El Poder del fuego y el Poder de la Naturaleza
En cuanto Minato, Senkō y Akari vieron a Kakashi alejarse de la zona de enfrentamientos, supieron que el encuentro estaría a punto de comenzar en cualquier momento. Por lo que Akari se apresuró en hacerle algunas recomendaciones al más imprudente de sus compañeros de equipo. Se acercó al oído de este y comenzó a susurrarle:
-Escuha Senkō.
-¿Qué… qué… que estás haciendo Akari-Chan?—Dijo Senkō sonrojándose. Tenía el rostro de su compañera muy cerca de él.
-No te apresures en usar el Kushin Kage Bunshin, no desperdicies tu chakra, estos tipos no son Shinobis de los que te puedas deshacer con un solo ataque, necesitaremos de tu Kitsugan. Así que es mejor que ahorres chakra.
-Sí, entiendo.—Dijo el peliazul sin estar muy seguro de haber entendido. Continuaba sonrojado y algo absorto en el rostro de su compañera.
-Buena suerte equipo.—Agregó el pelinegro.
-Buena suerte.—Respondió Akari mientras se alejaba del rostro del peliazul y regresaba su atención a Shizen-Ni.
El hijo de Naruto se sintió dueño de sus 5 sentidos nuevamente y dándose un par de cachetadas en las mejillas con ambas palmas sonrió entusiasmado.
-Veamos que tan…
Súbitamente un Kunai pasó rosando la mejilla del peliazul. Este dirigió su mano al área de contacto y pudo ver como las yemas de sus dedos habían recogido algunas gotas de sangre. Volteó a ver a Minato y a Akari que lucían igual de confundidos que él.
El equipo se preguntaba de dónde pudo haber venido ese Kunai, hasta que Akari notó al ras del suelo una mancha negra. Al mirarle con mas detalle, notó que la mancha negra en realidad tenía unos ojos amarillos. Y cuando estos se percataron de que Akari les había visto, la mancha negra abrió su boca y escupió un Kunai que se dirigía directamente hacia ella. Rápidamente la hija de Kakashi sacó un Kunai propio y desvió aquel que le fue arrojado.
-En el suelo, serpientes en el suelo.—Gritó.
Minato movía su cabeza de un lado al otro, buscando esas serpientes de las que hablaba Akari. Entonces identificó la cabeza de una, pero poco a poco comenzó a sumergirse bajo el césped hasta que desapareció. Y de pronto, algo brinco hacia él de forma agresiva. Alcanzó a hacerse a un lado y cuando lo pasó de largo le arrojó una Shuriken. La serpiente negra se difumino como humo.
-Bajo tierra, están saliendo del suelo.—Gritó mientras daba un brinco hacia atrás.
Senkō activó su Kitsugan, le siguió Minato activando el Sharingan mientras Akari se ponía en resguardo detrás de ambos. Tanto el pelinegro como el peliazul pensaron que verían una gran cantidad de chakra por debajo de sus pies, pero no había nada. Rápidamente Minato alzó la mirada y desvió un Kunai que le había sido arrojado.
-Qué rápido, apenas y lo pudo notar mi Sharingan.—Pensó.—¡Detrás de mi Senkō, Akari, ha sido una distracción!—Gritó.
Sus compañeros obedecieron. Una vez detrás de Minato, el peliazul veía a la distancia una gran cantidad de chakra que giraba rápidamente formando una especie de vórtice. Por otro lado, Akari quien no poseía un Dōjutsu, solo veía un tornado de serpientes negras girando a gran velocidad.
-¿Qué alcanzas a ver Senkō?—Preguntó Minato, quien estaba concentrado en desviar los Kunai que les arrojaban desde el vórtice de serpientes.
-Rikuto y el tipo Senju, están en el interior del vórtice.
El pelinegro continuaba desviando Kunai, pero se le veía estresado. Su mano vibraba cuando el metal chocaba con el metal. La velocidad que llevaban los proyectiles era impresionante. Incluso tan rápido como un Kunai arrojado con Raiton.
En la multitud, Sharin observaba con igual impresión la velocidad a la que eran lanzados aquellos kunai. Activó su Kuroi Kitsugan para observar con más detalle la naturaleza del ataque.
Un concentrado Rikuto se encontraba con una rodilla y una mano en el suelo y sus ojos cerrados en señal de concentración.
-¿Cómo lucen las cosas allá fuera para el equipo 13?—Pregunta Yoshirama, de pie detrás de Rikuto y con los brazos cruzados. Su cabello se agitaba ligeramente por las corrientes de aire que se filtraban al interior del vórtice.
-Formaron una fila con el Uchiha por delante. Es el que mejor reflejos tiene gracias a su Sharingan. Inteligente, de esta manera reducen el desgaste del resto del equipo. Pero los kunai no solo vendrán de una sola dirección.—Dijo Rikuto con una sonrisa. Alrededor de la fila que había formado el equipo 13, cabezas de serpientes negras comenzaban a salir discretamente.
-Espera Rikuto, recuerda que esto no es un combate. Queremos presionarlos solo lo suficiente para que elaboren nuevas contramedidas y mejoren su trabajo en equipo.
-Tchu, qué aburrido.—Reclamó Rikuto. Sus serpientes negras que ya había formado un perímetro alrededor del equipo 13 regresaron bajo tierra. Los Genin ni siquiera se habían percatado.—Entonces, veamos que hacen si aumento el ritmo de mi Sen'eijashu Sen Kunai!(Manos ocultas de serpientes de sombra mil Kunais).
-Maldición.—Gritó Minato antes de desviar una ráfaga de tres Kunai.
-Ha aumentado el ritmo. Es cuestión de tiempo antes de que el Sharingan de Minato no pueda seguir el ritmo.—Hizo la observación la peliplata.
-Pero es el Sharingan de tres aspas.—Agregó el hijo del Nanadaime Hokage.
-Eso no importa Senkō, Rikuto puede disparar miles de Kunai, uno tras otro como si de una máquina se tratase. Y nosotros estamos fijos en el sitio. Somos un objetivo fácil.
Entre la multitud, Sharin pensaba lo mismo:
-Tienen que salir de ahí. Al principio fue una buena idea, pero ahora es cuestión de tiempo.
-¿Qué te ha parecido hasta ahora la actuación de tus compañeros Sharin?—Dijo una voz masculina que le resultaba familiar a la rubia.
-Kakashi-Sensei.—Respondió Sharin dirigiéndole la mirada.
-Oh, incluso has activado tu Kitsugan.
-Oh, cierto.—Sharin cerró sus ojos por un momento. Al abrirlos de nuevo, las venas y nervios alrededor de sus ojos habían desaparecido, al igual que el iris negro de zorro.—Una disculpa, no es una mirada muy amigable.
-No te preocupes Sharin, recuerda que fui el sensei de tu padre. Varias veces tuve que lidiar con sus episodios de Jinchūriki. Y su mirada de zorro era la menor de mis preocupaciones.
La rubia rio discretamente. Después respondió:
-Rikuto se ha vuelto muy fuerte. Recuerdo cuando se esforzaba por sacar una sola serpiente de sombras. Ahora puede arremolinar miles de ellas.
-Minato ha hecho un excelente trabajo protegiendo al resto del equipo de Rikuto. Parece que su Sharingan ya tiene las tres aspas. A la edad de 13 años esto es algo remarcable, pero también es un instrumento difícil de dominar.—Comentó Kakashi.
La rubia por su parte no había caído en cuenta de eso.
-Entonces deben salir de aquel aprieto cuanto antes.
De regreso, el hermano de Sharin intentó romper la formación
-¿Qué hacemos, no podemos salir de la fila, los Kunai son muy rápi… ¡auch!, ¡oye!
-No te muevas entonces, apenas y puedo desviarlos para que no se impacten con nosotros.—Exclamó Minato.
-Es un hecho que no podemos movernos ni un centímetro de la fila sin resultar heridos, necesitamos alguna especie de barrera que nos ayude a salir de esta ráfaga de Kunai.—Agregó la peliplata.
-Ninguno de nosotros es usuario de Doton, no creo la barrera sea una opción.—Dijo Minato.
Akari lucía pensativa, hasta que pareció habérsele ocurrido algo.
-En ese caso, nuestra única opción por el momento es disminuir la velocidad de esos Kunai.
-Buena idea Akari. Senkō es tu momento de brillar.—Dijo Minato sin despegar la vista del frente, desviando una serie de ráfagas que se volvían más y más difíciles de desviar.
-Entiendo, pero ¿qué haremos una vez que hayamos disminuido la velocidad de los kunai?
-No lo sé, ¿tienes una mejor idea?—Reviró el hijo de Sasuke.
-Senkō tiene razón.—Observó la hija de Kakashi.
-¿La tengo?
-La causa de todo esto es el vórtice de Rikuto. Lo ha creado en parte para atacarnos sin tener que lidiar con tu Kitsugan o el Sharingan de Minato. No solo hay que tomar la defensiva aquí, hay que atacar también.—La peliplata se tomó de nuevo una pequeña pausa y entonces sugirió un nuevo plan de acción.—Lo tengo, primero haremos lo que dijimos en un principio, disminuir la velocidad de esos Kunai. Senkō, eres el único con afinidad viento, tendrás que usar esa técnica de la que me hablaste la otra vez.
-¿La que me enseñó Temari-San?
-Sí, es perfecta para lo que quiero lograr aquí.
-Sea lo que sea dense prisa, a este ritmo no nos dará tiempo de nada.—Exclamó el pelinegro, su Kunai incluso ya lucía estrellado por los impactos desviados.
-Bien, Minato te dirá en qué momento lanzar tu ataque Senkō. En cuanto lo haga, colócate detrás de él Minato. Yo me encargo del resto.
-Tendrás que usar el Kushin, Senkō, o no te dará tiempo.
-Lo sé.—Respondió el peliazul.
Justo después de bloquear una ráfaga de Kunai, el pelinegro dio la orden:
-¡Ahora!
-¡Fūton Uzufu no Jutsu!(Elemento Viento: Jutsu Vórtice de viento)—Un remolino que salía de la boca de Senkō comenzó a tomar forma, cerca de su origen era muy fino, pero conforme se alejaba de la boca de Senkō se hacía más y más ancho.
Minato por su lado, había seguido las instrucciones de la peliplata, colocándose detrás del peliazul. Al mismo tiempo, ella había dado un salto hacia arriba. Mientras continuaba elevándose realizaba una serie de sellos.
En el interior del vórtice:
-Prepárate Yoshirama, a estos chicos se les ha ocurrido algo interesante.
Los kunai que el vórtice de serpientes continuaba arrojando se arremolinaban con la corriente de aire que había creado Senkō. Pero, aunque el viento golpeaba con fuerza al remolino de serpientes, la velocidad que había alcanzado este mantenía su integridad. Hasta que una peliplata que ya venía descendiendo después de aquel salto que había dado, hizo su movida.
-¡Katon: Ryūka no Jutsu!(Elemento Fuego Jutsu Dragón de Fuego)—De pronto una gran llamarada de fuego que salía de la boca de Akari se fusionó con el remolino de Senkō.
El remolino de fuego se impactó con el vórtice de serpientes de Rikuto, generando una gran explosión que levantó una nube de tierra y humo.
Sharin lucía una sonrisa en el rostro después de la rápida contraofensiva que había tramado el equipo de su hermano.
-Increíble, una técnica sincronizada de fuego y viento. No hay forma de que el vórtice de Rikuto hubiera podido resistir eso—Pensó la rubia, después se dirigió a Kakashi.—Parece que Akari orquestó todo. Ella también se ha vuelto una kunoichi muy fuerte.
-Y se ha esforzado mucho para lograrlo. Después de todo, en su equipo hay dos usuarios de Dōjutsu. No piensa rezagarse en lo absoluto.
Cuando Akari aterrizó, Senkō corrió hacia ella para felicitarle.
-Akari-chan, eso estuvo increíble.
-No estuvo mal.—Agregó el pelinegro.
-¿Celoso porque a ti no se te ocurrió?—Respondió el peliazul con una sonrisa burlona.
-Cállate, estaba ocupado asegurándome que un kunai no te dejará una marca en la otra mejilla.
-¿Ah sí?
-Gracias por la adulaciones chicos, pero esto no ha terminado.—Interrumpió la hija de Kakashi.
-Nada mal equipo 13.—Dijo la voz de Rikuto que provenía de la nube de polvo y humo que apenas comenzaba a disiparse.
Senkō utilizó la vista penetrante del Kitsugan para poder ver con más detenimiento.
-¿Dónde est… wow, qué es eso?
-¿Qué es qué Senkō?—Preguntó Akari.
Minato frunció el ceño cuando se comenzaba a ver algo a través del humo y el polvo.
No había señas de Yoshirama o Rikuto a simple vista. En cambio, se podía ver un humanoide de madera de gran tamaño con ambos brazos cubiertos de hollín. Lo que indicaba que él había recibido el impacto de la técnica sincronizada de Senkō y Akari.
Entre la multitud, Sharin tenía una expresión de sorpresa
-¿Es eso…?
-Sí. El Mokuton de Yoshirama.—Le respondió Kakashi.
