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FONTANERO

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Isabella camina de un lado a otro nerviosa, había pasado una semana y media desde aquella conversación con Edward sobre Charlie Swan, ahora su madre se encontraba en su apartamento conviviendo con ella, adoraba a su madre, y amaba los pocos momentos juntas pero no quería que Edward se enterara aun de quien ella era en realidad, no todavía. Tenían cuatro días sin verse por un trabajo que había llegado a la compañía de Michael, un contrato grande que lo había mantenido ocupado los últimos días.

Apenas le escribía un mensaje en la mañana y la llamaba cinco minutos antes de quedarse rendido en la noche, pero ahora estaba libre y quería ir a verla, René tenía tres días con ella y estaba esperando a que Charlie fuera a buscarla para el tercer día de conferencias, ella quería sorprender a Edward llevándolo a una de las conferencias pero no quería que viera a sus padres aun.

-Hola, cariño – Bella se gira para ver a su madre hablando por teléfono. – Sí, ya le digo – corta la llamada y mira a su hija.

-Tu padre está aquí, vamos tarde, quiere que bajes a saludarlo.

-Vamos – ambas llegan a la calle en un minuto y Bella sonríe al ver a su padre bajarse de una limusina negra con un traje hecho a la medida.

-Princesa! – Charlie extiende sus brazos y Bella corre hacia él

-Papi! – exclama ella abrazándolo. Amaba a su padre como a nadie en el mundo. Su madre era todo pero su padre era su súper héroe. – Te he extrañado – musita sonriendo, no lo había podido ver en los días anteriores por el excesivo trabajo con las conferencias.

-Yo también, mi niña. Solo dos días más y pasaremos una semana de vacaciones contigo!

-Eso es increíble! – exclama ella feliz.

-Vienes con nosotros? – pregunta subiéndose a la limusina con Rene.

-En realidad – comienza algo nerviosa – estoy esperando a alguien y luego iré. – su padre frunce el cejo.

-no es Tyler Crowley, verdad? – pregunta serio, ella sonríe y niega.

-No, papá. Te prometo que no es Tyler. – él suspira y asiente.

-No es mal chico pero no me gusta para ti.

-Lo sé. Te amo, nos vemos en un rato.

-También te amo, hija. – la limusina arranca y dos segundos más tarde la moto de Edward se detiene frente a ella, él se quita el casco y la mira sonriente pero confundido.

-Hola, nena – saluda besando sus labios cuando ella se acerca – que haces aquí afuera? A quien despedías en esa lujosa limo? – ella sonríe y lo abraza.

-A mis padres

-Oh – musita él contrariado – no quieres que los conozca? – pregunta un poco turbado.

-En realidad, sí. Si quiero, pero iban de prisa. Te prometo que más pronto de lo que crees vas a conocerlos – contesta sonriéndole.

-Bien – acepta él más tranquilo, sabe que su relación con Isabella es real, es pura y está cien por ciento comprometido en lo que tienen pero no puede evitar sentirse inseguro a veces, sabe que ella lo ama pero la posición en el mundo social donde viven siempre lo hará dudar – a dónde quieres ir y por qué tanto misterio en decirme? – pregunta confuso mientras intenta no pensar en los desconocidos padres de su chica. Ella besa sus labios y lo insta a bajar de la moto.

-Vamos a dar un paseo al parque, si? – él deja el casco sobre la moto sabiendo que no van a robárselo ahí y la sigue cruzando la calle para entrar al parque. El frió de diciembre es cada vez más palpable así que Isabella se acurruca junto a Edward mientras camina, también ayuda que él cargue un suéter de lana gris bajo su cazadora negra y la mantenga sujeta envolviéndola en un abrazo.

-Cuál es tu sueño más grande, princesa? – pregunta él luego de unos diez minutos caminando en silencio, en realidad, no necesitaban hablar, era perfecto tan solo estar juntos pero él siempre quería saber más de ella.

Quería todo con ella.

-Mi sueño más grande… casarme y tener un matrimonio tan largo y próspero como el de mis padres o como el de tus padres. Gerenciar con ética y ley mi empresa y tener mucho sexo con el hombre que amo – ella sonríe mirándolo desde abajo y él ríe besándole la frente. – cuál es tu mayor sueño, Edward? – le devuelve la pregunta.

-Trabajar como arquitecto en Soursel, tener mi propio grupo de diseño, darte un lindo anillo de compromiso y pasar el resto de mi vida complaciéndote con todo el sexo que quieras. – ella ríe más fuerte y golpea su pecho.

-Te estás robando mi sueño! – replica ella sonriéndole con amor, él se detiene y la sostiene por las caderas antes de mirarle a los ojos con todo el amor que puede transmitirle, Bella sabe que esa mirada no puede fingirse, él la ama. no entiende como pudo desconfiar un segundo de él. Edward siempre ha sido tan sincero y puro, tan amoroso y humilde, su sueño de estar en Soursel Swan no tenía nada que ver con ella, lo sabía. lo entendía.

-No te lo estoy robando, solo quiero cumplírtelo complementándolo con el mío. – acaricia su mejilla con su mano fría y suspira – te amo jodidamente mucho, Bella. Te amo tanto que me asusta y temo no ser suficiente para ti pero soy tan egoísta que prefiero tenerte el tiempo que tú me quieras que dejarte ir ahora que puedo – suspira con seriedad – o quizás ya es tarde, mi corazón y mi alma son todos tuyos.

-Nunca te dejaré ir, Edward – contesta ella abrazándolo fuerte – te amo demasiado para hacerlo. – Besa su pecho y se aparta – ahora ven, sígueme – ella le toma la mano completamente decidida y lo saca por una de las salidas laterales del parque justo frente al Four Season, toda la calle estaba abarrotada de autos, policías, gente y camarógrafos, ella le tomó la mano para cruzar enseguida.

-Bella, pero… que… que haces? – pregunta cuando ella se mueve entre la multitud y llega la baranda de seguridad.

-Voy a llevarte a la conferencia – dice como si nada, él la mira confundido.

-Nena, es un lindo gesto pero las entradas se acabaron la semana pasada, yo pregunté, no hay nada que puedas hacer – musita abatido, ella se gira hacia él y chasquea la lengua mientras niega.

-Edward, Edward, Edward… nunca subestimes mi poder en este mundo – sonríe y él frunce el cejo – solo cállate y sígueme – ordena seria.

-pero de aquí no podemos pasar, todo está cercado y asegurado – ella bufa cuando él la detiene.

-Puedes hacerme caso de una jodida vez y seguirme? – pregunta algo molesta y él asiente callándose. Sabe que su chica tiene las mejores de las intenciones pero hasta él sabe que hay cosas limitadas en la vida.

Edward ve como se acercan a un muro de policías acordonando la zona y frunce el cejo nuevamente cuando ve que ella habla con uno de ellos y este le sonríe dejándolos pasar, el barullo y el excesivo ruido de la gente no lo dejaron escuchar nada pero o lo conoce o tiene muy buenos contactos. Siguieron caminando hasta entrar al hotel, era una maravilla, él jamás había entrado a un lugar así, el lujo era palpable.

Siguieron caminando, en realidad ella lo arrastraba por el abarrotado lobby hasta que llegó a la puerta del salón de conferencias que era custodiada por cuatro guardias pero en vez de detenerse ahí siguió caminando, Edward la seguía sin entender hasta que siguieron por un pasillo escondido donde había otra puerta donde había un solo guardaespaldas.

-Bella! – saluda el hombre de dos metros de alto con cuerpo de matón, Edward enarcó una ceja al ver la familiaridad con que le sonreía antes de abrazarla.

-Hola, Emmett. Llegamos tarde? – pregunta temerosa.

-En realidad no, acaban de empezar – comenta abriendo la puerta – como está mi linda Rosalie? – pregunta pícaro.

-Esperando a que la llames, no va a seguir siendo paciente si termina el año y no recibe tu llamada.

-Bien, la llamaré más tarde. – Emmett repara en el hombre junto a Bella y sonríe – disfruta la conferencia, amigo. Será una linda sorpresa.

-Emmett! – advierte Bella y este ríe.

-De acuerdo, no dije nada. Adelante.

-Gracias – musita Edward confundido. Bella lo guía por un pasillo oscuro lleno de instrumentos y micrófonos y cosas de audio antes de salir a un camerino y posteriormente detrás de los laterales del escenario de la conferencia. – joder! – jadea Edward asombrado al ver a Charlie y René Swan en la tarima empezando su conferencia, él sonríe asombrado porque, a pesar de no estar en el público estaba lo increíblemente cerca para escucharlos bien y verlos.

Están a escasos diez metros de mí!

-Gracias, nena – susurra Edward abrazándola y besándola – eres la mejor novia de todo el maldito mundo – ella lo mira asombrada – porque eres mi novia, lo sabes no? – ella sonríe feliz.

-Claro que sí, lo sé. Y te amo.

-Y yo a ti pero ahora déjame ver la conferencia – contesta mirando hacia la limitada vista que tiene de los Swan a través de las cortinas, ella ríe y le da una silla plegable.

-Siéntate aquí, esto será largo. – él toma la silla y la posiciona donde tenga la vista perfecta para ver y oír.

Y tú? – pregunta al verla caminar con su teléfono en la mano.

-Estaré en el camerino recostada en el lindo sofá rojo, avísame cuando terminen.

-De acuerdo, bonita. Gracias por esto – ella le sonríe y asiente antes de irse al camerino donde terminó jugando al Candy Crush por más de una hora antes de dormirse. – Bella… BELLA! Isabella, despierta! – esta abre los ojos al escuchar el grito ahogado de Edward.

-Qué? – susurra adormilada.

-Vamos! La conferencia terminó y los Swan estarán aquí en cualquier momento! – Exclama él asustado – nos van a meter a la cárcel por estar aquí.

-Tranquilo, cariño. No exageres – murmura sentándose en el sofá para frotarse los ojos.

-Joder, nena. Te amo pero no necesito ir a la cárcel ahora. Vámonos! – exige tomándola de la mano para obligarla a levantarse. La puerta del camerino se abre y Edward jadea al ver el semblante serio de Charlie Swan junto a una confundida René. Edward tapa a Isabella en un intento por defenderla.

-Quien eres, muchacho? Y que haces aquí? – pregunta serio. Edward traga grueso sin saber que decir. Asustado por enfrentar la dura mirada de Charlie Swan y emocionado por estar en su presencia.

-Yo… lo lamento, ya nos íbamos, no queríamos molestar y…

-Bella? – René lo interrumpe al ver a su hija aparecer detrás del apuesto muchacho.

-Bella, hija. Pensé que estarías en el auditorio – comenta Charlie confundido.

-Hija? – pregunta Edward confundido alternando su mirada entre Charlie y Bella – pero… es tu padre? – Pregunta entre confundido y molesto – me estás tomando el pelo?

-Edward, cariño. No es así, yo…

-Tu qué? – pregunta molesto – estabas burlándote de mí? Sabias la admiración que sentía por él y decidiste jugar conmigo? Acaso Isabella es tu verdadero nombre?

-No, Edward. No es lo que piensas – dice ella asustada, no quiere perderlo, no a él.

-Tan poca cosa soy para ti que ni siquiera confiaste en decirme quien eras en realidad, Isabella! – exclama molesto – confié en ti, te dije cada maldito secreto y sueño que tenía, todos quería compartirlos contigo! Pero ya entiendo, sigo siendo el tipo pobre sin nada que ofrecerte, solo el juguete que necesitabas por un rato.

-No digas eso – solloza tratando de tocarlo. Él se aleja molesto.

-No me toques, Bella. Me rompiste el corazón, lo sabes? – le dice con rabia – no creo soportar verte más – se da la vuelta viendo a los padres de Bella en el umbral de la puerta serios, sin inmiscuirse en nada – con permiso – dice sin mirarlos a la cara, ambos se apartan para dejarlo pasar – siento las molestias causadas – musita a Charlie Swan antes de retirarse.

-Bella, hija. Que fue eso? – pregunta René llegando hasta ella para abrazarla, Isabella llora y Charlie cierra la puerta del camerino serio y confundido.

-Que acaba de pasar, Isabella? – Pregunta molesto – no creí haberte criado para engañar a las personas.

-No lo hice! – Exclama aun llorando en brazos de su madre – te juro que nunca lo hice.

-Entonces dime por qué ese muchacho acaba de salir llorando de aquí? – pregunta aun molesto, siempre estuvo orgulloso de su hija pero no creyó que la ciudad o los lujos la volvieran fría y mala como para jugar con los sentimientos de nadie.

-él estaba ilusionado por venir a una conferencia así que lo traje – comienza mientras las lágrimas siguen cayendo – pensaba decirle que ustedes eran mis padres un poco antes de que terminara la conferencia pero me quedé dormida y… todo ha pasado tan rápido. – vuelve a sollozar.

-Por qué él no sabía quién eras en realidad? – pregunta René confundida.

-Desconfiaba – musita bajo – todos los hombres que se han acercado a mí ha sido por mi apellido.

-Él lo hizo por eso? – preguntó Charlie ladeando la cabeza.

-No, claro que no! – exclama contrariada - él ha sido el hombre más desinteresado, humilde y amoroso que he conocido jamás, sé que me ama, lo sé y no me importa que no tenga dinero pero no había encontrado el momento indicado para decírselo.

-Pues, creo que tardaste, hija – musita Charlie sentándose a su lado en el sofá, Rene a su otro lado asiente con pesar.

-Deberías buscarlo, pedirle perdón. Se ve que es un buen muchacho.

-Lo es – admite ella para luego mirar a su padre – lo amo – susurra y él sonríe.

-Entonces ve por él y tráelo a mí para conocerlo mejor y asustarle como buen padre que soy – ella ríe y asiente antes de entristecerse otra vez.

-No sé dónde pudo ir – susurra contrariada.

-Piensa, hija – le ínsita René – algún lugar que él use como refugio, como su lugar cuando quiere estar solo. – ella frunce el cejo y niega hasta que una idea viene a la cabeza.

-La biblioteca pública – musita y se levanta rápidamente – Edward ama la arquitectura y a veces que vamos suele pasar horas en el ala de diseño de la biblioteca.

-Entonces ve ahí, si tienes suerte podrás hallarlo. – le dice Charlie sonriéndole.

-eso haré – camina hacia la salida con decisión.

-Hey, Bella! – Llama Charlie – cuando lo encuentres, espero que lo amarres a ti, se ve que te ama – ella sonríe y asiente para luego salir corriendo, no necesitaba un auto ni un taxi, solo correr, correr para llegar a él.

...

Well, Well, Well...

Nos estamos acercando al inminente final.

que tal?
Era esperada la reacción de Edward, cierto?

merecemos Rw?

Nos leemos al proximo.

Bye