— ¿tu cachorro te siguio desde Italia? — Pregunto Haru algo sorprendida. Tsuna estuvo mas alegre de lo normal los ultimas días pero hoy parecia que todo ese buen humor fue drenado de ella reemplazado por pucheros y mal humor. Aunque no espero que la razón de todo fuera la repentina aparicion de su mascota ¿como si quiera logro el animal viajar de Italia a Japon por su cuenta?

— Sip, realmente estaba feliz al verlo, pero ha estado destruyendo la casa un poco con su mal humor por dejarlo atras, y Reborn ya amenazo con "ponerlo a dormir" si no me deshacia de él. — Contesto haciendo un puchero.

— Oh uh, eso suena horrible... — Murmuro lamentandose por el pobre animal.

— Lo he tenido desde que era niña, no tengo el corazon para echarlo. — Saco su celular mostrando una foto de una joven Tsuna, al lado de ella estaba un pequeño de cabellos plateados con un gato arañando su mejilla, oh asi que Tsuna era una persona de gatos.

—¡Yo puedo cuidarlo por ti! — Ofreció al ver las pequeñas lagrimas formarse en el rostro ajeno, viendo cómo enseguida eran reemplazadas por un brillo de emoción.

—¿En serio?

— Por supuesto, siempre quise una mascota y asi podras visitarle cuando quieras. — Bueno, tendría que hablar con sus padres pero no pensaba que le dirian mucho al respecto.

— ¡Eres la mejor! — Chillo abrazandole con fuerza con una pequeña sonrisa maliciosa en sus labios que la Miura no pudo ver.

— ¿eh? — Pregunto Haru parpadeando varias veces confundida.

— Haru, este es Hayato, mi cachorro,Hayato ella es Haru, sera tu cielo. — los introdujo acariciando el cabello de Hayato mientras este parecia estar a punto de llorar.— oh vamos, ya hablamos de esto, no puedo ser tu cielo, ya tengo a Fon, pero Haru puede cuidar te, estoy segura que se llevaran bien.

— P-Pense que tenias un gato... — Murmuro Haru aun en shock y ahora fue el turno de Tsuna de parpadear y verle confundida. — En la foto habia un gato.

—Oh si, ese era el gato de Hayato, Urie. — Sonrio suavemente. — Bueno, los dejare para que se conozcan, ¡gracias Haru-chan! — Abrazo a la susodicha y se fue despidiendose con la mano dejando a los chicos solos.

— B-Bueno... — Susurro Haru viendo al italiano que realmente parecia un cachorro abandonado, incluso podia jurar que veia unas orejas de perro caídas sobre su cabeza. Bueno al menos este parecia mas tierno y más fácil de manejar que Mukuro-san... — Espero que nos llevamos bien. — Extendio su mano con una sonrisa y se sorprendio al ver como esta era golpeada por el joven rechazandola.

— ¡Jamás aceptaré a una mujer estupida como cielo o Decima de Vongola! ¡la unica adecuada es Tsuna-sama! — Grito dejando atras su comportamiento "lindo" y mostrando unos ojos desafiantes. — Pero como Tsuna-sama dijo que debia estar a tu lado, personalmente me encargare de que seas una digna jefa. — Esta vez sus ojos brillaron con devocion y Haru sabia que no era dirigida a su persona, Tsuna le habia dejado a merced de un rarito... de nuevo.

— Asi que por eso trajiste al mocoso desde Italia. — Murmuró Reborn apareciendo de Primo sabra donde, detras de la chica. — ¿segura que es la mejor idea dejarlos juntos?

— Bueno, era eso, o esperar a que Fon le cayera encima algun dia. — Asintio suspirando al recordar el compartamiendo pasivo-agresivo de su tormenta cada que Hayato aparecía, En serio, no creia poder soportarlo mas, entre la destruccion que el joven causaba y los arrebatos de celos del Arcobaleno la estaban volviendo loca.

— ¿Te das cuenta que le estas dejando a los guardianes mas impredecibles y destructivos?

— Bueno, de otra forma no seria Vongola. — Dijo bajandose de hombros y Reborn tuvo que asentir ante eso, despues de todo Vongola no seria Vongola si no estuviera formada por un panda de raritos.