¡Hola a todos! Vengo con un nuevo capítulo extra, de nuevo de dos partes, estos dos son los únicos que me quedan de este arco, hice otras ideas aleatorias que espero vean más adelante, no sé si como capítulos extra o como capítulos normales.

En este capítulo conocerán muchísimo mejor la historia de la relación de los padres de Kanade, no sé si esto lo haré con los demás padres, solo si es necesario y tengo suficiente tiempo, me lo pensaré muy bien.

Mio Takamiya, un placer volver a verte y leer uno de tus amables comentarios, espero que todo haya ido bien en ese modelo y con la escuela, yo la estoy pasando mal en la escuela, así que sé cómo se siente.

Espero que les guste mucho.


Capítulo Extra 5: Una batalla conocida como cita.

Kanade estaba sonriendo con un leve sonrojo mientras bebía de una malteada de fresa, esperaba pacientemente su copa de helado de vainilla con chocolate derretido encima, además de fresas, mientras su padre la observaba más feliz de lo normal.

—Pareces feliz, Kanade-chan, ¿acaso tu malvada madre no te dejó comer helado mientras no estaba? —preguntó el hombre con cabello castaño largo hasta los hombros.

—Nada de eso, mamá siempre es buena y me deja comer helado, además de que puedo venir aquí con Shidou y Tonomachi —respondió con una sonrisa—. Estoy feliz de saber cómo se conocieron, aunque eso me dio más curiosidad…

Ella se puso un poco nerviosa al ver que él se emocionó un poco, hasta se sonrojó ligeramente.

—No… ¿No te importa qué pregunte más? Bueno… No sé, mamá es buena, pero es muy seria, de seguro que fue complicado, por lo que me has dicho, ¡pero! No fue así, ¿verdad? Mamá también me quiere mucho, estoy seguro de que fue así contigo, ¿verdad, papá? —preguntó más emocionada.

—Veo que estás muy curiosa, Kanade-chan, bueno, siempre has sido así y sabía que este día llegaría, aunque creo que es muy pronto… —dijo con un tono un poquito más serio, luego negó la cabeza un poco—. ¿Qué estoy diciendo? Yo dejé mi casa a los 15 años, creo que este es el momento justo para saber sobre esto, pero me permitiré usar unas palabras secretas que solo usamos los adultos, ¿está bien?

—Está bien —dijo ella un poco insegura por lo de las palabras.

—Aunque… Tal vez te decepcione un poco, no era tan genial como ahora —dijo con un poco de orgullo y con una sonrisa, en ese momento llegó el helado y ahora Kanade tenía qué comer durante la historia—. Sin embargo, tu madre era malvada conmigo, primero no recordaba haberme conocido, ¿sabes? Eso fue un poco doloroso, aunque yo tampoco recordaba cómo llegué a dormir esa noche…

—Está bien, yo también olvido algunas cosas, y eso tiene mucho tiempo, ¿verdad? —Kanade fue acariciada en la cabeza con suavidad.

—¡Exacto! Si tu madre estaría aquí ya me hubiera regañado o algo así, parece que nunca se puede relajar, se nota que eres mi hija, tú y yo nos parecemos mucho, Kanade-chan —dijo con una sonrisa—. Y ahora, te lo repito: tu madre era malvada, aún lo es, de hecho… Pero era más malvada antes.

Katsuo empezó con su historia, al mismo tiempo que muchas memorias de hace más de 16 años aparecieron en su mente, como si las estuviera volviendo a vivir, tal vez la culpa era de la "maldad" de la persona que era su esposa ahora, aunque su historia comenzó cuando empezaron a salir, es decir, cuando empezaron a conocerse en verdad.


Para empezar, Reine aún no trabajaba en Ratatoskr, sino en una empresa que la explotaba a diario, ya no vivía con sus padres, era una mujer por completo independiente, pero siempre ocupada en el trabajo desde temprano, con una rutina fija, con los gastos medidos, permitiéndose ciertos lujos y sin amigos. Era una persona muy aburrida si lo miramos desde ese punto de vista, era de las personas que solo escuchan y callan, pero que en su mente pasan más cosas, cosas que no diría a menos que se diera la ocasión perfecta.

Esto quería decir que la noche en que no estaba en sus cinco sentidos fue algo fuera de todo pronóstico, ni siquiera recordaba mucho de lo que había pasado, pero lo recordaba como algo bueno, incluso si no sabía qué era.

A la mañana siguiente del sábado, descubrió que había quedado con alguien que no recordaba ni el nombre, pensó que se trataba de un error, pero ella no daba su teléfono a cualquiera, a menos que fuera para el trabajo. No podía ser un error, o tal vez lo era, pero si había quedado con alguien, no iba a poder decir que no ahora, sería de mala educación.

En segundo lugar, Katsuo Shimizu era un caso contrario, un músico con gran talento, persiguiendo el sueño de hacerse famoso con la banda en la que fue reclutado, con un amigo de la infancia un poco más mujeriego que él. Sin tener un piso en donde caer muerto, pues habían tocado un solo concierto pequeño y en la noche gastado gran parte del dinero en beber y en mujerzuelas, el joven músico de 20 años terminaría durmiendo en la furgoneta del grupo que utilizaban siempre en las giras, junto con sus amigos del alma.

Con el cabello largo hasta los hombros y queriendo cada vez que sea más largo y que siga siendo un poco ondulado de las puntas, además de no tener mucha ropa diferente, ni permitirse lujos como para alquilar una habitación de hotel porque su meta era otra y mucho "más" importante que dormir calientito en una buena cama. Quería comprar una guitarra de siete cuerdas, todo para poder experimentar nuevas cosas.

Y entonces, el momento de la cita estaba por llegar, para alguien que estaba acostumbrado a perder el control como Katsuo, no fue problema el recordar a esa mujer con ojos azules apagados y cuerpo increíble, recordaba perfectamente su pecho, no podía perder a esta mujer que se veía mayor, aunque él suponía que era por sus ojeras y por el cansancio.

—Oye, Katsuo, ¿para qué fuiste a bañarte solo a los baños públicos? Me acabo de enterar, espera… —dijo al verlo mejor con una mirada curiosa, cruzó los brazos al verlo muy bien vestido para ser su amigo—. Oye, ni yo que soy el que canta todas las canciones y se lastima la garganta con los gritos, no me he comprado ropa nueva.

—Lo sé, Hajime, lo sé, pero tengo una cita sexy hoy, no puedo ir en esos harapos, amigo —respondió como si fuera obvio, el otro asintió.

—Bueno, solo sé que te falta mucho para llevarte a la chica seria a la cama, aunque no tenemos tal cosa, ni privacidad.

—¡Ni loco la traería aquí! ¡Y no es porque sea seria! —Señaló con su dedo—. Ni siquiera tú te atreverías.

—Claro que sí, solo tendría que echarlos a ustedes por una noche, aquí es cálido, no habría mucho problema —dijo pensando seriamente, Katsuo le vio con decepción, pero luego sonrió con diversión.

—Eso ya quisiera verlo, pero ya he subido de nivel, es seria, asalariada a diferencia de nosotros y la más difícil de las chicas promedio con las que he salido, además, puede que no lo recuerdes, pero, jeje —dijo con una risa orgullosa y tomándolo del hombro—. No sabes qué cosas se carga en el pecho esta chica, es lo mejor que he tenido hasta ahora… Sin pagar.

—Te veo bastante confiado, aunque he visto mujeres así, y como amigo debo advertirte: no vas a lograrlo.

—Eso no es una advertencia —dijo un poco molesto, Hajime empezó a reírse—. No te creas tanto solo porque has tenido más novias que yo, ¡algo has de hacerles para que caigan!

—Oh, bueno, yo desde la escuela ya tenía novia y tú… Tú aún escribías cartas, ¡jajaja!

—Admito que en ese momento era joven y estúpido, pero eso no pasa más, y hoy avanzaré dos bases con Reine-chan en solo una cita, ¡y luego la haré mía! —Declaró la promesa como si estuviera seguro de todo, su amigo solo negó con la cabeza.

—Bueno, bueno, si insistes, espero que me cuentes todo con detalles cuando vuelvas. —Sonrió ampliamente—. Así haya salido mal.

—¡Como si eso fuera a pasar! Ya quiero verte conseguir un partido como ese en una noche de suerte, ya verás cuando vuelva. —Katsuo tomó su cartera con molestia y salió de la furgoneta con ligera molestia.

«Y sigues siendo joven y estúpido». Hajime solo sonrió al verlo salir, luego saldría con los demás para comprar algo de ropa, si él lo hacía, ¿por qué ellos no?

Katsuo no tenía idea de con qué estaba tratando, pero su experiencia le marcaba que, si iba a invitarla a comer, es porque estarían hablando mucho, y como era una persona seria, no sabría de qué hablar. Con las manos en las bolsas de sus pantalones vaqueros y con las botas negras haciendo un poco de ruido al caminar, pensaba en qué hacer en la cita.

«La llevaré al cine y el tema de conversación será la película». Sonrió y se acomodó un poco más la camisa roja desabotonada, así como la playera de tirantes blanca de debajo que se le pegaba un poco a su piel. Se sentó en la banquilla de un parque donde había quedado con Reine Murasame, de quien no sabía mucho. «Solo queda esperar».

Esperó unos momentos, pero comenzó a impacientarse, se supone que las chicas siempre recuerdan mejor las cosas y son más puntuales, sin embargo, Reine no daba señales de vida, hasta que llamaron a su celular.

—¿Hola? —preguntó una voz tranquila desde el otro lado—. ¿Eres el que conocí ayer?

—Oh, Reine-chan, así que tan nerviosa estás que no te dejas ver, ¿eh? —preguntó en un tono divertido, pero no hubo reacción—. Y sí, soy yo, Shimizu Katsuo.

—La verdad es que no me acuerdo mucho de ti, ya estoy aquí, pero no sé cómo eres. —Eso fue dicho tan tranquilo que él se quedó helado, tragó saliva y eso fue escuchado—. Lo siento, creo que bebí demasiado esa noche.

—No, no, sin ningún problema, de verdad —dijo un poco nervioso, pero ella lo notó, pero decidió no decir nada—. Yo sí me acuerdo de ti, así que…

Se movió de su lugar para buscarla con la mirada mientras caminaba un poco, hasta que logró ver a una mujer de pechos voluptuosos vestida con una falda negra que le llegaba a medio muslo, con medias negras, zapatillas negras, una blusa blanca de botones y encima un chaleco oscuro, parecía más que iba al trabajo que a otro lugar. Además de que su cabello estaba tal y como lo recordaba, la vio de perfil, así que pudo tener una muy buena vista de su trasero, se sonrió como quien ha encontrado un tesoro.

—Mira a tu lado, Reine-chan —dijo con una pequeña sonrisa, ella colgó la llamada y se giró a él, quien le levantó la mano como un saludo—. Tal vez ahora sí me recuerdas, ¿no? Por cierto, te ves hermosa en esas ropas.

—Aún no te recuerdo muy bien —respondió con honestidad, pero en tono tranquilo, sin embargo, la sonrisa de Katsuo tembló ligeramente—. Y gracias, suelo llevar esto al trabajo, así que no tiene nada de especial.

—Bueno, pero solo para que lo sepas, nos divertimos mucho, incluso te hice reír, Reine-chan —dijo sinceramente, ella lo pensó un poco.

—Hm, espera, eso sí lo recuerdo, aunque no sé la razón, recuerdo que sí me reí.

—¿¡Ves?! —dijo contento al recobrar un poco su confianza, pero ella parecía no cambiar de rostro—. No soy ningún extraño, aunque no nos conocemos mucho.

—Eso es contradictorio. —Katsuo suspiró, estaba teniendo problemas con lo seria que era su cita.

—Bueno, sí… Pero ¿a quién le importa eso? —dijo como si fuera lo más normal del mundo, Reine no sabía qué pensar, más que intuir que no le importaba con quien se relacionaba o que no era muy inteligente, así que sonrió un poco—. Mira, mira, estás sonriendo, por mí, ¿no es así? Eso quiere decir que nos vamos a divertir mucho.

Le ofreció la mano, pero no como un saludo, sino para que se tomaran de la mano, esto era conocido como la "primera base", pero Reine quedó viendo su mano con sus ojos azules y dejó de sonreír, Katsuo hizo una sonrisa amarga mientras que bajaba la mano, así como parte de su cuerpo, fue rechazado.

—Y nos conoceremos más, ya que te olvidaste de mí, aunque no te preocupes, suele pasar —dijo con una pequeña sonrisa, a él también le pasaba cuando tomaba mucho.

—Bueno, en ese caso, vayamos a comer, no he comido nada aún —dijo con su tono habitual, mientras avanzaba en dirección a algún restaurante que conocía de por ahí, Katsuo se congeló en el acto.

«¡Maldita sea! No, este no era el plan, pero no ha comido nada, yo tampoco, pero yo no importo en esto, ¡maldita sea!» Tendría que soportar lidiar con una persona tan seria por quien sabe cuantas horas, sin saber de qué hablar, Reine no estaba bajo los efectos del alcohol, esa ayuda no estaba de su lado esta vez. «¿Por qué no ha caído como las otras? ¿Es que no sabe que soy una estrella en potencia? A todos les gustan los cumplidos, ¡diablos!»

—Katsuo-san, ¿qué pasa?

—¡Nada! —dijo al caminar más rápido para alcanzarla—. Sí, vamos a comer.

Ambos fueron a comer a un restaurante cercano, Katsuo tuvo miedo de los precios, no podía gastarse mucho si quería esa guitarra de siete cuerdas, estaba harto de la suya, además de que estaba vieja, incluso si era su primer guitarra.

Reine observaba a su cita un tanto nervioso, incluso un poco disgustado, aunque tal vez es que estaba incómodo, ella no lo sabía. No sería la primera vez, cuando comía con compañeros de trabajo era lo mismo, aunque el joven había demostrado ser bastante valiente como para tratarla como si fueran viejos amigos, incluso pareja.

—La verdad es… —dijo Reine al ver el menú, sin verlo a los ojos—, esta es la primera vez que hago esto.

—¿Soy tu primera cita? —preguntó rápidamente con una sonrisa divertida, luego tosió ligeramente para aclarar la voz y ponerse un poco serio—. Ya veo, iré más despacio entonces.

—No me refería a eso.

—Ah…

Esa reacción hizo sonreír a Reine y en vez de mirar la carta como usualmente haría en este tipo de situaciones, la dejó en la mesa y recargó parte de su barbilla en su palma con una pequeña sonrisa. Katsuo le parecía extraño, pero también como si fuera un chico.

—¿Qué pasa? —preguntó sin pensar al ver que ahora le estaba prestando atención.

—Nunca había salido con una persona que ni siquiera recuerdo como se llama, si no lo hubiera anotado en los contactos y si no hubieras mandado ese mensaje, creo que no estaría aquí, igualmente es un poco extraño.

—Alguien te invita a salir y tú sales, así son las cosas, ¿tú nunca sales o qué? —preguntó un poco divertido, ella mantuvo esa pequeña sonrisa y tenía el rostro más relajado.

—Nunca así. Bueno, ¿así que eres músico? —El hombre supo que ahora ella le haría preguntas, aquí es donde debía dar una buena impresión, así que se puso un poco serio.

—Así es, últimamente hemos estado en una pequeña gira para promocionarnos, hemos hecho suficientes canciones para sacar un disco, solo necesitamos a alguien que nos contrate, pero esa es la parte aburrida —dijo muy seguro de sí mismo—. He visitado muchos lugares, de hecho, ayer cuando te conocí, acabábamos de llegar a esta ciudad, no conozco mucho o casi nada, pero veo que es muy grande y bonito. Yo escribo, compongo la parte de los teclados y de las guitarras, soy multi-instrumentista y puedo tocar muy rápido, eso requiere de mucha práctica, pero lo logré con pocos años de práctica, a los 18 ya no podían enseñarme nada nuevo, algún día deberías venir a verme, te dejaría sin palabras, te lo aseguro.

—Ya veo. —Katsuo sintió un bajón por su actitud, ella sonrió un poco al ver sus reacciones—. Debe ser bueno conocer, yo no suelo salir de la ciudad, supongo que me gusta estar entre lo que conozco y con las personas que conozco. Algo me dice que eres más joven que yo, Katsuo-san.

—Bueno, como sé que es un crimen preguntarle la edad a una mujer, tengo veinte años y pronto seré rico y famoso. Me gusta como suena eso, así como el "pronto" —dijo con una sonrisa de orgullo inflado.

—No deberías subir tus expectativas tan alto, solo debes esforzarte, supongo. Te lo dice alguien que es un poco mayor que tú —dijo con una pequeña sonrisa.

—Bueno, son mis sueños, así como tú tendrás los tuyos, ¿no es así?

—No tengo ninguno.

Antes de que él pudiera hacer algo más que sorprenderse, el mesero llegó para tomar la orden de Reine, por lo que él pidió la suya también. Les trajeron algo de pan y sus bebidas correspondientes unos momentos después.

—Oh, vamos, Reine-chan, puedes decirme tus sueños, tú no te reíste de los míos, yo tampoco lo haré de los tuyos. —Tomó un pan y le dio una gran mordida, después de todo sí tenía hambre.

—No tengo ningún sueño, no te he mentido. Y no creo que deba burlarme del sueño de los demás, parece que hablas muy en serio sobre ser rico y famoso, aunque no tanto ya que no estudiaste música. —Eso era verdad y una molestia también, Katsuo frunció un poco el ceño—. Tienes veinte, los que estudian música siguen en la escuela a esa edad, por eso lo sé.

—Bueno, no importa, porque soy el mejor en mi estilo, ¡tengo estilo! —dijo con seguridad, Reine pensó que tal vez lo había molestado—. Pero eso no importa, ¿qué hay de ti?

—Solo tengo ciertas metas, tener una casa propia, descansar más, no preocuparme tanto por el dinero, un auto también ayudaría, pero no sé manejar —respondió y siguió pensando—. No lo sé, quiero que todo esté bien, no necesito mucho para eso.

—Así que quieres una vida tranquila, como la de un ama de casa, tal vez debas casarte con alguien rico y famoso, como el que seré el día de mañana —dijo con una sonrisa sarcástica y le guiñó el ojo, ella abrió un poco más los ojos con cierta impresión—. Ese hombre podría ser yo, ¿eh? ¿Qué piensas? Ya no busques más, jajaja.

—¿Eres así con cualquier mujer que conoces? —preguntó más impresionada por eso que por sus habilidades de músico, Katsuo se quedó con los ojos como platos.

—Bueno, era solo una broma y una muy buena, a mi parecer, pero no me la dejas fácil, Reine-chan —dijo un poco decepcionado, había sido honesto, pero Reine ya sabía eso—. No importa, ya sabía que eres seria desde ayer, es por eso por lo que no puedo evitar tratar de hacerte reír, tú pareces necesitarlo más, y pude hacerlo, así que… Te haré reír.

Reine parpadeó un par de veces, pero terminó sonriendo un poco más y bajó la mirada, bebió un poco de su vaso de cristal, se preguntaba si le pidió salir por sus grandes pechos; esto sería lo más obvio como en otras ocasiones, o porque pensaba que sería sencillo al ser una persona tan expresiva y divertida, aunque para ella no era tan fácil divertirse. Katsuo era menor que ella por tres años, tenía mucha más experiencia que él al tratar con personas, además de que tenía varios estudios que lo respaldaban, así como que el joven hombre demostraba ser tonto, nunca la iba a convencer tan fácil.

—Ya veo, si puedes hacerlo, sería bueno, aunque no suelo reírme —dijo en un tono un poco divertido—. Suerte.

—No sales con nadie, no sales de la ciudad, casi no hablas, no tienes sueños y ahora dices que tampoco te ríes, ¿qué sigue? —preguntó con ironía, ella solo sonrió un poco y cerró los ojos por unos momentos.

—Así es.

—Y eres cortante… —dijo más decepcionado, ella sonrió con los ojos cerrados.

—Y tú te ilusionas mucho. —Él se quedó con la boca abierta—. No sé lo qué esperas de mí, bueno, lo sé. No deberías de tener tan altas expectativas, de todas formas, te aburrirás, todos lo hacen.

—¿Y qué espero de ti? —preguntó interesado y acercándose un poco a ella desde su posición, ella no se esperó eso, tal vez es porque no la conocía—. Si tanto crees saberlo todo, dime mis propios deseos.

—Supongo que se trata de lo más llamativo que tiene mi cuerpo, a muchos les gusto por eso, cuando me conocen, las ganas se les quitan. No los culpo, pero no lo hago a propósito —dijo tranquilamente, pero Katsuo sonrió con mucho orgullo.

—Bueno, es cierto, tienes un pecho increíble —dijo audiblemente, Reine se sonrojó un poco al ver como algunas personas voltearon a verlos, pero él estaba muy tranquilo, ella le vio con el ceño levemente fruncido—. ¿Qué?

—Nada… —respondió levemente.

—Pero no lo he visto en todo este tiempo, de hecho, sería bueno decirte que tus ojos son hermosos, tan azules como el cielo, pero eso podría ser un mal chiste —dijo con la verdad, luego señaló a sus ojos con una sonrisa—. La verdad es que no puedo dejar de mirar tus ojeras, si no las tuvieras, te verías más amigable, ¿tratas de ahuyentarme con eso? ¿No usaste un lápiz negro para eso?

—Claro que no, sufro de insomnio —respondió con una mirada más filosa, como la logró molestar, así como ella lo había hecho, ahora se las estaba cobrando—. Y trabajo hasta tarde, a veces.

—Sí, ya lo creo, tan joven y sufriendo de insomnio —comentó divertido, ella se molestó un poquito—. Como sea, no te preocupes, son muy llamativas.

Reine estaba consciente de sus ojeras, aunque normalmente cuando salía con un hombre, notaban su pecho y si usaba ropa más normal, lo verían todavía más, por eso estaba usando estas ropas, pero no se imaginó que un hombre se fijaría más en sus ojeras que en lo mejor de su cuerpo femenino.

La comida llegó y empezaron a comer sin decir nada, Reine ya no quería hablar, tampoco es como si tuviera algo qué decir, además de que veía a Katsuo comer algo rápido y sonreía como si de un manjar se tratase.

—¿Tan bueno está? —preguntó un poco curiosa.

—¡Sí que lo está! No había comido algo tan rico desde hace mucho, solo he comido hamburguesas, pizzas y galletas, cuando no hay mucho dinero —respondió feliz, ella pensó que su vida debía ser dura al no tener un trabajo estable—. Pero… No te preocupes por mí…

—No lo estaba.

—Bueno, no lo intentes entonces —respondió con una pequeña sonrisa, ella pensó que se lo iba a tomar a mal, pero no pasó—. No tengo que desvelarme como tú, pero componer una canción no es algo de un solo día, pensar en la letra tampoco lo es. No tenemos un jefe, pero sí queremos darnos lujos y no hay dinero en nuestras cuentas por el esfuerzo, al crear algo no se obtiene la recompensa que quisieras, Reine-chan.

«Debe ser difícil, ¿desde cuándo vivirá así? Dudo que tenga comunicación con su familia, supongo que no dormir por trabajar es algo sencillo».

—Por lo menos en tu trabajo de seguro te pagan un poco más por hacer horas extra, te pagan por el tiempo que estás o por lo que haces, nosotros podríamos hacer más, pero si no tienes a nadie que te ayude a venderte, no hay nadie que nos pague. Tú tienes suerte.

—¿Por qué no buscas un trabajo estable? —preguntó antes de seguir comiendo, él bebió de su vaso y negó con la cabeza.

—Porque solo sé tocar la guitarra y el piano. Y bueno, otras cosas, pero ya no puedo hacer nada más. —Sonrió ligeramente—. No tengo necesidad de hacer algo más, yo soy feliz haciendo esto.

—¿Cómo? —preguntó más interesada—. No pareces vivir bien, ni siquiera establemente.

—¿Cómo? Bueno, pienso en todas las cosas buenas que me han pasado, es cierto que me han pasado más cosas malas, pero mira, esto es algo bueno —dijo al señalarla a ella y luego a él con una sonrisa—. He conocido lugares, aunque sea solo pasar por ellos y estar unas horas, además de que hago lo que me gusta, lo que me hace feliz. Tú no pareces muy feliz con tu trabajo, tus ojeras te delatan.

Reine se quedó callada y siguió comiendo, Katsuo se arrepintió un poco de lo que dijo.

—¡Pero vives mejor que yo! —dijo para animarla—. Puedes comer en estos lugares y mantenerte bien, además, mira tu ropa, estoy seguro de que tienes cosas más lindas que esas. De seguro no duermes en una furgoneta con otros tipos que te molestan todo el día cuando hay la oportunidad, esas ojeras también son prueba de tus esfuerzos, incluso por algo que tal vez no te gusta, eso es lo que creo. No te sientas mal, algún día encontrarás algo que te guste y harás lo que sea por ello, incluso equivocarte.

Reine asintió con la cabeza, tenía que darle la razón, sus vidas eran diferentes, pero él era más feliz con mucho menos cosas y oportunidades que ella, tal vez se equivocó más, pero ahí estaba, persiguiendo sus sueños juveniles, pues solo tenía 20 años, sonrió un poco más y le dio un trozo de su carne en su plato. Él se quedó viendo su plato y ella siguió comiendo como si nada.

—¿No tenías hambre?

—No tienes que preguntar por eso —dijo sin mirarlo, él la vio fijamente con sus ojos cafés oscuros, suspiró y se comió la carne de un bocado.

—Eres buena, Reine-chan. Después de todo.

—Tú también eres bueno.

—Entonces, ¿vas a salir conmigo de nuevo? —preguntó sin ninguna intención, creyó que ya no tenía oportunidad de nada, así que disfrutaría de su amabilidad, tocar su pecho o besarla estaba fuera de sus planes.

—Si no estás aburrido. —Él solo dio una pequeña risa, ella alzó la mirada.

—No estoy nada aburrido, solo eres diferente y me haces la cita más difícil, pero eso no importa, así es como eres y no me disgusta, Reine-chan.

—Gracias. —Este fue diferente que la anterior vez que dijo esto, pero él no se dio cuenta.

Luego de eso, empezaron a salir cada fin de semana o incluso entre semana, aunque sus amigos se burlaron porque no intentó ni robarle un beso y que, las primeras cinco citas, cada vez que intentó tomarla de la mano, ella se alejaba y Katsuo quedaba frustrado, él siguió saliendo con Reine. Solo hablaban, intentaba hacerla reír, pero no lo lograba.

Cuando pudo tomarla de la mano por fin, fue la primera vez que la hizo poner un poco nerviosa o fuera de su zona de confort. En este tiempo, sus actuaciones se situaron en la ciudad Tenguu, no quería irse y dejar a Reine ahora que veía la oportunidad de hacerla su pareja, al menos, por ahora. Consiguió un departamento para los cuatro, no fue fácil, pero era mejor a dormir en la furgoneta.

No pudo robarle un beso, tenía miedo, por primera vez, de ganarse la molestia o el rechazo de una mujer, él no se había dado cuenta que no solo lo hacía por orgullo, por demostrarle a sus amigos que era capaz de acostarse con ella, no solo era por esos pechos, había algo más y su amigo cantante lo sabía, puesto que no habían creado ninguna canción nueva como habían pensado al quedarse en la ciudad, Katsuo estaba ausente y se gastaba el dinero que era para su guitarra de siete cuerdas. Pronto tendría que hablar con él de lo mucho que estaba cambiando por una mujer. Sin embargo, Katsuo logró darle un beso en la mejilla a Reine, cuando ella no lo vio venir.

Pero Katsuo no se detendría solo así, estaba decidido a hacerla suya, tal y como había hecho antes, lo haría usando su último recurso y para ello solo tenía que esperar al siguiente concierto, un cuarto de hotel bonito y pedirles a sus compañeros para que tocara una canción especial para ella, como ya lo había hecho antes con otras mujeres que después de eso se enamoraron de él. Así es como pasó, compró el boleto y la invitó a ir a su concierto, este era en la noche y duraría toda una hora, por lo que Reine saldría tarde, él la acompañaría y le invitaría al hotel, estaba perfectamente planeado.


¡Continuará en la siguiente parte!

Cielos, escribir sobre un personaje tan misterioso como lo es Reine, además de que quiero recordarles que no me he leído todas las novelas, por lo que también debo decir que ella solo participa cuando es necesario y pocas veces la he visto actuar fuera de temas laborales, de espíritus, de análisis, es decir, no la he visto fuera del campo laboral, así que, hacer una historia de amor…

¡Ha sido todo un reto!

Espero que haya sido de su agrado, incluso si es un capítulo extra, todo esto está incluido en la trama, pero creo que son de las cosas interesantes que solo aportan información de los personajes, como un complemento, así que no por ser extras significa que esté apartado de la trama. Es algo que quería aclarar.

Nos vemos en la parte dos.