los personajes son de S. Meyer. La historia es mía.
ya saben que afuera dice que es una Rate: M pero siempre hay que repetir.
He vuelto por aquí con una historia Kiut, algo raro en mi, sin mucho drama ni muerte
solo quería cambiar un poquitillo las cosas a ver que tal.
Espero que me den sus opiniones en un Rw y tambien espero les guste.
ESTARÉ ACTUALIZANDO LO MAS PRONTO ´POSIBLE. QUIZÁS DOS O TRES VECES POR SEMANA.
No es una historia larga.
Sin mas que acotar, me despido.
FONTANERO
.
El timbre del apartamento sonó con insistencia, Isabella se revolvió entre las sabanas y gruñó cuando escuchó el timbre con más insistencia y luego su teléfono. Con rabia se giró y tomó el teléfono de la mesa de noche y vio la foto sonriente de Tyler en la pantalla "bastardo madrugador" piensa suspirando antes de contestar.
-Hola? – su voz ronca y adormilada sigue ahí.
-Abre la puerta, Isabella. Tengo horas tocando. Es tan propio de ti quedarte dormida – lo escucha gruñir y luego cortarle el teléfono. Con más flojera de la usual se pone de pie y camina fuera de su habitación y va hacia la puerta, se mira en el espejo del pasillo y nota su cabello algo alborotado y su cara un poco hinchada por el sueño pero "que le den a Tyler" odia despertar temprano cuando puede dormir hasta tarde.
Abre la puerta y lo ve, enfundado en un traje de Armani negro, con una camisa de lino blanca y una corbata azul oscuro, siempre impecable y con el distinguible aroma de Hugo Boss en él, lo ve enarcar una ceja molesto hacia ella mientras abarca todo el umbral de la puerta.
-Que te dije ayer, Isabella? – Gruñe mirándola con demasiada seriedad – siete en punto – señala su costoso rolex plateado – ya son las siete con quince.
-Buenos días, amor – comenta ella con sarcasmo mientras se hace a un lado para dejarlo entrar, este pasa ignorándola mientras ella lo sigue con la mirada – es lindo verte esta mañana. Dormí muy bien y tú? – continua con el sarcasmo y él bufa.
-Que diría tu padre si te ve hablándome así y faltando a tu palabra – ella rueda sus ojos y suspira.
-Diría que soy una chica lista – escucha el suave resoplido de una sonrisa escapada y gira su cabeza a la puerta para ver a otro hombre parado ahí, enarca una ceja hacia este al ver lo apuesto que es "Ese sí que es un hombre salvaje" piensa al observar al tipo increíblemente alto, de piel curtida por el sol y músculos de albañil, sus ojos eran increíblemente verdades, sus cejas gruesas y un cabello realmente increíble de un color rojo claro o castaño muy intenso, toda su cara y sus facciones decían "Fóllame".
-Lo lamento – se disculpa el hombre mirándola y ella sonríe al oír su suave, baja y ronca voz, "se escucharía igual si me hablara al odio?" piensa mordiéndose el labio. En nada ayudaba que tuviera puestos unos vaqueros de corte bajo y una camiseta blanca, en la mano apenas traía una mediana caja de herramientas.
-Pasa, Edward – le dice Tyler y este se adentra al apartamento sin mirar a la chica "la novia de Tyler" – el problema está ahí en la cocina, Isabella te explicará mejor – vuelve a mirar su reloj y suspira – yo debo irme.
-Qué? Por qué? No dijiste que te quedarías un poco más? – pregunta ella en tono bajo al ver que Edward "el sexy fontanero" seguía en el recibidor, cerca de ellos.
-Iba a hacerlo, pero decidiste despertar tarde – él besa su frente y le sonríe con arrogancia – arréglatelas, bonita.
-Qué bastardo! – susurra ella al verlo ir a la puerta. Tyler se gira y la mira con molestia.
-Esa boca, Isabella. Contrólala – gruñe y sale del apartamento dando un portazo, ella gruñe molesta.
-Hijo de puta – escucha otra pequeña risa detrás de ella y se gira para ver a "Edward" mirando sonriente.
-Lo siento – se disculpó nuevamente pero sin dejar de sonreír. Ella suspira y niega.
-Qué más da. Sígueme, Edward – pasa delante de él y luego se detiene y se gira para mirarle, él está muy cerca y tiene la mirada baja. Como si hubiera estado mirando su culo. Decidió dejarlo pasar – por cierto, soy Isabella, pero puedes llamarme Bella. – le tiende la mano y él la toma sonriéndole.
-Edward – se presenta y ella asiente antes de volverse a girar para ir a la cocina. Edward enarca una ceja al ver el lugar, es una increíble cocina de alta gama, todo es cromo y granito, muy hermoso y amplio. Ve como Bella rodea el desayunador y puede apreciar nuevamente ese pequeño trasero redondeado bajo esos cortos y ceñidos pantalones de pijama rosa.
Jamás una pijama rosa le había parecido tan sensual, su hermana Alice las usaba a menudo, o siempre, pequeñas batas y pantalones muy cortos, rosas, morados y fucsias, jamás miró nada indecente en ella, es decir, es su hermana pero con esta chica "Demonios" piensa cuando la ve agacharse para abrir unas compuertas bajo el fregadero, puede ver el inicio de sus nalgas blancas y firmes y como ese pequeño pantalón se mete entre ellas.
Está malditamente seguro de que no lleva bragas.
"Es la novia de Tyler Crowley… la novia del amigo de tu jefe… la novia rica del amigo de tu jefe… la novia rica del amigo rico de tu jefe"
Se reprende mientras traga grueso al ver como la pequeña blusa de tirantes rosa deja un poco de su espalda baja al descubierto, no llevaba brasier, de eso se había dado cuenta enseguida que abrió la puerta, sus pechos eran firmes y orgullosos aun sin el jodido brasier, ella gira la cabeza hacia él y se acerca tratando de no prestar atención a su cuerpo tentador.
-El problema está ahí dentro en alguna parte de esta jodida tubería. Lo que hago es abrir la llave y todo se llena de agua.
-De acuerdo, no debe ser nada grave, tan solo un cambio de tubo y quizás algo de adhesivo nuevo – comenta Edward tratando de mantenerse enfocado en su trabajo.
-Qué? Solo eso? – Pregunta ella y él la mira confundido – eso puedo hacerlo yo, se cómo cambiar una puta tubería rota. – gruñe molesta.
-Y por qué no lo hiciste? – rebate él confundido, no le desagradaría verla trabajar a ella.
-Tyler dijo que era algo demasiado complejo lo que pasaba ahí abajo, que debía ser reparado por un profesional!
-Déjame echar un vistazo entonces – Edward se agacha y Bella se aparta un poco, ni siquiera tiene que mirar mucho para darse cuenta que solo necesita un cambio de rosca y adhesivo nuevo – es una simple fisura en el tubo, nada que una rosca nueva no repare.
-Ese maldito bastardo hijo de puta – gruñe ella levantándose y él la mira sorprendido desde abajo "Lindas piernas" piensa mirándola con demasía.
-Lindo vocabulario – se burla él levantándose, es más alto que ella, por unos veinte o treinta centímetros tal vez. Siempre le han gustado las mujeres más bajas que él, son adorables, abrazables, tiernas y frágiles pero Bella era lo que sea menos frágil. Ella bufa molesta.
-Ese maldito… todo debe ser tan correcto y programado con él – gruñe molesta – le es tan difícil reparar un simple tubo?
-En realidad si – Edward respondió a la pregunta que ella simplemente hacía a la nada, ella lo mira confundida – Mike, mi jefe, siempre nos tiene turnándonos para arreglar cualquier porquería en el Pent House de Tyler, es un… bueno para nada, y disculpa que lo diga.
-No es un bueno para nada… - comenta ella frunciendo el cejo – es un jodido marica que no sabe hacer las cosas por su cuenta. – él enarca ambas cejas sorprendido "Acaso puede ser más sexy?" se pregunta asombrado, una mujer fuerte, grosera e independiente "Por qué Crowlie no había puesto un maldito anillo en su dedo?" era una joya.
-vaya! – susurra él sin saber que más decir. Ella niega y suspira.
-Si quieres puedes irte, Edward. Yo puedo reparar esto sola, así puedo dormir otro rato más. – él niega serio.
-No puedo. Tyler ha pagado por adelantado todo así que solo debo hacer el trabajo e irme. Anda a hacer lo que quieras, acabo en menos de media hora y me marcho.
-Seguro? – él asiente tranquilamente – voy a darme una ducha, volveré en un momento, de acuerdo?
-Tomate tu tiempo – le dice él sonriendo, nada le gustaría más que verla durante el resto de su estadía en ese apartamento que verla con la pijama sexy pero la vida no siempre es justa.
Isabella corre hacia su habitación y cierra la puerta con seguro antes de quitarse la pijama y meterse a su baño privado, el agua salió más fría de lo usual y gritó levemente antes de aclimatarse, igual el caluroso clima ameritaba un baño frio, después de darse la ducha más rápida de su vida salió directo al armario.
El calor era tan insoportable esos días que decidió ponerse un conjunto de lencería de encaje blanco y un corto y sencillo vestido veraniego blanco de tirantes finos, mientras se ponía las sandalias planas su teléfono sonó, la foto de Rosalie apareció enseguida. Sonriendo contestó.
-Hola, Rose.
-Hey, Bella – saludó su amiga al otro lado de la línea – sé que es temprano y odias levantarte pero adivina qué?
-No adivino – contestó mientras se veía al espejo y se peinaba hablando por el altavoz.
-Tengo reservación para el Spa Sunshine a las once de la mañana! – grita su amiga
-Qué? – pregunta Bella asombrada – estás hablando jodidamente enserio? – pregunta saliendo de la habitación aun hablando en altavoz. No se había preocupado por maquillarse ni nada, solo estaría en su casa hasta que Edward terminara y se iría a casa de Rose.
-Más enserio que el amor de Peter Parker y Marie Jane – Ríe fuerte al otro lado de la línea.
-Eres una friki sabias? Y ese amor no es tan serio. Serio es el amor de Wolvorine por Jane.
-Bueno si lo pones así… - la línea se silenció un segundo – vas a ir conmigo, cierto? – Bella caminó por el salón antes de ir hacia la cocina para ver a un Edward metido bajo el fregadero, la diferencia de ayer con Tyler gruñendo bajo este, es que Edward estaba mostrándole un delicioso pedazo de su abdomen duro y marcado junto con un vistazo de unos tatuajes sexys a los costados de sus caderas. – Bella?
-He si, si claro! – habla nuevamente, se había distraído con lo sexy que era ese hombre – están reparando algo aquí en casa, no debe tardar mucho así que… a las once estoy ahí.
-De acuerdo. Besos!
-Adiós, Rose –corta la llamada y se va al refrigerador, está muriendo de hambre pero no puede hacer mucho con Edward ocupando parte del piso de su cocina. Lo mira durante un instante, como mueve sutilmente su abdomen, como su camisa se sube y deja ver atisbo de tinta negra.
Se deleita al ver como se le ajustan esos vaqueros a los muslos y esas botas militares que… "joder… es demasiado caliente" lo ve sacar una mano para agarrar una llave y volver a su labor y luego como toma un alicate para seguir trabajando, Bella no sabía si era un fetiche pero le excitaba un hombre sudoroso haciendo trabajo manual, a veces veía a uno de sus vecinos de la planta baja en el sótano reparar alguna de sus motos sin camisa y lleno de grasa, era algo sexy pero Edward era de otro mundo.
-Oh, maldita sea! – lo escucha y luego oye como el ruido fuerte de la llave cayendo al piso.
-Estás bien? – pregunta Bella preocupada agachándose frente a él, este saca el cuerpo lentamente de debajo del fregadero con gesto molesto y una mano ensangrentada.
-me corté – gruñe sentándose para ver con que limpiar su mano.
-Espera un segundo, buscaré el botiquín – Bella se levanta y sale corriendo hacia el baño del pasillo, toma el botiquín sobre el espejo y sale de nuevo hacia la cocina donde Edward sigue sentando en el piso con un trapo de cocina envuelto en su mano.
-Te lo pagaré, estaba sangrando mucho – murmura señalando el trapo.
-Tranquilo, no es gran cosa. – Se agacha frente a él y se sienta sobre sus talones quedando entre las piernas de Edward – déjame ver – musita tomando su mano, quita el trapo y con el cejo fruncido busca de donde sale tanta sangre.
-Mierda, es mucha sangre – gruñe Edward frunciendo el cejo y la boca.
-Tranquilo, no es mucho, es más el alboroto que lo que te pasó – toma un poco de agua oxigenada – voy a limpiarte la herida de acuerdo? – el asiente y ella vierte agua oxigenada sobre su mano - ahí está! – exclama sonriente, el corte estaba debajo de los dedos índice y medio – es un poco profundo, necesitaras dos puntadas como mucho, si quieres puedo hacerlo yo, aunque si quieres ir al hospital, puedo llevarte, no tengo problema.
-Sabes cocer heridas? – pregunta él algo escéptico, ella se encoge de hombros.
-Tomé varios cursos de primeros auxilios, se más que eso. Pero si no te sientes cómodo puedo llevarte al hospital, solo dilo.
-No, está bien. Hazlo – dice más tranquilo.
-Estás seguro?
-Si dices que puedes, hazlo. Confío en ti – ella sonríe levemente y asiente.
-De acuerdo. – ella saca los instrumentos de sutura y vierte un poco de sedante en pomada alrededor de la herida. – igual vas a sentir un poco de dolor, de acuerdo? Si duele mucho solo dilo y pararé. – él asiente y ella comienza limpiando con alcohol antes de comenzar a suturar.
-Mierda – susurra Edward girando su cabeza y cerrando sus ojos para no ver lo que ella hacía pero aun así sintió el pinchazo de la aguja.
-Lo siento, ya casi termino – musita dando la segunda puntada – listo – musita y luego de cerrar la herida aplica un poco de yodo y le cubre la mano con una venda – eso debe ser suficiente – le ayuda a levantarse para después poner el botiquín en el desayunador – ahora toma esto – le da una pastilla – es tylenol, te ayudará con el dolor y la molestia.
-Gracias, Bella – musita tomándose la pastilla, ella le da un vaso de agua y sonríe.
-Es lo menos que puedo hacer. – ella mira hacia el fregadero – ya acabaste? – pregunta y el niega algo frustrado – bueno, es algo que puede acomodarse luego.
-En realidad solo falta aplicar el adhesivo y apretar el codo, tuve que cambiar el pedazo de tubería, estaba vieja y era mejor cambiarla antes de que se rompiera más adelante. Puedo venir mañana y…
-No – exclama ella seria – esa herida no va a curarse si andas usando la mano. Yo lo terminaré.
-Pero… - empieza a refutar pero ella le detiene.
-Nada de peros, yo lo terminaré, no soy una damisela en apuros, sabias? Se de estas cosas – se agacha antes de voltearse y meterse bajo el fregadero dejando a un estupefacto Edward con la boca abierta.
Él se había sorprendido hace un rato al escucharla hablar de súper héroes, no era común en una mujer y menos de su clase "preciosa, rica e inalcanzable" pero todo se fue a la mierda cuando miró fuera del fregadero y vio esas deliciosas y tersas piernas, no sujetó bien el alicate y este se le resbaló, la mano subió por la fuerza y la horilla del tubo de cobre le había cortado.
El dolor había pasado a segundo plano cuando la vio con ese corto y sensual vestido, hasta parecía que lo hacía a propósito pero la había oído, iba a un spa así que no era por él que vestía así. Su mano aun le duele, a pesar de la delicadeza con la que Bella lo había curado, simplemente le sorprendían sus habilidades, era buena para cada maldita cosa y ahora estaba con medio cuerpo bajo el fregadero mostrándole una corta falda de vestido un poco más arriba de lo usual y unas piernas sedosas que deseaba tocar.
Sin poder evitarlo se acomodó el pene que se le estaba endureciendo y se imaginó agachándose frente a ella, subiéndole el vestido encontrando algunas braguitas sexys o simplemente no encontrando nada, se imaginó pasando su nariz por su coño húmedo, se imaginó lamiéndola y chupándola, la imaginó gimiendo su nombre mientras él la hacía correrse "maldito suertudo de Crowley" pensó con rabia.
-Edward – llama ella – podrías pasarme una llave de media? – Edward gruñó excitado, acaso algo era más sexy que una mujer con vestido que conozca las herramientas?
-Claro – contesta con la voz ronca, busca en su caja de herramientas y ve que no la tenía "Maldito Ben" piensa molesto, siempre está quitándole sus herramientas. – oh, Bella. Me temo que no tengo una de media aquí.
-Tranquilo, ve por el pasillo y entra a la segunda puerta a la izquierda, arriba de la lavadora en la repisa está la caja de herramientas, busca ahí. O trae toda la caja.
-De acuerdo – se aleja rápidamente por el pasillo tratando de no mirar demasiado y encuentra la puerta, dentro el espacio es mediano y hay una lavadora y una secadora, también hay tres repisas y ve una caja de herramientas como la de él encima de una. La toma y sale rápido a la cocina, la pone junto a la suya y la abre viendo con asombro que tiene más herramientas que él, y de mejor calidad. – Toma – le tiende la llave y ella saca la mano.
-Gracias – musita y vuelve a la labor, Edward se queda ahí, agachado frente a ella, junto a sus piernas cremosas y sonrosadas, sí que le gustaría tocarla. – El adhesivo – pide y este vuelve a buscar en la caja, esta vez en la suya y le tiende el adhesivo blanco.
-No deberías estar haciendo esto, debería ser yo – murmura Edward serio sentándose ahora junto a sus piernas.
-Tranquilo, machote. Ya he acabado – le dice con voz burlona. - Me ayudas a salir? – le pregunta y el aspira emocionado por tocarla, se sienta sobre sus talones y la toma por la cintura para jalarla lentamente, ella se sujeta a sus brazos cuando se encuentra fuera para sentarse y le sonríe – gracias. – susurra ella mirándolo a los ojos, él apenas respiraba, la visión de ella era demasiado abrumadora como para respirar.
Acaso podía existir una mujer más hermosa y perfecta que ella? Inteligente, independiente, con boca de camionero, deseaba besar esa boca pero no debía, o quizás sí, su cuerpo se lo pedía, su cabeza se lo pedía, ella se lo estaba pidiendo con la mirada, como un magneto se sentía atraído hacia ella, lentamente se fue acercando, alternando su vista entre sus labios rosados y sus ojos marrones, la deseaba, como el infierno que la deseaba.
Sus labios casi se rozaban, aun así esperó y volvió a mirarla a los ojos dándole chance de arrepentirse, aunque era lo único que no quería que hiciera, ella seguía así, esperando por él, sus ojos oscureciéndose de deseo, sin poder contenerse terminó con la poca distancia y juntó sus labios con los de ella en un beso suave y lento, sintió la mano de Isabella en su nuca jugando con su cabello y su deseo explotó.
Sin separar su boca de la de ella la tomó en volandas y la hizo enredar sus piernas en su cintura mientras el beso se volvía más intenso, sus labios jugaban y se tentaban hasta que sus lenguas aparecieron, Isabella gimió y Edward tomó todo, su gemido, su calidez y su sabor, era deliciosa, amasó sus nalgas mientras caminaba hacia el salón y se sentaba en el sofá con ella a horcadas, no quería presionarla a nada y si ella llevaba las riendas era mejor.
-Joder, Bella. Eres hermosa – gruñe subiendo sus manos para acariciar su espalda y enterrar sus manos en su largo y rizado cabello caoba, ella vuelve a gemir. – Preciosa – musita dejando su boca para besar su mandíbula, su barbilla y su cuello, muerde suavemente el lóbulo de su oreja y ella se remueve sobre él.
-Mierda! – exclama ella sintiendo su dureza. Edward gruñe y afianza el agarre en las caderas de ella para mantenerla quieta, no sabe lo que le hace a su autocontrol.
"Es la novia rica del amigo rico de tu jefe"
-Maldita sea – gruñe bajando la cabeza rompiendo el beso, su respiración es errática y sigue con sus manos en las caderas de ella, sosteniéndola sobre su polla dura, joder, podía sentir su calor a través del pantalón. Su conciencia no podía esperar una o dos horas para aparecer? – Lo siento – susurra con la frente apoyada en su pecho, levantó la cabeza para verla a ella confundida.
-Por qué? – pregunta Bella sin moverse, tampoco es que él haya soltado su fuerte agarre de las caderas, la quería ahí, encima de él.
-Tú… tienes novio y yo… me estoy aprovechando de ti – musita bajo y sin mirarla a la cara. Suspira y la suelta para ponerla de pie, se pasa las manos por la cara frustrado y se levanta – lo siento, Bella. Mi intención jamás fue propasarme contigo, yo… - se detiene y niega un momento antes de mirarla a la cara – soy un imbécil, ni siquiera podrías fijarte en mi – resopla sonriendo con ironía.
-Hey – ella le llama seria, él la mira a la cara – acaso no te parezco deseable? – pregunta seria. Él bufa y sonríe melancólico.
-Eres la mujer más hermosa, inteligente e independiente que he conocido jamás, nadie me había parecido más deseable en toda mi vida como tú – niega serio – ni siquiera estoy en tu liga, Bella. Lo entiendo. Lo lamento, yo solo… me iré. Solo te pido que no le digas nada a mi jefe, no quiero perder el trabajo. – camina hacia la cocina con semblante serio y recoge sus cosas, la había cagado enserio.
-Edward – llama ella desde la entrada de la cocina y él la mira con el cejo fruncido – quien te dijo que no estás en mi liga? – pregunta con curiosidad.
-Nadie – contesta bajo – es que solo debes mirarte y luego a mí. Mira donde vives, tu teléfono, como vistes, es obvio que tienes dinero, mucho. Eres novia de Tyler Crowley, un hijo de puta millonario que nunca tendría una novia de clase baja. Se contar dos más dos. – ella lo mira frunciendo los labios un segundo antes de cruzar los brazos.
-Qué crees que hago para vivir, Edward? – pregunta entrecerrando los ojos. Él se encoge de hombros.
-No lo sé. Al principio pensé que podías ser una riquilla heredera que vivía a costa de sus padres pero… me has sorprendido con todo lo que sabes hacer así que… a lo mejor tienes un trabajo en lo más alto de alguna torre tras un elegante escritorio, o me equivoco?
-Te equivocas, sí. Solo soy una subalterna en Wall Street, si, gano bien, pero no por eso voy a estar fuera de tu liga. No sabía que las personas tenían ligas o algo así. No me avergüenza mi trabajo, tampoco me avergüenza el tuyo.
-Bella, soy un fontanero – gruñe él serio – sé cuál es mi lugar.
-Quien dice dónde debe ir cada persona? – Se acerca unos pasos a él – las clases sociales siempre me han parecido degradantes – da otros pasos más hasta que están frente a frente – que dices si nos olvidamos de las clases sociales – él frunce el cejo confundido y niega.
-No voy a ser tu capricho, Bella. Ya tienes un novio rico. No tengo nada que aportarte – comenta serio. Ella le sonríe dulcemente.
-Que dices si empezamos siendo amigos – él la mira confundido – olvidemos esto que acaba de pasar y seamos amigos.
-Estás segura? – pregunta algo consternado, le gustaría ser algo de ella pero no su amigo, lastimosamente su trabajo no es suficiente para tener una chica como ella.
-Segura.
-Bien – contesta él aun reticente.
-Perfecto. Ahora, amigo mío. Te invito a desayunar.
-No creo que…
-Y no acepto un no – ella toma las llaves de su auto en la mesa del recibidor – conozco un Mc Donald que está bastante cerca – él sonríe, "Si, ella es perfecta"
