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FONTANERO

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Isabella se mueve entre las sabanas y gruñe al sentir el cuerpo adolorido, luego sonríe lánguidamente recordando todo lo que ella y Edward habían hecho la noche anterior, no habían parado hasta casi las dos de la madrugada que cayeron rendidos por el cansancio, agradecía que fuera sábado y no tenía que ir a trabajar, pero en realidad ya había metido su carta de renuncia. Había trabajado pre aviso hasta el día anterior, estaba cansada de su jefe hijo de puta, así que desistió del año en Wall Street, medio fue suficiente, ahora era libre para tomar su cargo en Swan Soursel.

Se sienta en la cama con cansancio y mira alrededor no encontrando a Edward en ninguna parte, aunque se mantuvo tranquila porque la camisa, las botas y la chaqueta seguían en el mueble junto a la ventana, se fue al baño y se lavó la cara y los dientes antes de tomar la camisa de Edward –Que tenía su fuerte y delicioso aroma a hombre- y ponérsela como única prenda y salir de la habitación.

-Buenos días – musita ella encontrándolo en la cocina solo con los vaqueros puestos mientras tomaba una taza de café y preparaba el desayuno, él se gira hacia ella y sonríe.

-Hola, nena. Buen día – apaga la cocina y se acerca a ella para darle un beso en los labios – te vez hermosa con mi camisa – musita apretando su culo con su mano libre, ella sonríe lánguidamente y besa su pecho.

-Y tú te vez sensual sin camisa. – él ríe y le da la taza de café que tiene en la mano.

-Toma un poco de café – musita sonriéndole – no te esperaba despierta hasta dentro de una o dos horas más – comenta volviendo a la cocina para servir el desayuno para ambos.

-Por qué? Qué hora es? – pregunta confundida.

-Apenas las ocho. Acostumbro a despertar temprano trabaje o no pero sé que te gusta dormir hasta tarde.

-Vaya… a lo mejor desperté porque no te sentí a mi lado – musita y él le sonríe poniendo un plato frente a ella en el desayunador, ella se sienta en el alto taburete y él a su lado.

-Me hubiera quedado contigo pero me incomoda estar acostado mucho tiempo sin hacer nada, iba a despertarte.

-Está bien – ambos se enfrascan en el rico desayuno de tortitas con huevos revuelto y tocino, lo que más adoraba Edward de Isabella es que no era la típica chica que cuidaba lo que comía. Le daba igual una ensalada de lechuga que una hamburguesa doble carne con tocino, iba al gimnasio "y se veía jodidamente genial sudada y con deportivas" pero comía lo que sea. – no trajeron el periódico? – pregunta ella confundida.

-No, nadie ha venido o tocado la puerta – contesta tomando otro sorbo de café – aunque no hay mucho en las noticias, la puse hace rato y aparte de cosas sobre la bolsa de valores y algunos robos no hay nada relevante.

-Qué bueno, odio ver las noticias en televisión, son puro desastre y cataclismo, prefiero el periódico.

-Coincido, aunque… no te lo dije, esta mañana volví a ver la noticia – Edward sonríe y Bella espera – Charlie Swan va a venir a la ciudad! – exclama emocionado, ella casi se atraganta con su café y lo mira algo asustada.

-Qué? Como sabes eso? – pregunta un poco nerviosa, sus inseguridades comienzan a salir a flote.

"Él lo sabe… claro que lo sabe… Mierda... Mierda... Mierda."

-Lo vi en las noticias anoche y esta mañana, va a dar unas conferencias en salón del Four Season, no es genial? – pregunta demasiado emocionado, ella sonríe levemente, más nerviosa que otra cosa.

-Sí, genial – coincide y decide que quiere llegar al fondo de todo. Quiere a Edward, lo ama por todos los infiernos! Pero si él sabe que ella es una Swan no creerá que el amor de él sea verdadero. – y que tanto sabes de Charlie Swan? – pregunta casualmente tomando un bocado de su comida.

-Pues, sé que es el jodido hombre más brillante del mundo! Como logró fusionar un montón de empresas en una y ponerlas a funcionar como engranajes! Joder, es un genio! Siempre lo admiré, desde joven y siempre quise trabajar en su ala de construcción pero los pasantes eran demasiados y no hubo chance – contestó algo desganado.

-Y… de su familia que sabes? – pregunta algo curiosa, solo le habló de las empresas. Él frunce el cejo y encoge un hombro.

-En realidad no mucho. – comenta para luego tomar un sorbo de café - Sé que su esposa René maneja el ala de decoración y remodelación, es su mano derecha en todo y que tiene una hija pero en realidad la vida privada es eso, privada, me interesaba más trabajar con él que hurgar en su familia.

-Entiendo – suspira ella relajándose tan solo un poco – ni siquiera sabes cómo se llama su hija o quién es? – lo ve fruncir el cejo levemente confundido.

-Creo que se llama Isabella, como tú – sonríe y besa su nariz antes de volver a su plato - pero en realidad nunca ha aparecido en la televisión y como ya te dije, es su vida privada. No creo que le guste que se metan en ella. A mí no me gustaría. – Isabella sonríe dulcemente, le cree, tiene que creerle, Edward es el hombre más desinteresado que ha conocido jamás.

-Te gustaría ir? – pregunta más animada.

-me encantaría pero sé que es imposible, ya todas las entradas deben estar agotadas, sin contar que va a ser imposible aparecer ahí. – ella sonríe dulcemente a él y le da un casto beso.

"Eso puede arreglarse"

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Bien, no me odien, sé que es corto pero es algo.

volveré muuuy pronto con otro.

sé que les ha gustado.

merece su Rw!

Para las que no saben estoy publicando algo nuevo...

"Mean to be"

creo que les encantará.

besos.