Para que un cielo pudiera tomar las llamas de sus elementos se requería... contacto. Un abrazo, un apretón de manos, un beso, pero para que pudieran armonizar y que tomara las llamas correctamente y no solo miseras cantidades, se necesitaba realizar el acto mas intimo de todos (físicamente hablando) Necesitaban, hacer el amor.

Cuando a Tsuna le explicaron la situación penso que no seria capaz de hacerlo, es decir siendo sincera todos los arcobalenos eran irritablemente apuestos... (desgraciados de buen ver) y para ser honestos ninguno de ellos le era indiferente e incluso habia llegado a tenerles cariño (a quererlos, a amarlos) pero aún así tener sexo, con todos ellos... Bueno parecia un poco imposible. Hasta que el primer beso subido de tono llego, hasta que probo por primera vez el sabor de las (deliciosos) llamas que ellos le tenían que ofrecer.

— ¡Es solo el un compañero! — Grito luego de que llegara a casa con la esencia de otra tormenta a casa y el siempre dulce Fon, el siempre Tranquilo Fon, había estallado.

— ¡¿Por que aceptaste sus llamas?! — Pregunto colerico no encontrando la calma o la paciencia necesaria para actuar de forma mas racional, no cuando otra tormenta habia intentando robar su cielo, no cuando alguien mas quiso tomar su lugar, el que habia estado buscando por años, el que se gano. El que era suyo por derecho.

— ¡No lo hice! ¡Solo me tomo la mano! — Contesto ya molesta por la situación sin entender cuál era problema.

— En ese caso esta bien que yo haga lo mismo. — Sonrió finalmente pero esa no era su sonrisa de siempre... Habia algo oscuro en ella que a Tsuna no le gusto, y antes de que pudiera decir algo Fon tomo su mano solo que no se detuvo ahi y estrello sus labios contra los suyos sosteniéndola por la cintura.

No era su primer beso, ellos siempre la besaban (siempre la acosaban sexualmente) y la abrazaban, pero este beso era diferente a cualquier otro. Estaba intoxicada con el sabor de las llamas contrarias, con el calor que podia sentir correr por todo su cuerpo. Ella ... Ella queria mas.Antes de que Fon pudiera pensar en separar se, Tsuna le sujeto de su traje tradicional chino, y mordió su labio inferior, enseguida sus lenguas se encontraron en un caótico baile húmedo y caliente que ambos disfrutaron. El cielo estaba obsorviendo las llamas, calmandolas, manteniendolas bajo control y Fon sintio un peso salir de sus hombros que lo hizo sentir libre y que respirar fuera mas fácil.

— ¡Tsuna es hora de la cena! — Grito Collonello logrando traer de vuelta a la realidad al mayor quien se alejó un poco de la chica dandole un segundo para respirar notando el como sus ojos brillaban de un hermoso ambar que no habia visto antes.

— Yo... ayudare a poner la mesa. — Dijo la adolescente saliendo de la habitación antes de que el pelinegro pudiera detenerla.

Durante la cena despues de su Madre se fue a dormir ya que mañana iba a salir temprano de compras para tener todo listo para sus vacaciones, todos los arcobalenos notaron el extraño brillo en los ojos de su cielo.

— Creo que puedo hacerlo... (queria hacerlo) — Les llamo la atención — Armonizar con ustedes digo... — Ante eso todos detuvieron lo que estaban haciendo o pensando fijando su atencion en la joven castaña.

— Conejito, no tienes que obligarte a hacer nada, nosotros podemos espe—

— Creo que disfrutaré hacerlo. — Lo interrumpio parándose de su lugar — No, estoy segura que lo disfrutare — Finalizo mientras se iba de la habitación dejando a los arcobalenos solos. La espera habia terminado y el premio estaba a su alcance.