Recuerdos

Tan pronto había regresado de su charla con Kurama, Naruto no le quitaba la vista a las dos montañas gigantescas de papel apoyadas sobre su humilde escritorio. El Hokage de 1.80m de estatura tuvo que ponerse de puntitas para tomar algunas hojas y documentos de aquellas montañas de papeleo.

—No puedo creerlo, ¿en que momento trajo todo esto Sakura-chan?—Se quejó el rubio mientras armaba algunos montones y les buscaba lugar en el desordenado escritorio. Lleno de envolturas de comida instantánea, bebidas energéticas, tazas sucias y una laptop entreabierta—Sakura-chan es tan fuerte que carga todo esto como si fuera muy poca cosa. ¿De verdad trajo estas montañas de papel en cada mano? Tchu, te hace pensar que no hay mucho trabajo pero la realidad es otra cosa.

Entre sus quejidos y acomodos Naruto fue empujando algunas cosas hacia el extremo del escritorio. Cuando finalmente hubo acomodado lo que quería una de sus fotos cayó en una caja de archivos. El rubio se acercó un poco nervioso, temía que la foto se hubiera roto. Afortunadamente el papel dentro de la caja había protegido la integridad de aquella imagen. Había quedado boca abajo, así que el rubio se preguntaba de qué foto se trataría. Cuando la sacó de aquella caja y la volteó resultó ser un recuerdo de él y Hinata Hyūga.

Se trataba de la primera foto que se habían tomado cuando eran novios. Aquel día comieron en Ichiraku Ramen. Naruto tuvo la tonta idea de vencer a Hinata de una vez por todas. Quería saber si el entrenamiento de toda su vida le permitiría comer más platos de Ramen que la peliazul. Desafortunadamente, el rubio ni siquiera estuvo cerca de lograrlo. Hinata salió fresca del encuentro, pero Naruto se encontraba muy lleno para continuar la cita en el cine. Así que optaron por una extensa caminata en los pequeños bosques que rodeaban la aldea. Hablaron de muchas cosas. Hinata parecía saber mucho del rubio en aquel momento. En cambio, Naruto no dejaba de sorprenderse de los programas de entrenamiento que Hinata había hecho con Neji. Los gustos de la peliazul también eran un completo secreto para él, al igual que sus hobbies, hábitos y personalidad.

En aquel tiempo Hinata se veía diferente, se mostraba como una joven más libre que de costumbre. Incluso el distraído de Naruto podía notarlo, aquello era lo que más le gustaba de ella. Su timidez seguía allí pero su mirada era diferente. Tan cálida como la de su madre, más cálida incluso que la de él. Hubo un momento en que la extensa plática desembocó en un hermoso ocaso. Y daba la casualidad que para ese entonces Naruto y Hinata habían llegado a la montaña de los Hokages; el mejor lugar para ver el atardecer en Konoha. Ambos se quedaron observando la templada luz naranja que emanaba del moribundo día. Se encontraban tan apacibles que no se dieron cuenta que alguien los observaba también.

El lugar era un sitio turístico y uno de los fotógrafos estaba a punto de marcharse, pero el señor reconoció al rubio en un instante. En aquel entonces Uzumaki Naruto era muy popular con las chicas y la aldea en general. Al señor no le impresionó que estuviera saliendo con una chica hermosa pero al verlos juntos pudo notar algo diferente. El destello naranja del que se decía, no mostraba mucho interés en las chicas, sonreía cálidamente cuando la chica lo volteaba a ver, como si aquel acto de emociones recíprocas hiciera ampliamente felices a ambos. Naruto recuerda todo eso a la perfección porque el mismo fotógrafo se los dijo. Ambos chicos se sonrojaron en aquel entonces pero se llevaron una muy buena foto.

—Me pregunto si me enamoré muy rápido, o tal vez con tu amor me fue inevitable seguir ignorándolo, Hinata—Naruto sonrió con alegría a la imagen, como si la peliazul en la foto pudiera verlo. La dejó en un lugar más seguro, al lado de otros tantos recuerdos de su juventud.

Naruto volvió a sentarse en la silla de su escritorio, pero le fue imposible concentrarse durante un tiempo. Aquella foto de un hermoso día le había traído más recuerdos, todos sobre su vida como Genin eterno. De cómo había ignorado durante tanto tiempo a alguien tan bella como lo era Hinata Hyūga.

—Tenías razón padre—Dijo Naruto, observando la foto del Yondaime Hokage Namikaze Minato, que se posaba en las paredes de su despacho, al lado de los retratos de los demás Hokages—.Había muchas personas de las que era responsable. Fue por eso mismo que al perder a uno de ellos, me hice pedazos—Dijo Naruto bajando un poco el semblante.

El rubio comenzó a recordar a Neji. Era de sus amigos más sabios, talentosos e incondicionales. Un amigo cuya pérdida sufrió mucho durante la Cuarta Guerra Mundial Shinobi

—En toda mi vida nunca me había sentido tan perdido. En toda mi vida nunca había considerado rendirme, pero estaba a punto. Solo una vez es suficiente para entregar todo tu esfuerzo—En ese momento Naruto sonrió, emocionado de lo que estaba a punto de decir— Te alegrará saber que yo era tan importante para una persona, que ella se hiso responsable de mí en ese momento. Justo cómo mamá, cuando pensó que no tenía nadie. Tú estuviste ahí para rescatarla, lo estuviste todo el tiempo. Sólo que ella era muy distraída para darse cuenta.

Naruto se puso de pie, sus ojos estaban cristalinos casi al borde de las lágrimas. El Séptimo Hokage continuo con sus breves pasos, se dirigía hacia el cuadro de su padre, quería verlo más de cerca.

—Mi madre era fuerte, por eso mantuviste tu distancia. No siempre necesitó tu ayuda, pero siempre hay un momento en que los fuertes no podemos serlo más. Es extraño, ahora que lo pienso Hinata me recuerda mucho a ti, padre—Naruto se limpió las lágrimas que se habían escapado de sus ojos—Te hubiera encantado conocerla. Después de todo no necesitaba a alguien como mamá, yo soy justo como ella. A quien necesitaba era a alguien como tú—Naruto volvió a sonreír al retrato de su padre. Dio media vuelta y esta vez, su mente estaba lo suficientemente clara para volver al trabajo.