Lo siento, sé que no debí dejarlo así en el anterior pero atrae la expectación y la intriga y a las pervertidas que están locas lo lemons. lo sé admítanlo.

En fin, Respondiendo a uno de los Rw... No sé en realidad cuantos capítulos son por completo (o tal vez si lo sé y no quiero decirlo) en fin, pueden estar entre los... nueve o quince capítulos.

Sin mas que agregar, a disfrutar del capitulo, pervertidas!

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FONTANERO

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-Joder, Bella. Eres tan bonita – musitó tomándola por los muslos y la cargó para sacarla del baño, la llevó hasta la cama y la dejó caer en esta mientras se deleitaba de la vista. – mía?

-Tuya – susurra sonriéndole, él le devuelve la sonrisa y va sobre ella buscando su boca, ambos son un amasijo de piernas y brazos, ella buscando desnudarle, él queriendo devorarla por completo, le arrancó el sujetador y las bragas haciéndolas añicos.

-hey, eran mis favoritas! – exclama sonriéndole.

-Te vez mejor sin ello. Es más, dejaras de usarlo de ahora en adelante – ella jala su cabello para atraerlo hacia ella.

-Hecho – contesta buscando quitarle el pantalón. Desesperada, gruñe y él ríe, se levanta un poco y se saca el pantalón, para el deleite de ella, él no llevaba bóxer. – santo y jodido infierno! – exclama ella al verlo completamente desnudo.

-Qué? – pregunta él confundido.

-Eres una maldita obra de arte – jade al verlo entero, tenía la polla erguida, dura, rosada y palpitante, los muslos duros, el abdomen trabajado y músculos marcados sin exagerar, también tenía un par de tatuajes que a ella se le antojaron aún más sexys. – detallaré tus tatuajes luego, te necesito ahora.

-Siempre que me quieras me tendrás, nena. – Edward se cierne sobre ella cubriendo su cuerpo con el suyo, la calidez y el aroma de Bella lo abruman por completo y vuelve a besarla con ansias. Besa sus pechos y su ombligo antes de llegar a su sexo y hacerla gemir con su lengua.

-Edward! – gime alto y él sonríe aun entre sus piernas – quiero… quiero…

-Quieres correrte? – susurra sobre su vientre y ella asiente. – lo harás conmigo dentro de ti, hermosa – gruñe y sube por su cuerpo para posicionar su dura polla en su entrada – estas segura? – Pregunta mirándola a los ojos con intensidad – cuando te haga mía no vas a librarte de mí.

-No quiero librarme de ti, te amo. – susurra con los ojos brillosos, él sonríe y besa sus labios una vez más.

-Yo también te amo, princesa – y lentamente comienza a tomarla – oh, demonios! – Gruñe sintiendo como su calidez lo envuelve, está apretada, caliente y deliciosa – jodido infierno, nena. Vas a matarme – ella suelta una risita y él comienza a embestirla con ansias y deseo.

-Dios, Edward. Si! – ambos se dejan llevar por el deseo, el amor y las ganas, ella le da su cuerpo y su amor y él toma todo antes de entregarle su alma y su corazón en cada beso y embestida.

-Voy a correrme, bonita. Necesito que te vengas – pide en un gemido, ella se mueve con él buscando su punto de fricción y su placer.

-Sí, ya casi! – gime alto y Edward siente como lo aprieta fuerte al momento de sentir su calidez liquida bañarle la polla – Edward! – gime fuerte y eso detona su orgasmo, verla tan expuesta, que sea él quien le haga sentir de esa forma.

-Oh, joder! Nena… oh, Bella! – gruñe corriéndose tan fuerte para después caer sobre ella acabado pero aun no satisfecho del todo. - eso fue malditamente increíble - jadea sonriendo mientras besa de nuevo sus labios, no puede esperar para tomarla de nuevo.

Edward le hace el amor dos veces esa tarde antes de caer rendidos en la cama. Él está tratando de ralentizar su respiración mientras mira al techo, Isabella está recostada en su hombro, pegada a su costado dibujando sus tatuajes con la yema de los dedos.

-Tribal? – pregunta al ver el de su pecho, está sobre el pectoral derecho, algo intrincado y negro, muy bonito. – que significa el águila aquí? – acarició su costado y él sonrió.

-Me lo hice al irme a la universidad al otro lado del país, fue mi forma de decir que estaba dejando el nido, pero las águilas siempre vuelven a donde nacieron. – ella sonríe y mira el otro, es una margarita en negro con las sombras en blanco y una fecha.

-Y este? – lo ve suspira y sonreír con tristeza.

-Me lo hice por Margarite, mi hermana menor – Isabella frunce el cejo, solo conoce a Alice – ella, murió cuando apenas tenía cinco añitos, cáncer pulmonar, no lo resistió, yo tenía quince cuando pasó, estaba devastado, era la niña de mis ojos. Mis padres dieron la autorización y pude hacérmelo, fue el primero.

-Lo siento, no quise…

-Está bien. Duele pero, ya es más fácil hablar de ello. – Edward mira la hora en el teléfono de Bella y niega – ya no llegamos con mis padres.

-Pero podemos llevar algún pastel y disculparnos, te parece? – Bella se estaba poniendo de pie para irse a duchar, Edward asintió, era el aniversario de sus padres y quería compartirlo con ellos.

-Me ducharé en el otro baño – le avisa y ella le grita que no hay problema. El teléfono de casa comienza a sonar.

-Podrías contestar? Seguro es Rose –le grita Bella y Edward camina aun desnudo hasta el salón para tomar el teléfono antes de que cuelguen.

-Hola? – dice al contestar.

-Tyler? Donde está Bella? – escucha la voz gruesa de un hombre, Edward frunce el cejo molesto.

-No soy Tyler, soy Edward, quien es usted? – pregunta serio.

-Lo siento, soy Jacob su vecino de abajo, toqué a la puerta hace un rato pero nadie salió. Es que volvieron a dejar su correspondencia en mi buzón.

-Claro – contesta Edward serio y algo a la defensiva, ahora que había tenido a Isabella todos los hombres le parecían una amenaza.

-Deje todo en su puerta, puedes decirle?

-Sí, claro. Gracias, Jacob. – cuelga incluso antes de dejarlo contestar, se va hacia la puerta, aun desnudo y la abre un poco para ver un par de sobres y una caja pequeña, lo pone todo en la mesa del recibidor sin revisar y se va al baño a ducharse rápido, sus padres esperan.

Isabella salió del baño y encontró a Edward en su recamara vistiéndose, nada le parecía más sexy que él usando solo unos vaqueros con sus infalibles botas y sin camisa, sonríe al recordar el delicioso maratón de sexo, aun le duelen los muslos pero por Dios que le gustaría más. Él alza la mirada y la encuentra viéndolo así que le sonríe ladinamente "Sabrá él que tiene la sonrisa más sensual del jodido mundo?" piensa curiosa.

-Que pasa, nena? – pregunta poniéndose de pie, estaba atándose las agujetas de las botas y ahora podía apreciar por completo sus tatuajes y su imagen de chico malo.

-Solo te observo – musita sonriéndole, ella apenas lleva una toalla para cubrirse.

-Bueno, puedes observarme luego, princesa – musita sonriente mientras se pone la camisa y camina hacia ella – vamos demasiado tarde – murmura y besa sus labios antes de instarla a caminar.

-Bien – gruñe caminando al armario que es casi del mismo tamaño que su baño y Edward silva al verlo, ella sonríe apenada pero en realidad su único capricho era la ropa, cualquier ropa de marca o no era su debilidad. – por cierto, quien llamó? – pregunta mientras se pone un conjunto de lencería negro y Edward pierde su orgullo de hombre al querer arrastrarse a sus pies.

-ham… un tal Jacob, tu vecino – comenta serio.

-Oh, sí! Vive abajo. No me digas que dejaron mi correo en su buzón otra vez? – pregunta confundida y Edward relaja los hombros, no se había dado cuenta de lo tenso e inseguro que estaba. "acaso voy a sentir esta sensación siempre? pensar que cualquiera puede quitármela?" piensa él con algo de molestia, "vaya forma de empezar una relación." se reprende internamente.

-en realidad, sí. La dejó aquí en tu puerta – Bella frunce el cejo levemente.

-La revisaste? – pregunta en tono casual, él niega.

-Es tu correo, nena. No mío – contesta sin darse cuenta de la incomodidad de ella. – lo dejé en la mesa del recibidor.

-Gracias, cariño. – Bella se pone unos jeans ajustados, unos tacones negros y un suéter ajustado de cachemir, la temporada fría estaba sobre ellos y no quería enfermarse. Luego de peinarse y apenas maquillarse salió de la habitación con él.

-Ahora si nos vamos? – pregunta Edward viendo la hora, eran casi las siete treinta de la tarde.

-Sí, vámonos – contesta ella saliendo delante de él.

El camino a la casa de los Cullen les tomó apenas unos veinte minutos, Edward procuraba evitar los atascos y andar en moto le daba ventaja de ello, aparcó la moto en la entrada del viejo edificio y la ayudó a bajar antes de subir los escalones al segundo piso, el apartamento de sus padres era decente y amplio, no como el de Isabella pero vivían bien y cómodos. Edward abre la puerta y la deja entrar primero, Isabella sonríe ante sus lindo modales, usualmente Tyler la dejaba rezagada, él siempre debía ser el centro de atención.

-Bella! – chilla Alice que es la primera en verla – al fin llegan! – la abraza fuerte y luego abraza a su hermano. – esperábamos por ustedes para cenar.

-Qué pena, hubieran empezado sin nosotros – musita Isabella al ver a Carlisle y a Esme sentados en la mesa hablando y tomando un poco de vino, solo iban a ser ellos y Bella, ella sintió el gesto demasiado íntimo y tragándose el sentimiento de amor sonrió por ser incluida en su reunión.

-Para nada. Podíamos esperar un poco, espero que el trabajo no haya sido muy pesado – musita Esme parándose a abrazarla. Ella recibe el abrazo y el beso en la mejilla con adoración.

-Un poco tedioso pero nada que no se pueda manejar – contesta algo avergonzada porque solo fue el trabajo físico con Edward lo que los retrasó. – hola, Carlisle – saluda ella acercándose a él para abrazarlo.

-Hola, mi niña. Gracias por venir – le dice él humildemente, ella sonríe gustosa.

-Es un placer. Y felicitaciones. – ambos responden con un gracias antes de volver a sus asientos. El apartamento era bastante hogareño, el recibidor, la sala, la cocina y el comedor eran prácticamente un solo espacio, algo pequeño pero con cada mueble bien esparcido, adoraba ese pequeño lugar, las habitaciones si eran más grandes, la de Carlisle y Esme estaban al final del pasillo, la de Alice en medio y la de Edward al frente, aún vivía con sus padres para ahorrar dinero, no tenía caso vivir a parte de ellos si necesitaba aportar.

La cena fue un borrón de risas y lindos cuentos de la vida feliz de Carlisle y Esme como casados, le contaron a Bella como se conocieron, como Carlisle estuvo tras Esme por meses antes de que ella lo aceptara, sus peleas y reconciliaciones, era lindo meterse en la memoria de una pareja como ellos. Alice y Edward le regalaron un álbum de recuerdos, vivencias viejas y páginas en blanco para las nuevas y una cámara fotográfica para que retrataran cada momento, no fue mucho pero reunieron entre ambos para darles algo digno.

-Yo también tengo un regalo para ustedes – musitó Bella apenada.

-Oh, cariño. No te hubieras molestado – contestó Esme con una sonrisa.

-Quise hacerlo, en serio. Ustedes son la pareja más linda que he conocido jamás. Me gustaría que lo aceptaran y disfrutaran de ello – se sacó un sobre del bolsillo trasero de su pantalón y antes de tendérselos los miró a ambos – no acepto devoluciones.- Carlisle lo tomó y entre los dos abrieron el sobre antes de jadear sorprendidos.

-Bella, hija. No podemos aceptar esto. Es demasiado – dice Carlisle preocupado mientras Esme la mira asombrada.

-Les dije que no aceptaba devoluciones, es mi regalo para ustedes y creo que se lo merecen. Por favor – Bella hace un puchero triste – acéptenlo – ambos se miran la cara antes de sonreír.

-De acuerdo – contesta Esme.

-Qué es? – pregunta Alice curiosa.

-Es un viaje en crucero por un mes – musita Esme enseñándole los pasajes y el panfleto.

-Wao! – exclama ella y Edward le sonríe un poco tímido a Bella.

-No tenías que hacerlo, bonita – musita bajo tomando su mano bajo la mesa redonda.

-Quise, tus padres son jubilados y necesitan su tiempo a solas y unas buenas vacaciones. – Edward suspira y asiente antes de sonreírle.

-Gracias – musita y ella se encoge de hombros.

-No sé por qué me agradeces, el regalo no es para ti – contesta con burla y él sonríe. Sabe lo que ella está haciendo, está quitándole el hierro a su incomodidad, es obvio que el regalo de Bella le gana al de ellos por mucho pero le gustaría que sus padres se relajaran por primera vez en su vida.

Alrededor de las diez de la noche Edward estaba llevando de la vuelta a casa, ella iba abrazada a su torso mientras él evadía el trafico como podía, lo único que odiaba de New York era que nunca dormía, a toda hora había gente y autos en la calle. Aparcó la moto frente al edificio de Bella y la ayudó a bajar antes de bajarse él y recostarse a la moto, ella lo abrazó de frente y él besó sus labios con ansias, Bella gimió bajo sintiendo el deseo formarse rápido en su vientre.

-Joder, bonita – gruñe Edward apartándose – no sigas o no querré parar.

-Y si no quiero que pares? – preguntó en un susurro bajo y sensual.

-Infiernos, Bella. – gruñe apretando se cadera para meterla entre sus piernas – mira como me pones – ella sintió su dureza y sonrió con coquetería – no pongas esa carita, señorita. Eres una pequeña diablilla.

-por qué no subes conmigo? – pregunta besando su cuello, el gruñe bajo.

-Estás segura? Apenas estamos empezando y no quiero presionar la situación – dice algo serio.

-Por si no te has dado cuenta soy yo quien presiona y si, te quiero conmigo, en mi cama y en mi apartamento y en mi vida. – él sonríe satisfecho.

-Eres una mandona, lo sabias?

-Si – confirma ella – ahora sube tu lindo culo a mi apartamento.

-Como ordenes, princesa.

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So...?

merece Rw?

:)

Volveré pronto!