Capítulo V
El rubio guardaespaldas salió del penthouse de Tony y bajó en el elevador con dirección al estacionamiento. Le agradaba revisar los autos que usaría el gatito para que no hubiera ningún contratiempo. Rhodey podía hacerlo, más Steve optaba por revisarlo.
Era ya muy tarde, pero estando sin sueño, era mejor perder su tiempo en cosas productivas y es que al día siguiente irían al banco a poner al corriente las cuentas y activos, eso lo hacía Tony cada cierto tiempo.
Steve suspiró al recordar porque su insomnio, no es que deseara que el minino lo siguiera queriendo, no es que,... A quién engañaba si deseaba tener nuevamente la atención del gatito, mas también lo detenía ese llamado lazo, aunque con la explicación qué Tony le dio esa barrera ya no era real y a decir verdad él se sentía muy tonto; porque la razón principal para rechazar al minino en un principio, resultó ser algo infundado y que no se le ocurrió investigar más a fondo. Confió en lo que Howard Stark le dijo, y no estaba errado, sin embargo debió buscar soluciones o más respuestas antes de darse por vencido y perder lo que pudo ser. No obstante ¿acaso no podía errar? Y ser perdonado; probablemente si, la cuestión es que ya no tendría lo qué rechazó. ¿O sí?
En ese momento escuchó unos pasos seguidos de una voz jovial:
—Steve, aun despierto.
—Si.
—Y me lamento porque no con el mismo motivo que yo, pura y sana diversión. —bromeó Rhodey.
—¿Vienes de algún bar?
—No mi amigo, solo fui a bailar un rato. Nada de tomar, pues mañana salimos con Tony.
—¿También vas?
—Así es, que él salga y a ese asunto, es mejor estar preparados e ir los dos.
—¿Sucedió algo con anterioridad?
—Reporteros que atrajeron a amables personas deseando ser amigas de Tony. La fecha casi es la misma y deben estar como buitres esperando. No digo que solo Tony tenga ese problema, más es el único que va solo.
–¿Hay más empresarios?
–Sí; la mayoría que hace el mismo trámite; y eso conlleva a algunos intentos de secuestro; sin embargo nunca ha habido uno que lo haya conseguido... afortunadamente; pero por eso debemos estar muy atentos; lo que me regresa a; si, salí a bailar, pero no hubo alcohol. Y tú amigo mío, debiste salir conmigo, así no estaría tan tenso.
Steve negó y siguió revisando ahora el auto de los que serían guardias de apoyo:
–No es por la salida. Sé bien que es importante.
Rhodey esperó, sin embargo Steve no siguió y exhalando él continuó:
–Ustedes no lo recuerdan supongo que porque solo estaban al pendiente uno de otro. En fin, yo también trabaje en la casa, cuando estaban los señores Stark vivos y los vi..., –Steve se giró a ver a su amigo y este siguió– Los vi a ti y a Tony; él te adoraba con la vista y tú... –Steve se sonrojó, pero no interrumpió a Rhodey– Tú a él.
–Era un niño, el hijo de mi salvador y un híbrido...
–¿Eso le dijiste cuando lo rechazaste?
–En otras palabras, le dijo que no lo veía del mismo modo.
–Ya veo; por eso se alejó de ti, por eso te alejó y quiso dejarte ir. Esa fue una buena decisión mantenerse lejos y ya no verse, pero tú, lo seguiste.
–Prometí que lo protegería.
–Tú y todos hicimos esa promesa, él no estaría sin cuidado, si no venías.
–...
–¿Cuándo lo aceptaras?
–Ya es tarde. Hace un rato me dijo que se casará.
–Oh ya veo porque estabas de ese modo ¿Con quién se casará?
–Aún no lo ha decidido, pero siendo quien es, no le faltaran prospectos.
–Bueno; es lógico que busqué una pareja. ¿Y no harás nada?
–¿Qué podría hacer? Ya perdí la oportunidad.
–Supongo...
–Creí que ese lazo del que hablaban que poseen los híbridos para ser esclavos amorosos de sus amos, era lo que Tony vio en mí...
–Oh ¡Ahora todo tiene sentido!
–Me acaba de decir que ese lazo ni siquiera existe o que nunca lo hizo, no lo sé... ¿Sabes lo tonto y vacío que me siento?
–No amigo, no obstante lo que sí sé es que si yo estuviera en tu lugar... No lo dejaría ir, así tenga que rogar mucho, pero mucho para que olvide mi estupidez.
–Steve sonrió y respondió:
–Tienes razón como siempre y a pesar de que ese lazo aun me parece algo que debo investigar. Haré lo que pueda, más yo no tengo millones o empresas que ofrecerle a Tony.
–No creo que él te los pida y si lo hace... ya veremos. Más deja de que esos fantasmas de lo que hicieron o no en ese laboratorio con Tony, te sigan manipulando.
Terminó advirtiendo Rhodey.
–Quiero poder hacerlo.
El hombre de color dejó al rubio y se dirigió al elevador.
–Voy a dormir y tú deberías de hacer lo mismo.
Steve se quedó un momento pensando y luego imitó a Rhodey.
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La cámara enfocó al rubio subir al ascensor y ahí otra lo siguió.
Tony no se sentía culpable de espiar, no si se estaba jugando su futuro con ese cabezota Capitán que aún no comprendía del todo, pero ya había dado el primer gran pasó. El Stark sonrió gatunamente y dejó su vigilancia para ir a su cama y enroscarse en sus mantas, ronroneando satisfecho. Pensaba darle un gran bono a Rhodey, se lo merecía por decirle sus verdades a Steve. Claro que su gran mentira de querer casarse desencadenó todo y eso lo enorgullecía.
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La mañana llegó tarde para Tony que estaba deseoso de ver las nuevas reacciones del rubio.
Rhodey y Steve estaban ya listos en cuanto Tony terminó su desayuno y salió al pasillo rumbo elevador. Este saludó:
–Buenos días. Vamos ya que quiero ver a quien nos encontramos.
Rhodey arqueó una ceja ante lo emocionado que se veía el gatito, siendo que siempre odiaba esas visitas al banco.
–¿Y eso? –preguntó el de color.
–Bueno, ahora con casi todos los empresarios visitando los bancos y actualizando sus cuentas y demás, podré buscar un prospecto para casarme.
–¡¿Casarte?! –fingió asombró Rhodey.
–Sí; ya es hora ¿no crees? –comentó campante el gatito.
–Pues eres joven Tony. No veo la prisa...
–Yo opino igual. –intervino Steve.
–Ustedes porque son solteros empedernidos. –siguió el Stark– No lo nieguen; Rhodey te la pasas de fiesta sin formalizar con nadie y Rogers... bueno creí que por lo menos te casarías con Margaret, pero eso no sucedió o sea que puede que te metas de monje en un monasterio. Si yo no estuviera tan ocupado o si la gente no me viera como una macota, ya tendría varios novios o... novias...
–¡¿Cómo?! –chilló escandalizado el rubio.
Tony agitó la mano y caminó fuera de elevador y al auto...
–Que se van a hacer viejos y en los asilos no hay noches de fiesta. –concluyó burlón Tony.
Steve siguió estupefacto y Rhodey suspiró resignado mencionando...
–Tiene razón... en los asilos no habrá viernes social.
Los guardaespaldas corrieron a subir al auto.
El caminó fue tranquilo hasta el banco principal y al llegar a este notaron con satisfacción, que la policía había acordonado y tenían suficientes seguridad para que los diferentes hombres de negocios pudieran realizar sus negocios y tramites sin intervención desagradable de los arribistas medios o criminales.
Los autos de Industrias Stark entraron al estacionamiento y Tony sonrió al ver que ya se encontraban varios dueños de otras empresas.
Tony antes de bajar, se acicaló frente a su guardaespaldas y estos se miraron entre sí, notando que el minino hablaba en serio en lo de buscar a un prospecto.
El grupo salió del auto y Tony tomó la delantera, colocándose unas gafas negras, para evitar que alguien notara a quien veía.
Al llegar a las escaleras, advirtieron a varios de los trabajadores exclusivos de los Wakanda, esperando para atenderlos. Anthony reparó en que una de las mujeres se acercaba, con algunas carpetas en sus manos y le saludó.
–Buenos días Señor Stark. Bienvenido.
–Buenos días Okoye. Gracias. –saludó Tony a quien era una de las directivas de Bancos Wakanda.
-Por aquí señor Stark.
La mujer subió los escalones de mármol y guió al minino rumbo a un salón privado, como harían con los demás.
Iban por el pasillo rumbo a la oficina que les asignarían, cuando se encontraron con otro grupo y los ojos de Tony se iluminaron entusiastas.
–No puedo creerlo Señor Wayne; es muy extraño verlo por estos lugares.
El hombre de porte elegante y rostro serio miró al Stark y Steve temió que Tony recibiría una mala contestación, no obstante el aludido dijo:
–Hola Anthony. Si, me temo que mis inversiones se han extendido, por lo que debo venir también a aclarar mis cuentas.
El hombre que acompañaba al llamado Wayne y que creyeron era su guardia sonrió...
–Hola pequeño Tony.
–Clark, ya no soy pequeño...–Tony dudó y con una sonrisa agregó– Bueno a tu lado, todos nos vemos pequeños.
El mencionado rió divertido y al hacerlo unas protuberancias en su cabeza se movieron al igual que una cola.
–Siempre tan divertido Tony. –dijo Clark.
Bruce Wayne negó y terminó:
–Nos veremos Anthony...
Se despidió Wayne y Clark lo imitó. Tony los vio perderse en una de las habitaciones y mencionó:
–Ahí tienen, ya tengo un candidato... –El rubio exmilitar esperó con interés lo que diría a continuación el minino. – Es perfecto, Clark es un hibrido... Alfa. –Steve y Rhodey se asombraron ante tal observación– Uno de los primeros creados, pero Bruce lo rescató, casi al mismo tiempo que a mí. Es amable, divertido e igual a mí un hibrido, eso nunca será un problema.
–Que tú seas un hibrido nunca será un problema –dijo Steve sin notarlo.
El gatito sonrió gatunamente, pues iba lento, pero seguro haciendo comprender a Steve. Por supuesto que este no notara la pequeña curva en el vientre de Bruce y el brillo orgulloso en la mirada de Clark, fue lo mejor para su plan. Vamos que lo fértil en los híbridos iba en ambas direcciones.
Tony no ronroneó porque el lugar y momento en el que se encontraba, pero su victoria se veía próxima... en su opinión.
...
Muchísimas gracias a: noona-kane y Lunatica Drake Dark.
