.
FONTANERO
.
TRES MESES DESPUÉS
.
-maldita sea, Bella. Haz caso! – grita Edward colérico, estaba harto, ya habían pasado cinco días en lo mismo.
-Déjame en paz! Vete! – grita ella encerrada en el baño de la habitación. Edward gruñe con frustración y golpea la pared lastimándose los nudillos.
-Abre la maldita puerta antes de que la tire al piso y te saque a rastras de ahí! – grita apretando los puños nuevamente.
-Lárgate! – la escucha sollozar nuevamente y suspira pegando la frente de la puerta. Cansado, abatido… tiene que usar su carta final.
-Isabella, voy a llamar a Charlie – advierte molesto y preocupado – o sales por las buenas o por las malas.
-No estás jugando limpio, Edward – la escucha murmurar del otro lado.
-Tu tampoco – rebate aun pegado a la puerta – abre, nena. Por favor. No entiendes que estoy preocupado?
-Estoy bien! – susurra y él niega.
-No lo estás. Casi no comes, estás pálida, te escucho vomitar – gruñe molesto – si esto es por lo que dijo Tanya… nena, créeme que solo lo dijo porque estaba celosa. Tú no estás gorda, eres hermosa. Ella siempre ha querido algo conmigo pero yo te amo a ti. Nena, sal y déjame llevarte al médico.
Hace una semana y media habían ido a casa de los Cullen a cenar, no había un motivo aparente, solo querían pasar una cena juntos, Bella estaba feliz por ello, adoraba a los Cullen como a su propia familia, recordó cuando fueron a decirle sobre su compromiso, estaban más que felices por ellos, aunque Carlisle habló con ella aparte preguntándole si estaba segura, ellos no tenían el dinero que obviamente ella tenía y no querían malos entendidos.
Lastimosamente en medio del postre, Tanya Denali, la vecina del piso de arriba había ido a llevar "una taza que le habían prestado" era una rubia linda de ojos azules, delgada como una modelo, en realidad la chica aspiraba a ser modelo, Edward sabía que se avecinaba un problema en cuanto Tanya lo miró y se acercó a saludarlo con esa coquetería tan propia de ella. Un beso en cada mejilla y un abrazo demasiado largo.
Él se apartó enseguida tomando la mano de Bella por sobre la mesa, dándole a entender que tenía una novia, una prometida, al dejar a la vista sus anillos, pero Tanya lo pasó todo por alto siendo grosera con Bella y melosa con él, lo último que él quería era llegar a casa y dormir en el sofá porque… si, Bella era una celosa temperamental, decidió que era hora de marcharse.
-Querida, deberías cuidar un poco lo que comes, a Edward no le gustan gordas…
.
Y eso fue todo.
.
Edward corrió a Tanya.
Bella no le habló el resto de la noche.
Y tuvo que dormir en el sofá maldiciendo a Tanya cada treinta segundos.
-no es por lo que dijo esa… perra – él sonríe levemente. Es el único apelativo que usa para referirse a ella.
-Entonces dime que es… déjame ayudarte, nena. – ruega y un segundo más tarde ella está abriendo la puerta, él la ve enfundada en su pijama rosa, aquella pijama que usó la primera vez que la vio, es su favorita.
-Creo… - susurra mirando al piso algo nerviosa. – que estoy pasando por un extremo cambio hormonal. – Edward toma sus manos mirándola con seriedad fingida.
-Menopausia? Fiebre de los cuarenta? Disfunción eréctil¡? – pregunta sonriéndole, quiere hacerla reír. Lo logra un segundo antes de recibir un golpe en el brazo.
-Me estás diciendo vieja y hombre precoz? – ríe y él besa su frente.
-Solo pienso que es menopausia prematura. – ella vuelve a reír pero de repente se detiene y lo mira con seriedad.
-Estoy embarazada – contesta de manera monótona, Edward suelta el aire en un jadeo y da un paso atrás.
-Qué? – susurra asombrado – estás… - niega tratando de reacomodar sus ideas – estás hablando en serio? – pregunta sonriéndole, ella asiente.
-Me acabo de hacer cinco pruebas – él enarca una ceja asombrado – cuatro de ellas dieron positivo.
-y la quinta? – susurra asustado, ella se encoge de hombros.
-Solo estaba dañada.
-Voy a ser papá? – pregunta asombrado en un susurro. Ella asiente más tranquila – voy a ser papá! – Exclama asombrado y luego viene el pánico – oh, por Dios. Voy a ser papá – jadea y cae sentado al piso.
-Edward… estas bien? – Bella se agacha frente a él angustiada – amor, dime algo – pide mortificada.
-Nena, yo… - la mira angustiado y asustado – apenas estoy empezando con este nuevo trabajo, sabes que estoy a prueba, un bebé… o mierda. – Isabella sabe lo que le preocupa a su prometido, hace apenas un mes fue que por fin ella le convenció de llevar su currículo a Soursel para que ingresara a trabajar, él le había dicho que no quería entrar por ser su prometido, ni quería favores, Bella tuvo que recurrir a su padre para que hablara con Edward, agradeció que Charlie estuviera esos días en New York.
-Edward, hijo. Por qué no quieres ingresar a Soursel? – le había preguntado Charlie. Bella lo había invitado junto con su madre a quedarse pero prefirieron hospedarse en un hotel, aun así Charlie y René fueron a la casa de ellos para hablar con Edward como favor a Bella. René y ella se fueron a la cocina para dejarlos hablar tranquilos pero aun así podían oírles.
-No quiero que Bella piense que me aprovecho de su apellido, de su herencia y tampoco quiero ingresar ahí, tener un puesto y trabajar solo porque soy su prometido, quiero hacerlo porque soy bueno para ello.
-He visto tu trabajo, hijo. – Insiste Charlie – cuantas veces no hemos hablado sobre ello, sobre arquitectura, sobre tus ideas. Tienes una mente brillante y eres un diseñador nato.
-Lo dices solo por Bella – musita él contrariado. Charlie suspira.
-Eres tan obstinado como ella. – Gruñe sonriendo – te propongo esto. Lleva tu currículo a Soursel Contruction, voy a pedir que te tomen en cuenta como favor personal pero no tomaré las decisiones sobre si te quedas o no. Tengo un grupo selecto de ingenieros que sabrán elegir a los nuevos.
-A los nuevos? – pregunta él confundido.
-Cada cierto tiempo, se renueva la plantilla de pasantes. Las pasantías son pagas – dice antes de escucharlo replicar. - Algunos quedan, otros, por falta de experiencia o motivación se van, es un mes de pasantía antes de ascender. Tu mérito y capacidad te harán subir, estoy seguro.
-No lo sé, Charlie. – niega aun reticente. Su suegro le sonríe y palmea su hombro.
-Eres muy bueno, Edward. No te menosprecies. Hazlo, hijo. Bella y nosotros queremos lo mejor para ti. – Edward asiente con una pequeña sonrisa.
-gracias, Charlie.
.
-No quieres tener este bebé? – pregunta ella asustada y nerviosa. Edward alza la mirada con el cejo fruncido y toma sus manos enseguida.
-Claro que lo quiero! – Admite enseguida – por Dios. Un hijo nuestro es… una bendición! – Dice sonriendo con miedo – solo… estoy asustado. Si no paso el nivel de pasante… no sé qué haré.
-Lo lograrás, amor. Te has esforzado muchísimo. Te he visto diseñar, dibujar y dormir poco este mes, le has puesto mucho esfuerzo y dedicación, vas a lograrlo. Igual sabes que no tenemos problemas económicos, no le faltara nada a nuestro bebé. – Edward bufa.
-Dirás que tú no tienes problemas económicos, es tu dinero, Bella. No mío. – ella rueda los ojos cansada del mismo discurso.
-Sí, si… lo que digas. – Contesta ella rondando los ojos - Cuando nos casemos no habrá acuerdo prenupcial, todo lo mío será tuyo. Ya veremos si dices lo mismo.
-Quiero tener mi propio dinero, ganarme mis cosas, no obtener una esposa y media vida arreglada. – Gruñe él molestándose para luego señalarla con un dedo y mirarla con los ojos entrecerrados – y si va a haber acuerdo prenupcial – sentencia con seriedad. Siempre tenían la misma discusión, nunca llegaban a un acuerdo pero por lo menos se iban a la cama juntos al final de la pelea.
-hablaremos de eso después. Enfoquémonos en el bebé… si? Vamos a ser padres, debemos celebrarlo, no crees? – pregunta de manera seductora y él sonríe besando sus labios.
-Lo haremos, si – musita y se levanta del piso – pero primero iremos al médico a ver cómo está nuestro bebé. No me gusta cómo estás ahora. Vomitas mucho y te pones débil. Los quiero sanos, a ambos. – ella rueda los ojos y asiente, sabe que él no estará tranquilo hasta ver que estén bien.
-Vamos entonces, futuro papá.
-Te amo, nena.
-Y yo a ti, amor.
Edward conduce el auto de Bella, un SUV Luxuri negro con asientos de cuero, tan hermoso como costoso, antes de este Bella tenía un lindo mini cooper pero era una jodida tortura para Edward subirse a él, así que ella simplemente lo cambió, y no solo lo cambió si no que estuvo indagando cual era el auto favorito de él, Edward amaba las camionetas y el SUV Luxuri era uno de los últimos en el mercado, una jodida obra de arte que ella simplemente compró… para ambos.
Él le había reñido por el cambio, porque no tenía que hacerlo, no tenía que cambiar las cosas por él pero ella dijo que era mejor, un auto más para pareja, el mini era más para chica, entonces él no tuvo ningún argumento para rebatirle, solo sonrió y la besó porque al final ella solo quería hacerlo sentir cómodo y él estaba resistiéndose a ello.
Aún recuerda el día que le propuso matrimonio, había sido más que perfecto, se fueron caminando por toda la ciudad hasta el apartamento donde los esperaban Charlie y Rene Swan, él se disculpó por su actitud anterior cuando los vio pero ellos solo lo dejaron pasar, entendían sus motivos. Él estaba nervioso y emocionado, asustado y ansioso, no sabía cómo lidiar con todo ello. Bella besó su mejilla y le dijo que todo iría bien… él simplemente le creyó.
.
-Mamá, papá. Les presento oficialmente a Edward Cullen – ella sonríe como solo sabe hacerlo, como si todo en el mundo fuera perfecto. – Mi prometido – comenta con una sonrisita. – Edward, amor. Ella es René…
-Es un placer conocerla, señora Swan – dice Edward tendiéndole la mano, ella lo abraza y besa su mejilla.
-Eres tan lindo, me da gusto conocerte, cariño – musita feliz.
-y él, es Charlie – continua Bella y Edward siente que las manos le tiemblan y le sudan, suspira emocionado y le tiende la mano a Charlie.
-es un honor conocerlo, señor. De verdad… admiro mucho su trabajo y su compañía… su sucursal Soursel aquí es… increíble, yo… Dios! – Charlie ríe y le devuelve el saludo a la vez que lo abraza y palmea su espalda.
-Tranquilo, muchacho. Tenemos tiempo de hablar. También es un placer conocerte – Edward asiente y sonríe nervioso. – que dicen si vamos a comer algo? – Pregunta Charlie sonriente – debemos celebrar este compromiso, no creen?
-Buena idea – concuerda René.
-Estoy… decente para ello? – pregunta viendo a su suegro vestido de traje y el vestido blanco ejecutivo de su suegra, era claro que él no encajaba.
-Estas bien, cariño – le sonríe René – en realidad nosotros vamos demasiado elegantes. – ríe y Edward se relaja un poco más, de verdad que sus suegros eran increíbles, no parecían que fueran millonarios.
Terminaron yendo a un bonito restaurante italiano, nada elegante ni costoso, en realidad la gente veía raro a sus suegros por su ropa, por primera vez se sintió que encajaba con ellos, que podía ser parte de ellos, de su familia.
Llegaron al hospital veinte minutos más tarde y entraron al piso de ginecología, Edward estaba buscando a una doctora, no doctor, que pudiera atender a su mujer lo más rápido posible. Quince minutos más tarde entraron a la consulta de la doctora Tia Donnell que feliz les confirmó el embarazo y tenía alrededor de doce semanas de embarazo, Ambos se sorprendieron, fue para las primeras veces que hicieron el amor, no se habían cuidado entonces, ni siquiera ahora, el amor y el deseo era tan potente que lo habían olvidado por completo.
Edward le expuso a la doctora todo el asunto de ella vomitando constantemente, pálida y débil todo el día y los extremos cambios de humor que se gastaba, Isabella lo miraba molesta mientras él hablaba, al final la doctora sonrió porque Edward estaba siendo un hombre atento y protector, era raro ver padres primerizos, o padres en general preocuparse tanto por sus esposas e hijos.
-En realidad es muy normal que tenga náuseas y esté mareada. No está reteniendo los alimentos y ahora debe comer por dos, aparte de que no está tomando vitaminas – la doctora toma un recetario y comienza a escribir. – voy a prescribirle las vitaminas que debe tomar para poner fuerte y sano al bebé y a ella.
-Y sobre los vómitos? – pregunta él preocupado.
-Con un par de caramelos o galletas de jengibre puede calmarlos. Que los coma en la mañana, eso debe apaciguarlo un poco hasta que desaparezcan por completo.
-Gracias, Doctora – contesta Edward tomando el récipe ayudando a Bella a ponerse de pie.
-Hasta pronto. –Ambos salen de la consulta y se detienen en la acera, Edward la sujeta por la cintura y besa sus labios con amor.
-Sabes que has puesto mi mundo de cabeza, verdad? – musita sonriéndole. Ella asiente imitando su sonrisa. – tengo todo lo que amo justo aquí… en mis brazos – susurra mirándola con adoración para luego acariciar su pancita aun plana – amo a este bebé y te amo a ti.
-Y nosotros te amamos mucho más – contesta ella rodeándole el cuello con sus manos.
-Para siempre? – pregunta apretándola a su pecho.
-Para siempre.
FIIIIIIIIIIIIIIIN.
..0..
A poco? les gustó?
no lo esperaban, cierto?
pero si, ya terminó.
no desesperen... les tengo unos capis extras aqui.
besooos
