Confusión
-Así que tienes eso en mente.—Sasuke.
-Es una corazonada, pero que solo podría funcionar con tu ayuda.—Shikamaru
-Humph, entonces no hay tiempo que perder.—Sasuke levanto sus dedos indice y medio al nivel de su rostro y despareció en una nube de humo.
-Muy bien, Sasuke.—Respondió Shikamaru. Naruto iba entrando.
-Oye Sasuke, ¿de que estaban hablando tú y Shikamaru?—Dijo Naruto, al ver que el pelinegro se había precipitado en su marcha.
-Ya te lo contaré mañana Naruto.—Shikamaru dio un prolongado bostezo.—Por el momento se me antoja una siesta.
En los pasillos del Templo, Sasuke caminaba de puerta en puerta, al parecer buscaba una en particular. Finalmente la encontró. Se detuvo frente a ella y se aseguró de tocarla lo suficientemente fuerte para que lo escucharan. Después de unos segundos alguien respondió, se trataba de Karin. Se impresionó de ver a Sasuke parado frente a ella, sobre todo cuando ya los hacía a todos dormidos.
-¿Sasuke, qué haces aquí?—Preguntó Karin, ligeramente somnolienta. Era obvio que Sasuke la había importunado.
-Lo siento Karin, pero estoy aquí porque necesito de tu ayuda.—Sasuke.
-¿Ayuda?, ¿qué clase de ayuda?, ¿te das cuenta que estaba durmiendo? Si necesitas algo pídeselo al estúpido de Suigetsu o a Jūgo, que también está en los alrededores. Con tu Sharingan no te será tan difícil encontrarlo.—El poco sueño que Karin tenia se disipó, estaba algo molesta pero sin duda mas confundida.
-La ayuda que requiero solo me la puedes brindar tu Karin. Y es importante. Te veré afuera.—Sasuke salió de la vista de Karin y se dirigió a la salida del templo, al parecer ya daba por hecho de que Karin le seguiría.
-¿Importante?—Pensó Karin. Indudablemente Sasuke no usaría esa palabra a la ligera. Además, tenia curiosidad de lo que pudiera tratarse. La pelirroja se cambió y se encontró con el pelinegro fuera del palacio.
-Bien ya estoy aquí Sasuke, ¿Qué es lo que quieres?—Karin.
-Necesito acostumbrarme a la técnica espacio-temporal del Rinnegan.—Expresó, mientras corría el fleco de su cabello para mostrarle su ojo izquierdo a Karin.
-¿Qué?, ¿eso era lo importante? Entiendo que ha pasado tiempo desde que no lo usas. Pero también es solo tiempo el que necesitas para dominarlo de nuevo. Y de todas maneras, sigo sin entender qué hago aquí.
-Porque es precisamente tiempo lo que no tengo Karin.
-¿A qué te refieres?
-Me veré en la necesidad de usar la técnica muy pronto. Y para entonces tengo que ser capaz de dominarla. No puedo permitirme quedar agotado después de usarla.
-Ahora entiendo. Quieres practicar tu técnica, pero cuando te quedes sin chakra, no tienes pensado detenerte con el entrenamiento.
-No te lo pediría sino fuera importante.—Agregó el pelinegro. Karin se mostraba algo dudosa
-Está bien Sasuke, pero esto terminara cuando yo esté cansada o ya no quiera seguir.—Karin.
-Te lo agradezco en verdad Karin. Entonces, comenzaré.—Sasuke.
Con el paso de las horas se hacia mas tarde. Hinata y los demás fueron escoltadas por escuadrón ANBU a cuartos anexos al palacio, aunque no les hacia tanta gracia que la esposa y los hijos del Hokage se encontraran en la isla, esto implicaba mostrarse mas estrictos con la seguridad.
-Muy bien Hinata-Sama. Le notificaré al Nanadaime Hokage que ha arribado a Uzushiogakure.-Dijo el enmascarado mientras realizaba un ligera reverencia.
-¡Oh no! Mi marido ya debe de encontrarse dormido. Por favor notifíquelo a primer hora del dia de mañana.
-Entiendo. Así lo haré señora, descanse.-Respondió por última vez antes de difuminarse con velocidad.
Hinata cerró la puerta y empezó a desempacar. Acomodó a los niños y después se recostó. Ten Ten le secundó, pero Sakura entró a darse una ducha y a cambiarse la ropa.
-Bien Minato, es mejor que te duermas, yo iré a buscar a tu padre.—Sakura abrazó a su hijo y salió del cuarto. Hinata, Ino, Ten Ten y los hermanos Uzumaki ya se estaban durmiendo, por lo que nadie la detuvo o le comento algo. Sakura comenzó a explorar la isla, sabia que Sasuke y los demás dormían en el templo, no perdió el tiempo y paso a dirigirse directamente hacia el, pero una serie de ruidos le llamaron la atención, venían de un campo de entrenamiento justo al lado del palacio.
-Creo que te estás presionando demasiado Sasuke.—Comentó Karin con una serie de suspiros continuos que mostraban el cansancio en el que estaba.
-Me falta poco. Mi desgaste es considerablemente menor en comparación al primer intento, puedo sentirlo. Tendré que hacerlo una vez mas Karin.—Sasuke también estaba muy cansado, no para de suspirar de agotamiento y dolor. Se acercó a Karin y la tomó del brazo.—Perdón, creo que esta vez me he exedido.—Dijo al ver el estado en el que se encontraba su brazo después de haberle mordido en repetidas ocasiones.
-Ja, no sería la primera vez Sasuke.—Karin se descubrió el cuello y se lo mostró al pelinegro.—Esta vez tendrás que morderme el cuello.—Karin.
-Esta bien, intentaré no lastimarte tanto.—Sasuke la mordió con cuidado, pues sabía que esa zona era mucho más sensible. Pero Karin ya estaba acostumbrada al dolor, por lo que solo hizo un ligero suspiro. De lo que ambos no se habían dado cuenta, es que Sakura los observaba a unos cuantos metros de ahí, estaba un poco oscuro por lo que solo distinguía las inconfundibles siluetas de su esposo y Karin. El movimiento que usó Sasuke para morderle el cuello a la pelirroja lo hacia parecer como si intentara besarla. Sakura no podía creerlo, pero el dolor que sentía en ese momento era demasiado, no quería siquiera armar un alboroto como lo acostumbraba, simplemente quería salir de allí. Sasuke y Karin no se percataron de nada, por lo que continuaron con el entrenamiento.
Al día siguiente el Kazekage y Tsuchikage arribaron al país del remolino. La reunión se llevaría al medio día. De pronto se escuchó que alguien llamaba a la puerta de la delegación de Konohagakure.
-Shikamaru, alguien está llamando a la puerta.—Balbuceó un somnoliento rubio.
-Tú eres el Hokage, es para ti seguramente.—Le respondió Shikamaru, se encontraba igual de indispuesto.
-Ustdedes dos son los que más autoridad ostentan aquí. Dan vergüenza.—Dijo un Sai que ya incluso se había cambiado y aseado. Respondió a la puerta y un miembro ANBU le recibió del otro lado.
-Capitán, la esposa del Hokage y sus hijos llegaron ayer en la noche a Uzushiogakure. Venían acompañadas por Ino-Sama, Sakura-Sama y Ten Ten-Sama.
-¿Qué? ¿Ellas aquí?—Sai se sorprendió, pero recuperó la compostura.—Supongo que te pidieron que nos avisaras hoy a primera hora. Muy bien Toshiro, regresa a tu puesto. La reunión es en un par de horas.
-Sí señor.—El ANBU se marchó rápidamente.
Sai se llevó la mano al rostro y empezó a disentir con la cabeza.
-Supongo que dejó a Inojin y a Shikadai con Karui.—Sai estaba a punto de cerrar la puerta, pero en ese momento vio a Temari llegando.
-Sai, ¿está Shikamaru contigo?
-¡Temari!, ¿van llegando?
-Sí, recién.
-Ya veo, espera aquí.—Sai dejó la puerta entreabierta y se adentro en el cuarto.—¡Shikamaru! Despierta, alguién te busca.
-Ahhh, qué fastidio, ¿quien está molestando a estas horas?
-Es tu esposa.
En ese mismo instante, el castaño perdió todo el sueño que tenía. Parecía que le hubieran echado un balde de agua fría.
-¿Temari ha llegado? Demonios, vaya fastidio.— Dijo mientras se dirigía a la puerta.
-Shikamaru, ¿Por qué no me sorprende?—Respondió Temari mientras veía la cara de recién despertado que se cargaba su marido.
-Temari, ¿vas llegando?—Shikamaru.
-No eres tan inteligente cuando acabas de despertar ¿eh? No sólo yo y el Kazekage, el Tsuchikage acaba de llegar también y ustedes siguen dormidos.—Temari se dio la vuelta y dejo a Shikamaru en la puerta.
-Eh, fue una noche larga.—Respondió Shikamaru.
-Oh, ya veo. Entonces, cambiando de tema, ¿con quién dejaste a Shikadai?
-¿Cómo? Pero si lo acordamos antes de que te fueras, lo dejé con Ino.
-¿En serio? Porqué me pareció verla en los alrrededores.
-¿Qué?—Shikamaru volteó a ver a Sai esperando una explicación.
-Yo también me acabo de enterar.—Respondió Sai con una sonrisa nerviosa.
-En un momento nos volvemos a ver cariño. Cuando estés preparado.—Temario dio media vuelta y se marchó.
-Qué fastidio.—Pensó el castaño mientras cerraba la puerta.
-¿Quién era Shikamaru?—Naruto.
-Era Temari. Gaara y el Tsuchikage ya están aquí, la reunión será al medio día y hay que estar listos en cuanto antes.
-Y no son los únicos que llegaron. Hinata y tus hijos están aquí.
-¡Qué!—Esta vez fue Naruto quién perdió el sueño
-¿Cuál es su problema?, ¿porqué el escándalo?-Dijo Sasuke al incorporarse de su cama.
-Oye Sasuke, vi que después de que te fuiste regresaste muy tarde, ¿Dónde estabas?—Suigetsu.
-No es de tu incumbencia Suigetsu.—Sasuke.
-Ja, tan cerrado como siempre ¿eh? Sasuke. Está bien si no me quieres decir. ¡Vamos Chōjūrō!, la Mizukage debe estar esperándonos.—Suigetsu se levantó y salió del cuarto junto con su compañero Chōjūrō.
-Sasuke, al parecer Hinata está aqui, junto con Sharin y Senkō.
-¿Qué?
-No solo ellos. Ino, Sakura, Ten Ten.—Agregó Sai.
-Me pregunto si habrá pasado algo.—Dijo el rubio, pensativo.
En una hora Naruto, Sai, Sasuke y Shikamaru ya estaban listos, comieron un poco y Naruto emprendió la búsqueda de su familia. Al parecer ya no se encontraban en sus aposentos. Finalmente pudo dar con tres pequeños lanzando Shurikens a un trío de troncos. Comenzó a acerarse para reconocerlos mejor, sin duda eran Minato, Senkō y Sharin.
-Pero, ¿Qué hacen ustedes aquí?—Tan pronto escucharon esto, los hermanos corrieron a abrazar a su padre. Minato solo se rió entre dientes.
-Papa al fin te vemos.—Senkō.
-Si, te queríamos ir a ver en la noche, pero mama dijo que seguramente tu ya estarías dormido y que no deberíamos molestarte.—Sharin.
-¿Y tu madre?—Tan pronto dijo eso, Hinata salió de un establecimiento.
-¿Naruto?, perdón, debes estar un poco sorprendido—Hinata se reía de nervios.
-¿Pasó algo Hinata?—Pregunto Naruto aun confundido por la situación.
-Venimos a tomar unas vacaciones, los niños se encontraban muy emocionados por estar aquí, y ya que tu también estabas en la isla, decidimos quedarnos.—Hinata.
-Pero Hinata, yo estoy aquí para una reunión con los Kages, no para tomar unas vacaciones. Y en ese caso ¿qué hace Minato aquí con ustedes?—Hinata no soporto mas y decidió contarle toda la verdad.
-Lo siento Naruto, todo fue idea de Sakura, ella estaba un poco intranquila de que Sasuke estuviera aquí y yo la ayudé para que pudiera llegar.—Hinata.
-¡Hola Naruto!—Ino y Ten Ten.
-¿Ustedes también?—Naruto.
-¡Idiota!, ¿qué tipo de contestación es esa?—Contestaron las dos con un golpe en la cabeza del rubio.
-¡Auch!, lo siento pero simplemente no entiendo que hacen aquí.—Comentó Naruto mientras se sobaba la cabeza.
-Yo vine a ver a mi Sai.—Ino.
-Yo solo vine de acompañante.—Ten Ten.
En ese momento Sai y Sasuke se fueron acercando una vez que reconocieron con la vista a Naruto.
-Minato, ¿qué haces aquí?—Sasuke.
-Lo siento padre, mi madre insistió en venir.—Minato.
-¿A qué habrá venido Sakura?—Pensó el Uchiha.
-Sai, mi amor que gusto verte solo con Sasuke.—Ino corrió a abrazar a Sai y el sólo se limito a sonreír.
-Minato, ¿dónde está tu madre?—Sasuke.
-No lo se, fue a verte anoche, pero regresó muy pronto al cuarto. Para cuando despertá ya había vuelto a levantarse—Respondió el pequeño.
Sasuke no tardó en concluir lo que estaba pasando. Dio media vuelta y se marchó con gran rapidez.
-Espera, Sasuke, ¿a dónde...?—El Hokage mejor desistió de terminar su oración.
Dentro del templo una increíble fuerza tumbó la puerta del cuarto de Karin. Ella estaba muy adolorida y cansada para poder reaccionar rápidamente. En ese momento pudo ver como Sakura entraba al cuarto. Más que enojada se le veía triste, ya que aún derramaba alguna lágrimas.
-Jamás fui buena para manejar mis emociones, así que no se lo que te vaya a pasar ahora.—Sakura.
