La Verdad

-¿Por qué Naruto?, ¿Por qué sigue con esto?—Hinata. Naruto abrazó a Hinata y comenzó a acariciar su largo pelo azulado para tranquilizarla.

-Aun no sabemos con detalle lo que tienen en mente, pero si tiene nuevos aliados y ya han atacado una aldea, significa que sus planes siguen en pie.—Naruto.

-Gaara-Kun, ¿esta bien?—Hinata.

-Si, solo lo derrotaron, y lo dejaron inconsciente en el momento.—Naruto.

-Incluso a Gaara-Kun. ¿Cómo es posible que se hayan hecho tan fuertes?—Hinata.

-No lo se, pero Gaara dejo en claro que a pesar de nuestra fuerza actual, no podemos subestimarlos.—Naruto.

-Entiendo. Pero ¿como manejaremos esto?.—Hinata.

-Por el momento hemos reforzado la seguridad en la Aldea, incluso las entradas y salidas secretas están siendo custodiadas por escuadrones ANBU, además cada uno cuenta con Shinobis Sensores, si pasa algo, toda la seguridad de la Aldea lo sabrá inmediatamente.—Naruto.

-Es un alivio, pero no me refería a eso. Tengo miedo Naruto. Desde que Nanami-San nos conto sobre los planes de Kazuto y aun no tenia siquiera el poder para desafiar a la Alianza Shinobi, tenia miedo. Y ahora que a formado una organización con la que comparte sus objetivos, y a desafiado el poder de Sunagakure con éxito, no puedo quitarme este miedo de encima.—Hinata.

-No tienes porque tener miedo Hinata, yo no dejare que Kazuto llegue a nuestros hijos.—Naruto.

-No solo tengo miedo a que le haga daño a nuestros hijos, tengo miedo a las peleas que se llevaran a cabo a partir de ahora. Kai y Hagane… tuvieron la vida de Gaara en sus manos. ¿Sabes lo que hubiera significado la muerte de Gaara para Temari-San, Kankuro-San, Matsuri-San, su hijo, Sunagakure?—Hinata. Naruto se quedo en silencio por un momento, ya que no supo que responder.—Durante la 4 Guerra perdimos a Neji-Nissan, y en ese tiempo estaba preparada para la muerte, todos lo estábamos. Pero aunque fuera así, soportar el dolor era casi imposible. La guerra, es horrible, incluso para un Shinobi. Pero al final la guerra, es un conjunto de innumerables batallas, donde hay muerte por doquier. Y aunque esto no sea una guerra, las batallas son inevitables. Las batallas por la vida de los demás, son las peores, y yo… yo no quiero que eso vuelva a suceder.—Hinata comenzó a llorar cada vez mas, Naruto la abrazo con mas fuerza y levanto su rostro para verla a los ojos.

-Entiendo lo que estas diciéndome. Eres una mujer de buen corazón, la más generosa que he conocido, no hay persona por la que no te preocupes. Más de 10 años en paz no es suficiente para soportar el dolor de las peleas que se aproximan, y ni siquiera yo te puedo asegurar que nadie resultara herido. Pero veo tus ojos ahora, los ojos que ven todo lo que pasa a su alrededor, y se que pueden vislumbrar algo mas que solo muerte y dolor. Todos van a pelear por la amistad, confianza y agradecimiento, que compartimos entre nosotros, y se que Kazuto de alguna manera no quiero mas muertes.—Naruto.

-Naruto.—Hinata.

-Por eso, no solo luchare para proteger a nuestros hijos y a todo el mundo Shinobi. Encontrare la manera de convencer a Kazuto de que hay un camino que podemos compartir y que nos llevara al lugar que todos queremos. En verdad, puedas estar segura de ello.—Naruto beso a Hinata, fue un beso profundo y relajante para ambos. Cuando se separaron, Hinata tenía una expresión de serenidad, e incluso una insinuación de sonrisa.

-Gracias Naruto. Gracias por ser así conmigo.—Hinata.

-¿Pero de que hablas Hinata?, tu eres la mujer que amo. Cada vez que te veo preocupada, no puedo evitar este impulso por abrazarte y acabar con todas tus penas. Yo siempre protejo todo lo que amo, siempre.—Naruto.

-Ahora lo que sigue, es decirle la verdad a Sharin y Senkō.—Hinata.

-Si, lo se.—Naruto.

-En ese caso terminare de preparar la comida. No es bueno hablar con Senkō mientras tiene el estómago vacío.—Hinata se limpio las ultimas lagrimas que tenia, y se dirigió caminando a la cocina.

-Gracias Hinata, por siempre creer en mi.—Pensó el rubio antes de sentarse en la sala y terminar de leer algunos documentos.

Después de algunos minutos, Sharin y Senkō entraron a su casa, saludaron a los guardias y algunos miembros de la servidumbre que todavía se encontraban ahí.

-Ahh, por fin en casa, y que bien huele.—Senkō.

-Ya llegamos mama, tuve que amarrar prácticamente a Senkō para que no se detuviera a comer en otro lugar…-Sharin venia con Senkō de la mano, pero se detuvo por un momento al ver a su padre y madre juntos sentados en la mesa.

-¿Qué pasa?—Senkō. Cuando el peliazul también entro al comedor se sintió un poco raro al ver a sus padres que parecían esperarlos.

-Papa, ¿no sabia que tu también estabas aquí?—Sharin.

-Tuve algo de tiempo para venir a comer con ustedes. Los estábamos esperando.—Naruto.

-Jaja, pues que bien que aun no te has acabado la comida padre. ¡itadakimasu!—Rápidamente Senkō se sentó a comer, seguido de su hermana.

-Senkō tiene razón, mi padre no ha comido prácticamente nada. No recuerdo un momento en el que pudiera esperarnos. Incluso mama lo regañaba por eso.—Pensó Sharin antes de sentarse.

-Escuche que hoy llevaron a cabo el entrenamiento de Genin contra Jōnin. No pensé que lo fueran a hacer tan pronto.—Naruto.

-Yomm, tampoco, pero Akarim-Chan pareciam estarm preparada. Asim que me dijo que yo también lo estuvieram.—Comento Senkō mientras tenia la boca llena y seguía comiendo.

-No hables mientras comes Senkō, te vas a ahogar.—Hinata.

-Lo siento mama, pero es que tengo mucha hambre.—Senkō. Sharin no dejaba de ver la expresión de su padre y su madre, ambos se veían preocupados, esperando el momento indicado para hablar.

-Padre, ¿Qué es lo que pasa?—Sharin. Naruto pareció sorprenderse por un momento, después sonrió entre dientes y comenzó a hablar.

-Justo como dijo Sasuke, eres muy buena para darte cuenta de lo que pasa a tu alrededor.—Naruto.

-¿Sasuke-Sama?, ¿de que estas hablando papa?—Sharin. Senkō no se había dado cuenta ya que estaba comiendo, Pero cuando se detuvo a ver a Naruto y Hinata, percibió que había algo más que raro.

-Íbamos a esperar hasta que acabaran de comer pero… supongo que necesitan saberlo ahora.—Naruto. Hinata tomo la mano de Naruto y se acerco mas a el.

-¿Qué pasa?—Senkō.

-¿Recuerdan a Kazuto?—Naruto.

-¿Kazuto?, mmm, no, yo no recuerdo.—Senkō.

-Kazuto de Takigakure, el Jinchūriki del Nanabi.—Sharin. De pronto, Senkō recordó por completo quien era. Se trataba de aquel Ninja que daba miedo, que los vio por unos minutos, que parecía examinarlos con detenimiento. Y que se despidió con un hasta luego.

-Ahora… ahora lo recuerdo.—Respondió Senkō un poco pasmado.

-¿Qué pasa con el?—Sharin.

-Después de que Kazuto nos brindo la información que nos ayudaría a detener la guerra. Nos llegaron noticias de que se había declarado nuestro enemigo, y que tenía planes propios para asegurar la paz en el mundo Shinobi. Poco tiempo después también descubrimos que había conseguido un aliado muy fuerte llamado Hōzuki Kai quien además tenia en su posesión al Rokubi de Kirigakure.—Naruto.

-No puede ser. Suigetsu-Sensei jamás me dijo nada.—Sharin.

-Después de todo eso, no volvimos a escuchar de Kazuto o su aliado Kai durante 8 años, hasta hace poco. Sunagakure nos informo que Hōzuki Kai junto con un nuevo aliado llamado Hagane, se infiltraron en la Aldea y lograron derrotar a Gaara y Kankuro. Llevándose consigo armamento de la misma aldea.—Naruto.

-¿Kazekage-Gaara?, eso es imposible, ¿esta bien?—Sharin.

-Si, Gaara está bien, al igual que Kankuro no se preocupen. Lo que les he dicho, es solo los detalles que ustedes deben de saber, lo que realmente les quiero decir es algo mas relacionado con ustedes.—Naruto.

-No entiendo padre. ¿Porque con nosotros?—Sharin.

-A pesar de que aun no sabemos que es exactamente lo que pretende Kazuto, tenemos conocimiento de unos de sus objetivos. Kazuto, quiere el Kitsugan….—Naruto. Después de que Naruto les dijo la verdad, Sharin y Senkō se quedaron en silencio por un momento, a pesar de la expresión de angustia que tenían.

-Así que por eso me tenían resguardada por los escuadrones ANBU en todas las Aldeas.—Sharin.

-Si.—Naruto.

-Eso quiere decir que…. todo comenzó desde que Kazuto se nos quedo viendo aquella vez en Uzushiogakure.—Sharin.

-Tal vez antes, desde que escucho hablar del Kitsugan.—Naruto.

-En ese caso ¿por que no nos dijeron?—Sharin. Dijo Sharin un poco mas afectada.

-No queríamos asustarlos. Que desde tan pequeños tuvieran una preocupación así.—Hinata. Sharin vio lo afectada que también estaba su madre, por lo que se mantuvo en silencio.

-Si protegían a mi hermana, ¿eso quiere decir que todas las Aldeas lo saben?—Senkō.

-Solo los altos mandos y miembros de confianza de todas las Aldeas.—Naruto.

-¿Entonces el Kazekage fue atacado por nuestra culpa?—Senkō. Naruto, Hinata e incluso Sharin se quedaron en silencio por un momento.

-El Kazekage, al igual que los demás Kage, tiene como un compromiso proteger a su Aldea, y al mundo Shinobi. Y cada uno de nosotros peleara por ver que esta paz no sea perturbada, no tienen que sentirse culpables por nada.—Naruto.

-Si su objetivo es el Kitsugan, quiere decir que la Alianza Shinobi se encargara de protegernos, ¿no es así?—Sharin.

-Todos nosotros los protegeremos con nuestras vidas.—Naruto. Hinata, Naruto e incluso Sharin no se habían dado cuenta de lo pensativo y asustado que lucia Senkō. Por la mente del pequeño peliazul, no paraba de verse aquel encuentro que tuvo en Uzushiogakure, la primera vez que vio a Kazuto, y el miedo que había sentido en ese momento. FLASHBACK:

-Ese tipo da miedo.—Senkō.

-¿Vieron lo que tenia en su mano?—Sharin.

-Si, era una pequeña máscara, por lo que dijo, al parecer ve con ella.—Minato.

-No creo que tengan que tenerle miedo, es nuestro aliado ahora.—Hinata.

-Yo no le tuve miedo.—Minato.

-Jajaja, por favor Minato, yo te vi, estabas igual de asustado que yo.—Senkō.

-¡Ya cállate Senkō!, no tenia miedo, simplemente no entendía lo que estaba haciendo.

-Si claro, como no—Senkō.

-Olvídalo Minato-Kun, si hubiera alguien al que le tuviéramos miedo, sería a el. He escuchado la palabra Jinchūriki antes, en la Academia dicen que son Shinobis capaces de resguardar y controlar a grandes seres de chakra. Nuestro padre Senkō, es uno de ellos.—Sharin.

-Mi papa es genial.—Senkō.

-Lo es, y eso quiere decir que aquel Shinobi tiene un poder similar al de nuestro padre. Debe ser muy poderoso.—Sharin.

FIN DEL FLASHBACK

-¿Alguien igual de poderoso que mi padre?—Senkō.-¿Tengo miedo?, papa, mama y todos nos protegerán con sus vidas, y lo único que tengo es miedo.—Pensaba el peliazul, y se lo repetía una y otra vez.—No quiero que papa, mama, Akari-Chan, Minato, Konohamaru-Sensei, mueran.

-No me gusta como suena eso padre. Si Kazuto quiere el Kitsugan, le demostrare de lo que es capaz.—Sharin.

-No Sharin, tu no pelearas, no puedes arriesgarte de esa manera, nosotros no podemos arriesgarte de esa manera.—Naruto.

-¿Pero como puedes decir eso?, yo no pienso quedarme aquí sin hacer nada mientras veo como salen heridos por protegerme. ¡Maldicion, derrotaron a Gaara-Sama!, no puedo pensar en lo que harán con los demás.—Sharin. Senkō no podía dejar de escuchar de lo que Kazuto era capaz, y llego un momento en el que solo quería correr.

-Gaara los subestimo, pero eso no volverá a pasar, nosotros lo detendremos.—Naruto.

-No estábamos hablando solo de Kazuto ¿o si?, es decir, el que lo derroto ni siquiera fue su lider Kazuto, si no sus subordinados, yo quiero pelear.—Sharin. De pronto Senkō se levanto, agradeció por la comida, y se fue corriendo.

-¡Espera Senkō!—Hinata.

-¡Senkō!—Naruto se levanto rápidamente, pero Sharin lo detuvo.

-No te preocupes papa yo iré a buscarlo… pero por favor, no nos dejes fuera de esto.—Respondió Sharin viendo a los ojos a Naruto. Después de eso Sharin salió corriendo, pero el rubio se quedo parado por un momento, con una expresión de nostalgia y muchos sentimientos encontrados.

-Te sorprendió su mirada, ¿no es así Naruto-Kun? Recuerdo que solo la he visto en una persona antes…-Hinata se levanto y se paro enfrente de Naruto.—La he visto en ti.—Hinata.

-Hinata.—Naruto.

-Recuerdo que durante la guerra, lo único que estaba en mi mente era protegerte, dar mi vida si fuera necesario. Solo para que tú no te vieras involucrado, y salieras herido. La guerra que yo luche, fue por tí Naruto. Pero olvide por completo lo que tú también sentías, tus deseos de proteger a los demás, a todos nosotros. A pesar de que el enemigo te quería a ti, tu no dudaste ni un solo segundo para luchar contra el. Desafiaste al Raikage, y mantuviste esa mirada desafiante y llena de voluntad para poder pelear, y lo lograste. Lo último que quiero es que mis hijos peleen contra Kazuto pero…. me temo que de nuevo, ya no se trata de lo que nosotros queramos. Es cierto que es algo estúpido e impredecible, pero ¿no son ese tipo de personas las indicadas para esto?—Hinata. Naruto también derramo algunas lagrimas recordando todo.

-Jeje, en verdad es cierto que cuando te vuelves un adulto responsable, te vuelves aburrido. Había olvidado esa mirada por completo, pero ahora se que Kazuto se meterá en graves problemas si se atreve a pelear con mis hijos o conmigo, ¡puede estar seguro de ello!—Naruto abrazo a Hinata, mientras ambos tenían en su rostro una sonrisa.

Al principio parecía que Senkō corría sin rumbo, trepando arboles, y techos de algunas casas y edificios, hasta que se detuvo enfrente del hospital de Konoha. Se limpio algunas lágrimas que tenia, y entro.

-Disculpe,¿ sabe donde se encuentra la habitación de Hatake Akari?—Senkō.

-Veamos…. Hatake Akari, esta en la habitación E07, ¿eres algún familiar?—Enfermera.

-Soy su compañero de equipo, y desde que la ingresaron aquí he querido venir a visitarla.—Senkō.

-Ya veo, bueno en realidad solo ha recibido una visita de su madre, pero al parecer no se encuentra nadie con ella en este momento. Me parece muy lindo que vengas a visitar a tu novia.—Enfermera.

-Jeje, eh…. gracias.—Respondió Senkō sonrojado.

-Puedes pasar, solo cruza este pasillo hasta llegar a las escaleras.—Enfermera.

-Gracias.—Senkō.

Senkō entro al cuarto, y vio a la peli plata recostada con una manta que cubría su rostro. Al parecer no llevaba la máscara.

-Akari-Chan no tiene la máscara…. al menos me gustaría ver su rostro antes de irme.—Pensó el peliazul, que lentamente se fue acercando al rostro de Akari, y tomaba la manta para descubrirlo.—Lo siento Akari-Chan….—

-Oh, buenas noches Senkō-Kun.—Comento una voz a espaldas del peliazul.

-Ka… Ka… Kakashi-Sensei.—Senkō.

-Veo que viniste a ver a Akari. Aunque no creo que sea bueno que te le acerques tanto. Si se despierta y te ve tan cerca te matara.—Respondió Kakashi-Sensei con su libro en la mano y una sonrisa de ojos cerrados. Rápidamente Senkō se alejo, mientras estaba sonrojado y nervioso.

-No… no sabía que usted estaba aquí. Me… me dijeron que no había nadie en el cuarto, que solo Ayame-San, la había venido a visitar.—Senkō.

-Es cierto que mi amada Ayame vino a visitarla. Pero yo fui quien trajo a Akari a este hospital desde el principio, supongo que no cuento como visita.—Respondió Kakashi con una sonrisa.

-Oh mas bien, no deja que nadie lo vea.—Pensó el peliazul.

-¿Qué pasa?—Kakashi.

-No nada, jeje nada en verdad. Y, …. ¿se encuentra bien?—Senkō.

-Si no te preocupes, ella se esta recuperando muy bien. Estará perfectamente curada para los exámenes Chūnin.—Kakashi.

-Que bueno, me alegro mucho por ella.—Respondió Senkō mientras miraba al suelo.

-Akari, es una persona muy especial para ti ¿no es así?—Kakashi. Senkō rápidamente alzo su cabeza con una expresión de sorpresa.

-Si, ella…. lo es.—Senkō.

-Eso es bueno Senkō-Kun. Cuando existe gente especial en tu vida, te sientes responsable por ella, y la confianza que se forma te da fuerzas para protegerla. Siempre existirán no solo rivales, si no situaciones que requerirán una gran fuerza de voluntad para enfrentarlas, una vez que te des cuenta de ello. El miedo que sientes se convierte en lo que necesitas para ganar.—Kakashi. Senkō estaba sorprendido y lleno de preguntas.

-¿Kakashi-Sensei acaso usted?, ya sabia acerca de Kazuto. ¿A eso se refería cuando nos hiso pelear con Yoshiro y Rikuto?—Senkō.

-Soy el consejero de tu padre ¿recuerdas? Claro que no estaba completamente seguro de que llegaría a este punto, pero…. no importa como hubiera sido, ustedes son la nueva generación y tienen que volverse fuertes para asegurarse de proteger a los demás, una vez que nosotros no podamos.—Kakashi.

-Entonces yo no sirvo para esto. No se si pueda proteger a Akari-Chan, o a mi mismo. A diferencia de mi hermana, lo que primero pensé fue en correr en vez de pelear.—Senkō.

-Tú y Sharin son muy parecidos a tu padre. Con la diferencia de que tu aun tienes 13 años, y ella 15. Sharin viajo por todo el mundo y tuvo un gran entrenamiento distinto al tuyo, ella ha madurado y es muy Natural que esta segura de sus habilidades y de querer pelear. Tú aun eres un niño, pero Naruto también lo fue, y llego un momento en el que el miedo llego a paralizarlo, a hacerlo dudar y querer huir, pero el deseo de proteger a sus compañeros lo hiso vencer ese miedo. Yo se que eres igual a tu padre en ese aspecto. El miedo te encontrara justo como lo esta haciendo ahora, pero créeme, encontraras la manera de vencerlo, y no estarás solo. Tu familia, amigos y compañeros te ayudaran a superarlo.—Kakashi.

-Ya lo creo hermanito.—Comento Sharin, quien había entrado por la ventana.

-Hermana.—Senkō.

-Jamás pierdas tu confianza Senkō. Tienes miedo por que aun no estas listo, pero algún día lo estarás. Por que jamás dejas de esforzarte.—Sharin.

-Gracias, hermana mayor.—Senkō.

-Jaja, que bien, es la primera vez que me llamas hermana mayor. Creo que significa que lo hice bien, ¿no cree Kakashi-Sensei?—Sharin.

-Estoy de acuerdo.—Kakashi.

-Presumida, parece que solo lo hiso para impresionar. Ademas, como me encontró, y como se atreve a entrar al cuarto de Akari-Chan por la ventana.—Pensó Senkō mientras cruzaba los brazos y miraba con recelo a su hermana. Hasta que un sonido proveniente del estomago de Senkō cambio la situación.

-Ya es tarde Senkō, y aun hay comida en la casa. Además papa y mama están preocupados, deberíamos regresar.—Sharin.

-Esta bien, esta bien.—Senkō.

-Hasta luego Kakashi-Sensei.—Sharin y Senkō.

-Buenas noches chicos.—Kakashi.

En el claro anochecer que cubría al mundo Shinobi, 2 Kunoichis con el pelo recogido y unos sombreros que no dejaban ni ver el color de estos, entraron a un paisaje negro, que abrió sus entrañas para dejarlas pasar. Se trataba del bosque negro de Kazuto.

-Sumiko, Azumi, se demoraron mucho.—Hablo un pelirrojo con una voz muy serena y tranquila.

-A diferencia tuya Nii-San, no podemos movernos tan rápido y llegar a cualquier lugar cuando queramos…. Además.—Sumiko fue interrumpida por su hermano.

-Lo se. Pero ahora nos están esperando, es mejor que pasemos.—

-Que mal, que mal, miren que llegar aun mas tarde que estas 2. Me decepcionó a mi misma.—Comento una joven con una mascara de gas y que por la iluminacion de la cueva, parecia tener un cabello rubio claro. Con la banda de Kirikakure rayada por la mitad.

-Kasumi, me había olvidad por completo de ti.—Hermano mayor.

-No te creo Yujin-San.—Kasumi.

-¿Qué?—Yujin

-Olvídalo Yujin-San, no quiero que te enojes conmigo.—Kasumi.

-Pues yo ya lo estoy.—Respondió Sumiko mientras se acercaba para golpear a Kasumi.

-Tranquila Sumiko, no dejes que te provoque.—Azumi.

-Escucha a tu inocente hermanita, deberías ser tan ingenua como ella.—Kasumi.

-¿Qué dijiste Kasumi?—Respondió Azumi mientras soltaba a su hermana, para acercarse a Kasumi.

-Controla a tus hermanas Yujin-San.—Dijo Kasumi mientras se iba adentrando en la cueva.

-Dejen de tomarse tan en serio lo que diga alguien como Kasumi. Entremos, Kazuto-San nos esta esperando.—Yujin y sus hermanas entraron la cueva, donde aproximadamente 80 Shinobis esperaban, sin embargo unos destacaban de los demás, ya que tenían una abrigo blanco con los símbolos de todas las aldeas ocultas de color negro.

Ya veo, ya veo, ya era hora de que el nuevo uniforme estuviera listo.—Kasumi.

-Que bien, solo los estábamos esperando a ustedes.—Takumi

-Que amable que hayan sido tan pacientes, solo espero que todo el tiempo que me tomo conseguir los restos de esos 2 valga la pena.—Kasumi.

-Aunque no sea así, te lo agradecemos Kasumi.—Hagane.

-Tsk.—Kasumi.

-Tranquilízate Kasumi-Chan. Tal vez Hagane y Takumi te ayuden después a recuperar tu ejercito de bandidos.—Kai.

-A si que es cierto que a Kasumi le quitaron su grupo de patéticos bandidos. Es perfectamente comprensible, ¿a quien le gustaría serle fiel a una chica tan suave como ella?—Sumiko.

-Si lo dices por mi nombre, te llevaras una gran sorpresa.—Kasumi.

-Que entretenido es ver a 2 mujeres hermosas pelearse. Le agradezco a Kazuto por integrar estas bellezas a Jitsu, sin duda no hay nada mejor. ¿No lo creen chicas?—Yusei.

-Aléjate Gusano.—Respondieron Kasumi y Sumiko con una patada. Una vez que Yusei estaba en el suelo, mantuvieron sus pies arriba de su espalda.

-Pues yo ya me estoy hartando de sus gritos histéricos.—Takumi.

-Pero si tu jamás te quedas mucho tiempo aquí.—Kai.

-Lo se. ¿Te das cuenta de lo desesperante que es?—Takumi.

-Tranquilícense todos. Una vez que Hagane y Takumi terminen con sus asuntos. Jitsu comenzara a actuar. Nos enfrentaremos a la Alianza Shinobi y por lo tanto a rivales muy fuertes, por eso necesito que todos estén concentrados para las batallas que se aproximan. Bien, Hagane, Takumi. Comprendo por que me piden esto, yo tuve la oportunidad de asesinar a la persona que arruino mi vida, por lo tanto…. Los dejare sentir la experiencia—Kazuto salto a lo que parecía ser una zona de entrenamiento. Hagane y Takumi también saltaron.

-Gracias Kazuto-Sama.—Takumi

-Gracias Kazuto.—Hagane.

-Dicho eso, usare el Edo Tensei en Deidara y Sasori. Buena suerte. Una vez que los reviva, no podre controlarlos, y les aseguro que nadie intervendrá.—Kazuto.

-Bien.—Takumi.

-Lo sabemos.—Hagane.

-Yujin.—Kazuto.

-Lo se.—Rápidamente Yujin desapareció, y de la nada volvió a aparecer con 2 personas vendadas de los ojos y las manos.

-Por favor, somos, somos servidores de Kasumi-Sama.—

-Ja, no son nada mas que unos traicioneros.—Kasumi.

Yujin arrodillo a los 2 bandidos, y Kazuto saco 2 pergaminos ya preparados y los coloco en el suelo. Rapidamente realizo una serie de sellos manuales.

-¡Edo Tensei!—Kazuto.