Las quiero activas... estaré actualizando varios días seguidos. Estamos llegando al final y tengo unas pequeñas sorpresitas aquí.

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FONTANERO

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Edward aprieta la mandíbula y se queda mirando al piso fijamente, está sentado en una esquina escondida entre los pasillos llenos de libros, tiene los codos apoyados en las rodillas y la cabeza gacha mientras ve –con la mirada nublada- como las lágrimas de rabia e impotencia caen al piso imaginando como Bella debe estar riéndose de él en ese momento. Nunca, en sus veintiocho años había llorado por una mujer.

Había tenido novias, si, unas cuantas, en la universidad salió con Jessica Stanley y con Angela Weber antes de darse cuenta que las relaciones serias en la universidad no existían, luego de ello fueron chicas esporádicas que pasaban por su cama. Luego de graduarse y volver a New York se enfocó en trabajar para ayudar a su familia y poco tiempo tenía para relaciones, tuvo un corto romance con Makena Williams, una linda periodista pero no duró mucho hasta que Bella llegó a su vida volviéndose un hermoso torbellino de malas palabras.

No iba a negar que estaba molesto, dolido y decepcionado, le había puesto su corazón en bandeja de plata desde el principio a pesar de que ella solo le había propuesto una amistad pero con cada desayuno, café y paseo él se iba enamorando un poco más, la amaba "Por todos los infiernos, estaba jodidamente perdido por ella" y claro que le dolía que le hubiera mentido, no entendía el por qué, él le había dicho mil veces que no se interesaba en ella por su dinero

"tan solo jugó conmigo… el imbécil tipo pobre con el que se encaprichó el primer día"

Pensó con rabia, ella jugaba a quererlo mientras él le entregaba su alma y su corazón, ahora no le quedaba nada, se enamoró demasiado rápido de ella y ahora no tenía nada. "maldito estúpido" se reprendió y quiso gritar de frustración. Se limpió las lágrimas nuevamente y suspiró, no quería llorar por ella pero lo seguía haciendo, su padre un día le dijo que el amor verdadero dolía… vaya que si lo hacía.

Iba a dejar que los días pasaran, con el tiempo la olvidaría… quizás. Seguiría trabajando, ayudaría a su familia y la dejaría en el pasado, "no más niñas ricas, no más amores… no más Bella Swan". Ese último pensamiento le dolió mucho más. Suspiró y tomó el primer libro que tuvo a la mano en la estantería cerca del piso, "Arquitectura del siglo XV" bien, eso lo haría dejar de pensar en ella durante el resto del día antes de volver a casa y enfrentar la realidad.

-Maldición – gruñó bajo al pasar diez minutos y no poder pasar de la primera página, leía pero nada le quedaba en la mente, solo podía verla a ella, sus hermosos ojos marrones, su dulce sonrisa – como podías fingir amarme, Bella? – susurró a la nada con tristeza.

-No lo hice – levanta la mirada asombrado al verla parada a unos dos metros de él con sus jeans ceñidos, sus botas altas y su suéter, siempre estaba hermosa. Aunque le sorprendió ver su nariz y ojos rojos e hinchados "Ella estaba llorando" piensa enseguida confundido.

-Qué haces aquí? Como diste conmigo? – pregunta sintiendo la rabia volver. La ve morderse el labio antes de dar un par de pasos hacia él y agacharse para estar a su altura.

-Este es tu lugar seguro – susurra melancólica – tu espacio neutral – él frunce el cejo confundido, recuerda cuando ambos iban ahí, ella iba al área de economía mientras él la seguía como un perro, luego que se aburría se perdía por un rato en el ala de diseño y arquitectura, ella siempre lo encontraba ahí. – Edward, por favor. Déjame explicarte lo que pasó.

-Me engañaste, Bella. Eso pasó. – sentencia él dolido.

-Lo sé. Y lo lamento pero nunca fue mi intención, iba a decirte que ellos eran mis padres antes de que la conferencia terminara pero… me dormí y… todo pasó muy rápido.

-Pudiste decírmelo antes – murmura molesto.

-Estaba asustada. Confío en ti pero aún me asustaba.

-Que te asustaba tanto que debías mentirme? Yo te abrí mi alma, mi corazón, te dije todo. Confié en ti y me humillaste.

-No lo hice con mala intención – ella toma sus manos entre las suyas y suspira, Edward siente la calidez volver a su cuerpo, ella es su complemento – puedo sentarme? – él asiente y ella se ubica entre sus piernas de frente a él sin soltar sus manos.

-Vas a decirme por qué me engañaste de esa forma, Bella? – pregunta cuando la ve callada y taciturna jugando con las manos de él. Ella suspira y asiente.

-Yo… soy heredera, una niña millonaria desde antes de nacer, única hija con un futuro prometedor y mucho dinero para unas diez vidas, lo sabes, no? – Él asiente serio – una niña millonaria llama mucho la atención de los hombres codiciosos, inclusive de las mujeres.

-No entiendo – susurra él frunciendo el cejo. Ella suspira y lo mira a los ojos.

-Desde que era una niña yo nunca fui normal, siempre tenía guardaespaldas, choferes, nanas y toda la mierda que quería y necesitaba. Fui a un internado para señoritas en la primaria y tuve amiguitas como cualquier niña pero eran vanidosas y creídas, yo aún no era así, no fui así.

«Todo cambió cuando entré a secundaria. Todo el que sabía mi apellido quería ser mi amigo, niñas y niños influenciados por el dinero o por sus padres, todo empeoró cuando llegué a la preparatoria, muchos chicos me cortejaban pero era por un solo fin, la fama de mi padre y mi dinero, tampoco tenía amigas, ellas solo se aprovechaban de mi buena voluntad y de los tabloides y amarillistas que vivían detrás de mí.»

«En ese entonces Tyler era el único que me comprendía, él sabía lo que era que la gente se acercara por interés. Nos hicimos amigos desde los diecisiete. En la universidad fue terrible. Me retraje por completo, no hablaba con nadie más de lo necesario y a veces tenía una que otra relación esporádica que terminaba en una noche de sexo y adiós.

-No quiero escuchar eso – gruñe Edward no queriendo pensar que otros hombres la tocaron antes que él.

-Luego llegó Riley Biers – continuó ella – me dijo que me amaba, que era la mujer más hermosa que haya visto jamás… me enamoró hasta que se acostó conmigo y pensó que me había asegurado.

-Qué hizo? – preguntó curioso y serio.

-él solo quería trabajar en la firma de abogados de mi padre, y como estaba "saliendo" conmigo pensó que podía ayudarle, solo quería llegar a él por mí.

-Hijo de puta – gruñe él.

-Desde entonces me cerré para todos hasta que volví con Tyler, con él no corría el riesgo porque tiene tanto dinero como mis padres y su propia fortuna pero luego llegaste tú… y me cambiaste la vida – musita sonriendo con tristeza.

-Pero yo no soy como los demás, Bella. Te dije que no me interesaba tu dinero, sabes los prejuicios que tenía sobre nosotros, no puedo darte lo que necesitas, aun así me aceptaste. Pudiste decírmelo.

-Lo sé – musita cabizbaja - y luego un día me hablaste de tu sueño sobre trabajar en Soursel y creí morir. Pensé decírtelo pero no quería que te quedaras conmigo por interés.

-Po un demonio, Bella! – Gruñe con rabia soltándole las manos – sabes que no soy un interesado. Sí, me hubiera emocionado por saber que Charlie Swan es tu padre, y si, hubiera estado insistiéndote por conocerlo pero no por las razones que piensas. Admiro a tu padre, admiro su trabajo, es un ídolo pero no me interesa su dinero o su riqueza.

-Ahora lo sé – musita bajo y apenada.

-Lo único que quería era sinceridad. Te amo, nena. Muchísimo, pero ahora no confío en ti. – las lágrimas caen por su cara con intensidad y asiente.

-Lo entiendo. Solo quiero que sepas que te amo con mi alma y que nunca fue mi intensión herirte de ninguna forma, tampoco pretendí jugar con tus sentimientos, quería darte una sorpresa hoy pero… no funcionó. – susurra con la voz entrecortada, Edward aprieta los labios tratando de contener las ganas de abrazarla y besarla, aun se siente herido, se siente engañado pero las razones de ella eran válidas, aun así no puede evitar el dolor.

Ella suspira y se levanta lentamente del piso como si el cuerpo le pesara una tonelada, Edward frunce el cejo y la mira mientras el corazón se le rompe un poco más al verla tan destrozada "ella te ama, maldito bastardo." Se reprende con rabia pero no puede moverse, solo puede verla suspirar y sonreírle con tristeza antes de girarse para marcharse.

-Estaré esperándote, Edward – susurra dándole la espalda – tomate todo el tiempo que necesites, esperaré por ti – comienza a caminar pero se detiene, el corazón de Edward late desbocado cuando la ve regresar y agacharse frente a él, mira atentamente como lleva su mano a su bolsillo y saca algo, le toma la mano y pone en esta un simple anillo de banda lisa de oro blanco de hombre.

-que… - susurra confundido viendo el anillo. Es liso y tiene algo grabado adentro pero ahora solo la mira a ella.

-Es mi promesa, amor – susurra aun con los ojos llorosos, levanta su mano y le enseña su dedo anular donde hay un anillo igual pero más femenino – juntos para siempre – se acerca y deja un suave y ligero beso en sus labios antes de levantarse – te amo – susurra y camina rápido fuera de la biblioteca.

Isabella se abraza a sí misma mientras camina por la fría acera, diciembre se acerca y el frio cada vez es peor pero por alguna razón el frio que siente no tiene nada que ver con el clima, es más por Edward, sin él no hay calidez, sin él no hay nada. Suspira y se limpia las lágrimas antes de llegar a una de las intersecciones, el semáforo en rojo la detiene, justo ahora quiere meterse bajo las mantas de su cama y no salir jamás, no hasta que él vuelva con ella.

Su padre tenía razón, no todos se acercaban para dañarla, una pequeña parte, un Edward Cullen la quería a ella y no a su dinero, y ella no supo apreciarlo de verdad, ahora se arrepentía. Esperaba que con esa promesa él volviera… algún día. El semáforo cambia y ella continúa su camino junto con el resto de la población neoyorkina que vive en su propio mundo, al igual que ella.

-Bella… Bella! – Frunce el cejo al otro lado de la calle y se gira para ver a Edward correr hacia ella, sonríe aun llorando y espera hasta que él llega hasta ella jadeando – Bella… nena – trata de respirar aguantándose de las rodillas.

-Estas bien? – pregunta ella sosteniéndolo por los hombros, él asiente y levanta el torso para mirarla fijamente.

-Es cierto? – pregunta serio y ansioso. Le toma la mano y la alza para ver el anillo en su dedo – estás hablando en serio sobre esto? – pregunta y Bella lo mira confusa.

-Te lo dije, Edward. Te amo y te esperaré siempre. – Ella acaricia el anillo en su dedo y sonríe levemente – mi padre me dijo que no te dejara ir y es lo que estoy haciendo, te estoy atando a mí, estoy siendo egoísta pero te amo demasiado como para hacerlo.

-En ese caso… - Edward abre su mano mostrándole el anillo que ella le dio en la palma, vuelve a tomar el anillo entre sus dedos y lee nuevamente el grabado dentro de este que lo dejó pasmado "Tuya por toda la eternidad" – el tuyo dice lo mismo? – pregunta serio, ella se lo quita y se lo entrega, dentro de este decía "tuyo por siempre" él se lo vuelve a poner y le entrega el otro anillo.

-no lo quieres? – pregunta con la voz rota, no quiere pensar que su relación no tiene arreglo, no quiere pensar que es el fin. En cambio él sonríe levemente.

-Quiero que me lo preguntes… que hagas la pregunta correcta, como debe ser. – ella sonríe levemente y asiente hincando una rodilla en el suelo, la sonrisa de Edward es encantadora y varias personas se detienen a mirar la inusual escena.

-Edward Cullen… amor… - susurra emocionada – me harías el extraordinario honor de convertirte en mi esposo? – Edward aprieta los labios un segundo antes de reír y asentir.

-Claro que sí, nena. – Contesta ayudándola a ponerse de pie – claro que me casaré contigo. Te amo – contesta mientras ella le pone el anillo, lo mira un instante antes de tomarla por la cintura y pegarla a él para darle un frenético y amoroso beso.

Se separan cuando ven a varias personas a su alrededor aplaudir, Bella se esconde en su pecho algo avergonzada mientras Edward ríe y grita "NOS VAMOS A CASAR" haciendo que la gente aplauda y silbe vitoreándolos, él vuelve a besarla, por nada del mundo va a dejarla ir, la ama más que a su propia vida. Bella se recuesta en su pecho cuando la gente vuelve a sus vidas y suspira, no necesita nada más, solo a Edward.

-Crees que estás listo para conocer a mis padres? – musita ella nerviosa, Edward la separa un poco él y sonríe.

-Creo que es lo justo, ya conoces a los míos.

-Vamos entonces, van a estar en casa por unos días antes de irse a California. – él la mira confundido.

-Se van a quedar en tu casa? – pregunta asombrado. Conocer a Charlie Swan parecía un eufemismo antes, pero ahora, demonios, iba a conocer al padre de su prometida, como podía estar asustado y emocionado al mismo tiempo. Bella niega y sonríe hacia él.

-Van a quedarse en nuestra casa. No pretenderás que te deje ir después de esto, o si? Voy a secuestrarte, a partir de ahora viviremos juntos. – Edward frunce el cejo preocupado.

-Nena, no sé si sea lo justo, te dije que no voy a aprovecharme de tu dinero.

-No estás haciéndolo. La casa me la compraron mis padres hace años así que en realidad es… bueno, olvídalo es de los dos y te quiero ahí – replica molesta pero sonriente. Él suspira y asiente. No está diciéndole que si pero tampoco puede negarle nada, la ama.

-Vamos entonces… no hagamos a tus padres esperar.

-Te amo, mi lindo hombre – susurra ella abrazándolo por la cintura, él besa su cabello y comienzan a caminar.

-Y yo te amo a ti, princesa.

...

Y bien?

Les dije que sería poco drama.

les ha gustado?

espero sus Rw