Capítulo VII


Tony comió su fruta picada sin dejar de sonreír y –a pesar suyo por considerarse mayor para hacerlo– Steve se encontraba igual.

–Aun no puedo creerlo. –confesó el rubio.

–¿Qué? –cuestionó el minino.

–Todo...

–...

–Que me perdonaras y que... me sigas queriendo.

El castaño sonrió con ternura al grandote y se encogió de hombros.

–Digamos que elegí desde hace años y soy firme de convicciones.

–Lo sé y lo agradezco.

–Aun así, no quiero más dudas.

–¿No comprendo?

–Steve no me lo dices, sin embargo sé que una muy diminuta parte de ti aún cree que estoy obligado.

–O... yo...

–Solo déjame eso a mí.

Concluyó Tony acercándose y besando al de ojos azules, que correspondió mordiendo los apetecibles labios de su prometido.

La pareja terminó su desayuno y se retiraron cada uno a su habitación a bañar y cambiar para estar listos para la visita de los Lehnsherr.

Ya preparados; Steve avanzó hacia el elevador; más esta vez a lado de Tony, como su compañero y no como su guardia. El gatito se veía deslumbrante, pues la felicidad así lo tenía.

En Steve se notaba menos, más para él era difícil dejar de estar alerta si cuidaba de su gatito.

Rhodey los alcanzó en el piso de las oficinas y les informó.

–Los Lehnsherr ya han llegado...

–Está bien, Rhodey.

Dijo Tony y avanzó; Rogers se quedó un paso detrás no porque le avergonzara su relación, si no porque debían cuidarse de las personas ajenas a ellos.

El hombre de color se colocó al lado de su rubio compañero de trabajo y la sonrisa de este lo dejó con la boca abierta; pues al atar cabos dio con la explicación.

Al hacerlo se unió a la alegría de ese par que a su consideración se merecían uno al otro y se harían felices sin lugar a dudas, pues fueron años en los que ambos se amaron siendo fieles a ese sentimiento. La presentación con los Lehnsherr se dio y Tony constató que Erik Lehnsherr era muy parecido a su padre Magnus a quien conoció de vista en alguna reunión, pues era de los poquísimos magnates con quien lo presentó su padre y al morir él y su mamá, revisando las cosas de Howard supo el motivo de ello: Los Lehnsherr y los Wakanda con otros millonario más –incluido su buen amigo Bruce Wayne– fueron los responsables de su rescate.

Las negociaciones se llevaron a cabo y esta vez sin intermediarios. Tony quedó gratamente impresionado por sus socios.

A los que siguió frecuentando y es que estos le ayudarían a que su Capi no tuviera duda alguna de su amor. Charles y Erik serían los que lograrían eso.

...

La convivencia continuó y una tarde Tony buscó su mejor traje para salir y se lo puso, se miró al espejo y sonrió vanidoso, se consideraba atractivo y vestido de ese modo se veía –en su opinión– seductor, lo que comprobó al salir y ver el rostro de asombro de Steve.

–¿Nos vamos?

–... Ehm... si...

El Stark avanzó y el de ojos azules salió de su estado de shock.

–Tony...

–¿Si?

–¿Por qué vas... vestido así?

–No puedo ir mal arreglado a la casa de mis socios.

–Claro...

El gatito dejó de jugar con Steve y se giró lanzándose sobre él.

–¡Tranquilo! Solo tengo ojos para ti y Erik es muy joven.

El exmilitar los sostuvo y lo besó como si no hubiera mañana.

De ese modo y con Steve más sereno, pero no menos posesivo, bajaron hasta el estacionamiento.

Viernes ya los esperaba y salieron rumbo a la casa Lehnsherr de inmediato.

Esa visita era la culminación de lo que el Stark planeó; deseaba conocer a las generaciones de híbridos menores que él; esos que eran el futuro y que seguirían pavimentado el camino de su raza en ese mundo hasta hacerlo suyo también. Tony supo de Charles y Ororo antes de verlos en persona; ya podría ponerles rostro a esas mentecitas sagaces y superdotadas; además si no erraba, era ver al gatito que les robó el corazón a los Lehnsherr.

La mansión se vio ya cerca y cruzaron las grandes rejas de esta. Arribaron y Anthony Stark conoció a Charles Lehnsherr, ambos híbridos amados por sus familias.

La reunión fue como esperaba Tony y si bien Charly era joven, no por ello ingenuo y defendió lo que pensó exclusivamente para Metales Lehnsherr, esa decisión hizo que Tony respetara más a Charles.

Ororo era como ellos o lo sería con ayuda de ambas familias. Con su intervención tomaría el lugar que le correspondía con los Wakanda.

La conversación ampliamente deseada fue puesta en la mesa por Erik: El lazo entre hibrido y amo.

Anthony relató todo lo que sabía e investigó y al ver la verdad penetrando en la mente joven del heredero Lehnsherr y sin tener que constatarlo, supo que Steve también lo comprendió al ver su dilema esclarecido en otra persona.

La despedida entre ambas familias fue en los mejores términos y cuando Tony subió al auto seguido de su rubio prometido, este suspiró:

–He sido un verdadero idiota.

–Definitivamente.

El de ojos azules se giró y atrajo al minino en un abrazo, buscando la boca de este. Viernes desde el asiento del conductor sonrió y subió la ventanilla.

Steve dejó la boca de Tony para bajar por el cuello de este y recorrerlo con la lengua. El felino se puso más rojo que un tomate, no obstante no detuvo al mayor y en cambio en su nula experiencia acarició sobre la ropa a su novio.

Después de un momento el rubio se alejó y ambos vieron al otro despeinado y muy sexy con la ropa desarreglada. Anthony se acercó al oído de Steve y entre susurro y ronroneo dijo:

–Quiero estar contigo.

–...

El exmilitar abrió los ojos cual platos, más el gatito no se retractó y mucho menos esperó una negativa, pues no era una petición si no... Una orden.

El auto llegó a Torre Stark y el heredero bajó jalando al rubio de la mano; si a alguien le pareció extraño, nadie dijo nada; después de todo Rhodey y Jarvis corrían a los mirones.

Afortunadamente el penthouse era totalmente privado y ahí nadie los vería o seguiría.

El felino no se detuvo hasta llegar a su habitación y ahí dejó a Steve en medio de esta para ir a ponerse algo más sencillo, y es que Tony deseaba estar con su novio, pero no sabía mucho de tema a excepción de la teoría.

El rubio siguió impactado, pero era humano y definitivamente deseaba a su prometido, desde... que no era legal, por lo que se quitó el saco, corbata y cinturón, dejando la camisa fuera del pantalón, se sentó en la orilla de la gran cama de Tony.

Por su parte el minino se colocó un chándal y una camiseta floja, sus rostros seguía color carmín, más inhaló aire para tomar valor y salió de su vestidor.

Al ver al rubio en su cama casi gritó de emoción y si era sincero consigo mismo, también por nervios.

Steve se levantó y caminó lentamente hasta el minino...

El exmilitar besó a Tony hasta que ambos gimieron en el intercambio; el rubio por los colmillitos del gatito que no pudieron ser evitados.

El exmilitar se dio cuenta de que el gatito no sabía mucho de lo que estaba haciendo, por qué estaba imitándolo y porque poseía nula experiencia en esos menesteres.

El heredero Stark deseaba que Steve fuera su compañero y opinaba que al de ojos azules le pasaba igual.

Rogers se apartó con cuidado, sus dulces ojos azules volvieron a hacer sentir al minino que le aceleraban los latidos del corazón, con tan solo verlo fijamente.

–¿Estás seguro de esto Tony?

–¿Qué? –logró articular el gatito.

Steve sonrió con ternura y para mostrar su punto, bajó su mano delicadamente hasta los pantalones de Tony y coló sus dedos pulgares en el elástico

Los ojos del felinito se abrieron, y apenas pudo contener un gemido ahogado cuando su boca se abrió sorprendida.

–¿Quieres seguir? –volvió a cuestionar el rubio.

La mano de Steve se volvió más atrevida y rozó la erección que ya portaba Tony y la voz de este solo pudo dejar salir un ronroneo.

Hacía años el hibrido se compadeció de sí mismo por haberse enamorado de un imposible y ahora superando los obstáculos estaba ahí con su imposible, siendo muy posible y apunto de... ¡¿Y todavía le preguntaba que si seguiría?!

–Sigamos.

Los ojos de Steve se abrieron brevemente cuando Tony puso sus manos en la parte posterior de su cabeza y tiró de él hacia abajo para que sus bocas pudieran encontrarse nuevamente.

Era solo el segundo beso de ese preciado momento, por lo que quería que fuera algo más largo y experto que el primero que Steve le había dado hacía apenas un minuto.

Tony obtuvo su deseo. Simplemente no duró todo el tiempo que le hubiera gustado.

Eso... fue algo impactante. Steve podía admitirse a sí mismo que honestamente no lo había visto venir. Había pensado que el gatito estaría asustado; y en su lugar, el más pequeño lo agarró y tiró de él hacia abajo para otro beso, poniendo sus bocas dulcemente juntas.

Y fue perfecto, en lo práctico mejor que el primero, más no superior... o algo así.

El caso es que hizo que su cuerpo burbujeara de placer y su pene se pusiera más rígido entre sus piernas, lo cual era incómodo estando aun vestido.

Tony gimió en la boca de Steve, enviando cálidas vibraciones a través de sus labios y hacia abajo de su cuerpo. El miembro del rubio latió y se dijo que no podría contenerse, ya no. Rápidamente se desabrochó el cinturón, se bajó los pantalones. Luego jaló de los pantalones del minino. Eran lo suficientemente simples; por lo que el rubio ni siquiera tuvo que desabrocharlos para bajarlos por las caderas del gatito; la camisa y camiseta fueron las siguientes en ser descartadas.

Steve se quedó anonadado...

–¿Steve?

–Aquí estoy...

Asombrado por ver la piel de Tony a medida que se le revelaba más y más de ella. Una clase de hambre lo poseyó y lo dominó y parecía que la única solución era exponer la mayor parte de la piel del minino como humanamente podría hacerlo.

Necesitaba olerlo. Él necesitaba probarlo. Joder, fue tan estúpido porque antes dejó pasar tanto tiempo inútilmente, haciéndolos sufrir a los dos. Por supuesto solo sería Tony, ni hombre o mujer, solo por su gatito podría reaccionar de ese modo.

Y de esa forma ahí estaba, desesperado por verlo desnudo. La vista del pene de Tony cuando se liberó de sus pantalones fue un espectáculo que hizo que su boca se llenara de salida. Steve no podía apartar la mirada, y se vio obligado a inclinarse y poner sus húmedos labios alrededor de la cabeza.

No podía ver el rostro de su minino desde esta posición, pero sintió el salto de sus caderas, escuchó el sonido de su gruñido, y ese fue el eco de placer que podía entender sin importar nada más.

Fue tan reconfortante y emocionante escuchar a su niño, que le hizo hundir sus labios más profundamente alrededor de la cabeza de la polla de Tony hasta que tuvo casi todo el miembro en su boca.

Se detuvo justo después del punto medio, sintiendo que su garganta se resistía.

Y Tony maulló. Empujó sus caderas hacia adelante, su pene buscando más fricción. Cuando no lo consiguió, rogó:

–No por favor. No te detengas Steve quiero eso. Más de eso.

Si Tony lo deseaba tanto, ¿quién era él para negarle algo? Se dijo Steve.

Rhodey tenía razón. Tony no era un niño, y no importaba su pasado. Era un adulto libre con poder sobre sus propias acciones. Ese corazón desbocado se lo gritaba y el suyo imitándolo, también se lo hizo saber.

Lo llevó a la cama y ahí. El gatito gimió, sus orejas se endurecieron y sacudieron cuando Steve atacó su cuello con sus labios y lengua. Chupando en el lugar donde el pulso de este latía a lo largo de su garganta. Su cola golpeó contra la cama debajo de él, y sus caderas se inclinaron hacia adelante, tentativamente al principio, pero luego con más fuerza, su miembros estaba buscando desesperadamente ficción.

Steve agarró a Tony por sus caderas, jalándolo y poniendo su trasero en su regazo. Dejando atrapado su pene entre las nalgas del minino. El placer que sintieron ambos, fue indescriptible.

El instinto y deseo guió al gatito quien agarró su erección entre sus cuerpos y la acarició ante la mirada voraz del de ojos azules.

Viendo al minino, mirando sus orejas de felino erizarse, las mejillas ponérsele de un tono rosado oscuro, y su boca abrirse, revelando sus pequeños colmillitos de gato... Volvieron loco al exmilitar.

Steve necesitaba estar dentro de su gatito, para reclamarlo, para que este nunca olvidara este momento; a decir verdad ambos lo atesorarían por siempre.

–Tony...

Lo dejó con delicadeza sobre la cama; recorrió la hermosa piel perlada de sudor con la yema de los dedos y los labios, veneró a su minino como creyó se merecía y más.

Bajó y abrió las piernas bien formadas de Tony, besándolas. Luego vio hacia este para no perder sus reacciones.

Sus dedos se extendieron, presionando el esfínter de Tony, acariciando, viendo como el hibrido se estremecía.

Steve movió sus dedos ligeramente contra el agujero del menor, viendo como éste gemía, se estremecía y empujaba su trasero contra la mano, como si estuviera desesperado por tener los dedos adentro.

Steve se sintió completo al ver lo que su toque despertaba en su amante y agradeció ser tan importante para este.

Él alcanzó la mesita de noche. Su mano buscó en el cajón, desesperado por algo que pudiera usar, y gruñó cuando no encontró nada en absoluto.

Tony jadeó, al parecer preguntarle en ese momento no era una buena idea.

–No te muevas, ahora regreso.

–¿Que...e?

Steve se apresuró a buscar cualquier cosa que pudiera serle útil en el baño. Una desesperación como nunca antes había sentido, por poco no pudo manejarlo. Sus manos temblaban mientras buscaba cualquier cosa que pudiera usar para lubricar a su minino.

–Date prisa, Steve –llamó Tony.

Apretando los dientes, Steve metió la mano en la ducha y tomó el gel de baño.

Salió corriendo para encontrarse con Tony, que estaba sentado en la cama, con los ojos muy abiertos y un poco paranoico ¿no sería porque Steve lo dejó solo un momento, verdad?

El alivio en la mirada de Tony cuando apareció Rogers, fue más que obvio.

–Estás de vuelta.

–Por supuesto cariño, jamás podrás deshacerte de mí.

Tony sonrió gatunamente y se serenó no sin antes recibir una retahíla de besos en el rostro por parte de su novio.

Steve abrió la tapa del gel para el cuerpo con un movimiento del pulgar. El aroma de Irish Spring lo golpeó, y puede haber vertido un poco más de lo que necesitaba en su palma, pero eso estaba bien.

Desde la cama Tony lo apresuró, agregando un ronroneó a sus frases, que lo calentó más.

–Date prrrisa...

Rogers aplicó el baño corporal alrededor del agujero de Tony, haciéndolo resbaladizo antes de meter los dedos dentro. El minino echó la cabeza hacia atrás, un profundo suspiro escapó de él, sus labios colocaron una sonrisa, mientras le daban lo que quería.

Rogers dobló sus dedos, buscando ese lugar dulce que sabía que estaba allí.

Cuando su niño gimió, supo que lo había encontrado.

Steve se inclinó sobre el cuerpo de su amante, deslizando sus dientes por la carne en el cuello de Tony, saboreando la sal y la piel, amando el sabor.

El Stark se estremeció y gimió. Empujó su trasero contra los dedos de su rubio, embistiendo contra ellos.

El rubio de ojos azules retiró sus dígitos y agarrando más gel se lo untó sobre sí mismo a lo largo de su pene. El exmilitar debió tener cuidado para no provocarse el mismo el orgasmo de lo cerca que ya estaba. Con delicadeza y sin perder de vista a su gatito, fue entrando en este poco a poco, avanzando. El cuerpo de Tony resistiéndose solo un mínimo antes de finalmente abrirse para él, y el pene de Steve por fin estuvo totalmente dentro, y lo que siguió fue solo un deslizamiento delicioso, lento hacia adelante.

El cuerpo del gatito envolviendo a Steve como si no quisiera dejarlo ir.

Y fue maravilloso. Rogers apretó los dientes hasta el punto en que temió que se los romperían, pero nada de eso importaba, lo que importaba era que por fin después de tato tiempo perdido y con miedos superados, los dos por fin se encontraban ahí en ese momento y para siempre... juntos.

El rubio sintió que el orgasmo lo alcanzaba y resistió todo lo que pudo, sin embargo el calor, el movimiento y los gemidos de Tony, lo lanzaron al final y... se dejó ir.

Y aún derramándose dentro de Tony pareció no terminar, pues siguió duro, lo que fue bueno, pues el minino siguió pidiendo más.

El rubio agarró con firmeza las delgadas caderas del hombre. Gruñó y luego empujó hacia delante con fuerza y rapidez.

Tony no tenía palabras para eso. La forma en que Steve lo llenó, su pene tocando y estirando cada parte dentro de él, solo hizo que el calor se intensificara mucho más. Gimió al sentir el movimiento rítmico hacia adelante y hacia atrás; dentro y fuera de él, mientras su cuerpo era mecido una y otra vez.

El hibrido gruñó. Sus garras se clavaron en las caderas de su amante, pero a Steve no le importó.

Gritó en voz alta, su cuerpo tembló con la onda expansiva de placer y no se detuvo incluso cuando sintió la calidez de su esperma derramándose sobre sus vientres.

Steve colapsó sobre su minino, no obstante con sus últimas fuerzas se retiró de este temiendo aplastarlo. Se dejó caer a un lado sobre la cama y no tardó mucho en sentir ese familiar peso sobre su pecho, acompañado de un ronroneo.

–Capi...

–Mmmm

–Casémonos mañana.

–Lo que desees, cariño.

Tony sonrió antes de caer dormido, igualmente el rubio.

Vamos que Steve ya no podría negarle nada a su amado gatito.

...

Que fue una gran boda, definitivamente sería una mentira, simplemente ambos firmaron ante un juez, con sus testigos Rhodey y Jarvis. Luego salieron a un pequeño viaje a una playa privada; se amaban y eso era lo único que les interesaba.

Eran una familia, ambos se amaban por sobre todo y sus corazones por fin se escucharon y comprendieron.

Fue la noche anterior,

Cuando por todo el mundo

No hubieron palabras, ni sueños, y entonces un día

Un escritor cerca de una hoguera

Imaginó todo Gaia,

E inició un viaje dentro del corazón de un niño siendo hombre...*

Sentado viendo desde su panorámica pared, el ocaso, Tony tenía una sonrisa serena y feliz.

Steve llegó hasta el sillón y dejó una bandeja en la mesita, sentándose a lado de su esposo y dándole una taza.

–Tu chocolate, amor...

–Gracias cariño.

Tony se recargó en el hombro de su rubio y sintió la mano de este acariciando su redondeando vientre.

–Sabes, me pareció extraño que sea solo uno...

–¿Te preocupa? –preguntó el rubio.

–No, la verdad que no; es simplemente que tu genética tuvo mucho que ver.

–¿Mi genética?

–Sí, la humana.

–Oh ya veo.

–Y a ti ¿te molesta?

–No, creo que nos envían con lo que podemos lidiar.

–Me refiero a que se ve en el ultrasonido que tiene...

–Unas hermosas orejitas y colita como el amor de mi vida, si lo noté y lo adoro.

Tony se acomodó mejor sobre su esposo y suspiró satisfecho.

Meses más tarde...

Nació su pequeño gatito castaño de ojos azules, el tercer híbrido heredero de un gran conglomerado**, por quien sus padres hicieron más cruenta la batalla por los derechos de los híbrido y el rescate de los que aún lo necesitaban... entre ellos un pequeño híbrido león que fue torturado por sus dueños hasta el punto de ser desfigurado... pero esa es otra historia.

Fin

...


*Fragmento de la canción Storytime de Nightwish.

**Los primeros, fueron los gemelos Dick y Jonathan Samuel Wayne Kent.

...


Muchísimas gracias a todas las que comentaron este fic:

Chiharu, MadameNullaRen, Lunatica Drake Dark, noona-kane y Oh Flower.

Con esto llega a su fin, espero que las dudas hayan quedado resueltas jejeje