MEDITANDO
Una vez en su oficina, Naruto continuaba pensando en lo que había visto en la mañana. Aquella anomalía no era muy común y había muchas cosas que no entendía.
—¿Por qué?, ¿Por qué razón estaría pasando esto?—Preguntó Naruto para sus adentros.
Alguien tocó a la puerta pero Naruto estaba demasiado inmiscuido en sus pensamientos. Por suerte, la persona del otro lado no esperaba respuesta desde un principio. Sakura Haruno entró en la oficina con dos torres gigantes de papeleo, una en cada mano. Cuando dejó caer el papel sobre el escritorio éste se sacudió un poco. Las casi interminables hileras de informes, registros, movimientos y peticiones formaban dos rascacielos de papel que por poco y tocaban el techo de la oficina.
—Esto es todo lo que tienes que hacer por hoy Naruto—Dijo Sakura mientras se sacudía las palmas de las manos, una con la otra.
—Gracias Sakura-Chan—Contestó Naruto sin cambiar su expresión
-¿Estas bien Naruto?, expides un aura de seriedad que no es común en ti—Agregó Sakura.
Por lo general el rubio no dejaba pasar una oportunidad para quejarse del estresante trabajo que era revisar y firmar aquellos documentos. Pero esta vez, apenas y tuvo contacto visual con Sakura.
—No tengo nada Sakura-Chan—Por un momento a Naruto le había pasado por la cabeza contarle a Sakura de lo sucedido. Era su vieja amiga y compañera de equipo. Además, siendo una Shinobi médico sobresaliente podría aportar información muy importante. Sin embargo, Naruto ya había considerado a alguien más sabio y sutil; con el que podría hablar en completa discreción—Sakura-chan, cuando salgas asegúrate de que nadie me interrumpa, a menos de que sea muy importante, por favor.
-Sí, claro Naruto—Respondió Sakura mostrando su completa empatía. Era entendible que Naruto quisiera privacidad pero se trataba de algo muy raro. La pelirosa dejó el cuarto en silencio, pero una vez cerró la puerta una sugerencia de sospecha surgió en su mente, solo esperaba que si eran problemas no se tratara de algo grave.
Naruto pudo escuchar como la pelirosa se alejaba con pasos tenues. En ese momento cerró sus ojos y se adentró a las entrañas de su consciencia.
—Kurama, supongo que has visto lo que sucedió hoy con mi hija.
Hubo un silencio momentáneo. El Hokage residía de pie, encima de un extenso lago de agua que reflejaba una luz percudida y cavernosa. Después de unos segundos, las tranquilas aguas comenzaron a perturbarse. Aquellas ondas parecían huir de una oscuridad absoluta, situada justo enfrente del Hokage. Naruto sonrió.
—Si, por supuesto que lo he visto…—Aquella voz grave y ecoica provenía de la oscuridad—…Naruto—Finalmente la negra penumbra no pudo ocultar al ser gigantesco que solía descansar en sus entrañas. Se trataba de Kurama, el Bijū de nueve colas que había residido en Naruto desde que éste había nacido; y que también asistió en sus más grandes proezas.
—Esperaba con mucha anticipación que me pudieras dar tu opinión. Después de todo, los ojos de Sharin se parecen mucho más a los tuyos que los míos.
El zorro respondió con un bufido, tampoco le era de su agrado lo que estaba pasando.
—Escucha Naruto, yo también estoy sorprendido de lo que ha pasado. Pero poco puedo decirte al respecto, a menos…—Kurama hiso una pausa. Naruto respondió al instante.
—¿A menos qué?—
—Antes de llegar a cualquier conclusión tengo que explicarte el origen de los Dōjutsu.
—¿Qué?, ¿el origen de los Dōjutsu?, ¿Por qué habrías de explicarme eso?—Preguntó Naruto. Aquella revelación lo había confundido más.
—Ya te lo he dicho. Poco puedo decirte sobre esto si no sabes ciertas cosas primero. Aun así, te diré honestamente lo que opino sobre esto. Tengo la sospecha de que los ojos de Sharin han evolucionado a un nuevo Dōjutsu—Agregó Kurama.
—Quieres decir…—Naruto lo reflexionó por unos segundos—¿Que mi hija ha desarrollado una técnica ocular distinta al Byakugan?
—¿No escuchaste chico? Como ya te lo he dicho, es solo una sospecha. No puedo asegurarte que así sea. Primero te lo explicaré y después lo pondremos a prueba—Kurama se acostó sobre sus brazos sin dejar de observar al rubio.
—¿A prueba? ¿A qué te refieres?, ¿Qué es lo que hay que probar?
—¿No es obvio? No todos los Dōjutsu ven lo mismo. Si este resulta ser un nuevo Dōjutsu, dudo que sea la exepción—Kurama pasó cerrar sus ojos y Naruto a pensar más sobre aquella teoría.
El Destello Naranja ya había considerado esa posibilidad, pero no importaba. Por más veces que lo pensara, esa idea le parecía un tanto descabellada. El tenía entendido que los Dōjutsu eran Kekkei Genkai realmente extraños, que solo se transmitían entre los clanes desde tiempos inmemoriales. El simple hecho de pensar que su hija extrañamente había desarrollado una nueva técnica ocular, era prácticamente imposible.
—Dime Kurama ¿En serio piensas que esa puede ser la explicación?
El zorro respondió sin alterar su apacible rostro.
—Naruto, es una posibilidad.
—Ya veo. En ese caso…—Naruto fue interrumpido por el zorro.
—Ya lo sé. Por más que te mueras por saberlo en estos instantes, hay alguien más que debe escucharlo—Dijo Kurama, abriendo uno solo de sus ojos para ver directamente a Naruto.
El rubio sonrió entre dientes. Aquel gesto le había parecido gratificante y alentador.
—Cierto, olvidé que eres tan cercano a mí que por poco no puedes leerme los pensamientos. Gracias viejo amigo.
Naruto se despidió y regresó a la jornada de su despacho. Kurama volvió a cerrar su ojo y volvió a su incesante descanso.
