Capítulo III
La torre Stark aún se encontraba con gente laborando en esta. Howard vio la hora y sonrió al pensarse en esa situación; en otros tiempos, a él debían recordarle que era hora de dejar el trabajo. Ahora el iba hacia el laboratorio de...
—Tony, hijo ya casi es hora de la cena , tu mamá debe estar esperándonos.
El gatito revisó su reloj y se asombró.
—Es cierto, lo siento papá.
—No hay problema; siempre hago lo mismo también.
Tony guardó datos y demás necesario, para luego unirse a su padre y salir por fin del trabajo.
Los dos se dirigieron al ascensor.
Howard recordó lo que su esposa le dijo la noche anterior y suspiró...
—¡¿Pero de que hablas?!
—Querido, es natural.
—Yo creo que estás equivocada, a lo mejor sólo es la curiosidad de nuestro pequeño por personas fuera de su círculo familiar.
—Tony trabaja en la torre, ahí tiene su laboratorio y va todos los días sin arreglarse tanto, ni está emocionado por ver a otros, en cambio su sonrisa resplandece al ver a Steve y se sonroja al verlo... Cariño, Tony tiene su primer enamoramiento.
—¡Pero es un niño!
—Tiene dieciséis, es un adolescente.
—Niño, adolescente es lo mismo.
—...
—Lo siento, es sólo que no quiero que salga lastimado. Ni siquiera sabemos si Steve se ha fijado en él, aunque espero que no, si no lo golpearé; no obstante tampoco sabemos los "intereses" de Rogers.
Mary acarició el cabello cano de su esposo y respondió:
—Niño humano o híbrido, todos deben pasar por esta experiencia; como padres lo que resta es estar con ellos en todo el camino, haciéndole saber que tiene nuestro apoyo.
Howard agarró la mano de su esposa y la besó:
—Gracias por decirme lo que quiero obviar y recordarme que nuestro bebé ya creció.
Howard regresó al presente y colocó el brazo en el hombro de Tony, acercándolo a él. Salieron del elevador y caminaron en dirección del auto. Steve y Happy los esperaban frente a éste.
Tony al ver al rubio sonrió y sus mejillas se arrebolaron. Howard constató de primera mano lo que Mary le aseguró.
Padre e hijo subieron al auto; y entre pláticas de inventos e investigaciones, el camino se les hizo corto.
Al arribar a la mansión; estos bajaron para buscar a Maria que ya los esperaba para cenar.
Howard al saludar a su esposa, le susurró.
—Tienes razón.
Ella sonrió en respuesta y de ese modo la familia se sentó a comer.
Howard tomaba su té y Mary lo vio significativamente. El hombre dejó su taza y mencionó:
—Tony sabes que te amamos...
—El gatito asintió — por ello deseamos que seas feliz descubriendo todas las cosas que debes conocer como cualquier otro chico. Y deseamos afirmarte que siempre contarás con nuestro apoyo.
Tony masticó su cena y se preguntó ¿De que iba todo? Pero asintió efusivamente.
La hora de la cena concluyó y Tony se despidió de sus padres para irse a descansar.
El mínino se duchó y cuando estaba por meterse a la cama se incorporó velozmente, incluso sus orejitas se alzaron.
Se levantó y agarrando su bata corrió al balcón; paró bien sus orejitas y esperó, no lo hizo por más de cinco minutos, cuando escuchó la puerta de la cocina cerrarse y vio una silueta que iba a las habitaciones de los sirvientes.
Tony corrió rápido, pero lo más sigiloso que pudo y salió de la casa.
—¡Steve! ¡Capi!
El rubio volteó y esperó al jovencito.
—Tony ya te he dicho que no fui..
—Si, si... Como sea, no Capitán quiero preguntarte algo.
—Adelante.
—¿Tienes novia o... Novio?
Rogers no esperaba esa pregunta, sin embargo carraspeó y respondió:
—No tengo novia, y novio nunca lo pensé.
—Pero podrías ¿pensarlo?
—No lo creo particularmente posible, no me atraen ni un poco.
Tony se deprimió, más no se dejó caer y arremetió:
—Pues abra su mente y puede que encuentre que no es tan difícil que un chico le guste, porque tú a mí sí me gustas y mucho.
Steve se quedó anonadado, no porque no lo esperara, pues tampoco era tan tonto para no ver la admiración en los ojos color chocolate; lo que le impresionó fue la valentía de este para decírselo. Y por ello le tocaba ser el maduro.
—Yo no lo veo de ese modo, por supuesto que lo aprecio como el amado hijo de las personas que me ayudaron tanto, sin embargo no puedo corresponder otro sentimiento, sería una traición a los que me tendieron la mano. Lo siento.
Fue lo que dijo Steve y regresó sobre sus pasos hacia su cuarto.
Tony lo vio irse y se cruzó de brazos de pronto sintiendo mucho frío. Lo sintió y al no estar acostumbrado no lo detuvo en un principio y al comprenderlo se talló con las mangas de su bata deseando borrar las lágrimas junto con el dolor. El gatito regresó con paso lento hacia su habitación. En silencio subió las escaleras; al estar en el segundo piso vigiló que sus padres no lo descubrieran. Llegó a su habitación y se internó subiendo en la cama acercó sus rodillas al pecho y las abrazó sintiéndose —como hace mucho no lo hacía — como el híbrido que sólo era una mascota que podían hacer a un lado si se deseaba. Pues Steve pudo haber sido amable y decir muchas cosas como excusa, sin embargo él sabía la verdad... por muy inteligente que fuera o siendo heredero de los Stark, para muchos humanos seguiría siendo sólo un sucio gato.
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Mary se asomó por la ventana y sonrió al ver a su hijo perseguir al joven Rogers; los vio hablar y se dijo que su niño comprendió lo que Howard le había dado a entender.
Mary perdió de golpe la sonrisa, casi al mismo tiempo que Tony perdía la suya.
Mary vio con dolor como su pequeño se quedaba solo; deseó ir corriendo a consolarlo, más supo que eso sería contraproducente, pues Tony se avergonzaría.
Ella regresó con Howard que la vio con curiosidad.
—¿Que pasó?
—No fue bien.
—¿Qué?
Ella relató lo que vio y Howard apretó los puños con impotencia.
—Sabíamos que era una muy grande probabilidad. Steve nunca dio muestras de ver cómo algo más que a un niño a Tony. ¿Vamos a verlo?
Mary negó explicando...
—Yo iré.
El hombre no se opuso, su esposa era la más indicada para estar con su hijo en ese momento. Él no estaba muy feliz, no obstante no podía molestarse con Steve, nadie debía obligar a otros a aceptar sentimientos.
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Tony sintió una caricia en su cabello y luego el abrazo maternal. No hubo palabras, no eran necesarias. El gatito sólo se dejó envolver por el omnipresente amor de su madre.
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El rubio se fue quitando el traje, corbata y zapatos, sin dejar de sentir ese nudo en la garganta que lo atenazaba con no dejarlo ni respirar normalmente. Actuó como un adulto, sin embargo su corazón resintió haber rechazado a esa criatura maravillosa que lo hacía sonreír tan sólo con su presencia. El gatito era un juguetón que le gustaba hacer bromas y buscar la atención de sus cercanos de ese modo, pero no por ellos era fácil de conocer, era muy selectivo eligiendo a sus amistades.
El exmilitar se dejó caer en la cama sentado, debía ducharse e irse a dormir; más no tenía ni ánimos de levantarse, mirando a un punto en la pared y no parecía que dejara de hacerlo en un futuro inmediato..
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El sol dio la bienvenida a un nuevo día y con algunas gotas de manzanilla Tony se limpió los ojitos. Colocando su mejor sonrisa para sus padres, esas maravillosas personas que lo amaban con colita, orejas y colmillos. Los demás tendrían que conocer al heredero Stark y nada más.
El desayuno pasó sin mención de nada de lo ocurrido y Tony se fue al colegio. Por orden de Howard, Rodney Ramos sería el guardaespaldas de Tony.
Steve no tomó a mal la medida, si no lo contrario agradeció la distancia que pondría con el minino.
...
Fue una noche en que sólo iban a una reunión con algunos clientes nuevos.
Tony recibió la noticia por teléfono y no lo creyó. Hubo más cosas que la policía le dijo, pero dejó de escuchar; todo eran mentiras nada de eso era real... ¡Sus padres no habían muerto en un accidente de tráfico!
No deseaba ver a nadie y en el funeral no permitió ser tocado; detestaba a toda esa gente que lo despreciaba por ser un híbrido, más deseaban sus favores económicos.
Se quedó frente a las tumbas sintiéndose sólo y perdido.
—Tony regresamos a la casa...
Escuchó la voz de Steve y despertó. Aún renuente se alejó del cementerio rogando por haber sido un buen hijo.
Al arribar a su casa la sintió enorme y subió las escaleras. Entrando a la recámara de sus padres. Llegó hasta la cama y se hizo bolita en ésta.
Los sirvientes nunca lo dejaron, sin embargo el gatito con todo el dolor de su corazón decidió mudarse a la Torre Stark y llevar con él, solo a sus más cercanos.
Una mañana se despidió de los demás y se encaminó al auto que manejaba Viernes, seguido de Rodney.
Steve lo alcanzó y con ansiedad cuestionó:
—¿Los alcanzó en la Torre, Tony?
El gatito giró a ver al rubio largamente y negó.
—No Steve, tú ya pagaste tu deuda.
Rogers se armó de valor y contradijo.
—No. Al contrario, yo debo cuidarte, ya que ellos no están.
—No es necesario. —respondió el gatito.
—Por favor, permiteme hacerlo.
El minino se dijo que si bien no deseaba estar muy cerca del que todavía quería, tampoco tenía muchas ganas de discutir. Tal vez con este trabajando en la Torre vería más seguido a esa enfermera que decían los rumores era su amor. No es que Tony fuera masoquista, si no que no deseaba estar atado a una ilusión. Y por último, Rogers era un recurso de Industrias Stark sería mejor tenerlo vigilado.
—Bien, como sea. Ve después.
El de ojos azules asintió y ahora si vio partir a Tony sin sentir que su corazón era arrancado del pecho.
...
Muchísimas gracias a: noona-kane y Lunática Drake Dark.
