Cuando las vacaciones se hicieron presentes, Haru estába bastante emocionada por que ahora tenía un montón de amigos con los cuales pasar las vacaciones.
— ¿Mafialand? — Pregunto curiosa luego de que Reborn la invitará aceptando de forma dudosa, pero se suponia que era un parque de diversiones con tema de mafiosos... Eso seria algo interesante de conocer¿no?
Cuándo Haru noto que Tsu no estaba en el barco, sintio las campanas de alarma sonar en su cabeza, ¿quizas tomo una mala decisión y el lugar era mas peligroso de lo que pensó? ¿tan peligroso que la castaña lo evitaba? trago duro y fue a preguntarle a Gokudera.
— Bueno, tan solo estuve una vez antes ahí con Tsu-sama cuando Colonnello-san trabajaba ahí... Personalmente el lugar no estaba tan mal, pero a Tsu-sama le dio pesadillas por semanas. — Explicó haciendo una pequeña mueca.
— ¡¿Que?! — Chillo ¿pesadillas por semanas? ¿a la misma chica que veia peliculas de horror comiendo palomitas y riendo ante cada muerte? ¿Dónde mierda se había metido? y más importante ¿de tirarse al agua cuantas posibilidades habían de que terminara en una isla desierte en lugar de la costa de Japon?
— Tsk, no luzcas tan preocupada, un jefe mafioso nunca debe dejar que las cosas que lo afecten lo delate. — Le recordo de mal humor. — Pero... a Mi hermana realmente le gusta Mafialand, asi que... deja de sobre actuar.
— ¿Bianchi-san? — Aun no confiaba del todo en la mujer hitman, pero si le gustaba el lugar, entonces quizás no era tan malo... Aunque ahora que lo pensaba Mukuro tampoco quizo venir... Dijo que el no tenia esa clase de gustos... Gustos que tenía Bianchi y que a Tsu le daban pesadillas... ¿podria ser que...?
Lo entendía, ahora lo entendía totalmente. Pasó por la mente de Haru al pisar Mafialand viendo enseguida la decoración con tema... con tema de Reborn. (¿Reborn era un tema? ¿como de superhéroes? o bueno super villanos... )
— ¿Que... mierda? — Preguntó sintiendo un golpe en la parte de atras de la cabeza.
— Buena para nada Haru, una jefa mafiosa no maldice como marinero. — Le reprimió Reborn, un tanto satisfecho con su reacción, aunque no superaba la reacción de Tsu cuando era niña gritando y corriendo alrededor preguntando si estaba en el infierno para terminar encerrándose en su cuarto y rehusarse a querer salir por toda la semana que estuvieron Ahí, aw los lindos recuerdos de su cielito.
Algo lejos en Nanimori Japón una joven castaña tenia un pequeño escalofrío mientras compartia una merienda con su frutal amigo.
— Kufufu probablemente ya llegaron a ese lugar. — Dijo con una pequeña mueca el ilusionista aun cuando intento sonar normal, y no podían culparlo a su aversión a aquel lugar después de todas las veces que el Hitman intento deshacerse de él para alejarlo de Tsuna.
— Pobre Haru, nadie merece ir a ese lugar... — Nego lamentándose por su amiga caída, preparando una colección de peliculas de horror en su mente para que vieran juntas y pudiera superar pasar por aquel infierno.
