¡Hola a todos! Dije que hoy, 22 de diciembre tendrían la continuación de la historia y por mi palabra, claro que la tenemos hoy. Acabo de hornear este capítulo hace un rato, tuve que leer varios capítulos anteriores, así como desocuparme de los preparativos de navidad y otras cosas.
Pasé todas mis materias y con buena puntuación, ya estoy de vacaciones y sin más rodeos, gracias por esperarme y… ¡Empecemos con el capítulo!
Este maravilloso mundo
Capítulo 19: Falta amor
Habían salido de la tienda de accesorios tomados de la mano, cualquiera que estuviera dando el rol por ahí, hubiera pensado que eran una joven pareja de enamorados, cosa que tal vez no estaba tan alejado de la realidad, aunque para Shidou sí era una sorpresa.
«Mukuro-san es tan linda, no debo de hacerla sentir mal de nuevo, aunque creo que me he acercado más a ella. Bien, ¡lo estoy haciendo muy bien!» Shidou se echaba ánimos solo, aunque había algo más que él no podía notar, pero al mismo tiempo, esta peculiar característica le hacía notar cosas que hace unos momentos no podía. «Mukuro-san es hermosa».
Más bien, en sus ojos no tenía intenciones de mirar a alguien que no fuera su pareja de cita y por si fuera poco, tampoco podía resaltar nada más que sus atributos, y culparse por haber desfigurado ese bello rostro en la tristeza, como si hubiera roto algo dentro de ella.
—Shidou-san —habló con una pequeña sonrisa y sin apartar la vista de su camino, pero apretó la mano del joven, quien seguía un poco sonrojado por sus acciones.
—Ah, ¿qué sucede? —preguntó un poco nervioso.
—Te agradezco mucho este presente, de verdad. Aunque no me parece muy justo, yo también debería de regalarte algo. —Shidou negó con la mano y ambos detuvieron su andar.
—No, claro que no, te lo di con mucho gusto, no hay necesidad… —Ella quedó con la boca levemente abierta, pero negó con la cabeza.
—No, no. Sé que es un regalo y no debería decir nada al respecto más que agradecer, pero tú también mereces algo lindo de mi parte, como lo que tú has hecho por mí. —Sonrió un poco y le tomó ambas manos, él se sonrojó un poco más y agachó la mirada para ver que ella tenía atrapadas sus manos, y el calor que se compartían en ese pequeño acercamiento—. Shidou-san, ¿hay algo que pueda hacer por ti? No sé qué pueda gustarte, pero puedes pedirme lo que quieras, haré todo lo que esté en mis manos, así que, por favor, estoy a tus órdenes.
Tantas cosas que podía pedirle a una chica tan linda como ella, y justo ahora ninguna se le venía a la cabeza, ni siquiera podía alzar la mirada, ella no se lo tomó a mal, de seguro Shidou estaba siendo tímido, o eso pensaba, pero la verdad era otra.
Estaba demasiado ansioso, impresionado, conmovido e incluso, un poco excitado por esa pregunta. Si fuera cualquier chico desesperado por tener novia o alguna experiencia romántica, pediría un beso o tal vez algo más, tal vez una promesa de amarse por siempre o alguna otra cursilería. O de ser un pervertido, podría pedir una noche llena de pasión, en una sencilla habitación de un hotel del amor.
Pero en su mente era otra la respuesta, algo que ni las hormonas alocadas de los jóvenes de su edad ni la ansiedad de la inexperiencia pudieron influir en sus acciones.
—¿E-Estás hablando en serio, Mukuro-san? —preguntó al alzar la mirada lentamente, como si no quisiera ver algo que le aterraba, además de que la camisa lo estaba sofocando porque empezó a sudar un poco.
—Indudablemente, Shidou-san —respondió segura de sí misma y con un poco más de fuerza, su mirada se agudizó también.
—B-Bueno, yo… yo quiero…
Dudó de seguir hablando y por un momento se quedó callado frente a una expectante Mukuro. No sabía qué pedir, ella era demasiado linda y amable, tan educada y tan sensible, no estaba en posición de pedir algo fuera de los límites de ser simplemente un conocido, aunque se habían acercado más, esto no podría ni ser llamado amistad.
—¡Un favor! —dijo finalmente y la vio a los ojos, aliviado de obtener una cuartada.
—¿Y cuál es?
—No lo sé —dijo un poco atontado, puesto que no pudo apartar la mirada de ella en cuanto sus ojos se cruzaron—. Aún no lo sé, creo que estoy haciendo trampa.
—No, está bien. Mientras pueda hacer algo por ti para agradecerte todo, será un placer, Shidou-san. —Ella sonrió, pero se dio cuenta que el chico seguía mirándola a los ojos, así que apartó la mirada rápidamente—. Lo siento, por un momento lo olvidé.
—¿Qué cosa? ¿Qué hice? —preguntó sorprendido de verla actuar así.
—No debemos mirarnos a los ojos, podría…
—Pero no me siento diferente, Mukuro-san, además dijiste que así puedes saber la verdad y yo… No quiero que dejes de pensar así, al menos conmigo, puedes decirme lo que quieras. —Sonrió a ella como lo haría con su mejor amiga, porque Mukuro le había visto hacer esa misma sonrisa con Kanade, de quien estaba celosa por la buena suerte de conocer a tan buena persona como lo era Shidou—. No te preocupes, pero si es peligroso, al menos si es por unos segundos, podríamos vernos a los ojos, ¿no es así?
A Mukuro se le iluminó el rostro y sonrió ampliamente, le vio directamente con sus ojos dorados y se talló los ojos un poco, porque sentía humedad en estos y no quería llorar ahora, incluso si era por algo fuerte en su corazón, incluso si esto era una buena sensación.
—Shidou-san, muchas gracias. —Ella se acercó para rodearlo con los brazos—. Lo siento por invadir tu espacio personal.
—N-No… No hay problema… —dijo con un sonrojo y correspondió al abrazo con los ojos cerrados, compartiendo el calor y demostrando a los transeúntes que sí, que claramente podían ser una pareja cursi y melosa.
Después de unos momentos se separaron, el único sonrojado era Shidou y Mukuro era la más feliz, ¿y quién no? Muchas veces el amor nos vuelve felices, incluso si no es el mismo en ambas partes.
—Bueno, esto no ha terminado, Mukuro-san, ¡aún nos falta ir al cine! —Ahora ella fue la sorprendida y eso se reflejó en su rostro.
—¡Cierto! Con todo lo que hablamos se me olvidó, de verdad que piensas en todo.
—Jaja, no es eso, aunque estaba muy emocionado por salir contigo que lo pensé muchas veces y… —Shidou tenía una gota en la cabeza, había soltado casi toda la sopa, pero ya era suficiente para sentirse muy avergonzado—. Bueno, no exageré mucho, creo…
Hasta él sabía que estaba mintiéndose a sí mismo, pero Mukuro solo soltó una leve risa por sus reacciones.
—Lo siento, no debería de reírme, pero es gracioso. Además, yo también estaba muy emocionada y estoy muy feliz de estar aquí, contigo. —Shidou sintió que su corazón corría peligro de salirse de su pecho, así que tragó algo de saliva y mejor la tomó de la mano.
—Como sea, mejor vamos al cine, no sería bueno perdernos la película.
—Oh, ¿también compraste las entradas? Eres todo un caballero, Shidou-san.
«No, no las he comprado, pero sin duda lo haré». Shidou logró huir exitosamente hacia el cine.
Shidou pagó todo y Mukuro no opuso resistencia a ello, esto solo era prueba de que el joven era educado y todo un caballero, que en otro tipo de contexto se podría decir que "le daba puntos" al joven. Como era más sencillo de esa forma y lo había aprendido de juegos de citas, le pidió a la chica que escogiera la película, además de que compró chucherías suficientes, puesto que después de varias emociones, tenían hambre.
Siendo una persona sensible, escogió una película que iba sobre moral y sentimentalismo, pero que era de tipo anime y no actores de carne y hueso. A su pareja no le importó, pero sí le impresionó un poco.
La historia estaba basada en una historia corta de un escritor japonés, titulada: "¡Corre, Melos!", una conmovedora historia sobre la confianza, la amistad, lo importante de cumplir una promesa y que nunca hay que rendirse hasta dar el último esfuerzo.
Mukuro lloró sin sollozar, Shidou estuvo a punto de hacerlo, pero se aguantó como un hombrecito, porque debía ser fuerte al lado de la chica que ya soltaba lágrimas y se recargaba en su hombro y ambos compartían calor.
—Que hermoso, esto ha sido maravilloso, gracias por traerme, Shidou-san —dijo con una pequeña sonrisa mientras se quitaba las lágrimas de los ojos.
—Bueno, tú la escogiste, Mukuro-san. Y sí, fue maravilloso —dijo al levantarse de su asiento para ofrecerle su mano—. Vamos.
Ella sonrió y con gusto tomó la mano de Shidou para salir de ahí.
Ninguno de los dos pensaba si tenía algún pendiente, tampoco les importaba los celulares en estos momentos, ni siquiera si afuera del centro comercial alguien se estaba quitando la vida; esto podría pasar y no lo sabrían, ni querrían saberlo de tener la oportunidad.
No había dolor, ni malos pensamientos, tampoco recuerdos dolorosos, solo dos personas, chico y chica, pasando un buen momento juntos, compartiendo opiniones de lo que vieron y de cosas parecidas, Mukuro incluso comparó a Melos, el protagonista moralista de la película, con Shidou, ya que ambos eran buenas personas y harían lo imposible por sus amigos.
Eso se lo dijo mirándolo a los ojos, haciendo referencia a lo que había hecho por Kanade, su mejor amiga, quien le había dicho que le quería la noche anterior, de quien sentía algo especial. Algo que no podía sentir en este momento, alguien que no podía recordar en estos momentos. No podía dejar de mirar a Mukuro con un leve sonrojo en las mejillas.
—Yo no soy tan bueno, lo que él hizo fue increíble, pudo haber huido de su condena al dejar a su mejor amigo en su lugar, incluso con todas los obstáculos y estar débil, nunca dejó de intentarlo, ¡es increíble!
—Tú eres increíble, Shidou-san. —Shidou se sonrojó por los cumplidos de la chica, quien alejó la mirada para que no encantarlo, aunque no lo necesitaba en verdad—. Gracias por todo, me divertí mucho.
—Oh, ¿quieres decir…?
—Sí, debo volver a casa, no puedo estar tanto tiempo afuera o se preocuparan por mí.
—Ah, está bien, yo también me divertí y me gustó mucho salir contigo —dijo con una pequeña sonrisa, su corazón seguía alocado y su sonrojo intenso, ella también estaba un poco rojita.
—Shidou-san…
—¿Eh? —Sintió que el ambiente cambió por su tono de voz, uno que le tomó de sorpresa.
Ella había hablado con la cabeza agachada, pero lo tomó de los hombros y alzó la cabeza para verle con ilusión, además de un sonrojo en las mejillas. Sabía que esto fue demasiado bueno para ser verdad, pero lo fue y aunque tenía completa fe en que lograría ayudar a Mikael con sus tareas para que dejara su cuerpo y que su vida no tuviera un límite concreto de vida, tenía miedo.
Miedo de que su tiempo no fuera suficiente, miedo de que las palabras de Shidou se perdieran, miedo de que alguien interfiriera con estos sentimientos al rojo vivo que sentía que provenían del corazón y que se extendían por todo su cuerpo, que demandaban cariño, pero por parte de la persona que estaba justo en frente, y que trataba de contener.
Tenía miedo de que alguien le privara de su felicidad.
Y de que no tuviera otra oportunidad por alguna u otra razón.
Así que lo tomó de las mejillas y lo vio a los ojos fijamente, además de que sonrió, porque por primera vez en todo este tiempo, iba a actuar de forma visceral, porque iba a dejarse de contener más.
—Te quiero, Shidou-san. —Shidou se quedó estático, viéndola y antes de poder hacer algo, las pupilas del chico y de ella, tomaron un tono rosado por unos segundos—. Te quiero mucho, Shidou-san.
Pero con cierta amargura, supo lo que estaba haciendo con sus poderes, pero ya era tarde, no podía contenerse más, así que besó al muchacho en los labios.
«Solo por esta vez. Lo siento, Shidou-san». Ambos compartieron un beso suave en los labios, Shidou no opuso resistencia, incluso la rodeó con sus brazos y al separarse, estaba embobado y ahora fue él quien la besó con un poco más de intensidad.
Este proceso se repitió varias veces, porque Shidou no tenía control y ella solo se dejó llevar por sus sentimientos contenidos. Porque no hubo nadie ni nada que los detuviera.
Y estos sentimientos no se terminarían ni al acabar esta cita, ni la sensación se iría de sus cuerpos en un rato y en los recuerdos esto hermoso, como pensaba Mukuro, perduraría por siempre.
Este ha sido todo por hoy y creo que por los siguientes días, ya que navidad está a la vuelta de la esquina, por lo que espero y si lo celebran, que se la pasen muy bien y que disfruten con sus familias o amigos, ¡o ambos!
También agradecería mucho un review de lo que les pareció este capítulo y que nos veamos en el siguiente capítulo.
¡Feliz navidad y nos vemos!
