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Capítulo 5: Cambio de aires

Tres días ya habían pasado desde que se le asignó su misión secreta, y si bien aún no había llegado el momento de cumplir esas órdenes, Omega no estaba excesivamente preocupado por empezar...

- ¡Con tantos bichos repugnantes no hay quien se preocupe por nada! – Vociferó Omega a bordo del Cosmos Ruler mientras luchaba contra las inagotables hordas de Klaxosaurios tipo Bégimo, poseídos por el frenesí de la caza de energía magmática que había entre las Plantations 13 y 26.

- ¡Nos estamos quedando sin combustible! ¡Y quedan Klaxosaurios todavía! – Gritó Alpha al notar que tenían apenas el 20% de combustible total, y ver que varios Klaxosaurios lograban huir.

- Regresad a la Plantation 934 y recargad – Ordenó Omega con su calma habitual de líder – Ha llegado la hora de que use uno de mis juguetes favoritos, aunque prefiero guardarlo para emergencias por toda la energía que chupa, pero siendo una emergencia... – Dijo mientras introducía coordenadas en el ordenador de su FRANXX – ¡Nos vemos más tarde! – Declaró antes de desaparecer en un movimiento a la velocidad de la luz – Y luego tendré que limpiar la maldita célula de teletransporte espacio-tiempo tras usarla, con lo que cuesta sacarla la porquería...

Entre tanto, en la zona de las dos Plantations, todos los Parásitos celebraban su gran victoria contra los Klaxosaurios, y estaban a punto de dar por concluida la misión...

- ¡NO cancelen la misión! – Vociferó Omega apareciendo de golpe y porrazo, al llegar a su destino y apagar la célula de teletransporte espacio-tiempo – ¡Se aproxima otra horda de Klaxosaurios sedientos de sangre!

- ¿¡Cómo qué...!? – Intentaron preguntar todos los Parásitos consternados, hasta que vieron a la horda arrimarse.

- Que todos los FRANXX defiendan la tubería, yo me encargaré de ellos personalmente – Ordenó Omega con diligencia y calma.

- ¿¡Qué te has creído que eres!? – Exigió saber Delphinium, molesta por la repentina aparición de ese FRANXX – ¿¡Y de paso, cuál es tu código número!?

- Je... Hablas con 666 – Contestó Omega con cierta ironía al recordar la razón de sus sobrenombres – Para los amigos soy El Diablo, aunque se me conoce comúnmente como la Bestia Negra – Dijo rápidamente a manera de presentación, antes de abalanzarse sobre los Klaxosaurios y comenzar una masacre eximida de toda violencia gráfica.

- Parece que está poseído, o algo parecido, porque esa habilidad es inhumana... – Pensaron todos los Parásitos con pánico, al ver como el recién llegado sembraba estragos y masacraba Klaxosaurios con tanta brutalidad, que incluso algunos desviaron la vista por no poder soportar lo que veían.

- ¡MÁTALOS A TODOS! – Bramó Omega chillando más como un animal poseído, al tomar a varios Klaxosaurios y usarlos como yoyós para matar sin control, causando que Cosmos Ruler concluyera completamente bañada en sangre azul sobre una montaña Klaxosauria, una grotesca imagen que tardaría mucho en abandonar las mentes de los Parásitos, completamente atónitos ante la bestia mecánica que los salvó repentinamente...

Unas horas después de que todo concluyera y se esclareciera más o menos casi todo, Cosmos Ruler estaba aparcado en el hangar de Cerasus.

- ¡Me cago en los putos Klaxosaurios y su falta de higiene! – Maldijo Yesayd mientras limpiaba su FRANXX – ¡Me han jodido otra vez la capa de pintura del chasis, con lo que cuesta mantenerla LIMPIA y quitar estas cochinas manchas de sangre Klaxosauria! – Siguió maldiciendo mientras intentaba que la sangre saliera vanamente – Tsk... ESPERO que los sabios me paguen las facturas por reparar la unidad, porque no estoy de humor para ir a Roma, visitar al Banquero y pedirle unos cuantos florines prestados.

- ¿Estás ocupado? – Preguntó una familiar voz adentrándose en el hangar.

- ¡Profesor! ¡Cuánto tiempo...! – Dijo Yesayd con cierto ánimo al oír a su anciano amigo, por lo que dejó la tarea de mantenimiento a un lado para atender al profesor... Y por poco no huyó al ver su compañía.

- Yesayd... – Musitó el Dr. FranXX con cierto cansancio – No huyas del pasado.

- Frank... – Pensó Yesayd mirando levemente al anciano doctor, mientras luchaba por aceptar que debía hacerlo – No has cambiado mucho, Hachi... – Dijo mirando al susodicho en un patético intento de sonar humorístico.

- Tú tampoco – Contestó Hachi con una profesionalidad y tranquilidad absolutas.

- ¿Por qué? – Preguntó Nana con una gelidez absoluta y cortante.

- *Suspiro* Lo siento – Contestó Yesayd tras un largo silencio pensando su respuesta, mientras observaba su brazo biónico – Entiendo que me odie por lo que sucedió, pues a fin de cuentas fui responsable de ello.

- Las disculpas no devolverán a los muertos – Señaló Nana fríamente y con los brazos cruzados, sin perder su ceño fruncido – Mataste a mi Estambre, y JAMÁS te lo perdonaré.

- No me perdones si así lo deseas, pues tienes todo el derecho del mundo a hacerlo porque soy el responsable final, ¡pero si no te has dado cuenta, llevo todos estos años cargando con ese dolor en mi conciencia, y esta maldita prótesis me lo recuerda todos los malditos días! – Contraargumentó Yesayd, comenzando a dejarse llevar por la ira para confrontar a Nana, mostrándola su brazo biónico – ¿¡Sabes todas las veces que he deseado suicidarme para terminar con este sufrimiento!? ¡Nooo, no lo sabes, PORQUE NO TE PREOCUPAS POR MÍ, COSA QUE TU HERMANA SÍ HIZO HASTA EL FIN...! – Gritó ya completamente furioso, y se arrepintió de hablar así, al escapársele eso último – Mierda, me he ido de la jodida lengua.

- ¿¡Mi hermana...!? – Preguntó Nana sorprendida por la repentina mención de su hermana pequeña – ¡Habla bellaco, ¿qué has querido decir?!

- Cáncer terminal – Contestó Yesayd con tristeza, preparándose para dar la funesta noticia – 635, Alicia, tu hermana pequeña... Murió hace seis meses de un cáncer terminal – Dijo con el mayor cuidado posible, dejando en shock a Hachi y Nana, cuya ira se había convertido en negación y dolor absoluto, mientras que el Dr. FranXX tan solo suspiró derrotado – Lo siento. Intenté encontrar una cura por todos los medios, pero todo falló... – Añadió en un intento por excusarse, antes de que Nana se marchara, completamente destrozada emocionalmente por el dolor.

- ¿Por ello has regresado...? – Preguntó Hachi con cierta delicadeza, al ver bien que el tema había afectado a su viejo camarada.

- Correcto, viejo amigo – Confirmó Yesayd con desánimo – Ahora que he perdido al amor de mi vida para siempre, el Cosmos Ruler y mi venganza son lo único que me quedan ya en este pútrido mundo. Los Klaxosaurios la transmitieron alguna enfermedad rara con su saliva que provocó todo esto, probablemente en aquella misión – Reveló para sorpresa del sereno instructor – Luchó contra la enfermedad con todas sus fuerzas, pero al final... – Intentó seguir diciendo, pero el dolor se lo impidió, el cual canalizó en un puñetazo con su brazo biológico contra la estructura que sostenía a su FRANXX, causando que el mismo le empezara a sangrar – Odio a los Klaxosaurios con todo mi ser; esos malditos me han quitado a Alicia, mi amor. ¡Los odio con todas mis fuerzas, y por ello juro que los exterminaré para SIEMPRE, aunque deba convertirme en un demonio para ello! ¡Juramento que obtendré mi venganza, aunque sea lo último que haga!

Con aquella declaración teñida de puro odio procedente del dolor canalizado hacia su ira, convirtiendo toda su tristeza en combustible para alimentar su sed de venganza, él le declaró al mundo entero su prometida venganza...

Continuará...


Caen las hojas y el Otoño ha venido...

Pasando al capítulo en general, por fin ha terminado el arco de los Nines (la próxima actualización ya es un nuevo arco) y con su desenlace finalmente conocemos qué es la venganza de Yesayd. Si alguno se pregunta si Nana tenía parientes, no, no los tenía, o no se confirmó en la serie, que siendo sinceros, apenas sabemos nada de ella y Hachi: ese hueco argumental de ellos lo cubriré en el Fanfic y meteré un transfondo más o menos interesante, pero que sea coherente con esta historia.

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