas terribles eran capaces de hacerle a su guardián o podrían estarle haciendo en ese preciso momento.
Shirou negó con la cabeza, alejando de su mente tales pensamientos. Debía concentrarse en no ser descubierto tanto como le fuera posible y en el momento en que el enfrentamiento se volviera inevitable, tendría que encontrar la manera de luchar contra lo que sea que su enemigo tuviera preparado para él.
'Espero que estas dos sean suficientes...'
En su espalda, dos espadas de madera se hallaban, amarradas por cuerdas de una forma que hacía recordar un poco a los ninjas en televisión. El pelirrojo las había reforzado cuidadosamente antes de aventurarse al territorio enemigo y esperaba que pudieran ayudarle, aunque fuera solo un poco.
El chico cruzó finalmente todo el patio, tentando con cuidado el pomo de la puerta en busca de alguna clase de trampa. Cuando se convenció de que era seguro, o al menos de que cualquier trampa que tuviera era imposible de descubrir para él, Shirou giro el pomo e ingreso a la casa silenciosamente, cerrando la puerta tras de él. Observando a su alrededor, notó que la casa tenía un aspecto occidental por dentro, totalmente acorde a su aspecto exterior. Shirou comenzó a preguntarse si los Tohsaka eran una familia japonesa o no, pero sus contemplaciones fueron interrumpidas cuando un sonido se escucho.
*Click* *¡Bam!*
"¿Eh? ¡Ahhhh!"
Justo debajo de sus pies, el suelo de madera se rompió. No, mientras caía varios metros hacia la oscuridad, el pelirrojo alcanzo a notar que en realidad se había abierto una trampilla justo debajo de donde él había estado parado antes.
"¡Kuh!"
Shirou exclamo, sintiendo el aire escapar de sus pulmones cuando su espalda golpeo contra el suelo. Tragándose su dolor, el pelirrojo se obligo a levantarse, sujetando sus espadas y liberándolas de su espalda con rapidez.
*¡Pam!*
*¡Pam!**¡Pam!**¡Pam!**¡Pam!*
Varias luces se encendieron en secuencia, cegando al pelirrojo por un instante debido a la intensidad de las mismas. Cuando por fin sus ojos pudieron adaptarse un poco a este cambio de iluminación, entonces pudo observar a la chica de antes, parada junto a una mesa de piedra donde su guardián estaba acostada.
"¡Fuji-nee!"
Grito el chico, tratando de asegurarse de que Taiga no estaba lastimada, pero la mujer no respondió.
"Fufufu. Bienvenido a mi santuario, pequeño camarón. Permite que te elogie por haber tenido el valor de venir hasta mi mansión. Sin embargo, recuerdo haberte dicho que trajeras contigo a toda tu familia de Sirenas. ¿Acaso no te preocupa lo que le pueda ocurrir a esta mujer?"
Rin apunto su dedo contra el cuerpo de Taiga, un pequeño orbe de magia apareciendo en la punta de su mano. Shirou se tenso de inmediato, pero se forzó a si mismo a relajarse.
"¿Sirenas? ¡No tengo idea de que estas hablando! ¡Yo solo vine por que secuestraste a Fuji-nee por algún motivo raro!"
Exclamo el pelirrojo, apuntando una de sus espadas a la chica. Tenía la teoría de que esta chica mágica se había equivocado, así que si de alguna manera podía sacar a Taiga del peligro, ya después podría encargarse de que no tratara de lastimar a Sun o a su familia.
Y si fallaba, bueno, al menos ya había tomado medidas preventivas al menos.
Rin se mostró confundida y molesta por un segundo, preocupada de que, quizá, se habían equivocado incluso con este chico. La chica observo a su báculo y este se removió un poco, hablando con calma.
"Esta vez no nos equivocamos. Este chico sin duda es el que esta relacionado con esas sirenas. De hecho, puedo sentir circuitos mágicos en él, aunque son bastante débiles, así que no debe ser una amenaza para ti."
Shirou solo pudo chistar en irritación cuando su mentira fue revelada con facilidad y Rin lo miro con una enorme sonrisa, feliz de que finalmente tenia un objetivo con el cual poder desquitar todas sus frustraciones.
"Te lo diré una vez más chico, trae al resto de las sirenas contigo o tu y esta mujer sufrirán las consecuencias."
Rin demando, el dedo con el que apuntaba a Taiga brillando con mayor intensidad. Shirou solo reacomodo sus pies lentamente, preparándose para lo que planeaba hacer.
"Desgraciadamente, ellas ya se han huido de esta ciudad al enterarse de que las estabas buscando. Solo quedamos Fuji-nee y yo."
Dijo con total seguridad y Rin miro de nueva cuenta a Ruby, pero el bastón solo encogió sus alas, como indicando que no podía saber si el pelirrojo mentía o no. Frunciendo el ceño, Rin chisto molesta mientras miraba al chico.
"Supongo que tendré que sacarte la información de a donde se han ido, entonces. Por fortuna, estoy convencida de que esta mujer te preocupa lo suficiente como para invadir el territorio de un Magus enemigo, así que empieza a hablar o comenzara a disparar mis ataques."
Sonriendo con malicia, Rin apunto su dedo a la cabeza de Taiga. Shirou solo asintió levemente, pero entonces miro un poco hacia abajo para después girar su rostro, luciendo apenado.
"Pero antes, deberías cubrir tus panties con algo. ¿De verdad te gusta tanto el color negro?"
"¡Gyaaaa!"
Rin llevo ambas manos de nuevo a su falda, preguntándose si Ruby había desactivado el hechizo de nuevo. Pero entonces se dio cuenta de que, hechizo o no, desde su posicion el pelirrojo no tenia manera de ver debajo de ella. Alzando su vista con preocupación, la pelinegro se encontró con el extremo de una espada de madera viajando a gran velocidad hacia su rostro.
"¡Ruby, escudo!"
La chica grito, lanzándose hacia atrás para evitar el ataque al mismo tiempo que una esfera de luz carmesí la rodeaba. La espada toco la esfera y un ruido seco se escucho, pero su escudo de mana fue capaz de detener el golpe.
En su lugar, la chica fue lanzada varios metros hacia atrás. Shirou no perdió tiempo entonces, pero no se lanzó a la chica de nuevo, si no que empujo a Taiga hacia abajo de la mesa de piedra, escondiendo su cuerpo detrás de ella para que le sirviera de escudo por si la Magus planeaba atacarla. Con eso hecho, el chico se giro de nuevo a su agresora, sus dos espadas listas en cada mano.
"¡Tu, pequeño...!"
Rin exclamo, recuperando finalmente el control de su vuelo y quedando flotando unos centímetros encima del suelo. Shirou solo la observo, sus ojos completamente enfocados en ella.
Ambos permanecieron en silencio por unos instantes, cada uno tratando de medir los movimientos del otro. Fue entonces que Rin decidió que ella no tenia nada de que preocuparse, ya que a pesar del susto inicial, el pelirrojo había sido incapaz de atravesar su barrera. Convencida de esto, la Magus apunto su dedo hacia su enemigo.
"¡Gandr!"
Ella dijo, liberando una esfera de mana a gran velocidad. Por un segundo Shirou pensó en golpearla con su espada, pero decidió esquivarla al último segundo al no ser capaz de saber que efecto tendría sobre sus dos únicas armas.
"¡Gandr! ¡Gandr! ¡Gandr!"
Continuo su ataque la chica pero el pelirrojo esquivo todos sus ataques, aunque con algo de dificultad. Esto ataques eran rápidos, pero no tan rápidos como las balas comprimidas de Maki o su ataque de Jet supersónico, así que Shirou fue capaz de apartarse del camino al último momento.
"¡Déjate golpear, demonios!"
Rin, sintiéndose frustrada, cambio de estrategia entonces, comenzando a moverse ella por igual para intentar atacarlo desde distintos ángulos, en busca de su punto ciego. Una batalla de velocidad y precisión comenzó entonces, Shirou teniendo que esquivar los ataques sin perder de vista a la chica que se movía con agilidad por el enorme sótano y Rin volando alrededor, apuntando hacia su objetivo mientras mantenía su distancia del chico a la vez que de los objetos del lugar con los que pudiera chocar al volar de esa manera tan errática.
Esa batalla continuo por alrededor de tres minutos más hasta que finalmente Shirou cometió un error, acercándose demasiado hacía donde Taiga estaba cuando trato de esquivar uno de los ataques. Viendo su oportunidad, Rin levanto su mano, apuntando hacía la mujer aun inconsciente en el suelo.
"¡Jackpot!"
Rin exclamo, disparando su ataque y Shirou solo pudo forzar sus piernas a correr, dando un gran salto y recibiendo el ataque con su cuerpo, justo en el centro de su espalda.
"¡Gah!"
El chico exclamo, sintiendo todo su cuerpo entumecerse y las fuerzas de sus brazos y piernas esfumándose en un segundo, por lo que cayó al suelo de inmediato.
"¡Kuh...!"
El pelirrojo trato de forzar a su cuerpo a levantarse pero este simplemente no le respondía, por lo que solo pudo observar con impotencia como Tohsaka Rin se acercaba a él, una enorme sonrisa de superioridad enmarcando su rostro.
"En verdad me diste muchos problemas, pequeño camarón. Pero es el fin del juego. Ahora, ¿te sientes dispuesto a hablar?"
Apuntando otro de sus ataques a él, Rin lo miro con intensidad, haciéndole entender que de sus siguientes palabras dependía el si sería atacado o no. Por supuesto, Shirou se quedo callado, negándose a traicionar a Sun o a su familia.
'Rayos, esto apesta.'
Se dijo el chico con total reproche. No solo había fallado en rescatar a su guardián, si no que aparentemente sería incapaz de proteger a Sun ahora que había sido capturado. Shirou no sabía si esta chica planeaba matarlo o solo torturarlo hasta conseguir sus respuestas, pero no tenia duda de que, una vez hubiera obtenido todo lo que necesitaba de él, entonces la pelinegro lo inhabilitara para evitar que interfiriera cuando atacara a la familia Seto.
'Menudo Heroe de la Justicia resulte...'
Apretando sus dientes con remordimiento, el chico cerro los ojos, esperando para recibir cualquier castigo que esta chica tuviera planeado para él.
*Tonk*
"¡Eso duele!"
Por supuesto, lo que nunca se espero fue escuchar un sonido seco, seguido del aullido de dolor de la joven Magus. Abriendo los ojos, el pelirrojo descubrió que habían aparecido dos personas más detrás de la chica. Un hombre y una mujer adultos. Rin también se giro bruscamente, buscando al responsable de este ataque a traición que acababa de sufrir. Sin embargo, sus ojos llenos de enfado se congelaron por instante para después abrirse por completo, pero ahora en un gesto de horror.
"¿Mamá...? ¿Papá...?"
"Tohsaka Rin. ¿Que se supone que esta ocurriendo aquí?"
La mujer pregunto, su rostro totalmente molesto siendo la versión adulta del rostro enfadado de la joven Magus, por lo que Shirou no tuvo problemas para convencerse de que, efectivamente, estas personas eran los padres de Rin.
Rin por su parte solo pudo comenzar a retroceder con temor, Ruby desapareciendo de la vista y tratando de huir por las escaleras, pero la madre de Rin movió su mano con rapidez y entonces el báculo termino clavado a la pared, una de sus alas siendo atravesada por una sencilla pero refinada daga.
"¿Y bien, señorita? ¿Me puedes por que hay dos extraños tirados en el sótano de nuestra casa?"
La mujer pregunto de nuevo, esta vez cerrando sus ojos y mostrando una sonrisa que por alguna razón causaron un escalofrío de horror al pelirrojo.
Rin solo pudo comenzar a llorar en ese instante.
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"En verdad lamento todo esto, Emiya-kun. Todo ocurrió por un gran malentendido por parte de nuestra familia."
La voz de Tohsaka Aoi sonaba sincera mientras le ofrecía una disculpa al chico. Shirou solo negó con la cabeza, bebiendo un poco del té que le habían ofrecido. Sus manos aún se sentían un poco débiles, pero aun así fue capaz de sujetar la fina tasa si derramar el liquido.
"Esta bien, Tohsaka-san. Estoy feliz de que todo se haya solucionado al final."
Aparentemente, la familia de Sun si había contactado a la familia Tohsaka, solicitando el permiso para mudarse a la ciudad de Fuyuki. Sin embargo, solamente los padres de Rin estaban al tanto de esto, debido a que Rin había ido de viaje debido a que ella participaba en un torneo de su club de ajedrez. Aún así, de alguna manera la joven Magus se había enterado de la llegada de la familia de Sirenas, pero no del hecho que se les había otorgado el permiso. Temiendo que algo malo ocurriera, los padres Tohsaka viajaron hasta donde el torneo se llevaba a cabo, pero justo al mismo tiempo Rin decidió regresar a casa y tomar acciones por su cuenta.
Por supuesto, todo eso pudo haberse evitado con facilidad si no fuera por...
"Por todos los cielos. Es por eso que les he dicho siempre lleven sus teléfonos móviles con ustedes. Esta bien que nos les guste demasiado la tecnología, pero en estos tiempos son indispensables para comunicarse."
Tohsaka Rin y su padre, Tohsaka Tokiomi, estaban sentados en la posición Seiza cerca de una de las paredes de la habitación, ambos luciendo bastante decaídos. Tokiomi había sido el que le contó el asunto de las sirenas a su hija, pero debido a que es bastante malo en el uso de teléfonos, había colgado la llamada a la mitad sin darse cuenta.
Por otra parte, Rin no solía llevarse su teléfono con ella, por lo que la única manera que tenían de contactarla era a través de cualquier teléfono fijo que el lugar donde ella se hospedara tuviera, por lo que una vez la Magus se alejaba de ellos, se quedaba incomunicada por mucho tiempo.
"Aún así, ser lo suficientemente precavidos como para contactar a los Supervisores de la ciudad. Creo que les debo una disculpa a la familia de Sun. Al parecer los menosprecie sin darme cuenta."
Comento el chico con cierto arrepentimiento. El no les había mencionado nada remotamente relacionado a la magia por temor a que la familia de Sun no estuviera al tanto de ello, pero ahora descubría que esto no era más que un pensamiento ingenuo de su parte. Después de todo, ellos eran criaturas mágicas, así que era casi imposible que no estuvieran al tanto de la comunidad mágica.
Para su sorpresa, Tohsaka Aoi solo negó con la cabeza, una sonrisa serena apareciendo en su rostro.
"Muchas de las criaturas mágicas no suelen relacionarse con la comunidad mágica, por lo que es normal que desconozcan muchas de nuestras reglas y costumbres. Es solo debido a que Ren-san y yo fuimos compañeras de escuela hace mucho tiempo."
Admitió la mujer y Shirou solo pudo mostrarse sorprendido.
"Eh~ Ya veo."
Exclamo, pensando en lo realmente pequeño que podía ser el mundo.
"Aún así, pensar que la pequeña Sun estaría comprometida ya. Que rápido pasa el tiempo."
Aoi miro hacia el techo, quizá rememorando muchos momentos de su vida. Shirou no pudo evitar preguntar entonces.
"¿Oh? ¿Conoce a Sun-chan?"
"Solo por unas fotos que Ren-san me mando en el pasado. La verdad es que no estoy seguro de que aspecto tiene justo ahora, pero estoy segura de que es una bella señorita, justo como lo era su madre."
La mujer sonrió y Shirou le devolvió la sonrisa.
"Supongo que sí."
Admitió con franqueza y Aoi pareció encantada por esto.
"Mamá, ¿Puedo levantarme ya? Mis piernas están comenzando a doler..."
Rin suplico, sintiendo como sus piernas daban el salto de estar entumecidas a enviar señales de dolor debido a la falta de circulación en la sangre. Aoi solo pudo suspirar ante esto.
"Y mi pequeña se sigue comportando como una niña todavía..."
Suspiro con tristeza y Rin gimió en pena ante el tono decepcionado de su madre.
Shirou solo pudo reír con vergüenza ajena.
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"Gracias por visitarnos, y de verdad me disculpo por todo el malentendido."
"Esta bien, en serio."
Shirou se hallaba a las afueras de la Mansión Tohsaka, siendo despedido por una cordial Aoi y por una apenada Rin. El chico acomodo a Taiga en su espalda, la chica aun dormida a pesar de todo el ajetreo que había sucedido.
"Esto... ¿De verdad no hay nada malo con Fuji-nee...?"
No pudo evitar preguntar el pelirrojo, temiendo que quizá el hechizo que usaron para dormirle hubiera tenido una reacción negativa en ella. La madre de Rin solo le dedico una mirada inquisitiva a su hija y la joven Magus exclamo, sintiendo ya exasperada.
"¡Ya les dije! Use un hechizo de hipnosis sencillo en ella. ¡Ya debería haber despertado, pero si no lo ha hecho es cosa suya!"
Se defendió y Ruby 'asintió' en apoyo. Shirou solo suspiro, pensando que era muy probable que su guardián simplemente estuviera dormida.
"Bien, creo que es momento de volver a casa. Gracias por el té."
"Fue un placer tenerte aquí. Por favor dile a Ren-san que venga a visitarnos un día de estos."
Asintiendo, el chico se alejo de ambas mujeres, la mayor despidiendolo con la mano y la menor solo mirándole con enfado para después girar su rostro y volver al interior de su hogar.
Shirou avanzo por las calles de Miyama, ahora pintadas por la luz del atardecer.
"¡Ah, mierda! ¡La cena de Sun!"
El chico exclamo en preocupación, acelerando el paso mientras se preguntaba que clase de excusa tendría que darle a Sun sobre el por que llegaba tarde a la primera comida que su prometida le prepararía.
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Maki llevo la enorme (para ella) copa de sake a sus labios, dejando que el caliente liquido recorriera su garganta y llegara a su estomago.
"¡Gah!"
Soltando una exclamación de satisfacción, la pequeña caracola levanto la vista al cielo, observando la luna nocturna que se miraba a través del amplio patio de la residencia Emiya. Era alrededor de media noche y todos los habitantes de la casa ya estaban acostados, posiblemente durmiendo ya, por lo que la chica podía beber sin ninguna preocupación en el mundo.
O al menos, así debería ser.
Sin embargo, preocupaciones era todo lo que ella tenia en la cabeza en ese momento. Estaba todo el asunto del prometido, por supuesto. También el gran cambio que suponía alejarse de su hábitat natural que eran los océanos, el estrés por el cambio de rutina tan brusco y por supuesto la presión de proteger a Sun de todo peligro, aunque esto último era más bien un placer que una preocupación para la pequeña caracola. Aún así, lamentablemente, un nuevo tipo de preocupación comenzaba a rondarle la mente.
El chico conocido como Emiya Shirou.
Maki no estaba segura sobre que pensar de él. Por supuesto, estaba el hecho de que lo odiaba por haber obligado a su señorita a casarse con un completo desconocido. Sin embargo, dejando de lado ese asunto, la chica no podía negar que el joven Emiya era un joven mas o menos decente.
No, quizá era demasiado decente para su gusto.
Había algo raro en él, y no se refería al hecho de que el chico fuera capaz de esquivar ataques letales incluso estando dormido. No, de hecho la facilidad que tenía para quedar atrapado en toda clase de situaciones peligrosas. Primero el incidente del crucero, donde casi se ahoga por salvar a un montón de desconocidos. Después estaba el incidente del prometido, donde el chico acepto casarse con Sun aun sabiendo que su vida se pondría en riesgo desde ese momento en adelante. Al principio Maki lo despreciaba, pensando que el chico había decidido casarse solo para salvar su pellejo, pero aparentemente era todo lo contrario.
El piojo de mar lo había hecho para salvar la vida de Sun y, en menor extensión, la vida de Taiga. Poco después estaba el incidente de los tipos esos en el puente, que si bien no eran demasiado peligrosos, en un momento de la batalla la situación se volvió peligrosa cuando ambos cayeron al rió.
Y justo ahora, lo que acababa de ocurrir hacia tan solo unas horas ese mismo día.
Cuando se encontraron con el chico después de volver de compras, Maki solo pudo sentirse molesta de que el pelirrojo hubiera interrumpido el poco tiempo a solas que ella y su señorita podían pasar juntas, sin embargo, ambas pronto notaron que había algo raro con el chico cuando lo vieron todo agitado y aparentemente preocupado por algo.
Ahora, a Maki las preocupaciones del chico la traían sin cuidado, pero su señorita se preocupo por él y le pregunto si algo andaba mal. El pelirrojo solo las miro, luciendo aliviado por algo, pero entonces su rostro se torno a uno que hizo que Maki entrecerrara los ojos.
Era esa misma maldita mirada de determinación que la caracola había comenzado a notar en el pelirrojo antes de hacer algo arriesgado y sinceramente estúpido.
Curiosa por la situación, la caracola salio de su escondite para observar mejor al chico y para su sorpresa este se contento de verla.
"Lo siento, Maki-san. ¿Puedes hablar contigo un momento a solas?"
Pidió el chico, dejando ver cierta urgencia en su voz. Por supuesto, tanto Sun como ella se sorprendieron, ambas siendo conscientes de la mala relación que existía entre ambos. Aún así, el chico se mantuvo firme en su petición y Maki decidió acceder tan solo por que ahora en verdad tenía curiosidad por saber que era lo que le ocurría a la pulga de mar.
Alejándose una pequeña distancia de Sun, el chico saco uno de sus cuadernos, apuntando en ella algo rápidamente pero cuidando de que Sun no pudiera verlo, después arranco la hoja y la dobló, entregándosela a la caracola.
"Por favor, Maki-san. Quiero que guardes esta nota contigo. No se la muestres a nadie, especialmente a Sun-can, y no la abras a menos que yo no regrese esta noche a tiempo para la cena. Sin embargo, si regreso a tiempo, por favor destruyela sin leerla. ¿Puedo pedirte este favor?"
"¿Aahh? ¿Que demonios estas pensando, piojo de mar?"
Maki de verdad estaba confusa por la actitud del pelirrojo, pero este solo asintió, yendo tan lejos como para hacerle una profunda reverencia.
"¡Por favor, Maki-san! ¡Es muy importante!"
Maki pudo escuchar una exclamación de sorpresa proviniendo de su señorita, sin duda también sorprendida por lo que estaba observando. Maki miro al chico por unos instantes más, notando que, a pesar de que parecía tener prisa por alguna razón, el pelirrojo estaba dispuesto a permanecer inclinado hasta que la chica le diera una respuesta.
Suspirando pesadamente, Maki tomo la nota y la escondió en su yukata.
"Mas te vale que me des una buena explicación después, gusano."
La caracola dijo y el chico se levanto, dándole una mirada pensativa para después asentir.
"Asi lo haré. ¡Muchas gracias, Maki, te prometo que te devolveré este favor algún día!"
Exclamo el chico, para después mirar hacia donde Sun estaba.
"Lo siento, Sun-chan, tengo algo que hacer justo ahora, pero tratare de llegar a tiempo para la cena."
"¿Eh? ¿Shirou-san? ¿Que esta pasando?"
Dejando atrás a una totalmente confundida Sun, el pelirrojo se marcho a toda prisa con rumbo desconocido. La castaña se acerco entonces a su amiga, la cual se notaba bastante molesta.
"Maki-chan, ¿podrías decirme que esta ocurriendo? ¿De que hablaron Shirou-san y tu?"
La caracola se sintió tentada por un instante por entregarle la nota a su señorita, después de todo Maki no tenia ninguna obligación de ayudar al pelirrojo. Sin embargo, pronto decidió dejarlo pasar por esta vez, en su lugar diciendo.
"El piojo de mar trataba de sobornarme para que le consiguiera una de las prendas de ropa interior de la señorita Sun. Por supuesto, me nege de inmediato, pero entonces me ofrecio dinero por las de Masa, asi que llegamos a un buen acuerdo."
"¿EEEEHHHHH? ¡¿SHIROU-SAN DIJO ESO?!"
Habiendo arruinado un poco más la reputación del chico a los ojos de su señorita, Maki se sintió un poco mejor consigo misma. Eso dicho, la chica aún tenia curiosidad por entender que era lo que tenía tan apurado al chico, por lo que decidio leer la nota, sin importarle si rompía su promesa con él o no.
Fue entonces que su actual dilema comenzó.
La nota decía:
"No puedo explicar demasiado, pero personas peligrosas están tras del clan Seto.
tomen a Sun-chan y huyan de la ciudad a un sitio seguro."
Por supuesto que una nota así encendería las señales de alarma en la cabeza de Maki y la pequeña asesina entro en acción de inmediato. Sin embargo, la chica se detuvo al no saber como le explicaría esto a sus jefes, ni si esto podría tratarse de una broma o un malentendido, así que su única opción era la de rastrear al pelirrojo y tratar de sacarle una explicación.
Asegurándose de que Sun estaba segura en la residencia Emiya, la caracola se apresuro a dejarle un mensaje rápido a dos de los agentes cercanos que tenían siempre en espera en las cercanías de la antigua casa. Los padres de Sun junto a Masa no deberían tardar en llegar, pero era mejor cubrir cualquier posibilidad. La caracola salio a la ciudad en busca del chico, saltando de tejado en tejado ayudándose de su fuerza sobre humana y sus chorros de agua para los sitios demasiado lejanos. Le tomó bastante tiempo encontrarlo, algo que por alguna razón comenzó a desesperara, pero finalmente lo encontró a las afueras del hogar de los Supervisores de la ciudad de entre todos los sitios. Acercándose con cautela, la chica fue capaz de escuchar su conversación, entendiendo finalmente un poco la situación.
Aparentemente hubo un malentendido y la hija de los Supervisores había tratado de atacar al clan Seto. Por alguna razón que Maki no comprendía la chica había decidido que sus primeros objetivos serían el pelirrojo y su guardián, pero algo ocurrió que hizo que el chico no fuera capturado también. Maki supuso que fue en ese momento cuando ellas lo encontraron y el joven Emiya decidió tratar de enfrentar solo a la hija de los Supervisores para rescatar a su guardián(Cosa que Maki no pudo mas que tachar como una completa estupidez).
Aún así, el chico se había tomado el tiempo para dejar una nota que les advertiría del peligro, una que, a todas luces, no tenia la intención de servir como salvavidas para que alguien acudiera en su rescate ya que no indicaba quien era el enemigo ni a donde había ido él.
El rostro de Maki hizo una mueca de desagrado ante el recuerdo, tomando otro trago de sake para tratar de relajarse.
El mocoso los estaba subestimando. Si bien era cierto que muy pocos integrantes del clan Seto le tenían aprecio (solo tres realmente), eso no quitaba el hecho de que el chico justo ahora era un miembro de su clan, y si un miembro arriesgaba su vida para proteger al clan, entonces el clan arriesgaría su vida para protegerlo a cambio. Dejar atrás a alguien y huir para salvar la vida solo les traería deshonor y vergüenza, después de todo.
Esa era la caballerosidad del clan Seto de la que ellos se sentían tan orgullosos.
"Heh..."
Maki rió con amargura, jamás imaginando que el tiempo en el que ella tendría que aceptar a ese gusano como uno de los suyos llegaría tan rápido. Estaba bien, de cualquier forma. Ella no tenia que estar feliz con la idea, pero aún así era capaz de dejar de lado sus sentimientos para asegurar la felicidad de su señorita.
El chico tenia una extraña predisposición para meterse en situaciones arriesgadas pero su muerte le causaría una profunda tristeza a Sun, por lo tanto, era su deber como su mejor amiga el asegurarse de que el mocoso estuviera preparado para cualquier batalla futura.
Sonriendo con malicia y habiendo arreglado los problemas en su mente, la joven caracola levanto su copa hacia la luna, brindando con alegría.
En el interior de su cuarto, apenas comenzando a quedarse dormido, un escalofrío de miedo recorrió a Shirou de cuerpo completo, obligandole a despertarse y mirar a su alrededor con preocupación. Finalmente, después de unos cinco minutos de revisar que efectivamente no había nadie (presumiblemente Maki) tratando de lastimarlo, el chico se acostó a dormir de nueva cuenta, aunque le costo mucho trabajo reconciliar el sueño.
Fin del capitulo 07.
*Ending: Brave Shine – F/SN: UBW Opening*
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Recuerden, respuesta a los review en el foro de fanfiction:
myforums/TheRebirth/6682642/
Además de que ya se me quito lo tonto y me di cuenta de donde tenia que hacerle click para permitir que otras personas pudieran crear sus propios temas, asi que sientanse libres de postear alli sus dudas y sugerencias por igual.
O cualquier cosa random, eso también vale.
Y si pueden, pásense por mi pagina web o mi página de Ptreon, donde esta el enlace al juego que hice:
ptreon punto com barra disfantasyproject
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Por favor, si alguno lo juega, sientase libre de dejar un comentario en la página o en el tema del foro que acabo de crear.
Bien, eso es todo por ahora.
¡Hasta la proxima semana!
