¡Hola a todos, tenía meses de no venir!

Antes que nada, muchas gracias a los que estaban esperando a que volviera, esto no es un regreso definitivo, pero estoy esforzándome con sacar mis ideas y mis fics adelante, cada día estoy trabajando en una cosa a la vez, lo hago así para poder tener tiempo de descanso y para ver el mundial, obviamente.

En este capítulo me dejé llevar y creo que les va a llegar a su corazón, tuve algunos percances al escribirlo, pero lo logré.

Sin más, gracias por estar aquí y espero les guste.


Este maravilloso mundo

Capítulo 25: Un corazón pesado.

Kaguya sonrió con un poco de nerviosismo al ver como su padre se había retirado de una forma especial; le había abrazado muy fuerte y hasta se puso un poco triste, para alguien tan enérgico como él era bastante raro.

Kurumi se había dado cuenta de la despedida y sonrió de su forma típica, aunque cerró los ojos al pensar en su padre, así como lo diferente que era del padre de Kaguya.

«Oto-san, tú incluso me dejaste sola…»

Pero esto solo le duró unos segundos, ya que su amiga caminó adelante unos pasos y le dio unos golpecitos a su mochila de brazo.

—¿Oh?

—Fufu, Too-chan en verdad exageró un poco esta vez, Kurumi-senpai, no es que necesitaba su compañía para llegar hasta sus dominios —dijo con bastante confianza y asintió con la cabeza—. Pero hay que aprovechar las buenas ofertas.

—Ara, ara, Kaguya-san, a mí me parece que tu padre se preocupa lo justo por alguien de tu nivel, recuerda que tienes mucho que aprender —dijo con su típico tono de voz, mostrando cierta superioridad.

—B-Bueno, tal vez sea cierto, pero hablando de eso… ¿Tu padre está aquí, Kurumi-senpai? —preguntó un poco emocionada, la sonrisa de su amiga tembló—. Me gustaría, al menos, presentarme ante el líder de estos dominios y de mi querida Kurumi-senpai, oh, por favor.

Kaguya incluso hizo una leve reverencia al estilo japonés hacia Kurumi, quién no dejó de sonreír, pero abrió los ojos un poco.

—Tuvo que salir a trabajar en algo muy importante, no lo veo desde ayer.

—¿¡Eh?! —preguntó sorprendida.

—Así que, mi querida invitada, hoy estás bajo mi supervisión —dijo con algo de emoción y de su escote se sacó una tarjeta de crédito—. Y claro, podemos tener lo que queramos, eso dijo mi Oto-san.

—¡Ohhh! —Kaguya tomó a Kurumi de las manos con estrellas en los ojos—. ¡De verdad es el senpai de los senpais!

—Sí que pierdes rápido el control, Kaguya-san —dijo un poco divertida y se guardó la tarjeta de crédito en el escote de nuevo—. Pero será hasta la hora de comida, aunque si tienes algo de hambre, algo podré darte.

—¡Oh! Kurumi-senpai, ¿sabes cocinar también, cierto? —preguntó un poco más sorprendida.

—Sí, así es. ¿Acaso tú no?

—Eh… Bueno… ¡Tengo otras habilidades! —dijo un poco nerviosa, pero sonrió.

—Sí, claro. —Kurumi soltó una risita justo después—. Pero bueno, ¿quieres algo?

—No, no tiene mucho que desayuné, gracias, Kurumi-senpai, su hospitalidad es digna de usted —dijo con una voz bastante respetuosa.

—Bien. Entonces, vamos a mi habitación —Sonrió cálidamente—. Siéntete afortunada, serás la primera en ser invitada, a mi humilde pieza.

—¡Oh, genial! —dijo bastante emocionada—. ¿En serio soy la primera?

Kurumi ya estaba más adelante cuando escuchó esa pregunta, así que se detuvo, recordando que sus ojos de dos colores le causaron muchos problemas cuando era niña, no le agradaba a nadie, así que siempre ocultó su ojo amarillo.

Hasta el día de hoy, ella creía que no tenía ninguna amiga de verdad, y eso estaba bien porque se había acostumbrado a estar siempre sola.

Se giró a Kaguya e hizo una sonrisa de felicidad, con las mejillas levemente sonrojadas.

—¿Uh? —preguntó la chica de ojos azules, parpadeó un par de veces y su boca hacia una pequeña "o".

—Así es, Kaguya-san, así que creo que ambas estamos de suerte. Así que, ven, no te quedes tras, ¿qué traes en tu mochila, por cierto?

—Ah, sí. —Ella fue con ella para seguirla hasta su cuarto—. Traigo varios de mis mejores juegos, estoy seguro que serán de tu agrado, Kurumi-senpai, no te preocupes, solo traigo calidad…

Kaguya se la pasó explicando cosas de sus juegos mientras subían las escaleras, su amiga de cabello negro y vestido escotado oscuro con tonos morados no le ponía mucha atención, pero la notaba bastante alegre; con una sonrisa y su voz fuerte había llenado el silencio y el vacío de su hogar.


El mismo vacío que había sentido cuando despertó en la mañana, sumado al dolor que sentía hasta en el rostro, donde sus lágrimas habían quedado, incluso tenía fluido nasal en las mejillas, el cabello algo revuelto, los ojos rojos por tanto llorar en la madrugada.

En su ojo rojo se reflejó la foto de su madre que por fin había visto en una pesadilla que no se borraba de su mente, que seguía latente en su memoria. Y como había tanto silencio y a pesar de haber llorado, sentía el corazón pesado, engarrotado, se dio cuenta, una vez más, de que tanto le hacía falta su padre.

«Quisiera que estuvieras aquí». Pensó al ver el rostro de su mamá, mientras estaba acostada en su cama, sin mover nada más que los ojos, ya cansadísimos y pesados por no haber dormido mucho, ni descansado nada.


El rostro demacrado, destrozado, manchado de tristeza, con el corazón aplastado, el alma sollozante, ese no era el rostro que estaba haciendo ahora, mientras Kaguya curioseaba por su cuarto, parecía una niña y ella tuvo una sensación dulce en su corazón, porque los dulces nos hacen felices.

—¡Ahh! —dijo con placer al acostarse en la cama de Kurumi—. Este colchón es de nivel experto, ¿no es así? Se siente muy cómodo.

—Veo que estás aprovechando muy bien las cosas ajenas, Kaguya-san —comentó Kurumi con molestia fingida y una sonrisa que demostraba lo contrario—. Tal vez es que te estás olvidando de quién soy yo, ¿Hmm?

Kaguya abrió los ojos de golpe y se sentó recta, además de un poco nerviosa.

—¡P-Perdón, me perdí en lo suavecito de su cama, Kurumi-senpai!

—Jijiji, está bien, te perdono porque muestras tu arrepentimiento con un rostro muy gracioso y humillante.

—Kurumi-senpai, eso fue cruel… —dijo un poco triste e hizo un puchero, Kurumi solo se rio en voz alta.

Kaguya estaba a punto de ponerse en peores planes, pero se dio cuenta que era la primera vez que escuchaba reír así a su amiga, y eso que se burlaba de ella cada cierto tiempo, pero a diferencia de su hermana, cuando lo hacía Kurumi no se molestaba.

Esa risa y esa expresión de felicidad en su rostro le hizo sonreír un poco, hasta que se volvió una gran sonrisa.

«Yo también me estoy divirtiendo mucho, Kurumi-senpai».

—Ah, sí, ¡estoy lista! —dijo Kaguya con energías renovadas—. Me dijiste que necesitabas ayuda en un nivel, no se preocupe, Kurumi-senpai, hizo bien en pedirme ayuda a mí, ¡Kaguya, "alma de tormenta", Yamai!

—Oh, cierto, espero que estés a la altura, Kaguya-san.

—¡Déjamelo a mí!

Kurumi sacó su consola portátil, así como Kaguya y ambas se pusieron a jugar, acostadas en la cama, tardaron un rato en hacer que ambas se conectaran por internet y configurando la cacería en equipo también, pero una vez estuvieran listas, avanzaron fácilmente.

Kaguya estaba bastante cómoda, sobre todo porque estaba usando falda negra con pliegues, así como una blusa amarilla sin mangas con cuello V sin ningún decorativo, su tela era delgada, así que más cómoda no podía estar, además de que estaba usando ropas que casi nunca podía usar.

—¡Este jefe es bastante molesto!

—Y es solo un subjefe, Kaguya-san, faltan dos de estos para llegar con el de verdad —explicó con un poco de molestia al esquivar todos los ataques con gran habilidad, sus dedos se movieron rápido.

—Oh, entonces eso es bueno, usaré mi "Ultimate Skill" con este, así cargarás la tuya por este combate y lo usaremos en el siguiente, donde yo cargaré el mío, y lo usaremos con el "Final Boss", después de todo, ¡son débiles ante mi Senshi no arashi (Tormenta guerrera)!

—Ese es un buen plan, Kaguya-san, te felicito. —Sonrió un poco mientras seguía poniendo atención a la pantalla, Kaguya se sonrojó ligeramente.

—¡P-Por supuesto, siempre tengo los mejores planes!

Kaguya y Kurumi pasaron un buen rato tratando de matar al jefe, fue un recorrido difícil y el enfrentamiento exigió mucho a sus personajes, así como a ellas para controlarlos, ya que era un juego de rol y de acción en tercera persona, con un escenario bastante amplio por el cual correr, pero no escapar.

Kaguya gritaba sus técnicas, así como Kurumi le seguía el juego diciendo las suyas con clase y un tono oscuro, sumidas en su mundo de fantasías en las que, como niñas, creían en todo y veían cosas que otros no.

Esto era mucho más divertido que jugar sola, se preguntó por qué no lo había hecho antes, la chica de cabello naranja representaba como una luz en la oscuridad y un ruido un poco molesto que rompía todo el silencio. Su silencio.

¿Por qué antes no había dejado que ella se acercara tanto?

¿Por qué no había dejado que ella entrara a su vida tan fácilmente?

¿Por qué había esperado celosamente tanto tiempo?

Tanto tiempo que esperó para sentirse así.

Ahora deseaba que no tuviera fin.

«Qué tonta fui». Kurumi miró a Kaguya sonreír. «Tal vez te herí».

—¿Qué pasa, Kurumi-senpai? —preguntó un poco sorprendida, así que pausó el juego—. Aún tenemos que matar a este jefe.

—Nada, es solo que me alegro de que estés feliz… por estar aquí, conmigo.

—Claro que sí, ¿cómo no voy a estarlo? Mi mejor amiga me ha invitado a su casa por primera vez, ¡es decir, mi Kurumi-senpai! —dijo apresuradamente.

—¿Mejor… amiga? —susurró y agachó la cabeza hacia la pantalla, mientras en su corazón se sentía revitalizada.

En eso, Kaguya notó algo extraño en los ojos de su amiga, algo que se movía en su ojo amarillo, así que le quedó viendo fijamente, como había agachado la cabeza, su cabello se había movido, y ahora su ojo que siempre deseó ocultar, estaba un poco más a la vista.

—Kurumi-senpai… ¿Qué es… eso?

—¿Uh? ¿De qué hablas? —Kurumi vio que la mano de ella se acercó a su rostro, así que se alejó de ella, dejó la consola en la cama—. ¿Qué v-viste, Kaguya-san?

—Algo… Oscuro, algo se estaba moviendo en tu ojo, ¿¡no se te metió algo?! —preguntó un poco preocupada—. Estoy seguro que vi algo raro en tu ojo amarillo.

—Oh, eso… —dijo con una voz triste y agachó la mirada.

Las preguntas que antes se había hecho, tenían respuesta: era esta situación, una que le demostraba la fragilidad de todo, uno que le hacía recordar que Kaguya era muy diferente a ella, lo era desde el momento en el que su familia estaba completa y la suya no.

¿Podría entenderla ella?

¿Podría contar con Kaguya en las peores situaciones?

¿Podría tener su hombro para llorar por todas las cosas injustas de la vida?

¿Podría ganarse su confianza y estar a su lado como su mejor amiga?

No lo sabía y tenía miedo de saberlo, de que todo se fuera al demonio por algo que no tenía idea de por qué era así.

—Veo que te has dado cuenta, hmp, no estoy sorprendida, es lo que esperaba de ti, Kaguya-san —dijo con una sonrisa y se puso de pie en la cama—. Pero no sé si estás preparada para ver esto…

—¿Qué? —preguntó entre sorprendida y animada—. ¿De qué está hablando, maestra?

—Ara, ara, ¿estarás preparada?

—¡Claro que sí!

-—Bien, trataré de confiar en ti. —Kurumi se hizo el cabello para atrás y le miró con superioridad fingida—. Contempla… El ojo que ve a través del tiempo.

—Ah… —Los ojos de Kaguya se abrieron mucho al ver como unas manecillas se movían dentro del ojo de Kurumi.

Ese ojo amarillo tenía manecillas de reloj, incluso tenía los números en romano, cada manecilla correspondía al tamaño indicado, siendo el de los segundos el que se movía más rápido.

Sí, tuvo que hacer esto, hacerle creer que esto era un juego, que lo que sea que le pasó a su ojo en la noche, era solo un accesorio.

—¡Increíble! ¿¡Cómo lo haces?!

Kurumi solo sonrió y se ocultó su ojo de nuevo, pero su amiga estaba muy emocionada, tanto que se paró en la cama y le hizo el cabello para atrás.

—¡Es grandioso!

—Oh…

Ella no se esperó esa reacción algo exagerada, si supiera lo que le dolió cuando se dio cuenta, sabría que no era tan grandioso ni nada menos. Pero estaba un poco aliviada de que lo tomara de esa forma, pensó que se vería aún más rara de lo normal.

—¿Se ve bien? —preguntó un poco insegura.

—¡Sí, se ve genial! Ahora quién intente ver tu ojo tendrá que pensárselo dos veces, ¡no cualquiera debería de ver eso!

—Estoy de acuerdo, pero bueno, ¿ya tienes hambre? Llevamos bastante tiempo jugando. Podemos pedir algo, siempre y cuando me acompañes a retirar dinero.

—Ahora que lo dices, sí tengo hambre, ¡y el tesoro es nuestro! —dijo con alegría, era genial tener una tarjeta de crédito, al menos por un día—, Ah, también mi Too-chan me dio dinero, dijo que lo gastara contigo, así que no tendrás porque pagarlo sola.

La chica de cabello negro parpadeó un par de veces, esa palabra que la describía tan bien, esta vez no estaba sola. Una imagen recurrente de ella, de distinta edad, sentada en el comedor, comiendo o cenando, llegó a su mente.

—Kurumi-senpai… Ahora que recuerdo, mi Too-chan quería saber el número de tu casa, así podrá llamarme por si… quieres que me quede hasta mañana… —dijo con preocupación y un poco de timidez—. Bueno, eso sí consideras que estoy lista, jeje… Está bien si dices que no…

Y la imagen se había quemado dentro de ella, dándole la paz y una nueva sonrisa en su cara, así como la rodeó con sus brazos con fuerza.

—Sí, por favor… Quédate todo el tiempo que quieras, Kaguya-san —dijo con una voz un poco descompuesta, la chica alegre se quedó en shock.

«Kurumi…» Una sensación cálida le recorrió el cuerpo, sonrió mucho al corresponder el abrazo, también tuvo unas extrañas ganas de llorar. «Sí somos amigas, ¿verdad? Ya lo eras, pero… ¡Ahora ambas somos amigas!»

¿Verdad?


Parece que las cosas se están concretando entre estas dos, su relación se está volviendo más fuerte o más bien, Kurumi ha abierto su corazón a Kaguya, pero no por completo, pero esto no puede ser todo, así que tendrán que esperar al otro capítulo.

En el siguiente, por fin veremos por qué este día se reinicia lo cual afectó a todo el mundo, así que espero esto los haya dejado un poco picados para saber qué es lo que se viene.

Sin más, agradecería mucho su opinión y espero les haya gustado, gracias.

Nos vemos.